Capítulo 2
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Cuando Brienne escuchó la disculpa y las palabras de Lady Sansa se sorprendió de que a final de cuentas hubiera tenido en cuenta su opinión. Más no la llamaba sólo para dejárselo saber, sino también para que hablara del asunto con Podrick primero, y ver este que opinaba del asunto.
Sentía que tener a uno de sus asesores hablándole, haciendo la propuesta, sería una falta de respeto, y hablarlo ella personalmente…era algo que podía hacer más no lo deseaba. Y él obviamente estimaba a Lady Brienne, así como lo hacía ella, entonces de esa forma sería tener una mano amiga uniendo los puentes.
Brienne aceptó, notando a Lady Sansa en verdad afectada y a él estupefacto ante la propuesta. Propuesta que estaba en todo derecho a declinar.
Podrick no supo cómo reaccionar y le tomó varios minutos ordenar sus ideas después de que cayó en cuenta que Brienne no era persona de bromas. Su impulso no fue negarse de inmediato sino en shock preguntarse mil veces, ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? y caer en cuenta de que en la única conversación real que habían tenido ella lo había estado midiendo. Cuando tuvo control de sí mismo y Brienne regresó a la sala empezó a hacer pregunta tras pregunta, respuestas que a ella le habían asesorado dar y cuando no sabía la respuesta adecuada diciéndole que podía hablar después con Lady Sansa.
Para el final de la conversación lo vio teniendo aún dudas, más por la forma con que un par de veces se medio sonrió y le brillaron los ojos notó que se sentía alagado, y que no había estado errada en su asunción de que el joven tenía una debilidad en su Señora, algo que había notado con el tiempo, y algo a lo que ella nunca le había dado importancia tildándolo de admiración. Su debilidad era algo de esperarse hasta un punto; Sansa era una mujer muy hermosa y él estaba siempre al lado de ella cuando ella no podía. E incluso cuando podía.
Por eso mismo, para que no se dejara llevar por la ilusión de su belleza y después la lastimara al
llevarse una sorpresa decidió por honestidad, "Ramsey la…la torturó." Le recordó y lo vio de repente apenado, asintiendo y bajándole la mirada. "…Tiene numerosas cicatrices."
Podrick apretó la mandíbula fuertemente recordando haberle visto indecorosamente un muslo una vez y las numerosas cicatrices de cortadas paralelas y apenas si espaciadas allí, de una quemadura.
Hubo un tiempo en que la curiosidad le entraba, Lady Sansa siempre había tenido una forma modesta de vestir. Incluso en Desembarco del Rey lo más que recordaba haberle visto era un vestido con un cuello bajo, aunque no tan bajo como el que demostraba a veces Lady Tyrell, y aun así aquel exceso de piel lo había cubierto con una pañoleta interna. Así que una vez reunidos en Invernalia y en los años que prosiguieron empezó a notar sus vestidos pesados y su cuerpo enteramente cubierto, y lo achacó al frío insensato que trajo el invierno, pero a veces dejaba viajar su mente. ¿Le había Ramsey hecho más de lo que se imaginaba? A veces soñaba con su cuerpo cubierto en cortadas, cicatrices, quemaduras, mordeduras, y partes donde le había removido la piel, después de todo este último era el modus operandi de los Bolton. En esas noches no podía volver a conciliar el sueño y la sensación aplastante en su pecho lo hacía considerar en qué más atrocidades le pudo haber hecho. En esas noches lejanas no obtendría paz. Pero una vez que se calmaba también la recordaba en aquellos días, después de su escape de Ramsey, moviéndose normalmente, no pareciendo lastimada…mayormente.
Las consiguientes palabras de Brienne las escuchó silenciosa y conscientemente sabiendo que iban para advertirlo de lo que se encontraría en su lecho marital y que no fuera a…ir a despreciarla por su aspecto después.
"La mutiló en formas inimaginables."
Podrick no hizo más que asentir silenciosamente a medida que Brienne continuaba impactándolo con la revelación que le hacía. En lo que él no había estado tan equivocado. A cada segundo sintiendo que se le iban las energías y no pudiendo creer que existiera alguien con la mente tan depravada como Ramsey Bolton.
Cuando terminó Brienne esperó unos segundos, viéndolo sobresaltado. Colocó su mano sobre el puño cerrado de Podrick, "Ella no es culpable de lo que ese monstruo le hizo."
"Lo sé." Se remojó los labios, "…tan solo estoy impactado de que encontrara una forma de sobrevivir…Y se convirtiera en la mujer en que se convirtió." Lady Sansa, Lady Stark, La Guardiana del Norte, era una mujer de puño fuerte pero justa, el Norte la adoraba porque ella era sus raíces.
