Capítulo I

Sólo soy Rose, sólo Rose

Trepé ágilmente el tren inmediatamente después de mi primo Albus. Arrastrando nuestros pesados baúles recorrimos el tren en busca de un compartimento vacío. Abrimos algunos, pero estaban todos llenos; en uno de ellos vi al niño rubio y de ojos grises que mi padre mi señalo en el anden diciéndome "que no me hiciera muy amigo de él" y que lo "machacara en todos los exámenes".

¡Tonteras! pensé, el chico se veía agradable.

Por fin encontramos un compartimento vacío, casi al final del tren. Albus subió al portaequipajes los dos baúles y nos sentamos uno en frente del otro.

Estuve muerta de sueño toda la mañana ya que el sábado di un concierto en Canterbury, en el Condado de Kent. Quede agotada y además tuve que tomar muy tarde el ultimo vuelo que salía a Londres. El abuelo Weasley casi se nos va de la emoción cuando le conté y le tuve que prometer que en el siguiente concierto el me acompañaría en un avión.

Como sea, pensaba dormir en el tren pero con tanta emoción el sueño se me había esfumado.

¿Ya no tienes miedo? le pregunté a Albus.

El me dirigió una enigmática sonrisa y respondió:

Hable con papá, dijo que el sombrero toma en cuenta tus preferencias para elegir a que casa mandarte.

Abrí enormemente mis ojos. Estuve todo el verano en un debate personal sobre que pasaría sino quedaba en Gryffindor. Probablemente mi padre me desheredaría y me desterraría de la casa. Pero hablando en serio hasta había pensado que era mejor no quedar en la casa de los leones, porque si quedaba en cualquier otra marcaría la diferencia y rompería la tradición.

Luego reflexionando más, dije: ¡Que estupidez! Puedo marcar la diferencia yo misma, no mi casa. Además, después de todo, toda la nueva generación de Weasleys a quedado en Gryffindor. Victoire que va a séptimo año, Louis y Roxanne que van a quinto, Dominique y Molly que van a tercer año, y James y Fred que van a segundo.

Entonces creo que Gryffindor tendrá dos nuevos miembros esta noche. Le comente con una sonrisa a mi primo.

Fue en eso cuando la puerta de nuestro compartimento se abrió y por ella se asomó una niña pelirroja de cabello lacio y con unos grandes ojos color miel muy bonitos, nos observó un momento, sonrío mostrando unos dientes blancos y rectos y entonces con voz cantarina pregunto:

Disculpen, ¿Podemos sentarnos con ustedes? Todos los demás compartimentos están llenos.

¿Sentarnos? Pero antes de preguntar se asomó por la cabeza de ella un niño. Tenía el pelo castaño claro, ojos marrones y una nariz respingada. Nos sonrío amablemente.

Por supuesto. Respondió Albus ya que yo no dije nada. Esa mala costumbre que tengo de observar a la gente más de lo necesario.

La chica y el chico entraron, los dos llevaban puestas las túnicas de Hogwarts. Él, la ayudo a subir su baúl luego subió el suyo y se sentó al lado de Albus. Ella hizo lo mismo, pero al lado mío.

Fue la primera en hablar.

Me llamo Janice Hayes y el es Christopher Laurent.

Yo soy Albus Potter y ella es mi prima Rose Weasley.

Ella sonrío, susurrando Potter y luego Weasley. Y dijo:

Son apellidos famosos.

Antes de que Al y yo rodáramos los ojos, se apresuro a decir:

Es todo lo que se, porque lo he leído en los libros de historia.

Me enderecé en mi asiento.

¿No has escuchado hablar nada más acerca de los Potter o los Weasley?

No quería sonar petulante y engreída. Es mas, me sorprendía y agradaba que no supiera casi nada. Solo me parecía curioso que no empezara ¡Sus padres salvaron al mundo mágico! Y bla bla bla.

Soy hija de muggles y Christopher también. Explicó.

Miramos al chico que sonrío y dijo:

La primera vez que escuchamos de Hogwarts fue en las cartas que llegaron a nuestras casas. Conocí a Janice en la estación, porque ella y sus padres (al igual que yo y los míos) se veían totalmente perdidos. Entonces vi a tu familia –dijo dirigiéndose a Albus- cruzar la barrera y supimos que hacer.

Eso explicaba porque Janice sonrío cuando vio a Albus en el compartimento.

