Se dieron la espalda y Bella empezó a caminar a un lado y Edward a otro.
-¡Angela Masen!-dijo una mujer que pasaba al lado de Bella mientras le tocaba el hombro, ella dio un brinco de la sorpresa-Eres Angela Masen, ¿verdad?
Edward se paró en seco.
Flash back
Edward estaba buceando como siempre, revisando que nada les faltara a los habitantes de ese acuario.
Llevaba adentro unos veinte minutos cuando llegó su hermana y desde el vidrio le enseño un papel en el que se leía:
Certificado de más alto honor
Edward aplaudió bajo el agua y le enseño el pulgar en señal de aprobación.
Minutos después salió del agua y se apresuró a cambiarse para ir con su hermana.
-¡Angela!-gritó Edward apenas salió- ¡Ven aquí, hermanita!
Ella corrió a él y se lanzó a sus brazos.
-¡Eres la mejor! ¡Obtuviste el más alto honor! ¡Estoy tan orgulloso de ti, mi bebé!
Angela se alejó de él y lo miró con reprobación.
-¡Siempre dices 'mi bebé'! ¿Acaso soy tu hija? ¡Ninguna mujer se casará contigo si sigues llamándome 'bebé'!-lo regañó.
-¡Claro que eres mi hija!-le contestó rodeando sus hombros con uno de sus brazos- Sólo estamos nosotros dos en el mundo, así que prácticamente eres mi hija. Tal vez me case una vez que tú estés casada.
-¡Incluso piensas como un abuelo!
-Lo que digas. Por cierto, ¿quieres comer? Qué tal… ¿comida japonesa?
Angela sonrió antes de afirmar con su cabeza.
Fin flash back.
-¿No me recuerdas?-siguió preguntando la desconocida cuando Bella no habló- ¡Soy Vanessa!
-Yo no te conozco-le dijo con una sonrisa incómoda-, creo que te equivocaste de persona
-¡Oh!-dejo con decepción- Entonces… lo siento mucho, es que eres exactamente como una ex compañera de clase
-No te preocupes por eso.
-Lo siento.
La desconocida se marchó y Bella volteó para ver cómo se iba, pero se encontró con los ojos de Edward, quien también se había volteado.
Bella lo miró sorprendida, Edward tenía los ojos llorosos, pero no salían lágrimas.
Edward se aclaró la garganta y se acercó a ella.
-Tu nombre es…
-¡Cierto!-lo cortó Bella- ¡Sólo te di mi número! Mi nombre es Isabella Marie Swan, pero me puedes decir Bella; si me das el pedazo de papel con mi información te lo escribiré.
Un poco aturdido, Edward se lo dio.
Mientras Bella lo escribía, Edward le preguntó:
-Hace un momento escuché que te llamabas Angela Masen…
-¿Lo oíste?-preguntó sorprendida- Creo que la chica me confundió con una de sus amigas-terminó de escribir su nombre y le regresó el papel a Edward-. Entonces… adiós.
Se dio la vuelta y se alejó.
Edward seguía paralizado.
Al siguiente día Edward regresó al Departamento de Homicidios. No se iba a dar por vencido.
-¡Mira a quién tenemos aquí!-dijo Peter con sarcasmo cuando llegó.
-¡El oficial que atrapó un ladrón!- continuó Jasper.
-¿Qué estás haciendo aquí, en lugar de atender tu cabina de policía?-le preguntó Peter un poco más amenazante.
-Estoy aquí para ver al jefe de departamento.
Demetri entró justo cuando Edward había dicho eso y le señaló una puerta.
–Adelante.
-Gracias.
Edward ignoró a Peter y a Jasper y entró a la oficina de Harry, quien, la primera cosa que hizo al verlo, fue patearlo en sus piernas.
-¿No te lo dejé claro cuando te dije que te rompería las piernas si interferías en alguno de mis casos? ¿Me tomas como una broma?
Volvió a patearlo, pero Edward no se inmutó.
-Y encima de todo me pides que te haga detective en este momento
-Si me hace detective, me aseguraré de subir la tasa de arrestos del departamento.-dijo con firmeza y mirando al frente.
-¿Crees que cualquier persona que atrapa un ladrón puede convertirse en detective?
-Tengo confianza en mis habilidades para atrapar criminales. Por favor, hágame uno de sus detectives.
-Bien.
Edward abrió los ojos sorprendido y Harry abrió uno de sus cajones y sacó un folder gris que aventó en su escritorio.
-Este es el expediente del caso. Te voy a dar diez días para que me traigas al culpable, si lo haces te convertirás en detective de homicidios.
-Lo atraparé-afirmó.
-Pero si no capturas al culpable, nunca me volverás a pedir convertirte en detective, ¿de acuerdo?
Tanya había regañado como nunca a Bella por lo que le había pasado a su coche. Bella le había explicado todo lo que había pasado pero Tanya simplemente no le creía nada. Al final, Bella había prometido encargarse de todas las reparaciones de su carro y justamente estaba por meterse para llevarlo al mecánico cuando el director la frenó.
-¿A dónde vas? ¿Por qué no estás ensayando?
-Al mecánico.
-¿Qué no vas a practicar para la audición?-empezó a sermonearla- ¿Entonces para que viniste a mi compañía? Sabes que no sólo te contraté para que hicieras los mandados, ¿verdad? ¿En serio preparaste algo para la audición? Te informo que si no lo hiciste será mejor que te vayas yendo de mi compañía.
