DISCLAIMER: Los personajes de CCS pertenecen a CLAMP, y son utilizados sólo como fuente de inspiración y entretenimiento. La historia es de mi autoría.

EN LO PROFUNDO DEL BOSQUE

Capítulo 2: Ansiedad

Aunque llevaba varios minutos meditando, no pudo recordar si alguna vez había tenido tanta suerte. Sonrió para sí al darse cuenta de que llevaba rato tamborileando los dedos. Veinte minutos atrás, se encontraba escondido en la copa de un árbol vigilando al motivo de su ansiedad.

¿Ansiedad?

Definitivamente llevaba un par de décadas sin sentirse ansioso. Precisamente desde la primera vez que había sentido esa necesidad.

*/Flashback/*

Casi un siglo atrás, él se encontraba mal herido con su fusible a cuesta intentando alejarse lo más posible de la fortaleza de Turín, escapando al anochecer de los piamonteses que buscaban los cuerpos de los caídos propios o ajenos de la brutal pelea para quemarlos y evitar epidemias.

Era solo un chiquillo al que habían obligado a formarse en las filas francas para convertirse en carne de cañón, y había sobrevivido al fuego proveniente de la fortaleza hasta el momento, pero no estaba seguro de sobrevivir a las graves heridas que le habían infligido.

En algún punto de su escape se había desvanecido. Había perdido mucha sangre y no aguantaría mucho más. Antes de desmayarse, percibió a lo lejos a una mujer de piel nívea y cabello negro como el carbón. Iba directamente hacia él, pero después no supo mucho más.

Había despertado luego, el sol ya alumbraba, pero estaba completamente confundido, adolorido y sintiéndose a punto de morir. Se sacudía sin cesar, agónico en lo que parecía ser una camilla, donde podía ver a la mujer que lo sostenía con una fuerza descomunal, mientras le escurría copiosamente sangre de la muñeca.

-Tranquilo, debes aguantar. Ya verás que todo estará bien. – Decía la bella mujer.

Pero él no aguantaba el dolor que punzaba por todo su cuerpo, como mil agujas enterrándose profundamente en él. Sentía que en cualquier momento perdería la cordura, pero sólo perdió el conocimiento una vez más.

Cuando volvió en sí, era nuevamente de noche. Notó que estaba en un lugar que se asemejaba a las tiendas de los médicos del batallón, y que tenía el cuerpo vendado, más no sentía dolor alguno. A decir verdad, no sentía absolutamente nada.

Se sacó la venda de la mano y se asombró al descubrir los huesos rotos completamente funcionales y sanos. Se tocó el abdomen donde tenía una herida de bala, pero bajo el vendaje no había ni un rasguño.

-Que demonios…- Estaba aturdido, no comprendía absolutamente nada, y de repente, la imagen de la mujer con la herida en la muñeca vino a su mente. – La mujer... ¿dónde está? – Si alguien sabia qué diablos estaba pasando sería ella.

-Aquí estoy- dijo, apareciendo en la tienda, llevaba una larga túnica blanca que se confundía con su piel inmaculada. Tenía los ojos de color rojizo al igual que sus labios y el cabello negro y largo. – Al fin despiertas, por un momento pensé que no lo lograrías.

¿Que no lo lograría? ¿Lograr que?

-Sobrevivir por supuesto.

Se incorporó rápidamente. ¿Acaso la mujer le acababa de leer la mente? Tenía demasiadas preguntas.

- ¿Quién es usted? ¿Qué me ha hecho? ¿Cómo se curaron mis heridas? ¿Acaso eres una bruja?

-Bueno, para empezar, soy Ieran Li, no soy una bruja, tus heridas se curaron por si solas, y en cuanto a lo que te he hecho, será un poco más difícil de explicar. Pero primero podrías decirme tu nombre.