La admiración que Sansa provocaba era inspiradora, "Eres un hombre honesto y bueno, Sir Podrick Payne. Más una relación con ella...no será un romance." Le advirtió. "…Ten eso en cuenta antes de aceptar la propuesta."
Podrick miró a su mentora a los ojos, quería preguntarle si Lady Sansa no se enojaría de que le hubiera contado sobre sus cicatrices cuando él ni siquiera había aceptado, pero decidió que aquello era mejor mantenerlo entre ellos.
"Ella podría beneficiarse de un hombre como tú." En cuanto lo dijo, notó que aquello no sonó como ella deseaba y trató de hacerlo a un lado antes de que él le hiciera algún comentario, "Si la aceptas la honoraras y respetaras. ¿Me entiendes?"
Podrick se paró derecho, "Por supuesto." Esperó unos segundos en los que se debatió en si compartir o no sus dudas con Brienne, pues ella adoraba a Lady Sansa. "No son sus cicatrices lo que me hacen dudar, es su actitud…"
"Es una mujer fuerte y de armas tomar, sí." Comentó.
"Es una mujer fría." Añadió.
"Es una gran mujer." No le podía negar aquello, "Será un matrimonio por conveniencia, no por amor."
"Lo sé…" le respondió, aquello era la norma entre la alta alcurnia. Ningún secreto ahí. Sabía en lo que se estaba metiendo, o al menos creía tener una idea. Y para ser honesto, nunca se había imaginado así mismo participar en algo así. Ser un Caballero había sido su única meta.
"En ella no encontrarás a una jovencita virgen y deslumbrada por tu estado de valiente Caballero."
"Yo sólo tengo un propósito, lo sé." Le dijo sin pensar y sonrojándose, y vio que ella también se sonrojó.
"…Le harás las cosas fáciles en ese aspecto." Le advirtió.
Al escuchar aquello que vino en tono casi intimidante frunció el ceño y recordó la conversación con Lady Sansa de hacía meses. '…Después de Ramsey es difícil para mí, si no imposible, confiar en…..verme de nuevo en un matrimonio…y lo que este acarrea.'
La tortura física a la que la sometió Ramsey talvez no fue lo peor. No se podía siquiera llegar a imaginar las aprensiones que tendría ante la intimidad.
Como leyendo su pensamiento Brienne continuó, "…Las cicatrices del cuerpo sanan, las de la mente y el corazón a veces nunca lo hacen." Dijo, colocándose de pie, "¿Entiendes lo que quiero decir?"
Entendía muy bien.
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Fue días después en que tras mucho pensarlo Podrick dio su respuesta a la propuesta.
Otros días más para cuando Lady Stark regresó del viaje en el que se encontraba y fue cruzando por un pasillo que casi se dieron de frente sin ninguno haberlo estado esperando. Fue un impacto para sus sentidos y vio que para ella también, los dos se detuvieron ignorando a quienes los acompañaban y no pudieron hacer más que quedarse mirando por unos instantes. Por la intensidad en su mirada y por el sonrojo que compartieron se dio cuenta que estaba al tanto de su aceptación.
Sansa rompió el momento con la cortesía de inclinarle la cabeza, "Gracias." Murmuró, pues en su mente el plan había sido tener una reunión al día siguiente donde ya tendría preparado lo que le diría.
Los ojos de sus asesores sobre ellos, tampoco estaba ayudando.
"…No hay de qué, mi Señora." A su vez también le inclinó la cabeza y le sonrió educada y tentativamente. Vio algo cruzar por su mirada y ella le sonrió a su vez para luego marcharse. Le tomó varios segundos reconocer que la que le dio fue una sonrisa sin emoción, del tipo que le brindaba a los Lords o sus súbditos tan solo por cordialidad. Continuó su camino, perdido en lo que acababa de suceder. Era algo insólito ver a Lady Sansa sonreír por verdadera emoción, y por eso mismo, porque conocía esa sonrisa, sabía que la que le brindó a él fue una fingida.
Al día siguiente lo hizo llamar a la bibilioteca, donde lo aguardaba. Hermosa y con su perfecta postura real que se preguntó a si mismo qué vio en él. Qué lo hizo destacar de los numerosos Lords, nobles y otros caballeros que la pretendían. De escudero a esposo consorte de la mujer más poderosa del Norte. Aquel era un ascenso que ni en sus sueños se vio venir.
Lady Sansa estaba nerviosa, aunque no quería demostrarlo, pues le hablaba con las manos unidas en su regazo y de rato a rato la veía masajeándolas, gesto que también él había empezado a leer con los años.