-Preparé un sketch-se apresuró a decir.
-¿Quién es tu pareja?
-No está en la compañía.
-Entonces tráelo contigo más tarde y hagan el sketch para mí.
-¿Hoy?-preguntó sorprendida.
¡No! ¿Cómo voy a conseguir una pareja en tan poco tiempo?
-Sí, ¿por qué? ¿Acabas de mentirme?
-No señor… es que-se apresuró a encontrar una excusa-… mi pareja está fuera de la ciudad en este momento, así que no podremos hacerlo hoy.
-Entonces, hagan el acto para mí mañana. Si no puedes hacerlo, significará que me acabas de mentir; y te pediré que te retires de la compañía.
Se fue y Bella se metió al carro.
-¿Qué hago?-se preguntó con frustración- ¡No tengo pareja! Esto es el fin… ¡soy una tonta!
Golpeó su cabeza con el volante.
Edward golpeó su cabeza contra la mesa.
-Estás a punto de romper el escritorio, Edward-le dijo su compañero.
Su jefe llegó y le entregó el folder gris.
-Es imposible que puedas resolver el caso, Edward-le dijo con sinceridad-. Te dio este caso a propósito dándote a entender que no puedes unirte a su departamento.
-¿Tan difícil es el caso?
-¿Recuerdas los casos de asesinatos en cibercafés de hace diez años?-Edward asintió- Tres asesinatos ocurrieron dentro de nuestro distrito en una sola noche.
-¿Ese es el caso?-preguntó su compañero.
-De ninguna manera podemos encontrar al asesino; incluso el FBI estaba implicado y no lo pudieron resolver.
-Creo que no te podrás unir al Departamento de Homicidios, Edward.-dijo su compañero dándole una palmada de apoyo en el hombro.
Edward golpeó una vez más su cabeza contra la mesa.
-Aquí está tu factura-le dijo el mecánico a Bella, entregándole una hoja-, te di un descuento-guiñó su ojo.
-¡Muchas gracias! Por cierto… ¿está interesado en hacer un sketch de comedia conmigo?
El mecánico la miró raro y, sin contestarle, se alejó.
Bella bufó exasperada y sacó su celular. Empezó a escribir:
¡Hola! Soy Bella.
Ya tengo la factura de la reparación del coche, en total son $5000.
Entonces, sin previo aviso y sin saber por qué, recordó la actuación de Edward en los vestidores del gimnasio, donde capturaron al ladrón.
-Ese policía es un buen actor…
Edward ya llevaba comidas unas cuantas hamburguesas cuando recibió un mensaje, lo abrió:
¡Hola! Soy Bella.
¿Podemos vernos para hablar sobre la factura de la reparación del coche?
Edward ignoró el mensaje y siguió comiendo.
¡Tengo que ser un detective de homicidios a todo precio!
Se acabó su hamburguesa y pidió dos cosas más del menú.
¡Voy a atrapar al asesino de Angela con mis propias manos!
Otro mensaje le llegó y vio que era de Bella.
¡La factura es mucho más grande de lo que esperaba!
Por favor, llámame.
Volvió a ignorarla y siguió comiendo mientras seguía pensando en lo mismo.
Para poder atrapar al asesino tengo que unirme al Departamento de Homicidios, sólo así podré ver el expediente de Angela.
Su celular volvió a sonar y nuevamente era un mensaje de Bella:
Te voy a denunciar con la policía por haber golpeado el carro y luego huir.
¡Voy a interpretar tu silencio como que no quieres pagar!
Edward puso sus ojos en blanco y una vez más la ignoro para seguir comiendo.
Bella ya llevaba un par de minutos esperándolo mientras tomaba un café.
Sonrió cuando vio, a través del vidrio, que Edward ya se aproximaba y se sentó derecha cuando él entró. Se veía igual de guapo….
Entonces resbaló, Bella se levantó inmediatamente pero él hizo equilibrio con sus manos y logró mantenerse en pie. Ella dejó escapar una risa.
¡Él puede hacer comedia de payasadas también! ¡Perfecto!
Alice se apresuró a llegar al lado de Edward.
-¡Lo siento! Alguien derramó un caramel macchiato, ¿está bien?
-Sí, no te preocupes-le dijo con una sonrisa despreocupada.
Volteó a todos los lados hasta que encontró a Bella. Se aproximó a ella.
-Hola-saludo Bella mientras él tomaba asiento enfrente de ella-, te estuve esperando bastante tiempo. Supongo que te tomó algo de tiempo porque estabas comiendo un festín.
Miró su ropa y esta expedía aroma de diferentes tipos de comida.
Hamburguesa, hot dog, pizza, papas fritas, bistek, pollo frito…
-¡Te comiste todo!-le dijo Bella alegremente- ¡Eres un glotón!
Edward la miró extraño, pero prefirió ignorarla.
-¿Qué tan grande es la factura?
-El mecánico espera que sea muy, muy grande-exageró con movimientos de sus manos-, pero... hay una manera para que no pagues un solo centavo. ¿Te gustan los sketches cómicos?
-¿Perdón?-preguntó, un poco desorientado- ¿El qué… cómico?
-Sketch de comedia. Si haces una parodia conmigo, voy a pagar por la reparación del coche.
Edward puso sus ojos en blanco.
-¿Dónde está el mecánico? Dame su número para conseguir la factura.
Bella fingió buscar en su bolsa.