-Shaoran… mi nombre es Shaoran. - Intento alejarse de la mujer, hasta que sintió contra su espalda un cristal helado. Se volteó rápidamente para encontrarse con un espejo y lo que allí descubrió lo horrorizó. -Mi reflejo…

-No está. Ni volverás a verlo. Cuando te encontré en las cercanías del Río Po habías perdido mucha sangre, y a pesar de mis conocimientos médicos no había nada que pudiera hacer para salvarte, por lo que no tuve otra opción.

Shaoran se acercó a ella a una velocidad que no reconocía poseer y desesperadamente la tomó por la túnica, estaba al borde de la locura.

-Que diablos fue lo que me hizo.

-Te di de mi propia sangre, y te he convertido en un ser milenario al igual que yo. La transición es difícil, pero has demostrado ser un muchacho fuerte. Ahora deberás aprender a vivir con tus nuevas capacidades.

-Usted esta loca, no puede ser. YO ESTOY LOCO. Por eso no puedo ver mi reflejo, esto simplemente no puede ser. En realidad, morí en el Asedio de Turín y esto no es más que una eterna pesadilla infernal.

La mujer lo miró con compasión y lo tomó del rostro firmemente.

-Definitivamente no estás muerto Shaoran, pero lamentablemente no puedo asegurarte que, de ahora en más, la eternidad no se convertirá en una pesadilla infernal para ti. Lamento haberte condenado a esto, pero no pude dejarte morir.

- ¿Por qué? – Preguntó con un hilo de voz. Los pensamientos iban a mil kilómetros por hora en su mente. Simplemente era imposible.

-Porque así estaba escrito. Así debía ser. No te había llegado la hora aún. – La mujer ahora le daba la espalda y se marchaba. – Puedes irte cuando quieras, puedes buscarme si así lo deseas y responderé todas tus preguntas. Pero ahora querrás estar sólo y lo respeto. – dijo saliendo del lugar.

Shaoran corrió hasta la entrada de la tienda, pero allí no había nadie. Reingresó a la misma y se encontró nuevamente con ese reflejo vacío en el espejo, y con una ira descontrolada que brotó de si, lo arrojó fuera de su vista. Una fuerza descomunal era parte de él y estaba cegado. Destrozó todo el lugar hasta quedar exhausto, se sentía realmente débil; debería comer algo. Y ahí la realidad golpeó con fuerza su cerebro, una necesidad comenzó a crecer en él y no podía controlar los espasmos de su cuerpo. El realmente lo necesitaba, intentaba negárselo así mismo, pero lo necesitaba en verdad. Su visión se tornó borrosa y se derrumbó en el piso, entendiendo que lo que había dicho Ieran era verdad.

Estaba condenado. Había sido convertido en un vampiro.

Y necesitaba comer.

*/Fin del flashback/*

Ahora se encontraba viendo la luna gibosa creciente por la ventana de su habitación. Con el pasar de las décadas había ido mudándose continuamente de ciudad, hasta que había llegado hace unos 8 años a la pequeña comunidad de Nouzonville que se encontraba en la frontera del Sacro Imperio Romano Germánico y el Reino de Francia, rodeada por grandes extensiones del bosque Las Ardenas.

Los extensos kilómetros de bosque le daban la posibilidad de alimentarse con tranquilidad de animales gravemente heridos, y de vez en cuando matar a algún delincuente que se escondiera en sus profundidades, eso saciaba verdaderamente su sed. A pesar de que evitaba lo más posible consumir sangre humana, había épocas en las que le era una necesidad intolerable.

Desde el primer momento le había resultado despreciable drenar la sangre de un alma inocente, por eso se había acostumbrado a beber sangre de animales que sabía no iban a sobrevivir, y en el caso de las personas, siempre procuraba que, al elegir a algún bandido, éste no dejara atrás a una familia o que, en su defecto, ésta estuviera mejor sin su presencia. A base de los botines que estos criminales ocultaban en sus guaridas, había logrado conseguir siempre vivienda y vestimenta necesaria. Lo que sobraba lo donaba a la caridad y procuraba que a las familias de sus victimas nunca les faltara nada.