¡Woow! Exclamó mi primo. ¿En serio no saben nada más? Les contare lo que sabemos nosotros aunque nuestros padres no nos querían contar mucho según ellos para "no romper la magia"

Y así, pasamos buena parte del viaje intercambiando información. Luego Albus empezó a explicarle a Christopher que era el Quidditch y yo le hablé a Janice sobre nuestra gran familia y porque éramos "famosos por accidente".

Debe ser difícil –dijo ella- mucha gente tal vez se acerque a ti sólo por conveniencia.

Lo mismo me dijo papá, conteste. Pero mamá me dijo que no podía andar paranoica toda mi vida y que solo tengo que saber elegirlos con cuidado.

En eso se abrió nuevamente la puerta del compartimento y apareció una anciana con abundate pelo blanco y las mejillas muy rosadas, llevaba un carrito en donde vendían:

¡Dulces! Exclamó Albus contento.

Rodeé los ojos, Albus era todo un Potter por donde se le viera, pero en el estomago le hacía honor a los Weasley.

Nos acercamos al carrito pero Janice y Christopher se quedaron atrás.

¿Es que no piensan comprar nada? Les pregunté.

Nunca los hemos probado… Empezó Christopher.

¡Pero ese no es problema! Exclamé. Miren demen su dinero y yo les traeré un surtido de dulces para que prueben un poco de todo.

En medio del engorroso proceso de que Janice bajara su baúl para sacar el dinero, la señora nos dijo que estaría en el pasillo vendiendo. Le di las gracias y esperé a Janice. Cuando tuvimos todo listo salí corriendo al pasillo antes de que la señora se alejara más, con Albus detrás aunque este iba con toda la calma que lo caracterizaba. Pude escuchar como se reía y les comentaba a los dos:

¡Y después dice que yo soy el glotón!

Lamentablemente iba tan apurada que choque con algo, o más bien con alguien, haciéndolo botar todos lo que había comprado y más encima me di un buen porrazo en la cabeza.

Las risas no me dieron vergüenza. Primero porque si hubiera sido otra persona, yo también me hubiese reído y no de cruel, sino que debí de haberme visto patéticamente patética, y segundo porque cuando eres cantante los porrazos están a la orden del día en frente de mucha más gente que la de este tren.

¡Ten mas cuidado tonta! ¿No ves lo que haz hecho?

¡Oh si! Ahí comenzó todo.

No soy una persona peleadora, y se que haber botado las ranas de chocolate fue mi culpa. Pero estaba un poco aturdida por el golpe y ni siquiera podía levantarme. No puedes ser un desconsiderado y dejar a la persona en el suelo sin ofrecerle ayuda. Bueno, así se comportó Scorpius Malfoy.

Me levante como pude, restregándome la cabeza y me encontré con sus ojos grises echando chispas.

Perdón, le dije. La verdad no fue mi intención.

¡Pero lo hiciste y con eso basta!

¿Pero que se cree este hurón maleducado?

¡Hey Rosie!

Albus se acercaba rápidamente.

¿Estás bien?

Sí, mentí. La cabeza me dolía horrores.

Me agaché ara recoger las ranas de chocolate que había tirado al piso del tren. Al recogerlas todas encontré una aplastada. Sonreí maliciosamente.

Aquí tienes tus ranas Malfoy, ojala te pudiera haber aplastado como a esta le dije mostrándosela- pero al parecer no caí con suficiente fuerza.

¡Já! Rose 1 – Hurón 0

Le otorgué mi sonrisa más desfachatada, pero el sólo me miró con ojos como platos.

¿Cómo sabes mi apellido?

¿Qué como se? No hace falta mas verte y ver tu reacción frente a alguien que lo necesita y que sólo te preocupas de ti y de tus cosas para saber que eres un Malfoy.

¡Doble Já! Rose 2 – Hurón 0

Pero se lo dije bajo para que solo el me escuchara, generalmente cuando discuto con alguien lo hago a un nivel de voz en que sólo la otra persona me escuche. Tengo esa... delicadeza si se puede llamar de alguna forma.

¡Rose!

Cerré los ojos, Albus interrumpía mi dulce humillación a Malfoy.

¿Por qué no te callas Potter? No tienes pito que tocar en este asunto. Siseó Malfoy.

Yo jamás tocaría un pito en un asunto en que estés metido tu Malfoy, porque se que se seria un asunto desagradable, igual que tú. Respondió Albus imperturbable.

Mi primo… Al parecer herir solamente con sus palabras y no con golpes fue un don que le otorgo tía Ginny.

Rose. Volvió a decir Al.

E inmediatamente tocó la parte de atrás de mi cabeza. Mostrándome su mano pude ver que la tenia manchada de sangre.

