Disclaimer: Lospersonajes son de Kishimoto-dono, yo solo los uso para dar forma a mis historias.
Este capítulo tiene escenas de sexo. Si no tienes edad suficiente, NO lo leas.
-NO A LA CENSURA-
02. EL ASISTENTE
Había salido a correr para descargarse sin pelear con nadie. Ni siquiera golpear la cara de Naruto podría apaciguar la ira que en ese momento sentía correr como fuego líquido en sus venas.
Meneó la cabeza negativamente ante lo que había aceptado sin saber en qué consistía. Nunca hubiera imaginado…
"Joder, ahora sí que se va a poder reír de mí a sus anchas".
No había esperado que lo metieran como un ejecutivo, ni mucho menos. Las empresas como la Uchiha o la Hyuuga tenían un orden estrictamente jerárquico, y sólo… Sólo los miembros de la familia más cercana eran los que subían a los altos peldaños de poder.
Además, sabía por experiencia que no le darían un trabajo que llevara mucha responsabilidad. Esas empresas recelaban sus negocios como un lobo guarda a sus crías, y no pondrían en sus manos información que pudiera pasar a la competencia, a su familia. ¡Como si él pensara hacer algo así!
Odiaba a su padre. Por su culpa, su madre estaba muerta. Y eso era algo que no le perdonaría jamás…
Sin embargo, había llegado a creer que, siendo que habían mirado tan escrupulosamente su expediente, que lo habían investigado hasta casi saber su talla de calzoncillos… Le darían un puesto en el departamento de contabilidad, o en logística.
"¡Cómo iba a pensar yo que iba a ser un maldito asistente personal!"
Y no sólo iba a ser un asistente, iba a ser el asistente de la persona más incompetente de la compañía… "Hyuuga Hinata, vas a lamentar haber nacido". Pensó, acelerando el ritmo.
La recordaba vagamente, de cuando había empezado la carrera universitaria con ella. Pequeña, con demasiadas curvas, y siempre con ropa un par de tallas por encima de las que debería. Pelo largo y lacio, piel clara, y unos ojos de un color completamente inhumano.
Nunca había tenido interés en ella, o más bien, en las mujeres en general. Eran una molestia sobrehumana. Siempre con su "Sasuke-kun"… pegajosas, enganchándose a su brazo como si así fuera a hacerles más caso, como si cuando empezaban a parpadear repetidamente iban a llamar su atención o enternecer su oscuro corazón.
La Hyuuga no era mejor. Es cierto que no se había acercado a él en ninguna ocasión, y en un examen que la tuvo detrás ni siquiera lo había mirado… Pero le había puesto de los nervios. Antes de hacer cada pregunta, mordía el tapón del bolígrafo con insistencia. Y si no, se mordía las uñas. Había estado tentado a ponerle un trozo de cinta aislante en la boca con tal de no escuchar ese ruido tan molesto a sus espaldas.
Pero eso daba igual. En cuanto pusiera un pie en su despacho, iba a decirle cuatro cosas bien claras. Y si aquella estúpida intentaba acercarse a él, en cualquiera de los sentidos de la palabra, no iba a hacerse responsable de sus actos.
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Hyuuga Neji miró a través de la cristalera del despacho de su prima cómo ella estaba inmersa en un mar de papeles. El hecho de que los despachos tuvieran paredes de cristal únicamente tenía un objetivo: que los empleados pudieran ver cómo sus superiores también trabajaban.
Eso les daba confianza y fuerzas para seguir con su trabajo cuando se sentían derrotados, o llevaban mucho tiempo con el mismo supuesto. Tenían que tomar ejemplo de los altos cargos.
Sonrió de medio lado al ver cómo había ido apilando papeles de proyectos y presupuestos en distintas columnas, en el suelo y la mesita auxiliar a su mesa de trabajo, de los distintos departamentos de la empresa. Era importante que mantuviera un orden, fuera organizada y estrictamente planificada, y su prima aquello lo cumplía con creces.
