Bleach no me pertenece es propiedad de Tite Kubo. Esta historia se basa en la obra de Shakespeare "sueño de una noche de verano".
Advertencias: Ooc, UA, Ichiruki y leve IshiHime.
Si no les gustan las parejas absténganse de alimentar su lado masoquista y favor de buscar otro fic para leer.
Capitulo 2. Perfecto extraño.
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LISANDRO.- ¡Ay de mí! Cuanto llegué a leer o a escuchar, ya fuese de historia o de romance, muestra que jamás el camino del verdadero amor se vio exento de borrascas. Unas veces nacen los obstáculos de la diversidad de condiciones.
HERMIA.- ¡Oh manantial de contradicciones y desgracias, el amor que sujeta al príncipe a los pies de la humilde pastora!
LISANDRO.- Otras veces, está la desproporción en los años.
HERMIA.- Triste espectáculo, ver el otoño unido a la primavera.
LISANDRO.- Otras, en fin, forzaron a la elección las ciegas cábalas de amigos imprudentes.
HERMIA.- ¡Oh infierno! ¡Elegir amor por los ojos de otro!
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Definitivamente no había plazo que no se cumpliera y tristemente para Rukia así fue, tal como su padre auguró su prometido arribó al reino al día siguiente por la tarde cuando el cielo comenzaba a teñirse con los cálidos colores del alba.
Ishida Uryuu, ese era el nombre del hasta entonces desconocido para la morena. Rukia debió admitir que el muchacho gozaba de un excelente porte digno de la realeza y de los modales ¡ni se diga! Un verdadero caballero andante de armadura reluciente que hacía ver a cualquier buen mozo como un neandertal sin principios. Su padre no exageró al referirse al muchacho como el mejor prospecto de prometido y futuro gobernante, bueno al menos lo sería de no ser por un pequeño e insignificante detalle que desmoronaba todo vestigio de perfección en el joven: su actitud.
Ishida podría aparentar ser un caballero pero en cuanto abría la boca no podía evitar mostrar al verdadero Uryuu, un chico arrogante que regía su actuar por el principio del deber.
—Kuchiki-sama su prometido la espera en el jardín para dar un paseo—la cabeza de una joven doncella se asomó por las inmensas puertas de madera de la habitación de Rukia, las imponentes barreras chirriaron en cuanto se abrieron.
La doncella apenada ingresó a los aposentos pidiendo previamente una aprobación y una vez estuvo adentro hizo una pequeña reverencia.
—Inoue ya te dije que no es necesario que hagas eso cuando estamos solas—la reprendió Rukia por semejante acto de formalidad, ella era una de las pocas personas en el palacio a las que podía llamar amiga.
—Lo siento tanto Kuchiki-sama—instintivamente Inoue llevó sus manos a la altura de su pecho en señal de nerviosismo. A pesar de los años aún no se acostumbraba a dejar de lado los formalismos con la morena.
Inoue no tenía remedio alguno pero Rukia debía admitir que era una de las muchas cosas que apreciaba en la chica de generosa delantera e ingenua pero adorable personalidad.
— ¿Ahora?—inquirió ella con un ligero toque de molestia en su voz. El día era tranquilo, tanto como para estar en su cuarto leyendo un buen libro y no para desperdiciarlo con el engreído joven del reino vecino, ese que Byakuya perjuraba era su prometido ¡por favor! El infierno se congelaría antes de que esa boda se efectuara.
—El joven la está esperando en uno de los bancos del jardín—la voz de Inoue era apenas audible, presa del nerviosismo. Sólo quería cumplir con el mandato del joven príncipe en la brevedad de lo posible.
Por Rukia que esperará cuanto quisiese a ella le importaba un bledo, pero muy en el fondo sabía que el joven seguiría atosigándola hasta el cansancio si no acudía al molesto llamado. Maldición, sólo por esa ocasión se permitiría proferir una maldición a tan tempranas horas de la mañana.
Y hablando de tiempo, Rukia miró el reloj de la esquina cuyas manecillas indicaban que aún no era medio día ¡Perfecto! Aún tenía tiempo de sobra para pensar en algo y aplazar la respuesta que le daría a su padre.
—Dile a Ishida que bajaré en unos minutos—casi a regañadientes Rukia cerró el libro que minutos antes leía con férreo interés.
Captando el mensaje de la morena, Inoue se retiró de los aposentos encaminándose al jardín del palacio.
