Los personajes de Rurouni Kenshin le pertenecen a Nobuhiro Watsuki.
El argumento de esta historia le pertenece a Aoi97, a quien escribo este fic por ser quien entregó el argumento desarrollado por Rogue85, quien obtuvo el 2do lugar en la actividad "Los amigos invisibles de Yahiko" del foro Sakabattô
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Capítulo 2:
Lastimando corazones
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Un niño casi choca con Kenshin al pasar corriendo frente a él cuando salía del dojo en compañía de Sanosuke, el moreno lo arrastraba nuevamente a la casa de apuestas donde solía reunirse con sus amigos.
— Nuca he conocido a nadie que este dispuesto a perder el dinero de lo forma en que lo haces tú — dijo sonriendo el pelirrojo, ganándose un golpe de puño en la parte alta de su cabeza
— Esta vez tendré suerte — dijo Sanosuke mientras Kenshin acariciaba su cabeza en la parte que recibió el golpe — si tú conseguiste que Kaoru pusiera fecha al matrimonio yo puedo conseguir desplumarlos a todos.
Kenshin sonrió ante las palabras de su amigo, habían pasado varios meses desde que le había propuesto matrimonio a Kaoru y finalmente la chica había decidido la fecha en que la ceremonia se realizaría
— Dentro de 2 meses Kaoru será mi esposa — dijo levantando la mirada al cielo.
…
Enishi se encontraba sentado, apoyaba su cuerpo en un árbol mientras jugaba arrojando piedrecillas al río. Se veía diferente a la última vez que Kaoru lo había visto, el tiempo en Rakuninmura lo había adelgazado y aunque había recuperado un poco de peso al salir de ese lugar aún no volvía a la condición física en la que lo conoció.
Había pintado su cabello de negro y llevaba oscuras ropas tradicionales, nada llamativo como lo que antes usaba, después de todo era un fugitivo de la justicia y tenía la intención de pasar desapercibido.
— Señor — dijo un niño que llegaba corriendo junto a él — el hombre pelirrojo ya salió del dojo
Enishi miró al niño y le dio unas monedas
— Gracias — le dijo poniéndose de pie, disponiéndose a caminar.
Enishi sabía que si se acercaba demasiado Kenshin se daría cuenta de su presencia inmediatamente, por lo que decidió pagarle a algunos niños para que jugaran cerca del dojo y le avisaran cuando Kaoru se encontrara sola. Quería hablar con ella sin interrupciones y sin ojos vigilantes.
…
Kaoru se encontraba barriendo las hojas caídas en el patio del dojo, el otoño estaba al llegar y las hojas de los árboles ya habían comenzado a cambiar su coloración.
Una repentina ráfaga de viento movió el cabello de Kaoru y desordenó las hojas que había estado barriendo. Kaoru se volteó mientras protegía su rostro con sus brazos y cerraba los ojos para evitar que el polvo que se había levantado entrara en sus ojos.
Cuando el viento se detuvo, Kaoru bajó los brazos y abrió sus hermosos ojos azules, encontrando frente a ella al hombre cuyo recuerdo la atormentaba desde que había aceptado ser la mujer de otro.
…
Kenshin detuvo sus pasos y volteó a mirar el camino que había recorrido junto a su amigo, una extraña sensación se apoderó de su cuerpo, como si algo pesado se hubiese instalado sobre su pecho. El viento movía su cabello rojizo con violencia mientras él seguía inmóvil.
— ¿Que ocurre, Kenshin? — Preguntó Sanosuke al verlo ensimismado
— No es nada — respondió el pelirrojo — sólo me preguntaba si Kaoru se encuentra bien
— Pero si estaremos fuera poco tiempo — dijo Sanosuke golpeando la espalda de su amigo — y no es como si ella necesitara una niñera
— Tienes razón
— Además, estamos llegando y siento que esta vez la suerte estará de mi lado
— Eso quiero verlo — Kenshin sonrió, dejando de lado esa sensación incómoda para intentar disfrutar de la tarde junto a su amigo.
…
— Enishi — dijo Kaoru abriendo sus ojos sorprendida. El hombre estaba diferente a la última vez que lo había visto, pero seguía siendo él.
Se miraron en silencio, el corazón de Kaoru latía con fuerza, sin lugar a dudas había estado esperando por él. Los deseos de correr a sus brazos se apoderaron de ella, pero se obligó a contenerse.
— No esperaba tu visita, pero bienvenido — dijo brindándole una cálida sonrisa, intentando ignorar lo que ocurría internamente con su cuerpo y en su alma.
Sin embargo Enishi no estaba dispuesto a dejar pasar esa oportunidad para dejar claros sus sentimientos y conocer los de ella.
— He venido por ti — dijo sin dudar — durante todo este tiempo no he podido dejar de pensar en el tiempo que pasamos juntos
Kaoru dejó caer la escoba que había estado apretando contra su pecho. Enishi se acercó a ella haciendo que la chica retrocediera.