Recordaba su habitación cuando era una niña. Cualquier niña habría tenido un cuarto rosa lleno de juguetes y peluches, pero Hinata no. Hyuuga Hinata había crecido una familia espartana, donde los sentimientos se dejaban a un lado, como si no existieran.
Su cuarto había sido pintado de blanco, con una mesa y estanterías blancas… lo único que le habían permitido había sido tener una colcha de cama color lila claro, y una alfombra morada. Cuando murió su madre, los juguetes desaparecieron de su habitación, a excepción de una muñeca de porcelana, guardada en una vitrina de cristal y puesta sobre una de las estanterías.
Había sido el regalo de su madre cuando ella había nacido, y por eso le habían dejado conservarla.
Hyuuga Neji miró cómo su prima, sin apartar la vista del papel, se recogía el pelo y pasaba un bolígrafo para que se sujetara, para luego tantear el cubo con lápices y anotar rápidamente algunos datos en un cuadernillo. Había fruncido el ceño, y había vuelto a escribir más anotaciones.
Se acercó a la puerta y tocó, esperando respuesta. Como no le dio consentimiento, volvió a tocar, sin éxito. Se asomó por el cristal y comprobó que llevaba puestos unos auriculares, debía estar escuchando música mientras trabajaba.
-Hinata-sama.- fue hasta ella y le tocó el hombro, y la joven gritó, saltando de la silla. Ni siquiera se había dado cuenta cuando había entrado.- Perdone, no sabía que estuviera tan concentrada…
-No… No, la culpa ha… sido mía, niisan. Si… si no hubiera llevado los cascos…- vio que también había desconectado el teléfono.- ¿Pu… puedo ayudarte… en algo?
-¿Quiere que encargue un equipo de música para que pueda escucharla sin los auriculares?- la joven se sonrojó, no quería ocasionar ninguna molestia desde su primer día.
-No… no es necesario, niisan.- susurró, negando con la cabeza. No pudo evitar esbozar media sonrisa.
-Claro que sí, se concentra mejor con música. Yo tengo un equipo de música en mi despacho, Hinata-sama.- la vio seguir dudando, así que le ofreció otra alternativa.- ¿Unos altavoces para su ordenador?- vio cómo una sonrisa se posaba en sus ojos blancos, cálidos. Eso le parecía mejor. Siempre lograba sorprenderle la forma en que los pequeños detalles hacían que sus ojos brillaran con esa luz extraña, agradecida. "No se parece a ningún Hyuuga".- ¿Puedo ayudarla?- vio cómo volvía a sonrojarse.
-Yo… yo solo quería ponerme… al día con los temas de la empresa…
-Mañana tenemos una reunión a primera hora. Comentaremos los proyectos que se están llevando a cabo y cómo están evolucionando. Veo que está…
-Estoy con ello… Sí.- se acercó a la mesa y cogió un par de papeles.- Este… este tiene buena pinta.
-Es por el que más se está apostando ahora mismo.- Sin lugar a dudas, la pequeña Hinata tenía vista para los negocios. Llevaba allí solo unas horas y ya había apartado algunos proyectos. Se acercó a la mesa y la miró, esperando aprobación. Ella asintió, sonrojándose. Comprobó que, como pensaba, había seleccionado los mejores. "Parece que va a sorprender hasta a su propio padre…"
Hasta ese momento, Hyuuga Hinata había estado actuando desde las sombras… Había acudido a las reuniones y había escuchado durante los últimos tres años todo lo que se decía, sin decir una palabra. Tal como se esperaba de ella.
Tal como se esperaba de la decepción del Clan Hyuuga.
Sin embargo, en apenas cinco horas había estado revisando todo lo que se iba a tratar al día siguiente, sin que nadie le dijera nada. Neji sabía que podía hacer grandes cosas, que solo le faltaba confianza para hacerse oír… Era su momento. El momento de Hyuuga Hinata.
-Mañana conocerá a su nuevo asistente cuando salgamos de la reunión. Ino le enseñará las instalaciones y le indicará cómo debe proceder con usted, así como lo que se espera de él.- la joven se sorprendió.
-¿Él…?
