Matsuri e Hinata habían sido grandes amigas tiempo atrás. Eran pocas las veces que hablaban ya, pero de vez en cuando intercambiaban algunas palabras. Era extraño. Se habían convertido en dos completas desconocidas después de la gran pelea que habían tenido Ino y Sakura. Hinata, Ino, y Tenten por un lado, Matsuri y Sakura por otro.
-¡Vaya, Hinata! Gusto verte, no te has dejado ver mucho estas vacaciones.
-Hola Matsuri, sí, lo cierto es que pase las vacaciones fuera.
-¿Y qué tal todo? ¿Cómo te ha ido?
-Mira, siento dejar las for-formalidades aparte, pe-pero necesito saber algo.
-Ay Hinata, creo que ya sé a lo que te refieres. Creí que Sakura podría mantener la boca cerrada, pero no.
-Solo, di-dime qué tiene que ver Ino en to-todo esto, por favo-vor.
-Verás, fue en una fiesta que hubo a principios de verano…
Hacía dos semanas que habían salido a vacaciones, y tradicionalmente, se celebraba una fiesta en la casa de Sasuke Uchiha. El ponía la casa, y los demás se encargaban de llevar alcohol y chicas de moral cuestionable.
Ino había ido acompañada de Tenten, pero la chica estaba disfrutando de una partida de beer pong contra Kiba. Había decidido alejarse del bullicio provocado por la multitud de jóvenes embriagados, así que decidió seguir un maltrecho sendero, ya que la verja estaba entreabierta, o propiamente hablando, estaba tan descuidada como el resto del camino y en unas condiciones tan lamentables que simplemente no cerraba. Habría sabido hacía donde se dirigía si el cartel junto a la verja no hubiera estado lleno de musgo. Desde hace muchos años que ninguno, a excepción de los Uchiha, había vuelto al lago. Era uno de los recónditos lugares de esa casa inexplorados por Ino.
Cuando llegó, encontró a Sasuke, bebiendo de una botella de whisky. Pensó que lo mejor sería dar vuelta atrás, lo último que quería era incordiar al anfitrión, pero este ya había notado su presencia.
-No hace falta que te vayas, hay sitio para los dos.
Al decir esto, se hizo a un lado para dejarle sitio a Ino. Dudó un momento si sentarse o no, pero al final accedió. Era tan extraño estar ahí con él, porque ¿cuántas veces había soñado con un momento así? Sasuke hizo ademán de hablar, ¿era esta la parte en que la besaba? Por favor, que así sea. Pero no dijo nada, se quedó con la mirada perdida en el lago.
Estaba realmente atractivo. Llevaba una camisa blanca, con los cuatro primeros botones desabrochados, los pantalones arremangados y botella en mano. Estaba descalzo, sus pies estaban sumergidos en el agua, bajo la luz de la luna. Era una imagen de él que nunca olvidaría.
Ella llevaba una camiseta corta negra de encaje, unos shorts de tiro ancho, unos botines y múltiples accesorios. ¿Qué se supone que debería decir? Necesitaba un tema de conversación urgente antes de que la situación se volviera incomoda, pero el rompió el silencio.
-Se está bien aquí, ¿no? Quiero decir, lejos de toda esa gente…Es bueno que no digas nada.-Dio una pausa para beber de la botella.-No como todos eso que se acercan a hablar conmigo porque están en mi casa y ni me conocen.
Este era uno de los efectos del alcohol, el vomito verbal. Todas esas cosas que no dirías estando sobrio. Se estaba confesando con la primera chica que se había encontrado, y esta chica no sabía qué hacer. Se quedó mirándolo a los ojos esperando que continuara.