¡Mierda! Pensé. Y haciendo lo mismo que Albus, toqué mi cabeza. Mi sangre esta caliente. ¡Estupido Malfoy! No había sentido dolor en medio de nuestra entupida discusión.

Pero ahora sí y dolía. Dolía mucho.

Albus miró con intenso aborrecimiento a Malfoy y yo no pude menos que hacer lo mismo. Obviamente yo sabía que lo pensaba mi primo. Que el rubio que teníamos delante de nosotros era una persona inepta, poco caballerosa y despreocupada. Tal vez si no me hubiera metido discusión yo ya podría estar curándome.

Ven Rosie, vamos a que te curen.

Camine guiada del brazo de Albus, sin dejar de mirar a Malfoy. ¡Y a mí que me pareció una persona agradable! ¡Que se vaya al carajo!

Lamentablemente no alcanzamos a llegar a la enfermería del tren. Mi caída ya era sabida por todo el alumnado y en menos de cinco minutos toda mi familia estaba en mi compartimento.

Victoire me tenía boca abajo arriba de sus piernas curándome lo que ella decía "la parte occipital de mi cabeza". (¿Les conté que ella quería estudiar para sanadora?) Alrededor estaban todos mis primos escuchando a Albus contar lo que ocurrió.

¡Estupido y desconsiderado Malfoy! Bufó Roxanne.

¿Sabes Fred? Dijo James con una sonrisa maliciosa.

Creo que ya se, James. Contestó Fred con una sonrisa idéntica.

Pero antes de que dijeran nada, Molly que es la más centrada de todos nosotros exclamó:

¡Nada de sus bromas! No hay que darle excusas a Malfoy para decir ni hacer nada.

Así es. Dijo Victoire, terminando de curarme. No vamos a pelear o por lo menos no vamos a empezar nosotros. Rosie ya está bien así que vuelvan a sus compartimentos que aquí no se puede respirar.

Su palabra fue ley. Todos mis primos empezaron a salir.

¡Ah! Por cierto Victoire te presento a Jasmine y Christopher…

Cumplida las presentaciones de rigor Victoire salió conmigo hacia el pasillo.

Rose se que aquí tu única culpa fue correr por los pasillos del tren, pero evita a gente como Malfoy, en estos casos es mejor abstenerse de discutir. Te daré un consejo: No pienses que el es así sólo por su apellido. Es la persona en si. El te demostró como era, no su apellido. Recuerda esto porque no quiero una prima llena de viejos prejuicios por los apellidos. Son las personas Rosie, recuérdalo.

Yo se que ella me lo decía porque una de sus mejores amigas era Amber Smith, hija de Zacharias Smith, ex compañero de nuestros padres que emm bueno, creo recordar la historia de que tía Ginny se le estrelló con escoba y todo. Así que amigos precisamente no eran.

Dicho esto sonrío, me apretó las mejillas y me dijo:

Pórtate bien Hanna.

Y se fue. Creo que ustedes tienen claro porque me dice Hanna ¿No? Y es que ella tenía diez años cuando daban esa serie. Es como su dibujo animado de la infancia, podríamos decir. Y es a la única que le permito que me diga así.

Entre al compartimento y me encontré sólo con Jasmine.

¿Y los chicos? Pregunté.

Christopher acompaño a Albus a cambiarse. Me contestó con una sonrisa y mirándome con sus enormes ojos.

Oye Rose.

¿Um? Le dije yo. Seguía pensando en Malfoy. Maldito hurón.

Se que conoces el mundo muggle porque tu madre y tus abuelos lo son…

Cierto

¿Conoces a una cantante que es de nuestra edad mas o menos? Se llama London Fellon.

Menos mal que estaba de espaldas a ella, porque abrí mis dos ojos hasta más no poder.

Si, que diga ¡No! Dije más fuerte de que lo que hubiera querido.

Ella no se inmuto y dijo:

Uhm… ¿Sabes? Te pareces a ella, mucho. Y me sonrío.

Intente devolverle la sonrisa lo más naturalmente posible. Fue ahí cuando me di cuenta de que Jasmine Hydes era una persona demasiado perceptiva y observadora. Además tenia esos inmensos ojos que parecían saberlo todo, pero no la hacían ver una chiflada como a tía Luna. (Sin ofender)

Justo cuando los dos chicos entraron, el tren se detuvo.

Bajamos los cuatro siguiendo a la multitud. De pronto una voz muy conocida por Albus y por mi, nos hizo abrir la boca sin emitir sonido alguno.