Ieran Li, quien lo había adoptado como a un hijo durante sus primeros años como vampiro, siempre se había sorprendido de cómo, con el pasar del tiempo, Shaoran nunca se había desprendido de algunas cualidades humanas, y hasta como olvidaba fácilmente algunas de las reglas de oro de su especie.

Por eso fortuitamente se encontraba en las cavernas cercanas al Río Mosa esa noche.

Casualmente se había descuidado recorriendo el bosque después de alimentarse cuando despuntaba el alba, y no había tenido más opción. No era la primera vez que lo hacía y hasta le resultaba cómoda la humedad y oscuridad de la caverna. Pero ahora ya se encontraba en su reconfortante hogar.

Deambulando en su habitación no pudo evitar recordar las curvas de la joven a través de la luz de la luna. Aquella jovencita había puesto sus sentidos de cabeza, y gruñó frustrado. El olor dulce de su sangre lo había invadido desde que salió de la cueva y no había podido más que observarla en la penumbra durante varias horas hasta que se aseguro que llegó al río. Pero cuando ella inclinó la cabeza hacia atrás, el palpitar de la yugular en su cuello quedó expuesto a él y peleó fuertemente contra sus instintos para no matarla ahí mismo.

Esa chica había alterado no sólo sus instintos demoníacos, si no también los más humanos que albergaba en su interior. El dulce aroma que ella desprendía era tan diferente al de los delincuentes que había atacado alguna vez, y hasta el olor de su sangre resultaba mucho más apetitoso y deseable. Se sentía completamente perturbado y por eso había decidido regresar a su morada antes de asesinarla sin piedad.

La decisión ya estaba tomada. Él quería tomar a esa muchacha, pero no quería que fuera como solía alimentarse. Hasta ese día, cuando cedía a su sed, simplemente aguardaba a que su presa se durmiera para atacar, y con el pasar de los años ya no le causaba remordimiento acallar los gritos aterrados de esos hombres cuando la ultima gota de sangre era succionada. Digamos que se los comía sin afán, sólo por su necesidad primaria de alimentarse. Y a esa chica no sería capaz de asesinarla así sin más. Era una dama, no había que ser un genio para darse cuenta de eso. Era refinada, estaba perfumada y a pesar de su vestimenta, él lograba ver más allá de su disfraz.

-Ese bosque no es lugar para que una niña como tú esté. - Comentó en voz alta. Y la incógnita le estaba comiendo la cabeza. Hoy tendría que investigar quien era la castaña y qué hacía es ese lugar. Ya luego podría trazar un plan para que ella confiara en él y hacerla suya.

Ya no se a que me refiero con "mía". Sigo pensando sólo alimentarme de ella, ¿cierto?

Sonrío de lado cuando un estremecimiento lo recorrió de arriba abajo, se recostó en un sofá y se cubrió el rostro con ambas manos. Una particular parte de su anatomía palpitaba dentro de sus pantalones y él se sintió desfallecer. Nunca se había alimentado de una mujer, en ningún aspecto.

Ni como vampiro, ni como humano.

Sí, era un vampiro casto, sonaba bastante irónico y hasta hilarante, pero entendía sobradamente del tema. Su eterna juventud la había invertido en una amplia biblioteca que estaba repleta de todo tipo de literatura y libros de estudios. No sólo se había convertido en un fanático de la historia y las ciencias exactas, si no que también disfrutaba la literatura en todos sus aspectos. Recientemente había descubierto los controversiales escritos del marqués de Sade, y seguramente era el principal culpable de los escalofríos que lo recorrían cada vez que recordaba la castaña que, sin hacer nada, le había provocado todo.

¿Que tenía de diferente la muchacha?

Muchas veces había estado cerca de mujeres, principalmente cuando investigaba a las familias de sus presas, pero ninguna doncella había sido capaz de despertar sus tan bajos instintos como aquella.

