Disclaimer: Naruto no me pertenece, es una obra Masashi Kishimoto... Pero la historia es original de mi persona.

Este fic es dedicado a mi querida amiga Lu Lein, quien en un review en fic que no tiene nada que ver con romance me dijo que no pudo evitar shippear a Yamato/Karin. Bueno, ahora el shipping es intencional, que lo disfrutes Lu :)


De regreso por un pelirroja

Karin no mintió que regresaría al día siguiente… y al siguiente y siguiente, preparando su mesita diligentemente todas las mañanas y regresando al medio día por ella, así como la caja bentou vacía que Yamato le dejaba.

El hombre suspiraba cada vez que veía la caja de almuerzo en su mano, no sabía cómo un ninja como él había perdido contra algo tan simple como lo era la comida… En realidad, si lo sabía: la comida que Karin preparaba era buena en el peor de los casos, exquisita en el mejor de estos. Solo que se negaba admitirlo.

Más sorpréndete aún, y algo que acentuaba el conocimiento de la mujer en cuanto la vida ninja se refiere; es que las comidas preparadas por Karin después de su encuentro se redujeron a "raciones", es decir; eran las cantidades adecuadas para satisfacer el apetito y no para noquearlo por estar lleno hasta la garganta ni tampoco engordarlo de más.

Era de tarde, cerca del mediodía y Yamato había terminado de devorar carne que Karin le había preparado, suspiró resignado.

—Por esto, la comida en momentos de guerra no pude ser así de buena —con el estómago lleno de buena comida, condimentada y cocida a la perfección, ¿Quien quería ir al combate o se mantendría despierto ante la llenura? Por suerte el no tenía llenura, pero no evitaba el hecho de que se sentía satisfecho… y algo triste al observar su plato vacío— ¿Dónde aprendió a cocinar esta mujer? —y tras pensarlo por un momento… se le ocurrió que su talento debía de ser tanto natural como desarrollado.

¿Y porque llegó a esa conclusión? No es que importe del todo, solo les puedo decir que un escalofrío recorrió su espina al recordar un poco de lo que sabía acerca de Karin.

Cómo todos los días, Karin salió de la guarida a recoger la mesa junto a la caja que él había dejado esa mañana, solo que en esta oportunidad ocurrió una pequeña anomalía: Karin salió en conjunto a sus dos compañeros de equipo: mientras Juugo y ella llevaban una manta de viaje sobre sus ropas, Suigetsu no las traía y se mostraba renuente a que los otros dos salieran. Yamato decidió cerrar sus ojos y agudizar un poco el odio para escuchar lo que decían.

—¡… no quiero quedarme solo con Orochimaru! —y Yamato no renegó de esas palabras. Escuchó un gruñido de parte de Karin para, seguidamente; escuchar el sonido de la mesa al plegarse y el distintivo sonido de golpear un cuerpo de agua.

Ante la sorpresa Yamato abrió los ojos y encontró que Suigetsu le faltaban la cabeza y el pecho. Karin empujó contra el vientre de Suigetsu la mesa y procedió a patearla, causando que el chico retrocediera algunos pasos y callera escaleras abajo.

—¡Primero muerta a soportar tu compañía sola y por días enteros! —vociferó la mujer al interior de la caverna y Yamato se mostró un poco nervioso. Karin respiró hondo y se dirigió a Juugo, este asintió y se dio la vuelta, la pelirroja miró de reojo en dirección de Yamato y este se sorprendió con lo que encontró en su rostro antes de que ella y Juugo se desaparecieran.

«¿Qué fue eso?» ella le había sonreído, no tenía duda alguna de eso, lo que si le evadía era el significado de aquel gesto. Yamato terminó por quitarle importancia y decidió atribuirlo a la personalidad picara –y algo inestable– de Karin, regresando a su tarea en cuestión: vigilar Orochimaru.

