DISCLAIMER: Si Naruto me perteneciera, no estaríais leyendo esto; lo veríais en el Anime.
N/A: L. ha sido mi inspiración para el personaje de Orochimaru, así que le dedico este capítulo.
Quiero reviews!!!
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Misión en Konoha: Viejas Amistades
Itachi estaba teniendo un buen día. Ni siquiera las continuas quejas de Deidara podían estropear su buen humor.
Era emocionante encontrar un recuerdo nuevo esperando tras cada esquina. Si cerraba los ojos y respiraba hondo, aún oía los gritos de dolor de sus familiares. Ah, eso era vida. Cuando dejara Akatsuki, volvería a su antigua casa y pasearía todos los días por las calles en las que habían muerto los miembros de su clan. Seguro que a Sasuke no le importaría. Podrían envejecer los dos juntos en la vieja casa Uchiha, contándose el uno al otro las mismas batallitas de juventud todos los días, hasta que uno de los dos se hartara y volara la cabeza del otro de un escopetazo, para luego ir a ahorcarse en el granero.
Itachi suspiró. Qué futuro tan prometedor.
Itachi miró a Deidara, molesto, cuando su compañero interrumpió sus pensamientos.
- Al menos, podrías no haberle perseguido para regalarle ese paquete de cerillas.
- No digas eso, con lo feliz que se ha quedado. Además, he conseguido que me dedique el dibujo de Kisame - Itachi volvió a sacar el papel, que ahora presentaba varias quemaduras y estaba ligeramente amarillento, y contempló, lleno de orgullo, la firma de Gaara y el garabato que éste había hecho justo debajo de la "risa diabólica".- Aunque es una pena que no entienda su letra. ¿Tú puedes leer qué pone aquí?- Itachi entregó el papel a Deidara, que tras mirarlo durante unos segundos se lo devolvió, negando con la cabeza.
"Quema cosas", ponía. Deidara bufó. Lo único que le faltaba a Itachi era que le dieran ánimos.
- Por cierto¿de dónde habías sacado ese estuche de cerillas¿"La conejita feliz"¿Qué demonios es eso? - preguntó Deidara. Sólo esperaba que Itachi no quisiera adoptar una mascota.
- Oh, es donde Kisame y yo nos solíamos reunir con nuestro espía. Siempre insiste en quedar en ese sitio. Nunca nos habíamos encontrado en Konoha hasta ahora.
- ¿Y dónde nos vamos a reunir con él, exactamente?
- No sé, supongo que nos lo acabaremos encontrando antes o después, si seguimos paseando.
- ¿El líder no te dijo nada acerca de cómo comunicarnos con el espía?
- En su carta sólo ponía que no olvidáramos el paquete marrón que teníamos que entregarle. Y que, si nos perdíamos, siguiéramos los gritos. Así no tardaríamos mucho en encontrarlo.
A lo lejos se oyó la sirena de un coche de bomberos.
Deidara se acarició distraídamente los mechones de pelo chamuscados, sumido en sus pensamientos. Deseaba que encontraran al espía rápido. No le apetecía volver a encontrarse con Gaara, y teniendo en cuenta que la única persona de Konoha a la que conocía era Itachi, no esperaba demasiado de ninguno de los habitantes de la villa en lo que a cordura se refería.
- Deidara...- dijo Itachi.
- ¿Sí?
- ¿Has pensado alguna vez en cómo puede ser el líder?
- La verdad es que no - dijo Deidara tras un momento de silencio. Muy muy en el fondo siempre había estado convencido de que en realidad el líder no existía, sino que todas sus instrucciones provenían de un grupo de ejecutivos de una gran empresa, probablemente El Corte Inglés.
- Una vez tuve un sueño muy extraño- comentó Itachi, con la mirada perdida-. Estaba a punto de cortarle la cabeza con mi katana a una niñita rubia vestida de rosa y de repente apareció Sasuke y me disparó con una pistola de ventosas. Luego todos nos convertíamos en caracoles y emprendíamos un viaje épico en busca de lechuga.
- ¿Y eso qué tiene que ver con el líder?
- Es posible que nada. Pero si queremos descubrir su identidad no hay que descartar ninguna pista, por pequeña que sea.
Deidara respiró hondo.
