Una vez que Ginny se puso el pijama, se acostó y estuvo todo listo, Harry se sentó a los pies de la cama y empezó a contarle la historia entera

Una vez que Ginny se puso el pijama, se acostó y estuvo todo listo, Harry se sentó a los pies de la cama y empezó a contarle la historia entera.

Empezó desde la muerte de Dumbledore, hasta aquella enigmática noche en el bosque prohibido de Hogwarts.

Ginny escuchaba expectante y atenta, ni siquiera parpadeaba y Harry pudo creerle que no iba a quedarse dormida. No pudo calcular ni siquiera cuanto tiempo llevó el relato. El sol empezaba a asomarse desde el otro lado de las colinas. Pero Harry no paró.

-¿Pero como sabes que es inocente?

-El pensadero me mostró todo. Como Snape había conocido a mi madre, como le había dicho que era una bruja…

-Sorprendente…

Empezaron a escucharse ruidos en la casa y a las gallinas que estaban fuera en el desordenado patio de los Weasley cacareando. La mañana empezaba a asomarse en el mundo, pero a ellos no les importaba. Estaban como encerrados en otro mundo, un mundo al que nadie podía entrar, su propio mundo.

-Entonces… ¿Al final destruiste la varita? Harry Potter, ¿En que pensabas? Todos los magos del mundo querrían tener esa varita más que nada en el mundo, y tú la destruyes…

-Yo ya tengo lo que más quiero en el mundo-Dijo el tranquilo y sonriendo. Ginny puso cara de no entender nada .Él se reía de ella.

-¿A si? ¿Y se puede saber que es? – Preguntó ofendida

-Bueno…Está justo en frente de mi, tiene ojos color avellana, un cabello pelirrojo y hermoso, y cara de ofendida, aunque se que estaba esperando que yo le responda esto…

-HARRY JAMES POTTER-

-¿Qué, Ginevra Molly Weasley? ¿Vas a matarme?

-No…Algo mejor.

Y sin ningún aviso, sin ninguna alerta, sin ningún gesto o palabra, sin nada que pudiera describir la situación que se aproximaba, le dio un beso.

Harry (obviamente) se lo devolvió con las mismas ganas.

Y así quedaron…

Besándose apasionadamente, con las luces apagadas, la cama deshecha, despeinados y en pijama cuando…

-Harry, vamos a jugar al Quidditch, mira el día, un sol radiante y podemos subir al mon-…-te

Ron había entreabierto la puerta y miraba con los ojos como platos un expresión en la cara que claramente decía ''HARRYPOTTERHOYNOSALESVIVODEESTO''

-¿Interrumpo algo? –Preguntó sarcásticamente el pelirrojo

-Oh no, Ronald, solo estábamos jugando al ajedrez mágico…-

Ginny simplemente le cerró la puerta en la cara.

Harry rió (siempre le había gustado esa parte de Ginny, seguramente la había heredado de Fred y George.) Miró su reloj. Ya era tarde.

-Ginny, ya es tarde. Debo irme…

-Cuándo te voy a volver a ver? – Preguntó ella con una expresión de tristeza en la cara.

-No lo sé. Espero que pronto. Le acarició el cabello, mirándola a los ojos. ¿Podía amarse tanto a una persona?. Si, era posible. Lo comprobaba con ella. Luego de un pequeño beso de despedida, Harry se paró y aguantó las ganas de raptarla.

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Lo primero que vio cuando abrió los ojos, fue un día nublado. Nubes, todo gris, humedad…Un mal humor se le instaló en el estómago, Mientras se desperezaba, intentó medianamente planificar el día que le esperaba. Sábado…Nada. Absolutamente nada. Iba a ser otro de esos aburridos días que pasaba solo en su casa, durmiendo o mirando por la ventana. Bajó a la cocina en busca de algo para desayunar. El profeta lo esperaba en la mesa. Lo hojeó mientras bebía una taza de té. Algo se acercaba volando por el horizonte. Una lechuza? Si, era una lechuza. ¿De quién era? No recordaba haber visto esa lechuza nunca. Abrió la ventana, y desató la carta.

Señor, Harry Potter:

Está usted cordialmente invitado al cumpleaños de Ronald Weasley, que se celebrará el día Sábado 1 De marzo, a las 20 horas en 'La Madriguera' Ottery St. Catchpole.

Lo esperamos.

Familia Weasley

Al final, Harry pudo reconocer la letra despareja de Ron :

-Harry : perdón por no haberte enviado esto antes. Fuiste la única persona de la que 'me olvide' (en realidad no me olvide, todavía no me acostumbro a estar sin ti, en mi mente estaba grabado que obviamente lo sabias). Espero que puedas venir

Va a venir todo Hogwarts (aunque en la invitacion parece una fiesta formal, realmente no la es. Seamus va a traer Whisky de fuego!) .Por favor contesta si puedes venir.

Ron

Harry contestó sintéticamente que estaría presente. ¿Cómo pudo haber olvidado que día era hoy? Ni siquiera tenía un regalo, ni ropa para ponerse.

Se dirigió al callejón Diagon donde consiguió una túnica de gala negra. ¿Qué le podía regalar a Ron? Recorriendo vitrinas, encontró un kit especial de los Chuddley Cannons, incluía una camiseta, postales autografiadas y miniaturas que volaban.

Cuando volvió a su casa, ya eran las 19, asi que tuvo poco tiempo para bañarse , vestirse y cerrar toda la casa (que por cierto era muy grande).

Cuando todo estuvo listo, salió al jardín.

LA MADRIGUERA!

