Aquí la continuación. Disfrútenla :D

Last Friday Night

Song by: Katy Perry

Parte II

o.o.o

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We went streaking in the park

Skinny dipping in the dark

Then had a ménage à trois

Last Friday night

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o.o.o

Decidió contestar para despacharlo enseguida— ¿Qué carajos quieres, dobe? Y más te vale que sea importante.

¡TEME! ¡Oh Dios, gracias que contestaste porque ya juraba que estabas muerto con todo lo que bebiste ayer y…!

—Voy a colgar.

¡ESPERA TEME NO ME DEJES! ¡ESTOY EN LA CÁRCEL!

—¿Qué? —Sasuke ya se llevaba una mano al puente de su nariz. Más le vale al dobe que no sea una broma porque si no…

¡Teme, ayúdame! ¡Estoy en la cárcel y el oficial no me quiere creer que no fui yo! ¡Oficial, en serio que no recuerdo!

¡SILENCIO! ¡Si no retiro su derecho a una llamada!

¡Mierda, Naruto! ¡YA CUELGA PARA QUE PUEDA HACER MI LLAMADA!

Lo siguiente que escuchó Sasuke fueron ruidos contra el celular y más gritos mezclados de los cuales no lograba entender nada. Ya para ese entonces, el pelinegro se veía muy tentado a colgar, en serio, nunca sabrá cómo es que su amigo rubio se las arregla para meterse en tantos problemas. Además, ¿Por qué una de esas voces le sonaba familiar?

Bueno, a estas alturas ya nada le sorprendía realmente; por lo menos no desde que la última vez que estuvieron en una fiesta salvaje, Naruto terminó en el hospital con una pierna rota. El pelinegro miró a la nerviosa Hyuuga que se encontraba frente a él. En serio que le iba a colgar si no se apuraba. Estaba ocupado con la Hyuuga y NO podía desaprovechar esa oportunidad.

¡YA CÁLLENSE LOS DOS DE UNA BUENA VEZ!

Y la llamada repentinamente se cortó. Sasuke miró su celular sin saber cómo reaccionar exactamente, aunque de todas maneras lanzó el celular al otro lado de la cama. Cualquier cosa que haya hecho el dobe sea o no culpable, no movería ni un solo dedo para ayudarlo por lo menos un par de horas… a ver si eso le servía de escarmiento para dejar de meterse en problemas y acudir a él para salvarle el trasero.

Hinata quedó viendo el celular del Uchiha.

BUZZZZZZZZ BUZZZZZZZZ BUZZZZZZZZ

—U-Uchi… —Sasuke le mandó una mirada afilada y Hinata se exaltó—¡D-Digo S-S-Sasuke-s-san! —Hinata apretó con sus manos las sábanas; ¡Sasuke la intimidaba tanto! De fondo tenían el sonido del celular del pelinegro—. S-Su ce-celular…

—No importa —el aparato dejó de sonar y un silencio incómodo (para Hinata) se formó. No sabía que es lo que el Uchiha quería decirle y eso la ponía nerviosa. ¿Qué pasaría si él pensaba mal de ella? ¿Cómo una cualquiera? ¡El chico se despertó a su lado! De seguro estaba pensando mal de ella cuando estaba casi segura de que no pasó nada entre ellos. Ay Dios, ay Dios ¿Qué hago? De seguro piensa que soy una aprovechada… sentía que le iba a dar un ataque nervioso.

El Uchiha la tomó del hombro para que lo mirara, acción que la hizo salir de sus conflictivos pensamientos.

—Hyuuga —habló despacio pero seguro. Como buen Uchiha que era, no demostraba lo nervioso que estaba; tenía que decirle que sea su novia y hacer algo de make-out… aunque lo último podría venir después (no estaba seguro si su corazón aguantaría)—, quiero que tú…

—¡GYAHHHH! —Hinata exclamó levantándose de golpe.

Sasuke casi se infarta del grito— Hyuuga ¿Qué DEMONIOS?—preguntó algo agitado. Sentía un sonrojo colarse desde su cuello. ¡Rayos! ¡Estaba tan cerca de decirlo! Comenzaba a frustrarse de tantas interrupciones.

Hinata rápidamente cogió su celular. Se asustó cuando sintió su celular vibrar repentinamente en el bolsillo trasero de su jean. Aquello era raro, puesto que ella no tenía la costumbre de llevar su celular en el jean— ¿A-Aló?

¿Hinata? Eres tú ¿Verdad? Soy Kiba, escúchame atentamente y no te alarmes.

Bueno, diciéndole aquello no la relajaba que digamos— O-Ok Kiba-kun, dime.

