Muchas gracias por todos los reviews que me dejaron TT... ¡Los adoro xD! No esperé recibir tantos... ¡y perdonen por la espera!
Respondiendo ;3:

Hikaru Dockor: Pues a mí el comienzo sigue sin gustarme, no sé qué tiene que no me acaba de convencer... ¡Igualmente gracias por el comentario n.n!

Zahia-vlc: Wiii! Thx por el comentario TT...

Amazona Verde: Sep xDDD 2 añitos reprimiéndose... el pobre Soubi está necesitado ya. Aunque parezca que no, le duele que Ritsuka siempre le corte el rollo xDDUu, ya llegarán a más. Espero que te siga gustando nn.

Shune: OMG! Perdón por la tardanza TT... pero weno, aquí está el siguiente capítulo, espero no haberte hecho esperar demasiado xDU.

Hentai Hikari-chan: Wii! Gracias por decir que mi redacción es buena TT la verdad es que siempre me ha preocupado eso. ¡Muchísimas gracias por el comentario, en serio!

Amberosse: Juas juas... pues pues quizás sí las pierda, quizás no... pero yo soy una pervertida, así que puedes imaginarte como acabará xDD.

Kasumi: Aaahh... ¡No me empiecen a pedir lemon TT! Que si me apuran mucho lo hago xD... pero este fic quería hacerlo un poco más light, no sé... por lo pronto no tengo pensado hacerlo lemon, sí un poquitín serio y tal, pero nada salido xD. De todas maneras acepto ideas :3.

annymew: Jeje¡muchas gracias por tu comentario! Yo también espero que no se me corte la inspiración xD.

:.Crowylo.:: Thankius! Bueno, aún me queda un poquito para terminarlo, pero no será muy largo tampoco. Muchas gracias por el comentario y espero que te siga gustando n.n.

Helena: xD Sii¡Todos queremos que pierda sus orejitas yaaaa xD! A mí por lo menos, en el anime eché en falta algo... ¡y en el manga también¡No hay derecho! Wenu, espero que te siga gustando.

jakito yui ishida: Bienvenidos (ah, leí su profile xD no creí que fueran 3 personas distintas n.n) y gracias por leer y el comentario. Pues te puedo asegurar que hay muy buenas historias de Loveless aquí, por si te interesó leer alguna otra.

Principe-de-la-dulce-pena: ¡Thanks por el comentario! Siento el retraso... ¡y ya queda menos para que Ritsuka pierda sus orejitas!

lorenonga: Hahahaha xDD!! Sí que hay ganas de que le quite las orejas a Ritz, eh? xD Weno... ¡ya queda menos para eso! Gracias por el comentario y espero que te guste este capítulo también n.n.

caroki-chan: Sip... no estoy yo tampoco muy acostumbrada a hacer los capis tan cortos, pero nu pude hacerlos más largos, perdón... ¡Iré a ver esa historia! Ah, y no te preocupes por lo de hentai xD yo también lo soy... mwahahaha! xDD Wenu, espero que te siga gustando¡bye bye!

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Borra y escribe de nuevo

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Capítulo 2: Sin confianza.

Bondless... Me quedé detrás de la puerta que acababa de cerrar, pensando en la conversación que había tenido con Yuiko y Yayoi... No era que no quisiera tener sexo con Soubi, sino que no sabía cómo hacerlo, sin embargo él sí... pero no lo culpaba por ello. Me tapé cada una de mis suaves orejas con las manos y luego las arrastré hacia abajo, como en una caricia forzada. Cuando acabé tocando mis otro par de orejas, las redonditas y sonrosadas, dejé de pensar en todo el tema, pensando que si tenía que pasar, pasaría.

El ambiente en mi casa parecía mucho más tenso de lo que lo había estado el día anterior, y no me gustó nada. Me asomé a la cocina y vi a mi madre sentada sola a la mesa con su plato delante de ella, y el mío al otro lado, en donde acostumbraba. Sin decir nada, me senté. Ella no había agarrado los palillos aún, y los pedazos de carne parecía que se habían enfriado hasta endurecerse dentro de la salsa. Aguanté sin decir nada; ella se levantó de pronto dando un golpe seco en la mesa haciéndola temblar para luego comenzar a gritar:

-¿Dónde está Ritsuka?