-Tiene buenas referencias, Hinata-sama.- respondió él, mirándola a los ojos.- Sin embargo, si hace cualquier cosa que no le guste, por mínimo que sea, dígamelo.- la joven se volvió a su primo, que había pronunciado esas últimas palabras con un tono frío, amenazante.
Sintió cómo su cuerpo se encogía mientras asentía. Aquello no auguraba nada bueno… Pero sería fuerte, tenía que serlo. No iba a dejarse vencer por el primer obstáculo que apareciera. Después de todo… era la heredera de Hyuuga Corporation.
"Tranquilo, niisan, no tendré ninguna queja".
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Naruto había escupido toda la cerveza que, segundos antes, había bebido. El ataque de risa había sido espantoso, cosa que a Sasuke no le hacía ninguna gracia.
Tras cinco minutos riendo y llorando, el Uchiha le había pegado un puñetazo.
-Vale, vale. ¡Pero es que no puedo evitarlo! ¿Tú? ¿De secretario?- volvió a reírse a carcajada limpia. El moreno chasqueó la lengua, molesto.
-¿No vas a parar nunca? Va a acabar enterándose todo el bar si sigues gritando así.- lo había siseado, mirando a los demás como si fueran el enemigo. Ya tenía bastante con soportar las miradas de las mujeres, como para que aún encima se enteraran de su situación. Si fuera un chico normal, seguramente aquello las alejara, pero… No, no las alejaría. Si no, lo hubiera gritado a los cuatro vientos cuando entró.
-Perdona…- pero no lo sentía. Se estaba mofando de él como dios mandaba.- Es solo que no te imagino en un puesto como ese…- "¿Quién en su sano juicio se imaginaría en un puesto como ese?" pensó el moreno. Él había estudiado para ser jefe, y tenía carisma de jefe. Su mejor amigo, aquel rubio desagradable que estaba sentado en su mesa riéndose de él, lo sabía. Igual que él sabía que era el mejor abogado de toda Konoha.- Eh, Sasuke, mira.- hizo lo que le indicaba, temiéndose lo peor… Y, como esperaba, su peor pesadilla volvía a la carga.
-No.- sabía lo que venía ahora. Le perdían las faldas, y había dos de esas peligrosamente cortas, en la barra. Como esperaba, el rubio lo miró como si fueran a matarlo de un momento a otro.- Cómo puedes ser tan patético.
-Habló Don Secretario- volvió a mirar a las chicas y miró a su amigo. Si él era un amargado, no iba a convertirlo en uno.- ¿Vienes o no?
-Te he dicho que no.- el Uzumaki, ni corto ni perezoso, se levantó y le dijo con una sonrisa zorruna:
-Tú te lo pierdes…- se levantó y caminó hacia la barra con elegancia innata. Sasuke vio cómo su amigo se despeinaba el pelo y se apoyaba en la barra, al lado de una joven de pelo rosa, mientras le contaba a la rubia algo que solo a ella le hacía gracia.
Sonrió, divertido. Sabía lo que pasaría a continuación… Le tocaría el hombro, sonreiría hasta hacer que sus dientes se vieran por completo, y les invitaría a una copa. Siempre hacía lo mismo…
Pero en ese mismo instante, se le borró la sonrisa.
El muy imbécil estaba señalándolo con el dedo, para que ellas vieran dónde estaba sentado. La reacción fue inmediata. Dos pares de ojos puestos en él, al acecho, como un cazador con su presa. Naruto seguía hablando, pero ninguna le estaba haciendo caso.
La de pelo rosa se levantó del taburete y, dando un empujón al rubio, tirándole la copa por encima, empezó a andar hacia él, contoneando las caderas pensando que ese movimiento, demasiado marcado, la hacía parecer sexy.
"No es justo salir contigo de marcha. Te tiran los tejos y a mí me tiran el cubata…" pensó el abogado.
-Idiota.- gruñó el moreno.
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-¿Pero has visto qué Adonis, Ino-cerda?- le preguntó Sakura a Ino. Habían ido al baño un momento, para retocarse el maquillaje.