-Vaya, se me olvidó traer su tarjeta. Pero-empezó a decirle amablemente-… sólo… sólo necesito que me ayudes con una audición y… ¡tú eres muy talentoso! Por favor, haz un sketch conmigo.
-¿Qué estás tratando de hacer?-le dijo con un tono de burla- Estás siendo ridícula. Envíame la factura y te daré el dinero.
Bella se levantó furiosa.
-¿Crees que un sketch de comedia es ridículo? Es algo muy preciado y serio para mí. ¡Tú eres el ridículo!
Agarró su bolsa y salió.
Edward se revolvió el pelo y suspiró, cansado. Sacó su celular y empezó a redactar:
Señor, los casos de asesinatos en cibercafés de hace diez años son muy difíciles de resolver…
Afuera, Bella estaba echando llamas por sus orejas.
-Incluso se ve muy despiadado, ¡y su comportamiento grosero lo afirma!
Entonces le llegó un mensaje.
Furiosa, sacó su celular y lo leyó.
Edward seguía sentado, movía nerviosamente sus dedeos mientras veía el celular, que estaba en medio de la mesa.
-¿Por qué no ha respondido?
Bella regresó con su celular en sus manos y se sentó, nuevamente, enfrente de él mientras leía en voz alta:
-"Señor, los casos de asesinatos en cibercafés de hace diez años son muy difíciles de resolver. Si me da otro caso, me aseguraré de capturar al criminal. Mi vida depende de ello."
Edward bajó la mirada, apenado.
-Creo que me confundió que me hayas enviado tantos mensajes-se justificó.
Bella lo ignoró.
-¿Cuáles son los casos de asesinatos?
-Por favor, borra el mensaje.
-Creo que podría ser de ayuda-dijo con orgullo-. Dime, ¿quién atrapó al ladrón del salón de belleza? Estoy segura de que con mi intuición podría atrapar al asesino-recargó sus codos en la mesa y se levantó ligeramente-. Si eres mi pareja de sketch, yo seré tu pareja de investigación; ambos saldremos ganando.
Edward lo pensó un poco.
Tiene razón, ella me podría ser de gran ayuda pero… hay demasiadas cosas misteriosas en ella…
-No voy a aceptar tan fácilmente-reveló-. Debo de saber más cosas como… ¿cómo sabías que el ladrón estaba en un gimnasio?-se levantó un poco de su asiento, acercándose a Bella- ¿Cómo sabías todo lo que comí hoy? Sé que hay algo más aparte de tu gran "intuición".
Bella no respondió, estaba un poco sorprendida. Su cara y la de Edward estaban a escasos centímetros. Tal vez la intención de Edward había sido intimidarla, pero había tenido un efecto muy contrario.
-¿No crees que estás demasiado cerca?-susurró ella.
Entonces Edward notó lo cerca que estaba y se alejó rápidamente.
Hubo un momento de un silencio incómodo hasta que Edward carraspeó y regresó al tema.
-Si vamos a ser socios, debemos confiar el uno en el otro
-¿Entonces sí me ayudarás a mí sketch?
-Sí
Bella volteó a sus lados para asegurarse de que nadie se encontrara muy cerca de ellos, entonces se levantó de su asiento y se acercó a Edward para susurrarle en su oído:
-Lo supe por los olores.
Se alejó un poco y miró la expresión de incredibilidad de él.
-¿Olores?
Bella asintió.
-El ladrón tenía un olor muy fuerte de ondulante permanente en sus manos-explicó-, y los olores de lo que comiste hoy están por toda tu cara y cuerpo.
Volteó una vez más a ver su expresión y de repente sus caras estaban muy cercas. Bella volvió a sonrojarse y se alejó lentamente hasta volver a estar sentada.
Edward meditó un rato sus palabras.
¿Entonces fue por los olores? Yo no alcancé a percibir ningún olor en particular del ladrón, a menos que ella…
-Así que… tienes un muy buen olfato.
Bella cruzó los brazos y dijo engreídamente:
-Apuesto a que soy mejor que los perros de la policía.
Edward se levantó abruptamente.
-Voy a esconderme afuera, espera aquí cinco minutos y después me buscas, ¿está bien?
-Oficial Edward, esta prueba es muy fácil-dijo Bella quitándole importancia con un ademán de manos-, es innecesaria
-Sal en cinco minutos-repitió él.
Ella vio cómo él se alejaba y cómo pasaba por el mismo sitio por el que se había resbalado y, entonces, un nuevo olor se pegó a él.
Pisó caramel macchiato
Esperó los cinco minutos que él le había pedido y entonces empezó a seguir el rastro de su olor.
Edward, quien se había escondido en la azotea de un edificio cercano, observaba a Bella, quien estaba abajo caminando. Él vio que ella seguía una ruta específica…
-En verdad puede oler como lo hacen los perros-dijo sorprendido-. Ella está siguiendo los mismos pasos que yo, ¿cómo lo hace?
Bella siguió la esencia de Edward y vio que esta se dirigía a un edificio, y, por alguna razón, pensó en voltear hacia la azotea de dicho edificio, y, por suerte, había visto la cabeza de Edward antes de que este se escondiera.
-¡Ya te vi!-le gritó- ¡Baja!
Edward se dejó ver y ella le hizo señas con sus manos para que bajara.
-¡En serio eres como un perro!-le gritó él.
Ella le frunció el ceño y él se dio la vuelta para empezar a bajar.
Una vez que bajó, Bella se acercó a él.
