La nueva autora de Esmeralda

Debes estar loco…

Onodera Ritsu suspiró resignado. Pese a ser ahora amigos, aunque el otro dijera que no tan cercanos, Yokozawa siempre se las ponía difíciles durante las reuniones en las que se decidía el número de ejemplares a publicar. Sentado a su lado, Takano Masamune lo miraba de reojo, esperando cualquier signo de duda para acudir en su rescate.

No lo creo, Yokozawa-san. Como puede ver en las estadísticas, si bien es cierto es una nueva autora, el primer volumen se ubicó en el número uno de las ventas, y ha recibido excelentes comentarios en las encuestas. Por ello yo considero

Pero, eso no ocurrió. Ritsu, de un tiempo a esta parte, se desempeñaba casi por sí solo. Takano-san ahora simplemente lo acompañaba para comprobar que nadie lo mirara más de lo necesario. Y para poder comprobar que en verdad Takafumi lo tratara con gentileza.

Bien, ya que mencionas esos puntos, me retracto… Ocho mil copias estarán bien…

¡Ah, esto es increíble! – la encargada de los Presupuestos lanzó un improperio que nadie atendió.

¡PERFECTO! Si me disculpan, se me ha antojado un helado, nos vemos mañana – tanto Asahina-san como el resto le lanzaron al irresponsable e inmaduro Isaka-san una mirada de reproche casi asesina… la misma que chocó contra la puerta cerrada de la Sala de Juntas.

Maldito imbécil – esta vez el comentario de la señorita de Presupuestos fue acogido con afecto.

.

La reunión culminó con el éxito indiscutible de los señores Takano-Onodera, y la divertida resignación de Yokozawa. Caminaron juntos, conversando sobre los siguientes pasos a adoptar, cuando alguien les salió al encuentro, sonriéndoles amablemente. Sólo ellos quedaban en el pasillo del piso tres, el de la oficina de Yokozawa, ya que los demás acababan de irse a almorzar, empleando el ascensor.

Al reconocer al visitante, Yokozawa se sonrojó, pero dejó que éste apoyara su brazo sobre su hombro. Los otros dos se miraron entre sí, felices al verlos de esa manera. Juntos, y plenamente unidos, tal y como lo atestiguaban los dos aros de oro que adornaban ambas manos izquierdas. Como en su caso.

Por lo que veo, cada vez te conviertes en un hombre más y más seguro, Onodera-san. De otra manera, este tonto los habría hecho sufrir unas dos horas más…

Es que… me estoy esforzando cada vez más, Kirishima-san. Gracias a los consejos de Yokozawa-san he logrado adquirir más criterio… Además, la autora es realmente buena. Incluso me atrevería a decir que compite con Usami-sensei, logré leer la novela que me envió el otro día y me pareció increíble…

Vaya, igual que Usagi-san… Hum, le comentaré a Misaki-kun sobre ello… De modo que este terco cedió ante las evidencias – le sonrió a Takafumi, incrementando su sonrojo.

Jum, no te confíes. Lo hice porque Masamune ya empezaba a bostezar con disimulo… Y porque tenía hambre – intentó hacerse el malo. Sin éxito.

¿Tienes hambre, de veras? Yo también, ¿vamos a la cafetería? Hoy el menú promete satisfacerme por completo… – como siempre, Kirishima logró intimidarlo. Se puso más rojo que la chalina de Ritsu, mientras Takano empezaba a reír, muy a su estilo.

¿DE QUÉ TE RÍES, IDIOTA? – quiso matarlo por apoyar a Kirishima en lugar de compadecerse de su amigo. Takano-san dejó de reírse, bruscamente, y habló con indiferencia.

De nada en especial. Es que recordé que en la mañana Ritsu también tenía hambre, de modo que fuimos a nuestro departamento y

¡¿CÓMO LE VA A IJUUIN-SENSEI, KIRISHIMA-SAN? – Onodera intentó por todos los medios que su adorado tormento no dijera algo más. ¡Bakaesas son nuestras intimidades, estúpido!

Bien, cada vez menos estresado, creo. Aunque, sufriendo por amor…

¿Cómo es eso? – los tres se interesaron.

Takahashi Misaki – entendieron. La sola mención de ese nombre era la explicación más concisa, concreta y directa.

Pobre niño – Takano-san habló empleando el tono de un padre preocupado por su hijo… mientras apoyaba la mano sobre la cintura de un sonrojado Ritsu.

Jum, mira quién comenta… Que yo recuerde eres casi como Usami Akihiko, Onodera cada vez se ve más cansado y flaco, aunque su piel esté brillante… – el pobre Onodera enrojeció hasta la raíz del cabello.

Ya, déjenlo en paz. Además, tú – las palabras de Kirishima fueron interrumpidas por unos pasos que se acercaban a velocidad. Los cuatro voltearon hacia los ascensores, desde donde parecían provenir.

