Capítulo 2: El encuentro
Clarke Griffin no era una persona común y corriente. Técnicamente no era un humanoide de la Tierra, pero no se detenía a explicar su naturaleza a nadie porque muchos pensarían que había escapado de alguna edificio de psiquiatría. La rubia de hermosos ojos azules no había nacido en el planeta tierra. Sí, era un extraterrestre. Muy semejante a los humanos y con solo algunas diferencias genéticas.
Nació en el planeta conocido como la tercera luna. Era una estrella de dos terceras partes del tamaño del planeta Tierra. Tenían costumbres diferentes y formas de ver la vida complicadas. Además...en su planeta...existían las almas gemelas.
Clarke Elizabeth Griffin había crecido creyendo aquello. Pero ahora no vivía en su planeta y con el pasar de los años, la gente de la Tierra le había comenzado a convencer de que aquello era un tonto sueño. Con veinte y tres años, la ojiazul seguía esperando la llegada de su alma gemela. Sus padres le aseguraban que cuando conocíese a esa persona ella lo sabría. La ojiazul había preguntado como y ellos explicaron de una marca que aparecía cuando encontrabas a esa persona.
En ocasiones, Clarke no entendía. ¿Por qué sus padres estaban seguros de que ella podría reconocer a su alma gemela? Llevaba catorce años en el planeta Tierrra y aun no le había encontrado. En cierto momento la idea de que quizás su soulmate había muerto el día que su planeta explotó se hizo un hueco en su cabeza. Eso tenía cierto sentido.
-¡Perra, cuéntame como te fue con Blake!- exigió Reyes sentándose junto a la rubia en la mesa de la cafetería. Raven era la mejor amiga de Griffin, la había conocido mientras estudiaban ingeniería.
-¡No, Reyes! ¡Tema prohibido! La pasé horrible y quiero olvidarlo.- suplicó Clarke daba un sorbo a su café helado.
-¿El sexo o la cita?
-¡No llegamos al sexo y créeme que siento náuseas de solo pensarlo!- le advirtió la rubia arrugando su rostro. Raven no supo si se debía al sabor de la bebida o al pensamiento.
-El sexo con él no es tan malo.- comentó Reyes rodando los ojos y levantando una mano para llamar la atención de una camarera.
-No me recuerdes que estuve apunto de acostarme con un tío que ya pasó por tu cama.- le suplicó la rubia.
-Vamos a relajarnos, cariño. Te ves tensa esta mañana.- le pidió la morena dejando ver un poco de preocupación en sus ojos.
-He ido a siete entrevistas y aun no consigo empleo. Tengo estudios en ingeniería y no quieren contratarme ni en el McDonalds de la esquina.- se quejó exageramente la ojiazul. En realidad no había llevado una solicitud al McDonalds cercano a su casa. Lo había pensado, pero su madre le dijo que primero intentase encontrar un empleo que tuviese relación con sus estudios.
-Un expresso.- le pidió Raven a la camarera que al fin se había dignado a acercarse.
-¿Usted va a desear algo más, señorita?- cuestionó la mujer mirando a la ojiazul que negó murmurando un gracias.
-En Lex Corp están buscando un ingeniero. ¿No viste el anuncio?- preguntó Raven apoyando los codos de la mesa.
-¿La empresa que crea esos extraños robots que están revolucionando el mundo?- interrogó Clarke frunciendo el ceño. Había escuchado sobre la empresa que era hija de la empresa Woods y asociados. La prensa hablaba mucho sobre la CEO. Los robots tenían múltiples funciones domésticas y estaban siendo aceptados rápido por la mayor parte de la comunidad.
-No son extraños. Son unos robots geniales. Estoy ahorrando para comprar uno. Necesito alguien que me cocine, me bañe, conduzca mi vehículo.- explicó Raven.
-Es horrible. Escalofriante.- interrumpió Clarke.
-No lo es, Octavia ordenó uno. Uno hombre por cierto. Los últimos modelos son bastante humanos. Solo falta que le ponga algo entre las piernas a esas cosas y renuncio a buscar pareja. Los robots son más controlables. - habló Raven ante la cara sorprendida de la rubia.
-Son máquinas. Es bastante escalofriante que tengan un chip que les permite actuar como humanos y que nos permite controlarlos. - insistió la rubia.