…
Ahí sentado sobre una inmaculada banca encontró al joven Ishida tal como lo había dejado; pierna cruzada sobre la rodilla, codo apoyado sobre el respaldo del banco y una mirada perdida que no apuntaba hacia ningún lugar en particular que no fuese el vacío.
—Kuchiki-sama bajará en unos minutos—hizo una breve reverencia al joven sin atreverse a mirarlo directamente a la cara.
Pero lo que Orihime no sabía era que Ishida Uryuu estuvo observándola desde el momento en el que su melodiosa voz inundó el lugar. Desde que llegó a palacio, Ishida se percató de una cosa, que Inoue Orihime era una delicada criatura digna de una impresionante belleza natural y que él no podía negar aquello.
—Gracias Inoue-san—sus profundos ojos azules como la noche encontraron los ceniza de la joven y fue innegable la sensación de bienestar que le invadió. Tal vez fue su imaginación pero a su parecer vio las mejillas de la chica teñirse con el lindo tono carmín que coronaba los pétalos de las flores del jardín.
La magia del momento se perdió en cuanto Rukia hizo acto de presencia e Inoue se marchó dejándolos a ambos solos.
Ciertamente el ambiente se cubrió con un aire denso que los llenó de incomodidad.
—Creí que no vendrías Kuchiki—fue Ishida el primero en cortar la tensión entre ambos.
"Como si tuviese opción" pensó Rukia. Hablar con Ishida era tan interesante como ver el pasto crecer, simplemente no había nada que llamará su atención en él.
— ¿Qué pretendes Ishida?—atajó de repente tratando de cortar de raíz cualquier discurso del joven.
Por su parte Ishida no pareció muy sorprendido de la actitud de Rukia para con él, durante esos tres días la chica hizo evidente su disconformidad ante su presencia en el palacio así como con el matrimonio arreglado entre ambos y siendo honestos él también lo estaba pero de esto último solamente él tenía noción, ante los demás era el joven príncipe que seguía su sentido del deber.
—Quiero conocer a mi prometida eso es todo—una pequeña mentira piadosa, eso es lo que era cada palabra que salía de su boca.
— ¿Por qué quieres siquiera seguir con esto?—en la mente de Rukia se había maquilado una pequeña opción que era su única esperanza—sólo debemos hablar con ellos para que cancelen esta locura—sus palabras parecieron esperanzadas cuando abandonaron su boca.
Si no podía convencer a su padre de poner fin al matrimonio entonces tendría que convencer a Ishida para que él lo hiciera. Cada mirada desdeñosa hacia el joven así como cada palabra dura tenían un motivo: alejarlo de ella y hacerlo retractarse en su decisión de desposarla. Si Rukia le enseñaba a una bruja arpía entonces él lo pensaría dos veces al ver que la relación no tenía cabida para otra cosa que no fuese el fracaso.
—Esto no se trata de lo que nosotros queramos Kuchiki—el semblante antes apacible de Ishida de tornó serio—sino de nuestro deber.
Y fue tan simple como eso, las ilusiones de Rukia se derrumbaron de un momento a otro. ¡El deber! El maldito deber parecía pesar más que cualquier otra cosa.
—Entonces creo que tú y yo no tenemos nada de qué hablar—fue tajante al respecto y dándole la espalda a Ishida se retiró de ahí dejándolo con la palabra en la boca.
Él no era tan diferente a ella pues Ishida al igual que Rukia sólo anhelaba una sola cosa; poder tomar sus propias decisiones como el soberano que se esperaba que fuese y la realidad se reducía a una absurda ironía dejando a la vista los hilos invisibles que tiraban de su voluntad como una marioneta más en la función que era su vida.
….
—Es una pena el destino de esos amantes—el hombre contemplaba la escena a una distancia prudente, después de todo no debía olvidar que se encontraba en los límites del palacio.
Vio a la chica marcharse con un aura de enojo cubrir su menudo cuerpo e intuyó que si estuviese a una distancia más cercana podría ver el estremecimiento en la mujer. Una pena, se dijo pues según lo que alcanzó a escuchar esos dos estaban prometidos.
—Los jóvenes de hoy no saben nada sobre el amor—dijo para nadie en particular— ¿no es así Yoruichi?—su mirada recayó en una preciosa gata de pelaje oscuro que destellaba ante los rayos de sol matinales.