-No parecía muy contento cuando nos hemos sentado con ellos…- respondió la rubia. De hecho, llevaban quince minutos sentados con ellos y sólo había escuchado hablar a Naruto. El Uchiha se había sentado de brazos cruzados, mirándolas como si quisiera matarlas, mientras su amiga lo miraba con adoración.
-¿Cómo va a no estar contento de que nosotras nos sentemos con él?- Ino suspiró, cansada. Ella había salido para divertirse y bailar, Sai le había dicho que esa noche tenía que trabajar en el bar y no tenía ganas de esperarlo sentada en casa, viendo una película como una mujer casada que espera a su marido a que vuelva del trabajo. Llevaban viviendo tres meses juntos, como pareja, pero respetaban la intimidad del otro, y tenían la confianza suficiente como para no molestarse si salían de fiesta sin la otra persona.
-Lo que digas, Frontuda.- miró a su amiga, que volvía a pasar la barra de gloss sobre sus labios, para intentar hacerlos más voluminosos.
-Lo que pasa es que a ti ahora te molesta tener novio, Puerca. Porque si no lo tuvieras, podrías intentar ligarte a un tío como este.- ¿Cómo podía ser tan lista para algunas cosas… y tan tonta para otras? Ojalá se equivocara, pero pensaba que Haruno Sakura no tenía ni una sola oportunidad con ese prototipo de modelo Armani. Si tenía suerte, se acostaría con él, pero dudaba mucho que eso pasara… o en el hipotético caso de que pasara, que él volviera a llamarla.
Tenía ese aire de peligro... Y la mirada oscura la inquietaba. Había visto a muchos chicos que eran la mitad de atractivos que él y eran el doble de cabrones. Podía tener a cualquier chica que quisiera, ¿por qué iba a ser él, mejor?
Salieron del baño y vio cómo su amiga la dejaba de lado para volver a poner todas sus atenciones y encantos sobre el moreno. Eran amigas desde la infancia, pero ver cómo se degradaba para ligar con alguien el fin de semana, intentando encontrar una pareja que ella consideraba estable, la ponía de los nervios.
Recordó la noche que conoció a Sai. Estaba poniendo copas y, en el momento que lo vio, supo que tenía que ser suyo. Sin embargo, cuando abrió la boca, ella le había tirado el vaso a la cara.
-¿Qué hace una chica tan fea como tú en un sitio como este?
Ahora se reía, pero en ese momento lo hubiera matado… ¡La había llamado fea! Luego se había enterado que había sido porque una vez le dijo a una amiga la verdad y lo había pasado realmente mal, y por eso solía decir mentirijillas.
Lo que le había costado entenderlo y aceptarlo tal y como era, ahora merecía la pena…
Sonrió con nostalgia hasta que vio cómo su amiga abría las piernas, sugerente, al moreno. Lo miró sin reparo, en ese momento sabría el tipo de chico que era.
-Oye, Ino.- llamó su atención Naruto. Ella volvió la cara hacia él, pero no lo miró. Quería saber lo que iba a pasar a continuación. Por un momento pensó que lo que le pasara a Sakura se lo tenía bien merecido, pero en el fondo sabía que no quería que su amiga sufriera.
-Perdona, dime.- acabó diciendo, volviendo la cabeza hacia el rubio.
-¿Tú tienes novio?- ella asintió, sonriendo. Vio la graciosa mueca en la cara del abogado.- Siempre pasa lo mismo con Sasuke… Tengo que buscarme otro amigo para salir.
-¿Y eso?
-Nada, él está amargado.- vio por el rabillo del ojo cómo el moreno lo miraba con el ceño fruncido y los ojos entrecerrados, asegurándose de que no dijera… algo. No había hecho caso a la insinuación de Sakura, pero tenía un mal presentimiento…- Pero cuando salimos, no sé por qué las mujeres sólo tienen ojos para él.
-Pero tú eres muy guapo también.- afirmó Ino, con una sonrisa sincera.- Seguro que ligas un montón.
-Cuando está él, no. El Teme las engatusa sin mirarlas siquiera, ¡pero tampoco aprovecha las oportunidades que le brindan! Creo… -sonrió, como un zorro.- que igual su nuevo trabajo sí que está hecho a su medida…
El Uchiha se levantó del sofá, cabreado.
