Holi a todos(?). He estado algo ocupada con la familia por navidad y año nuevo y no he tenido mucho tiempo xd también estoy deprimida porque mañana vuelvo a tener clase :'v así que dadme amor(?) 7w7
PD: Para la pregunta de si Kussun viene de una familia importante: no, solo viene de una familia rica xD.
Capítulo 2 - Primer día
Pasé mi primera noche en el internado muy a gusto, a pesar de los nervios por empezar las clases dormí del tirón de lo exhausta que me encontraba después de todo lo ocurrido el día anterior. A partir de hoy comenzaba mi nueva rutina, así que me desperté a las 7:00 para prepararme y bajar a desayunar. El comedor está abierto de 6:30 a 8:00, aunque si por cualquier motivo no puedes ir hay máquinas expendedoras con bebidas y comida rápida en casi cada esquina del establecimiento. Tuvimos que tomar el desayuno con prisas a causa de que Pile tardó más de lo previsto en alistarse y no queríamos ir tarde el primer día.
Acabamos llegando con un retraso de 5 minutos, afortunadamente el profesor aún no había llegado, pero como era de esperarse casi todos los alumnos ya habían escogido sus lugares así que no nos quedó más remedio que separarnos. Uno de los pocos sitios libres era en primera fila. Descartado. Me gusta prestar atención a las lecciones y aprender, pero tampoco soy la típica nerd que está detrás del profesor durante toda la jornada lectiva. Caminé hasta la última fila, donde había un lugar vacío al lado de Shikaco y otro al lado de Nanjo-san. Tal y como me habían contado, está comprobado que son tan antisociales que nadie quiere sentarse con ellas. Rippi me suplicó con la mirada que la dejara sentarse al lado de Shikaco y obviamente le cedí el lugar. Mientras me dirigía al asiento restante maldecí a Pile desde lo más profundo de mi ser por hacernos llegar tarde. Intenté ver la situación por el lado positivo; las mesas estaban separadas de una en una, aunque creo que me sentiré totalmente incomunicada ya que al lado izquierdo tengo la ventana. Lo más triste es que es posible que esa simple ventana me dé más conversación que mi nueva y sociable compañera, nótese la ironía. Cuando por fin me senté la miré de reojo y vi como simplemente estaba jugando con unas gomas para sujetar el cabello que llevaba en el brazo a modo de pulsera. ¿Qué mierda pensará de mí al cruzarnos en todos lados? ¿Pensará que soy una stalker? O lo más probable es que ni recuerde mi cara.
Nada más llegó el profesor hicimos las típicas presentaciones, nos dio el discurso de principio de curso y ya fue directo al grano a explicar su materia. Para acabar de rematar mi mala suerte, olvidé el libro de física. Esto ya era el colmo.
- Nanjo-san. – susurré, sin más opciones. – Me he dejado el libro de física, ¿podríamos…?
Antes de que me dejara acabar la frase me prestó su libro y juntó su mesa junto a la de Shikaco para compartir con ella. Jamás me había pasado algo así. ¿Cómo se puede tener tan poco interés en sociabilizar y conocer lo que hay a tu alrededor? O, ¿acaso el problema era yo? ¿La había ofendido de alguna manera el día anterior? Mi cabeza se inundó en un mar de dudas durante las siguientes dos horas y no llegué a captar nada de la clase de física. Empezamos bien.
Cuando terminamos noté que ya habían separado sus mesas y me acerqué para devolverle el libro.
- Aquí tienes, gracias. – intenté forzar una sonrisa. Agarró el libro y ni se molestó en mirarme. Antes de darle la espalda e irme me decidí a preguntarle lo que ha estado comiéndome la cabeza durante toda la hora. – Oye, por curiosidad… ¿Por qué no lo has compartido directamente conmigo?
- ¿Y por qué lo haría? – respondió directa y cortante.
- ¿No te interesa conocer un poco a las compañeras que tienes cerca?
- Tengo asuntos más importantes de los que preocuparme.
- ¿Cómo qué? – en ese momento nuestros ojos se encontraron y pasaron unos tres segundos de silencio que se sintieron como tres décadas. Instantáneamente me di cuenta de que me estaba metiendo donde no me llaman.
