Hingabana

Capítulo dos: Migajas de pan.

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"Rize-san…"

Ya habían pasado un par de días después del primer encuentro, Kaneki se seguía insistiendo que no era ella, pero la incógnita no salía de su cabeza, estaba en el trabajo haciendo papeleo junto con Saiko cuando la pobre chica de cabello azul estrello su cara contra el escritorio sobre todos los papeles ya ordenados.

—Mama ya no quiero trabajar, esto es muy aburrido. —dijo la chica con la cara enterrada en los papeles.

Kaneki le acaricio la cabeza riendo ligeramente, a pesar de su edad se seguía comportando como una niña.

—Ya casi acabamos Saiko-chan, si terminamos antes de las siete te puedes ir.

—¿De verdad?

—Si.

La chica de nuevo se puso a organizar los documentos junto a él, cuando marcaron las siete de la noche, Saiko se estiro y empezó a empacar sus cosas para irse a casa, Kaneki observó como se estaba retirando su estudiante (e hija de cariño) cuando esta se volteo para comentarle algo que había olvidado.

—Por cierto mama, mañana llevare a nuevos reclutas para a la zona 0 del distrito para hacer una exploración. —Dijo la chica, ya que mañana cubriría en el trabajo a su amigo Kuki Urie.

La zona 0 era donde se había destruido el oviducto de donde salió el virus que infecto a gran parte de la población humana convirtiéndolos en ghoul o presentándoles deformaciones de kagune en sus rostros como ocurrió con Saiko y la hermana de Shizaru Ginshi, a pesar que era una zona prohibida, todavía se usaba para que todos los nuevos reclutas conocieran los territorios de los monstruos, era como un entrenamiento de supervivencia.

—Ya veo, ve con cuidado. —dijo con una ligera sonrisa, pero luego se le ocurrió una pequeña idea, algo para calmar su curiosidad. —¿ te molesta si te acompaño con los nuevos reclutas?

Saiko se sorprendió un poco, pero no le vendría mal algo de ayuda, aun era algo nueva para instruir a la gente.

—No hay problema, te pasare a tu teléfono toda la información para la exploración, será mañana temprano, pero tendré que ponerme siete alarmas para levantarme. —lo último lo dijo derrotada, aun le costaba levantarse temprano.

—No te desveles jugando videojuegos Saiko-chan.

—Si mama.

Él se había quedado un poco tarde en la oficina, revisando los mapas de las ruinas de la zona 0, necesitaba saber en que lugar exactamente Rize fue encontrada, él no recordaba y sabía que Ayato tampoco por las historias de que el lugar termino derrumbándose, no era un lugar donde pudiera explorarse a detalle, salvo por un par de zonas, tres años desde ese día, no querría imaginarse si su cadáver seguiría ahí, pero quería ir asegurarse, ¿ qué buscaba exactamente en esa zona?, "pistas…estaba buscando pistas si de verdad pudo sobrevivir o no", Si descubriera que efectivamente su cadáver seguía ahí, solo tendría que concluir que habría sufrido una alucinación encarnada en una chica que no conocía que curiosamente coincidía en apariencia y nombre en la que estaba pensando, todo estaría solucionado, pero "¿ Y si siguiera con vida?" la respuesta a esa pregunta era difícil.

¿Qué haría…?

Ya casi eran las nueve de la noche cuando llegó a su hogar (una residencia cerca de la casa del equipo Quinx) en donde vivía solo.

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Rize estaba cenando con su vecina que también era ghoul, era tres años mayor que ella, siempre la invitaba a cenar cuando necesitaba uno o dos favores, sabía que viajaba mucho junto con su hermano menor (un adolescente que siempre la buscaba cuando la invitaban a cenar) que cenaba junto con ellas en la mesa de la cocina, así que hoy era una de esas "cenas amistosas". La comida que estaba comiendo le resultaba agradable, a pesar de que estaba cocinada al vapor y ella prefería la carne fresca, no sabía mal, solo esperaba que el olor no alertara a los humanos o atrajera a más ghouls "como si fuéramos todos animales de presa o carroñeros, que divertido", pensó divertida la ghoul de cabello blanco.