Había salido a echar una cerveza, había tolerado a las dos mujeres que Naruto había impuesto que se sentaran con ellos sin decir palabra, ¿y ahora se ponía así?
Había visto cómo el rubio miraba a la chica de ojos verdes y pelo rosa. Sabía que le gustaba, pero él iba a enseñarle por qué no debía meterse nunca con Uchiha Sasuke, sobretodo… cuando ya estaba cabreado antes de salir.
Agarró la mano de la Haruno, viendo cómo su amigo fruncía el ceño, y sonrió con malicia, diciéndole con la mirada: "Te vas a arrepentir de joderme".
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Ya se estaba arrepintiendo de lo que había hecho. No habían caminado ni diez metros fuera del bar cuando ella ya había rodeado su cintura, con posesión. Ni siquiera estaba escuchando de lo que hablaba.
Le dolía la cabeza, era un día en el que mejor se hubiera quedado en la cama. ¿Cómo podía haber cambiado su vida en solo unas horas? Si su hermano no lo hubiera sacado de la cama, no hubiera visto a aquella enana repelente, no hubiera aceptado un puesto sin saber en qué consistía, y no hubiera quedado con Naruto para liberarse.
Si no hubiera salido, no hubiera conocido a aquella chica, su amigo no hubiera abierto esa boca tan grande que tenía, y él no la hubiera cogido rabioso, aun sabiendo que no le gustaba y que le gustaba al rubio.
"Malditas mujeres", pensó. Por eso las odiaba tanto. Por no saber estar con las piernas cerradas, por no saber tener la boca cerrada y dejar de hablar sin parar de cosas que no le interesaban. Quería tranquilidad, quería encerrarse en su habitación y no tener que aguantar a nadie.
Sacó un paquete de tabaco y cogió un cigarrillo, sin ofrecerle otro a la chica que lo miraba con adoración.
-¿Dónde vamos ahora, Sasuke-kun?- sintió un escalofrío. Aquella voz tan melosa le crispaba los nervios, daría lo que fuera porque se callara, porque no volviera a pronunciar su nombre con ese tono.
-A casa.- lo había dicho por él, no por ella. Aquella mujer de ojos verdes podía ir donde quisiera, pero él iba a ir directo a su casa, se pondría una copa de whisky y un CD de Van Morrison, uno de los mejores saxofonistas de blues que había escuchado en su vida.
Sin embargo, se quedó helado cuando vio que la chica lo seguía y se quedaba parada delante de su Porsche Carrera, en el asiento del copiloto.
Chasqueó la lengua, molesto, dándose cuenta de lo que había dicho. Lo que le faltaba, como todo caballero, ella esperaba que la llevara a su casa, ¿o puede que…?
"Mierda".
-¿Dónde vives?- intentó salir del fango en que se había metido dejándola en su puerta. Ella sonrió, parpadeando varias veces. Le dijo la dirección. ¿Qué demonios estaba pasando por su cabeza? Condujo sin abrir la boca, sin escucharla, concentrado en la carretera mientras sentía que el dolor de cabeza se intensificaba. Le palpitaban las sienes.- Hemos llegado.
-Sí…- se estaba haciendo la tímida, incluso se estaba sonrojando.- ¿Vas… vas a subir?- Sasuke enarcó la ceja, haciendo que ese leve rubor se intensificara. ¿Acaso estaba ciega? ¿No veía que había estado pasando de ella olímpicamente toda la noche y sólo la había cogido por molestar a Naruto? El Usuratonkachi estaría cabreado con él, más todavía porque, dijera lo que dijera, pensaría que se había acostado con ella, solo por joderlo.
La miró sin escrúpulos, evaluándola.
Pelo teñido de un color demasiado llamativo, ojos verdes, claros y bonitos. Tenía los rasgos finos, aunque desentonaba aquella frente, amplia. Estaba demasiado delgada, y casi no tenía formas. Parecía una niña sin desarrollar, pero sin quitarle edad. Sería más o menos de su quinta (N/A: mismo año de nacimiento).