— Pero qué estás diciendo, Enishi — dijo Kaoru bajando la vista, intentando disimular las lágrimas que comenzaban a anidar en sus ojos
— Lo que escuchaste — respondió Enishi acercándose más a ella y tomándola por los brazos para evitar que se alejara nuevamente — si estoy vivo te lo debo a ti. Quise dejarme morir en Rakuninmura, pero el recuerdo de tu rostro y de la calidez de tu presencia me lo impidió
— Enishi, por favor no sigas diciendo esas cosas — la voz de Kaoru sonaba angustiada y su cuerpo temblaba mientras se obligaba a contener sus impulsos
— No me detendré porque ya no permitiré que vuelvan a alejarte de mí
— Enishi
— Esta vez quiero que me escojas
— No puedo, no puedo hacer eso — dijo Kaoru ya sin poder negar las lágrimas que corrían por su rostro
— ¿Entonces por qué reaccionas así? — Preguntó sin piedad Enishi — ¿Acaso eso no quiere decir que te pasa lo mismo que a mí?
— Me casaré con Kenshin — respondió Kaoru mirándolo a los ojos
Enishi frunció el ceño y luego de pensar unos momentos sobre las palabras de Kaoru simplemente la besó. La besó con fuerza, con pasión, dominando inmediatamente todas las dudas que ella pudiera tener, impidiéndole pensar sobre lo que hacía y obligándola a sumergirse en las sensaciones que sus labios le imponían.
Kaoru estaba perdida.
Extendió sus brazos alrededor el cuello de Enishi, abrazándolo, acercándolo aún más a ella, rendida a sus labios y a sus manos que ahora abrazaban su cintura y recorrían su espalda.
— Enishi, te amo — aceptó Kaoru una vez que sus labios se separaron — pero me prometí con Kenshin y no quiero hacerle daño. No sé que hacer, no sé que debo hacer.
— Olvídate de eso aunque sólo sea por este momento — dijo Enishi acariciando el rostro de Kaoru — ahora no hay nadie más, sólo nosotros. Disfrutemos de estar juntos.
Enishi se apoderó nuevamente de los labios de Kaoru y ella se olvidó de todo lo demás.
…
Kenshin había intentado ignorar la incomodidad que sentía, pero la viva sensación de desazón que se había apoderado de su pecho no lo dejaba en paz. Decidió disculparse con Sanosuke y sus amigos para regresar cuanto antes al dojo de su prometida.
Mientras más se acercaba al dojo mayor era el malestar que sentía y cuando llegó, incluso antes de entrar, supo que las cosas ya no volverían a ser como hasta entonces.
…
Kaoru se había dejado envolver por la pasión de Enishi y no lo detuvo cuando él comenzó a desatar el nudo de su obi para colar sus manos dentro de su yukata.
Poco después ambos estaban desnudos sobre el futón de Kaoru, acariciándose y besándose. Los sentidos de Enishi estaban completamente embriagados por el aroma de Kaoru y Kaoru había dejado de estar consciente de lo que sucedía a su alrededor, lo único que existía en ese momento para ella eran las manos de Enishi recorriendo su piel.
Pero la voz de Kenshin llamándola por su nombre la trajo nuevamente y con violencia a la realidad.
Kaoru se sentó bruscamente y miró hacia la entrada de su habitación. Kenshin se encontraba ahí, mirándola inmóvil.
— Kenshin... Kenshin — repitió mientras intentaba ponerse de pie
Kenshin se dio la vuelta y se alejó.
Kaoru buscó su yukata y se cubrió para salir tras él. Lo alcanzó en el patio.
— Kenshin no te vayas, escúchame por favor — dijo Kaoru aferrándose al haori de Kenshin
— Por favor suéltame — respondió Kenshin mientras le daba la espalda — no quiero decir ni hacer nada que te lastime, pero no sé si podré contenerme. Deja que me vaya.
Kaoru lo soltó dejando caer sus brazos y bajando la cabeza.
— Perdóname — dijo en voz baja mientras las lágrimas corrían por su rostro.
Kenshin entonces se fue sin mirarla.
Enishi, que había observado en silencio se acercó a ella y la abrazó, pero Kaoru lo rechazó alejándolo con las manos
— Por favor vete — le dijo — no quiero volver a verte
— Pero Kaoru
— ¿Acaso no te das cuenta de lo que he hecho? — Gritó — ¡He lastimado a Kenshin! He lastimado a una persona muy importante para mí y no sé algún día pueda perdonarme a mí misma
— Si dices que me amas la persona más importante para ti debería ser yo. — Dijo Enishi mirándola a los ojos. — Tampoco deberías lastimarme.
Kaoru abrió la boca como intentando encontrar que decir, pero las palabras no llegaron a puerto. Enishi se dio la vuelta para marcharse también.
Cuando Kaoru quedó sola cayó de rodillas al suelo.
— Lo siento, lo siento — repetía llorando mientras cubría su rostro y su cuerpo se doblaba angustiosamente.
…
Muchas gracias por leer este fic,
especialmente a quienes dejaron sus comentarios el capítulo anterior.