-Aun asi... es un buen trabajo, la paga es buena. Pero si piensas que la empresa esta loca por producir robots no pasarás ni siquiera la primera entrevista.- comentó Reyes encogiéndose de hombros.
-¿Muy buena paga?- cuestionó Clarke.
-Griffin...vende miles de cosas...no solo robots. La CEO bucea en dinero y cada ingeniero se gana más de lo que ganarás en Mcdonalds.- se burló Raven.
-No creo que Lex Corp sea la mega empresa que dices. Seguramente tienen dinero y algo de fama. Pero en las redes leí que la dueña pretende liderar la tercer guerra mundial uniéndose con Rusia...
-Clarke...- susurró Reyes.
-Espera. Leí sobre eso hace unos días. Decían que la CEO viajó a Rusia y que el vieje fue muy sospechoso...
-Clarke...-insistió Reyes mirando a la mujer que se había ubicado justo detrás de su amiga. La reconocería en cualquier lado, leía sus artículos siempre. Estaba empapa de pies a cabeza, su cabello se pegaba a su rostro, pero el buen gusto de vestir y su rostro esculpido por los dioses era inconfundible.
-Espera que te diga lo último. Porque creo que tienes a esa mujer en un pedestal. Es lesbina obsesiva compulsiva, cree que puede convertir hasta a su madr...
-No creo eso. Mi madre es heterosexual y no me molesta que lo sea. - habló una voz desconocida para Clarke. Reyes tenía los ojos a medio salir.
La rubia se dio la vuelta de inmediato al percatarse de que no había sido interrumpida por su amiga. A su espalda estaba una mujer que definitivamente había sido atrapada en medio de la lluvia que caía. Vestía pantalones pitillo negro, camisa del mismo color y un blazer blanco. Era alta, tanto como una modelo, de piernas largas y pechos no muy grandes. Su cabello castaño estaba totalmente húmedo. Los ojos azules de Clarke estaban deleitándose en aquella imagen cuando se topó con ojos verdes y una sonrisa burlona.
-Perdón, pero es descortes que nos interrumpas.- comentó Clarke cuando sus neuronas le recordaron que debía decir algo. La castaña, moja bragas, desconocida había estado muy fuera de lugar.
-Es dercortes que hables de mi, más aun cosas de las cuales no tienes constancia alguna.- replicó la castaña y Clarke frunció el ceño no entendiendo de que hablaba la belleza con acento australiano.
-No sé de que...
-Soy Alexandria Venecia Woods. CEO de Lex Corp. Y la lesbiana obsesiva compulsiva que quiere que todas se pasen al lado oscuro. - se presentó la castaña risueña y Clarke en ese mismo instante no sabía que hacer con su vida. Lo único que sabía es que la probabilidad de ser ingeniera en esa empresa era 0. Dejaría solicitud en el Mcdonalds a la mañana siguiente.
-Clarke Griffin.- susurró la rubia y tomó una bocanada profunda de aire. Error. Su cuerpo se tensó de inmediato cuando percibió el aroma de la castaña. No era su perfume caro, ese se había borrado debido a la lluvia. Era el olor suyo, el natural, aquel que solo los sentidos desarrollados de un ser que no pertenecía al planeta tierra podría captar.
-Asi que...tienes una imagen bastante...- comentó Lexa.
-Dame un segundo.- pidió Clarke y sin más se levantó y salió disparada hacia el baño.
Lexa quedó inmóvil ante las súbita interrupción. La CEO había estado de camino a su empresa cuando se desató la lluvia obligándola a refugiarse en aquella cafetería. Lexa siempre andaba caminando o en motora. Sus trabajadores más cercanos, la prensa e incluso sus amistades solían reprocharle eso. Nadie entendía el porqué de aquel odio extremo que sentía la castaña hacia los vehículos cerrados.
La castaña había ingresado totalmente mojada a la cafetería y amablemente se había acercado a la camarera a preguntar si era posible subir la temperatura del acondicionador de aire. La muchacha había quedado encantada con la sonrisa dulce de Lexa. Media ciudad reconocía el rostro de la famosa CEO. Mientras caminaba a su mesa, Woods había escuchado la mención de su empresa y se quedó de piedra al escuchar a esa rubia impertinente hablando de aquella forma sobre su persona.