- No es de tu incumbencia. – se levantó de la silla y guardó sus manos en los bolsillos de la americana. – Preguntas demasiado.
Sin darme opción a responder se dirigió hacia la puerta de salida donde la estaba esperando Shikaco. Antes de dejarme caer en el asiento Rippi me agarró de los brazos y me arrastró con ella y las demás para salir al descanso. Mis compañeras tenían la costumbre de ir a unas escaleras exteriores en desuso que estaban detrás del edificio principal, el típico lugar que frecuentarían unos adolescentes que quieren fumar a escondidas, pero ellas simplemente vienen aquí porque no hay nadie y pueden hablar de cualquier cosa con comodidad.
- ¿Y qué tal la primera clase?
- No me enteré de una mierda. – dije mientras me sentaba en uno de los escalones junto a Ucchi y Rippi.
- ¿No se te da bien la física? A mí tampoco, no te preocupes. – dijo Emitsun de manera risueña para levantarme los ánimos. En realidad amo la física y cualquier asignatura que tenga que ver con el ámbito científico, pero no quería dar explicaciones y aún menos de los absurdos pensamientos que me rondaban por la mente.
- Por cierto, Kussun… Gracias por lo de antes. – me susurró Rippi. Le sonreí y le dije que no fue nada.
- Déjame adivinar… ¿Kussun te dejó vía libre para sentarte al lado de tu amada? – dijo Pile para molestarla. – ¿Y qué tal fue? ¿Hablasteis de algo?
- N-no. La clase empezó enseguida, solo tuvimos tiempo para saludarnos. Aunque… - se quedó callada.
- ¿Aunque…? – repetimos todas impacientes al unísono.
- Quiere pasar el rato conmigo después de clases. – se notó como un leve sonrojo aparecía en sus mejillas.
- ¡Se quiere confesar! – gritó Ucchi, poniendo en peligro mis oídos.
- Cállate, idiota. – intervino Pile. – La vas a ilusionar, no te olvides de que hablamos de Shikaco. Es más fría que un cubito de hielo.
- No puedes decir que es fría sin ni siquiera haber intercambiado unas palabras con ella. La conozco mejor que tú. – contestó Rippi a la defensiva. Al oír esa respuesta Pile puso los ojos en blanco en señal de haber escuchado esa respuesta más de una vez.
- Hablando de cubitos de hielo, ¿qué tal con Nanjo-san? – me preguntó. – Te hemos visto hablando con ella antes de salir.
- Ah… – pensé cuidadosamente en que responderles para que no mal entiendan nada. – Simplemente le estaba devolviendo un libro.
- ¿Solo eso? Porque noté que había algo de tensión en el ambiente y… – inesperadamente apareció alguien por detrás que cortó a Pile mientras hablaba y le tapó los ojos con ambas manos.
- ¿Quién soy ~ ? – dijo una chica con una voz muy agradable. La victima de esta suspiró.
- Suéltame antes de que te rompa algo. – le respondió con toda la seriedad del mundo, a lo que la amenazada obedeció antes de salir mal herida.
- ¡Mimorin! – se levantó Rippi a abrazarle. Confirmado, era la Mimorin de la que todas hablaban ayer.
- Por fin alguien de este grupo de taradas que me recibe con normalidad. – Pile, cruzada de brazos, miró hacia otro lado malhumorada.
- ¿Dónde te has metido hasta ahora?
- He tenido que ir a la oficina de la jefa de estudios. De alguna manera se enteró de que ayer no asistí a la ceremonia y quería una explicación. – seguidamente se dio cuenta de mi presencia y me dirigió la mirada. – Oh, ¿una nueva?
- Kusuda Aina. – le sonreí con algo de timidez. – Pile y Rippi me han adoptado como compañera de habitación.
- Eres valiente, Kusuda-san. Yo no dormiría tranquila con Pile en el mismo cuarto.
- No me jodas. – le dedicó una mirada asesina. – Vuélvete a Europa.
- ¿Por qué eres tan dura conmigo, Pile-chan ~ ? – replicó haciendo un puchero.