-¿Ya puedes confiar en mí?
Edward recordó cómo ella seguía su camino, y comentó:
-Me di cuenta de que no estabas olfateando.
-Entonces aún no puedes confiar en mí-dedujo con un suspiro, puso los ojos en blanco-. Para mí no es esto-señaló su nariz-, es esto-señaló sus ojos.
Edward pensó en la posibilidad un segundo, pero resultaba imposible de creer; entonces empezó a reírse.
Bella sintió su sangre hervir y vio que había un olor especial en una de las bolsas de su gabardina.
-¿Conseguiste esa menta del restaurante? En tu bolsillo.
Edward dejó de reír y hurgó en su bolsillo hasta que sus manos tocaron una envoltura de plástico, la sacó y era, efectivamente, una menta.
-Voy a demostrarte que tengo razón-le dijo Bella-, sígueme.
Bella lo llevó hasta un restaurante que estaba casi vacío y le dio unos vasos enumerados del uno al cinco, le dijo que ella se voltearía mientras él ponía la menta debajo de alguno de esos vasos. Edward aceptó y una vez que hubo puesto la menta dentro de un vaso, le tocó el hombro a Bella y ella volteó; por cierto, además de todo eso, él también la había obligado a que se pusiera papelitos de papel en su nariz; observó los vasos por un momento y cuando vio los olores particulares de la menta señaló el vaso con el número dos, Edward lo levantó y ahí estaba la menta. Ella sonrió y él olió el vaso, no olía a menta.
Edward todavía no estaba convencido y volvió a hacer la prueba, sólo que esta vez hizo que se pusiera una pinza en la nariz e hizo que ella saliera del restaurante. Cuando puso la menta debajo de un vaso, toco el vidrio y Bella, desde afuera, volteo y observó los vasos, sonrió y puso con sus dedos el número cinco. Derrotado, Edward levantó el vaso.
Es imposible que lo haya olido si estaba afuera y con la nariz tapada. ¿En verdad ve olores?
Una vez más hicieron el experimento y, esta vez, Edward le pidió a Bella que se apretara su nariz con sus dedos. Cuando Edward terminó, volvió a tocar la ventana y Bella empezó a buscar el olor en los vasos.
No…no está el olor…
Frunció ligeramente el ceño y volteo a ver a Edward, entonces su expresión cambio en menos de un segundo y una gran sonrisa apareció en su cara.
Bella señaló su boca y después a Edward, volvió a señalar su boca y la abrió.
Edward entendió el mensaje y cerró los ojos, derrotado, antes de abrir su boca y sacar su lengua con la menta en ella.
Bella dejó escapar una carcajada.
Esa chica en verdad puede ver los olores.
Al final, el día se les había escapado en ese pequeño experimento y ahora Edward y Bella estaban en la parada de autobús, esperando a que llegara para que Bella se fuera a su casa.
Bella sacó una libreta de su bolsa y se la dio.
-Estas son las notas que hice para los sketches, elige el que más te guste y memoriza la parte masculina para mañana, ¿ok?
-¿Memorizar?
-Tienes que hacerlo para tener una interacción conmigo-le contesto como si se tratara de lo más obvio-, yo ya memoricé todo.
-¿Es todo lo que tengo que hacer?
-Sí.
Y llegó su autobús.
-Nos vemos mañana.
Se subió y una vez que el autobús arrancó, Edward hojeó la libreta y se jaló su cabello con una mano.
-Maldita sea
Después sacó otra menta de su bolsillo, que había comprado en el camino, y la olio, la fue alejando poco a poco y siempre que respiraba, no percibía nada
-¡Oficial!
Guardo la menta inmediatamente y estiró sus manos, como si estuviera estirándose, y volteó a ver a Bella, quien regresaba corriendo.
-¿Se te olvidó algo?
-Sólo para pedirte que guardes como secreto que veo olores.
-Claro, lo guardaré-le dijo con una sonrisa cálida.
-Puedo confiar en ti, ¿verdad?
-Claro que sí.
-Gracias. ¡Adiós!
Volvió a alejarse corriendo.
Rosalie salió de su auto y ya la estaban esperando Jasper y Peter.
-¿Todo está listo para la reunión?
-Todos los equipos de homicidios y de investigación están en la sala de conferencias-contestó Peter.
Entraron al edificio y Edward entró detrás de ellos.
Adentro, en una oficina muy pequeña, había un proyector que iba pasando diferentes fotos, Rosalie estaba a un lado, parada, explicando cada caso.
-Nombre: Lucas Smith-explicaba en la foto de un muchacho-, edad: 25 años, ocupación: botones en un hotel; hoy es el quinto día de su desaparición.
Pasó a otra foto, esta era de una mujer morena muy hermosa.
-Nombre: Leah Clearwater, edad: 27 años, ocupación: modelo; hoy es el cuarto día de su desaparición
Edward entró sigilosamente a la reunión y se sentó en una banca alejada.
Rosalie siguió hablando:
-Estos son los casos que resalto entre los casos bajo su jurisdicción.
Harry levantó la mano y Rosalie asintió con la cabeza.
-¿Está consciente de cuántas llamadas recibimos todos los días sobre casos como estos? No creo que estos casos sean tan importantes frente a la Fuerza Metropolitana de Investigación.
