N/A: Esta es un fic YohxAnna, así que si no les gusta la pareja no les recomiendo que lo lean. Yoh tiene 19 y Anna, 18
En este capítulo hay un montón de términos sicológicos, ya que para añadir algo más de realismo a la historia tuve que ponerlos. Durante el capítulo, los términos solo se mencionan, pero si leen mis N/A al final, comprenderán qué significa cada término y sus síntomas, lo que les ayudará a comprender un poco mejor el resto de la historia. Traté de explicarlos de la manera más precisa y corta posible.
Debido a los términos, quizá este capítulo sea algo aburrido, pero es necesario que lo lean si quieren seguir el fic, así que no se salten nada.
Bueno, aquí vamos…
Amargo despertar.
"Ohhhh, mi cabeza" pensó Yoh, todavía medio dormido "¿Qué hora es?" abrió los ojos, descubriendo que le dolían un poco. Parpadeó varias veces para adaptarse a la luz de la mañana. Miró hacia la ventana… al menos serían las siete de la mañana… Anna tendría un apetito feroz. Por alguna razón, no lo invadió el miedo. El dolor de cabeza era demasiado molesto como para preocuparse por los golpes que le daría Anna. "Seguro me mata si no me levanto..." se revolvió en su futón. Estaba tan cómodo allí. A pesar de aquel molesto dolor de cabeza, se sentía bien descansado, y no quería levantarse. Volteó un poco más la cabeza, y descubrir que el rosario de Anna estaba allí, a su lado. "Eso sí es raro. Sólo se lo quita para bañarse"
Oyó a alguien arrastrando los pies. De seguro era Anna. Siempre arrastraba los pies así cuando estaba molesta con él. Se sentó. Curiosamente, los pasos eran demasiado lentos como para ser los de Anna. Ella siempre solía venir hacia él a paso rápido para golpearlo con más potencia. Se levantó. Quizá era algún intruso que estaba tratando de ser sigiloso.
Se acercó lentamente a la puerta corrediza y distinguió una figura en la habitación contigua (N/A: puede verla porque la puerta tiene esos paneles de papel y se transparenta un poco porque hay más luz en la otra sala, pero no puede distinguir quien es). Se acercó más y deslizó un poco la puerta, tratando de capturar un corto vistazo del intruso, pero la figura ya se había movido en dirección opuesta a la abertura de la puerta, por lo que él no pudo verla. De seguro la figura intentaría subir las escaleras, por lo que le daría la espalda a la sala y él podría deslizar la puerta corrediza en el más absoluto silencio, entrar en la sala contigua a hurtadillas, acercarse por atrás y noquear al intruso con un golpe en la cabeza.
Deslizó la puerta lentamente y entró, pero a la persona que vio no fue a un intruso desconocido, sino a…
"!ANNA!"
Anna se sobresaltó y se giró tan rápido como pudo, pero un inmenso dolor en su interior la hizo tambalearse y tropezar. Yoh se apresuró a su lado para prevenir que cayera al suelo, pero cuando ella sintió el contacto tan cercano del cuerpo de su prometido contra el suyo, se aferró a los pocos jirones de ropa que le quedaban y trató de cubrirse con ellos, como si Yoh le inspirara un miedo fatal.
Oyó la voz de Yoh, pero no sabía qué le estaba diciendo. Algo así como "¿Qué te ocurrió?" o "¿Qué te pasó?". Lo único que tenía claro era que estaba asustada, lo suficiente como para ver a Yoh, el siempre tranquilo y tonto Yoh, como una amenaza. Empezó a llorar.
Él la miró. Dios, ¿qué le había pasado? Ese vestido negro que ella siempre usaba había sido reducido a jirones de tela negra, la pañoleta había desaparecido, así como la ropa interior; su cabello estaba hecho un desastre; tenía cortes y raspones por todo el cuerpo, los labios rotos, mordidas en el cuello… eso hizo que se fijara más de cerca. Sí, había marcas de mordidas, algunas de ellas habían sangrado, pero ahora la sangre estaba seca. Yoh se fijó más.
"Oh, Dios…"
También tenía cortes y mordiscos en otras partes… y un montón de sangre le había manchado la parte interior de los muslos y la entrepierna. Anna dejó de forcejear, ya sin fuerzas, y dejó que Yoh la sostuviera.