¡Los de primer año por aquí! ¡Acérquense los de primer año!

Nos acercamos corriendo hacia el.

¡HAGRID!

Mis pequeños, dijo abrazándonos completamente a los dos con un solo brazo.

Saludó a Albus y luego a mi diciéndome:

¿Cómo esta mi pequeña estrella?

Fruncí el ceño. Hagrid y su bocota.

¡Shhts! Hagrid, recuerda que aquí nadie lo sabe.

¡Oh! Cierto. Bueno chicos es hora de un paseo.

Nos subimos los cuatro, Albus, Christopher, Jasmine y yo en un bote. De lejos pude divisar a Malfoy, nuestras miradas se encontraron por una milésima de segundo, y en otra más, yo desvíe la vista de una forma que podía considerarse un desprecio.

Me reí de la cara de Albus al contemplar el imponente castillo.

Y pensar que allí, mi tío Harry, venció a Voldemort, y los míos y los de muchos otros combatieron para darnos a nosotros una vida mejor…

Estos pensamientos afloraron mis sentimientos y me dieron ganas de componer. Pero mi guitarra estaba en el baúl, así que para que no me se olvidara empecé a tamborilear con los dedos, pero un tentáculo gigante saliendo del lago y llevándose a un chico, me hicieron olvidarla.

Por fin llegamos al castillo. Subimos las gigantes escaleras, observamos embobados los cuadros que se movían, todo era tan… mágico. No me malinterpreten, quiero decir que toda la magia de nuestro mundo pareciera estar concentrada en este lugar. No es lo mismo verlo a que te lo cuenten.

De unas grandes puertas de roble apareció el tío Neville o como dijo mamá que deberíamos decirle ahora "Profesor Longbottom". Nos miró a mí y a Albus, sonrío y observó a la multitud. Todos se callaron al instante.

¡Bienvenidos a Hogwarts! Bla, bla, bla. Esa ya lo sabía, mamá me lo había dicho. Te explicaban las casas, los puntos, los castigos. Típico. Pero si había algo nuevo. Desde el año 2000, Hogwarts empezó a incluir concursos de baile, canto, poesía, para ganar puntos para tu casa. Así como también alianzas para celebrar cada aniversario del colegio, en donde también se ganaban puntos. Esto era para que el ganar puntos no solo quedara circunscrito a las clases o a los partidos de Quidditch.

De pronto me imaginé cantando en frente de todo Hogwarts, llevándome el primer lugar y los puntos para mi cada. Aunque seria trampa ¿O no? Porque yo era cantante profesional.

¡Bah! Daba la mismo, sonreí imaginándome ganar uno de esos concursos. Pero la risa se me esfumó tan rápido como llegó. Y es que una de las cosas que se me estaban prohibidas era cantar en concursos de Hogwarts y cosas por el estilo. ¿Qué pasaría…?- me dijo mamá- si los muggles que van a Hogwarts reconocen tu voz y dicen: ¡Esa chica canta igual a London Fellon! Una cantante muggle. Me dio escalofríos de pensarlo, mamá tenia razón, bastaba solamente con ver a Jasmine. Seria extraño, y habrá mas de alguno que se pase de listo y empezara a averiguar. Y recuerda Rose que no es solo tu voz, London tiene sus tics, sus formas de moverse, su manera de desenvolverse en el escenario. No lo olvides nunca, ella vive en una parte de ti y a veces sin que te des cuenta puedes sacarla a la superficie. Y te pueden descubrir.

Suspiré, bueno ese era el precio. Caminé por el pasillo con Albus a mi lado. Mis piernas parecían gelatina, mi primo me dijo algo pero nunca llegue a escucharlo.

El tío Neville desenrolló una larga lista y empezó a pronunciar el primer nombre.

Luego de un rato empezó lo que nos interesaba a nosotros.

¡Jasmine Hyden!

Temblando, Jasmine subió y se sentó en el taburete. Apenas el sombrero rozó su cabeza este gritó:

¡Gryffindor!

Sonreí y aplaudí con efusión, y por el rabillo del ojo observe que Albus parecía muy contento. Me reí para mis adentro y dirigí mi vista al frente nuevamente.

¡Christopher Laurent!

¡Gryffindor!

Nos miramos con Albus, esto se estaba poniendo bueno, solo faltábamos nosotros dos y podríamos continuar la amistad que habíamos iniciado en el tren.

¡Scorpius Malfoy!

