El inicio de la pesadilla

Estaba de espaldas contra la tierra quemada donde había ido a pasar su verano.

Gravity Falls. Una tierra misteriosa llena de criaturas extrañas y misterios sin resolver.

El humo y las cenizas lo inundaban todo mientras las llamas continuaban propagándose por todo el bosque y consumiendo el pueblo. Los demonios parecían danzar a su alrededor mientras destripaban y devoraban a cualquier inocente que se les acercaba. Era una visión de pesadillas.

Por alguna razón, cada demonio lo ignoraba. Pasaban sobre él como si no estuviera ahí mientras continuaban festejando su liberación.

Ya no le importaba. Tenía la vista fija en el enorme embrión sobre su cabeza. El lugar del que fue expulsado por su propia hermana en su búsqueda por salvarla.

Mabel, ella tenía derecho a estar enfadada con él. Pero condenar al mundo al apocalipsis teniendo una forma de salvarlo y arrojarlo a un mundo de fuego y azufre mientras ella vive en un mundo de sueños rodeada de algodones de azúcar y un doble más genial que de él mismo le parecía un poco exagerado.

Bueno, eran niños. Detener un apocalipsis no era tarea para niños.

Los demás se habían quedado en el sueño. Estaba sólo, enfrentándose contra un mundo de fantasías mientras sus amigos y familiares le daban la espalda. Nadie quería regresar al apocalipsis, especialmente teniendo un mundo mucho mejor que el original a su disposición.

-Un buen espectáculo Dipper Pines. Muy bueno. –Un pequeño triangulo amarillo descendió lentamente hasta situarse sobre él. –Debo decir que por un momento me tenías preocupado. Tu sabes, de todos aquellos con los que me he enfrentado tú fuiste sin lugar dudas el más determinado. Es una pena que todos te hayan dado la espalda al final y te hubieran dejado abandonado en un mundo de fuego y sufrimiento eterno. ¿No?

El pequeño triangulo se burló.

Bill Cipher.

El demonio que había iniciado todo esto. Ese maldito demonio había engañado a Mabel y desencadenado este infierno. Había traído a sus amigos desde lo más profundo del averno y se habían encargado de causar una ola de destrucción sin control.

-Tú sabes, al principio decidí minimizar un poco los daños. Realmente necesitaba esa formula oculta. Pero ahora que todos decidieron quedarse en su propia fantasía personal no creo que sea necesario. –Miró al embrión sobre ellos. –Todavía existen quienes se niegan, pero con el tiempo lo aceptaran como su nueva realidad. Eternidad y felicidad para todos ellos. –Entonces comenzó a reír como loco. –Idiotas. Al final tendrán que pagar por su elección. Eventualmente el mundo será destruido y tendrá que ser repoblado. –Volvió mirarlo mientras su único ojo lo reflejaba. –Y entonces todo volverá a empezar. Una y otra, y otra, y otra, y otra vez. Hasta que este mundo sea totalmente destruido, entonces simplemente pasaremos a la siguiente dimensión. Y así seguiremos. Así es como hemos seguido siempre.

Los gritos de los supervivientes cada vez eran más escasos, o quizás el rugido de las bestias se había hecho más fuerte. O ambos. Ya no importaba nada.

-Ma… me.

Bill puso su mano junto a uno de los bordes de su cuerpo geométrico como si fuera su oído. –¿Disculpa? ¿Puedes repetir eso? Creo que no te escuché bien.

-Ma…

-Otra vez por favor. Los gritos de los muertos y torturados no me dejan oírte correctamente. –Se acercó un poco más.

-Ma…tame.

Ya no tenía razón para seguir viviendo. Lo había perdido todo. Todo por lo que había luchado, todo lo que amaba y quería. Lo que resta de su familia seguramente no tardaría en seguir los pasos del resto de la humanidad.

-¿Qué te mate? Que horror, Dipper Pines. ¿Cómo puedes pedirme que haga algo tan horrible? –Puso una mano sobre la barbilla de Dipper. –Especialmente después de todo lo que hemos pasado juntos. –Lo soltó y comenzó a flotar sobre él. –No, no, no. Tú vas a vivir, Dipper Pines. Vivirás para ver esto. Lo vivirás de principió a fin hasta que termine. Vivirás con aquellos que sobrevivían y veras como el mundo se reconstruye… sólo para ser destruido otra vez.

Dipper extendió su mano hacia Bill. –Por favor… sólo… termina con esto.

Las manos de Bill brillaron con fuego azul emergiendo desde ellas.

-Mientras yo exista en este mundo, no morirás Dipper Pines. Nunca.

Fuego azul inundó su cuerpo y un dolor indescriptible lo hizo gritar más fuerte de lo que había gritado en toda su vida.

La luz del embrión sobre el casi parecía reflejar las sonrisas de sus amigos y familia mientras el sufría y lloraba para que ese infierno termine. Sólo podía sentir un mundo de dolor que lo atravesaba de forma cruda mientras todo a su alrededor quedaba en el más absoluto silencio.

Todo a excepción de la risa de Bill.

El ente maligno que había traído tanto dolor y sufrimiento a él y su familia.

Finalmente todo se volvió negro.