Capitulo II.
Amanece.
Luz dorada cubre las montañas que atrapan; ayudadas por sus largos árboles, nubes grises como plata sucia y desgastada. La ciudad despierta con el estruendo de vehículos y alarmas de despertador, el sonido de cadenas de bicicleta en los suburbios, el soplido en las copas de los árboles, la humedad del prado, la oscuridad de un cuarto de cortinas cerradas y una figura que se acurruca entre mantas tibias y pies fríos.
El despertador comienza a sonar con una triste tonada de Joy Division. 'Love, love will tear us apart again' Canta la alarma con deprimente alegría mientras Pacifica; que despierta sin mayores molestias, abre sus ojos y sonríe sintiendo el calor de la almohada contra su rostro.
Ha pasado algo más de un mes desde que llegó a su nuevo departamento, a su nueva vida lejos de Gravity falls y no podía sentirse mejor. El dinero obviamente no le era un problema, desde que cambió las compras por las largas tardes de cine en su departamento sentía que lo que le daban sus padres no solo le alcanzaba plenamente sino que le sobraba de forma casi ridícula. Tenía su propio espacio, sin nadie que la controlara, sin nadie de quien depender, tenía una libertad privilegiada y estaba, por supuesto, agradecida de ello.
Sin esperar mucho más mueve las sabanas a un lado estirando su cuerpo entumecido por la larga noche de sueño para luego encender la radio que llena la casa de la misma música que hace un minuto intentaba despertarla. Una tonada de The smiths comienza a revotar entre los muros de vistoso color, mientras la rubia hace su camino a la ducha dejando su ropa en el camino. Entró a la regadera sintiendo el agua tibia golpear suavemente contra sus hombros haciéndole estremecer mientras la música seguía sonando desde la otra habitación.
Casi no podía recordar desde que momento comenzó a volverse amante del rock británico, llegó a pensar que probablemente siempre lo había sido pero jamás había podido escuchar algo que no fuera idéntico a lo que otras niñas ricas y vacías como ella escuchaban.
Se encogió de hombros ante aquella idea, disfrutando las notas y letras de las canciones entrar entre el vapor que lentamente se acumulaba en el baño de la casa.
No muy lejos de ahí, de hecho mucho menos de lo que cualquiera de las dos chicas hubieran llegado a pensar, en casa de los Pines, Mabel despierta repentinamente alcanzada por una fuerte sensación de pánico, se había quedado dormida. Miró alrededor buscando su teléfono celular que descansaba sobre la alfombra rosa, estaba apagado, probablemente sin batería, giró mirando una vez más el reloj sobre la pared que marcaba las 7:35 de la mañana; demasiado tarde para desayunar, pero no demasiado para tomar una ducha – pensó con rapidez – saliendo disparada de entre las Sábanas en dirección hacia el baño. Eran las 7:55 de la mañana, las clases comenzaban en al menos 20 minutos, mucho más del tiempo que Mabel tardaría en recorrer las cuadras que le faltaban para llegar, aun así mantuvo el paso rápido tratando de no ahogarse con el pedazo de tostada frio que colgaba tristemente de entre sus dientes, el mismo que además se humedecía con las gotas que caían de cuando en cuando de sus cabellos húmedos.
–Muy bien Mabel– se dijo a si misma – llegarás tarde a tu prueba de química solo porque eres incapaz de mantener un celular con la batería plenamente cargada y además porque el tonto de tú hermano no es capaz de notar cuando te has quedado dormida – Intentó excusarse con un bufido enojado cuando un pequeño automóvil se acercó a ella bajando la velocidad.
– ¿Mabel?- Dijo una voz familiar que luego pudo discernir era la de su antigua némesis.
– Oh, hola Pacífica. – contestó la muchacha intentando sonar indiferente.
– ¿Necesitas que te lleven? – Preguntó rápidamente – Las clases comienzan en menos de 15 minutos.
Mabel había abandonado su afán de seguir a Pacifica unas pocas semanas después de su llegada, pero aún no se acostumbraba del todo la idea. La chica mala y desagradable que conoció tiempo atrás en el pequeño pueblo de Gravity falls se comportaba de una forma completamente diferente a como ella podía recordar, con Dipper estaban incluso llegando a teorizar un rapto alienígena o algún evento parecido que explicara tan radical cambio en la personalidad de aquella niña rica unidimensional. Aun así y en contra de sus principios Mabel no quería llegar tarde, en verdad se había preparado para aquel examen como para que aquel incidente terminara por perjudicarla.
– Honestamente sí, mi despertador no sonó esta mañana.
Pacifica que aún no se acostumbraba tampoco a la idea de ser amable con Mabel sintió un pequeño nudo en el estómago cuando esta se abrió paso hasta el auto, cerrando la puerta en un pequeño estruendo. – Gracias – Agregó ordenando un mechón húmedo de su cabello.
La rubia lucía bastante elegante –observó la niña Pines- usaba una chaqueta de cuero de imitación con pantalones grises algo gastados y una blusa blanca que hacía juego con las cadenas y aretes color bronce que cerraban la presentación de su atuendo. Siempre había tenido un talento natural para vestirse y hacer lucir sus mejores atributos. Su cabello estaba algo desordenado pero incluso de esa manera parecía que cada pequeño detalle había sido puesto ahí meticulosamente, se veía realmente hermosa, pensó mordiendo su labio por unos momentos, volviendo la cabeza a la radio para ignorar sus propios pensamientos.
- ¿New order? – Preguntó intentando ignorar el rubor que crecía en sus mejillas.
- ¿Te gustan? – dijo Pacifica sin perder atención del frente del vehículo mientras sus hombros se contraían en un pequeño reflejo vergonzoso acompañado de una sonrisa amistosa.
- ¡S-sí!, es decir, me encanta la música de los 80…
- Entonces no soy la única- agregó rodando los ojos hacia Mabel que soltó una risita incomoda – La verdad siempre me gustó este tipo de música, pero nunca me había dedicado plenamente a coleccionar discos y tal – Comentó naturalmente mientras estacionaba frente al instituto – Hemos llegado.
- Eso fue rápido – exclamó entusiasta la muchacha de cabello castaño dejando una sonrisa sonrosada llenar su rostro en una mezcla de emoción y gratitud. – ¡Gracias Pacífica! – 'wow ¿yo dije eso?' se preguntó mientras bajaba del automóvil llenando sus pulmones del aroma del césped recién cortado, mirando el color brillante de aquella mañana que se había arreglado de una forma tan poco común.
-Gracias a ti –contestó la rubia 'wow, ¿yo dije eso?' mentalizó sintiéndose algo tonta en el proceso – Siempre es lindo encontrar a alguien con quien hablar en el camino. – Agregó torpemente.
-Tengo prueba de química, debo irme ahora. – Dijo mientras se adentraba torpemente en el prado que decoraba la parte frontal de su escuela – ¡Te veo luego! – Terminó abriéndose paso en un pequeño trote.
- ¿Siempre es lindo encontrar a alguien con quien hablar en el camino? – murmuró la rubia para sí misma con cara extrañada. Esa niña siempre saca lo peor de mí. Se dijo en un pensamiento mientras la miraba correr hacia la construcción, era fundamentalmente la misma chica tonta de siempre… ¿por qué no podía dejar de mirarla?
