Con los personajes de la S. Crepúsculo de S. Meyer
Dile NO al plagio!
(pip-pip-pip)
Odiaba ese sonido, me hacía despertar de un sueño para mostrarme que estaba solo, no tenía compañera. ¿Compañera? Si, no soy humano, en el mundo, por lo menos en el planeta Tierra, hay, a parte de los animales, dos razas, los humanos y nosotros, los Yhaen. Nuestra altura media es de dos metros, los hay de más y de menos, yo por ejemplo mido dos metros y 15 centímetros. Somos más fuertes que los humanos, solo cinco hombres pueden controlar a uno de los nuestros, pero si intentan derrotar a uno de nosotros, se necesitan unos siete.
En cuanto a nuestra edad... somos inmortales, claro el sueño de cualquier humano, vivir eternamente, pero solo se está bien, cuando tienes a tu compañero, alguien que está destinado a estar contigo para siempre. Cuando le miras a los ojos no hay nadie más. Su olor te atrae, sientes la necesidad de tener mil ojos para protegerla, y quieres arrancarle los ojos al hombre que la mire demasiado o con malas intenciones. O por lo menos eso dicen, yo no lo he experimentado, y quiero hacerlo.
Desde que nuestra especie vino a la Tierra, los humanos han cooperado con nosotros, incluso para limpiar nuestra sangre, la gente empezó a buscar compañeras humanas. Que una vez que se vinculan con nosotros, es decir, cuando nuestro semen entra en su interior, ellas se vuelven inmortales, aunque siguen siendo humanas. Esa persona procreará con nosotros, pero eso solo puede ocurrir en un tiempo específico, es decir, una compañera, puede quedarse embarazada durante una semana especial al año, en la que su olor será más dulce para su pareja, y su cintura será más fina para atraerle, según dicen, durante esa semana no se suele salir del dormitorio.
Mi familia estaba formada por:
· Carlisle: mi padre, es una persona amable, solidaria, apasionado en su trabajo y con su familia, tiene 68 años, aunque aparenta 30.
· Esme: mi madre, es una persona que no puede dañar a los demás, al igual que mi padre, lo malo de mi madre, es que si te metes con sus plantas tu destino es una buena bronca, tiene 62 años, y aparenta 28.
· Rosalie: mi hermana mayor, nació seis años después de que mis padres se conociesen. Mi hermana tiene un compañero.
·Emmett: pero a pesar de llevar juntos desde hace 11 años, mi hermana no ha tenido su semanita especial o cuando la tenía daba la casualidad de que Emmett no estaba, y por eso siempre está enfadada.
·Alice: la hermana de Emmett, o conocida como duendecillo, es... escandalosa, chillona, quisquillosa, molesta, pero es una hermana para mí. Aunque sea una tiquismiquis para la moda, oyendo tus problemas da buenos consejos.
Desde que vinimos a este planeta hemos vivido en una montaña alejada del pueblo de Forks, Forks es una comunidad repleta de Yhaen. Tenemos la casa principal, en la que vivimos mi madre, mi padre, Alice y o. Y hay una casa a unos kilómetros de aquí de mi hermana y Emmet.
Perezosamente me levanté de la cama, y me fui hasta mi cuarto de baño, de frente a la puerta encontrabas a la izquierda unas escaleras que daban a una terraza con vistas al bosque, en medio había una pared, con el lavabo y un espejo, y a la derecha una ducha. Todo estaba en tonos marrones.
Después de una ducha de agua caliente, y afeitarme, salí a mi habitación, de frente tenía la cama, y a la derecha estaba la pared con unas estanterías repletas de discos y la puerta de cristal que daba al armario, mientras que a la izquierda estaba la ventana de cristal del suelo al techo y un pequeño armario con un escritorio en el que tenía un ordenador portátil con documentos e historiales de mi trabajo.
Entré en el armario con una toalla en mis caderas, y elegí unos vaqueros normales con una camisa abierta de manga corta color gris plomo con una camiseta de algodón de manga corta debajo, y unos zapatos cómodos. Intenté domar mi pelo levantando el flequillo hacia arriba, y salí de mi habitación tras hacer la cama.
Baje a la cocina y allí estaba mi madre haciendo el desayuno, como todas las mañanas. Muchas parejas hacían que sus compañeras no trabajasen y se dedicasen a las tareas de casa, mi padre era uno de ellos, no por machismo, sino por si algún hombre hacía algo a mi madre, nosotros los Yhaen somos muy territoriales.
Nada más entrar se veían las preciosas vistas que ofrecía la naturaleza por el gran muro de cristal que había a la izquierda de la cocina. A la derecha estaba la nevera y los electrodomésticos con una puerta que llevaba al garaje, en medio había una mesa con unas encimeras. La cocina estaba decorada en blandos negros y rojos.
Entré y me senté en una de las sillas, al sentarme mi madre me sirvió una taza de café con dos tostadas de fresa, siempre me gustaron las fresas.
- Buenos días- saludé mientras me metía una tostada en la boca- mmm... cómo te echaba de menos- gemí por el sabor.
- ¿Enserio? – dijo mi padre entrando a la cocina, y sirviéndose el desayuno.- pensé que no me querías tanto.
- A ti no, se lo decía a la tostada- me burlé de él, dando un sorbo a mi café.
- Eso dolió- se burló mi padre abriendo el periódico. Mi padre y yo teníamos una buena relación, bueno era el pequeño de sus hijos, y era el único varón. Y eso de leer la mente, era un privilegio, porque cuando mi padre me necesitaba, sin que dijese una palabra, yo ya estaba allí para ayudarle.
Cada uno siguió a lo suyo, cuando terminé de desayunar me levanté dejé los platos en el fregadero, di un beso en la frente a mi madre, bajo la atenta mirada de mi padre, me encantaba picarle, no podía dejar de ser sobreprotector con mi madre ni con sus propios hijos. A mi padre le giñé un ojo, él por el contrario sopló de frustración al ver que me burlaba de él, y me fui a la sala de música a tocar el piano.
Últimamente había una canción de cuna que no salía de mi cabeza. Y esta era mi rutina, mi padre tenía a mi madre, Emmett a Rosalie, y yo a nadie, claro, Alice tampoco, pero según leo en su mente, nunca piensa en tener un compañero piensa, que algún día llegará, pero no le da más vueltas, al parecer según me dijo mi padre los hombres Yhaen somos los que añoramos tener a nuestra compañera, y es normal que me sienta así, pero que no me preocupe que tarde o temprano me llegará la hora...
El problema es que tengo a mi familia rodeándome y cada noche hay alguno de ellos intimando, por esa razón, Alice duerme con tapones en los oídos, pero yo aunque haga eso, leo su mente... leo lo que hace alguno de ellos, y cómo reacciona su pareja ante ello... Y es horrible.
No sé cuantas horas llevaría allí, pero el sonido de un coche acercarse hizo que parara de tocar el piano, cosa que puso a todos alerta. Emmett que estaba jugando con la Xbox, en el salón, dejó de jugar, Rosalie, que estaba maquillándose delante del espejo del cuarto de Alice, dejó de hacerlo, Alice dejó de ordenar su armario, mi madre de hornear unas galletas de chocolate, y mi padre, que estaba encerrado en la biblioteca bajó al recibidor.
Visitas, en ese momento supe que nuestro Día normal acababa de terminar.
Espero que tenga una oportunidad, y lo leáis.
Muchas gracias :)