"No quiero que vea esto como una imposición, Podrick. Es lo menos que espero, y quiero que sepa que aún está a tiempo de retractarse."
La última vez que hablaron ella le había hablado de tu y se lo dejó saber. Por un segundo, tan solo por uno la vio dejando las pretensiones y le sonrió desubicada mientras se llevaba un vaso de té a la boca y le señalaba a él para que participara de lo servido ante ellos.
"Creí que era mejor que habláramos entre nosotros antes de que usted tomara una decisión definitiva."
"Para mí es el más alto honor que me haya tenido en cuenta, mi Señora. Algo que no me vi venir pero que me complace inmensamente." Ella asintió y se quedó mirándolo. "Más si me lo permite; ¿Por qué yo?"
Sansa decidió volver a pasar al tú, a no hacerlo sentir ni hacerse sentir a si misma que lo distanciaba con el usted, que era lo que sabía estaba haciendo inconscientemente, "Eres un hombre decente y…aprecio todos tus servicios prestados."
Le asintió, pero no lo convencía, Lady Sansa todos estos años había estado al tanto de su existencia, de vez en cuando, muy de vez en cuando, le dirigía la palabra o le daría alguna muestra de aprecio mientras le servía de guarda viajando y la escoltaba ya fuera en estas tierras o extranjeras, más sin embargo estaba al tanto, mucho, de que nunca lo había visto como nada más que el escudero y mano derecha de Sir Brienne de Tarth. "El nombre de mi Casa no está a la altura de la suya. Pudo haber elegido otro noble con más rango."
"En mi experiencia, y sabes cuál es mi experiencia, prefiero la confianza y lealtad, sobre el apellido de un hombre aparentemente respetable pero que en verdad no sé qué clase de persona en el fondo es."
Esa forma de expresarse era la confirmación de ella darle a entender que no había superado el intercambio con Ramsey, nunca lo haría, "¿Yo soy una apuesta segura?"
Sansa le asintió decidiendo por no mentirle, recordando a Lady Olenna Tyrell y su idea de cómo llevar su propio matrimonio; casándose con un Lord menor y manejarlo a su antojo sin que este se pudiera inmiscuir en los asuntos de su reino. Pero sus experiencias en la vida habían sido diferentes y podía mostrarse fuerte y segura ante el mundo, pero en cuanto a esta decisión no lo estaba, respiró profundo y lo miró a los ojos, "…La única persona en quien me veo llegar a confiar para compartir esa parte intima de mi vida, Podrick."
Se sintió sonrojando ante la mirada de ella y la implicación. Las implicaciones. Tomó un sorbo de su té, "…Sólo quiero decir que entiendo todas las emociones por las que debe estar pasando, esto no debe ser fácil."
"No lo es." Le admitió, y él una vez le hizo un torniquete en una pierna, y estaba muy al tanto de que había visto sus cicatrices allí, "…Sir Brienne…¿te habló de mis cicatrices?" ella misma la había autorizado para que lo hiciera.
Podrick le asintió bajándole la mirada tras un instante. Después se llevó el vaso de nuevo a la boca, "Todos tenemos cicatrices."
Sí, pero las de ella eran…no terminó su pensamiento, lo vio mirándola con compasión pues su comentario no iba para menospreciar las de ella. Sansa vio el momento para cambiar la dirección de la conversación, "Fue Sir Brienne quien inicialmente te sugirió…Ha puesto las manos al fuego por ti."
Aquello sí lo sorprendió, creyó que Lady Sansa había llegado a la conclusión por sí misma. Y no le quedó duda de que lo había elegido por que él era dócil, justo lo que una mujer como ella necesitaba. "Entonces trataré de no decepcionar ni a Lady Brienne, ni mucho menos a usted, mi Señora." No sabía que tanto le molestaba o incomodaba que lo eligiera porque no representaba ninguna amenaza para lo que ella representaba, que creyera poder doblegarlo si resultaba ser necesario…aunque a decir verdad él no tenía aspiraciones de poder, ni francamente, a nada. Sólo deseaba vivir su vida lo más tranquilo que se podía, en ese mundo algo difícil pero alcanzable.
A Sansa no le agradó esa respuesta tan sosegada, que le dejara todo prácticamente en sus manos y lo aceptara sin discusiones. Pero tampoco era como si lo recordara alguna vez verlo discutir con alguien, levantándole la voz a alguien, o llevándole la contraria a Brienne. Tal vez, solo tal vez era su propio deseo de querer crear algún problema y sabotearse esta unión. "…A ella no le gusta cuando la llaman Lady."