Se acercó hasta mí y me agarró del cuello en el mismo momento en el que yo me incorporaba para enfrentarme a ella. Me apretó con fuerza, cortándome la respiración... No pude hacer nada, hasta que me empezó a faltar el aire y, por puro instinto de supervivencia, saqué fuerzas de donde no las tenía; agarré sus manos por las muñecas y lentamente las fui separando hasta que de nuevo pude tomar una bocanada de aire. La mantuve así, con las manos inmovilizadas, aunque ella no dejaba de debatirse, y al verse inútil de manos, intentó soltarse para volver a estar libre. Esperaba que se cansara pronto, pero ella no parecía tener intención de parar, y yo no sabía qué hacer para calmarla. Miré a mi alrededor, pero tampoco encontré nada que pudiera serme de ayuda.

-Mamá, soy yo... tranquilízate.
-¿Dónde está Ritsuka¿Dónde está mi hijo?
-Mamá...

Ni con palabras pude calmarla, y parecía que la hacían enfurecer aún más. Era inútil tratar de hacerle ver que yo era su hijo, así había sido durante muchos años... y seguía sin cambiar.
Mis manos empezaron a sudar y, de un fuerte tirón, logró soltarse la mano izquierda, que fue a parar a mi cara con un sonido sordo; el dolor vino luego, cuando empezó a quemar. Mi madre aprovechó mi momento de debilidad para intentar liberar su otra mano. Sentí un dolor agudo cuando sus dientes ciñeron mi piel, consiguiendo ella lo que quería: le solté la mano y sus dientes dejaron de pellizcar mi mano dolorosamente.

-Devuélveme a mi Ritsuka...

Yo era su enemigo, y estaba dispuesta a matarme para recuperar a un hijo que ya no existía ni regresaría nunca. De encima de la mesa agarró la botella de agua por el cuello. El aire que había entre el tapón y el agua pasó a estar golpeando el cristal de la base. Sabía que la iba a estallar, pero no quería imaginar en donde. Levantó el brazo para asestar el golpe. La botella iba directa a mi cabeza, pero acabó estallando contra la mano en la que me había mordido. Primero fue el tacto frío de la botella, luego el agua salpicó a todos lados junto con trozos de vidrio... Fue el colmo: me eché a correr hacia la puerta sin esperar a nada más. La abrí, salí corriendo por ella sin cerrarla, y no paré de correr hasta que hube pasado cuatro calles, cuando me empezaba a faltar el aliento. Me paré y respiré fuertemente varias veces para conseguir tranquilizarme. El aire, al pasar por mi garganta, me hacía daño, pero la respiración se fue normalizando al cabo de unos minutos. Me miré el dorso de la mano, en donde lucían unos pequeños arañazos pintando trazos de color rojo sobre la piel húmeda y pálida.

Luego ya no sabía qué hacer, no sabía a dónde ir. Mi estómago rugió de hambre, no había comido nada desde el desayuno y no podía regresar a mi casa... Pensé en Soubi. Él no me pondría ninguna pega para quedarme con él... pero entonces recordé que empezaría otra pelea, en la que sabía que él tendría razón, pero no se la daría. Todo acabaría o en una discusión interminable o en un portazo, cada uno en un sitio distinto, separados...
Tenía una chaqueta atada a la cintura. Me la puse asegurándome de que las manos estuvieran bien cubiertas con la suave tela. Ésta se adhirió a las heridas con facilidad, produciéndome el roce un escalofrío. Tenía aún el cuerpo caliente de la carrera y estar más abrigado me agobiaba, así que no subí la cremallera. Luego continué caminando. Atravesé unas cuantas calles y aparecí ante la casa de Soubi, en la que aún vivía con Kio. Pensé en qué le iba a decir... no estaba muy seguro, pero de lo que sí estaba seguro era de que no le iba a contar lo que había pasado con mi madre aquella tarde... Y llamé a su puerta.

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Trustless... Soubi tardó poco en aparecer, y cuando lo hizo, una expresión de desconcierto apareció en su serio semblante, luego lo reemplazó por una sonrisa y se hizo a un lado para dejarme pasar. Eché una rápida ojeada a la casa, había ido varias veces y siempre me sorprendía de lo ordenada que estaba a pesar de que habitaran en ella dos hombres solteros. Uno de ellos no parecía encontrarse allí.

