28 de Marzo de 1998. Londres; Inglaterra.
- ¡Luna, Luna!- la joven llamaba incesantemente a su amiga que parecía perdida en su mente de nuevo – Luna Zafiro Engel! ¡¿Acaso no me escuchas?!
- ¡¿Ah?!- exclamo confundida la joven- perdona, ¿dijiste algo Vicky? - le pregunto a su amiga, Victoria Alexander, miembro del cuerpo de detectives de Scotland Yard y mejor amiga de Zafiro desde que esta había llegado a Londres y se habían conocido en la escuela media
- Parece que no me prestabas atención de nuevo, últimamente te pasa seguido- suspiro la detective – y pensar que este es el último café que podremos compartir juntas
- Lo siento, solo me distraje pensando...
- ¿Pensando en qué? ¿En tu viaje a América? O en tu nuevo empleo
- En todo – suspiro mirando el café humeante que tenía enfrente
Había llegado a Londres poco después del accidente en la mansión que había matado a su abuelo, la policía había dicho que una tubería de gas había causado la explosión, pero ni su padre ni ella estaban tan convencidos. Durante los funerales de su abuelo se había presentado el señor Ozwell E. Spencer, socio de su abuelo y uno de los fundadores de la empresa farmacéutica Umbrella, supuestamente para darle el pésame a la familia. Su padre Andrew Engel jamás había confiado en ese hombre desde que lo había conocido, los otros fundadores de Umbrella habían muerto uno tras otro en circunstancias extrañas como la muerte de Maximus. Andrew podía jurar que fue Spencer quien había acabado con los otros dos y con su propio padre.
Rechazo toda propuesta de Spencer de unirse y continuar con la investigación de su padre, jamás había sido su vocación lo que su padre hacía, ni siquiera estaba seguro de que era lo que investigaba en su laboratorio, en cambio, su hija, Zafiro había estado interesada en sus experimentos desde corta edad, pasaba mucho tiempo acompañada de los científicos de su abuelo, incluso estaba de visita en la mansión el día que esta había explotado, para fortuna de ella, aparentemente había salido de paseo al bosque que rodeaba la casa, ya que la habían encontrado varios cientos de metros de la mansión, inconsciente, y con la ropa algo cubierta de polvo y ceniza, y varias manchas de sangre.
Lamentablemente, Zafiro no había podido brindar una declaración coherente, no recordaba nada de lo sucedido ese día, ni como había salido de la mansión, o como había llegado al punto donde la encontraron.
Semanas después del funeral, su padre había decidido trasladarse a Londres y alejarse de todo lo que tuviera que ver con su abuelo. Empezó como socio minoritario de una empresa dedicada a la investigación y producción de tecnología para la medicina. Con el tiempo fue creciendo hasta tener su propia empresa dedicada a eso.
Zafiro por su parte tardo tiempo en recobrarse, ese lapso de pérdida de memoria la había afectado un poco, pero se dedicó a los estudios de manera sobre saliente, memorizaba las cosas en poco tiempo, incluso en materia de deportes demostraba su agilidad y resistencia superior a la de la mayoría.
Fue promovida un par de grados, por lo cual termino la universidad a los 22 años, sin embargo, no quiso unirse a la empresa de su padre, debido a que había encontrado algo más que llamaba su atención, el trabajo de su amiga Victoria como detective del Scotland Yard había capturado todos sus sentidos, sin embargo, ella admiraba mas ser policía de campo, pero de un equipo especial. Y no solo una del montón.
Victoria le había advertido que no apuntara sus expectativas tan altas de un solo golpe, con el tiempo iría subiendo de nivel, solo tenía que probar que lo valía. Y así había sucedido. En las pruebas de los nuevos reclutas para los agentes de campo, había un examinador americano que estaba ahí solo como elemento especial.
Había visto su desempeño, su agilidad y resistencia, y después de hacer unas llamadas a América, le propuso unirse a la fuerza del Escuadrón de Tácticas Especiales y Rescate o S.T.A.R.S. por sus siglas en ingles.
En un principio no había estado del todo convencida, pero pidió unos días para pensarlo. Desde la muerte de su abuelo no había vuelto a América por ningún motivo. Como lo supuso su padre se opuso sin ningún razonamiento valido, Zafiro no entendía si lo que le molestaba de América era haber perdido a su padre, o la presencia de Spencer, como sea no eran razones válidas para que ella no pudiera ir a cumplir con lo que deseaba para su vida.