A él le gustaban las mujeres con curvas, que se viera que realmente era una mujer. Le gustaban naturales, no tan maquilladas y a lo que se suponía que era la moda. Si le preguntaran qué tipo de mujer buscaría para su vida, sería una mujer clásica, sencilla. Y ella no era su tipo en absoluto.
-Creo que…- empezó el moreno, pero ella le cortó.
-Sólo será una copa.- Sasuke sonrió de medio lado, sabía en lo que acababa siempre una sola copa.
-De acuerdo. Sólo una copa.
Sin embargo, cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo, se golpeó mentalmente. Haruno Sakura estaba desabrochándole la camisa como si le fuera la vida en ello, mientras lo besaba y se apretaba contra su cadera.
Se había excitado sin poder evitarlo, ya casi ni recordaba la última vez que se había acostado con una mujer. ¿Había sido hacía seis meses? ¿O eran siete? No le gustaba satisfacerse a sí mismo, pero lo prefería a tener que aguantarla después, a que lloriquearan porque prefería irse a casa en vez de dormir con ellas después de hacerlo.
"Que no abra la boca…" pero, como si ella misma lo hubiera escuchado, empezó a hablar.
-Oh, Sasuke-kun… ¡Y yo que pensaba que eras frío!- susurró, mientras le lamía el oído, excitándolo a pesar de que le molestaba sumamente que lo llamaran de esa forma.- ¿Quién me iba a decir a mí que serías tan… tan… caliente?- preguntó mientras bajaba la mano derecha directa a su entrepierna.
El aludido gruñó, le dolía la erección. Entre que hacía tiempo que no follaba, y que no se masturbaba… Se había excitado demasiado pronto.
-Quiero sentirte…- la joven gimió, mientras seguía susurrando palabras en su oído y tocaba todo sitio donde podía. Parecía estar más necesitada incluso que él.
Con un movimiento certero, le bajó la cremallera del vestido y la apartó para que cayera por su cuerpo. No llevaba sujetador, y las bragas eran tan sugerentes que enseñaban más que ocultaban. Supo que no quería tirársela al instante.
Ella cogió una de sus manos y se la puso en un pecho.
-Tócame…- jadeó al notar el movimiento de los dedos de Sasuke sobre su pezón, que se endureció al instante. Intentó acercase a él, pero el moreno se lo impidió. Sakura le desabrochó los pantalones, haciendo que siseara de dolor al bajarlos con fuerza.- ¡Perdón!- lo hizo con más cuidado con los calzoncillos, y miró sorprendida su miembro, que se erguía, orgulloso.
Él bajó la mano a su entrepierna y la estimuló. La tocó sin poner mucho interés en ella, cuanto antes acabaran, antes podría irse a casa. No tardó mucho en hacer que se corriera por él.
-¡Sas…Sasuke-kun!- un tic apareció bajo su ojo. Ni por el orgasmo podía dejar ese tono…
La sujetó, ya que le temblaban las piernas, y la llevó hacia un sofá para que se sentara. Él todavía iba cachondo, pero prefería eso a penetrarla…
-Déjame… ahora a mí.- todavía temblando, la joven lo sentó en un sillón de cuero negro, y ella se arrodilló entre sus piernas. Empezó a masturbarlo con cuidado, mientras lo miraba.- Eres hermoso… Siempre… siempre he buscado a alguien…- se ruborizó.- como tú.- él no contestó, pero dirigió sus ojos hacia ella. "Yo no busco a alguien como tú", pensó en decirlo en alto, pero su virilidad estaba en sus manos, y nunca mejor dicho. Puede que no se lo tomara demasiado bien.
La miró, sorprendido, al notar la lengua áspera por su miembro. Suspiró, apoyando la cabeza en el respaldo y dejándose llevar por el placer.
Era realmente diestra en lo que hacía, seguramente lo habría hecho en muchas ocasiones. Sintió un escalofrío recorrer su cuerpo al notar cómo apretaba levemente sus testículos mientras lo lamía y masturbaba al mismo tiempo.