-¿Qué haces aquí, Ritsuka?
-Tenía ganas de verte.
-Pero si no hace ni media hora que te dejé en la puerta de tu casa... ¿No tenías algo que hacer?
-Sí, pero lo cancelé para venir a verte.
-Sea como sea, me alegra que estés aquí, aunque no consigo librarme de mi asombro.

Se acercó hasta mí nuevamente... y nuevamente nos besamos. Nuestros labios se unieron, los abrimos para dejar que nuestras lenguas también disfrutaran del contacto. Coloqué mis manos alrededor de su cintura lentamente, y él colocó las suyas sobre mis mejillas, luego sobre mi cuello, mis hombros, mis brazos... Solté un gemido no de placer, sino de dolor y me quedé parado en seco, de nuevo sin aliento.

-¿Qué pasó? -preguntó separándose de mí- ¿Te hice daño?
-No, no es eso... me dio un dolor en el cuello, seguro que hice algo brusco...
-Estás tenso...
-No es nada.

Con la mano intacta me masajeé un poco el cuello para disimular. El sillón no estaba lejos, así que me alejé de Soubi y me senté, recostándome contra el respaldo y respirando profundamente. Soubi permaneció levantado, mirándome de nuevo con esa expresión seria. Fue a la cocina un momento y regresó con un vaso de agua, que dejó sobre la mesa, delante de mí. La acepté, posé el cristal sobre los labios y tomé un ligero sorbo. Estaba dulce y me calmó el carraspeo que tenía desde después de la carrera.

-¿Qué le has puesto?
-Azúcar.
-¿Por qué?

Evadió la pregunta para evitar contestar y se sentó a mi lado. Daba la sensación de que no quería hablar del tema, pero sin embargo tenía que hacerlo y se sentía obligado a preguntar.

-¿Qué te hizo esta vez?-preguntó sin mirarme directamente.

Sabía muy bien a qué se refería, y sabía que él también se había dado cuenta. Era inútil cambiar de tema, así que respondí:

-Nada.
-Muéstrame tu brazo- pidió autoritario, aunque sin levantar la voz.

Dejé el vaso sobre la mesa y lo miré directamente a los ojos, intentando parecer tranquilo y que no tenía absolutamente nada que ocultar. Soubi aguantó mi mirada durante unos instantes, luego me tomó la barbilla suavemente con la mano izquierda y, sin soltarla, tomó igual de suavemente la mano debajo de la chaqueta que ocultaba los arañazos hechos por el cristal. Levantó tímidamente pero con decisión la manga para observar las heridas por sí mismo. En ese momento parecía más grave de lo que realmente era, ya que las líneas rojas se habían esparcido. Siguió apartando el tejido cuidadosamente hasta que lo acabó enrollando sobre el codo. Cada pequeño roce era un escalofrío para mi cuerpo. Ya no sentía calor, y las gotas de sudor que momentos antes había rodado por ambos lados de mi cara eran ahora gotas heladas teñidas de nerviosismo. En ese momento me entraron náuseas y creo que me tambaleé. Soubi se olvidó por un instante de las heridas y se acercó hasta la mesa a coger de nuevo el vaso de cristal.

-Tómatelo todo.

Volví a cogerlo y a beber lentamente. Por más que bebía no me encontraba mejor, pero acabé hasta la última gota, que me supo incluso más dulce que el resto. Cerré los ojos y me recosté contra el sillón... ¿Cómo se me pudo ocurrir que Soubi no se daría cuenta? Era realmente absurdo, me conoce demasiado bien.

-No es grave- añadió.
-Me alegro...-dije sin mucho entusiasmo, a lo que siguieron momentos de silencio.
-¿Es que no confías en mí, Ritsuka?
-No es eso...
-Desde que apareciste por esa puerta adiviné que algo te había pasado- continuó.
-Lo siento...