-Por supuesto que sé que hay más casos de personas desaparecidas en todas las estaciones de policía del país-contestó sinceramente-, pero les diré por qué estoy interesada en estos dos casos-cambió a una diapositiva donde se mostraban cuatro fotos de personas diferentes-. El caso del asesinato de un profesor de hace cuatro años, asesinato de una pareja de pescadores de hace tres años, asesinato de un famoso alpinista de hace dos años y asesinato de un chamán de hace un año-volteó a ver a los presentes-; todos estos casos de asesinatos implican víctimas que varían de edad y ocupación, pero todos ellos sucedieron por esta época del año. Todos los casos empezaron por tratarse de una persona desaparecida y, todos, fueron encontrados muertos el séptimo día de su desaparición. De acuerdo con los reportes de la autopsia, todos fueron asesinados un día antes de ser encontrados, y todos fueron asfixiados. La prueba de que se trata de un caso de asesinato en cadena es lo siguiente-cambió la diapositiva a una donde se mostraban diferentes antebrazos con cortadas muy finas-.
-¿Qué significan esas cortadas en la muñeca?-preguntó Peter
-Parecen códigos de barras, como los que escanean en una tienda-observó Jasper.
-Por favor-pidió Rosalie-, enciendan las luces.
Una vez que el cuarto se iluminó, volvió a hablar.
-El Equipo de Asesinatos en Cadena, bajo la Fuerza Metropolitana de Investigación, ha decidido abrir una investigación para estos casos. El asesinato está matando a una persona cada doce meses, y este mes se espera una nueva víctima. Resalto estos casos porque sus puestos de trabajo y edad son diferentes a los de las víctimas que ha habido. Les pido que-volteó a ver a los jefes de cada departamento-, mientras investiguen estos casos, siempre estén pensando en que podrían ser víctimas de este asesinato en cadena. ¿Alguna pregunta?
Edward levantó la mano y Rosalie asintió en su dirección, entonces él se paró.
-¿Cuál es el uso de los códigos de barras que dejó el asesino? Me refiero a si son códigos de barras útiles, que se usen en la vida real.
Harry volteó a verlo inmediatamente y se paró furioso.
-¿Por qué estás aquí?
Jasper y Peter se levantaron y cada uno lo agarro por un brazo y se lo llevaron afuera.
-¡Deberías conocer tu lugar!-le gritó Peter- ¿Por qué sigues molestando a nuestro jefe de departamento?
Harry también salió y Edward se deshizo del agarre de los otros policías.
-Señor, es imposible que pueda resolver los casos que me dio de hace diez años. A cambio, voy a encontrar a Leah Clerwather. Por favor, deme una oportunidad.
Por otro lado, la junta ya había terminado y el único del departamento que había empezado a trabajar era Demetri, que en ese momento llegó con un folder lleno de papeles.
-Este es el registro de llamadas de la señorita Leah. El último es a un hospital-dijo revisando los papeles-, ella hizo muchas llamadas a ese hospital
-Ve a investigar al hospital-ordenó Harry sin quitar su mirada de Edward.
-Estamos muy cortos de personal-comentó él, notando cierta tensión-, ¿puedo llevarme al oficial Edward?
Harry cerró los ojos y después agarró a Edward por el cuello de su camisa y lo acercó.
-Si haces algo loco, pierdes tu oportunidad.
-Vamos-ordenó Demetri mientras daba la vuelta a la salida.
-¡Gracias!-dijo antes de darse la vuelta.
Demetri condujo hasta el hospital y cuando llegaron Edward notó que era el mismo hospital al que Bella lo había llevado el día que se conocieron. Rápidamente deshecho ese pensamiento y, junto con Demetri, se dirigió al piso donde estaba el consultorio del doctor de Leah, donde los recibió una muy amable recepcionista.
-Este es el número de la oficina del doctor Cullen-les dijo entregándoles una tarjeta.
-¿Está en este momento el doctor?-preguntó amablemente Demetri.
-Él está de vacaciones por cuatro días a partir de hoy
-Entonces-sacó de su bolsillo una foto de Leah y se la enseñó-… ¿reconoce a esta persona?
-Ella es paciente del doctor Cullen-contestó inmediatamente-, es una modelo
-¿Nos puede dar el número del celular del doctor?
-Él no usa celular.
-¿Hay alguien que no use celular en estos tiempos?-preguntó Edward con tono de burla- Entonces… ¿cuál es la razón de que esté de vacaciones?
-Él va a muchos congresos fuera del país. Por cierto-dijo acercándose un poco a su cara-, ¿no vino usted aquí hace un par de días?
Edward desvió la mirada antes de contestar:
-Sí.
Después de tantos regaños, parecía que Bella volvía a tener el mismo papel en la compañía: recadera. Sin embargo eso no significaba que no iba a hacer las cosas con la misma pasión como si estuviera en un escenario, ella siempre iba a dar lo mejor de sí. Ahora se encontraba entregando volantes para promocionar la nueva obra:
-¡Asistan a la comedia de esta noche!-decía mientras los entregaba- ¡No se arrepentirán!
Enfrente de donde ella se encontraba había una cafetería, y Carlisle la estaba viendo desde ahí, aún no podía creer que era ella.
Edward ya llevaba unos quince minutos esperando por Bella afuera de un edificio de departamentos y ella no aparecía. Después de un par de momentos más, vio a lo lejos a una persona que iba corriendo, traía unos lentes obscuros y un gorro de invierno.
-¡Hola!-dijo Bella deteniéndose enfrente de él.
-¿Por qué te tardaste?-le reclamó molesto.
