Chan Chan Chan….He aquí yo de nuevo :3 con la continuación, fui muy feliz cuando recibí mi primer review por parte de Nefilim77, agradezco mucho su comentario me dio mucho ánimo :'D y me hizo muy feliz saber que le gustara, me dio inspiración para seguir owó y aquí, segundo capítulo damas y caballeros que se toman la molestia de leer mi fic:

**********Yami y Akise ¡¿Qué rayos sucede aquí?!*********

Anteriormente…

- ¿Por qué es tan amable conmigo? Sabe que soy un ser impuro, y me llevare su alma en cuanto finalice el contrato-aferrándose a el-

-Porque fue por ti, recupere mi razón de vivir, la única razón que me queda aunque sea por un tiempo…-poniéndole una mano en el hombro- aunque seas un demonio, sigues siendo una mujer, tan frágil Yami querida-sonriendo leve- Si te da miedo, mantente junto a mi

Así lo are, gracias por preocuparse tanto por mí-sonriendo-

Mucho mejor…pero ahora, debo cambiarme-suspirando- tengo mucho sueño…ha sido un día pesado

-Enseguida su alteza-empezando a desabrochar lentamente la camisa del joven-

-Espera-sujetándole la mano- apaga las luces antes, alguien podría espiar…

Las luces se apagaron, dejando la escena en negro.

Y entre ellas se escuchó un murmuro por parte de Akise: "Duerme conmigo".

Los días pasaban tranquilamente, y el Conde Phantomhive noto desde el primer instante la gentileza de Akise hacia su sirvienta, se preguntaba el porqué de esa amabilidad, no se lo explicaba y las conclusiones a las que llegaba no eran del todo santas por lo cual se proporcionaba una cachetada por pensar tales cosas. Pero por primera vez, la curiosidad lo atrapo profundamente, debía averiguar, asique empezó su investigación espiando primeramente sus conversaciones, ¿Qué tipo de curiosidad le había dado como para rebajarlo a hacer tales cosas? No sabía, pero prefería espiar una vez a permanecer más con la duda y esos pensamientos sobre su mente.

**********En la habitación de Ciel***********

-Sebastian, ¿En dónde se encuentra Akise ahora?-

-En su habitación, leyendo un libro muy entretenidamente-respondió su atento mayordomo-

-Iré a verlo, que NADIE nos interrumpa-saliendo de la habitación dirigiéndose hacia la de Akise quedando frente a la puerta- Akise puedo en…-no completo su frase debido a los sonidos que provenían de dentro de la habitación, ¿Era su imaginación que lo traicionaba por la edad o una broma pesada por parte de su mayordomo?-

***Dentro de la habitación***

-Yami…estas tardando mucho-hablando con cierta dificultad-

-Por favor sea paciente…es muy grande para su corta edad-de igual forma-

-¡Hazlo rápido! Alguien podría escucharnos…A-además no es lugar para esto…Ah!...es realmente vergonzoso…-

-Si usted se mueve tanto no podre finalizar…es difícil que entre-

Ciel se puso más pálido de lo normal, ¿Era por eso que Akise era tan amable con Yami? Y notaba que Sebastian sentía un interés por esa sirvienta, como en el desayuno, en el jardín, dentro de la cocina, si se llegaba a enterar de que ellos dos… ¡No! Era imposible, pero para asegurarse debía entrar, aun en la peor situación, no debía perder la compostura, asique golpeo suevamente la puerta volviendo a preguntar si podía entrar.

-Akise, ¿Puedo pasar?-

-¿Ciel? ¡Claro! Pasa-

La perilla de la puerta dio una media vuelta, abriéndose así la puerta, dejando sorprendido y confundido al Conde Phantomhive. Se veía a Akise completamente normal, sentado en una silla con un libro en mano bebiendo una taza de té y junto a el su sirvienta, la habitación impecable. ¿Estaban jugando con su mente?