Después de varias discusiones y de contar con el apoyo de su madre, Coraline Engel, Zafiro por fin pudo hacer que su padre cediera un poco, iría a América para trabajar con los S.T.A.R.S.; pero debía cuidar muy bien su espalda y fijarse en quien confiaba. Zafiro pensó que esto era un consejo algo exagerado, pero no le haría mal tenerlo en cuenta.
- Y bien, ¿cuándo sale tu vuelo? - le insistió Victoria regresándola al presente de nuevo- oh Luna... ¿no me digas que de nuevo no estabas escuchando? No tienes remedio
- Lo siento Vicky, creo... creo que estoy nerviosa – murmuró mirando la taza entre sus dedos – Mañana por la mañana debo abordar
- Es una lástima que no te pueda ir a despedir al aeropuerto, pero aun debo hacer unos informes del último caso, es un dolor de cabeza
- Espero no tener que hacer lo mismo
- Solo así entenderás lo que sufro – respondió Victoria de manera burlona- de hora en adelante creo que te llamare, oficial – sonrió haciendo uno de sus mechones morados del fleco detrás de la oreja, Zafiro no había entendido como a pesar de tener solo un par de mechones morados en el fleco podía ser tomada tan seriamente como teniente
- Así es, teniente Alexander
- Cuídate ¿está bien? - le dijo chocando su puño con ella – te deseo suerte
- Igual yo… Victoria- sonrió poniéndose de pie para alejarse por las calles de la ciudad.
29 de Marzo de 1998
Varias veces trato de no mirar atrás en la sala del aeropuerto, sabía que su padre esperaba que se arrepintiera y se quedara en Gran Bretaña trabajando junto a Victoria Alexander, pero realmente ella no quería estar todo el tiempo como subordinada de su mejor amiga, definitivamente iría a América y buscaría su propia misión en la vida. Si las cosas no resultaban siempre podría volver a casa ¿o no?
Su vuelo fue tranquilo, exceptuando por un extraño sueño que tuvo mientras descansaba, solamente veía la mansión de su abuelo en llamas a lo lejos, pero lo demás se veía borroso, suspiro, aún seguía sin saber cómo no había estado presente en ese lugar cuando la mansión se incendió, ¿de verdad se había salvado de milagro?
Abrió los ojos justo cuando el piloto anunciaba que aterrizarían pronto y abrocharan sus cinturones, se sintió desorientada y un poco mareada por el aterrizaje.
Pensaba pedir un taxi cuando salió del aeropuerto, pero se encontró con una camioneta con los logotipos de la policía de Raccoon. Recordó que le habían enviado instrucciones antes de despegar, cuando saliera del aeropuerto habría alguien esperándola para llevarla a la estación. Y suponía que era aquella unidad.
Se aproximó al vehículo, en el lado del piloto se encontraba un oficial uniformado, vestía una camisa azul claro y una corbata negra, en las mangas de su camisa pudo distinguir los mismos logotipos de la camioneta. Otro hombre bajo del lado del copiloto, cuando se aproximó a ella, pudo notar que su vestimenta era ligeramente distinta a la del primer oficial. Sus ropas eran de un color más obscuro, pantalón táctico negro, botas militares, una camisa azul obscuro y un chaleco táctico con múltiples bolsillos. En las mangas de su camisa se distinguía un escudo distinto. Observo el atractivo rosto del hombre, cabello rubio perfectamente peinado hacia atrás, piel blanca y ojos cubiertos por unas gafas de sol.
- ¿Luna Zafiro Engel? - pregunto dirigiéndose a ella
- Soy yo- respondió simulando su nerviosismo
- Soy Albert Wesker, Capitán de los S.T.A.R.S. , el oficial Palmer y yo te llevaremos a la estación después de que hayas dejado tus cosas- le indico abriendo la puerta trasera del vehículo
- Entendido- respondió abordando la camioneta, después de poco más de 8 horas de vuelo, esperaba al menos poder descansar un poco antes de tener que presentarse en la estación, pero parecía que no sería así.
Su padre le había ayudado a buscar un departamento, para que no tuviera problemas por alojamiento cuando llegara a la ciudad. Raccoon era ciudad pequeña, pero parecía desarrollarse rápidamente, se construían edificios nuevos constantemente o nuevas zonas residenciales.
El departamento estaba a poco más de 1km de la estación de policía, en Ema Street, para llegar a la estación solo tendría que hacer un agradable recorrido por el distrito comercial de Raccoon, el cual estaba tan lleno de vida tanto de día como de noche.
