"¿Será posible que tú también... sientas algo por mi?"
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Despertó pestañeando varias veces.
¿Acaso lo de anoche habrá sido un sueño?
Sintió sus mejillas colorearse al pensar en que su señor… No, no se le estaba permitido en pensar de esa manera con él. Se levantó y rápidamente arreglo su habitación, apresurada, busco uno de los nuevos kimonos que reservaba para ocasiones especiales.
Preparó su baño y minuciosamente se aseó. Se sonrojó al ver que su cuerpo estaba nuevamente en su "florecer" y se apresuró para alistarse.
Moura entro para alistarla, perfumo todo su cuerpo y la vistió, trenzó su larga cabellera dejando unos mechones rebeldes salidos por su rostro, colocó un hermoso prendedor de plata y jade en el inicio de la trenza y siguieron vistiéndola, el kimono era de color durazno y en él se encontraba pintado un cerezo y los pétalos estaban bordados en hilos de plata, salpicando unos que otros por las mangas y el cuello de éste. Dando sus últimos toques, la joven salió hacia los aposentos de su señor, su corazón latía furiosamente.
El lord se encontraba vistiéndose, se acercó al gran ventanal y dejo que el astro rey lo calentara, ya que el otoño comenzaba a hacer estragos en toda la zona. Su olfato le indico que la mujer estaba aproximándose hacia la puerta y sonrió, tan obediente como siempre.
¿Sería también obediente en…?
Unos pequeños golpes sonaron y el olor lo aturdió por completo. Le dio la indicación que pasara y fue ahí en donde aseguro todas sus intenciones, ella iba a estar junto a el por siempre. Sus hermosos ojos verdes brillaban como si fuesen dos esmeraldas, el color del kimono resaltaba esa piel blanca tersa y cremosa, varias lunas atrás se le metió la idea de querer acariciar su piel, el único detalle que le molesto de la hermosa mujer, fue su cabello trenzado. Lentamente, la chica se acerco hasta él y lo reverenció, él la tomo de los hombros con delicadeza y ella le regaló una dulce sonrisa.
Moura y los criados comenzaron a llevarles el desayuno, él hizo un ademan para que los dejaran solos y comenzaron a desayunar. Rin servía el té con suma gracia y él estaba complacido con su forma de actuar. Mientras disfrutaban de la hermosa mañana, Rin rompió el silencio.
-¿El Amo Sesshoumaru está complacido?-
-Sí, gracias Rin.-
-¿Quiere que le sirva algo más?-
-No, así estoy bien. Quiero informarte que saldremos a dar una vuelta a la aldea, escogerás las telas para tus próximos kimonos.-
-¿Es enserio Amo Sesshoumaru?- El rostro de Rin se iluminó ante lo que dijo Sesshoumaru.
-Claro que sí.- El esbozó una media sonrisa.
Rin completamente feliz y emocionada, abrazó al demonio perro entre sus brazos y él la recibió sin dudar. Rin pensó que iba a ser reprendida, pero cuando Sesshoumaru desgarró el lienzo de tela que sujetaba su trenza, inhaló el aire con algo de fuerza. Sintió escalofríos en su espalda al notar que las hábiles garras de su señor desenredaban su cabello. Se le secó la garganta al sentir los labios del youkai peligrosamente cerca de su cuello. Se aclaro la garganta para poder hablar.
-A-amo…-
-Tu cabello debe estar suelto ante cualquier cosa. ¿Entendiste?-
Rin sintió escalofríos al notar que el calido aliento de Sesshoumaru chocaba contra su cuello. Cerró los ojos y sintió cómo la levantaban del suelo. Para su sorpresa, los dos estaban en el enorme ventanal y él la había sentado en su regazo rodeándola posesivamente de la cintura, ella no dijo nada, pero por dentro una enorme felicidad y nervios se apoderaron de su pecho. Observaban el paisaje matutino disfrutando de todo, Sesshoumaru estaba increíblemente fascinado con la mujer, pues a pesar de contar con 21 años, su curiosidad e inocencia seguía intacta.
Rin se paro con cuidado y sentándose al filo del ventanal, comenzó a hablarle al demonio perro con un ligero sonrojo, Sesshoumaru tuvo que contenerse para que ese exquisito olor no lo envolviera y se abalanzara sobre ella.
-Desde hace mucho tiempo he tenido pensado decirle esto, Amo. Pues pienso que no he sido agradecida con usted. Quisiera darle las gracias por tenerme en su castillo, seré lo más útil posible para tenerlo complacido en lo mas mínimo.-
-Tu presencia es lo que más me complace, Rin.-
-¿Es enserio?- Los ojos de la muchacha se abrieron completamente.