Los dos miembros de Akatsuki siguieron caminando por las calles de Konoha. A esas horas, la mayoría de los ninjas estaban entrenando o realizando sus misiones, y los civiles estaban ocupados en sus trabajos, así que nadie les prestaba demasiada atención. La única vez que estuvieron en peligro de ser descubiertos fue cuando el Hokage salió de una casa de apuestas justo cuando ellos discutían en la puerta del establecimiento sobre si sería o no buena idea intentar apostar el retrato de Gaara. Por suerte, se escondieron a tiempo detrás de un buzón de correos cubierto de hollín, si bien el paso tambaleante de Tsunade decía a gritos que no hubiera reparado en los miembros de Akatsuki aunque le golpearan con el buzón en la cabeza
Sin embargo, la tranquilidad no duraría mucho tiempo.
Al girar una esquina, Itachi y Deidara vieron a un hombre de pelo largo y oscuro, vestido con una gabardina por debajo de la rodilla, mirando la puerta de lo que, a juzgar por los sonidos que salían del interior del edificio, era un colegio. Deidara pensó en retroceder y tomar otro camino, pero llamarían aún más la atención del hombre si se daban la vuelta de repente y echaban a correr, así que susurró "Disimula" a su compañero, y continuó andando, haciéndose el despistado. Deidara, cuando se lo proponía, era muy buen actor. Itachi caminaba unos pasos delante suyo, mirando al cielo.
Orochimaru vio acercarse a sus dos compañeros y se subió el cuello de la gabardina. "Espero que no me reconozcan", pensó. "Quizás como ahora llevo flequillo no se dan cuenta de que soy yo". Por si acaso, Orochimaru se dio la vuelta y, dando la espalda a los miembros de Akatsuki, empezó a rascar la pared con una mano mientras se observaba las uñas de la otra con interés.
- ¡Una nube con forma de ardilla!- exclamó Itachi- Esto es fascinante, tan fascinante que no veo nada de lo que ocurre a mi alrededor. Ni siquiera reconocería a un ex-miembro de Akatsuki aunque estuviera a mi lado en este mismo momento - Itachi siguió andando por la calle, mirando al cielo y balbuceando cosas sobre felices animales del bosque.
Orochimaru dejó de rascar la pared y miró a Itachi, preocupado. ¿Desde cuando le dejaban salir a hacer las misiones sin tomarse su medicación?
Deidara suspiró.
- Itachi- lo llamó.
- ¿Eres tú, nube en forma de castor¿Quieres que te ayude a construir tu presa mágica?
- Itachi, creo que nos ha reconocido.
- Oh, mierda.- Itachi se volvió y miró a Deidara, enfadado.- Si no te hubieras quedado ahí parado hubiéramos podido disimular.
- Fue algo que no pude evitar- dijo Deidara, poniendo los ojos en blanco.- Eh, Orochimaru. ¿Qué haces tú en la puerta de un colegio¿Otra vez persiguiendo a menores?
Orochimaru se giró y se apoyó en la pared.
- Vaya, Deidara. La verdad es que no esperaba volverte a ver. Tenía la esperanza de que una de tus explosiones acabara contigo. Por cierto¿es así como conseguiste tu nuevo peinado?- rió, señalando el pelo quemado de Deidara, que lo miraba con desprecio. Al mirar a Itachi, sin embargo, se le borró la sonrisa de la cara.
- Orochimaru
- Itachi
El Uchiha permanecía inmóvil en medio de la calle desierta. Orochimaru se apartó de la pared y dio un par de pasos, situándose frente a Itachi, a varios metros de distancia. Deidara, que estaba entre los dos, se apartó rápidamente y se refugió bajo la sombra del único árbol de la calle.
Las voces de los niños se acallaron.
El sol caía a plomo derretido sobre la desértica calle.
Los dos hombres se miraban fijamente, sin hacer ningún movimiento.
-Orochimaru
-Itachi
Una pelusa de las de las películas de vaqueros rodó entre los dos ninjas.
-Hace mucho tiempo que no nos encontramos. Desde que dejaste Akatsuki como un cobarde...
Orochimaru no dijo nada.
- ¿Es que los asesinatos eran demasiado para tí¿No podías soportar la presión, Orochimaru¿No eras capaz de darlo todo por nosotros?
- No estés tan orgulloso de matar por Akatsuki. Yo lo hice antes que tú.
- Pero yo más veces.
Orochimaru rechinó los dientes.
- No os necesitaba ni a vosotros ni a vuestras necedades.
Itachi alzó una ceja.