-¿Me buscabas por algo en particular?-sonriendo dirigiendo su mirada hacia el-

-Eh…por supuesto-¿Cómo decirle que lo estaba espiando? Imposible, tendría que buscar otra excusa- Quería saber si usted planea salir hoy-aliviado al encontrar algo que le sirviera- para que así pueda acompañarlo

-¿Hoy? ¡Claro que sí! No puedo perderme un solo día -levantándose con una sonrisa- Pero tendré que cubrirme-seguidamente paso a su armario sacando la misma capa con la que se había cubierto en su primer encuentro con Ciel- Puede que algunos inútiles como Scotland Yard, aun con esa estupidez, puedan reconocer mi rostro, seguramente la Reina los envió, y será perjudicial para usted si llegaran a entregarme y mucho más si me ven junto a ti-cubriendo su rostro-

-Tú…sabias que era el Perro Guardián de la Reina, pero aun así aceptaste venir conmigo ¿Por qué?-

-Simple, no sería divertido, en esta partida… ¿Qué sentido tiene jugarla si no hay un poco de diversión? Sería igual a cuando mi victoria estaba asegurada-sonriendo de lado- Además… ¿Somos aliados cierto?

-Así es-sonriendo de igual manera, si, ahora eran aliados, pero tal vez llegara a llamarlo cuñado- eres muy diferente a todas las personas que he conocido…-

-Causo ese tipo de sensación en las personas-riendo un poco al oírse a sí mismo- ¿No te gustaría un día lejos del puesto de "El Conde Ciel Phantomhive, Perro Guardián de la Reina"?

-Hace mucho tiempo lo he deseado, la pregunta es ¿Cómo se supone que lo haga?-

-Déjame ver…-acercándose quedando demasiado cerca cambiando sus ojos a un tono intermedio de lavanda-celeste- Deberás ponerte una capa al igual que yo, será muy divertido –sonriendo- ¿Nunca te has disfrazado de alguien más?

-No…-recordando que cuando era niño, tubo la obligación y desgracia de vestirse de mujer ¡Ni muerto volvía a hacerlo!- Prefiero la capa

-Como tu decidas-poniéndole una capa idéntica a la suya, solo que en un tono azul oscuro, casi negro- cubre muy bien tu rostro, recuerda que por unos cabellos tú me descubriste-suspirando cubriendo el rostro del Phantomhive, intentando mantener su tranquilidad-

-¿Estas nervioso?-mirando al principio con desconcierto y luego con una sonrisa-

¡Claro que no!*¿Qué sucede? Pierdo rápidamente el control…*-dándose la vuelta y tocando sus mejillas ardiendo- *Lo mejor será cambiar de puesto, Para que El Rey no se vea en peligro, tengo que hacer un enroque, ya es tiempo* Mejor salgamos-respondió mas tranquilamente-

Ambos jóvenes pasaron la tarde juntos, riendo, disfrutando y haciendo las cosas que como nobles no podían hacer, esa maldita compostura, pero ya que nadie sabía quiénes eran, podían hacer lo que quisiesen, como jugar en los prados, rodando en las colinas que fue idea de Akise, Ciel quiso nadar dentro de una pequeña laguna, sin embargo Akise se negó excusando que no sabía nadar lo que extraño un poco al joven Conde y más al notar que sus ojos eran más lavanda que celeste. Después de todo un día lleno de diversión regresaron a casa exhaustos, lo que querían era recostarse y tomar una buena siesta, pero antes de que Ciel se retirara a su habitación, Akise lo detuvo mostrándose un poco serio, aunque sus ojos se mostraban diferentes de cerca, más celeste que lavanda-

-Ciel…necesito pedirte un favor-sujetándolo del brazo-

-Dime lo que necesites, ¿Sucedió algo malo?-mostrándose ligeramente preocupado-

-Mañana…tendré que irme-

-¡¿Qué?! Pero… ¿Por qué? Pensé que tu mansión tardaría más en arreglarse para su estadía…-un poco decepcionado-

-No es eso, por favor déjame terminar…Mañana tendré que ir justamente a supervisar que todo esté en orden, pero ese mismo día, mi querida hermana llegara a Londres y no poder estar para cuidarla y mucho menos asegurarle una excelente estadía…Tu eres la persona en quien más confió desde que llegue a este lugar, por eso, quería pedirte por favor que la cuidaran en lo que yo estoy fuera, perdóname si abuso de tu amabilidad y en el caso de que te niegues estará bien, no quisiera molestarte, podría quedarse con alguien más que conozco…-

Esto… ¿Era un sueño o lo decía en verdad? Dejaría a su hermana, con él, solos… ¡Por supuesto que aceptaba! Imposible que la dejara ir a donde alguien más.

