Jesse, con tan solo 1 año de vida, lo primero que vio al despertar fue a su hermano Aarón. Normalmente lo que él veía era a sus padres mirándolos con una gran dulzura, pero, por alguna razón, ahora lo que veía era un rostro infantil y cruel que lo veía con cierta rabia.
-No sé que tienes de especial – dijo Aarón, con 5 años de edad, caminando alrededor de la cuna donde se encontraba sentado su hermano pequeño – Todo el mundo dice que eres muy lindo, el niño más guapo del mundo. Mis padres me decían que eso también me lo decían a mí de pequeño, que es normal y que no tenga celos, pero no entiendo porque te elogian tanto, viéndote bien, yo soy más guapo que tú, yo soy rubio y tú no, la mayoría de la gente piensa que los rubios son guapos.
-Lo único bueno que tienes son tus rizos - Aarón paso delicadamente sus dedos por los rizos despeinados de su hermano – Pero ahora ya no los tendrás. – Aarón sacó de su peño bolsillo unas tijeras pequeñas – Ahora veremos qué dirá la gente cuando te vea – susurró.
Catherine se levanto agitadamente, una sensación extraña recorría por todo su cuerpo, quiso levantar a Andrew pero él ya no estaba a su lado, en su lugar encontró una nota en la que decía que se tenía que ir pronto porque había salido una reunión de emergencia, pero ella le prestó mucho más atención a la última frase "Te amo, a ti y a nuestros hijos". Se levanto un poco más calmada por la nota de su marido y se puso la bata, en primer lugar fue a la habitación de su hijo mayor, ese era el ritual, desde la venida del nuevo niño Aarón se había vuelto insoportable y para que no crecieran los celos los padres decidieron visitar su habitación primero para después visitar la de su hijo pequeño.
-Aarón buenos días – dijo Catherine entrando a su habitación, la cama estaba vacía, ella entró al cuarto y lo reviso de arriba abajo pero no había rastro de su hijo - ¿Dónde se habrá metido este niño?
Catherine salió de la habitación y fue hacia la habitación de su hijo pequeño, podía oír la risa de dos niños, una era de Aarón y la otra de Jesse, por un momento Catherine pensó que al fin Aarón dejo de lado sus celos absurdos y estaba empezando a portarse bien con su hermano. Cuando Catherine abrió la puerta esperaba encontrarse con una entrañable escena pero en su lugar se encontró con la peor escena de su vida.
-¡Oh dios mío! – Catherine pego un grito y se llevo las manos a la boca e intentar no gritar otra vez – Aarón ¿Qué has hecho?
-Ahora Jesse está más bonito ¿no, mami? – dijo Aarón sonriendo por la hazaña que había hecho.
-Deja esto – Catherine le quito las tijeras de las manos – Oh dios, Jesse, tus rizos…. – la mujer se agacho y acarició al frente del pequeño niño que por algún motivo, no paraba de sonreír.
-¿Ahora quien es más guapo? – Dijo Aarón – el pelado o yo.
-Supongo que "el pelado" será tu hermano, pero no está pelado, pero seguramente habrá que hacerlo le has cortado tan mal el pelo que no tendremos más remedio que hacer eso. – Catherine no pudo evitar sonreír, a pesar de todo su hijo estaba graciosísimo con el pelo mal cortado – No te librarás del castigo.
-Pero mamá, si a ti te gusta, te estás riendo.
-Sí, pero a tu padre no le gustará en absoluto – Catherine se dispuso a salir de la habitación – Quédate aquí, y ni se te ocurra volver a cortarle el pelo. – Catherine se fue y volvió rápidamente no quería correr el riesgo de que su hijo Aarón intentará otra travesura contra su hermano – He vuelto – Catherine traía entre sus manos una cámara fotográfica – A ver, Aarón ponte al lado de tu hermano y abrázalo.
-¿En serio tengo que abrazarlo?
-Sí, haz lo que te digo – Aarón acepto a regañadientes a abrazarlo y poso para la cámara – A ver niños, sonreíd – los dos niños pusieron su mejor sonrisa, el flash de la cámara los cegó por un momento obligándoles a frotarse los ojos delicadamente – Esta foto quedará para el recuerdo.