"Annita…"
"Perdóname, Yoh, perdóname" murmuró ella, temblando y sollozando "Intenté detenerlos, de veras… lo intenté, pero… no pararon… no querían parar… Perdóname…"
Yoh sólo se mantuvo quieto un instante, sin poder consolarla ni preguntarle más nada. Ya todo estaba claro. La ropa rasgada, los moretones, los mordiscos, la sangre que manaba de su interior… todo se conectaba y tomaba un sentido espantoso dentro de su mente. Esto era serio, en extremo serio. Tenía… tenía que llevarla a un hospital, pronto.
"Anna, tenemos que ir a un hospital"
"No, no" murmuró ella, meneando la cabeza de un lado a otro "No quiero… nadie más puede verme así…"
"Anna, tenemos que ir" replicó Yoh, con una voz más firme, pero que no dejó de ser calmada. No quería asustarla más "Alguien tiene que revisarte, tenemos que estar seguros de que… no has quedado embarazada o has contraído una enfermedad"
Anna parpadeó una, dos veces, antes de cerrar los ojos y empezar a llorar otra vez. Era cierto. Aún existían esos riesgos, pero había estado demasiado ocupada intentando llegar a la pensión a pie, cargando consigo ese inmenso dolor en su interior, que no se había detenido a pensar en tales posibilidades… incluso podría estar embarazada en ese preciso momento. Tenía que ir a un hospital.
"Escucha, te traeré un abrigo largo y te taparás con eso hasta que lleguemos al hospital, ¿de acuerdo?"
"Quiero bañarme primero"
"No, no; no puedes bañarte. Te limpiarán en el hospital"
Casualmente, su clase había tenido una pequeña charla sobre la violación hacía un año más o menos. Fue una de esas pocas conversaciones en las que Yoh había estado medio interesado, por lo que recordaba un par de cosas, y, entre ellas, recordaba que uno de los errores más comunes que cometían las víctimas era bañarse, cepillarse los dientes o cambiarse de ropa, destruyendo así toda la evidencia o parte de ella. Esto les imposibilitaba declarar o les hacía más difícil ganar el caso.
Anna solo asintió, aún temblando. Dios, cómo le dolía por dentro.
Yoh la dejó en la sala, recostada contra la pared, y fue a buscar un abrigo en su armario. Se acercaba el invierno, así que nadie sospecharía al ver a una chica y un chico pasar en un auto, ambos envueltos en abrigos. Bajó con el abrigo, y la encontró aún recostada en la pared, sin haberse movido, pero temblando aún. Ella se puso a llorar cuando lo vio venir, y trató de evadir a toda costa el contacto físico.
Yoh le puso el abrigo alrededor de los hombros, tratando de no tocarla más de lo necesario. Era fácil ver que estaba asustada, y no quería empeorar la situación. Por alguna razón, veía en él una amenaza. Anna había experimentado una situación traumática, ya no era ella misma. Era solo una chica asustada sin ninguna clase de fuerza física y, por ende, sin la capacidad de defenderse y salir victoriosa.
"Mi rosario…"
Yoh enseguida recordó que había visto el rosario en la sala, lo cual era muy raro considerando que ella siempre lo tenía puesto. ¡Claro! Había dejado el rosario allí, quizá por accidente, había salido, y había sido atacada. Sin su rosario, Anna no posía haberse defendido y ganar.
"Voy por él"
Desapareció en la sala y regresó en menos de dos segundos, con el rosario en la mano. Se lo dio, y ella se lo puso alrededor del cuello, sintiéndose ahora más segura. Con él, volvía a ser una itako poderosa, y podía defenderse incluso en ese estado.
"Vamos" Yoh trató de persuadirla para que se apoyara en él, pero la chica parecía tenerle un miedo inmenso al mero roce con él, así que la dejó apoyarse en la pared, eso hasta que salieron de la pensión y tuvo que confiar en él para que la metiera en el auto.
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En el hospital, Anna fue atendida inmediatamente por una enfermera desde que pisaron la sala de emergencias. Yoh describió el caso, pero no lo ocurrido, ya que no sabía hasta qué punto Anna quería mantener su privacidad, y carecía por completo de detalles.
"Necesito hablar con ella primero" dijo la enfermera. En seguida dejó a Yoh allí parado y se llevó a Anna a una habitación más privada. Al ver que sólo habían enfermeras allí, todas mujeres, se relajó visiblemente.
"¿Cuál es tu nombre?"
"Anna… Anna Kyouyama"
La acostaron en una camilla.