Lo que Yamato no podía negar era lo mimado que lo tenía la pelirroja con su comidas, extrañando sus raciones durante su ausencia, soltando un suspiro tras otro cada vez que observaba el bentou que no pudo devolver. Muy en su interior –cosa que no admitía– deseaba que Karin regresara… y grande fue su sorpresa cuando Juugo regresó solo a solo un par de días de su partida, lo cual causó que alzara la ceja incrédulo.

¿Dónde estaba Karin? Yamato no tenía la más mínima idea, lo único certero para él era la sonrisa que le entregó antes de dejar la guarida, sentía que fuera donde fuera que se encontrase, él se encontraba involucrado en los planes de la pelirroja.

Uno, dos, tres, transcurrieron cuatro días y Yamato se sentía cada vez más inquieto por la ausencia de Karin, no por su falta de comida; sino por aquella sonrisa que no terminaba descifrar.

Al quinto día de la ausencia de Karin sucedió algo insólito, y eso fue la sorpresiva aparición de dos miembros del escuadrón ANBU de Konoha justo detrás suyo; no quería mostrarse sorprendido –porque lo estaba– ante sus compañeros de armas, así que se mantuvo firme en su tarea observando la entrada de la guarida.

—¿Sucede algo?

—Hemos venido a relevarlo, Yamato-san. Kakashi-sama solicita de su presencia.

«No puede ser…» le resultaba imposible concebir esa idea, de que Karin hubiera ido a Konoha a conseguirle unas vacaciones.

Yamato simplemente acató las nuevas órdenes que se le habían dictado, no sin antes instruir a los recién llegados de las actividades de Orochimaru y de Juugo y Suigetsu para seguidamente ponerse en camino, regresando a Konoha dos días después.

Sin perder tiempo alguno, Yamato hizo uso de sus credenciales ANBU entrando a la aldea por la vía que estos poseían para aparecer inmediatamente dentro de la oficina del Hokage arrodillado y con la cabeza gacha.

—Llamó, Kakashi-sama —se anunció como era el debido, pero no recibió respuesta alguna de Kakashi, extrañado por lo mismo Yamato alzó su mirada encontrando a Kakashi sus sorprendidos ojos fijos sobre él, lo cual causó que alzara una ceja.

—Realmente viniste…

¿Qué significaba eso? Había sorpresa en su voz, pero no en un mal sentido. Yamato se puso de pie y Kakashi le sonrió, seguía sin entender de qué iba todo eso. El recién llegado pidió que le explicara que sucedía, a lo que Kakashi agregó.

—¿Dónde estabas? —nuevamente, Yamato se mostró más que extrañado a la pregunta.

—Vigilando a Orochimaru.

—Eso ya lo sé. Me refiero… —Dicho eso, Kakashi procedió a sacar un pergamino para entregárselo a Yamato, tan pronto lo recibió, el Hokage agregó—: ¿Dónde estabas?

El contenido del pergamino no eran más que números que Yamato identificó como coordenadas agrupadas de tal manera que cada cuatro formaban puntos cardinales dentro de un área específica.

—En esta, en la primera —precisó Yamato a lo que Kakashi le entregó una sonrisa de satisfacción mientras tomaba de nuevo el pergamino.

—Así que no se habían movido… —cada palabra que pronunciaba Kakashi confundía más y más al pobre Yamato. Tenía una teoría pero le inquietaba que la respuesta fuera la que él se imaginaba.

—Kakashi-senpai —hacía mucho que no se dirigía a él de esa manera, pero no se le ocurrió otra forma de hacerlo en el momento—. Por casualidad ¿Esto tiene algo que ver con la asistente de Orochimaru?

—Te refieres a Karin-chan —e inmediatamente Yamato se cubrió el rostro negando con la cabeza—. Veo que la conoces.

—Circunstancias que preferiría no recordar…

Kakashi soltó una risa que no le hizo mucha gracia a Yamato, no podía creer que ella lo había hecho, realmente lo sacó de su puesto de vigía y había envidado de vuelto a Konoha. Y no es que no le agradara estar de regreso en casa, pero no bajo esas circunstancias, no por intervención de ella.

