Hola!

Este fin se sitúa en Eclipse.

Disclaimer: los personajes de crepúsculo no son míos solo la loca idea es mía…. Disfrútenla.

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2 CAPITULO

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Sentí mi corazón golpear mi pecho con fuerza mientras abría los ojos, enfrente de mí se encontraba Esme mirándome con ojos muy abiertos, y Carlisle se encontraba a mi lado tratando de consolarme, mi respiración era completamente errática y sabía que estaba temblando descontroladamente, pero lo único que quería hacer era salir corriendo de allí para llorar tranquilamente a solas…. Trate de sonreírle a Carlisle, tratando de decirle en esa sonrisa que estaba bien, que todo había pasado, sentí mis mejillas estirarse renuentes, mi sonrisa tembló y supe que solo era una mueca mal hecha.

En cambio la sonrisa de Carlisle fue mucho mejor que la mía, un escalofrió subió por mi espalda, esa sonrisa ya la había conocido en él, la primera vez que le vi, en mis primeros días de clase cuando llegue a Forks, el me atendió en el hospital cuando Tyler casi me mataba… quizás si tan solo me hubiese aplastado contra mi camioneta todo sería diferente…. Todo…

-¿te encuentras bien?-pregunto, el que consideraba un padre, con voz profesional.

-fue solo una pesadilla…- mi voz tembló y tuve que callar rápidamente al sentir como un sollozo subía por mi garganta, ansioso por salir.

Mire hacia abajo, las cobijas estaban enredadas en mis piernas y sostenía con fuerza una almohada de Edward. Mi corazón se calmó después de unos minutos, y pude por fin controlar mis emociones…. Mire alrededor y mi sonrojo se esparció por mi rostro al ver que toda la familia Cullen estaba en la habitación de Edward, sonreí nerviosa antes de mirar a mi novio.

Entonces fue como si un balde de agua fría callera sobre mí, el me miraba herido, como si hubiera dicho algo en sueños que no debía decir, me aterre en pensar que dormida había dicho cualquier cosa que lo alejara de mí.

Esa había sido mi preocupación desde que regresamos, ¿Cómo podía explicarle todo lo que había hecho? ¿Cómo podría siquiera mirarlo a los ojos después de aquel terrible accidente? Sabía que no había sido mi culpa, me lo había repetido durante meses tratando de creer mis propias palabras, pero no podía. Yo había sido la que manejaba aquel auto, yo había sido la que había bebido y…. Sacudí mi cabeza alejándome de donde mi mente me quería llevar, suspire, era mejor sentir que yo había sido la culpable, porque sencillamente no lo podía culpar a él, a él no, era lo último que me quedaba.

Me levante rápidamente de la cama y me acerque a él, pero el dio un paso atrás dejándome congelada en mi sitio ¿Qué sucedía? ¿Realmente había dicho algo malo? Trate de recordar mi sueño, pero mi mente se reusó y yo no insiste al recordar la cruda realidad.

No quería porque eso significaba que después de ese accidente todas las demás decisiones las había tomado con media conciencia, pues la otra mitad era por órdenes que yo jamás quise cumplir. Suspire resignada.

Mire a todos los demás que me miraban sorprendidos, fruncí el ceño, esto se estaba volviendo más raro a cada segundo, y me preocupaba aún más. Mire de nuevo a Edward que miraba el suelo, suspire, me acerque de nuevo a él decidida a saber qué es lo que sucedía, pero en el primer paso sentí como el alma me caía a mis pies, las fuerzas con las que había despertado habían desaparecido de repente justo en el momento en que todo a mi alrededor empezó a girar.

Había sufrido mareos antes, pero este era aún más fuerte, no había forma de disimular un mareo así, estaba segura que incluso Jasper lo había sentido, mis manos volaron al frente para sostenerme de lo primero que encontrara, pero solo había un vacío enorme, trate de enfocar mi vista pero todo estaba borroso, sentí que mi propio peso quemaba mis músculos. Un segundo después me sentí caer, cerré los ojos esperando el golpe.

Una vez que mis rodillas golpearon el suelo, sentí una punzada golpear con fuerza mi cabeza, mi cuerpo se fue hacia atrás y mi espalda golpeo el suelo, sentí mi propia cabeza rebotar contra la madera del suelo, mi vista se puso negra y un segundo después una gran debilidad rodeo todo mi cuerpo, sabía lo que le sucedía a mi cuerpo pero no podía permitir que Edward se diera cuenta tan pronto, no con la lucha tan cerca, sentí a varios arrodillarse a mi lado para sostenerme y ayudarme a levantar.