Los hipnóticos ojos de la felina le devolvieron la mirada, guardando en éstos un destello de entendimiento a dichas palabras. El animalejo atinó a maullar en respuesta.
El misterioso hombre acarició a la gata con delicadeza en cuanto ésta se trepó a sus brazos, repitiendo la caricia una y otra vez ocasionando que un ronroneo escapara de las fauces del mismo.
—Tal vez debería enseñarles—una brillante idea sobrevino a su mente haciéndole esbozar una siniestra sonrisa que prometía muchas cosas—vamos pequeña iremos por un par de cosas para iniciar con nuestra lección.
Afianzó a la felina a su pecho y se acomodó el extraño y extravagante sombrero que llevaba sobre la cabeza; quien lo viera pensaría que ese sombrero no era más que otro ornamento para cubrirse de los crueles rayos del sol de medio día, no obstante otros tomarían al sujeto como un chiflado, un hombre deschavetado que se paseaba a sus anchas por doquier.
La verdad sin embargo no era muy lejana. Urahara Kisuke era bien conocido en el reino como el loco que habitaba en el bosque y que hablaba con un gato negro, ese era él quien además se creía un poderoso practicante de Hechicería y un prodigioso inventor.
Su personalidad era un misterio y su apariencia una extravagancia que atraía los ojos curiosos de quien lo mirara.
Pero de algo se podía estar seguro, Urahara era un hombre cuyo impulso era la curiosidad innata que poseía y por sobre todo era un hombre que hacía hasta lo imposible para saciar esa curiosidad en él.
…
Había ocasiones en las que la paciencia era una virtud y en Ichigo ciertamente ese nunca fue el caso ni por asomo. El chico se veía desprovisto de la virtud de la tolerancia, ahora sin embargo hacía acopio de la poca que le quedaba para no estrangular al sujeto que tenía frente a él.
— ¿Es todo lo que tienes Kurosaki?—Ishida bajó el arco que sostenía con ambas manos y con una mirada de autosuficiencia se volvió en dirección al susodicho.
Un leve gruñido escapó de la garganta de Ichigo. "Presumido" mentalizó absteniéndose a responder y que el pensamiento escapara de su boca, ante todo quería evitar algún malentendido o algún conflicto.
Imitando la acción de Ishida, Ichigo dejó caer su propio arco al pasto. Estaba harto de esa actividad y maldijo la hora en la que aceptó el reto del presuntuoso muchacho ¿cómo negarse si Ishida de jactaba de su buena puntería a distancias que para Ichigo parecerían imposibles de lograr? De algún modo la punzada de curiosidad pudo más con él así como el espíritu de competencia que brotó desde las profundidades de su ser.
—Esto es aburrido—Ichigo pateó el pasto cual niño pequeño haciendo un berrinche para después tirarse al suelo y descansar las piernas. Dos horas de pie era muy cansado.
—Creo que esto marca mi victoria entonces—para recalcar su punto Ishida apuntó la flecha hacia el frente afianzando el arco entre sus manos para después hacer un certero disparo que logró atravesar el campo hasta el blanco que se localizaba a una distancia de diez metros.
La flecha silbó en el aire para al fin alcanzar su objetivo y descansar justo en el centro del mismo. Una indiscutible victoria sin lugar a dudas, no por nada era el mejor arquero en su reino, un deporte que pasaba de generación en generación en la familia real Ishida.
—Como sea—dijo de mala gana Ichigo haciendo amago de levantarse del suelo y salir de ahí cuanto antes, pues si se quedaba corría el riesgo de ir por la flecha y enterrarla en el brazo del joven príncipe.
Pero antes de que eso sucediera, una dulce y apenada voz irrumpió el silencio que comenzaba a erigirse entre ambos jóvenes.
—He traído algo de beber—Inoue arribó con una bandeja trayendo así dos tazas de té.
La chica no poseía sentido de coordinación por lo que en general resultaba muy torpe en algunas tareas que requerían un control y balanceo de objetos.
Trastabilló al punto de casi tirar las bebidas y de no ser porque Ichigo se precipitó para sostener la bandeja y a la chica, éstas ya hubiesen terminado en el suelo.
Ishida intentó lo mismo que Ichigo pero fue tarde siendo el pelinaranja el de mejores reflejos.
—Lo siento tanto Kurosaki-kun—se disculpó Inoue con las mejillas encendidas en señal de vergüenza, quería que la tierra se la tragara si es que eso era posible—yo no quise, en verdad lo lamento tanto—sus palabras eran atropelladas escapando sin control alguno de su pequeña boca.