—¿Solo necesitas que cuide tus plantas ?. —Dijo Rize mientras se llevaba a la boca un bocado de carne.

—Si, me iré por unos días ¿ no hay problema?.

—Supongo que no.

La verdad era que Rize no pasaba mucho tiempo en casa, la mayoría del tiempo estaba trabajando, vagando por cafés, librerías, entre otros lugares intentando matar el aburrimiento, le gustaba su vida independiente, pero admitía que era un poco solitaria. Le era agradable su vecina, por lo menos no se quejaba de ella cuando llegaba tarde y hacia un poco de ruido al llegar o por el olor que llevaba consigo luego de haberse encargado de algún "problema"; Su vecina también tenia secretos, por ejemplo ¿De dónde había conseguido la cena?, a pesar de que el TSC ya controlaba el problema del alimento para los ghouls, solo conocían un poco más de la punta del "iceberg", había capa profunda y oscura que ellos no conocían, creían que todo era paz y armonía, como lo llamaran, pero se equivocaban, "Como si conocieran a todos los ghouls, como si ellos supieran de donde algunos obtenemos nuestro alimento.", pensó Rize terminando con su segunda ración de la cena. Se despido de su vecina y su hermano, agradeciendo la comida para dirigirse a su departamento a descansar antes de volver a salir.

El reloj indicaba las 3:00 am.

Rize tenia dos trabajos, uno no realmente complicado, y otro que no era tan complicado siempre cuando no se metiera en problemas con TSC u otros ghouls, ella tenia un trabajo de medio tiempo en un lugar cerca de la zona donde vivía y otro de vez en cuando en las noches, recolectaba cadáveres humanos para venderlos. A veces sola a veces acompañada, buscaba en el bosque del suicidio, en lugares de mala muerte, buscaba el olor de la comida, realmente la nueva comida para ghouls que se les vendía o proporciona en los refugios donde más lo necesitaran, todavía era un tanto dudosa, nadie había muerto por comerla, pero no todo mundo quería comerse "eso", así que existía un mercado oculto de los humanos y los agentes del TSC que vendían la carne humana, con ghouls trabajando con humanos había un mayor de posibilidades de que a uno lo capturaran si cometía matanzas en nombre de llenar los estómagos insatisfechos de los ghouls.

Hoy era una de esas noches de "trabajo", estaba en el bosque de los suicidios, esta vez venia sola, usaba una chaqueta negra ceñida al cuerpo con capucha, pantalones negros, junto con un cubre bocas blanco, buscando entre posibles lugares donde la gente decidiera quitarse la vida con la luz plateada de la luna iluminando su camino, hoy no había suerte, el bosque estaba curiosamente vacío, la demanda era alta y los caza recompensas de los cadáveres ya habían saqueado todo, en ese lugar se respiraba el olor tan característico de la muerte (a pesar de ya no tener cadáveres), haciéndola aspirar profundo y suspirar, a muchos les asustaría ese olor, pero a ella no le desagradaba, era una sensación extraña que le producía mas que miedo, curiosidad "¿Qué clase de recompensa tendría ese curioso olor?"; él único cadáver que encontró ya tenia demasiado tiempo en descomposición, por lo tanto no servía, suspiro por segunda vez probando en otro lado, a lo mejor algún pobre diablo habría caído en alguna zanja de las zonas destruidas de Tokio.

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Ya eran las 6:00 am, el equipo de nuevos reclutas del TSC estaban junto con Saiko y Kaneki en las ruinas observando el ligero abismo, el amanecer era ligeramente de color azul grisáceo y no había personas en la calle, empezaron a bajar uno por uno con mascaras anti gas, las ruinas eran un tanto húmedas en el interior como si todavía fuera un cadáver gigante, pero la capa exterior era seca, a pesar de que estaba destruido el oviducto, se sospechaba que todavía salían algunos monstruos de algunos rincones de la zona. Mientras buscaban en las zonas mas "estables" Saiko explicaba a los nuevos reclutas el porque se debían usar siempre las mascaras en ese tipo de zonas y como eran los monstruos a los que se tenían que enfrentar a diario, Saiko iba guiando la exploración mientras Kaneki estaba detrás del grupo, observando, buscando túneles que llevaran a las profundidades del dragón.