Estoy en el Retén de la policía que queda cerca del puesto comercial afuera de la ciudadela, ¿Puedes venir? Estoy en un aprieto…

Hinata palideció—¿Por qué e-estás en un Retén? S-Sucedió algo malo ¿Verdad?

Dije que no te alarmes, solo ven acá rápido para solucionar esto y… —de repente se escucharon ruidos en la otra línea y un par de exclamaciones— ¡HINATA-CHAN! ¡Soy Naruto! —la pelinegra tuvo que alejar el teléfono de su oreja—, si encuentras por ahí al teme dile ¡QUE TRAIGA SU MALDITO TRASERO AQUÍ! ¡El muy idiota rechaza mis llamadas! Cuando lo encuentre ya se las verá conmi...—otra vez los ruidos en la otra línea— Hinata, trata de contactar con Shino ya que solo puedo hacer una llamada por ahora, pero ven rápido… ¡MALDICIÓN NARUTO YA CÁLLATE! Ah y si puedes avísale a Sasuke que Naruto está aquí también retenido. Ven rápido.

Kiba le cortó la llamada y Hinata empezaba a entrar en pánico, aunque intentó calmarse. Cuando se volteó, se encontró con la mirada expectante del Uchiha.

—S-Sasuke-san, Naruto-kun e-está retenido por la policía —cuando dijo aquello esperaba por lo menos alguna pequeña reacción de parte del pelinegro, pero en vez de algún signo de preocupación o sorpresa, éste solamente alzó una ceja como si le dijera "¿Y?". Hinata se lo quedó mirando como si le hubiera crecido dos cabezas— ¿A-Acaso no l-le preocupa lo que le p-pueda suceder a N-Naruto-kun?

—No.

Hinata abría y cerraba la boca como si le quisiera decir algo, pero se quedó callada. Bueno, si el pelinegro no quería ayudar a Naruto, tal vez ella sí podría hacer algo (dudaba que Sakura estuviera en sus cinco sentidos si estaba con TenTen). Fue a buscar una chaqueta entre la montaña de desastre que había… se puso la más limpia y la que menos olía a alcohol.

—¿A dónde vas? —Sasuke se levantó al ver que Hinata abría la puerta para irse. Hinata se sonrojó de nueva cuenta al notar que el pelinegro seguía sin camiseta.

—K-Kiba-kun también e-está retenido. V-Voy a i-ir por él…

Sasuke no podía dejarla ir antes de que ella acepte ser su novia.

El pelinegro se interpuso entre ella y la puerta, cerrándola en el proceso.

—¿S-Sasuke-s-san? —Hinata miró a un lado… tener los pectorales del Uchiha frente a sus ojos, no la hacía sentir muy cómoda que digamos— H-Hágase a un lado, n-necesito i-ir d-donde Kiba-kun.

—No.

—M-Muévase.

Sasuke suspiró irritado. Maldito sea el chico perro que se atreve a interrumpir mi momento… toda la culpa la debía tener el dobe también— Llama al tipo ese de los bichos para que…

—¡C-Cierto, Shino-kun! —la muchacha volvió a su celular.

No le gustaba que la Hyuuga lo ignorara.

La pelinegra marcó el número, se llevó el celular al oído y esperó… esperó, esperó y esperó— Que r-raro, t-tal vez Shino-kun…

Repentinamente, un sonido ahogado se hizo escuchar y tanto Hinata como Sasuke guardaron silencio— ¿De dónde…?—empezaron a buscar la fuente del sonido que parecía ¿Una canción?

En el armario. Pensaron ambos pelinegros, la ojiblanca abrió la puerta y…

—¡GYAAHHH! — lanzó un puñetazo a ciegas. Sasuke se metió a ver y Hinata se tapó la cara con sus manos y nudillos lastimados.

Thud

El sonido de un cuerpo cayendo al piso.

—Vaya, Hyuuga. No sabía que golpeabas tan fuerte—mencionó el Uchiha con curiosidad disfrazada. Humm con que esto pasa si sorprendes de esta manera a la Hyuuga…

Hinata se destapó la cara todavía muy agitada y se sorprendió de nueva cuenta al ver qué había hecho— ¡Ay Dios mío, pero si es S-Shino-kun!—Sasuke se quedó viendo la escena confundido, un poco sorprendido y otro poco perturbado (pero nada que su fachada fría no pueda ocultar), mientras que la pelinegra se acercaba dudosa al desmayado—. P-Pero ¿Q-Qué le p-pasó?... ¿E-Ese es m-mi b-b-b-brasier?—su voz se hizo muy aguda al decir lo último. Los colores se le subieron a la cabeza en un sonrojo muy pronunciado y juraba que por sus orejas salía humo.