Siendo el "afectado" Yamato no perdió tiempo en preguntarle a Kakashi porqué mando a llamarlo y que tenía ella que ver en todo eso. Kakashi sonrió recostándose en su asiento, entregándole palabras que en efecto, dejaron a Yamato mudo.

.

A Karin le tomó un par de días llegar a Konoha, siendo reconocida en el acto por los ninjas colocados en la entrada que, no tardaron en rodearla y ella en pedir una audiencia con el Hokage.

Incrédulos, todos los presentes cambiaron una mirada confusa ante la tranquilidad que trasmitía sus palabras, y aunque le negaron, una voz que demostraba sorpresa en las cercanías consiguió la atención de todos los oyentes, quienes giraron en busca de aquella persona: Uchiha Sakura.

Al visualizar a Sakura, Karin no tardó en saludarla y está en devolverle el gesto acercarse, pidiéndole a los presentes que se calmaran. Al cuestionarle su relación con Karin, Sakura se refirió a ella como una amiga, y tan pronto le informaron de su status, Sakura le sacó importancia al mismo.

—No es tan mala como creen.

—Depende de la perspectiva —replicó Karin cruzándose brazos con una sonrisa altanera.

—No ayudas a tu caso —replicó irónica Sakura antes de suspirar y regresar su mirada a los ninjas—, ¿Y qué te trae a Konoha, vienes a ver Kabuto?

—Dice que quiere una audiencia con el Hokage —interrumpió un ninja y Sakura alzó una ceja extrañada, aunque no tardó en quitarle importancia e informar que ella se responsabilizaría por la pelirroja. Los presentes intercambiaron una mirada extrañada, pero a la final accedieron, dejando a Karin en manos de Sakura.

Durante el camino la curiosidad invadió a Sakura, preguntándole a Karin por la audiencia que solicitaba, Karin le restó importancia y desvió de inmediato el tema preguntándole a la Uchiha sobre el estado de Sarada. Sakura sonrió y negó con la cabeza.

—No sé porque desvías el tema pero como quieras. Sarada está bien, esta con su abuela; tenía que hacer unas entregas —replicó Sakura e inmediatamente procedió a invitarla a su casa una vez que terminara su pendiente con el Hokage, propuesta que Karin no tardó en aceptar.

La llegada de Karin no tardó en llegar a los oídos del Hokage, encontrando a este en sillón acompañado por una cara bastante familiar y un poco agradable para Karin.

—Me recuerdas —enunció sarcástico el líder de la división de tortura, Morino Ibiki. Karin solo realizó una mueca de desagrado por la presencia del robusto hombre para seguidamente dirigir su mirada a Kakashi quien la hizo pasar. Karin se regresó un momento a despedirse de Sakura y se hizo dentro de la oficina.

—Karin, ¿no es así?

—Uzumaki Karin —replicó ella fuerte, acomodándose los lentes y sin dejarse intimidar. Todos dos presentes alzaron un poco la ceja en señal de asombro, no esperaban ver otro Uzumaki pelirrojo, los únicos que quedaban eran ambos rubios.

—Muy bien, Karin-chan, ¿Qué te trae a Konoha?

—Algo simple, me gustaría que le diera un descanso a Yamato.

Ninguno de los dos tardó en mostrarse sorprendido ante la petición de Karin, ¿Había realizado un viaje de dos días para pedir un permiso de descanso para Yamato? Kakashi observó de reojo a Ibiki quien cernía su mirada en la pelirroja, tras un parpadeó observó a Kakashi de la misma manera y terminó por soltar un suspiro cansado. Kakashi sabía que significaba, y es que Karin era del tipo de personas que Ibiki menos soportaba.

Kari no volvió a pronunciar palabra mientras observaba el intercambio de gestos y miradas entre los dos hombres, el Hokage regresó sus ojos a ella y terminó por sonreírle debajo de su máscara.

—¿Conoces a Yamato?