Desde hace tres años que no visitaba el lugar, realmente no era como si le gustara recordar todo lo que se tuvo que pelear y cuantas vidas se perdieron por el mundo que se estaba viviendo hoy. Kaneki tuvo un presentimiento, uno de los pasillos de las ruinas que tenia algunas partes de concreto se escucharon unos pasos, como si un montón de animales estuvieran correteando, él grupo paró para ver como uno grupo de siete individuos de los dragones huérfanos que estaban en cuatro patas como una manada de lobos salían de un túnel, mientras Saiko se ponía frente al grupo junto a Kaneki les gritaba a los novatos que se preparaban cuando los monstruos empezaron a correr hacia ellos con las mandíbulas abiertas, mientras Kaneki y Saiko peleaba con cinco de los monstruos, una de las criaturas saltó lo bastante alto para tomar del brazo a uno de los nuevos reclutas empezando a correr arrastrando con él chico. Saiko dio una orden al aire (después de todo ella comandaba la misión).

—¡ No se separen de Kaneki-sensei, voy a buscar a nuestro compañero!. —Saiko corrió tras la bestia de cuatro patas mientras el grupo de novatos intentaban ayudar a Kaneki con las bestias restantes.

Saiko empezó a correr por los pasillos del dragón siguiendo a la criatura que corría con el nuevo agente, cada vez que avanzaba la luz del amanecer se alejaba hasta que llego a un lugar mas amplio donde pocos rayos de luz se filtraban, los gritos del chico se escuchaban como por eco, logro localizar a la criatura que estaba acompañada de otras dos, entre las tres pareciera como si se fueran a devorar al muchacho (este ya se había desmayado por un golpe que recibió en la carrera con el monstruo), cuando los monstruos la notaron hicieron un sonido escalofriante de sus mandíbulas y otros mas salieron de diferentes cámaras, gruñéndole, sin miedo la investigadora Quinx empezó a atacar a los que fueran atacándola corriendo ( ya que el objetivo era rescatar al recluta), la criatura que había atrapado a su compañero estaba a punto de morderle la cabeza, Saiko grito un gran "¡Alto!" intentando alcanzar a su compañero con su kagune, cuando una extraña figura vestida de negro cayo rápidamente sobre el monstruo rompiéndole la espalda con los pies derrumbando al monstruo sin lastimar al nuevo recluta, las otras criaturas al oler la nueva presencia empezaron a correr de vuelta hacia la oscuridad, la investigadora quedo sola con la extraña presencia, esta se agacho hacia el recluta para comprobar si estaba muerto o no haciendo que su cabello blanco se descubriera, Saiko corrió hacia su compañero.

Cuando Rize notó a la investigadora de cabellos azules y mascara anti-gas que se empezaba a acerca todavía con su kagune activado (que simulaban un montón de brazos), sabia que hoy no tendría suerte, cuando escucho los gritos en las ruinas ( que por alguna razón conocía bien el territorio) sabia que tenia una oportunidad para no irse con las manos vacías, pero eso ya no era posible, la investigadora se acerco para escuchar el corazón del recluta (Rize sabia que todavía vivía, pero se quedo en silencio) y arrancarse una de las mangas de su traje para detener el sangrado del brazo, una voz sonó del intercomunicador la investigadora, ella se quito su mascara y contestó el aparato como si hablara por teléfono.

—Si, estoy bien…él también esta bien, tiene un brazo lastimado y un golpe en la cabeza, pero respira…entre por el túnel izquierdo…de acuerdo. —cuando ella colgó dirigió su enormes ojos azules hacia ella, la pobre respiraba acalorada. —Gracias.

—¿Por qué?.

—Por aplastar al monstruo, él es nuevo y creí que iba a perderlo, no podía dejar que se lo comieran.