—Sólo ten más cuidado la próxima vez Inoue—no era la primera vez y por ello fue que Ichigo no la reprendió y aún cuando así fuese tampoco lo haría, no tenía el derecho de hacerlo.
—Gracias—una imperceptible sonrisa tiró de los labios de la chica.
Ishida carraspeó para tratar de llamar la atención de ambos jóvenes, el verse excluido de la conversación le dio un sentimiento de incomodidad. Era eso o simplemente la incomodidad se debía al hecho de que Inoue Orihime mirara al joven Kurosaki con cierta devoción en sus preciosos ojos ¿podría ser que la dulce muchacha estuviera enamorada del tosco muchacho? ¿Él lo estaría de ella?
La sola idea le provocó un malestar cual punzada en el pecho.
—Lo lamento aquí tiene—Inoue se volvió hacia Ishida tratando de enmendar su error al distraerse con la presencia de Ichigo—si desea algo más puede decirme.
Pero él negó con la cabeza, tomando de la bandeja una de las bebidas que ella le ofrecía, el simple hecho de que fuese ella la que le llevará la ofrenda era suficiente y no necesitaba nada más.
—Gracias—el semblante serio y casi frío en Uryuu se vio aplacado por un breve instante.
Inoue vio al pelinegro esbozar una cálida sonrisa y por algún extraño motivo que ella no alcanzó a entender la llenó de felicidad, tal vez fuese el hecho de sentirse útil en alguna tarea.
Ichigo sin embargo no cogió la bebida sino que haló a Inoue para poder hablar con ella sin que Ishida escuchara y se entrometiera.
—Inoue dime dónde está Rukia—susurró apenas el pelinaranja con total cautela.
Lo mismo de siempre, Inoue albergaba la esperanza de poder hablar con Ichigo de algo que no fuesen los deberes en el palacio o Incluso de la propia Rukia, pero conforme el tiempo transcurría esas esperanzas se marchitaban al igual que las flores durante el otoño.
—No lo sé—mintió.
Rukia le advirtió de antemano que no develara a nadie su paradero y ella como amiga suya debía cumplir con esa petición. Aún si se tratara del mismo Ichigo, aunque siendo sincera consigo misma, esa negativa no era más que una excusa para que él no corriera a dónde ella se encontraba.
Sus sentimientos eran un torbellino inestable, por un lado se encontraba su amor secreto hacia el pelinaranja y por el otro estaba su amistad con Rukia y los crecientes sentimientos de celos que comenzaban a despertar cuando ambos estaban juntos.
—Enana escurridiza—profirió Ichigo con molestia, ahora tendría que buscarla para evitar que se metiera en problemas—gracias Inoue será mejor que la busque.
Ichigo pasó de ella y sin darle razones a Ishida se marchó.
Eran por esas razones que Inoue no le decía su verdadero sentir al muchacho.
— ¿Estás bien?—Ishida se acercó a ella tras la partida del pelinaranja.
La mirada de la joven parecía perdida en la lejanía siguiendo la figura borrosa del muchacho. Y en cuanto ella se volvió él notó la mirada opaca de la doncella, una mirada que estaba cubierta con un manto de tristeza.
—Si—afirmó ella con una falsa sonrisa que no alcanzó a cubrir su rostro—debo volver a mis deberes—se excusó.
Tras una breve reverencia la joven se marchó de ahí dejando a Ishida con un millón de interrogantes.
…
Rukia era una chica sencilla que gozaba de los placeres sencillos que la vida le brindaba. Ver un amanecer, pasear bajo el cobijo de las estrellas o simplemente sentir la brisa del aire de verano golpear su rostro; justo como ahora que el viento acariciaba su mejilla y revolvía los mechones de su oscura cabellera, esparciéndose y volando salvajemente por toda su cara.
—Piensa Rukia—susurró para sí con la esperanza de que su anhelo trajera consigo la solución a su problema.
Era más de medio día e intuía que el tiempo se le estaba yendo de las manos, las arenas del tiempo escapaban de sus dedos sin que ella pudiese evitarlo.
—Será mejor que bajes de ahí antes de que suba por ti.
Rukia miró hacia abajo vislumbrando a Ichigo. Desde su posición sobre el árbol él no se veía tan intimidante como quería aparentar.