-Soy Raven Reyes.- se presentó la mujer latina que había sido abandonada por la rubia y Lexa le dedicó una sonrisa.
-No quise ser imprudente. Me sorprendió la horrible imagen que tiene de mi tu amiga.- explicó la castaña.
-Ella es un poco exagerada. A veces creo que no es de este mundo.- explicó Raven
-Eso explica porque me dejó con la palabra en la boca.- comentó Lexa sonriendo.
Clarke llegó al baño y trabó la puerta luego de asegurarse que no había nadie. Tenía un extraño ardor en el hombro y una sensación desconocida en el estómago. Se arrojó agua al rostro y frunció el ceño antes de mover a un lado parte de su camisa e intentar mirar en el espejo que era lo que provocaba tal ardor en su hombro. Casi se ahoga cuando vio aquella símbolo de infinito color que hace apenas unas horas no estaba ahí. Supo de inmediato lo que significaba y volvió a pegar un pequeño grito.
-¡No, no, no! Acabo de llamarla lesbiana obsesiva compulsiva hace menos de dos minutos. Ella no puede ser.- le suplicó a su reflejo volviendo a mojarse el rostro.
De un momento a otro se sentía demasiado nerviosa y solo deseaba salir huyendo. Necesitaba distancia. Por su mente estaban pasando demasiados pensamientos. Todos sus sentidos estaban alerta, sentía su corazón latir como loco. No podía pararse frente a aquella mujer, no en esos momentos. Recordó sus ojos verdes, hermosos, con un rastro de burla. Era hermosa...y ¿era su alma gemela?
...X
-Tu amiga tarda. Creo que la avergoncé.- comentó Lexa dando un sorbo a su Caramelo Macchiato. Degustó el sabor y se deleitó en el cálido líquido. Sus ojos verdes clavados en la latina, deleitándose en las imagen frente a ella. Había aprendido a apreciar los colores y la belleza después de tantos años de oscuridad.
-Seguro se cayó de camino acá. Es un poco torpe...e imprudente.- comentó Reyes con una sonrisa. Ciertamente la mujer delante de ella era una de sus idolos. Lexa Woods era todo un símbolo de inspiración para mucha gente.
-Bueno...tengo que irme...la lluvia a pasado.- comentó la castaña.
-Oh, claro, disculpa a Clarke. Y...quizás estoy tentando mi suerte pero... ¿aceptarías que te entregue una solicitud para el puesto de ingeniero que está vacante en tu empresa?- preguntó Raven agarrando la cartera que Clarke había dejado sobre la mesa y rebuscando ahí para hallar una de las hojas que la rubia habia estado dejando en los lugares donde solicitó empleo.
-¿Estás interesada en el puesto?- cuestionó Lexa sorprendida antes de agarrar la hoja. Inmediatamente sonrió cuando leyó el papel.
-Yo no...Clarke. Realmente necesita el trabajo y...es una excelente ingeniera. Fue la mejor de la clase y...aunque dijo esas cosas sobre ti...
-No le tomaré en cuanta su opinión sobre mi. Se dicen muchas cosas por ahí, no me sorprende que piense que soy esa clase de persona. No te aseguro que le de el puesto, pero leeré esto.- aseguró Lexa poniéndose de pie y dedicándole una sonrisa a Reyes.
-Gracias, es una verdadera sorpresa descubrir que no eres como te pintan.- admitió la latina.
-¿Una lesbiana obsesiva compulsiva que quiere moverte al lado oscuro?- bromeó Lexa, la latina se sonrojó.
-Eso y...no eres la arrogante y despota CEO que mira a todos por encima del hombro.- explicó Reyes.
-Creo que tengo que hablar con la presa. A este paso dirán que soy la nueva Hitler.- habló la castaña y Raven solo sonrió.
-Ni lo digas...
-Bueno, fue un placer conocerte. Este es mi número personal. Quizás algún día quieras salir y no tengas con quien. Y podrías pensar en invitar a Lexa Woods.- comentó la castaña colocando su tarjeta en la mesa. Luego se inclinó hacia Raven, depositando un beso en su mejilla y sin más se dirigió a la salida.