-Estaba trabajando.
-¿Y esos lentes de sol? Hoy está nublado.
-Algo olía terriblemente mal-dijo mientras se ponía los lentes sobre su cabeza, y de paso apartaba el cabello que le caía en la cara-, con los lentes puedo ignorarlos mejor. Leí un artículo en internet sobre el caso de desaparición de Leah-dijo cambiando de tema-, como me pediste.
-Gracias, entremos.
Una vez adentro se dirigieron al elevador y subieron hasta el pent-house, donde los recibieron dos mujeres, de la misma edad de Leah, muy hermosas, una era morena y la otra era rubia.
-Somos de la policía-informó Edward sacando su identificación-, estamos investigando el caso de desaparición de la señorita Leah.
Bella caminó alrededor del departamento, tratando de buscar una esencia diferente a las de las chicas que los recibieron, mientras Edward hacía un par de preguntas.
-¿Cuál es su relación con Leah?
-Somos amigas y compañeras de trabajo-contestó la rubia.
-¿Podemos ver las prendas favoritas de Leah?
-¿Su ropa?
Bella, quien se había vuelto a poner los lentes, se los quitó cuando la mujer morena salió de un cuarto con un vestido. No supo identificar al instante qué olores eran, tenía que tener en cuenta de que el olor de la ropa, si bien no se borra completamente, se atenúa mucho; sólo alcanzaba a vislumbrar un color naranja y otro rosa, pero no los podía asociar con ningún olor porque no se distinguían mucho.
-El olor de su perfume es muy peculiar-comentó en voz alta con el ceño fruncido-, no creo haber olido algo así antes.
-Es este-dijo la rubia mientras de un estante sacaba un envase de perfume y se lo entregaba.
-¿Puedo rociar un poco?
Ella asintió y Bello roció un poco enfrente de su cara. Otra vez veía los mismos olores pero sus colores eran más intensos.
-Este perfume lo mando a hacer Leah, ¿verdad? Es de naranja y rosas a una porción de 7:3.
-Leah siempre mandaba a hacer sus perfumes-contestó la morena.
-Gracias-dijo Bella entregando el perfume.
Después de la visita al departamento, se dirigieron a la agencia para la que trabajaba.
-Esta es la oficina de la agencia de Leah-le comentó Edward a Bella señalando un edificio mientras caminaba-. La última vez que fue vista fue en el estacionamiento de aquí.
Bella asintió y empezaron a encaminarse hacia allí.
-¿Qué escogiste para el sketch?
-Luz verde.
-¿En serio? Ese era el más divertido, ¿verdad? ¡He elegido a la pareja adecuada!- dijo emocionada y con una gran sonrisa.
-La escogí porque era la más corta-dijo Edward seriamente.
Bella puso sus ojos en blanco y trato de no enojarse con él.
-Entonces ya te aprendiste las líneas.
-¿Realmente tenemos que hablar, en este preciso momento, de tu sketch?-le preguntó enojado.
Bella se detuvo un momento para lanzarle un golpe pero Edward siguió caminando.
No te enojes Bella, no te enojes… recuerda que no lo vas a soportar siempre, esto lo haces simplemente para que no te corran de la compañía. Respira.
Corrió a su lado y terminaron de caminar en silencio, Justo cuando iban a entrar, un hombre iba saliendo de la misma puerta con la cabeza gacha y Bella lo siguió con la mirada, restregó sus ojos y vio que no se había equivocado.
¡Ese es el olor del perfume de Leah! ¡Estoy segura!
El hombre se paró en la esquina y sacó su celular, Bella aprovechó para acercarse a Edward y susurrarle:
-Ese hombre tiene impregnado por toda su ropa el perfume de Leah.
-¿Estás segura?-preguntó mientras lo examinaba con la mirada.
Bella asintió y Edward le pidió que aguardara ahí, caminó hasta estar a su lado y lo tocó ligeramente en el hombro.
-Disculpe.
El hombre guardó su celular y se volteó para ver qué pasaba. Edward aprovechó que estaba descuidado y le hizo una llave que lo tiró al piso.
-¿Dónde está Leah? ¿Por qué está aquí? ¡Responda!
Bella, desde donde estaba, vio la cara del hombre y se tardó unos segundos en reconocer quién era.
-¡Es el chef Jacob Black!-gritó sorprendida.
Peter y Jasper salieron por la puerta y cuando vieron lo que Edward le estaba haciendo a Jacob, se acercaron rápidamente a liberarlo y darle un golpe a Edward.
-Él está relacionado con Leah-les dijo Edward-, debemos investigar…
-¡Idiota!-le dijo Jasper- ¡Por supuesto que está relacionado con ella!
-Él fue quien reportó su desaparición, es su novio-informó Peter.
-Pero…
-Él estuvo en Estados Unidos por una semana-siguió Jasper-, apenas regresó al país.
Edward calló por un momento y después volteó hacia Jacob.
-Lo siento, estaba equivocado.
-Está bien-contestó él con una sonrisa en la que se notaba que no le guardaba rencor-, me alegra saber que le están prestando atención al caso de mi novia. Por favor, encuéntrenla lo antes posible. ¿Cómo supiste que yo conocía a Leah? No creo que nos hayamos conocido antes.
No sólo Jacob lo volteo a ver con duda, sino también Jasper y Peter. Él sólo atinó a darles una sonrisa incómoda.
Bella estaba sentada en una banca del parque con sus lentes puestos, Edward llegó corriendo a su lado.