Shino había estado amordazado en su armario. Por lo que podía ver, solo llevaba sus boxers, todo su cuerpo estaba lleno de marcador negro, llevaba su brasier encima mal puesto, en la boca tenía cinta de embalaje y por lo demás, estaba muy mal maquillado y tenía un moño ridículo en la cabeza— P-Pensaba q-que era u-u-un p-pervertido…—dijo para sí misma (aunque mírenlo por dónde lo miren, si Hinata no lo conociera mejor, diría que sí es un pervertido).

—¿Qué talla de brasier tienes, Hyuuga? Esa parece una copa D —murmuró el pelinegro.

Hinata se había olvidado completamente de la presencia del Uchiha, por lo que al escucharlo decir aquello, ella tenía por cabeza un tomate muy maduro de lo roja que estaba— ¡No mires!—gritó lanzado otro puñetazo a ciegas.

Su puño fue a parar en la boca del estómago del pelinegro, el cual se tiró al piso encorvado del dolor— ¡Ugh!—no solo lo había tomado por sorpresa, la "tímida y dulce" Hinata sabía golpear MUY fuerte.

Hinata cerró la puerta del armario y se tapó nuevamente la cara en vergüenza, ignorando al Uchiha en el piso tratando de recuperarse. ¡¿Cómo se atreve a mirar?! La muchacha hacía un esfuerzo descomunal para no desmayarse de la pena. Permaneció así un largo tiempo, ya que el Uchiha se levantó aún con el dolor presente tratando de no agarrarse con el brazo, y la Hyuuga seguía con las manos en la cara aunque con el rostro un poco (pero solo un poco) menos rojo.

Bueno, Sasuke ya sabía que jugar así con la pelinegra tenía sus consecuencias. Su estómago dolía demasiado, pero intentaba disfrazarlo— Hyuuga—dijo con la voz forzada. Al ver que la pelinegra no respondía, decidió intentar con algo más que no le hiciera ganarse otro golpe—. El chico perro sigue en el retén…

Aquellas fueron las palabras suficientes para avispar a la muchacha— ¡Kiba-kun! Tengo q-que ayudarle—al fin dejó mostrar su rostro de nuevo, aunque todavía sonroja, miró al armario de nuevo—, p-pero Shino-kun…

—Déjalo ahí, está desmayado. Vamos.

—¿E-Eh?

—Te voy a llevar al retén.

—N-No es n-necesario.

Sasuke endureció la mirada. Si Hinata estaba tan determinada a ir, él también iría; Neji estaba fuera de la vista y, al juzgar por el ruido de la casa (o la falta de éste), nadie se interpondría. Tendría otra oportunidad con la Hyuuga— El dobe está también en el retén.

Hinata lo miró confundida— P-Pero si hace u-un rato u-usted d-dijo que…

—El dobe debe estar mal, tengo que ir por él.

No sabía qué pensar de su repentino interés por su amigo retenido, pero Hinata no sabía manejar y el lugar le quedaba algo lejos— O-Oh, Ok.

Cuando Sasuke se dio la vuelta para buscar su camiseta, Hinata intentó no mirarle la espalda, pero había algo raro ahí.

Oh. Dios.

En su espalda tenía escritos en lápiz de labio que, en contraste con su blanca piel, llamaba demasiado la atención. Decía: "Los niños malos deben ser castigados" adornado con un beso y el "atte. H.H"

OH. DIOS.

¿H.H? ¿Hinata Hyuuga? ¿No sería ella, verdad? ¡¿Verdad?! ¡No conocía a alguien más que llevara sus mismas iniciales!

Su rostro volvió a adquirir tonalidades rojas y no sabía si ocultar su cara o salir corriendo ¿O ambas? Al parecer el pelinegro todavía no se daba cuenta de lo escrito en su espalda y agradecía infinitamente que él estuviera buscando su camiseta porque sus reacciones eran cada vez más desesperadas.

¿Qué hago?

¡¿Qué hago?!

¡Su vida estaría arruinada si el Uchiha veía aquello en su espalda! Aparte de que pensaba que era una aprovechada, también la catalogaría como una osada pervertida ¡No podía permitirlo! Cuando el Uchiha encontró su camiseta blanca tirada en el piso y muy arrugada, pensaba en qué rayos había pasado aquella noche. Tenía muchas sospechas de que por más que había amanecido en la misma cama con la Hyuuga, no pudo haberse acostado con ella. Es decir, ella amaneció con su ropa intacta y él con sus pantalones y boxers bien puestos, entonces ¿Qué demonios pasó anoche?

Antes de ponerse la camiseta, se vio el pecho: no había chupetones, eso quería decir: no sesión intensa de make-out, ¿Entonces? Bueno, aún no podía verse el cuello, así que no podía descartar totalmente lo anterior.