-No te preocupes Akise-respondiéndole- Akemi será muy bien recibida, sería un honor tenerla aquí-sonriendo levemente intentando ocultar su emoción-

-¿Enserio? ¡Gracias! Ella viene en camino y estará aquí mañana por la noche, yo saldré por la mañana, si algo sucede solo debes llamarme-dándole un numero comportándose como todo un padre preocupado por su hija-

-Tenlo por seguro, ve tranquilo, y descansa para mañana-

-En verdad lo agradezco-abriendo la puerta de su habitación- descansa -metiéndose-

-Igualmente-caminando hacia su habitación- la mejor opción sería una habitación junto a la mía -quitándose la capa seguidamente recostándose en su cama dejando salir un pequeño suspiro- Hoy fue un gran día…estoy algo agotado-cerrando poco a poco los ojos empezando a soñar.

A medida que el conde se quedaba dormido unas imágenes llegaron a su mente, en la primera veía a Akise y la segunda a Akemi, ambos dándole su mano ¿Por qué lo hacían? Se preguntaba dentro, no podía sujetar ninguna, no sabía cuál y porque debía decidir, la más obvia era Akemi, pero ¿Qué sucedería con Akise? En lo que pensaba porque camino ir, ambos se alejaban cada vez más, corrió para alcanzarlos, pero no pudo, se alejaron demasiado, solo podía verlos desde lejos mientras escuchaba las voces de ambos decir: "¿Por qué no tomaste mi mano?" ¡¿Qué clase de sueño era ese?!-corrió sin rumbo alguno intentando encontrarlos…hasta que los encontró, pero en ese momento deseaba no hacerlo, Akise estaba junto a Akemi, tenían las manos unidas, seguidamente se unieron en un abrazo, no uno de hermanos, si no como el de una pareja, lo que enfureció al conde y más aún al verlos unir sus labios ¡Eso no lo hacían los hermanos! Aunque no era algo que estuviera fuera de lo que se podía hacer, intento separarlos pero solo se desvanecieron. Volvieron a aparecer nuevamente pero ahora estaban separados, Akise por un lado siendo arrastrado por La Reina y seguidamente junto a una chica parecida a yami, solo que de la misma edad que el abrazados cariñosamente. Akemi por otro lado estaba junto a un chico rubio el cual no se distinguían sus ojos, igualmente abrazados y con un anillo de boda cada uno…Sin duda esto no era un sueño, era una pesadilla de la que quería despertar. Volteo para ver atrás pero deseo no hacerlo, veía nuevamente a Akise y Akemi juntos, solo que junto a ellos había un niño ¡¿Qué rayos significaba esto?! ¡Despierta Ciel, Despierta maldita sea!

-Despierte joven amo, ya es hora, debe despedirse del su majestad Akise-moviéndolo-

Ciel lo primero que vio y escucho fue a su mayordomo, por primera vez se alegró de verlo.

-Sebastian… ¡Te dije que no me despertaras así!-molestándose un poco mientras se levantaba de su cama caminando fuera de la habitación- ¡Quiero mi té en cuanto regrese!-refiriéndose a su mayordomo mientras baja las escaleras aun en pijama-

Lo primero que vio fue a Akise abrazando al peluche de conejo llamado Shiro, estaba hablando con su sirvienta, al parecer dándole indicaciones, no iban a estar complemente solos lo que causo decepción en Ciel, pero al menos la tendría un día para él.