Rize suspiró, no era su intención de salvarle la vida al muchacho (todo lo contrario), pero ya no había nada que hacer, estuvo buscando en todas las zanjas y de no haber sido por la chica de ojos azules se habría llevado una parte del cuerpo, ella no dijo nada, se puso de pie notando que perdió los zapatos cuando aplasto al monstruo, sus pies estaban descalzos y algo adoloridos, dirigió su mirada hacia arriba iba a saltar usando su kagune como impulso para volver a la superficie, cuando la investigadora se acerco a su pie para ponerle una tirita rosa en uno de sus pies.

—¿Qué estas haciendo?

—Estas lastimada, podemos ayudarte a curar tus pies.

—¿Podemos?. —no le gustaba esa palabra.

—Si, mi equipo esta cerca…

—¡Saiko-chan! —una voz masculina se escucho en la entrada era un investigador de cabello blanco pero este no usaba una mascara de gas como su compañera, Rize reconoció al joven, lo había visto hace un par de días en el cementerio, la piel se le erizo, "Es un investigador", pensó la ghoul.

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Cuando Kaneki logro encontrar a Saiko sintió un gran alivio, lo que le sorprendió fue quien la acompañaba y la reconoció de pie junto al cuerpo del recluta. Como si el destino le jugara una broma, era como si hubiera invocado a la chica que creería que era Rize , se estaba acercándose a las dos chicas, su pecho subía y bajaba por la batalla con los monstruos además de correr a toda prisa a ayudar a su estudiante, Rize lo observa con cautela, cubría parte de su rostro con un cubre bocas blanco, no sabia por que estaba ahí, reconoció su olor (la misma esencia que percibió en el cementerio) ,pero ¿ ella lo reconocería por lo del cementerio?, estaba cada vez mas cerca; Saiko se abrazo de la cintura de Kaneki agradeciendo que él también estuviera bien, él solo le acaricio la cabeza, los otros reclutas se acercaban a la entrada, tenían que llevar a su compañero a emergencias. Saiko entre lagrimas de alivio le contaba lo ocurrido:

—Luego llego la señorita y aplasto al monstruo con los pies.

Él se sorprendió por esa declaración, ¿pero que hacia ella aquí?, Saiko se acerco a sus compañeros para asegurarse de que todo estuviera en orden mientras intentaban cargar al herido, Rize empezó a caminar lejos del grupo para poder escalar hacia la superficie, Kaneki la siguió.

—Por favor espera…—dijo él.

Ella paró su marcha, estaban a una distancia de dos metros, ella no le decía nada solo se quedaba ahí observándolo.

—Gracias por salvar a mi compañero, Saiko-chan me dijo que tenias lastimados los pies, podemos brindarte atención medica si lo deseas. —Él observaba como ella lo miraba con curiosidad, si de verdad era ella entonces tenia un problema de amnesia como él cuando fue Haise Sasaki, necesitaba hablar con ella.

—No gracias, estoy bien.

El intercomunicador de Kaneki sonó en ese momento vibrando dentro de su bolsillo del traje, miro el aparato por pocos segundos, cuando volvió a subir la mirada para hablar con la chica, esta ya no estaba, pudo alcanzar a verla de espaldas en la orilla de la superficie, mientras una extensión de kagune desaparecía por su espalda baja, recordaba cuando él vio "ese kagune" la primera vez, confirmando a Kaneki lo que sospechaba, "Si es ella…ella sobrevivió". Él también saltó hacia la superficie para alcanzarla, la luz de la mañana comenzaba a extenderse por las calles, pero ya no pudo seguirle la pista, hasta que algo llamo su atención, había una tarjeta pequeña de color blanca en el suelo manchada de tierra en el lugar donde ella había desaparecido que llevaba ligeramente su aroma, cuando la tomo noto que era una tarjeta de presentación de un café que estaba un tanto lejos de las ruinas donde se encontraban, ¿ acaso había encontrado una pequeña pista?.

No muy lejos de donde estaba él investigador, Rize observaba desde las sombras de un edificio al investigador medio ghoul. Después de él volviera a las ruinas (probablemente a encontrarse con sus compañeros), ella comenzó a caminar por los callejones que todavía estaban oscuros, revisando su teléfono por una llamada perdida de hace una hora, la silueta de la mujer despareció entre las sombras, sin sospechar de las pistas que había dejado.