- Hablando de Europa, ¿cómo te fue por allí? – le preguntó Rippi.
- Ah… Pasaron muchas cosas. – hizo una pequeña pausa y miro al suelo. – Mejor lo cuento en otro momento, pronto tenemos que volver a clase.
- Poniendo excusas, como siempre. – murmuró Pile mientras daba media vuelta y se marchaba con un paso ligero de camino a la entrada principal.
La seguimos a pesar de que aún quedaban unos minutos para que sonara el timbre que indicaría la finalización del descanso. La próxima clase era Historia, pura explicación sobre la restauración en el periodo Meiji. Podemos imaginar que las siguientes horas hasta el almuerzo se me hicieron eternas.
Durante el descanso para almorzar mis compañeras estuvieron hablando sobre un tema que atrapó mi atención; romper las reglas y salir fuera del internado, al bosque. Explicaban que algunas de ellas ya lo habían hecho un par de veces y por lo visto no era muy complicado por la falta de seguridad. Según la directora y el profesorado no es necesario contratar un servicio de vigilancia, pues se limitan a "vigilar" ellos mismos por turnos. Piensan que al venir de familias adineradas tenemos una educación sobresaliente y no somos nada problemáticos. Y esa es la cara que ven ellos. Mientras sigan viviendo en la ignorancia no se darán cuenta de que algunos alumnos continuarán incumpliendo las normas. El plan era hacerlo por la noche, en la oscuridad, cuando todo el mundo estuviera durmiendo. Las más inocentes empezaron a poner excusas pero las que tenían más ganas de aventura se justificaron diciendo que debían aprovechar y hacer esto ahora que recién empezaba el curso y no nos encontrábamos esclavizadas en la época de exámenes ni trabajos. Cuando estábamos acabando de comer acordamos en ir después de que los profesores pasaran a revisar si todo estaba en orden en nuestras habitaciones, es decir, alrededor de las 23:00.
Terminamos las últimas horas de clase con matemáticas, la asignatura que me había resultado más entretenida hasta el momento, pues a pesar de empezar a sentir el cansancio se me pasó volando. Hay que decir que el profesor era bastante dinámico, cosa que ayuda.
Empecé a recoger mis cosas cuando Pile se me acercó lista para salir.
- ¿Aún tienes energía para ir a ver los clubs?
- ¿Es obligatorio apuntarse a uno? – dije sin muchos ánimos.
- Te da un plus, digamos que es recomendable para dar buena impresión. – suspiré y acepté.
- Vamos a echar un vistazo.
- Parece que iremos solo nosotras. – dijo mientras las dos veíamos como Rippi salía por la puerta con Shikaco. – Acostúmbrate.
Pasamos por distintos clubs, desde los más comunes hasta los más raros, nos tomó toda la tarde recorrernos casi todos los lugares y aun así ninguno me llamó especialmente la atención. Jamás en la vida estuve apuntada a un club, me daba la sensación de que era una pérdida de tiempo que podría aprovechar para estudiar o hacer otras actividades que me interesaran más.
- ¿En cuál estabas tú el año pasado? – le pregunté mientras íbamos caminando por los pasillos.
- Literatura.
- ¿Te gusta? – pregunté extrañada. Pile aparentaba ser la típica persona que sería la última en apuntarse a un club de ese estilo.
- Me da igual la literatura, el punto es que ese club es como un comodín. – dijo con una sonrisa pícara. – El 90% de estudiantes que estamos allí lo utilizamos para estudiar o hacer nuestras cosas.
- Pero si quieres aprovechar ese tiempo para estudiar puedes hacerlo en la biblioteca o en tu dormitorio, ¿no?
- Ya te he dicho que estar en un club te daba ventajas. Es como matar dos pájaros de un tiro.
- ¿Y al que está a cargo no le importa?
- Ni siquiera lo sabe. El profesor encargado solo se pasa a ver cómo va todo un par de veces al mes. Es un club relajado, no participa en torneos ni actividades exhaustivas que necesitan cierta organización, por eso no requiere que nadie lo controle diariamente.
- Suena tentador.