Se agarró a los antebrazos y jadeó cuando ella intensificó el ritmo. Sabía que lo estaba mirando, notaba sus ojos puestos en su cara, pero él no quería mirarla. Sólo quería liberarse.
Justo en el momento en el que ella dejó de hacer presión en la verga, un espasmo lo llevó por completo al orgasmo, y suspiró, aliviado.
La notó subir y sentarse a su lado, mientras acariciaba su torso. Iba a abrazarlo…
-Creo que es mejor que me vaya a mi casa.- la joven abrió los ojos verdes, sorprendida.
-¿No… no vas a pasar la noche conmigo, Sasuke-kun?- lo vio chasquear la lengua.
-No, mañana tengo que madrugar y hoy ha sido un día duro.
-¿Querrás que quedemos algún día?- preguntó con una sonrisa tímida, ruborizada. Sin embargo, el rostro serio del Uchiha se mantuvo estoicamente quieto.
-Ya te llamaré.- se levantó, dejando que ella se sentara en su lugar, y empezó a buscar su ropa. Una vez vestido, la saludó con la mano y dejó el apartamento. En ese momento, Haruno Sakura se dio cuenta de que no le había dado su número de teléfono, y las lágrimas se agolparon en sus ojos.
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Uchiha Sasuke se miró en el espejo, dejando en el cajón su peine. Se había echado atrás todo el pelo, despejando su cara. El rostro serio y ojos aburridos le devolvieron la mirada, evaluándolo. Afeitado, con traje y corbata, parecía un modelo.
Se acercó a una mesa, donde estaba su maletín de trabajo, y fue hacia la puerta.
Vio el que sería su nuevo centro de trabajo y suspiró, agotado antes de empezar. Caminó hasta la puerta.
-Buenos días…- una joven de cabello y ojos rojos lo miró por encima de las gafas de pasta negras con una sonrisa sugerente. Se levantó, apoyándose en el mostrador para que se le marcaran más los pechos.- ¿Puedo ayudarle en algo?
-He quedado con Hyuuga Neji.- la chica volvió a sonreírle, haciendo que él frunciera el ceño. Siempre era lo mismo.- Ahora.- como si no notara su tono arisco, ella descolgó el teléfono y mientras lo seguía mirando, empezó a hablar con la que debía ser la secretaria del Hyuuga.
-Puerca, dile a Neji-sama que su visita ya está aquí.- esperó un segundo.- ¿Le digo que suba? Ok, gracias.- lo miró con un puchero, porque tuviera que abandonarla tan pronto.- Tiene que subir a la octava planta. Le esperará una mujer rubia, que le indicará cómo llegar al despacho de Neji-sama.
Gruñó a modo de respuesta y se dio la vuelta, caminando hacia los ascensores. Escuchó un suspiro soñador a sus espaldas, y supo que era por él. Frunció el ceño. Primer día… y cabreado.
Abrió los ojos ligeramente al ver a la despampanante rubia que había conocido la noche anterior en el bar. Ella también parecía sorprendida, pero luego frunció el ceño, y sus ojos azules parecieron hacerse más fríos, despreciándolo.
-Tú… ¡Maldito bastardo!- le pegó con la carpeta que llevaba entre manos, sin contenerse. La noche anterior, su mejor amiga la había llamado llorando, desconsolada. Parecía ser que Haruno Sakura tenía un radar para encontrar a la peor persona del mundo e ir a por ella sin freno. Claro que… mirándolo vestido con el traje, todavía era más atractivo…
-¿Vas a estar mucho tiempo así?- preguntó Sasuke con el ceño fruncido. Cuanto antes acabaran con aquello, mejor. Tenía que hablar con su futura jefa, para aclarar una serie de cosas…
-Serás…- Era un cabrón, de eso no había duda alguna. Ojalá Neji lo pusiera en su lugar… Sonrió con malicia y asintió.- Sígueme, Bastardo.- lo peor es que cuando Yamanaka Ino ponía un mote, este se expandía como la pólvora por la empresa. Y lo mejor para ella… era que él no sabía eso.