-Claro, como en Akatuki no perdemos el tiempo haciendo estúpidos experimentos con niños... ¿Por cierto, has visto últimamente a mi hermano?- preguntó Itachi, abandonando su tono de voz amenazador por otro más amigable.
- ¿Tu... hermano?- dudó Orochimaru, no muy seguro de cómo debía continuar. Miró a Deidara, que se encogió de hombros y giró la cabeza para otro lado. Obviamente estaba dolido por el comentario sobre su pelo.
- Yo creía que acosabas a mi hermano. Sasuke me lo comentó en una carta. Y, por cierto, estaba bastante convencido de que lo de desear su cuerpo era en más de un sentido.
- Sí, Sasuke... es verdad, casi lo había olvidado. Verás, cuando cumplió los 16... No sé cómo, pero perdí el interés por él.- Orochimaru miró a su alrededor, y tras comprobar que no había nadie cerca, susurró a Itachi- Si lo ves, coméntaselo. Quizás ahora que no le persigo se empiece a fijar en mí - dijo Orochimaru, juntando las manos como si rezara y mirando al infinito de forma soñadora. A Deidara se le escapó una carcajada, pero disimuló fingiendo que tenía un ataque de tos.
-Con lo atractivo que eres, es raro que no se fije en tí todo el mundo- dijo Deidara, aparentemente serio, aunque un instante antes se le saltaban las lágrimas de la risa.
Orochimaru lo miró solemnemente. La ironía era algo que no existía en orochimarulandia.
- Lo siento, pero si estás buscando sexo, las personas de tu edad no me atraen. Ni los rubios. Sólo los niños de 15 - Se quedó pensativo- O los hombres calvos - a Orochimaru se le iluminó la cara- ¿No tendrás un hermano pequeño calvo, verdad¿Hay antecedentes de alopecia juvenil en tu familia?
- No tiene hermanos, pero hace un rato todo su pelo ha estado a punto de arder. A lo mejor se le ha dañado tanto que se le cae - Itachi sonrió, feliz. Después de abrir gente en canal, ayudar a sus amigos a encontrar el amor era un de sus hobbies preferidos.
- Bueno, si fueras calvo- Orochimaru se acercó lentamente hacia Deidara, que parecía algo asustado- las cosas podrían ser muy distintas entre nosotros- Orochimaru sacó la lengua y se lamió sensualmente los labios, mostrándole a Deidara su piercing.
Deidara se llevó una mano a la cabeza, rezando por que su hermoso pelo rubio no desapareciera de su cabeza por arte de magia. Por suerte para él, en esos momentos empezaron a salir los niños del colegio. Orochimaru se sonrojó, y tras despedirse con un gesto de Itachi ("Dile a tu hermano que me llame") y guiñar un ojo seductoramente a Deidara, se alejó en dirección a los niños, mientras sacaba puñados de caramelos de los bolsillos de su gabardina y entonaba una canción navideña. En febrero.
- ¿Por qué antes éramos sus amigos?- preguntó Deidara.
- No lo sé. Pero deberíamos terminar rápido con la misión y buscar a Sasuke. Después de todo, si lo tuyo con Orochimaru no sale bien, él y yo podríamos acabar siendo cuñados.
- Espero que no estés pensando en emparejar a tu hermano con Orochimaru...
A lo largo del día, Deidara se había arrepentido más de una vez de haber reemplazado a Kisame como compañero de Itachi. Sin embargo, en ese momento casi deseó haber ido a Konoha solo. El pobre Sasuke ya había sufrido demasiado en la vida como para que su hermano le hiciera de celestina. Había vivido en la misma casa de Itachi durante siete largos años. Deidara hubiera matado él mismo a toda su familia para no tener que pasar un mes a solas con su compañero de Akatsuki.
- No le hagas eso, Itachi- suplicó.
- ¿Por qué¿A tí también te gusta Sasuke?- Itachi miró a Deidara de arriba a abajo, crítico- Bueno, dejaremos que elija él. ¡Vámonos!
Comenzaron a andar de nuevo, en silencio.
- No me voy a quedar calvo- protestó Deidara.- Nunca.
Itachi ignoró el comentario.
Los dos miembros de Akatsuki continuaron su camino.
Continuará
N/A¿Por qué Deiadara no le da a Itachi su medicación?
Gracias a sakurass y a Yuki Uchiha por sus reviews
(Los reviews animan a escribir más rápido...sí, es chantaje. Es mi parte Itachi la que habla. Más os vale hacerle caso, porque si no saldrá de mi cabeza y os perseguirá.)