En la misma pared donde había encontrado su camiseta, había otra puerta que suponía debía ser del baño.

A mitad de las cavilaciones desesperadas de la Hyuuga por borrar aquel lápiz labial rojo intenso de la espalda de su crush, lo vio queriendo entrar al baño.

Al baño.

Donde hay espejos.

Espejos donde él podría verse la espalda.

Y antes de que Sasuke girara el pomo de la puerta, Hinata exclamó un "¡NOOO!" que casi le provocaba otro infarto. Sasuke se volteó hacia ella confundido y un poco irritado por las punzadas dolorosas en su cerebro ante tal exclamación. La Hyuuga está muy bulliciosa hoy, su mirada demandaba una explicación.

Hinata se sintió chiquita ante la profundidad de sus ojos negros; también le dolía la cabeza, pero no podía permitir que el pelinegro entrara a ese baño— S-Sasuke-san… u-usted n-no puede e-entrar.

—¿Por qué?

Hinata quería que se la tragara la tierra, ¡No se le venía nada bueno a la cabeza! — E-Es p-porque uhmm b-bueno, e-es que u-usted n-no…—vio que Sasuke la miraba con la misma intensidad y Hinata se sintió el doble de nerviosa—… ¡porquenotienelacamisapuesta!—temblaba como una hoja.

A pesar de que la Hyuuga habló muy rápido lo último, el pelinegro pudo distinguirlo muy bien, pero eso no significaba que lo comprendía— ¿Qué?

Hinata comenzó a jugar con el borde de su chaqueta. ¿Y si le pedía amablemente que se ponga la camiseta? No sabía qué más decirle— S-Sasuke-s-san ¿P-Podría ponerse la camiseta, p-por favor?—su sonrojo era profuso y apenas podía mirarle al rostro sin desmayarse, ¡Su integridad estaba en juego!

Sasuke se la quedó mirando, con toda esa timidez y sus ojos tratando de mantenerle la mirada, se la veía tan… no, Sasuke. Ni si quiera lo pienses, eso es tan cursi; se dijo internamente. Quiso jugar un poco más con la pelinegra, pero luego recordó el golpe que le propinó hace un par de minutos por un comentario igual de desvergonzado, y desistió. Todavía le dolía el abdomen.

Igual, la Hyuuga se lo pidió amablemente, y aún seguía tratando de mirarle directamente a los ojos. No se podía negar.

Si la Hyuuga supiera el poder que tiene.

Para sorpresa de la muchacha, Sasuke se puso la camiseta y entró al baño. Hinata suspiró en alivio.

Cuando el pelinegro salió del baño con la cara húmeda y el cabello un poco más arreglado, Hinata fue para salir de la habitación detrás de él. Al cruzar por el silencioso pasillo, Sasuke sintió la tibia y pequeña mano de Hinata pasearse por su espalda. Intentó no respingar y se puso tieso.

—S-Sasuke-san t-tenía un b-bicho en la espalda —mintió la Hyuuga solo para restregar la espalda del pelinegro y esperar a que la escritura se haya distorsionado aunque sea un poco.

Sasuke sentía su cuello y orejas arder.

o.o.o

Después de que Sasuke tomó sus llaves del guardián de las llaves (el cual era Chouji, que yacía tirado en el piso con varios envoltorios de comida chatarra, vasos de licor amontonados y todas las gavetas vacías), cruzaron la entrada de la casa, y unos pasos apresurados se acercaron a ellos.

—¡UCHIHA! ¡¿Dónde demonios crees que llevas a Hinata-sama?! —Neji apareció, esta vez vestido, pero los recientes aruñazos en sus brazos se veían muy dolorosos.

—N-Neji-niisan, l-lo que pasa e-es que…

—¿Hinata? ¿No has visto mi ropa por aquí? Es que no la encuentro… oh—la intrusa había aparecido al pie de un pasillo, a un lado de Neji. Notó que tres pares de ojos se posaron en ella, dos irritados y una nerviosa—. ¿Qué? ¿Interrumpo algo?

—¡I-Ino-chan! ¡Ponte algo de ropa!—exclamó sonrojada a la ex rubia, al ver que se había aparecido tal y como había amanecido, con su ropa interior negra y el cabello bien recogido.

—Lo hubiera hecho, pero no encuentro la mía, y en tu armario, Shino está encima de toda tu ropa así que…

—¡¿Qué Shino qué?! —preguntó Neji, pero luego éste suspiró con fuerza y se llevó una mano al puente de su nariz como si tratara de no perder la poca paciencia y el poco juicio que le quedaba—. Espera, no quiero saber eso todavía —el castaño se quitó su camisa y se la dio a Ino para que se cubriera de una vez por todas.

—Gracias, Neji-kun. Eres todo un ladies man.