-Siempre hago esta estúpida fiesta, porque, ya sabes, son mis amigos, y sus madres no quieren tener a un montón de menores alcoholizados en sus casas, y digo, bueno, ¿por qué no?, no hay problema, digo, yo no tengo padres, así que qué importa. No es cómo que me van a regañar o algo, ¿y mi hermano mayor? Da igual, nunca nadie pregunta por él. Ya sabes, está hospitalizado pero no es relevante…Y, quiero decir, a veces es divertido, beber, las chicas que constantemente se te insinúan, pero, después pienso, y caigo en cuenta, y quiero alejarme de todos, que se vayan a la puta mierda, que se jodan…-Sus ojos comenzaron a cristalizarse, dio un sorbo mas.- ¡Que se jodan todos! ¡Que les den!-Gritó a la nada, extendiendo los brazos.- Que me den-Dijo en un susurro.
Ahora las ganas de llorar eran inevitables. Siempre con esa apariencia sobria e irascible, y ahora tan vulnerable, tan débil, tan dolido. Simplemente no supo qué hacer, de nuevo. Él siguió bebiendo y ella se quedó estática, sin saber cómo actuar. Con cada palabra que había dicho, su corazón se iba partiendo, trocito por trocito. Le había dolido en el alma saber cómo se sentía Sasuke, y esa impotencia la estaba devorando por dentro. Lloró en silencio, junto a él.
-Sasuke…- Naruto se encontraba detrás de ellos, Ino se giro a verlo, pero Sasuke apenas le dio importancia.
-Vete Naruto…Estamos disfrutando de un maravilloso momento aquí, ¿verdad?-Dijo rodeándole el cuello con su brazo.
-Vamos, te llevaré a tu cuarto, has bebido demasiado.
Soltó a Ino, tambaleando al incorporarse, encarando a Naruto.
-¿Vas a decirme lo que tengo qué hacer en mi propia casa?
-Soy tu amigo, Sasuke, déjame ayudarte.
-¡Vale! ¡Lo haré! Pero solo si la señorita viene con nosotros.- Dijo mirando a Ino.
La aludida se sorprendió, boquiabierta, estaba a punto de responder pero Naruto hablo por ella.-Claro, ella viene, ¿Verdad Ino?
-Sí.-Agarraron a Sasuke por cada extremo, puesto que a duras penas se mantenía en pie. Lo llevaron hasta su cuarto, evitando que fuera visto por las personas que estaban festejando dentro de la casa en vez del jardín, cosa difícil puesto que Sasuke no podía mantener la boca cerrada. Cuando lo acostaron en la cama, Naruto le pidió a Ino que se fuera, que él podía encargarse de Sasuke ahora, pero este protesto, agarrando a Ino de la muñeca.
-Déjala qué se quede, no seas aburrido. El que está sobrando aquí eres tú.
-¡Estúpido Sasuke! No voy a dejarte solo con Ino, estoy siendo muy paciente así que cállate, idiota.-Chilló tirándole una almohada a Sasuke.
-¿Estás seguro de qué debería dejarte solo con él? Porque no parece que controles muy bien la situación.
-Todo es culpa del idiota, que me lo pone difícil.-Después más calmado añadió.- No te preocupes Ino, yo me encargo.
Sasuke aun no había soltado la muñeca de Ino, así que la estiró haciendo que cayera en la cama con él. Sus caras estaban extremadamente cerca, a punto de besarse, pero Naruto los separó, echando a Ino a empujones del cuarto, cerrando la puerta cuando la hubo sacado. Incrédula aun con toda esta situación, decidió esperar a Naruto sentada en las escaleras. No tardó más de diez minutos en sentarse a su lado.
-No fue nada fácil quitarle esta.-Dijo agitando la botella que tenía en la mano. Los dos rieron, y no dijeron nada pasados unos segundos.-Siento que hayas tenido que ver esto.
-No importa, al contrario, me hubiese gustado poder hacer algo más por él.
-Jajaja si lo dices por el beso que impedí, lo siento, pero no se hubiese acordado. No es la primera vez que hace algo como esto.
Se sonrojo al recordarlo. -¡No me refería a eso!- Aclaró.- Pero, ¿qué ha hecho antes?