Podrick se sonrió, "Lo sé…No lo hago a mal," se explicó, "es una broma entre nosotros…Sin ella no sería hoy su Caballero."
"Lo sé."
Podrick esperó unos segundos, "¿No es mi apellido una afronta al nombre de su casa?" preguntó pues su tío lejano había sido el ejecutor de Lord Ned Stark.
Sansa lo miró, "No puedo juzgarte por los pecados de un pariente lejano…"
Él había estado en la reunión en la que el mismo Jon la hizo cambiar de parecer con algo similar.
Sansa continuó, "Hacerlo sería sacar una excusa." La cual había sido su reacción primaria, "…Y tú siempre has demostrado ser un hombre leal e íntegro así yo lo haya pasado por alto."
"¿Usted realmente nunca me notó?"
Sansa le levantó las cejas, "Sí te noté. Yo misma le dije a Brienne que era hora de que te convirtiera en caballero…aunque siendo realistas, ella hubiera llegado a la misma conclusión tarde que temprano…" lo vio sonrojándose pues él había estado al tanto de aquello, "Que nunca te viera como hombre es algo totalmente diferente," lo fijó con la mirada, "pero francamente, llevo más de una década pasando por alto tu género."
Podrick apretó sus mandíbulas fuertemente, apenado pues sabía que aquello era verdad, pero más tratando de no sonreírse porque a él le encantaba cuando colocaba a la gente en su lugar con comentarios y palabras mordaces. Y sabía que de todos los momentos para dejarle saber aquello ese no lo era.
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Después de haber tenido su cara a cara personal con ella, días después fue el turno de hacerlo con los asesores presentes, le explicaron qué papel y como debería desempeñarlo, a lo que se tendría que negar de ahí en adelante, y las garantías y ganancias que recogería con su sacrificio.
"…No es ningún sacrificio..." Dijo sin pensarlo e interrumpiendo, la mirada de ella vacilando por unos instantes y un par de asesores sonriendo al él ganarse su aprobación.
"Lo será. No sabes exactamente en lo que te estás metiendo."
"Puede que no lo vocalicemos, pero no es sólo la Señora de Invernalía, puede que no tenga el título, pero para todos nosotros es la Reina en el Norte y su hermano lo sabe. Así que no, no estamos hablando sólo de una Señora de una casta noble."
Podrick miró al asesor, "Parecen olvidar que he estado a su lado por más de una década. Mucho más que algunos de ustedes. Conozco su rutina. Silenciosa e invisiblemente me muevo a su lado. Hay cosas que uno aprende tan solo como observador." ¿Y qué hacía él más que observar en aquellas reuniones eternas y aburridoras mientras la cuidaba? Estaba empapado de las tareas que ella realizaba, o al menos eso creía.
"Lo que se aprende se aprende realmente en la práctica." El asistente trató de sacarlo de su error.
"No estás a su nivel y tendrás que aprender a estarlo."
"Bien. Pero no voy a renunciar a mi título de Caballero."
"De hecho, que seas su caballero es a lo que nos aferramos gane la aprobación del pueblo." Hizo un gesto en el aire con su mano, "Trae matices románticos."
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Se hizo pública la noticia y así como a la gente del común le agradó la decisión, y que fuera decisión de la misma Señora, hubo gente que la tomó a mal, llámense los Lords y casas nobles que creían haber tenido una buena oportunidad de casar a algún miembro de su familia con la Casa Real.
Todo se sentía extraño pues, aunque era un matrimonio de conveniencia a él en verdad le agradaba y estimaba a Lady Sansa.
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Lady Sansa era cordial con él, como siempre lo había sido. Nunca amistosa y no veía aquello fuera de lo común pues siempre habían pertenecido a círculos diferentes. Lo que no quería decir que no deseaba que las cosas cambiaran.
Y a diferencia de antes la notaba fijándose en él cuando estaba en su puesto de guarda. Siempre había sido uno de sus caballeros de mayor confianza, pero a la vez un cero a la izquierda, y notó que ya no más. Si de repente cruzaban miradas ella inclinaría la cabeza como saludo. A veces la vería mirándolo fijamente.
Y como siempre, él no le dirigía la palabra a no ser que ella lo hiciera primero. No tenía mucho de qué hablar con ella de todas formas.
Estas cosas y otras más como su frialdad lo empezaron a hacer dudar de su decisión.
En un plan bien llevado se empezaron a dejar ser vistos juntos, compartiendo alguna caminata o incluso alguna comida. Gracias a eso empezaron a comunicarse un poco más, dejándole ver a veces sin palabras, pero con gestos que esto para ella no era más que una transacción indeseada.