-Oh, Dios, si que quiere pasarme al lado oscuro.- susurró Reyes siguiéndola con la mirada. Percatándose de inmediato de que la camarera que les había atendido había alcanzado a la castaña en la puerta.
-¡Pensé que nunca se iría!
Raven saltó ante la voz de su amiga. Sacó la mirada de la puerta y se encontró con Clarke de rodillas a su lado ocultándose para no ser vista por la CEO. Reyes la miró y sin poder evitarlo soltó una carcajada que intentó cubrir con sus manos.
-¿Qué mierda haces, Clarke? Pareces una cría.- se burló la latina. La rubia se levantó buscando a la ojiverde con los ojos. Al comprobar que ya se había ido tomó asiento frente a su amiga.
-¿Qué tanto hablaban?- preguntó Clarke, Raven sonrió y se sonrojó sin siquiera mirarla.
La rubia frunció el ceño. Raven era una heterodudosa, y había visto como la CEO la había besado en la mejilla, casi en los labios. La latina admiraba profundamente a Lexa Woods, nunca lo había ocultado.
-La vi primero, Reyes. Ni te le acerques.- habló de repente Clarke ganándose toda la atención de su amiga.
-Técnicamente la vi yo primero...pero ¿por qué hablamos de eso?- cuestionó Raven
-Porque se te cayeron las bragas al verla y definitivamente no es para ti.- respondió Griffin.
-No estas hablando enserio...
-La vi darte su número. Comienza a sacar la tarjeta.- indicó Clarke.
-¿Perdón? No, esta tarjetita es mía. Pienso llamarla mañana mismo y decirle que quiero un descuento en la compra de un robot. Y que tengo las indicaciones de como debe lucir.- se burló Raven, no tenía intención alguna de llamar a la CEO, pero quería molestar a Clarke.
-Vas a darme esa tarjeta en este momento, Raven. Mi destino depende de que me la des.- ordenó Clarke extendiendo su mano
-Deja. ¿Que mosca te pico? ¿No decías que Lexa era una Nazi?- cuestionó Reyes
-No me importa lo que dije. Esta Clarke delante de ti es otra y necesito esa tarjeta.
-¿Para qué?
-Para hablarle a Lexa, por supuesto. No creo que me la vuelva a encontrar de casualidad.- respondió la rubia.
-Bueno...si decide contratarte la veras todos los días.- comentó Reyes tranquilamente.
-¿Contratarme? Espera... ¿Qué hiciste?
-Le di una de tus hojas, dijo que la miraría.- comentó la latina con una sonrisa.
-Te amo, eres la puta ama, Reyes.
-¿Te fumaste algo en el baño, cierto? Hace media hora odiabas a Lexa y decías que tenía una empresa de mierda.- comentó Raven confundida por el drástico cambio en la actitud de la rubia.
-No odiaba a Lexa, ni siquiera la había visto.
-¿Nunca? ¿Tu en qué agujero vives?- interrogó Raven no pudiendo creer que su amiga jamás hubiese visto una foto de la famosa CEO.
- ¡Me estoy preguntando lo mismo! ¿Como no la conocí antes?- se quejó la rubia y suspiró recordando a la castaña.
Había llamado a sus padres en el baño y contado todo, la charla con ellos la tranquilizó y luego la puso nerviosa. La reglas entre su gente con respeto a las almas gemelas eran muy claras. Se conocían, reconocían y luego inmediatamente la atracción instantánea entre ambos los obligaba a no separarse.
De solo pensar en Lexa su corazón se aceleraba. Era una especie de amor a primera vista. Su gente decía que tu alma gemela existía para complementarte. Era como unir por fin dos piezas creadas para estar juntas. Clarke había buscando amor de muchas formas, y nunca sintió su corazón latir tanto como con la mirada de aquellos preciosos ojos verdes.
-¿Estas bien, Clarke? - interrogó Raven, la rubia tenía los ojos oscurecidos y un gesto de embobamiento en el rostro.
-¡Si! Estaba pensando.- explicó Clarke intentando dejar de pensar en la CEO que recién habia conocido. Quería volver a verla. Y conocerla más. Estaban hechas la una para la otra...solo necesitaba que sus caminos volviesen a coincidir.
Continuará...