Shaoran de todas maneras suponía que era el misterio que la envolvía, el lugar donde se encontraba, las circunstancias que la rodeaban, porque una muchachita común no se hubiera adentrado en los bosques de Ardenas si sabía lo que le convenía. También podía deberse a su perfume de jazmín, o el dulce aroma de su sangre, y su cuerpo que definitivamente estaba bien dotado. Y ahí estaba de nuevo ese sentimiento.

Ansiedad.

Sintió su entrepierna inflamarse nuevamente y decidió que era suficiente por ahora. El amanecer estaba llegando y cerró las pesadas cortinas de sus ventanas para quedar sumido nuevamente en la oscuridad. Necesitaba descansar un poco para aprovechar al máximo el ocaso y volver al bosque.

O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O

Ansiedad.

Desde que había llegado al río ese sentimiento la atormentaba. Había logrado dar con el dichoso curso de agua, lo que facilitaba la llegada al siguiente poblado que se encontraba a la vera del mismo y pensó que se tranquilizaría un poco, pero desde la noche anterior sentía una opresión en el pecho que no menguaba.

Una fría ventisca la había sacado de sus cavilaciones la noche anterior cuando arribó al río, y desde ese momento ya no se sentía tan protegida. Primero que no sentía el abrigo de los árboles y se sentía expuesta, y sabía que, de adentrarse nuevamente al bosque, probablemente perdería el camino del río. Segundo, una sensación de que alguien la observaba la perseguía a cada paso, pero lejos de sentirse en peligro, la hacía sentirse acompañada. Era un poco contradictorio, pero de todos modos la sensación había desaparecido con la luz del día. Tercero, había sido testigo de la llegada de múltiples animales a beber agua al río y temía que estos sintieran que ella invadía su territorio y la atacasen. Para su suerte eso no sucedió, pero ahora era más consciente de los peligros que la acechaban por la noche.

Aun contaba con la fortuna de no haber encontrado ninguna otra persona, pero el sólo saber que existía esa posibilidad le ponía la piel de gallina.

Los pies la estaban matando y decidió sentarse, se sacó las botas y decidió refrescar un poco esos músculos adoloridos en la fría agua del río. Hubiera dado todo por una fuente con agua tibia, pero estaba bien por el momento. Mientras se encontraba ahí observó las distintas especies de peces que atravesaban en cardumen por sus pies, y como cada tanto alguno mordisqueaba su piel provocándole escalofríos.

-No debe ser muy difícil atrapar uno. Sólo tengo que ingeniármelas con lo que tengo a la mano.

Le pareció suficiente sacrificar uno de sus calcetines para convertirlo en una red improvisada y en menos de una hora había atrapado a tres pececillos. Se adentró un poco al bosque para crear una pequeña fogata y apenas pudo la convirtió en brasas donde cocinar su fructífera pesca, no debía arriesgarse a generar demasiado humo, y una vez que finalizó su almuerzo, aunque ya era entrada la tarde, se aseguró de apagar correctamente el fuego y seguir su camino. Aún le quedaba un largo camino a Nouzonville.

O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O

Shaoran se sentía afortunado, si lo hubiera planeado nada de eso habría salido tan espectacular. Cuando había caído un poco la tarde, el sol se había ocultado por densas nubes de lluvia, y ya no alumbraría la tierra hasta el día siguiente, por lo que no había peligro a salir de su morada.

Apenas comenzó a deambular por la ciudad pensó que sería buena idea realizar algunas compras para tener comestibles en casa. Él no comía, pero si llevaba a cabo su plan debería aparentar que sí. Cuando salía del lugar se encontró con un hombre de ojos rasgados en una carreta, que estaba alimentando a los caballos de que tiraban de ella. Definitivamente no había sentido nunca su presencia en el poblado por lo que muy amablemente se acercó al susodicho.