—K-Kiba-kun y N-Naruto-kun está retenidos. Sasuke-san m-me iba a acompañar a-a ir a sacarlos de ahí —se apresuró a decir. Kiba necesitaba de su ayuda.

—¡Pero Hinata-sama! ¡Usted no puede irse! ¡Y peor con ese Uchiha!—le envió una mirada sucia al pelinegro y éste simplemente le devolvió una de indiferencia—. Escuche, Hinata-sama, la casa está en ruinas.

—¿Q-Qué? —repentinamente la pelinegra se puso pálida. Utilizaron otro pasillo para llegar directamente a la cocina donde sabían que Chouji estaría seguramente. La cocina estaba mal, lo admitía (casi sufrió un mini infarto cuando la vio tan sucia y desarreglada), nada que una limpieza no pueda solucionar, ¿Pero el resto de la casa?–, ¿E-Estás seguro?

—Hinata-sama, ¿No ha visto la sala? ¿El patio? ¿El baño? ¡Mi cuarto está patas arriba también, y hay muchachos que nunca había visto en mi vida, tirados por toda la casa! Tenemos que hacer algo.

—Si mi padre ve esto…

Ambos Hyuugas se miraron, Hinata era un manojo de nervios, temblando como una ovejita asustada a punto de ser degollada, y a Neji nunca lo habían visto tan consternado.

—Hinata-sama…

—Neji-niisan…

Y ambos se unieron en un abrazo consolador, como si fuera el último día de sus vidas.

—Papá nos matará.

—Hiashi-sama nos castigará, me echará de la casa, tendré que sobrevivir consiguiendo un miserable trabajo mientras vivo debajo de un puente porque ni loco me meto a vivir con Lee y sus mallas verdes.

—¿O t-tal vez t-te envíe a-a otro p-país lejos de n-nosotros? Seremos r-regañados el resto de n-nuestras vidas.

—Usted, Hinata-sama, no podrá poner ni un solo pie fuera la de casa por la eternidad.

Era raro ver a ambos Hyuugas musitar desgracias y castigos severos mientras entraban en un pánico destroza nervios. El Uchiha en ese momento no podía ver el temor de ambos jóvenes por la futura y casi segura furia del señor Hyuuga, no, solo veía que no le gustaba cómo el castaño abrazaba a su novia (bueno, casi novia… bueno, futura novia).

Ino vio al Uchiha acercarse y halarle del cuello de la chaqueta a su amiga pelinegra para alejarla del castaño visiblemente irritado. Ambos Hyuugas lo quedaron mirando, Neji un poco lívido— Hyuuga, hay que ir —necesitaba solo un poco de tiempo a solas con la muchacha para hacerla su novia ¿Acaso era tan difícil? Maldito Neji, siempre frustrando sus planes de conquista, pero ya no más.

—¡Uchiha! ¡Suelta a Hinata-sama en este instante!

Ino miraba la escena curiosa, conjeturando cosas. Su instinto femenino estaba a juego (aún a pesar de que le reventaba la cabeza y sus piernas dolían un montón). Sí, esto es; la manera en que el Uchiha sostenía a su amiga, la irritación que pasaba como celos en sus ojos. , Uchiha Sasuke gustaba mucho de Hinata.

Ya sabía yo que detrás de todo ese bullying había algo, pensó la ex rubia recordando años anteriores.

Bien, le iba a ayudar. Si hubiera sucedido esto el año pasado o cualquiera anterior, no lo haría, no lo ayudaría (era todo un idiota con Hinata en ese tiempo), pero como ahora se notaba que se esforzaba por la atención de su amida tímida de una manera más "madura" (si es que a eso se le podía llamar "maduro"), le ayudaría. Después de todo, ya era hora de que Hinata haga avances con su crush.

Neji no se iba a dar por vencido, pero ya sabía qué hacer.

—¿Por qué no posas de nuevo para nosotros, Hyuuga? Aunque pensándolo bien, la anterior foto es más que suficiente ¿No? ¿O tal vez debería subirla a internet a ver que dicen los demás?

—¡¿Cómo dices?!

—¡EJERM! ¿Neji-"niisan"? —ambos muchachos se desviaron de su pelea verbal.

—No me digas "niisan" —masculló Neji. Mirando irritado a la ojiazul.

—Neji-niisan, creo que deberías dejar que Hinata-chan vaya con Sasuke-kun–el castaño la miró histérico como si ella hubiera perdido la cabeza, pero antes de que alguno pudiera decir algo, continuó—. La casa es un desastre, Hinata-chan y Sasuke-kun pueden sacar a Naruto y a kiba del retén para más ayuda, mientras nosotros nos quedamos a organizar lo que podamos ¿Verdad?