-¿Ya te vas?-dijo Ciel quedando atrás de Akise-

-Así es quería…-no completo su frase pues al darse vuelta vio a Ciel en pijama, y uno no muy bien abrochado lo que provoco con sonrojo- ¡Abróchate bien eso! Espero y que mi hermana no te vea así-acto seguido dio vuelta su cabeza rápidamente-

Ciel no pudo evitar solar una risa ante tal reacción, se abrocho apropiadamente la camisa de su pijama y puso una mano en el hombro de Akise.

-Suerte con tu viaje, niño-sonrió de lado-

La palabra niño, resonaba en la cabeza del Rossett causando cierto enojo.

-¡No soy un niño!-molestándose, pero en su rostro se veía claramente el berrinche de un niño pequeño- ¡Si soy un niño tú ya estas viejo! –contraataco defendiéndose-

-Eso no es lo que dicen todas las damas-riendo ante su reacción-

-…-hizo silencio un momento, en ese momento quería comérselo como a un postre, pero su venganza seria dulce, un plan se hizo presente en su mente, pagaría haberle dicho que era un niño, la venganza, un plato que se come frio- Todas menos mi hermana-sonriendo al ver la molestia en el rostro de el- Ella piensa que yo soy el hombre más apuesto-sonriendo victoriosamente-

-…-no podía dejarse llevar por los impulsos, tenía que pensar en cómo devolverle el ataque- Seguramente no me ha visto ahora, o es que no puede ver bien-una sonrisa retadora se hizo presente-

-Si claro, ni en tus sueños-sonriendo de igualmente-

-Ni en los tuyos-

-¿Quieres apostar?-

-¿Cuánto quieres apostar?-

-No es tiempo para sus discusiones de triángulo amoroso, por favor-superaron pesadamente tanto sirvienta como mayordomo-

-¡¿Cuál triángulo amoroso?! –Gritaron al unísono ambos jóvenes-

-Su majestad debe irse o llegara TARDE-sonrió tranquilamente yami-

-¿T-tarde? –esa palabra resonó en su cabeza, odiaba los retrasos- Bueno Ciel, te encargo a mi hermana, dale esto cuando la veas-dándole una cajita- cuídate mucho y mueres si le haces algo-despidiéndose rápida y nerviosamente- intentare regresar lo más pronto posible-sonriendo nerviosamente dándole la mano- Nos vemos

-…-Ciel le dio su mano dudando un poco por el sueño que tubo- Lo mismo digo-ya más confiado-

-Bien, es hora de retirarme-entregándole el peluche- recuerda dárselo-sonrió y subió al carruaje no sin antes despedirse nuevamente con la mano hasta que la puerta se cerró y el carruaje desapareció lentamente ante la lejanía-

-Bien, ahora debo arreglar el cuarto para mi princesa-murmuro yami pensando en una buena bienvenida-

-Por eso no te preocupes, hay una habitación *junto a la mía* ya lista para ella-hablo tranquilamente ciel dirigiéndose hacia su cuarto-

-*Ahora…debo tener más cuidado aun de que no descubra la verdad*-pensaba tranquilamente hasta que una voz la saco de sus pensamientos-

-¿En qué piensas tanto? Y si tanto aprecias a tu amo ¿Por qué razón no fuiste con él?-Sebastian estaba a unos pocos centímetros del rostro de Yami, causando un ligero rubor en el rostro de la maid-

-M-mi deber es obedecer las órdenes de mi amo, y fueron cuidar de ella-retrocediendo un poco mirando hacia otro lado- fue usted quien me enseño que la palabra de mi amo es ante todo órdenes estrictas que deben llevarse a cabo-retrocediendo un poco disponiéndose a correr lejos de el-

-Así es-sujetando la mano de Yami dándose cuenta claramente de que quería escapar de el- Pero…no me explico ¿Por qué me tienes tanto miedo? Te dije que jamás te haría daño, te lo prometí cuando eras solo una pequeña demonio…-sujetándole ambas manos

-¡Sin embargo me daño de la forma más baja posible! –Intentando reprimir unas lágrimas que amenazaban por salir- ¿Por qué no me deja en paz? ¡Esa carta le decía todo lo que sentía, el odio y asco profundo que siento ahora por usted!-forcejeando inútilmente ante la fuerza del mayordomo- ¡¿Por qué no me suelta si mis palabras le duelen?!

