Aun molesto por no saber el punto de convertir a Aku, realmente disfruto el almuerzo, no muy lejos de allí, seguro escondido mágicamente, un grupo de seguidores de Quetzalcóatl le sirvieron jugo y café, huevos, jamón y salchichas y poco de tortilla tradicional.

Los días con un buen almuerzo se veian brillantes.

-yo soy Aku, no me alimento de comida inferior-

O eso sería si no fuera por el hombre de pelo extraño encadenado en una de las sillas.

-tu no necesitas alimento- observo Jack.

-los humanos necesitan alimento- dijo Quetzalcóatl con una sonrisa.

-oh, cierto- responde Jack desinteresadamente.

- ¡pagaran por esto! - exclama Aku.

La mujer que lo atiende duda en acercarse para servir lo que tiene la jarra, la serpiente emplumada le dio una señal con la cabeza de que lo hiciera, ella sirve algo oscuro, caliente, a Jack le llega un olor dulzón.

Aku, aun con cadenas con la silla, pero lo suficiente aguadas para poder alcanzar los alimentos.

Cruzo los brazos y mira para otro lado con gesto de disgusto a la bebida recién servida, pero su olfato lo obligo a llevar su atención a la taza, la joven tuvo que irse antes de que viera una sonrisa en su cara. Finalmente toma la taza y sorbe un poco.

-cuidado está caliente- advierte el hombre blanco.

Jack se da cuenta que lo dice muy tarde, Aku tiene la lengua fuera y sus ojos asoman lágrimas. Se muerde los labios para o reírse.

- ¿quieres probar el chocolate Jack? Es el pecado en la tierra-

Jack se le queda viendo.

-no literalmente Jack, cielos-

-ah, bueno- la verdad duda un poco, ahora que Aku toma el chocolate vorazmente, de hecho, pide que le sirvan más.

La joven morena, le sirve a Aku antes que, al samurái, ella sonríe orgullosa, tiene que ser la que preparo la bebida.

Definitivamente es el mejor chocolate que probo en todos sus viajes.

Un buen rato después, Aku prácticamente está apunto de desmayarse, demando más chocolate hasta no poder, Jack tiene que recordar que ahora es humano y su estómago tiene un límite, pero eso no evita que se sienta enojado de que se lo acabara, el apenas tomo 3 tazas, los tomo con paciencia y los saboreo pero ya no hay.

-te lo dije, es un pecado tomarlo y no tomarlo- se burla Quetzalcóatl.

-ooooohhhh-gime Aku -lo pagaras – truena sus dedos, un árbol cercano empieza a quemarse.

Pero el único que entra en pánico es Jack, los demás solo se acercan con extinguidores y una manguera.

- ¿Cómo esta Aku? -pregunta de pronto.

A Jack le extraña la pregunta, pero al volver su mirada, Aku está otra vez desmayado.

-perdone mi insistencia, pero en serio, ¿Por qué convirtió a Aku en humano? - pregunta, la deidad se había negado a responder al principio.

-creí que era bastante obvio samurái, convertir a Aku en humano, lo hará sensible como un humano-

- ¿hablamos en sentido figurado o literalmente? - pregunta el samurái.

-literalmente-

- ¡pero todavía tiene sus poderes! - se queja Jack.

Quetzalcóatl le una mirada al árbol quemado, ahora mojado, alguno indígenas empezaron a limpiar la espuma blanca de su alrededor.

-bueno, ¿Qué querías? ¿no decías que necesitabas volver a tu tiempo?- replica la serpiente.

1 hora paso, Aku finalmente despertó, tenía una presión en su parte baja que no era su estómago- uh, ¿Qué es esto?- le duele pero no puede presionar.

-parece que alguien necesita ir al baño- se burla la serpiente.

-yo no… ooohhh- se queja-maldita serpiente-

-mi fiel súbdito te llevara al baño cercano, y no te preocupes ya te deje unas instrucciones en el baño para que no necesites ayuda-

Jack volvió aguantarse las ganas de reírse, se imagina la humillación que debe sentir Aku, por esas pequeñas necesidades humanas y la ayuda que requiere.

-creo que ya empiezo a entender- comenta Jack.

Se tomó el tiempo para meditar, empieza a comprender que Aku deberá adaptarse a su nueva forma, las humanos tienen sus limitaciones, cosa que seguro no le va a gustar al ex demonio. Pero...

Aku regreso 15 minutos después, parecía muy apenado, el discípulo que lo acompaño no reporto nada serio, así que solo teorizan que se tomó su tiempo en el trono de porcelana... de pronto Jack se imagina a un niño yendo por primera vez al baño de adultos solo... pobre Aku.

-bueno Aku, ¿Qué te parece un trato? - dice de pronto quetzalcoal.

-¿Qué trato?- pregunta confundido.

-puedo regresarte tus poderes de demonio si mandas a Jack a su época correspondiente- dice.

-...-

-¿Qué dices?- presiona el pluma de colores.