Ante todo, no parecía preocupado por mi. Me decía las cosas con dureza, aunque ni su tono ni el volumen de su voz hubieran variado un ápice... Empezaba a creer que no había sido una buena idea haber ido a su casa, quizás hubiera sido mejor haberme quedado en la mía con mi madre y que ella acabara conmigo. Quizás hubiera sido mejor para ella, para mí... y para Soubi.
Éste se levantó súbitamente después de dejar cuidadosamente mi brazo sobre uno de mis muslos.

-Espera, voy a curarte esa mano.

Soubi cruzó el salón y entró en el cuarto de baño. Se oyó un mover de cajas y al rato salió con varias cosas bajo el brazo.

Painless... Volvió a sentarse a mi lado, cogió varias gasas y puso mi mano sobre ellas, sin dejar de agarrarla suavemente, luego vertió un líquido transparente que lo sentí frío al principio, pero que luego empezó a picar cruelmente. El mareo y las náuseas se me habían pasado, pero sentía hambre. Soubi esperó unos instantes y luego comenzó a limpiar las heridas con un poco más de líquido en una gasa nueva. Sin darme cuenta, algo húmedo comenzó a rodar por mis mejillas, y no era sudor. Me sequé los ojos con la otra mano sin despegar la vista del suelo, pero seguía llorando, primero silenciosamente para no llamar la atención, pero cuando llegó un momento en el que ya no podía aguantarme el llanto, no me importó que Soubi se diera cuenta y pude llorar a gusto. Él dejó de curarme y buscó mis ojos, pero se encontró con que yo giraba aún más la cabeza hacia el lado contrario.

-Ritsuka, mírame.

Primero me resistí y seguí con la cabeza volteada, luego, no sé por qué, obedecí. Me sequé de nuevo las lágrimas y lo miré directamente a los ojos. Nos miramos durante un largo rato en el que parecía que nos comunicábamos sin palabras.

-¿No te vas a enfadar?- pregunté temeroso de la respuesta.
-¿Enfadarme porque no aguantas un poco de agua oxigenada? -preguntó sin más- No, no voy a enfadarme por eso.
-Hablo enserio-añadí un poco fastidiado porque se hubiera tomado mi pregunta a risa.
-Yo también hablo enserio.

Después de haber dejado el brazo totalmente limpio parecía un simple arañazo poco certero de un gato callejero. Cogió unas tiritas y cubrió aquellos cortes más profundos, todo con la misma delicadeza. Miré sus manos durante todo el tiempo; una pequeña cicatriz redonda tatuaba su mano izquierda por ambos lados, vestigios de una pelea en la que un clavo atravesó su carne de lado a lado... por mi culpa.
Recogió las gasas usadas, metió la botella de agua oxigenada dentro de la caja que había llevado y se levantó de nuevo a dejar las cosas en su sitio.

-¡Tú tampoco confiaste en mí cuando te hicieron eso!-le grité, refiriéndome a su mano, lo que él entendió perfectamente.

Soubi se quedó parado en seco, atónito por mi súbito grito de reproche. Me daba la espalda y no podía saber cuál había sido su reacción, pero imaginaba que le había molestado mi comentario, ya que siguió sin decir nada.

Después de salir del baño entró de nuevo al salón, fue a un pequeño mueble en donde estaba el teléfono y rebuscó en uno de sus cajones. Estaba lejos y no pude distinguir más que dos objetos de distinto tamaño. Sin decir nada tampoco esta vez, se dirigió a la otra punta de la habitación, abrió uno de sus grandes ventanales y se sentó debajo de ellos. Volvió a empuñar sus dos objetos, sacó una cosa pequeña y alargada del más grande de ellos y la colocó entre sus labios, una llama prendió el otro extremo de ella instantes después. Una pequeña bocanada de humo salió por la ventana abierta... Estaba fumando.

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Me pregunto por qué se me siguen quedando enanos los capítulos xD aunque este estuve tentada de hacerlo más largo, pero creo que donde lo he dejado queda más interesante... mwahahaha xD¡Soy mala!
Bueno, de nuevo siento todo el tiempo que me he tomado para subir este capítulo, espero tardar menos con los siguientes x.X. Espero que me dejen comentarios, sugerencias, críticas o lo que quieran, que me encanta leer lo que me dicen xD. (¡Thx Skinless por tus comentarios! Gracias a ellos pude corregir algunas cosas y debo decir que me gustan más así nn)

Nos leemos. Nãkemiin!