-Mamá ¿En serio me pondrás un castigo? – dijo el niño con los ojos llorosos.
-Si por mí fuera cariño, nunca pondría castigos, pero los padres tenemos que disciplinar a los hijos.
-¿Qué castigo me pondrás?
-Yo no seré la que te imponga este castigo, será tu papá a él se le da bien esto de castigar a los niños, recuerda Aarón que él es más malo que yo.
-Sí, lo sé – el niño trago saliva, no le gustaba la idea de enfrentarse a su padre, su madre era más flexible pero su padre era mucho más duro.
-Hola cariño – dijo Andrew dando un beso en los labios de su mujer – Hoy he tenido un duro día…-Hola Aarón – dio un pequeño beso sobre su frente - ¿Qué tal te has portado hoy? – Aarón no podía responder, tenía la comida en la boca – No hijo, cena tranquilo – Andrew fue a darle un beso a su hijo Jesse, quien estaba sentado comiéndose tranquilamente su papilla –Katherine ¿por qué el niño tiene puesto un gorro si estamos en verano?
-Pregúntaselo a Aarón.
-Aarón – apenas mirarlo vio como su hijo se metía rápidamente la comida en la boca y negaba con la cabeza - Catherine ¿le puedo quitar el gorro?
-Sí, claro.
-Ya te quito el gorro pequeño, seguro que tienes calor – Andrew fue quitándole el gorro, a medida que se lo quitaba sus ojos se fueron engrandeciendo más y más - ¿Qué te ha pasado en el pelo? ¡Catherine!
-Pregúntaselo a Aarón.
-Aarón ¿Tienes que ver tu algo en esto? – dijo quitándose la corbata que por momentos parecía asfixiarle, el niño solo negaba con la cabeza – Esta bien, esperaré a que termines de comer, y después hablaremos…. – Andrew se sacó su chaqueta y la dejo sobre la mesa, no sin antes echar una mirada fulminante a Aarón, el niño bajo la cabeza y miro su plato de comida – ven Jesse, pequeñín – Andrew cogió al niño en brazos – yo te daré de comer.
-Cariño – dijo Catherine sentándose al lado de su marido - ¿Puedo sacarte una foto? – dijo enseñándole su cámara.
-¿Te has convertido en la fotógrafa oficial de la familia ? – Catherine sonrió y asintió – Esta bien, tómame todas las fotos que quieras - Catherine se puso enfrente de su marido y su hijo, quien estaba sentando en el regazo de su padre. – Espera que le ponga el gorro, no quiero que salga así de mal – dijo mirando a su hijo Aarón, quien seguía cabizbajo.
-No, déjalo, así está bien, es muy cómico. – Dijo Catherine riéndose – Esta foto la guardaremos para siempre, seguro que cuando Jesse sea grande se reirá de esto.
-Yo creo que en vez de reírse llorará.
-Muy bien, sonreíd los dos para la foto – el flash volvió a dispararse otra vez, capto la imagen de un sonriente hombre con su hijo sentado en el regazo con la boca abierta al tener la cuchara con la papilla tan cerca de su boca – El niño ha salido con la boca abierta, dale la comida.
-Es la primera vez que le doy de comer…. – susurro Andrew – Esto de ser padres es muy duro.
- A ver Aarón – dijo Catherine llevando un plato con una gelatina sobre ella en sus manos – El postre.
-No, Catherine, no le des el postre porque está castigado – dijo Andrew dándole de comer a su hijo – Aarón sube al baño, lávate los dientes y después te vas directo a la cama, te quedarás sin cuento. Ya mañana hablaremos, que hoy estoy muy cansado...
El niño hizo caso, miro a su madre y esta le dio su beso de buenas noches, no se atrevía acercarse a su padre, solo le dijo adiós con la mano y Andrew le devolvió una mirada dulce pero autoritaria a la vez.
-Pobre Aarón – dijo Catherine al irse su hijo mayor – no me gusta que este castigado.
-A mí tampoco me gusta castigarlo, pero hay que poner disciplina, enseñarle que lo que ha hecho tiene sus consecuencias, y esto que le ha hecho a Jesse es muy grave – Andrew termino de darle la última cucharada y le limpio con el babero – Ya esta comidito.