¡PAPÁ!

¿Dime? – tanto Kirishima como Yokozawa contestaron al mismo tiempo, por inercia. Una hermosa jovencita de cabellos castaños, con un ligero airecito a Kirishima, llegó hasta ellos, y se inclinó con respeto ante Takano-san y Ritsu. Luego, abrazó a sus dos padres, por igual, con mucho afecto, antes de hablarles.

Onodera-chan… Takano-san, un gusto volver a verlos…

Lo mismo decimos, Hiyo-chan – Ritsu le sonrió tiernamente – Justamente acabamos de salir de la reunión… Adivina qué… – la joven lo miró expectante. Ahora era tan alta como él, por lo que muchas veces, especialmente cuando ellos los visitaban, solía llamarlo niichan... Veces en las que Yokozawa se mostraba resentido y sumamente celoso, por cierto, ya que se consideraba el ÚNICO HOMBRE AL QUE ELLA PODÍA LLAMAR DE ESA MANERA – ¡Aprobaron las ocho mil copias!

¡AH, ¿DE VERAS?

Así es. Y te cuento que luego de revisar su novela he decidido presentarla al Departamento de Literatura… En un par de semanas me darán la respuesta – lo abrazó, emocionada. Pero lo soltó al recordar que Takano-san estaba presente. Pero a él no le importó. Sabía que el afecto entre ellos era del tipo fraternal, no como el que An-chan aún sentía por su amado.

Esteee… ¡Ah, niichan, estoy tan feliz! Correré a comprar el ejemplar en cuanto salga a la venta… ¡Y TE ATORMENTARÉ DENTRO DE DOS SEMANAS PARA QUE ME DIGAS LA RESPUESTA! – sonrieron con clara complicidad, mientras Takano y Yokozawa fruncían el ceño.

¿Por qué sospecho que nos están ocultando algo…?

Porque es un hombre muy celoso, Takano-san, tanto como – calló. Y se sonrojó por completo. La señal que el morocho de los ojos azul- grisáceos estaba esperando.

Hiyo, ¿ha pasado algo? – fiel a su costumbre, olvidándose de sus fachadas y poses, Yokozawa la miró preocupado, temiendo que tuviese algún problema. Takano-san sonrió, y miró a Ritsu. El ojiverde le retribuyó y asintió levemente. Inclinándose con respeto hacia los tres, se alejaron en silencio.

No, papá. Sólo pasaba con… con mi novio por aquí y – Yokozawa la interrumpió.

¿Novio? ¿Cu… cu… cuándo tú… y él…? ¿QUIÉN ES?

Hace dos meses. Es un compañero de la Universidad… – Kirishima la abrazó.

¿Por qué no fui informado sobre esto? ¡Aún eres una niña, ni siquiera terminas la carrera!

Ya tengo veinte años, papá, y te recuerdo que termino este año…

No te dijimos precisamente por el escándalo que acabas de generar – estaban solos, los tres, de modo que el escándalo no era precisamente eso. Pero el celoso y temperamental oso gruñón de Marukawa estaba realmente resentido.

Siempre la apoyas en este tipo de disparates… ¿acaso conoces al zopenco? – los hizo reír.

Papá… Niichan – lo abrazó – Si lo he elegido… es porque es casi, casi… tan perfecto como tú – Yokozawa fue derrotado una vez más. Lanzó un suspiro perfectamente audible y se dejó abrazar por los dos. Incluso recibió en la frente, que ya presentaba unas pequeñas arruguitas, el beso de su admirador, mejor amigo y, por siempre y para siempre, primer y único amor. Y sonrió divertido. Su familia era en verdad hermosa y completa, y esperaba que ese jovencito desconocido hasta el momento se acoplara a la perfección… de la misma manera en que la pequeña hijita de la fiel y ahora celestial Sorata había pasado a formar parte de su hogar, desde su nacimiento.

No necesitaba nada más ahora… para comprender que se merecía toda esa felicidad… Que era un premio por todo lo vivido durante esos diez años de triste expectación.

Se los ve muy bien juntos, ¿no crees, Takano-san? – los espiaban desde una de las salitas de reuniones.

Tan bien como nosotros… Sabes, pienso que deberíamos adoptar también un niño, o una niña…

Ya estamos cercanos a los cuarenta, ¿no crees que ya somos viejos para criar a un bebé?

Para un bebé, sí, principalmente por el tipo de trabajo que tenemos. Pero para un niño o una niña de unos diez u once creo que estamos bien, ¿no crees? Tu madre puede ayudarnos… Recuerda que no contamos con la mía – Ritsu lo tomó de la mano. Aunque dijera lo contrario, el ojiverde sabía que el tema de sus padres aún le dolía.