"Bien. Escucha, Anna, necesitamos hacerte algunas pruebas para comprobar que no estés embarazada o que no hayas contraído alguna enfermedad, ¿está bien?" Anna solo asintió, incapaz de hablar, porque otra vez estaba asustada "También existe un equipo conocido como rape kit. Nos ayuda a recoger muestras del cuerpo de la persona en caso de que ésta quiera declarar" Anna solo volvió a asentir. Ya le había pasado la idea por la cabeza. Sabía que la recolección podía ser vergonzosa,pero una ira irreprimible en su interior y el deseo de venganza tan característico en ella le estaban forzando a pensar en la manera de hacer pagar a sus atacantes "La recolección puede ser vergonzosa, Anna. Tendremos que revisar todo tu cuerpo en busca de evidencias, e incluso tomaremos fotografías…"
"¿Fotografías?" el solo hecho de que alguien la hubiera visto así ya era vergonzoso, la recolección de muestras podría ser deshonroso, pero pasable… pero tomar fotografías para que fueran mostradas en la corte era ultrajante, humillante, y, en esos momentos, Anna solo quería preservar la poca dignidad que le quedaba.
"Solo recolectaremos las muestras si tú quieres" añadió la enfermera, tratando de ser amable "Sólo si tú quieres demandar"
"¿Las fotografías… son necesarias?"
"Es una de las armas más convincentes en una corte. Podemos recoger material genético del atacante, pero una fotografía demostraría los daños físicos que sufrió la víctima durante el ataque, probando así que el acto no fue consentido"
Anna se lo pensó un instante, algo indecisa ¿Dignidad o venganza? Para ella, una decisión así era tremendamente difícil. Por un lado, era una persona extremadamente vengativa, y por los momentos, meter a esos hombres en una prisión era la idea más atractiva, después de matarlos (pero la idea segunda era prácticamente imposible, a menos que ella quisiera terminar encerrada también). Por otro lado, había vivido toda su vida mostrando un orgullo inmenso, por tanto, su dignidad estaba por encima de casi todas las cosas.
Tenía dos opciones: declarar y vengarse, o quedarse callada y conservar la poca dignidad que le quedaba.
"Al demonio con la dignidad. Esos bastardos ya me la quitaron… y me quitaron algo que no puedo recuperar… los quiero muertos, a los cuatro"
Si bien sabía que no podía matarlos, al menos podía dejarlos encerrados en una cárcel.
"Quiero… quiero que hagan todo eso… y quiero… declarar"
"Llamaré a otra enfermera para empezar los exámenes"
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Yoh se sentó en la sala de espera, intranquilo, no sin ates haber pedido una aspirina para aplacar el dolor de cabeza. Solo deseaba que la situación no fuera más grave de lo que se veía a simple vista. La experiencia en sí había convertido a Anna en una mujer asustada. Un embarazo o una enfermedad cambiarían su vida para siempre.
Dios, ¿qué clase de hombre le haría tal cosa a una mujer? ¿Qué placer podía obtener alguien de ver sufrir a otra persona?
Según las tradiciones de la familia Asakura, con esta situación, Yohmei y Kino tendrían un motivo para anular su compromiso, para apartarlo de Anna para siempre, y buscarle otra prometida. Yoh meneó la cabeza. No quería que lo apartaran de su actual prometida. Ya se había acostumbrado a ella, a sus hábitos, a su manera de caminar, a su casi imperceptible sonrisa, a su voz… incluso… ella le gustaba, la quería, por no utilizar una palabra tan fuerte como "amor". Yoh meneó la cabeza otra vez.
No, sus abuelos no podían ser tan crueles. Anna necesitaba apoyo y atención en esos momentos, ellos no se atreverían a echarla. Kino le guardaba cariño, porque había sido su discípula número uno, la más lista y rápida de mente, y por eso le había dado el puesto de prometida de Yoh a ella, y no a ninguna otra. Sí, eso le daba a su prometida un punto extra, pues, cuando su abuela decía algo, ni siquiera Yohmei se atrevía a contradecirla… curiosamente, ella y Anna tenían el mismo carácter.
Pero, ¿qué harían sus abuelos realmente? ¿Se apegarían a las tradiciones o a su cariño por Anna?
Continuó pensando en eso por al menos tres horas más.
"¿Yoh Asakura?"
Yoh levantó la cabeza para mirar a una doctora de mediana edad, de unos 39 o 40 años, parada en medio de la sala. Se levantó y fue hacia ella.
"Yo soy"
"Doctora Uzumaki, a sus servicios" Yoh inclinó la cabeza en reconocimiento "Será mejor que hablemos en privado"
Yoh asintió, y siguió a la doctora hasta su oficina. Ella cerró la puerta tras de sí, para tener más privacidad.
"¿Cómo está?"
"No ha quedado embarazada ni le han contagiado ninguna enfermedad"
Yoh se permitió dejar escapar un suspiro de alivio. Un evento "afortunado" tras una serie de sucesos desafortunados.