Dejo sus cosas en el departamento y regreso al vehículo donde Palmer y Wesker esperaban. Observo por la ventanilla durante el corto trayecto a la estación, la gente iba y venía de las distintas tiendas, alcanzo a ver algunas tiendas de ropa y un par de mueblerías, debería de recordar donde estaban ya que tendría que amueblar su hogar en cuanto pudiera, o tendría que dormir en el piso, cosa que no le agradaba en absoluto.
Continuaron su camino por Ema Street hasta Ennerdale Street, la estación estaba a unas calles de distancia siguiendo por esta última.
- Bienvenida al departamento de policía de Raccoon City – le indico Palmer bajando del vehículo
Zafiro bajo detrás de ellos, de verdad que era un edificio impresionante, esperaba ver el clásico edificio cuadrado con ventanas grandes, sin embargo, el edificio que tenía delante lucia antiguo, con elegantes ventanales y un reloj coronando el edificio en la parte central.
- No esperaba encontrarme con un edificio antiguo
- La estación fue anteriormente un museo durante muchos años, después formo parte de la biblioteca de la ciudad, ahora es completamente del Departamento de Policía de la ciudad – le explico
Entraron a la estación, el hall principal era un amplio y fresco salón que estaba dividido en dos por un descansillo que se elevaba del resto de la superficie por apenas algunos escalones y una barandilla elegante de madera, el resto del salón se extendía ante ellos, en cuyo centro se encontraba una escultura que parecía ser de alguna diosa, la cual sostenía un jarrón en alto. Frente a la diosa, incrustado en el piso de elegantes baldosas grises estaba el escudo de la RPD.
A ambos lados de la escultura había un par de rampillas poco pronunciadas que daban a un enorme escritorio de recepción. A esa hora había poca actividad, y las recepcionistas apenas se estaban acomodando en sus lugares.
Noto que, a su derecha, justo antes de bajar el descansillo había una puerta de elegante roble, y a su izquierda, bajando los pocos escalones había dos más, una puerta de doble hoja justo antes de subir la rampilla, y otra justo subiendo.
- Palmer, vuelve a tu trabajo- dijo Wesker con tono neutro- yo me hare cargo de llevarla desde aquí
- Como diga capitán- respondió el oficial despidiéndose entrando en la segunda puerta del lado izquierdo
- Sígueme, primero te presentare al Jefe Irons, y después al resto del equipo – le indicio Wesker comenzando a andar- alguien del equipo te mostrara la estación después, pero sería bueno que pusieras algo de atención, este lugar puede ser un laberinto si no lo conoces- agrego entrando a la primera puerta de la izquierda
- Si señor- respondió Zafiro siguiéndolo de cerca
Entraron a una especie de sala de espera con una recepción para atender los casos de los civiles, al fondo de la habitación se encontraba una puerta que daba a un pasillo en forma de L. Y una habitación con puertas cerradas, Zafiro alcanzo a leer un cartel que indicaba que era el cuarto de archivo. Atravesaron una nueva puerta hacia un pasillo en forma de U. a mitad de camino se encontraban unas puertas dobles.
- Eso es la sala de operaciones- le indico Wesker pasando de largo- los oficiales suelen reunirse cuando hay alguna investigación grande o complicada, muchas veces los S.T.A.R.S. participan en esas reuniones
- El cuarto de operaciones... anotado- murmuro zafio tratando de no alejarse mucho, pero le costaba seguir el paso del capitán
El pasillo los llevo a una nueva puerta, detrás de la cual se encontraban las escaleras que los llevarían a la segunda planta, Zafiro pensaba que lo del laberinto había sido una broma, pero sospechaba que no iban ni a medio camino y le quedaban demasiadas puertas por delante.
Recorrieron prácticamente toda la planta alta de la estación, pasaron por una librería, supuso que era lo que quedaba de la época cuando la estación había sido parte de la biblioteca que le había comentado Palmer. La librería los llevo a la planta alta del hall principal. Del lado opuesto de donde estaban había una única puerta. No tuvo que pensar mucho para saber que era hacia ahí donde se dirigían.
Se trataba de un cuarto de espera con un par de sofás de piel algo gastados y un escritorio para una secretaria.
- Espera aquí, vendré cuando el jefe pueda recibirte.
- Está bien- respondió Zafiro quedándose sola
Se dejó caer en uno de los sofás, sobando sus piernas, quejándose internamente de que no hubiera otra manera de llegar a ese lugar. Esperaba sinceramente tener que ir poco hacia ese lugar mientras estuviera trabajando en Raccoon.