—¡P-Pero ese salvaje cree que yo no sé sus intenciones! ¡Lo que quieres es que Hinata-sama…!

Ino lo interrumpió arrimándose a él y pasándole un brazo por el cuello— Neji-niisan—habló con una sonrisa medio yandere— ¿Quieres morir a manos de Hiashi-sama cuando llegue a casa hecha todo un desastre sabiendo que fallaste tu misión de proteger a su querida primogénita hija heredera del gran negocio familiar? Oh, aunque pensándolo bien, Hiashi-sama está viejo ¿Verdad? Con tremenda sorpresa de ver su casa destruida, de seguro, y se infarta…

A cada palabra que decía Ino; Hinata y Neji se ponían más pálidos (si es que eso era posible). Aprovechando el shock, Ino le guiñó un ojo a Sasuke y le hizo un ademán con la mano para que salieran. El Uchiha tomó del brazo a la ojiblanca y se la llevó al carro que estaba dos cuadras más abajo.

—U-U-Uchiha-s-san, N-Neji-n-niisan…

—Nosotros vamos al retén y el Hyuuga se quedará con tu amiga. Sube —Sasuke le abrió la puerta y Hinata vio deslumbrada la gran camioneta rojo oscuro. Sasuke arrancó.

Y yo que pensaba que Ino estaba loca.

—Hyuuga, te dije que me llamaras Sasuke.

—Oh, l-lo siento.

o.o.o

—I-Ino —murmuró Neji débil, tragando fuerte—, realmente… ¿Realmente crees que Hiashi-sama se infarte? ¿Y si le da un derrame? ¿Y si se muere? ¿Y si…? —Neji no para de balbucear hipótesis exageradas, parecía un niño muy asustado.

—No te preocupes, Neji-kun —la ex rubia trataba de reconfortarlo y de no reírse a carcajadas en su cara por sus expresiones—. Primero lo primero. Tenemos que despertar a todos los que se quedaron y hacer una minga de limpieza…

Neji apenas escuchaba lo que decía Ino. ¡Maldito Uchiha aprovechado! ¡Todo esto es su culpa! Tenía una foto muy vergonzosa de él, se había llevado a Hinata en un momento de debilidad ¡Y no era como si el no supiera las intenciones del Uchiha con su prima! ¡No lo dejaría! Si no regresaban en una hora, haría una denuncia por secuestro, lo capturarían, salvaría a Hinata, Hiashi-sama perdonaría sus faltas de la fiesta y ganaría de nuevo su confianza, mientras el Uchiha se quedaba en prisión por si quiera intentar ponerle un dedo encima a Hinata-sama.

Ino veía cómo la expresión de Neji se ensombrecía y reía (¿malvadamente?) por lo bajo. ¿Y ahora qué le pasa a éste? Algún plan contra Sasuke, seguramente. Rodó los ojos, el castaño tenía un GRAN sister-complex con Hinata.

Al pasar por la sala, saltando entre charcos de licor, botellas rotas y montañas de vasos, con su visión periférica vio su reflejo pasando por el enorme espejo.

Vio una mancha roja.

No, eso no puede ser. Había cerrado los ojos como si lo que hubiera visto había sido producto de su imaginación. Esta vez se paró directamente frente al espejo y se vio.

¡¿QUÉ CARAJOS ERA ESO?!

E-Eso e-es c-c-cabello ¡¿ROJO?!

Se lo tocó, lo vio con sus propios ojos; las hebras de la coleta rojo a lo Gaara… rojo a lo Karin.

—¡GYAAAAAH! ¡NOOOOOOOOO!

o.o.o

Ok, cuando pensó en acompañar a la Hyuuga al retén, pensó en un momento a solas con la chica que le gustaba, donde tal vez podría decirle que sea su novia y así podrían tener una sesión caliente de make out y dejar al dobe y al chico perro retenidos por bastante tiempo. Pero no.

—Aquí a-a la derecha —veía de vez en cuando a Hinata y seguía las indicaciones automáticamente. Nunca hubiera adivinado que su primera "salida" juntos sería a un retén, el cual solo le tomó llegar ahí 10 minutos. Cuando le quiso hablar a la pelinegra, ésta ya se había bajado y entró a paso raudo en la estación auxiliar. Suspiró irritado, terminaría esto rápido.

—B-Buenos días —saludó tiesa a los dos oficiales y cuando vio las rejas se le iluminó el rostro aunque todavía muy preocupada—. ¡Kiba-kun! ¡N-Naruto-kun!

—¡HINATA! —exclamaron los muchachos muy aliviados, pero antes de que alguno pudiera decir algo más, un oficial se le acercó a la morena, pero al ver que era conocidos, se mantuvo un poco al margen.