-Emborracharse, dejar ver ese lado oculto que tiene, el vulnerable. El que sufre a diario. Nunca se acuerda de nada, si hubiera dejado que algo pasará entre vosotros, el no lo recordaría. Solo tú, y no quiero verte sufrir.
-¿Ocurre muy a menudo?
-No, solo ha pasado algunas veces. Esta es la forma que tiene de desahogarse, y no lo juzgo. No creo que necesite una reprimenda, sino apoyo.
A Ino se le humedecieron los ojos, y dijo con una sonrisa.-Eres un gran amigo, Naruto.- Se secó las lágrimas y añadió.-Pero ya que impediste mi momento romántico soñado, hagamos realidad el tuyo.
Ino lo cogió de la mano, y lo llevó hasta el jardín. Cogió dos vasos y los llenó de cerveza.
-Ino, me siento muy alagado, y estas muy buena, pero sería muy raro si nos besamos.
-¡No me refería a mí, idiota! Aquí tenemos vista periférica de todas las chicas que hay, y hay mucho por donde elegir.
-¡Estás loca datteba-yo! Sakura está aquí, no quiero que me vea con ninguna otra chica.
-No seas idiota Naruto, a Sakura no le importa. Deja de preocuparte tanto por lo que ella piense o diga. ¿No quieres desahogarte tú también de algún modo?
-¿Y está es la solución?
-No necesariamente, es como un descanso de todo lo que acontece en tu vida. He visto las miraditas que os habéis dedicado Shizuka y tú, que no estoy ciega.
-¿De qué hablas? ¿Estás igual de borracha que Sasuke? Dame ese vaso.
-Si sigues diciendo estupideces como esa te vas a ganar un golpe Naruto, te lo advierto.
-Vale vale, no diré nada más.
-Solo, no quiero que sigas ilusionado con alguien que no está a tu alcance, y nunca lo estará. Has hecho hasta lo imposible para gustarle, y si no lo has conseguido no deberías desperdiciar más el tiempo. Te estás perdiendo las cosas que están a tu alcance y que han estado ahí para ti desde, siempre.
-Ese es el punto, no quiero darme por vencido, estoy enamorado de ella y siempre lo he estado. Por un discurso motivador no van a cambiar las cosas, el sentimiento sigue ahí.
-Te entiendo, ¿vale? Se lo que es estar enamorada de alguien que tan si quiera sabe de tu existencia, pero no puedes aferrarte más a ese sentimiento si sabes que es imposible. Tienes que ser lo suficientemente listo para saber cuándo retirarte.
-Se el dolor que implica, ¿vale? Lo sé. Pero no estoy lo suficientemente borracho como para entrarle a otra chica.
-Eso se puede arreglar.
Había decidido que lo mejor sería sincerarse con Hinata, ella siempre había sido una excelente amiga, no quería lastimarla más, y si se entraba de boca de otro sería peor.
Cuando salía del baño diviso a Sasuke junto a Naruto entrando en el recinto. Los dos tomaron caminos diferentes. Sasuke venía en su dirección. Sería indiferente ante ese hecho, sabía cómo reaccionaba Sasuke cuando era consciente de lo que provocaba en una chica, y no caería en ese juego. Pero a pesar de sus intentos, Sasuke se fijó en la chica, y al pasar a su lado la agarró de la muñeca y le dijo:
-Ya sonó el timbre, debemos ir al auditorio.
No dijo nada, se dejo guiar por él. Extrañamente, a Sasuke, el agarre le había producido una sensación de Déjà vu. Eso era raro. Nunca había interactuado mucho con la chica, así que no le dio importancia. Al llegar al auditorio, todavía agarrándola de la muñeca, se sentó y la estiró para que se sentara junto a él. De nuevo esa maldita sensación de Déjà vu, ¿había algo que se le estaba pasando? ¿Por qué una chica que no representaba nada para él le estaba haciendo sentir tantas emociones revueltas?Tenten estaba buscando desesperadamente a sus amigas, pero ninguna aparecía. Había estado esperando con ansias este día, en el que se reunirían después de tanto tiempo separadas, y las dos la habían dejado de lado. Pues vaya asco de día, menudas amigas las que se mandaba.