Tendría que ser una niña… No quiero tener el complejo de culpa por la formación de un nuevo Takano-san – el otro lanzó una risita divertida y lo besó intensamente. El pobre, para su desgracia, le correspondió totalmente.

O un Onodera… Cada vez besas mejor, ¿sabes?

Siempre diciendo tonterías – para intentar desembarazarse de su vergüenza, volteó hacia Yokozawa. Y no pudo evitar enternecerse al ver la manera tan devota en que Kirishima le estaba arreglando el cabello y la corbata. Yokozawa, sonrojado, nervioso, e irremediablemente derrotado, sonreía a Hiyo, quien le acariciaba en ese momento el rostro – Soy tan feliz…

Gracias a mí, supongo…

También. Pero principalmente porque al fin he dejado de sentirme culpable…

¿Culpable? No te entiendo… Y, por cierto… ¿qué se traen tú y Hiyo entre manos? – por más que Takano-san insistió, no le contestó.

Pero internamente, Ritsu continuó sonriendo. Y recordó esa mañana de la salida del ascensor, en el tercer piso…

"Sólo una cosa más… ¿Estás enamorado de Masamune…?

Pese a tus sentimientos… si vuelves a herirlo, me encargaré de recuperarlo…"

Luego de eso, Ritsu había imaginado que Yokozawa-san no le volvería a hablar… Pero, increíblemente, conforme pasaron los días, lo vio cada vez más feliz… Incluso, llegó a ofrecerle por sí mismo su ayuda…

Después de dos semanas de preguntarse la razón, lo había visto saliendo de Marukawa con Kirishima Zen. Y ató cabos.

Sin duda, al fin era correspondido…

Y, sin ánimo de ofender al resto, el ahora ya no tan joven Onodera pensó que, además de ellos dos, no existía nadie más en el mundo que mereciera ser amado de la forma en que
Yokozawa-san lo estaba siendo… Sólo él.

El hombre al que le debía la vida de Takano-san… Aquel que, casi sin esperar nada a cambio… lo había cuidado como a su más fiel tesoro…

Y que ahora, con amor, estaba siendo protegido, amado, conservado y admirado como la verdadera y única joya que era…

Aunque, aún sus miedos estuvieran presentes…

En la noche lo llevaré para que lo conozcas, papá…

De acuerdo… Aunque confío en el criterio de Zen…

Y yo en el tuyo – Yokozawa asintió – Si dices que se parece a Yoko-haha, puedo respirar tranquilo.

En otra ocasión Takafumi lo habría mirado con rabia y le habría gritado alguna grosería. Pero ya tenía cerca de cuarenta años. Hacía mucho que había aceptado que amar y demostrar amor era algo natural y bonito.

Entrelazando sus manos con delicadeza, Yokozawa besó su mejilla derecha. Ya no extrañaba su vida pasada al lado de Masamune.

Ahora… extrañaba ese par de labios… que lo besaban hasta hacerlo llegar al Paraíso.

Por cierto… ¿qué se traen tú y Onodera, Hiyo? – Kirishima y la joven se miraron sospechosamente.

Es… una sorpresita… Creo que te enterarás si vas a tu oficina, niichan…

Por qué presiento que esto no me va a gustar…

Jajaja, no te adelantes, mi amor – esta vez lo besó rápidamente en los labios – Voy a llevar a Hiyo a la entrada, ve y descúbrelo por ti mismo… En la noche celebraremos – dejándolo rabioso, sonrojado y con ganas de matarlo, se fueron horondos hacia el ascensor.

Maldito idiota… – se sentó en su escritorio. Y comprobó con fastidio que nada nuevo había sobre la mesa – Ahora me arrepiento de haberte aceptado…

Escuchó el timbre del ascensor nuevamente y supuso que alguno de sus subordinados acababa de regresar del almuerzo. Pero se equivocó.

Yokozawa-san – alzó la vista. Un sonriente Ritsu lo miraba, con una libretita en sus manos – Hiyo-chan me pidió que le entregara esto – se lo alargó. Medio turbado, tomó entre las suyas el pequeño cuadernito. Y sus ojos se abrieron por completo cuando leyó el título en la portada, escrito a mano. Y… todo lo demás…

"Papaíto cara larga"

Autora: Yokozara Shima

(Kirishima Zen)

Es… es… espera… Este es el nombre del manga que estás editando… el que acabamos de aprobar para ocho mil copias…

Ajá…

Y ésta es la AUTORA que a Hiyo le gusta – nuevo asentimiento – En… entonces… ¿por qué tiene el nombre de Zen? – se veía muy confundido, por lo que Ritsu no pudo evitar reírse.