— ¿No tienes flechas que tirar?—se mofó de él con la pura intención de hacerlo enojar y que se marchara.
— ¿Y tú no deberías estar con el señor "soy un gran arquero" en lugar de estar ahí trepada y dejándonos el trabajo pesado a otros?—y por trabajo pesado se refería a tener que encargarse del molesto joven cumpliendo sus absurdos caprichos al pie de la letra—me debes una muy grande enana ¡me duelen los pies!
Oficialmente Ichigo había entrado en modo quejumbroso o al menos fue la impresión que le dio a Rukia.
—Eres una nena Ichigo.
Rukia se negó a bajar del árbol, la vista no sólo era magnífica sino que ella era una fiel amante de las alturas. La libertad que le brindaba era totalmente indescriptible haciéndola sentir como un ave al aire.
—Baja—ordenó Ichigo haciendo acopio de los últimos gramos de paciencia.
Otra negativa de Rukia, aunado a esto las manos cruzadas en su pecho indicando y recalcando su molestia por el atrevimiento.
Sin opción alguna Ichigo optó por cumplir su amenaza y subir hasta donde ella se encontraba, cosa muy sencilla de hecho debido a su altura.
—Deja de esconderte maldita cobarde—Ichigo tomó asiento a su lado tratando de acomodarse para no caer o en todo caso por si a Rukia se le ocurría empujarlo.
Y en efecto ella así lo intentó, fallando totalmente en el acto pues Ichigo prácticamente tenía las uñas clavadas a la corteza del árbol afianzando su agarre.
— ¿Quieres asesinarme?—se escandalizó y le lanzó una mirada fúrica a la chica quien no se molestaba en ocultar su descarada risa—si quieres utilizar el asesinato como una coartada para ir a prisión e impedir tu matrimonio búscate a otra víctima, maldita.
—Deja el dramatismo Ichigo—la morena volteó los ojos ante la absurda conjetura de su amigo ¡por favor!—además pensé que podrías tener una idea más brillante que esa.
—Al menos yo si tengo ideas—le echó en cara con mirada acusatoria, Rukia parecía no tener ninguna— ¿has pensado en algo?—con todo ese tiempo libre algo debía de tener.
Ella denegó la cuestión—Traté de hablar con Ishida pero fue inútil, su mente es tan cuadrada como aparenta.
Cierto, muy cierto que era un joven demasiado serio.
—Tendrás que resignarte enana—no lo decía con la intención de bajar los ánimos pero parecía lo más factible ante la situación—lo único bueno es que podrás heredar la corona, tal vez luego podrías deshacerte del cuatro ojos, ya sabes todo podría ser un accidente—la mente de Ichigo voló de inmediato a mil y un maneras de sacar a Ishida de la jugada.
—Tienes una mente muy siniestra idiota—el comentario de Ichigo le causó cierta gracia pero a pesar de lo tentadora que resultara la sugerencia, Rukia no podría ejecutarla—no voy a casarme con ese idiota.
Algo dentro de Ichigo despertó y se atrevió a formular la pregunta del millón guiado por una repentina curiosidad.
—No entiendo Rukia ¿por qué no quieres casarte? Es decir, es algo que sucederá eventualmente, si no es Ishida Byakuya encontrará a alguien más—esa reticencia al matrimonio debía tener una explicación lógica—además se supone que es el sueño de toda mujer—agregó olvidando lo obvio.
— ¿Y tú crees que yo soy una mujer normal? ¡Mírame nada en mí es normal! Yo no anhelo vestidos y joyas, yo no sueño con bailes y bodas Ichigo—aclaró su punto, Rukia desde muy pequeña esclareció esa parte suya, la que le dictaba que no era alguien convencional que siguiera la corriente.
—Eres diferente eso es todo, pero a pesar de eso sigues siendo una mujer—sintió la mirada penetrante de la chica sobre él y fue cuando supo que la manera en la que había dicho lo anterior no fue la mejor.
— ¿Y el que sea una mujer tiene algo de malo Ichigo?
—No me mires así y no me malentiendas Rukia sabes que nunca te he visto de manera diferente por ser mujer—otro comentario erróneo y se reprendió por ello una vez más—quiero decir que eres tan capaz como cualquier otro hombre o como cualquier otra persona en general pero que ser diferente a veces es bueno.
Las palabras de Ichigo eran todo un enredo al que ella no entendía ni un bledo.