-¿Cómo pudiste desaparecer y luego enviarme un mensaje de que te viera aquí?
-Así que, ¿Jacob Black y Leah están saliendo?-se preguntó, ignorándolo- Estoy muy sorprendida.
Edward tomó asiento a su lado y Bella se sentó derecha.
-El caso es que vamos a practicar nuestro sketch.
-Ese tipo, Jacob Black, ¿es famoso?-le preguntó, notando que hablaba de él como si lo conociera de toda la vida.
-¡Claro que sí! ¡Es el sueño de cualquier chica! Pero empecemos con Luz verde- dijo, regresando al tema-, tendremos que hacerlo delante de mi jefe en una hora, tenemos que probar que somos buenos.
-Había un conflicto entre Leah y su agente-siguió hablando Edward, ignorando por completo a Bella-, creo que fue porque decidió dejar de hacer desfiles de moda.
-Oficial Edward-le dijo Bella notablemente molesta-, ¿no lo harás? Entonces ya no podré ayudarte con la investigación.
Edward la fulminó con la mirada antes de sacar una hoja de su chaqueta.
-Aquí lo tengo.
-¿Lo arrancaste de mi cuaderno?-preguntó horrorizada notando que la hoja estaba toda arrugada.
-Tuve que hacerlo para memorizarlo en el camino.
-¿Sabes lo preciado que es para mí? ¡No tienes sentimientos!
-Deberías haberme dicho que no lo debía arrancar.
-¡Obviamente no tenías que arrancarlo! No tenemos mucho tiempo-dijo, poniendo al lado su enojo y viendo el reloj-, comencemos.
Empezaron a ensayar y después de un rato se dirigieron al teatro donde Edward miraba como bichos raros a todos los actores con sus raros disfraces. Cuando llegaron al escenario entraron en sus papeles y para el director era muy obvio que la actuación de Bella era sobreactuada mientras que la de Edward era muy natural.
-Suficiente-los cortó el directora mitad de la escena y volteó a ver a Edward-. ¿Cuál es tu nombre?
-Me puede llamar Oficial Edward.
-¿Oficial?-soltó una carcajada- Me gusta tu seudónimo, deberías de portar esposas.
Edward metió una de sus manos a su chaqueta y sacó unas esposas. El director se río fuertemente.
-Ya he confirmado que tienes una pareja-le dijo a Bella después de reír-, pero si esto es lo que vas a presentar en la audición final, vas a estar en último lugar
-Voy a esforzarme más, señor.
-Oficial Edward, eres un gran actor.
Se levantó y se marchó de ahí.
Edward, quien a pesar de haber tenido una actuación excelente, no tenía su cabeza en la misma, la tenía en el caso que trataba de resolver, por lo que soltó la pregunta sin pensarlo:
-¿Por qué Leah ocultó a su novio de todo el mundo?
Bella lo miró exasperada, puso sus ojos en blanco, y también se fue.
Los días pasaron y pronto llego el día que todos los del departamento esperaban.
-Hoy es el octavo día de la desaparición de Leah-dijo Rosalie a todos los policías presentes-. El asesino solía poner el cadáver en un lugar visible el séptimo día, pero no hemos encontrado nada todavía. Parece que ella no es una víctima de estos asesinatos en cadena, así que mi equipo va a dejar de trabajar en el caso.
Estaba a punto de marcharse cuando Demetri entró dirigiéndose a Harry.
-¡Señor! Hubo una nueva transacción en las tajetas de crédito de Leah
-¿Dónde?
-En un hotel.
Le pidió a Jasper y a Peter que fueran a investigar y cuando se metieron en el carro, Edward se metió sigilosamente en el asiento de atrás, ellos trataron de bajarlo pero después de fracasar aceptaron a duras penas su ayuda.
Al llegar al hotel se encontraron con que un hombre era el que estaba haciendo uso de las tarjetas, Jasper y Peter lo sacaron del lugar y, cuando salieron, Edward le dio un zape, sacó unas esposas y puso una en la muñeca del ladrón y otra en la suya; lo metió al carro y sacó su cartera, para después dársela a Jasper.
-¿Dónde robo esta tarjeta?
-¡La recogí en la calle!
-Estás bajo arresto como sospechoso de secuestro.
Después de otro interrogatorio el sospechoso accedió a llevarlo al lugar donde la había encontrado. Ahora estaban en el ayuntamiento.
-Allí la encontré- señaló una jardinera cercana.
Fueron a ese lugar y buscaron hasta encontraron una cartera que contenía las identificaciones de Leah, de todos modos, le preguntaron al sospechoso;
-¿Es esta?
-Sí
-¿Dónde estaba originalmente?
-Regresa a la oficina y dáselo a Harry-le ordenó Peter a Edward entregándole la cartera en una bolsa de plástico.
Edward había llamado a Bella y ella había acudido a su lado lo más rápido posible, ahora estaban dentro del carro de policía donde Edward le entregó la cartera para que le dijera qué olores tenía, después de observarla mucho le pudo dar una respuesta.
-Debido a que es una cartera de piel, el olor a cuero es el dominante.
-Fue encontrada a los alrededores de las faldas de una montaña-le proporcionó más información.
-No creo, también está la esencia del agua, es el aroma de un río o un lago-dijo segura.
-Pero fue encontrada cerca de una montaña. ¿Por qué esta el aroma a agua?
-También está el olor de un perro.
¿Un perro...?