Wesker continuo solo lo que quedaba del corredor, el sonido de las botas sobre el piso hacía eco en las paredes, una mueca de desagrado apareció en su rostro siempre serio. Detestaba tener que darle explicaciones de cualquier cosa a Irons como si se tratara de un perro obediente que trabajaba para él como el resto. Pero las cosas eran realmente distintas, y algún día le recordaría a ese egocéntrico obeso quien era el que realmente trabajaba para quien.
Hacía dos años que era capitán de la recién fundada unidad de S.T.A.R.S. , anteriormente había pasado una temporada como Oficial Químico en el ejército de los E.U.A.; y sin embargo aún seguía trabajando para la corporación Umbrella. Había sido reclutado como investigador cuando solo tenía 17 años, comenzó su formación junto a William Birkin bajo la tutela del Doctor James Marcus.
El y Birkin habían acabado con su maestro por orden de Ozwell Spencer, y había estado presente 10 años atrás, cuando Spencer en persona había asesinado a Maximus Engel.
Y aun después de 10 años ese maldito viejo sigue dándonos problemas
Aún no habían podido descifrar el resultado de sus investigaciones, el maldito había hecho muy bien su trabajo ocultando la información y encriptándola fuertemente, un solo error y los archivos de la investigación se perderían para siempre.
Habían esperado que su hijo Andrew supiera algo de la investigación, pero él jamás había mostrado interés alguno, sin embargo, había alguien que sí. La nieta de Maximus era muy unida a su abuelo, lo acompañaba durante las investigaciones. Umbrella tenía la sospecha de que aquella niña pudiera ser de utilidad, pero, después de la muerte de Maximus y el incendio de su mansión, Andrew se había mantenido lo más lejos que pudo de la influencia de Umbrella, no interfería en los asuntos de la corporación, pero sus acciones correspondientes seguían produciendo montones de dinero.
Wesker supuso que no era tan imbécil como pensaba, sabía que Andrew sospechaba que su padre había sido asesinado, y no que solo había sido un accidente. Para Umbrella fue imposible acercarse a Zafiro debido a la protección de su padre, al menos hasta ahora.
Hacia un par de semanas había recibido un comunicado de parte de la sede central de Umbrella, Habían localizado a la nieta de Engel, y estaba por presentar pruebas para unirse a Scotland Yard. Wesker sabía que Umbrella no dejaría pasar esa oportunidad. Envió un agente encubierto como reclutador, bajo la excusa de buscar nuevos reclutas para los S.T.A.R.S. en Raccoon City. La misión era llevar a la chica a Raccoon City, lejos de la influencia de su padre.
Ahora sabía que debía de vigilar de cerca a la nieta de Engel y encontrar cualquier pista que les pudiera servir para descifrar la investigación. Sus órdenes eran muy claras, pero no por eso agradables.
Si esos imbéciles hubieran capturado al experimento, no tendría por qué hacer de niñero de una princesita mimada y sobreprotegida.
Llamo una sola vez a la puerta, simplemente como advertencia de que iba a entrar. Aquella oficina parecía sacada de la retorcida mente de un loco. Adornada con aves disecadas y cabezas de animales, por no mencionar el pésimo gusto del arte con la que estaba adornada la estancia.
- Te he dicho que te presentes en mi oficina como es debido- le reclamo un hombre bajo y gordo, sentado detrás de un escritorio
- Déjate de cosas Brian, sabes porque estoy aquí en este momento
- Supongo que trajiste a la chica contigo
- Umbrella te informo de ella como me suponía- dijo neutral, sabía que Irons solo tenía la información a medias, no sabía quién era realmente la chica.
- ¿Por qué estoy obligado a contratarla? Lo que Umbrella quiera de ella no es mi problema
- Tampoco será problema de Umbrella dejar de encubrirte, ¿o sí? ¿Qué harás si Umbrella deja al descubierto tus cargos por violación Irons? – respondió con un tono de ironía, observo una carpeta sobre el escritorio- Espero eso sea la autorización firmada.
- Tráela aquí- respondió Irons con molestia- Quiero saber que tiene de especial
- ¿Es eso? ¿O quieres ver en persona que tan atractiva es la nueva oficial inglesa?
Irons miro a Wesker con molestia, con la regordeta cara roja por la ira contenida.
Zafiro observo un mapa de la ciudad y algunos papeles más colgados de una pizarra de corcho, La recepcionista había llegado hacía poco, ella se había presentado como era debido, Wesker llego en ese momento de regreso.
