Nada más enterarnos del rumbo que habían tomado las decisiones de Sasuke y su equipo Taka. Nos pusimos en marcha tan pronto como la hokage nos dio permiso. Salimos con el sol asomando en el horizonte, las sombras alargadas se movían rezagadas a causa de la prisa que llevábamos, desapareciendo y apareciendo en los troncos de los árboles, cada vez que la luz atravesaba la bruma matutina del bosque e impactaba en nuestros cuerpos.

Mantenía una aparente actitud serena, pues desde que puse un pie fuera de la aldea, mi corazón latía a un ritmo mas acelerado de lo normal. Estaba… inquieta y tensa, darme cuenta sólo me hacia ponerme más nerviosa y me frustraba, porque sabía que giro de pensamientos iban a sucederse en mi mente o más bien recordaría la lista de preguntas sin respuesta que tenía gravada. Como si esperase que me viniese la divina inspiración me volvía a cuestionar una y otra vez lo mismo, esperando la respuesta.

Por supuesto sentía las miradas de hito en hito de la compañía masculina que no perdían detalle a mis reacciones, incluso Naruto estaba serio. Saltábamos de rama en rama a un velocidad ascendente que nos permitía desahogar en el esfuerzo físico, la impaciencia y la incertidumbre. Yamato sensei marcaba el ritmo de la marcha. Mientras Sai y yo vamos tras él, Naruto y Kakashi-sensei nos seguían de cerca. Todos en silencio, mas que incómodo, este se extendía en una atmósfera de calma, perecida a la que preceden a las tormentas. Puedes apreciar cómo se acerca y se forma, en la oscura tonalidad de las nubes, pero hasta que no la tienes encima no puedes saber su verdadera magnitud.

Y era así como me sentía al fin y al cabo. Salir en su busca se me antojaba algo agridulce, un abalance equitativo entre las cosas buenas y las malas. Que deja un rastro de esperanza… pero cuando lo ves… sus palabras se clavan en el alma como puñales, mi memoria se regocija en su recuerdo, las heridas del pasado se vuelven a abrir, desangrándose una vez más. Contrastaban con la sensación de plenitud al sentir su chakra, el agujero negro de mi felicidad, rebosaba, cuando en el día a día era tapado por sonrisas forzadas y suspiros. Una de cal y otra de arena… así era mi constante emocional cuando se trataba de Sasuke.

Lo sabía, siempre fui consciente y pese que intento alejarlo de mi, la ausencia me atormenta… entendí hace tiempo que estaba bajo mi piel, forma parte de mí y esta clama por su presencia más de lo que nunca llegaría a reconocer delante de nadie.

Y todo en su conjunto me hastiaba, cansada de no poder cambiar nada y de seguir sufriendo como el primer día, su odio y su dolor. Sumarle el mal que me hacía a mi misma, el que provocaba en Naruto… apenas dejaba mi conciencia tranquila y cada vez que lo pensaba, sentía que cada miembro del que fue el Equipo 7, estaba sumergido en un bucle de tormento personal del que ninguno éramos culpable y sin embargo todos éramos víctimas.

Nos intentábamos salvar los unos a los otros, pero al final, como si fuésemos una cadena de piezas de shoji. Si uno caía el resto lo hacía casi a la misma velocidad… me sentía superada y aún así… si Naruto no se rendía y en mi corazón seguía habiendo un ápice de esperanza. Estaba segura de que no me rendiría, no es que fuese completamente idiota es que no podía rendirme, hasta que aquel hilo me cortase los dedos.

Era una necesidad vital y no era capaz de recuperarla.

Mi perspectiva sobre esta misión era principalmente, no hacerme ilusiones. Con el fin de proteger mi salud mental (ya de por sí cuestionable), repasé los deslices sentimentales que había tenido en la anterior ocasión. Quería darme la oportunidad de actuar y no perder mi orgullo con ello. Me negué a mi misma las lágrimas o los lloriqueos, nada de titubeos. Mantener la calma y la sangre fría serían mis grandes aliadas en esta situación. Entonces ¿porqué mi corazón me traicionaba?, ya era todo lo suficientemente crítico, como para mezclarlo con anhelos de la preadolescencia ¿no?. Kami-sama… qué tan difícil me lo pones.

El hecho de que aquella misión era además de peligrosa, secreta y falta de tiempo. Añádanle otro factor mas desquiciante, la falta de información. Partíamos de un supuesto prácticamente y eso hacía mella en mi enturbiada mente, convirtiéndola en una licuadora. Interceptar el equipo Taka antes de su llegada al punto de encuentro que habían fijado con Akatsuki… una información que yo dudaba seriamente de su veracidad. La fuente era fiable… pero ese tipo de datos es muy difícil de obtener y dado el caso era improbable la filtración dentro de la propia organización, francamente estaba preocupada por la posibilidad de una trampa.

La estadística era desfavorable y dejábamos muchos lastres… odiaba los cabos sin atar… emití un suspiro de indignación y Yamato-sensei se volteo sonriéndome. Si pretendía darme confianza… no consiguió su propósito ni un poco, me mostraba negativa… para no tener que lidiar con la decepción mas tarde. A fin de cuentas si que era egoísta y sólo pretendía protegerme. Mire a Naruto y su vacío ocular al enfocarme, me dejo prendada produciendo que mi estómago se contrajese sin dejarme respirar.

Me odié.

Mi reacción no le había gustado nada y noté lo susceptible que estaba, más que yo, incluso y mis temores fueron confirmados cuando dejó de mirarme sin hacer comentario alguno. Kakashi-sensei percibiendo el nivel de tensión que comenzó a acumularse en el ambiente intervino.

-- Cuando estemos cerca… a camino, nos dispersaremos para analizar el terreno y preparar la emboscada… si es que antes no topan con nosotros. Es mejor no adelantarse a los hechos y mantener la calma.

-- Concuerdo contigo Kakashi-sempai – expresó Yamato-sensei-- sabremos a que nos atenemos en cuanto estemos en situación. Por ahora nuestro mayor enemigo es el tiempo.

-- Hasta ahora podemos establecer una clara prioridad y es evitar a toda costa que lleguen a reunirse, si Akatsuki aparece estaremos en grandes apuros. ¿No es así Kakashi-sensei? – pregunté aun indecisa--

-- Así es Sakura-chan… espero que eso lo tengamos todos bien presente. Especialmente tu Naruto. – Comento mirándolo e reojo para comprobar que estaba atendiendo la conversación-

-- ¡¡ Por supuesto Kakashi-sensei !!—Exclamó Naruto, en su habitual tono de voz--Sakura-chan tiene toOooda la razón.

Me volví de nuevo sonriendo tímidamente, pero él ya sonreía para todos con su típica mueca zorruna. Quise pensar que se había animado y roge por no tener que ver la agonía en sus irises azules, nunca más.