"Sin embargo" Yoh volvió a mirar a la doctora ", tendremos que poner un intenso cuidado en su estado físico" Yoh tembló "Tiene cortes moderados en ambos brazos, mordidas en el pecho y en el cuello, y le han causado una fisura en la pierna izquierda, probablemente de una patada" hizo una pausa, esperando a que el joven asimilara la información "También causaron daños en su interior, hay severos desgarres de tejido" hizo otra pausa, ésta vez más corta "Esa fue su primera vez, me supongo" él solo asintió otra vez "Joven, llevo varios años tratando éstos casos. Los efectos a largo plazo más comunes y peligrosos son los invisibles. Las heridas físicas de Anna sanarán con algo de tiempo, pero no las de su mente, o al menos no sin apoyo"
"¿Un siquiatra?"
"En esto momento su estado físico es lamentable, pero me preocupa más su estado mental. Una violación es una experiencia traumática. En consecuencia, las víctimas presentan desórdenes sicológicos que alteran por completo su estilo de vida. Los síntomas inmediatos de una violación pueden incluir inestabilidad emocional, pensamientos y recuerdos del ataque, pesadillas, dificultad para concentrarse e insomnio" una pausa más. Estos eran solo los síntomas a corto plazo, y se agravaban con el tiempo. Ahora venía lo peor "Los síntomas a largo plazo suelen ser peores: la víctima puede sufrir de Desordenes de Estrés Post-traumático, Desordenes Obsesivo-Compulsivo, depresión severa, sentimiento de culpa, Desórdenes Alimenticios, Desórdenes del Sueño, Ataques de Pánico, recuerdos del ataque, Memorias Corporales, entre otros" Yoh no entendía ni la mitad de lo que la doctora les estaba diciendo, pero sonaba mal. "La víctima puede superar todo esto con el apoyo de sus seres queridos y la ayuda de un especialista. Sin embargo, si la víctima guarda silencio y decide que no necesita ayuda, me temo que todos estos síntomas la acosarán de por vida. Un siquiatra o un terapeuta es necesario"
"Entiendo"
"Llevo años aquí y conozco a varios siquiatras, sicólogos y terapeutas. Creo que lo mejor será ponerla en manos de una mujer, ya que las mujeres tienden a ser más comprensivas y Anna puede sentirse más segura con una. Hay una siquiatra en particular que es bastante buena. Se ha especializado en el tema de las violaciones especialmente violentas y violaciones múltiples"
"¿Violaciones múltiples?"
La doctora hizo una pausa.
"No se lo dijo, ¿verdad?"
"¿Decirme qué?"
"Ella no fue violada por un solo hombre, sino por cuatro"
Yoh quedó perplejo al instante, sin saber qué pensar. Uno solo ya era bastante malo, pero… ¿cuatro?
"La recolección de muestras terminó hace rato. A estas alturas, Anna debe de estar en una habitación privada. Me gustaría mantener un ojo en ella, al menos por dos días más. La fisura y los desgarres me preocupan"
"¿Puedo… verla?"
La doctora lo pensó un momento.
"Sí, supongo que sí" Yoh se levantó "Yoh, espero comprenda que Anna está en un estado físico y mental inestable. Es probable que no quiera hablar del incidente, así que no la fuerce a hacerlo. Bastará con que se quede callado y permanezca a su lado, para que se acostumbre a su presencia de nuevo. También es posible que le tenga miedo"
"¿Miedo?... ¿De mí?... ¿Por qué?"
"Porque fue violada por hombres, por tanto, le teme a todos los hombres. El temor se irá si usted la trata bien y si se comporta tranquilo a su alrededor. Con algo de tiempo y paciencia, volverá a confiar en usted. Hágala comprender que no quiere lastimarla. Ofrézcale su hombro si ella quiera llorar. Tóquela solo cuando sea necesario y solo si ella lo permite, si no es así, discúlpese y no insista más"
Yoh asintió, comprendiendo. Al menos podía hacer algo para ayudarla a recuperarse. La mirada de la doctora se suavizó.
"Siento mucho que algo así le haya pasado a su novia, se nota que la quiere mucho"
"Es mi prometida" le corrigió Yoh, con una media sonrisa. La doctora parpadeó. Vaya, era cierto que los jóvenes de hoy en día vivían una vida apresurada.