- Ya es bastante tarde, pero podemos ir mañana a hacer una visita. – asentí a la propuesta de mi compañera.
Después de las intensas clases y del largo recorrido que hicimos decidimos ir a relajar nuestros músculos en los baños termales, los cuales estaban casi vacíos gracias a que muchas de las chicas se duchaban en los baños de sus respectivos clubs de deportes. Cenamos sobre las 19:00 y después de eso fuimos cada una a su dormitorio mientras Mimorin nos hacía señales para que no nos olvidáramos del plan de esta noche.
Cuando ya eran las 22:45 nos comenzamos a preparar para la salida. Tratábamos de convencer a Rippi para que también viniera, pero no había manera.
- ¿Pero por qué no quieres?
- Ya te he dicho de que paso de meterme en problemas.
- Traducido significa que tienes miedo. – las dos se desafiaban con la mirada mientras yo soltaba un suspiro.
- Dejémosla ya, es su decisión si no quiere venir. Ya le hemos insistido lo suficiente. – Pile no dijo nada y se fue indignada hacia la puerta para empezar a vigilar si pasaban los profesores.
- Gracias por comprender.
- Por cierto, ¿no me contarás cómo te fue con Shikaco? – dije dándole pequeños golpes en el brazo para molestar.
- Normal. – la miré con incredulidad. – No pasó nada del otro mundo.
- Ya, y esperas a que me lo crea cuando además te estas poniendo roja.
- ¡Chicas! – avisó Pile apagando las luces en señal de que se acercaba una profesora. Corrimos a nuestras camas y como no me daba tiempo a subir a la mía me metí en la de Pile. Sentimos como abrió la puerta, permanecimos quietas y en completo silencio hasta que escuchamos como la cerraba de nuevo y se alejaban los pasos.
- Que directa que eres, Kussun. – dijo Pile con un tono de burla mientras me vio abrazada a ella.
- No hagas la idiota. – protesté y me salí de la cama al instante. – Vámonos antes de que me arrepienta.
- Si ocurre algo no dudéis en llamarme al móvil.
Le hicimos un gesto de afirmación a Rippi, nos pusimos una sudadera para no morir congeladas y salimos de allí haciendo el menor ruido posible. En los pasillos se reflejaba una luz tenue que nos permitía andar sin matarnos por el camino. Teníamos que dirigirnos a la parte trasera del establo, donde nos estaban esperando las demás chicas.
- ¿Y Rippi? – preguntó Emitsun nada más vernos llegar.
- No quería venir.
- Tan cobarde como Ucchi. – respondió Mimorin. – Entonces seremos solo nosotras cuatro.
- ¡En marcha! – dijo Emitsun animada como si fuéramos de excursión.
No tenía ni idea de por donde era posible salir, así que me limité a seguir a las demás. Llegamos a un punto en el que estaba todo tan oscuro que teníamos que ir sujetadas para no perdernos de vista, pues no queríamos utilizar la linterna del teléfono móvil para no ser descubiertas hasta habernos alejado lo suficiente.
- ¿Sois capaces de escalar un árbol? – cuestionó Mimorin desafiante. Delante de nosotras se situaba un árbol al lado del muro que rodeaba el internado, no había mucha distancia desde una de las ramas hasta allí.
- ¿No hay otra manera de salir? No es por nada personal pero no me apetece romperme ningún hueso. – empezó a protestar Pile.
- ¿No eres capaz ni de subirte a un simple árbol y quieres adentrarte en un bosque como este? – le contestó burlándose de ella. Mientras tanto Emitsun ya estaba empezando a escalarlo con facilidad, cosa que nos sorprendió a todas.
- ¿Alguna necesita ayuda? – dijo desde arriba iluminándonos con la linterna.
- Aprende de ella, Mimo-chan. Ofrece su ayuda en vez de reírse de mí. – le reprochaba Pile. En ese momento Mimorin se agachó delante del tronco.
- Sube encima de mis hombros, te daré un impulso para ayudarte a subir. – mi compañera de cuarto se quedó mirándola indecisa. - ¿Qué pasa? ¿Te da vergüenza ahora? – tras un suspiro Pile se puso sobre ella y gracias a ello consiguió subirse a donde estaba Emitsun.