Me parece, Yokozawa-san, que eso debes descubrirlo por ti mismo. Nos vemos mañana – lo dejó solo con sus pensamientos. Decidido a desentrañar el misterio, decidió leerlo. Y ahí, en la primera página, encontró el "mensaje del autor"

"No sé si lo usual es colocar este tipo de cosas en este lugar, es la primera vez que escribo pensando en convertir mi historia en una novela comercial… He decidido que será la única, de modo que no sean muy crueles, por favor.

Soy Editor de profesión, si es que se le puede llamar de esa manera… Decidí usar el pseudónimo de una supuesta autora, porque en parte deseaba que mi nombre no influenciara la decisión de los encargados… Y porque, el pseudónimo que elegí… es la fusión de mi verdadero nombre con el de la persona que amo…

Perdonen por hacer esto… pero quiero ahora hablarle a él…

Elegí esta fecha para que te enteraras de mi pequeña travesura… porque quería que lo recibieras como regalo de aniversario… ¿Te gustó la sorpresa…? Ella me dio la idea, diciendo que a ti también te había gustado esa novela… De modo, que hice mi propia adaptación…

¿Por qué el nombre…? Porque aún sigues usando tu máscara… aunque te la quites todas las noches al llegar a casa… Y porque… eso eres para ella… Su príncipe azul… Su héroe de manga para señorita…

Cuando nos conocimos, y luego, cuando ocurrió ese pequeño… incidente, no te lo llegué a decir, principalmente porque quería conquistarte de a pocos, pero, yo ya estaba enamorado de ti… Irremediablemente enamorado de ti…

Seguramente te preguntarás que cómo, si nunca habíamos interactuado en la oficina… Bueno, hay cosas que no puedo decirte, porque te enfadarías… Sólo que antes de estar juntos, amaba las fiestas en honor a los mangakas y autores… ¿no te imaginas la razón? Te la diré si no lo sabes…

Gracias a ellas podía verte de lejos… Todos decían que te temían, pero cada vez que te presentabas a un autor o autora, solías dejar de lado tu máscara. Y fue ahí que me enamoré… El día en que te acercaste por primera vez a Ijuuin… quedé estúpidamente prendado de tu sonrisa, aunque tú sólo me miraste por dos segundos…

Jajaja, acabo de delatarme a medias… Pero no me importa ahora que el mundo sepa que soy Kirishima Zen… el hombre que ama profundamente al hombre más lindo y tierno del mundo…

Quisiera, que cuando leas esto, ya seas consciente de que tú eres él… Un hombre tierno, bueno, íntegro, noble e inocente… Si no lo fueras, ella jamás te habría abierto tan ampliamente su corazón…

Y te juro que yo tampoco…

Mi amor, feliz aniversario…

Espero sinceramente… que esta noche llegues con hambre…"

I… idiota…

Yokozawa Takafumi ya no tenía treinta años, ni tampoco estaba emparentado con un gato…

Pero, aunque años atrás se hubiera desesperado con la idea de hacerse viejo sin la compañía de Sorata, ahora otra era su fuente de temor…

Que el destino lo alejara de esos cabellos castaños, y esos labios de terciopelo…

Sonriendo, derrotado una vez más por el seme más sexy, gentil y dulce del mundo, sin importarle la idea de que todos en Marukawa y Japón se enteraran de que era un completo uke, tomó su bolígrafo y, con su usualmente elaborada caligrafía, añadió unas frasecitas…

Imbécil, te he dicho mil veces que no soy lindo ni tierno… ¡SOY UN HOMBRE JAPONÉS!

Aunque… tú puedes llamarme… tu osito de felpa…

Ojalá la cena esté tan deliciosa como todas las noches en las que cocinas…

Te amo…

Watashi wa…

Kirishima… Takafumi…

desu…


Ay, yo y mi cabezota... recién recuerdo que debía mencionar a alguien más al inicio...

En la época en que era aún inocente (jua, jua, jua...), y sólo veía shojou y shonen, me enteré, aunque no sé si sea verdad, que el anime Candy Candy había sido creado basado en una novela muy bonita... "Papaíto piernas largas", de Jean Webster. Por casualidades de la vida, esta semana me topé con su versión anime... "Watashi no ashinaga ojisan". Aunque la diagramación de los personajes (si es que se dice así) es, en comparación con JJR y SKH, para mí, horrible, me trajo lindos recuerdos de mi niñez... Un poco de las escenas de Candy Candy por unos segundos... Y esta historia, aunque no tenga nada que ver con su argumento...

El nombrecito me sonó muy tierno, y cuando me imaginé cómo adaptarlo para un fic, surgió la carita de Yokozawa siendo besado por Kirishima... Etto, creo que ya estoy divagando, pero fue algo así...

Entonces, entenderán qué novela leían Yoko-chan y Hiyo-chan al inicio...

Y mas o menos de qué tratará la novelita de nuestra buena Yokozara Shima ;)

Bien, hasta la próx!

Arigatougozaimasu!