Uchiha Sasuke la siguió con cara de pocos amigos hasta que vio que ella se sentaba en su mesa y empezaba a teclear en el ordenador. Se quedó mirándola, impaciente:
-¿Y bien?
-Neji-sama y Hinata-sama están ahora mismo en una reunión. Tendrás que esperar a que acabe.
-Puerca, ¿qué…?- la recién llegada se quedó callada al ver por el rabillo del ojo cómo, frente a la mesa de su amiga, estaba el hombre con el que había pasado el mejor rato de su vida. Saber que a él no le interesaba, que sólo había sido una más… Hizo que las ganas de llorar volvieran a hacerse presentes. A Sasuke se le heló la sangre en las venas mientras escuchaba el juramento de la Yamanaka.
-Por fin has venido.- dejó unos papeles encima del escritorio de su secretaria y ella empezó a ojearlos, para después levantarse y, cogiendo a Sakura por el brazo, ir hacia otro pasillo.- Acompáñame, te enseñaré tu lugar de trabajo.- empezó a caminar, sin hacer caso al Uchiha. Este lo siguió con porte orgulloso. Lo vio pararse delante de una cristalera y miró a la chica que estaba tras ella.- Hinata-sama, ¿podemos pasar?
-¡Hai!- dijo la otra desde dentro, sin levantar la cabeza de los papeles. Uchiha Sasuke vio la cantidad de papeles que tenía a su alrededor. La miró detenidamente, viendo cómo el pelo lacio salía revuelto en una coleta medio deshecha, como si se la hubiera hecho de cualquier forma.
Al levantar la cabeza, el moreno vio la sorpresa de la Hyuuga.
-Uchiha-san…- susurró, como si él fuera un espectro. Su nívea piel había perdido un par de tonos, quedando de un blanco enfermizo. Había entreabierto los labios, y sin saber por qué, le parecieron espectacularmente carnosos, apetecibles. Sus ojos, tan claros que parecía que no se diferenciaba el iris del resto, estaban asombrados y… no pudo leer su expresión.- Neji-niisan, de… debe haber algún error… Uchiha… Uchiha-san estudió conmigo, él no… él no debería… estar en un puesto así.
-Él es consciente de eso.- contestó su primo mientras le extendía una hoja con el programa del día.- Uchiha, si me acompaña a mi despacho…
-Niisan.- susurró la mujer, a lo que él se volvió. Ella solo bajó la cabeza y miró sus manos, completamente cerradas, arrugando unos papeles.- No… no es nada.
"Como siempre, evita hablar con los demás, evita el contacto visual y cualquier confrontación… Sigues siendo la misma perdedora de la Universidad", pensó Uchiha Sasuke, siguiendo a Hyuuga Neji sin mirar a su jefa.
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Continuará…
Bueno, lo primero… Quería agradeceos a todos los que habéis posteado, guardado como favorito y puesto alerta =)
La verdad es que ni yo misma me creo que haya actualizado tan pronto… no os acostumbréis! Los que me conocéis de fics anteriores sabéis que tardo cuarenta años entre capítulo y capítulo… Espero que no pase con este, pero… es algo inevitable, vine con ese defecto de fábrica xDDD
Como habéis podido comprobar, ni Hinata sabía que iba a ser precisamente él… ni él sabía en el capítulo anterior en qué iba a consistir su trabajo. ¡Leer siempre la letra pequeña antes de aceptar! Je, je.
En este capítulo no ha aparecido Hanabi, pero creedme que empezará a hacer acto de presencia pronto, y… bueno, Ino también va a ser parte graciosa en el fic ;-)
No me quiero enrollar mucho porque me conozco y acabaré diciéndoos la mitad de la historia sin darme cuenta, que no tengo talento cuando empiezo a hablar, jaja. Así que… esperaré vuestros reviews! ^^
Un saludo a todos, y muchas gracias a:
Magic ann love; Vejibra Striker; Dark Amy-chan; Kourei no Tsuki; lady-darkness-chan; Aika SasuHina; Uter Qe; kierinahana; Tokeijikakeno orenji; Sakusa; Dream Weaver Dili
¡Espero que nos volvamos a leer pronto! Un abrazo,
_Rurouni_