-Dámelo – dijo Catherine cogiendo al niño en brazos y quitándole el gorro – Mañana tendré que ir a la peluquería a que le rapen el pelo – Andrew puso una mala cara – No hay más remedio, Aarón ha dejado tan mal los rizos de Jesse que habrá que hacer eso y esperar a que le crezca el pelo otra vez.
-Está bien, pero tú vigila que Aarón no intente enviar a su hermano por correo a la India – Andrew y Catherine no pudieron evitar sonreír.
-Aarón aguántame el bolso – dijo Catherine entregándole el bolso y sacando de él una videocámara – Chicas, ya podéis empezar a cortarle el pelo, la cámara ya está grabando.
-¿Señora, que ha hecho con el pelo de este pobre niño?
-No he sido yo la que le ha dejado así. Fue mi hijo.
-Pues lo siento Señora pero a este niño habrá que raparle totalmente el pelo – Aarón sonrió, su trabajo había tenido excelentes resultados a su modo de parecer – Con lo bien que le quedan estos rizos al niño…
-Mi pelo también es bonito – dijo Aarón acariciándose el pelo – es rubio, como el de mi mamá.
-Pues ahora que lo dices…. – dijo Catherine enfocando la cámara hacia su hijo mayor – Aprovecharemos para cortarte el pelo y grabarlo, ¡así matamos dos pájaros de un tiro!
1 año después….
-¿Cómo crees que se lo tomara Aarón?
-No sé, espero que no se lo tome tan mal como cuando se entero de que su hermano Jesse venia en camino.
-Ya debe de estar acostumbrado, no creo que se lo tome mal, ya tiene 6 años, seguro que lo aceptara. Pero ¿y Jesse?
-Él tan solo tiene 2 años, no creo que ponga reparos, además, él es el mediano en este caso, no hay que preocuparse por Jesse.
-¿Quién se lo dice a Aarón tú o yo?
-Se lo diré yo, cuando Jesse vino se lo dijiste tú, y esta vez me toca a mí.
-Suerte – Catherine deposito un beso sobre los labios de su marido – Este será el último, ya tengo los que quería.
-Te prometí que los tendrías, y los tienes…
-¡Muere soldado, muere! – Aarón jugaba con dos muñecos varoniles con uniformes de militar – ¡No, no, no me mates! – el mayor de los varones ponía diferentes voces al hablar cuando jugaba cosa que hacía reír a Jesse, quien estaba a su lado, admirando como su hermano jugaba con aquellos muñecos de plásticos – Hemos perdido al sargento Ryan, comandante – Jesse intento coger un muñeco para unirse al juego de su hermano – ¡Suelta eso Jesse, no quiero que juegues conmigo! – el niño arranco violentamente el muñeco de las manos de su hermano
-Aarón, hermanito. – dijo Jesse acariciándose la mano en la que antes había estado el muñeco
-No me llames hermanito, no me gusta que me lo digas tú…
-…quiero jugar contigo….quiero…
-Quiero, quiero, quiero – decía Aarón con un tono burlón - ¿Solo sabes decir eso o qué?
-Mamá, mío, papá, eso,…
-Cállate, no me digas lo que sabes decir o no….
-Jugar?
-Juega tú solo en tu habitación, no sé como consigues entrar a mi habitación, te tengo dicho millones de veces que no pases por aquí, no soporto tenerte a mi lado.
Jesse, con su corta vida, no entendía muy bien lo que decía su hermano, pero si entendía el tono en el lo que lo decía, sentía que le hería por dentro. Cada vez que hablaba o intentaba jugar con él, este lo rechazaba gratuitamente encerrándose en su habitación o encerrándolo a él en la suya.
-Niños – dijo Andrew entrando en la habitación de su hijo mayor – Menos mal que os encuentro a los dos aquí.
-Papá – dijo Jesse corriendo hacia su padre.
-Jesse hijo, cada día estas más grande al igual que tú Aarón.
-Si, Jesse cada día se hace más grande e insoportable.
-Aarón – dijo Andrew con tono de seriedad – Tenemos que hablar niños. – Andrew dejo a Jesse en el suelo y él hombre se pudo a andar de un lado a otro – como veréis chicos, actualmente somos 4 en la familia , vosotros, mamá y yo, pero eso cambiara. Dentro de 6 meses seremos 5.
