Disclaimer: InuYasha & Co. no me pertenecen. La idea del fic es totalmente mía :P.

* Nota: Este fic participa en "Reto 5 días — Declaraciones extrañas" del foro ¡Siéntate! en Fanfiction.

* Objeto requerido segundo capítulo: Una bufanda

._.*-*._.*-*._.*-*._.*-*._.

Día 2: Un regalo a la fuerza

—Entonces, Kagome, ¿cómo piensas dársela? —Preguntó Ayumi con curiosidad, acorralando a la azabache junto a sus otras dos amigas.

—Yo… había pensado en algo romántico, pero no creo que él se sienta muy cómodo con eso… —respondió la azabache, un poco dudosa y contempló la bufanda roja, tejida a mano por ella, dentro de una bolsa.

—¡¿Qué?! ¿Bromeas? Pero si en el romance está el secreto de la seducción —esta vez fue Yuka quien habló—. No puedes echarte para atrás, ahora.

—Así es. Recuerda lo que nos comentó nuestra maestra de manualidades en su clase el día de hoy —recalcó Eri, lista para recitar de memoria lo aprendido—: Si tejes una bufanda antes de la primavera y se la regalas a la persona que más quieres, tu amor, sin duda, será correspondido. Pues, al estar los cuellos de la pareja unidos, los deseos de la mujer dócilmente serán concedidos.

—¡Esta es tu oportunidad para ganarte el corazón de tu novio rebelde, Kagome! No lo desaproveches y muéstrale tu dominio como mujer —la animó Yuka con coraje, mostrándole su puño para darle fuerza.

A Kagome se le resbaló una gota de sudor de la sien. InuYasha, ¿dócil? Ella, ¿la parte dominante? Sí, claro, como si eso fuese posible. Todos esos factores iban en contra de la naturaleza misma del híbrido, ¿cómo esperar que una simple bufanda hiciera tal milagro? Aunque fuese un regalo, inicialmente, pensado para él, no creía en esa clase de supersticiones infantiles y tontas. Sólo tenía que entregársela y punto.

Todavía no sabía cómo se había metido en esto. Tras el incidente de… las manzanas de ayer, InuYasha estuvo esperando por ella en la puerta del instituto a la hora de la salida; ni pensar en no regresar pacíficamente junto a él. Ya bastante había sufrido como para arriesgarse de nuevo a ser la presa de la bestia; aunque al final considerara los puntos buenos de aquello. Nunca se imaginó que sus amigas la raptaran en medio del gentío —sin que él se percatara en ese instante— para someterla a un interrogatorio.

—¡Aquí estás! ¡¿Creías que podías escaparte de mí?!

¡Atrapadas!

La repentina irrupción de un ceñudo oji-dorado asustó a las cuatro chicas. Tres de ellas, al verificar que no se trataba de ningún ladrón, suspiraron aliviadas. Kagome tragó saliva, y por acto reflejo, escondió la bufanda detrás de su espalda. Se supone que el regalo sería una sorpresa; no quería que él la viera aún y mucho menos delante de sus amigas metiches.

Lastimosamente, su movimiento no pasó desapercibido por InuYasha.

—¿Qué traes allí? —Preguntó él al percibir el nerviosismo de la azabache y se acercó a ella—. ¿Qué escondes?

—¿Yo? N-nada —tartamudeó, tomándolo rápidamente del brazo para distraer su atención—. Mejor vámonos, ¿sí? Se nos está haciendo tarde. Adiós, chicas.

Pese a la inicial confusión por tan extraña actitud de la muchacha, InuYasha se dejó llevar por ella. Todo estaba marchando bien, hasta que una de sus amigas tuvo que abrir su boca, pues se percató de un peculiar detalle sobre la cabeza del platinado.

—Kagome, ¿por qué InuYasha está disfrazado? ¿Se irán a algún festival? —preguntó Yuka, curiosa por aquellas simpáticas orejitas que, estaba segura, ya haber visto en algún evento anterior.