-Por supuesto. Ahora, ve a terminar tus deberes, yo te llamaré para cuando vayamos a salir.-
-Si Amo.-
Obedientemente, comenzó a caminar hacia la salida, pero la voz de Sesshoumaru la detuvo. Él se aproximo hacia ella y le mostró una botella de cristal con un aceite rosado.
-Ahora en adelante, quiero que uses esta esencia. Me pareció que el olor era agradable así que quiero que lo uses.-
-Amo, muchas gracias por todo lo que está haciendo…-
Al tomar entre sus manos la botella, sus manos se rozaron y sus miradas se cruzaron. A pesar de ser un simple roce, los dos sintieron como una pequeña descarga se dejó fluir en todo su cuerpo. Rin estaba un poco confundida y a la vez feliz, pues su amo comenzaba nuevamente a acercarse a ella. Sesshoumaru se sintió extraño y quiso volver a sentir esa corriente de nuevo, por lo que soltó sus manos y cuidadosamente envolvió la cintura de la mujer entre sus brazos, dejando que sus rostros quedaran a escasos centímetros de su cercanía.
Rin temblaba como una hoja y él pudo oler sus nervios. Un tanto desanimado, él se aventuró a preguntar.
-¿Me tienes miedo Rin?-
-No Amo…-
-¿Y porqué tiemblas?-
Ante esto, él volvió a aspirar el dulce aroma de su cuello. Rin comenzó a sentirse extraña y cuando Sesshoumaru por fin estaba dispuesto a darle un primer beso, Irasue irrumpió en los aposentos de su hijo. Él la miro molesto y ella simplemente sonrió, Rin se disculpo y salió de la habitación.
Viéndola, rugió molesto.
-¿¡Qué es lo que estás haciendo aquí!-
-¡Tranquilo! La podrás besar cuando te vayas con ella a la aldea. Vine a avisarte que hay un soldado, que está sumamente interesado en Rin y sería un buen candidato para ella.-
El lord no dijo nada y se crispó en la posibilidad de poder perder a la humana. Se giró hacia su madre y con los ojos totalmente gélidos se aproximo hasta ella, quien no se inmutó en lo absoluto.
-¿Crees que yo voy a aceptar que ese estúpido se quede con ella?-
-Bueno, era una simple sugerencia.-
-Guárdate tus sugerencias para otro momento madre… Lo que quiero ya está bien definido.-
-Entonces, creo que tendrás un oponente digno, a no ser que quieras abusar de tu "poder" en este Castillo.-
El demonio se quedo pensando a lo que dijo su madre, ¿Realmente se atrevería a usar su poder en el Castillo por el simple hecho de que no quería compartir a Rin con nadie? Pues la respuesta era tentadora. Con la presencia de su madre aun en su habitación, empezó a atender los asuntos correspondientes.
Por otro lado, Rin se encontraba paseando en el ala sur del palacio y continuaba algo turbada por el comportamiento de su señor. Sintió su corazón latir desbocado cuando él se le acercó de esa manera tan inapropiada, sus institutrices le explicaron que cuando un varón invade el espacio personal de una mujer, es una muestra de interés. Desechó todos esos pensamientos y se desilusionó. Un lord tan poderoso como el solamente querría divertirse con una humana como ella, le dolió un poco pensar que Sesshoumaru quisiera propasarse con ella. Llegando hacia las grandes raíces de un árbol, se dejó caer sobre ellas y sus lágrimas empezaron a salir tranquilamente.
De repente, sintió la sombra de alguien taparle el sol. Un joven de tez blanca, y con las marcas parecidas a las del clan de Sesshoumaru, cabello negro y ojos ámbar, se había hincado hasta ella y lo miró.
-¿Se encuentra bien, Princesa?-
-…Yo, si, gracias por preguntar…- dijo ella tratando de tragarse un sollozo.
-Si usted lo desea, permítame escoltarla hasta la entrada del palacio. Esta muy cerca del campo de entrenamiento del ejército y nuestro Amo no querrá que a usted le suceda algo.-
-Gracias. Por favor dime tu nombre.-
-Me llamo Takeshi, soy el teniente del ejército.-
La ayudo a llegar hasta las entradas del límite norte, a juzgar por los rasgos, podría decirse que era un youkai. Ella le pidió quedarse por unos momentos, y mientras conversaban, el soldado se dio cuenta que la humana era realmente hermosa y que sus compañeros entendían porque los celos hacia el príncipe. Mientras los dos estaban en una animada conversación, Irasue, Jaken y Sesshoumaru estaban saliendo de las puertas.