- Sígueme, el jefe te recibirá ahora- le dijo regresando por la misma puerta que había llegado
Zafiro lo siguió hasta la tétrica oficina del jefe, no pudo evitar sentir un escalofrío al mirar el lugar, pero sobre todo al ver al hombre que estaba sentado detrás del escritorio, un hombre bajo, regordete, vestido con una camisa blanca y un chaleco café pasado de moda, parecía estar molesto, por algo, o así era su expresión.
- Soy el jefe de policía Brian Irons- se presentó con un tono autoritario y arrogante – tengo entendido que viene de Londres oficial...
- ...Engel- respondió Zafiro de la forma más tranquila que pudo- Luna Zafiro Engel
- Un gusto, oficial Engel- dijo en un claro tono que demostraba lo contrario- A partir de mañana estará asignada al Escuadrón de Tácticas especiales y Rescate, espero un excelente desempeño... oficial
- Le aseguro que lo tendrá ... Jefe- respondió mirándolo a los ojos, notando de inmediato como aquel hombre la recorría de pies a cabeza, analizando cada centímetro de su cuerpo, sobre todo sus pechos y caderas
- Bien, nos retiramos – intervino Wesker tomando la carpeta del escritorio
- Si, si – respondió Irons con fastidio, mirando nuevamente de reojo a Zafiro
Ambos salieron de la oficina, Zafiro no pudo evitar suspirar de alivio.
- Volvamos- le indico Wesker – Te mostrare la oficina antes de que te marches, debió ser un vuelo largo, pero es necesario
- Le agradezco capitán
Regresaron a la librería, Zafiro pensaba que tendría que recorrer absolutamente todo el camino hasta el hall principal, pero en lugar de dar vuelta a la derecha como ella esperaba, Wesker se dirigió a una nueva puerta a la izquierda. Un corto pasillo en forma de L se extendía ante ellos, el piso que anteriormente había sido de elegantes baldosas de mármol, había cambiado a madera pulida, al girar por el pasillo se encontraba una sola puerta con una placa metálica que anunciaba "Oficina de S.T.A.R.S."
- Este será tu lugar de trabajo cuando no estés en misión de campo- le indico Wesker dejándola entrar a la oficina – Mañana será oficialmente tu primer día, y se te entregará tu placa y tu identificación como miembro de S.T.A.R.S. , a los miembros de S.T.A.R.S. se nos permite escoger el color de nuestros uniformes siempre y cuando no sea algo estrafalario.
- Ahora entiendo porque me preguntaron eso- murmuro Zafiro observando el lugar.
Justo al lado de la puerta había un escritorio con una impresora y una máquina de fax, junto a este había una repisa con varios trofeos de tiro, una pizarra verde en la pared y una TV colgando de un soporte en el techo. Una bandera con el logo de S.T.A.R.S. estaba sobre el muro a su izquierda, y justo delante un escritorio perfectamente ordenado.
Además de este había 4 escritorios más uno frente al otro, en el primero alcanzo a ver las piezas de un arma sobre un trozo de paño y unos cuantos libros, el escritorio frente a este tenía algunas cajas de CD´s esparcidos en la superficie, y en la pared había una chamarra de cuero con un ángel bordad sosteniendo una bomba, tenía bordada la leyenda "Made in Heaven". El tercer escritorio estaba más ordenado que el anterior, los archiveros estaban perfectamente acomodados en su lugar, sobre el escritorio había una fotografía que no alcanzaba a distinguir muy bien desde donde estaba, el último de los escritorios tenía un botiquín cerca, los 4 escritorios tenían su propia computadora. Un último librero, un locker para las armas y un aparato de comunicaciones completaba todo el mobiliario.
- Te presentaras mañana a las 9 horas en esta oficina, y espero que sea puntual señorita Engel
- Aquí estaré Capitán Wesker – respondió – si me permite me retiro entonces
- Bien- respondió este
Zafiro regreso por su cuenta repasando mentalmente el camino de regreso con sus múltiples puertas, había más gente que momentos antes que había llegado, poco a poco la estación cobraba vida.
Regreso a casa a pie, de esta manera podría observar con tranquilidad las tiendas del distrito comercial, tenía sus ahorros disponibles, más un extra que su padre insistió en darle, por lo menos no sufriría en amueblar su departamento, además no ocupaba gran cosa viviendo sola. Incluso consideraba tener algún vehículo para transportarse.