—Creo que el único que no lo conoce de nosotros es Suigetsu, todos los demás estamos al tanto de su presencia, y no porque no se sepa ocultar, lo hace muy bien; pero no cambia el hecho de que tras un par de años encima de nosotros es fácil saber dónde está.

Kakashi asintió un par de veces aun sonriendo, algo que Karin le extrañaba, era como si él disfrutase de su petición o de lo que estaba haciendo. Por lo menos, aún no se encontraba incomoda ante las acciones del Hokage.

—¿Y porque quieres Yamato tenga un tiempo libre?

—Porque se lo merece, es decir; tiene ya dos años encima de nosotros, vigilándonos todo el tiempo, creo que se merece un descanso cada cuánto —la mirada del Hokage se afincó en ella, produciéndole un pequeño revoloteo en el estómago, ya no le gustaba como la observaba; decidió escapar de aquellos ojos pero su lenguaje corporal penoso la delataba—. Solo quería hacer algo lindo por quien nos cuida todo el tiempo, es todo.

Se escuchó un largo suspiró de parte de Ibiki y una risilla de parte de Kakashi, Karin se sonrojó ante ambas reacciones. La voz de Kakashi fue la siguiente en resonar.

—Está bien todo eso Karin-chan pero… esto bien podría ser una trampa o engaño —el tono de Kakashi no demostraba seriedad en lo más mínimo, pero el peso de las palabras si era bastante fuerte. Karin no se dejó intimidar, regresando una expresión sería y firme al Hokage.

—Primero que nada Hokage-sama, Orochimaru-sama no tiene ganancia alguna con engañarlo y realizar cualquier tipo de treta, vivimos felices y sin preocupaciones. En segundo lugar, si desconfía de mí, puedo decirle donde encontrar a Yamato y Orochimaru-sama… Bueno, eso si no ha salido a realizar nada.

Kakashi no tardó en cuestionar las palabras de Karin y está en clarificarse, explicando que podía decirle en que posibles zonas, así como las rutas que podrían tomar Orochimaru y su grupo para moverse de una guarida a otra, ya que pronto lo harían. Lo único que solicitó fue no entrar a las guaridas.

—… Orochimaru-sama se molestaría mucho conmigo…

Era más que evidente el extraño conflicto que mostraba la pelirroja, Kakashi optó por preguntar si Orochimaru sabía de sus intenciones, a lo que esta clarificó que él le había dado el permiso para entregar dicha información.

Ibiki se mostraba escéptico, pero Kakashi había tomado cierto interés en Karin, así que accedió a su petición bajo la condición de que le entregara las áreas donde se ubicaban las guaridas de Orochimaru para localizar a Yamato, así como someterse a un examen psicológico por parte de Ibiki para demostrar que no mentía. Karin mostró desagrado ante la idea y aún más ante la sonrisa que le entregó el líder de torturas, suspiró y finalmente aceptó.

.

—… Y así sucedió —culminó Kakashi sonriéndole a un estupefacto Yamato, quien aún trataba de asimilar todo lo que Kakashi le había dicho—. Karin nos entregó esas coordenadas y te localizaron en la primera, lo que quiere decir que no te moviste del todo. Karin cumplió y yo también: Puedes tomarte un descanso de Orochimaru. —pronunció Kakashi con una sonrisa.

Y un escalofrío recorrió todo el ser de Yamato, ya que las palabras de Kakashi habían sido "tomarse un descanso de Orochimaru" Cuando este pidió una clarificación, lo que consiguió por parte de Kakashi fue una fina y modesta sonrisa…


Bueno, hasta aquí llegó este capítulo, como les dije, serán capítulos fugaces, rapidos y que trataran de mostrar lo más posible en poco tiempo. Espero haya sido de su agrado y sigan disfrutando de este pequeño fic dedicado a mi querida amiga Lu. Sin más que decir, se despide su buen amigo AM. Cuídense y hasta la próxima :)

P.D: Muchas gracias a quienes llegan hasta aquí y siguen el fic, como siempre, a la espera de sus reviews :)