Los ojos de Sesshoumaru comenzaron a tornarse de un tono carmín. El soldado se inclinó ante ellos y Rin se puso de pie. Irasue se acercó hasta ella y la tomó del brazo para acercarla con Sesshoumaru.
-Pequeña, hueles a sal. ¿Qué te ocurrió?-
-Nada, estaba paseando por los alrededores y…- Se quedó callada cuando los ojos inescrutables del youkai la miraban severamente.
Takeshi, aun inclinado, termino de hablar por la Princesa. Irasue sonrió internamente, pues se imaginó el porqué del enojo de su hijo. Si que era un demonio celoso…
-Se lastimó, iba camino hacia mis aposentos cuando la encontré en el ala sur llorando. Me ofrecí a traerla hasta acá y me pidió que esperara a que Su Majestad llegara.-
-Muchas gracias, joven soldado. ¿Cuál es tu nombre?-
-Takeshi, Su Majestad.-
- Bien. Como recompensa, te daré de mis fortunas una gran bolsa de oro.- Dijo entonces, la emperatriz.
-Con su permiso, su majestad. Pero una bolsa de oro no sería suficiente, ya que la vida de la Princesa es mucho más valiosa.-
Sesshoumaru sintió coraje, ya que el insolente soldaducho le hizo un cumplido a SU Princesa. Rin se sonrojó y la emperatriz soltó una fresca carcajada.
-Bueno, tienes un buen corazón. Me encantaría charlar contigo en privado, acompáñame Takeshi. Hablemos en privado.-
-Sí señora.-
Jaken y los otros youkais los dejaron solos. Rin no sabía ni qué hacer, Sesshoumaru se acercó y la tomó del brazo. Ella lo miro perpleja y escucho un leve rugido.
-¿En donde fue que te lastimaste? No veo ninguna marca.- Su tono de voz era de enojo y comenzó a idear una mentira piadosa.
-E-en… la pierna.-
-¿Enserio? entonces, muéstrame la herida.- sonrió seductoramente, causándole un sonrojo a Rin.
-… ¿Qué haga qué?...-
-¿Te atreverías a contradecirme?- Arqueó una ceja intimidantemente y la muchacha bajo la cabeza. Lentamente, él empezó a aproximarse a Rin hasta acorralarla en una de las paredes de madera del Castillo. Fue un deleite escuchar el ritmo del corazón de la humana latir con mucha rapidez, rozó su nariz contra la de ella, esperando a ver quién de los dos tomaba la iniciativa de comenzar un primer beso. Para su "desgracia", Rin desvió el rostro hacia un lado, dejando que sus labios quedaran peligrosamente cerca de su cuello.
-Mi Señor. Lo de la herida es una mentira, Takeshi se acercó a mí porque me vio llorando. Me preguntó si me encontraba bien y se ofreció a acompañarme hasta aquí.-
Dejo salir un suspiro cuando sintió los labios de su amo rozarle el cuello. Él sonrió y siguió turbando aun más a la humana.
-¿Me estás diciendo la verdad?- Reprimió sus ganas de comenzar a llenar de besos su cuello y siguió rozándolo.
-S-si Amo, todo es verdad.-
-Muy bien. Entonces, prepárate para ir a la aldea. Te estaré esperando afuera de tu habitación ¿Entendiste?- Descontrolándose, dio unos pequeños besos por toda esa extensión y la escucho gemir delicadamente cuando mordió ligeramente su tierna piel.
-Ss-si Amo…-
Se miraron a los ojos y ella desapareció con la cara totalmente roja. Sus ojos ocres tenían una que otra mancha carmín debido a la excitación por parte de su aroma.
Si Takeshi osaba a decir algo mas elogiando a su bella protegida se juraba internamente que iba a ser la primera vez que hubiese un duelo exhaustivo. Caminó hacia un cerezo y encontró la peineta que le quitó a Rin para deshebrar su cabello. La guardó entre sus ropas y suspiró.
La necesitaba como nunca jamás pensó hacerlo…
Buenoo :D
Aquí les deejo el segundo capii!
Porfaa déjenme sus sugerencias && también si tienen ideas geniales
para la trama :D
Iremos poco a poquito ;D Tengoo sorpresiitas para ustedes ok?
Me despidooo :D LAS Y LOS AMOO! 3
V BlackHeart (K)