-Oye, disculpa, soy nueva y no me estoy orientando muy bien, ¿me puedes indicar dónde está el auditorio?
-Claro, mira, ven conmigo que de igual forma yo voy para allá. Soy Tenten, encantada.
-Yo soy Temari, mucho gusto.
-¿Y de dónde vienes?
-De Suna.
-Anda, aquí hay varios chicos que son de allí. Si no estoy mal dos chicas y un chico. ¿A qué grado vas?
"-Ya te lo había dicho.-Dijo entre risas- A mí en esto no me gana ni Dios.
-Va flipada, que solo ha sido suerte. Sí te he dejado ganar, tío.
-A ver listo, ¿ha sido suerte o me has dejado ganar? Si estas muy ciego, espérame aquí que te traiga algo de comer.
Tenten se dirigía hacia la cocina, Kiba se había pasado un poco con la bebida y encargarse de él en momentos como ese ya era algo habitual. Pasó por las escaleras y se topo con Ino llorando.
-Tía, ¿Qué te ha pasado? ¿Por qué lloras?
-Joder Tenten, me ha pasado algo muy fuerte. Es que si te lo cuento no te lo vas a creer.
-Haz el intento.
-Es que no puedo, no me salen las palabras.
-Pero no me digas eso. Dime quien te ha hecho daño, ¿a quién hay que patearle el culo? Porque si ha sido Sakura-
-No, que no, que ella no ha tenido nada que ver. No lo tomes a mal, pero vete ya que estoy esperando a Naruto.
-¿Es por Naruto que estas así?
-No tonta, no te preocupes que después te lo cuento todo, pero ahora vete.
Ino buscaba a sus amigas con la mirada, pero ni rastro de ellas. Se percato de que Sakura estaba delante de ella. Las ganas de pegarle una patada eran inmensas, pero se resistió. Atravesando varias filas del auditorio, Naruto se dejo caer en el asiento contiguo al de Sasuke.
-¿Y Shizuka?
-No lo sé, la ando buscando.
Oh, Dios, mío. Algo en el cerebro de Ino se activo. A estas alturas Hinata simplemente ya debía saberlo. ¿Cómo pudo olvidar algo semejante? En cuanto los viera, a la chica se le iba a partir el corazón en dos. Ni si quiera se había dado cuenta en qué momento Naruto se había ido, solo era capaz de pensar en su amiga. Rápidamente se paró y salió en busca de su amiga. Pero no tardaron en ocupar su puesto.
-Parece que solo quedamos tú y yo.
-Déjalo Sakura, a ti solo te quiero cuando estoy aburrido.
Acto seguido, se paro y dejo sola a la chica. Sakura, dolida, se quedó en su asiento. Sabía cómo era Sasuke, estaba acostumbrada a sus desplantes, malos tratos y palabras hirientes. Había aprendido a soportar todas esas humillaciones, pero eso no disminuía el dolor. ¿Acaso se había ido detrás de Ino? ¿Sasuke persiguiendo a una mujer? La sola idea ya era absurda. ¿Qué podría haber hecho la rubia para llamar la atención de Sasuke?
-Muy buenos días alumnos. Para los que no me conocen, soy Tsunade Senju, la directora de esta institución. No son muchos los estudiantes que han ingresado este año, así que, Shizune, se encargará de explicar la dinámica de las clases y el itinerario del día de hoy para que os vayáis familiarizando.
-Pobre Shizune, Tsunade siempre le encasqueta todo el trabajo.
-Ya está hecho.-Dijo al llegar Matsuri.
-Perfecto, aunque me sabe mal por la pobre Hinata. Pero esto hará que espabile, ya lo verás. Le servirá de escarmiento a las dos, mejor dicho, a las tres. Tenten también se llevará un trozo del pastel.