—¿Disfrazado? —repitió él, confundido, moviendo instintivamente una de sus orejas.

A Kagome casi le da un paro cardiaco. ¿En dónde demonios había dejado InuYasha su gorra? La última vez que lo vio, ¡él aún la traía puesta! Oh, claro, con tanto salto por la ciudad al buscarla, seguramente, la habría perdido en alguna parte. Y, ahora, ¡¿qué iban a hacer?! Si sus amigas descubrían la identidad de InuYasha, ¡se armaría un escándalo!

En un rápido movimiento, la azabache agarró la bufanda roja de la bolsa y se la colocó rápidamente a InuYasha, cubriendo sus perrunas orejas de la vista de sus amigas. En su desesperación, apretó tan fuerte el nudo, que casi ahoga al pobre hombre, además de aplastar su cabeza.

—¿Qué haces? ¿Acaso quieres matarme, mujer? ¡Déjame! —Rezongó el oji-dorado, soltándose el apretado nudo de su garganta.

Estaba seguro que sus ojos se habían inflado como dos globos a punto de reventarse por tanta presión. ¡Kagome estaba loca!

—¡Todo es por tu culpa! —Lo regañó ella, jalándolo hacia abajo—, ¿qué no ves la gravedad de la situación? ¿En dónde rayos dejaste la gorra?

—¿Qué situación? Olvida la gorra, ellas ya me vieron…

—Pues con mayor razón no te quites la bufanda.

—¿Qué? ¡No quiero! Estuve corriendo mucho para encontrarte y tengo calor.

—¿Y si te digo que esta bufanda la hice yo? Es un regalo para ti, así que, ¡úsala para cubrirte!

—Pues gracias, pero no la necesito —soltó automáticamente, sin pensar en sus palabras. Cuando sintió que el agarre se aflojó, se dio cuenta de su error y trató de enmendarlo—. ¡Espera! No es que no me guste tu regalo, es sólo que…

—¡¿Por qué no te quedas callado una sola vez y te dejas someter a mis deseos?!

Kagome explotó, dejando salir toda su furia, tanto que InuYasha se sintió diminuto y sus amigas retrocedieron espantadas. De acuerdo, más que espantadas, las tres chicas la miraron con sorpresa.

Acaso, ¿había dicho eso en voz alta? ¡Oh, no! Esto, definitivamente, podría malinterpretarse.

Cuando Kagome alzó sus achocolatados ojos a un sonrojado y enmudecido InuYasha, supo que estaba muerta. ¿Podría considerarse esto como un desquite por lo que él le había hecho ayer?

Bueno, por lo menos había hecho entrega de su regalo, aunque fuese a la fuerza… y con un pequeño desliz de su imprudente boca. Sí, nada como las confesiones estúpidamente inesperadas para poner en duda su buena reputación delante de los demás.

Continuará...

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

N/A: ¡Hola a todos!

Como lo prometí, aquí me tienen con la segunda entrega de este loco fic; puntual y casi a la misma hora de ayer. No saben lo mucho que me costó escribir este capítulo en su momento, pues no lograba inspirarme en algo que contuviera una bufanda xDD. Espero que, dentro de lo posible, haya sido de su completo agrado y disfrutaran de la lectura n_n.

En cuanto al capítulo anterior… ¡WOW! De verdad, muchísimas gracias por todos sus comentarios, en especial a: Raven Sakura, Fireeflower, Ahome23, Mme Morgan, SaKuRaKu, Renesmee Black Cullen1096, Sexy Style, Marlene Vasquez, Hikaru Kino88, Taishita StarkTaisho, Faby Sama y lindakagome. Ni se imaginan lo feliz que me han hecho con sus reviews *-*.

Gracias también por agregarme a sus alertas y favoritos; así como a todos esos lectores silenciosos que aún me temen xD.

Si les gustó, no duden en alegrarme el día con sus comentarios :P.

¡Hasta mañana!

Con cariño,

Peach n_n