No deje de seguirlo con la mirada, Malfoy se sentó en el taburete y el tío Neville le puso el sombrero. Pasaron alrededor de 30 segundos y el sombrero lo mando a Slytherin.

Lo suponía. Pensé.

¡Albus Potter!

El murmullo fue instantáneo, vi en la mesa de Gryffindor como James y mis demás primos se levantaban para ver mejor. James estaba tenso. A pesar de todas sus burlas quería que su hermano estuviera en Gryffindor. Albus subió con decisión y el tío Neville le puso el sombrero.

El sombrero iba ya por el minuto y la tensión se volvía cada vez más grande. Crucé los dedos.

¡GRYFFINDOR!

El alivio en la cara de James y los demás fue indescriptible. La verdad es que mirándolos desde lejos el clan de mi familia destacaba y se veía un poco imponente sobre los demás. Albus llegó a la mesa y observé como fue abrazado por mis primas y casi tirado encima de los platos cuando James le dio unas palmadas en la espalda.

El tiempo que se demoró Albus me hizo sentir nervios. Miré a la mesa de Slytherin, donde Malfoy conversaba con sus nuevas amistades. Se veía muy relajado.

Idiota, pensé. La verdad no sabía porque lo miraba, y no sabía porque me molestaba tanto.

¿Qué haría sino quedaba en Gryffindor? Yo quería esa casa ¡La quería! Y cuando Rose Jane Weasley Granger quiere algo, lo consigue. Sino ¿Cómo llegue a ser una estrella muggle? (Sin creerme claro)

¡Rose Weasley!

Con ese pensamiento subí y me senté en el taburete. Lo ultimo que vi antes de que el tío Neville me pusiera el gorro y este me cubriera los ojos, fue una masa de pelo rojo (James tiene el pelo negro rojizo, lo sé es muy raro) y una cabeza negra mirándome desde la mesa de Gryffindor.

Escuché.

¿Otro Weasley? ¡Esto ya es demasiado! Dime, ¿Cuántos mas hay?

Faltan dos, le contesté pensando en Lucy y Hugo. Luego podrás descansar.

¡Por Merlín! Dijo el sombrero. En fin…

Esperé nuevamente.

Mmmm interesante dijo. Te veo en las cuatro casas, pocas veces me pasa con un alumno. Hay talento artístico y un gran secreto, valor y osadía sin duda y ambición, ambición de ser la mejor, eso es muy Slytherin…

¿QUEE? ¡NOO! Yo quiero Gryffindor. Escucha, soy noble le cedo mi cupo en Slytherin a otro, caballerosa te lo pido por favor…

Pero antes de que continuara con mis penosos y patéticos argumentos, pude jurar al sombrero reírse y decir:

¡Ja! Has demostrado ser muy Weasley por eso irás a:

¡GRYFFINDOR!

Suspiré de una manera… el sombrero se demoró mucho más conmigo que con Albus.

¿Qué paso? Dijo James, -¿El sombrero te quería mandar a Slytherin o algo?

Decidí no responderle y solo atine a abrazar a Albus.

Cuando apareció la comida casi lloro de felicidad, no recordaba el hambre que tenia.

Y es que no quise desayunar y por culpa de Malfoy no comí en el tren. Bueno, fue mi culpa, pero el me distrajo.

Al subir a los dormitorios me tire directamente en mi cama, La de Jasmine estaba contigua a la mía. Conversamos lo suficiente como para saber que era pésima despertándose temprano.

Le dije que yo la despertaría. Me sonrío y me dijo que se alegraba de haberme conocido, yo no pude menos que sonreírle, también estaba contenta, contenta de que conociera a Rose, no a Rose Weasley ni tampoco a London Fellon. Simple y llanamente a Rose.

Hola! Antes que anda les deseo un muy feliz año nuevo y que sinceramente lo hayan pasado muy bien junto a la gente que aprecian. Este capítulo... es para que nos adentremos un poco sobre la relación, primos-Rose, Albus-Rose, es, Hogwarts-Rose, y obviamente somos testigos de este "odio" incipiente que Rose y Scorpius están empezando a experimentar.

Maane deLaasa: ¡Me alegro de que te haya gustado! La verdad no sabría responder a tu pregunta porque no lo tengo claro. Una idea que esta tomando fuerza es hacer unos cuantos de primer año (como modo de introducción) y luego un capitulo por los años 2,3 e incluso 4. ¡Yo tambien concuerdo contigo que cuando son mayores la historia es mas interesante! Bueno es eso, o saltarme inmediatamente hasta el 5to año mas o menos. Claro que aun no lo sé u.u