—Mejor cállate, dar apoyo verbal no es lo tuyo—una pequeña risilla resonó entre ellos.
—Lo intenté y no puedes quejarte por ello—el muchacho se cruzó de brazos fingiendo falsa molestia.
El silencio se instaló pero a diferencia de Ishida, el silencio con Ichigo nunca era incómodo.
—Tu padre no puede obligarte a casarte con ese arrogante y menos por tu derecho al trono—rompió el silencio Ichigo con lo primero que se le vino a la mente, a su parecer era algo injusto—mi padre me contó que Byakuya se casó con tu madre quien era una mujer del pueblo, se opuso al consejo de ancianos huyendo con ella pero éstos al no tener a otro heredero no tuvieron más opción que aceptar su matrimonio.
Isshin Kurosaki era un hombre con los años encima que vivía en uno de los pueblos del reino, éste le contó en un par de ocasiones aquella anécdota a Ichigo. Isshin fue un conocedor directo de aquel acontecimiento pues fue la madre de Rukia quien le contó todo.
Hisana y Byakuya decidieron fugarse a uno de los pueblos aledaños para comenzar una vida, no obstante una mañana ambos acudieron a la humilde casa del Kurosaki mayor en busca de atención médica. El resto fue historia y Hisana le quedó agradecida por salvar la vida de su hija.
—Pero mi padre si tiene opciones, Koga su primo tendría el legítimo derecho si yo renuncio—aclaró.
— ¿En verdad lo deseas?—le cuestionó Ichigo haciendo alusión al derecho a gobernar.
¿Lo deseaba? Era su derecho y ella amaba a su pueblo ¿entonces por qué titubeaba al respecto?
—Yo no lo sé—de nuevo su voluntad se dividía entre el deseo de asumir su deber y el anhelo de ser independiente.
—Entonces no—dictaminó seguro Ichigo, si ella no estaba segura era porque no lo sentía y anhelaba de verdad—no eres sincera y crees que es tu deber asumir el cargo tú sola.
La acometida de Ichigo le ofendió un poco— ¿Entonces debería casarme con alguien a quien apenas conozco?
—No pero si en verdad no lo quieres entonces deberías dejar que otro tome tu lugar Rukia.
¿Qué tan certeras podían ser las palabras del pelinaranja? No estaba del todo segura.
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Continuará…
¿Dónde empiezo? Agradezco los reviews que me han dejado chicas exceptuando lo obvio claro.
Natsumi: sí me cambié el Nick XD ¿tan malo fue? Ok creo que me desconocieron por un par de días por ello, no fuiste la única desconcertada por esto pues otras chicas y otros compañeros fickers también lo estaban pero en fin ya tenía planeado eso desde hace tiempo sin embargo nunca encontraba un Nick que me gustara del todo hasta que combiné un poco mi nombre con otras cosas sin sentido y salió eso.
Con respecto al fin, gracias no quiero cargar la trama con mucho dramatismo ya que la cuestión y el desarrollo no se trata de eso, si han leído la obra se darán cuenta que no se trata de algo con demasiada complejidad que amerite un montón de capítulos y en ese caso actos para dar a entender la trama y la historia en sí. Obviamente sólo me estoy basando en la obra y no escribo esta historia tal cual sino como mi versión de ella, lo del zapato fue algo que me pareció gracioso. La espera al menos en este caso no será muy larga como en mis otros fics pues ya la tengo prácticamente lista sólo me faltan las ediciones y subir semanalmente.
Yocel: Gracias por leer la historia, no sé por qué me da la impresión que te gusta el drama XD y con respecto a tu punto, sí, esa es la cuestión en todo esto y que la orilla a tomar decisiones.
L3onn: esta obra me gustó más por influencia de otras cosas, aunque tengo otras de las obras de Shakespeare que leeré cuando tenga un poco de tiempo, su expresión es bella y eso es lo que me agrada además de que no son tan difíciles de entender. Gracias por darle una oportunidad al fic; trato de plantear lo mejor posible la situación adecuándome a la época y también a las personalidades de Ichigo y Rukia pues no me siento muy cómoda escribiendo demasiado Ooc en estos dos, al menos trato también de indagar un poco sobre cosas que desconozco. Pd: ¿Qué es concho?