—Hinata, sácame de aquí. Mi mamá me va a matar si se entera que estuve retenido —suplicó Kiba desesperado—. Ah y ¿Tienes una pastilla para el dolor de cabeza por ahí? ¿Algo para el malestar general?

—N-No —Hinata los observó cuidadosamente—… O-Oigan ¿E-Están bien? —ambos muchachos lucían terrible; Naruto estaba pálido, tenía la ropa muy desarreglada, muestras de golpes en la cara y algo de sangre seca en la nariz. Kiba estaría un poco más presentable, si no tuviera el morado de un gran golpe en la mejilla. Las manos de ambos estaban rojas y moradas.

De repente, el rubio empujó a Kiba y se puso en frente de Hinata— ¡Hinata-chan! ¡Sácame a mí también! ¡El teme no contesta mis llamadas! ¡EL IDIOTA ME DEJÓ BOTADO, EN SERIO!

—A-Ah, b-bueno realmente…

Kiba embistió contra Naruto que lo mandó volando al otro lado de la celda. Hinata los miraba preocupada— ¡NO LE HAGAS CASO, HINATA! ¡Es por su culpa que estamos aquí en primer lugar! ¡Si tan solo no hubieras golpeado al oficial!

—¡¿Qué yo qué?! —y ambos muchachos comenzaron a empujarse— ¡Ya te dije que no fue mi culpa! ¡No recuerdo nada de eso! ¡El que se dio a la fuga es el culpable!

–¡Solo te acuerdas de lo que te conviene, idiota! —empezaron a reñirse fuertemente.

—¡C-Chicos, paren p-por favor! —la morena los veía estresada del otro lado. Cuando iba a pedir ayuda a un oficial, éste se apareció, pero con llaves en mano. Los muchachos se detuvieron al ver que el policía les abría la celda.

—Quedan libres —dijo.

—¿Eh? —los tres se quedaron confundidos, pero Kiba y Naruto salieron sin pensarlo dos veces. ¿Qué demonios? Cuando se dirigían a la salida, vieron a Sasuke detrás de ellos con otro oficial siguiéndole el paso. Éste tenía la nariz con cintas y curitas; Kiba lo reconoció de inmediato y frunció el entrecejo, muy irritado.

—¡TEME! —exclamó Naruto totalmente preparado para lanzársele encima y darle una buena paliza por ignorar sus llamadas y dejarlo botado, pero vieron al oficial reverenciar profundamente.

—¡Muchas gracias, señor Uchiha! —los tres muchachos de ver al oficial, volvieron sus ojos a Sasuke, que seguía tan estoico como siempre, aunque ligeramente molesto—. Si tiene algún problema, no dude en venir a nosotros, por favor. Estaremos encantados de ayudarle.

—Hn. Vámonos —Sasuke pasó a un lado del rubio y se les adelantó a la salida. Kiba vio como éste guardaba su billetera en el bolsillo.

Cuando llegaron a la camioneta de doble cabina, Sasuke le lanzaba dagas con los ojos a Naruto. Había escuchado parte de la discusión que tuvieron esos dos idiotas con Hinata, pero él sabía mejor. Sí, Naruto tenía toda la culpa de esto, estaba seguro. Te salvas una vez, dobe, pero la segunda no. Esta me la pagas.

Sasuke, Hinata y Kiba ya estaban adentro, pero cuando Naruto se estaba subiendo, el pelinegro hizo como si miraba el retrovisor— Hey, dobe, en ese kiosko de la esquina están vendiendo ramen de desayuno.

—¡¿EH, EN SERIO?! —el momento en que Naruto se bajó emocionado para ver el kiosko, Sasuke hizo andar la camioneta. Demonios, la puerta. Pudiera salir rápido si ésta no estuviera abierta, pero Kiba, al ver las intenciones del Uchiha, la cerró.

—Acelera. Ya.

—Hn —piso el acelerador a fondo dejando atrás al ojiazul.

—¡Pero N-Naruto-kun!

—No te molestes, Hinata —masculló el castaño, asomándose a la ventana. Ni Sasuke ni Kiba miraron atrás—. Es su culpa, después de todo —murmuró molesto recordando esa fatídica noche.

o.o.o

¡Naruto, no andes por ahí! Recuerda que solo vinimos a comprar más licor —le regañó el castaño llevándolo del cuello de la camisa para que ya no se pierda. Naruto estaba borracho ¡Demonios! ¡¿Por qué justamente lo tuvieron que enviar a él?! La plaza comercial era grande y no tendría tiempo para buscarlo, después de todo, Neji los estaba esperando en el carro.

¡MIRA, KIBA! ¡AHÍ VENDE RAMEN! —Naruto se le zafó y salió corriendo torpemente a un puesto de la misma calle.