"Te digo todo esto para que comprendas que Anna necesita que alguien esté allí, a su lado. No la fuerces a hablar, pero tampoco desaparezcas… y en cuanto a su relación amorosa, trata de ser lo más paciente posible. Por el momento, me temo que se mostrará indispuesta ante ciertos contactos físicos, pues los asociará con el dolor que sintió. Solo no la fuerces. Ella estará lista algún día"
"Sí, gracias"
La doctora le dio la tarjeta de la siquiatra y la suya. Yoh solo se la guardó en el bolsillo y dejó que ella le guiara hasta la habitación de su prometida.
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N/A: Ese es el segundo capítulo. En el próximo, Anna e Yoh s reunirán en el cuarto privado. Espero que se queden a ver que pasa.
Aprovecho este espacio para dar algunas explicaciones sobre los conceptos que mencioné más arriba, considerando que son algo complejos. Pueden leerlos, o pueden no hacerlo. Está en ustedes. Solo lo puse aquí para que no vayan a decir que no entendieron nada de lo que se habló (N/A: y por diversión propia)
Desorden de Estrés Post-Traumático: es un término utilizado para ciertas consecuencias psicológicas que experimenta una persona al ser expuesta a experiencias que son calificadas como traumáticas y, por tanto, altamente estresantes, tales como maltratos, guerras, desastres naturales, la muerte de un ser querido, accidentes serios, violaciones, ataques violentos, entre otros. También se lo conoce como Trastorno de Estrés Post-Traumático para enfatizar que es el resultado de una experiencia traumática, y no una manifestación de una debilidad sicológica pre-existente por parte del paciente. Las personas que sufren de este trastorno manifiestan pesadillas, Flashbacks, inestabilidad emocional, insomnio, irritabilidad, hipervigilancia, pérdida de la memoria y excesivas reacciones de alarma ante estímulos inesperados, como el flash de una cámara.
Desorden Obsesivo-Compulsivo: es un desorden psiquiátrico, más específicamente, un desorden de ansiedad. Comúnmente, el sujeto manifiesta pensamientos obsesivos (repetitivos, angustiantes, intrusivos) y relacionadas compulsiones (tareas o rituales) con el objeto de neutralizar las obsesiones. Si el sujeto no realiza sus tareas o rituales para aplacar sus pensamientos, se estresa o se pone violento. Las personas que sufren de este desorden suelen ser extremadamente meticulosas o estar absorbidas en una causa. Algunos de los síntomas son: lavarse las manos de manera repetida, sistemas de conteo específicos (contar las cosas en grupos de cuatro, por ejemplo, acomodar objetos en grupos de tres o agruparlos en grupos iguales), contar los pasos (por ejemplo, que al sujeto solo le deba tomar 12 pasos para llegar al auto, ni uno menos ni uno más), alinear objetos de manera perfecta o en ángulos perfectos, miedo a la contaminación o a la suciedad, entre otros.
Trastorno de Pánico: es una enfermedad en la que la persona afecta tiene ataques súbitos de terror sin motivo alguno. Cuando estos episodios de terror son prolongados y frecuentes, se les llama Ataques de Pánico. Durante un ataque de pánico, la persona presenta taquicardia, dolor en el pecho, respiración dificultosa o ahogada, síntomas de ahogamiento, sensación de asfixia, mareos, náuseas, temblores, escalofríos, estremecimiento, hormigueo; también puede sentirse fuera de control, como si uno mismo no fuera real o sensación de muerte o pérdida de la razón. Esta enfermedad es más común en las mujeres.
Memorias Corporales: una teoría sugiere que el cuerpo es capaz de almacenar memoria, no de igual manera que el cerebro, claro está. Esta teoría se usa para explicar que es posible tener recuerdos de eventos en los que el cerebro no estaba en posición de almacenar memoria. Estos recuerdos son a menudo caracterizados con un "dolor fantasma e inexplicable" en una o varias partes del cuerpo, como si el cuerpo recordara un pasado trauma.
Flashbacks: Fenómeno psicológico en el que alguien recuerda una experiencia pasada. Este término solo se utiliza cuando el recuerdo acude de manera completamente involuntaria y/o cuando es tan intenso que la persona llega a "revivir" la experiencia y es incapaz de saber si es real o no. Cuando un flashback ocurre, puede ser debido a desórdenes como un Trastorno de Estrés Post-Traumático ocasionado por el recuerdo de una guerra o una violación.
N/A: Bueno, eso es todo. Si tienen alguna otra duda sobre algún concepto que se me haya escapado, pongan la pregunta en sus reviews y yo la contestaré en el capítulo siguiente, OK? (Aunque nada les costaría investigar un poco)
Nos vemos.
Últimas N/A: si leyeron mi fic hasta aquí, es porque son curiosos, les gusta leer o porque son vagos…