-Esto me resulta familiar.
-Niños, vais a tener un hermanito, o una hermanita, si hay suerte.
-¡Otro niño! – dijo Aarón levantándose de su sitio – Como si no tuviera suficiente ya con aguantar al tonto de Jesse…
-Aarón, no te portes así con tu hermano….
-Espero que sea niña, así por lo menos no será tan fastidiosa como Jesse.
6 meses después :18 de diciembre de 1994
-¡Enfermera! ¡Enfermera! – Dijo Andrew con Jesse en brazos y con Aarón a su lado unido por su mano - ¿Dónde está mi esposa? Es la señora Catherine
-Espere un momento – la enfermera se puso a revisar los papeles que llevaba encima – Si, está en la habitación 317, vaya allí, esta dilatada al máximo ya pronto se la van a llevar al paritorio.
-Gracias – Andrew tomo a Aarón en brazos y corrió como pudo, con cuidado de no caerse junto con los niños, al llegar a la habitación vio como los médicos preparaban a su mujer – Catherine.
-¿Es usted su esposo?
-Sí.
-Tendrá que esperar en la sala de espera, cuando su hija ya vaya a nacer le llamaremos, usted espere.
-Está bien –Andrew se sentó en la sala de espera, al principio estaba alejado de todos, pero quería compartir y hablar con alguien, así que se sentó al lado de un hombre que parecía ser simpático – hola.
-Hola, ¿Tú también estas esperando?
-Si, en cuanto me llamen tendré que ir a la sala de partos.
-Mi marido está con la mujer que nos va a dar nuestra hija.
-¿Tu marido? ¿Quieres decir que…?
-Sí, somos gays, solo podíamos entrar uno de nosotros, y entro él… el médico salió hace poco a decirme que la niña estaba a punto de nacer.
-Yo también voy a tener una niña.
-Así que primero vinieron los niños… - susurro aquel hombre viendo con dulzura a los dos niños.
-Sí, esta va a ser la última, y es perfecto, porque siempre he querido una niña.
Se oyó el llanto de un bebe, y todos los padres que estaban ahí se levantaron inmediatamente, de repente la puerta de uno de los paritorios se abrió y salió un hombre vestido de blanco.
-¿Andrew ?
-¿Ha nacido ya mi hija?
-No, pero está a punto, ya puede pasar a estar con su mujer durante el proceso.
-Ahora mismo voy – Andrew se dispuso a pasar con los dos niños pero el médico le toco el hombro y lo detuvo.
-Los niños no pueden pasar.
-¿Qué hago entonces con ellos? – el médico se encogió de hombros, y Andrew se empezaba a impacientar por momentos, entonces lo vio, vio a su solución perfecta y se acerco hacia él - ¿Puedes cuidar de mis hijos, durante el parto de mi mujer?
-¿Yo? Pero si yo….
-Por favor – dijo Andrew con un tono de suplica – No tengo donde dejarlos.
-¿Cuánto durará el parto?
-Veinte minutos más o menos – dijo el médico viendo su reloj.
-Bueno, me los quedaré, pero si sales y no me ves es que estaré en la habitación 412 con mi marido y mi hija.
-Está bien, te agradeceré esto toda la vida.
-Venga, vamos – dijo el médico cogiendo del brazo a Andrew y llevándoselo a la sala de partos.
Jesse vio como su padre desaparecía, se sentía incomodo, no sabía que pasaba, ni donde estaba, lo único que sabía es que su hermanita iba a salir de la barriga de su madre. Pero igualmente se sentía raro, la única persona que estaba con él y al que conocía era su hermano, pero era como si estuviera solo, porque Aarón lo ignoraba totalmente. El hombre, que estaba sentado a su lado, de vez en cuando le sonreía dulcemente y Jesse le devolvía la sonrisa, en cierto modo, le recordaba a las sonrisas que sus padres solían darle cuando estaba triste o nostálgico. Se oyó el grito de una mujer, Jesse pensó que esa podía ser su mamá, cerró fuertemente los ojos y buscó la mano de su hermano, al encontrarla Aarón aparto su mano violentamente. Otro golpe duro para Jesse ya que volvió a sentir ese dolor que, en muchas ocasiones, le producía su hermano con sus rechazos. Jesse sentía la necesidad de abrazar a alguien, y abrazo a la persona que tenía a su lado fuertemente.