Recordó que, por el rabillo del ojo, y sin prestar mucha atención, al lado del ayuntamiento había una casa para perros con uno de ellos encadenado a ella.
Harry había reunido a sus hombres, incluido Edward, para que empezaran con la expedición para encontrar a Leah. Tenía un mapa donde tenía varias zonas encerradas con plumín rojo.
-Mañana ampliaremos la zona de búsqueda a dos kilómetros en lugar de uno.
Edward levantó la mano y empezó a hablar sin haber tenido el permiso antes.
-Tengo algo que decirle-se levantó y señaló con sus dedos sobre el mapa-. No es la montaña donde debemos de buscar, sino en un río cercano. Debemos asumir que la cartera que encontramos hoy vino del río que está a un kilómetro del ayuntamiento.
-¿Por qué lo dices?
-La billetera estaba empapada de agua del río, y la encontramos en el ayuntamiento porque un perro la llevó allí desde la orilla del río.
Todos empezaron a reírse de su idea y Harry lo fulminó con la mirada.
-¡No se rían! ¡No vuelvas a aparecer cerca de mi departamento nunca más!
A pesar de sus diferencias, se podía decir que Tanya y Bella mantenían una amistad, si se podía llamar así, y esa noche Tanya la había invitado a cenar.
-¿Dónde conseguiste a tu pareja de sketch?-le preguntó Tanya, revelando el motivo de la invitación..
-En la calle
-¿Le pediste a un extraño que hiciera un sketch contigo?
Bella en vez de contestar se metió un bocado de comida a la boca y Tanya volteó los ojos, agarro su bolsa y sacó su celular junto con su cartera, que le resultó familiar a Bella.
¿Dónde vi eso?
-Tanya, ¿esta cartera es popular estos días?
-¡Claro! ¡No me digas que no sabías! Se ve de cuero, ¿verdad? Pero realmente está hecha de tela, por eso está de moda
-¿No es cuero?
Ve mejor los colores y se da cuenta de que efectivamente no era cuero, entonces, ¿por qué la cartera de Leah tenía el olor a cuero?
-El diseñador de esta cartera es un gran activista de los derechos de los animales-le explicó Tanya-, no utiliza ningún tipo de piel o cuero. Él tiene un proceso especial para hacer que la tela parezca cuero.
Edward estaba por entrar al metro cuando su celular sonó.
-¿Bueno?
-¡Debemos encontrar el olor de cuero! ¡El verdadero olor a cuero!-dijo la voz de Bella al otro lado de la línea.
-¿De qué estás hablando?
-¡La cartera no está hecha de cuero! ¡Es tela! Entonces la cartera de Leah no debió haber olido a cuero.
-¿Estás diciendo que el olor a cuero no es de la cartera? ¿Es de algún otro lugar?
Al siguiente día Edward y Bella habían decidido empezar a investigar por su cuenta, y se habían dirigido a una fábrica de cuero cerca del río que Edward había dicho era del que probablemente venía la esencia de agua.
-El lugar está lleno del mismo olor que la cartera de Leah-le dijo Bella a Edward mientras salían del lugar-, pero… el de la cartera era mucho más fuerte.
-El director de la fábrica me dijo que su filtro de agua se rompió hace dos días, y un poco de las aguas residuales fluyeron directamente al río por una hora.
-No entiendo.
-Creo que la cartera estaba flotando en el agua cuando las aguas residuales entraron en contacto con el río
-Eso explicaría por qué la cartera tenía el aroma de cuero y de agua dulce.
-Por lo menos sabemos que Leah debe de estar a los alrededores del río.
Caminaron alrededor del río en busca de alguna pista, ya habían pasado dos horas y Bella estaba fatigada.
-¿Quieres tomar un descanso?-le preguntó Edward con un tono burlón.
-¿No podemos llamar a otros policías?
-Los otros policías no me creen.
-Pero no podemos hacerlo solos, es demasiado agotador.
-¿Encontraste una nueva pareja para tu sketch?
-Maldición-susurró mientras le sacaba la espalda.
-Descansemos diez minutos.
Bufó y tomó asiento en una roca cercana. Edward, en vez de sentarse, se acercó a la carretera donde se veían las huellas de unas llantas
¿Hubo un accidente?
Se agachó y vio que había vidrios rotos.
Estas son de las luces de freno… y estas de las luces de cruce.
Se levantó y volteó hacia el camino de la carretera, por las huellas, podía deducir que el coche venía del lado izquierdo.
El coche que conducía en esa cuesta abajo… probablemente golpeó el coche que estaba estacionado aquí.
-Bella, creo que hubo un accidente de coche aquí, ven.
-¿Un accidente de coche?-preguntó extrañada mientras se acercaba a su lado
-Sí, creo que un coche estaba estacionado aquí, y el otro coche conducía esa cuesta abajo, entonces…
Bella vio los vidrios rotos y sus ojos empezaron a abrirse desmesuradamente mientras se tapaba la boca con una de sus manos.
-¿Qué sucede? ¿Qué pasa?-preguntó preocupado al notar que algo no iba bien.
-Detrás de ti-susurró-… está el olor del perfume de Leah.
Un camino con el olor del perfume se creaba y Bella lo fue siguiendo mientras caminaba hacia una barranca, donde el olor era más difícil de seguir. Bella volteó a ver a Edward y no tuvo necesidad de decirle nada, Edward entendió que el aroma probablemente los iba a dirigir al río.