-¿Quién es Jack?- pregunta de pronto

-...jack... samurái Jack, el príncipe... – señala al vestido de blanco.

Aku le devuelve la mirada a Jack. Quien para su desconcierto puede ver la sinceridad en sus ojos, no está bromeando, realmente no lo recuerda.

-Aku- Jack se acerca, olvidando de quien se trata -¿estás bien?-

Aku se agarra la cabeza un frustrado- eh... si... yo... yo soy Aku...- se mira la mano como si no la reconociera - ¿no era moreno? -

- ¿Quetzalcóatl?- pregunta Jack.

-oh, rayos- se da golpea la frente.

Más tarde, Quetzalcóatl lleva a ambos a una zona abierta, para analizar.

Jack nota algo extraño en el demonio, para empezar, está viendo sus pies... por alguna razón está 100% seguro que no los había antes... o sea hace unos minutos... ¿Por qué?... ¡oh, espera! Ahora lo recuerda, lo que parece su antigua piel, ahora un pedazo de tela estaba cubriendo todo su cuerpo, pero ahora... el traje oscuro se... acorto, se ven sus pies y las manos... no debería ser algo sobresaliente... pero por alguna razón... estos detalles... le mandan escalofríos a su columna vertebral... que extraño.

Un momento... ahora también nota algo... ¿también será su imaginación?...

- ¿ya lo notaste verdad? - pregunta Quetzalcóatl, quien se cambio "mágicamente" la ropa con una de acuerdo a su perturbación, unos pantalones y playera holgados que lo hacían parecer hippie, incluso su cabello tenia cola de caballo.

Pero Jack miraba ahora el aspecto físico de Aku, sus primeros minutos de humano tenia rasgos de un hombre de 50 años, pero ahora... aunque suene ridículo ... diría que ahora parece de 45 o 43 años, no solo por falta de arrugas caracterizas que lo hacen recordar su forma demoniaca, pero su cabello que se había mantenido tieso como sus cuernos, ahora está a medio camino de tocar los hombros, su barba de chiva pelirroja también está retrayéndose.

- ¿él está... rejuveneciéndose? - se pregunta a sí mismo no pudiendo creer lo que está viendo.

-no solo está rejuveneciendo, está perdiendo la memoria- suspira- lo siento samurái, no fui sincero... realmente creí que este plan funcionaria- se lamenta Quetzalcóatl.

Jack no responde solo le da una mirada interrogante porque realmente no sabe cual sea la pregunta apropiada.

-veraz, sabía que podía convertir a Aku en humano, pero cómo pudiste ver necesitaba que fuera en fechas del equinoccio una de las formas en que puedo hacer crecer mi poder, pero realmente no pensé que estas serían las consecuencias tal vez no debí hacerte perder el tiempo con el desayuno, lo siento-

-debemos estar seguros de que Aku realmente no puede abrir un portal- dice Jack, otra vez frustrado de que la posibilidad de ir a su casa se haya esfumado, pero también aprendió que debe estar 100% seguro, antes de dejar ir otra oportunidad, en especial después de ver aquel árbol quemarse con facilidad.

-en eso tiene razón, samurái- dice Quetzalcóatl.

Ambos se acercan a Aku que se había acercado al rio y se quedó viendo como corrió, como si fuera la primera que lo ve, tal vez así sea.

-eh... ¿Aku? - llama Quetzalcóatl.

Aku tarda en darse cuenta que le hablan, -¿si?-

- ¿nos preguntábamos si podías hacer una demostración de tu magia? - pide

- ¿magia?... ah sí si... -todavía tiene semblante confuso -uh ¿exactamente qué quieren que haga? -

Jack y la deidad piensan, pero la serpiente habla primero-quema este bosque-

- ¡¿Qué?!- ¿desperdiciar este hermoso bosque para probar los poderes de Aku?

Aku duda un poco, pero levanta las manos, y empieza el incendio.

Jack esta horrorizado, varios árboles envueltos en violentas llamas, parece una marea sin fin... pero lo es.

Tan pronto como empieza termina, Aku cae de rodillas. Levanta la cabeza, confundido y al parecer... apenado…

-hazlo otra vez- pide Quetzalcóatl.

Aku lo vuelve hacer, pero no tan impresionante como la vez anterior. Aunque aguanto un poco más tiempo. Aku no cayo, más bien parecía frustrado por no haber incendiado lo suficiente.

- ¡hazlo otra vez! - exige Quetzalcóatl

Jack empieza a sospechar que es lo que realmente quiere la deidad.

Aku lo hace otra vez, excepto que solo incendio los 5 más cercanos.

-ya es suficiente- dice la serpiente.

Aku solo mira los árboles que apenas destruyo, como si no parte de él le reprochara no haberlos convertido en ceniza y otra se pregunta porque lo hizo.

-Jack, Aku no solo está rejuveneciendo y perdiendo la memoria, también está perdiendo sus poderes-.