¡NARUTO, MALDITA SEA! —miró al parqueadero donde los esperaba Neji y miró la licorería— ¡Ugh! ¡Naruto, ven acá!—se fue tras él como cual niñera. Más le vale a Neji no dejarnos botados. Encontró al rubio saliendo contento con una tarrina de lo que debía ser su "preciado" ramen—. Naruto, vámonos. Tenemos que comprar la cerveza, el vodka y… —cuando se le acercaba, un muchacho que pasó corriendo a lado de él, le hizo tropezar, y se topó con Naruto. Ambos no habían caído al suelo, pero vio las manos vacías del rubio y su mirada de shock.

El ramen se había caído al piso, desparramándose a sus pies.

—…

Kiba se restregó la cara con las manos— ¡Naruto, ya vamos!—cuando lo iba a llevar nuevamente del cuello de la camisa, sintió que el rubio lo empujó fuerte, casi haciéndolo caer— ¿Qué carajos?

Maldito…

El castaño lo miraba confundido.

¡Maldito! ¡HICISTE CAER MI RAMEN, TE MATARÉ! —esta vez el rubio lo embistió y Kiba lo detuvo. El castaño estaba mareado, sí, pero Naruto estaba totalmente borracho y aun así tenía bastante fuerza.

¡Demonios, Naruto! ¡Estás borracho, déjate de estupideces! —un puñetazo del ojiazul directo a la cara lo hizo callar—… maldito —y Kiba también se le fue a puñetes. Intentó ser paciente, pero él no era ningún santo y no le importaba armar una escena a mitad de la calle.

Un policía se les acercó—¡Jóvenes! ¡¿Pero qué están…?!

Naruto iba por otro puñetazo, pero Kiba logró esquivarlo, haciendo que su puño cayera en el rostro del oficial.

Kiba, al presenciar el accidente, se quedó de piedra. Vio que de entre los dedos del policía que tapaban su nariz en dolor, salía sangre. El castaño palideció— ¡M-Mierda, Naruto! —corrió hacia el rubio, que lucía bastante confundido aunque todavía furioso, lo tomó de la camisa y echó a correr con el otro a rastras. Estaban llegando al estacionamiento—. ¡Neji! ¡NEJI! ¡Apresúrate, enciende el carro y…! —cuando llegó al lugar donde, se supone, debía estar el Hyuuga, no estaban él ni el carro— ¡NEJI, MALDITO TRAIDOR!—exclamó al darse cuenta que se había ido sin ellos.

¡Al fin los encontré! —había llegado el policía herido con otro refuerzo—, de ésta no se escapan.

Mierda, mierda, mierda.

Miró hacia Naruto, y éste yacía dormido en el suelo.

¡Naruto, eres un idiota!

S-Señor oficial, uhm… b-buenas noches —vio que la expresión de policía se endurecía—… verá es que, lo que p-pasó fue…

¡Usted guarde silencio! ¡Los dos vienen conmigo! ¡¿Cree que tengo tiempo para excusas estúpidas?!

¡Bueno! ¡¿Y qué quiere que haga?! ¡Fue un accidente y mi amigo es un imbécil! —había explotado en el momento equivocado y con la persona equivocada. Cuando se dio cuenta, estaba boca abajo acorralado en el piso, siendo esposado al igual que Naruto.

o.o.o

Cuando llegaron a la casa de Hinata, llegó a una nueva resolución.

Nunca más.

¡Nunca más!

¡Nunca más bebería con Naruto!

¡Que se jodan si quieren licor! ¡Nunca más abandonaría la puta fiesta!

o.o.o

.

Last Friday night

Yeah, we maxed our credit cards

And got kicked out of the bar

So we hit the boulevard

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o.o.o

—Él va a pedir un taxi o tomar un bus —dijo irritado el Inuzuka al pelinegro.

—No, si yo tengo esto —Sasuke sacó de su bolsillo una billetera naranja fluorescente.

—Me caes bien, Sasuke, me caes bien.

Fin Parte II

Ugh, siento no haber actualizado en un buen tiempo, pero estaba SECA seeeeeecaaaaa de imaginación y bueno! Al parecer va haber tercera parte! Espero que haya salido tan interesante como la primera, si tienen sugerencias para la historia, las tomaré en cuenta. Siento si hay horrores ortográficos, pero solo pude revisarlo una vez. Tenía que subirlo ahora o nunca.

Ahora sí, mala noticia, probablemente no actualice en un buen bueeeeeeen tiempo porque ya empiezo clases y me convertiré en una ermitaña de los estudios u.u pero me esforzaré para terminarla ya que con el próximo capítulo le podré fin.

Los reviews son siempre bienvenidos :D