-Si, lo sé – dijo aquel hombre riendo por la sorpresa al ver como el niño se abrazaba fuertemente a él – Yo también tengo miedo de los gritos.
-¡Hiram! – Se oyó una voz masculina desde atrás de los niños – Te he estado buscando, la niña ya nació y es preciosa– dijo aquel hombre con un brillo en los ojos.
-Quiero verla, quiero ver a mi niña….
-Espera, ¿y esos niños? ¿Acaso los has secuestrado para tener familia numerosa?
-No digas tonterías Leroy, son de una pareja que en estos momentos se encuentran teniendo una niña, ¿Vamos ver a nuestra pequeña?
-¿Y los niños?
-Tranquilo, le dije al padre en que habitación encontrarme.
Enseguida Leroy guió a su marido por el hospital hasta su habitación, la habitación donde se encontraba la niña. Al entrar Jesse vio a un pequeño ser durmiendo plácidamente.
-¿Y su mamá? – Pregunto Aarón. Los dos hombres se miraron por un momento.
-Su mamá ya ha hecho su trabajo, ella está en otra sala recuperándose.
Hiram se agacho para ver más cerca a la niña, y Jesse, que en aquel momento estaba en brazos de Hiram, acercó su mano hacia la cara de la niña, toco suavemente su cara con un dedo, su piel era suave, incluso más que la suya, después toco su nariz, y finalmente toco su mano, el bebé cogió el dedo de Jesse y lo apretó fuertemente, en un principio Jesse se asusto pero después aquel sentimiento fue desapareciendo para dar lugar a un sentimiento de dulzura y ganas de proteger aquel bebé que en aquel momento agarraba fuertemente su dedo, podía imaginarse a su hermana.
-¡Finalmente! – dijo un hombre entrando – Ya nació mi hija – al verlo Jesse se inquieto y quiso ir hacia él, pero sin dejar de tocar al bebé – ven Jesse – Andrew cogió a Jesse en brazos y cogió la mano de Aarón – Muchas gracias por haberte quedado con mis hijos, todo ha salido bien, y hemos tenido una hermosa niña, que pronto conocerá a sus hermanos.
-De nada, los niños se ha portado bien. Ahora ve con tu mujer e hija.
Andrew salió de aquel lugar, antes de que la puerta se cerrase, Jesse pudo ver por última vez a aquel bebé, que aún seguía durmiendo. Miró la cara de su padre, y pudo ver la gran sonrisa que tenia, ver a su padre tan sonriente hizo que el también sonriera.
-Es muy pequeñita – dijo Aarón contemplando a su hermana recién nacida – Es hermosa, es mi hermanita. – los padres se rieron orgullosamente de que su hijo mayor hubiese tomado aquel carácter ante su hermana.
-Jesse, hijo, acércate a conocer a tu hermana.
Andrew dejo al niño sobre la cama en la que estaba descansando su madre junto a su hermana, Jesse se acercó a gatas hacia ellas, cuando consiguió llegar se sentó al lado de su madre, esta le rodeo con su brazo y lo acerco más hacia ella, Jesse apoyó su cabeza contra el pecho de su madre y escucho los latidos de su corazón, ese era su sonido favorito, lo había oído desde que nació, y para él no existía mejor melodía que ese sonido, y quería que nunca acabase, quería que ese corazón nunca dejase de palpitar.
-Es linda – dijo Jesse acariciando la frente de su hermana – pequeñita – Jesse cogió la mano de su hermana y en aquel momento sintió que él y su hermana estarían unidos para siempre, sus manos nunca se separarían.
-Foto – dijo Andrew mostrando la cámara fotográfica – Aarón acércate a tu hermano – el mayor de los niños rodó los ojos e hizo lo que ordeno su padre – Sonreíd.
-Ahora sí que somos una familia de verdad – dijo Catherine con una sonrisa. – Con Scarlett nuestra familia está completa
-La historia de la familia comienza desde este momento….
Continuará….