Yurakawasagami: Es muy buena, desgraciadamente nunca la he visto puesta en escena y sólo haciendo referencia a ésta en algunos medios. Llevo planificando cada parte desde que leí el libro y hasta ahora el resultado de todos los capítulos en conjunto me ha gustado y espero que también a ustedes. Realmente es divertido plasmar todas las ideas en el fic así que es un placer seguro escribir cada capítulo. Hasta la próxima.
Jv: gracias y ahí está la continuación, nos leemos la próxima semana.
Nozomi-chan: El final me da igual ya y mi opinión sobre él no va a cambiar, los fics siguen así como los Fanarts ¿Quién dijo que el IchiRuki murió? Jajaja sigue vivo y lo mantenemos con vida en el fandom. Muchas gracias por tomarte el tiempo de leer la historia.
Zelda Nati: te adoro Nat y tu review me llegó justo al kokoro. Léela al menos dale una oportunidad XD con lo otro solo te pido seas paciente ya sabes cómo están mis ritmos de actualización y aun necesito actualizar para Zootopia así que XD taskete Lol la situación estoy tratando de adecuarla lo mejor posible y coincido con tus palabras sobre lo injusto y denigrante que pudiese llegar a ser el tener que depender de otros y en este caso de un hombre al que apenas y conoce sin saber los verdaderos motivos que éste esconde chan chan chan ¿acaso esperabas a una Rukia muy Ooc tipo bruja maldita que se come a los niños, patea abuelitas y que envenena a doncellas? Jajaja por favor no puedo abusar del Ooc Nati, sabemos que tratamos de mantener las personalidades lo más fiel posible. Con respecto a la posición neutral, exactamente es así no le parece pero tampoco le afecta, si cambiará o no eso ya lo verán en los próximos capítulos y por último y aplicando la frase de Sole "¿si ya me conocen para qué me leen?" XD un abrazo Nat y cuídate mucho.
Fer Diaz: descuida no hay nada que disculpar chica y muchas gracias por tu lindo comentario, la narración depende de mi estado de ánimo XD así que puede variar solo pido paciencia ¿vale? Me encantaron tus palabras y creo que yo no lo hubiese dicho mejor pero también es cierto que el destino no está marcado y una persona puede trazar su propia senda y caminar por ésta veremos de qué manera ella encontrara su propio camino. Es verdad si bien existe un lazo de amistad que los une aún no hay nada en concreto que denote algún otro tipo de sentimiento ni tampoco da señales de que comience a aflorar tras la develación del matrimonio pero tranquila solo sé paciente que si bien la historia requiere que sea algo que surja espontáneamente yo trataré de seguir con la línea pautada sin apresurar o forzar demasiado las cosas, de nuevo muchas gracias por leerme y comentar.
Y por lo otro… que pereza caer en lo mismo de siempre, voy a aplicar la de Trivago para no hacer el cuento más largo "he dicho esto tantas veces" vayan a leer fics en su fandom y no aparezcan donde no se les llama evítense la pena de dejar mal a su lado del fandom y no excusen bajo fundamentos baratos sobre guerras absurdas entre bandos.
En primera XD esto son fics y si quieren bardo por favor vayan a las páginas o Grupos de Bleach a tirar mierda y pedir la atención que no les dan en su casa, el vecino no les paga el internet para que estén jodiendo gente tan descaradamente, sean productivos en algo para la sociedad ¿vale?
Mierda por aquí y mierda por allá, si soy una autora de mierda ¿eso a ustedes qué? Ustedes son personas de mierda que se esconden bajo cuentas falsas y tienen el descaro de juzgar a otros XD ¿A dónde vamos a parar? Mi poca fe en la humanidad se va con eso y por otro lado, nunca espero nada de ustedes y aun así logran decepcionarme (inserta meme)
Ah sí y hablando como ficker y no como IchiRuki ¿de cuál se fuman para decir que fanfiction es un sitio público para tomar lo que se les dé la gana de él y copiarlo? Es como si me dijeran que si no quiero que me asalten o maten no debo salir a la calle o que no puedo tener pertenencias porque de todas maneras un oportunista parasito va a venir y robármelas porque está en todo su derecho, como dije, no puedo esperar nada de ustedes y es inútil hablar civilizadamente o tratar de entablar una conversación que no sea sarcasmo ya que no se les puede tomar enserio.
Así que tú, ve y busca apoyo psicológico, programa las terapias y ve, aprovecha ese tiempo libre que tienes para la rehabilitación.
Creo que es todo y ya no vale la pena gastar letras en un mensaje que llega a oídos sordos y a personas necias.