-Porque te necesito-abrazándola fuertemente pero cuidando de no dañarla- En el momento que me dejaste, ese momento, es el que más odio….y créeme cuando digo que quisiera retroceder el tiempo para que eso jamás hubiera pasado, así seguirías junto a mí, Mi querida gatita…siempre junto a mí, haciendo que cada día sea el mejor…Mi querida Yami-

-La Yami que usted recuerda murió, esa no soy yo-ocultando su rostro conteniendo aún más las lágrimas- Usted mato a esa Yami, junto a su amante… ¿Lo recuerda? –sonriendo- era tan frágil e inocente…creía en que usted nunca me lastimaría, que me quería, y jamás me obligaría a hacer algo que yo no quisiese…que equivocada estaba-empujándolo limpiando las lágrimas que recorrían su delicado rostro- Ahora sé que usted es un demonio igual que todos, tan parecidos a los humanos… ¿Ahora que tengo este cuerpo me necesita cierto? Ahora que opaque el cuerpo de sus amantes, sobretodo ella-sujetando su cabeza retrocediendo- ¡No volveré a dejar que me use nunca más! –dándose la vuelta alejándose de el- Porque mataste el amor y admiración que alguna vez sentí-desapareciendo en la oscuridad-

***************En otra parte*****************

En otra parte, se veía una mansión, en lugar de mansión parecía un castillo de cuento de hadas, en el cual una chica podría ser la princesa de él. Dentro de tan hermosa mansión, se encontraba alguien sentado de espalda en una habitación, y en ella estaba Akise.

-¿Cómo fue que perdí el control?-decía el desconocido con una sensual voz masculina- ¿Es que te estas enamorando de el?

-¡Por supuesto que no!...creo-mirando al piso con un leve sonrojo- No sé lo que siento, en primer lugar no debiste obligarme a estar en esa mansión…el me agrada demasiado y es algo que no puede pasar…tengo un compromiso con alguien más ¡¿Por qué ahora yo debo ser la pieza?!-dijo Akise-

-Simple, necesitamos tiempo para poder reunir información sobre Victoria, y así poder vivir finalmente juntos y felices, como una familia…y ese compromiso no tendrá más validez-dijo el joven desconocido acercándose a Akise seguidamente sujetándole el rostro obligando a ver a unos ojos verde en el lado derecho y azul en el otro- Todo estará bien-acercándose lentamente hacia el rostro de Akise-

-…-recordando a Ciel- No…-desviando su rostro- no quiero ser una pieza, volveré a ser quien juega-retrocediendo-

-Sabes que jamás te dañaría, pero soy muy celoso-sacando una espada- suelta tu cabello…-

-¡No lo are!-enojándose sacando igualmente una espada- seré quien soy…-apuntando su espada al joven desconocido quien ahora se podía ver su blanco cabello, combinando atractivamente con esos hermosos ojos junto a un cuerpo perfecto-

-Me parece bien…descubrir la verdad de una vez…pero al menos espera unos días, hazlo por el-sonriendo acercándose y abrazando a Akise-

-Solo por el…-bajando su espada-

En las sombras de ambos se veían abrazados, mientras que la mano del joven desconocido se acercaba al cabello de akise que era recorrido por la mano del joven haciéndose cada vez más largo-…

NOTAS DE LA AUTORA:

Bien Finalizando Capitulo =u= Me siento Feliz de que muchas personas lean este fic, se les agradece mucho, y más aún si dejan un review, los comentarios serán respondidos a partir del próximo capítulo y una vez más quiero agradecerle a Nefilim77 por su comentario :'D Ahora las preguntas owó

¿Quién es el joven desconocido? ¿Por qué Yami le tiene tanto odio y rencor a Sebastian? ¿Qué hizo el para merecerse eso? ¿Qué hará Ciel ante la llegada de Akemi? ¿Elizabeth intervendrá?

En el siguiente capítulo te mostrare un nuevo dulce sueño…

Capitulo siguiente: Pasando un día junto a Akemi

¡Hasta pronto!