- ¿Puedes subir sin ayuda, Kussun?
- Supongo que sí. – empecé a escalar sin mucho esfuerzo y de repente vi como una bellota del tamaño de una pelota de tenis caía a una velocidad supersónica aterrizando en la cabeza de Mimorin.
- ¿Qué mierda fue eso?
- No mires a Kussun la próxima vez mientras sube. – se quejó Pile.
- ¿Qué? Solo vigilo que no se caiga. – le contestó mientras se acariciaba su cabeza dolida por el golpe.
Terminamos de subir todas y nos apoyamos en la rama más sólida que estuviera más cerca del muro. Emitsun fue la primera en subir al muro y nos prestó su mano para que llegáramos las demás sin problema. Cuando miré al suelo me dio vértigo solo de ver la altura que teníamos que saltar, eran unos 3 metros que le dolerían a cualquier persona normal.
- Iré yo delante. – dijo Emitsun.
- ¿No te harás daño?
- Me ayudaré deslizándome por la pared del muro. – sonrió mientras se preparaba. Vimos cómo se quedó colgando de ambas manos y seguido se soltaba sin miedo alguno.
- Agarraré a la siguiente que baje, duele un poco la caída. – miré a las demás con algo de desconfianza.
- No te preocupes, aunque no lo parezca ella tiene mucha fuerza.
Aterrizamos todas sin problemas gracias a Emitsun y decidimos continuar con nuestra aventura. Nos fuimos adentrando poco a poco en el bosque, vigilando por donde pisábamos y mirando a todos los lados. La verdad es que era peligroso, incluso hay rumores que dicen que se han visto jabalines y lobos rondando por la zona. Llevábamos unos 10 minutos caminando, Emitsun me agarraba del brazo ya que se escuchaban algunos ruidos perturbadores que inevitablemente nos aceleraban el corazón a todas.
- ¿Alguna sabe a dónde nos dirigimos? – Pile y Mimorin que iban delante nuestro frenaron en seco.
- Hay algo que asoma allí adelante. Vamos. – dijo Pile.
Desde la distancia en la que estábamos solo se apreciaban unas sombras, parecían tener la forma de un portal de piedra o algo semejante. Nos acercamos hasta quedar en frente del lugar que nos causaba tanta curiosidad. Era un cementerio. No había nada mejor que encontrarse que un cementerio en un lugar como este.
- Chicas, creo que va siendo la hora de dar la vuelta y volver. – propuse. Las demás estaban tan atónitas que ni siquiera les salió sonido alguno de sus bocas. Observé como Mimorin desviaba la mirada hacia otro lado.
- Un momento. – susurró lo más bajo posible. – Seguidme.
Nos agarró del brazo y caminó deprisa pero sin hacer mucho alboroto para finalmente ocultarnos detrás de un gran árbol y acercarnos más a su objetivo.
- ¿Qué te pasa? – murmuró Pile. Todas tapamos su boca a la vez cuando nos dimos cuenta de que había alguien paseando justo a unos pocos metros de nosotras. Nos quedamos mirando a esa persona fijamente para intentar reconocerla, parecía un hombre de mediana edad y era bastante alto.
- ¿Es el profesor Okabe? – preguntó una de nosotras. Las demás lo afirmaron, al parecer lo conocían del año anterior, obviamente yo no tenía ni idea de quien era. – ¿Qué hace aquí?
De repente escuchamos unos movimientos a nuestras espaldas y nos giramos a la vez de inmediato. Solo alcanzamos a ver una sombra desapareciendo entre los árboles. Todas compartimos la misma mirada de temor y de querer correr hasta quedar sin respiración.
- Espero que eso haya sido un animal. – dijo Emitsun con una voz temblorosa.
- Tenemos que irnos ya. Esa cosa podría haber sido un animal o podría haber sido alguien más.
- Y si nos pilla ese profesor podemos darnos por expulsadas.
Todas estuvimos de acuerdo en que la decisión más sensata era volver al internado de una buena vez, pero ahora el problema era otro; encontrar el camino de vuelta en la más profunda oscuridad del bosque.