-Buenas noches señor, por lo visto usted no es de la ciudad, ¿hay algo en lo que pueda ayudarle? - Dijo con una sonrisa

-Oh! Buen hombre, buenas noches para usted también. Efectivamente, no soy de la región, me encuentro atravesando el condado buscando a la hija de mi Lord. La jovencita, según dicen, ha sufrido probablemente un secuestro.

-Por Dios- Dijo actuando perfectamente una preocupada expresión- ¿Es acaso una niña pequeña? Que desgracia.

-Es una doncella de 18 años ya cumplidos, de un metro sesenta, cabello castaño claro y grandes ojos verdes, una preciosura de mujer. Inteligente, sobre todo, la señorita es muy estudiosa.

-Mmm, hoy he recorrido el pueblo todo el día y no he visto ninguna jovencita con esas características. ¿Hay algo más que pueda contarme? Definitivamente su apariencia llamaría la atención de cualquiera. - Shaoran comenzó a utilizar discretamente sus habilidades imperativas sobre el hombre, para lograr saber un poco más de la cuenta.

-No tenga dudas señor, es una mujer muy vistosa. Hace poco la prometieron en matrimonio a otro Lord de mi región. Lamentablemente, si me permite la indiscreción, en la servidumbre creemos que la señorita ha huido de su hogar. Estaba muy angustiada por su compromiso. Aunque tengo orden de encontrarla y llevarla a su hogar, temo que Lady Sakura será infeliz y me rompe el alma devolverla a su familia. Pero es mi deber y temo por su integridad.

-Ya veo- murmuró sorprendido. Eso explicaba muchas cosas. – Déjeme presentarme, mi nombre es Li Shaoran, lo ayudaré en lo que pueda y le enviaré noticias si tengo novedades.

-Muchas gracias señor Li, mi nombre es Yamasaki Takashi, y sirvo a la familia Kinomoto en la próxima ciudad al Sur. Si tiene novedades no dude en comunicarse con nosotros, se lo agradecerán gratamente, se lo aseguro.

-No se preocupe, le agradezco la información y encomiendo a Dios que encuentre a la señorita Kinomoto. - Dijo locuazmente, y una idea llegó a su maquiavélica mente. -Debería hablar con el dueño de la posada, si alguien la ha visto ha sido él.

-Le agradezco nuevamente su cordialidad, eso haré. – El señor comenzó a acercarse al lugar indicado y entabló conversación con el dichoso dueño de la posada.

A Shaoran no se le complicó demasiado inducir falsos recuerdos en la mente de ese hombre calvo y regordete, la imagen de una jovencita bella de ojos verdes, bien vestida pero algo desarreglada se habría hospedado, dado un baño y partido con dirección al Norte muy temprano en la madrugada.

Eso le daría tiempo al castaño para que el hombre de la carreta se alejara de allí persiguiendo una jovencita que no iban a encontrar, porque la muchacha que él vio en el bosque, distaba mucho de usar un vestido, y para su suerte había reunido información más que suficiente.

El anochecer se percibía detrás del cielo encapotado y sonrío con autosuficiencia. Era hora de volver al bosque y buscar a Sakura Kinomoto.


Muy buenas tardes! ¿Como están ahí? Hoy les traigo la continuación de esta historia, ahora con un poco la perspectiva de mi castaño favorito. ¿Qué les ha parecido? La verdad que quería subirlo el jueves, pero el trabajo me demoró un poco jeje, pero el siguiente capitulo ya esta en proceso también así que, no les prometo nada pero espero llegar y cumplir siempre para subir los capítulos todos los jueves!

Quiero darle muuuchas gracias a todos los que se tomaron el tiempo de leer esta historia, lo que le dieron follow, añadieron a favoritos y a las que comentaron! Realmente motiva leerlas chicas, las adoro. Les quiero dejar un saludo especial a:

ValSmile

Isabelweasleygranger

y ksakura Rostran

Nos leemos el próximo capitulo! Un beso enorme!

Maii