Una tarde lo había invitado a tomar el té y cuando se presentó ella lo despachó de inmediato, diciéndole que en el momento no tenía la mente para ello y que no sería buena compañía. Le dijo todo aquello sin siquiera dignarse a mirarlo.
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No se le hizo más que evidente de que estaban en lados contrarios de opiniones cuando en una lectura por parte del Septón quien llevaría a cabo su unión les hicieron la pregunta de qué era lo que consideraban más importante en un matrimonio.
Sansa no escondió que se encontró defensiva ante la pregunta. Ante la reunión.
Podrick la vio dándoles la espalda mientras miraba por un ventanal, llevándose una copa de vino a los labios. Algo que muy pocas veces la veía hacer a no ser que estuvieran en alguna reunión y fuera estrictamente necesario.
"¿Y bien?" volvió a preguntar el hombre.
"Esto es una farsa. Creo que nos podemos saltar este paso." Miró al Septón, "Estoy segura de que tiene cosas más importantes por hacer, así como yo también."
"Lady Stark, el matrimonio es un sacramento, la base de la familia. Debería de ser más considerada."
Sansa se giró de nuevo hacia el ventanal queriendo terminar esto lo más rápido posible, "…Respeto."
El hombre miró a Podrick.
Podrick asintió, "...Confianza."
"AMOR." Declaró el Septón.
Ella de inmediato lo miró por sobre el hombro, "Un matrimonio por amor es inaudito en nuestra sociedad. Cuentos infantiles."
"Respeto, confianza. Las condiciones correctas para que el amor se dé con el tiempo. Y esa es la base de la familia; el amor."
Con aquellas palabras Sansa recordó a su madre, "¿Son estas las condiciones correctas?" murmuró para sí misma. No era un secreto que esta boda era arreglada.
Podrick dejó su silencio, "…Son las que nos tocaron a nosotros."
Sorprendida miró a Podrick, él no tenía la culpa de sus renuencias, de no estar lista para esto, "Tienes razón, podría ser peor." Exhaló sintiéndose arrinconada, "¿Qué más podría desear de esta boda?" preguntó en sarcasmo, muy al tanto que en el momento no estaba dando una buena impresión.
"¿Además de un heredero?" preguntó el Septón con igual sarcasmo, "¿Tal vez una relación apacible que la ayude-"
Lady Sansa se encontraba tensa, y defensiva, aquello era evidente, ¿Y porque el Septón no leía en aquello? Podrick le hizo una seña a Lady Sansa que le indicaba que él lidiaría con el Septón y así lo hizo, guiándolo hacia afuera educadamente y pidiéndole posponer la reunión; efectivamente despachándolo.
Sansa escuchó la puerta cerrándose y creyó que Podrick se marcharía con el Septón pero lo vio, por el reflejo del vidrio, regresando a la sala. "No me agradó esa pregunta...o su actitud."
"…Su opinión no ha sido tenido en cuenta en sus dos bodas anteriores, puedo ver porque ponerse defensiva ante él."
Se giró y lo miró, estudiándolo. Decidió dar la mano a torcer pues lo que el Septón había dicho era verdad; esa relación necesitaba ser apacible. "Lo siento. Mis palabras no iban contra ti así lo parecieran."
Desde antes había estado al tanto de que ejercer paciencia sería su mejor opción. Era bueno que se consideraba un hombre demasiado paciente. "¿Puedo?" preguntó señalando hacia la jarra de vino.
Ella le asintió, pasándole su copa cuando él le preguntó si quería que se la llenara de nuevo.
"Él estaba fuera de lugar con sus comentarios mi Señora, más conociendo su historia."
"Sí." Miró hacia la puerta, "No va a ser nuestro Septón." Se tomó el vino de dos sorbos y vio las cejas de él subiendo en desaprobación. "A veces se me cruza por la cabeza que deberíamos de casarnos de inmediato, evitarnos todas las complicaciones que se vendrán y terminar con esto lo más pronto posible." Además, por el lado administrativo no veía porque votar tanto dinero cuando con esa misma cantidad podían invertir en mejoras para el pueblo.
Le sonrió en burla, "…Nunca la tomé como una romántica."
No vio de donde salió ese comentario y buscó sus ojos, viendo burla en estos, "Más, práctica." Le contestó exhalando para luego continuar, "…Y no me conociste cuando era una niña."
Le asintió, "Además, mi Señora no puede darse el gusto de apurar la boda. Sería irrespetar a los Lords."
Además de las habladurías por otras razones. "Siento mucho el haber reaccionado como lo hice, Podrick." Exhaló mirándolo, "Te respeto, y en lo que nos convertiremos. Que no quede duda de ello."
A veces le quedaba la duda.
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