Unos segundos más tarde, estaba en el hogar Weasley. Estaba adornado para la ocasión con luces y una mesa gigante con un montón de comida. Mucha gente que Harry reconoció al instante charlaba entretenida, otros bailaban o bebían algo. Ron estaba en un costado, vestía una túnica que Harry había visto usar a George hace bastante tiempo. A su lado, Hermione, con un vestido de color claro y el pelo recogido, estaba sonriendo y más linda de lo habitual.

Cerca de ellos, Neville charlaba con Luna , Seamus bailaba con Lavender y Dean estaba sentado en el césped con Parvati. Harry vio también a todos los hermanos Weasley, Bill con Fleur (que cautivaba todas las miradas) , George , Percy y Charlie tomando hidromiel. Oliver Wood miraba embobado a Angelina, que llevaba un vestido al parecer demasiado corto. Harry no se detuvo a saludar a todos lo demás (en total eran como 100 personas) pero si felicitó a Ron y se dejó abrazar por Hermione.

-Harry! –Neville y Luna se acercaban sonrientes.

Así fue que se quedó hablando con ellos, el tiempo pasaba rapidísimo, mientras cada uno contaba que estaba haciendo actualmente.

-…pienso trabajar en El Quisquilloso, mi padre necesita algo de ayuda…

-Yo estoy estudiando Herbología. Me encantaría ser profesor de Hogwarts.

-¿Has escuchado hablar de….?

Ellos dos seguían hablando, pero Harry había desviado su mirada hacia otro lugar. Todos estaban juntos. Él no. Se sentía fuera de todo .Le faltaba algo. Pero, ¿qué era? Entró a La Madriguera, solo para ir al baño. Saludó a Molly que estaba ocupada con la comida, (''Harry, querido, estas demasiado delgado''). El sonrió. Una sonrisa hipócrita, pero una sonrisa en fin. No hacía falta preocupar a los demás. Molly había hecho bastante por él. Harry tenía todo lo que necesitaba… Casa, comida…Le faltaba algo. Algo que llenara un espacio vació. Afecto. Tal vez era eso.

Minutos después, Harry se observaba en el espejo del baño. Se puso un poco de agua en el pelo, pero fue imposible: no iba a quedarse fijo.

Salió y apagó la luz tras él. Estaba pensando en cualquier cosa. Entonces, la vio. Pelo suelto, liso y natural, de un naranja claro, brillante e intenso. Ojos color avellana, marrón claro, con una mirada enigmática, nariz llena de pecas y una sonrisa. Que ganas de besar esa boca. Que ganas de abrazarla, de no separarse nunca, de dormir juntos, pasar toda una tarde mirándose a los ojos, escuchando el ruido del mar. Hombros al descubierto, cuerpo enfundado en un vestido simple, tan simple como el amor que sentía por ella. Simple y puro. Verde, como el césped en el que le gustaría recostarse a ver las estrellas todas las noches antes de dormir junto a ella. Harry imaginó la cara de Ron al ver a su hermana con un vestido que le llegaba un poquito más arriba de las rodillas.

-Estás más hermosa que nunca – Dijo el impresionado.

Ginny miró para otro lado

-¿Le gustaría dar una vuelta conmigo, señorita? – Dijo Harry divertido ofreciéndole una mano.

-Oh señor, sería un placer.

Ambos rieron y salieron.

Harry no pudo calcular el tiempo que estuvo con ella, solo hablaron, nada en especial. Los demás bailaban animados, ellos solo hablaban. En realidad, Ginny hablaba, el la miraba hipnotizado.

-Voy a buscar algo de comer- Dijo Harry – No te muevas de aquí.

-Seguro.

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Lo que para Harry fue una simple caminata hasta la mesa de comidas, resultó un desastre total, cuando volvió, se encontró con algo que nunca hubiese espereado.

-¡QUE LE HICIERON!

Situación: Harry parado frente a Ginny, que reía y dos chicos de Hogwarts –desconocidos para Harry- con una botella de whisky de fuego en la mano.

Los chicos parecían asustados ante la presencia de Harry. Uno se adelantó.

-So…solo le dimos… solo le dimos whisky de fuego…

-¡¿PARA QUE?!

Ginny canturreaba alegre.

Los chicos no contestaban, solo se miraban entre ellos intentando pensar en algo.

-Seguro le dieron whisky de fuego para ponerla ebria, verdad? Una chica hermosa ebria , son unos aprovechadores.

Uno de ellos asintió un poco, el otro resignado, bajó la mirada.

-¡SALGAN DE AQUÍ!

Al escuchar los gritos, Ron se había acercado junto a Hermione, que miraba asustada.

-…¿qué sucede, Harry? –Dijo ella en voz dulce.

-Esos chicos que acaban de salir corriendo le dieron whisky de fuego a tu hermana

-Oh no –dijo Ron empalideciendo - …MI MADRE!

Molly venía caminando hacia ellos, traía una bandeja con vasos sucios y platos vacios.

-Algún problema, chicos?

-Ehm…No, Sra. Weasley. Todo en orden – Dijo Hermione nerviosamente.

-¿Ginny estás bien? – La señora Weasley tenía el seño fruncido.

Ginny estaba riendo, tenía la cara con un tono rojizo y le guiñaba un ojo a Harry, que miraba desesperado.

-Bieeeeeeeeen, muy bieeen jijiji…Harry hay más de esa cosa para beber?

-Cerveza de manteca? – Dijo el rápidamente. – Si, en seguida te traigo, ven conmigo.

El la agarró en sus brazos y se la llevó rápido del lugar.

-Que extraño – Escuchó que decía la Sra. Weasley – En mi época, les ofrecíamos la mano y caminábamos juntos…En fin, diviértanse chicos.

Ron respiró aliviado.