Debía hablar lo más pronto posible con ellos, contarles lo más que pudiera decir, evitando grandes cosas y rezando por que no hagan demasiadas preguntas, mi plan era esperar a que la lucha con los neófitos pasara, pero con forme pasaban los días, mi mente empezó a llevarme por otra decisión, una en la que yo podría ser útil.

Abrí los ojos y vi como Edward me sostenía contra su pecho, Carlisle estaba a mi lado tomándome la presión, mientras que Esme estaba detrás de él mirándome con ojos preocupados, mire la habitación y vi que todos los demás se habían marchado. Tome la mano de Carlisle entre la mía y le quite de mi cuerpo, no necesitaba que me descubrieran en estos momentos. No ahora. No hoy.

No estaba lista para ver su rostro lleno de lastima.

-Estoy bien - Mi voz sonó más fría de lo que quería, me separe bruscamente del cuerpo de Edward que sorprendido por cómo había tratado a su padre me soltó de inmediato

Me levante donde él nos tenía a ambos y me dirigí al closet de él, me coloque rápidamente una de las camisas negras de Edward sobre mi camiseta, me coloque mis convers y salí de la habitación, baje las escaleras, busque mi mochila en la sala, y la encontré recargada contra el piano en el suelo, prácticamente corrí hacia ella, y cuando la tome me gire rápidamente.

Necesitaba salir rápidamente de ahí, sentía mi cuerpo reclamar algo que cada vez que lo tomaba me perdía cada vez más. Pero no podía evitarlo, ni negárselo a mi cuerpo.

-¿Lo sabes, cierto?- Inquirió Carlisle bajando las escaleras, Edward venía detrás de él y después la sala se llenó de la familia completa.

Lo mire a los ojos y puse mi mejor cara de confusión sobre su pregunta, que ellos lo supieran no me ayudaría en nada. Camine hacia la puerta, decidida a regresar a casa como fuera lugar, sentí una mano en mi muñeca, la presión me lastimo pero no lo mostré, me gire hacia esa persona y para mi sorpresa se trataba de Carlisle. Sus ojos llenos de preocupación y terror me hicieron temblar, mis defensa estuvieron a punto de caer, y por un momento sentí como los sentimientos que había estado manteniendo alejada de mi me invadían, quería llorar y suplicar piedad, pero no podía ni quería, mi orgullo me impedía hacer cualquiera de esas dos cosas, el me impedía hacer cualquiera de las dos, aun en la distancia, podía recordar sus palabras, y no había forma de olvidarlas, eso, era lo que el quería… además tenía que ser fuerte por todos, tenía que mantenerme firme hasta el final.

-No sé de qué me hablas- jale mi mano de su agarre y gire sobre mis talones

Solo tuve que dar un paso y abrir la puerta. Un cuerpo estaba justo enfrente. Mi cuerpo se tensó de inmediato, el paso que había dado para salir corriendo lo retrocedí por la impresión.

Frente a mí se encontraba una impresionante rubia, alta y ojos azules como el mar, llevaba un pantalón de cuero pegado al cuerpo y una camisa roja que no dejaba mucho a la imaginación, todo esto combinado con joyería y unos impresionantes tacones de unos buenos quince centímetros de altura, llevaba el pelo suelto como la mayoría de las veces.

Como sabía que le gustaba llevarlo. Parpadee varias veces tratando de decidir si esto era real o solo una broma cruel de mi mente. Entonces sentí una mano en mi cintura que me impulso hacia atrás y entonces no era yo la que estaba en el marco de la puerta, sino Carlisle.

-¡Oh! Por favor– dijo la rubia pasando a Carlisle tan fácilmente como quería, poniendo una mano en su pecho y empujándolo, por inercia me empujo también a mi, camino hacia la sala.

Jasper se dobló y siseo amenazantemente mientras que todos los demás tomaban posición de ataque.

-Vine en son de paz- dijo alzando las manos

-¿Qué necesitas de nosotros señorita Mikaelson?- pregunto Esme amablemente dirigiéndose a ella.

Vale…. Se conocían… esto lo complicaba pero también explicaría mucho cuando les contara…. No harían tantas preguntas… ¡DIABLOS!

-¿De ustedes?- Pregunto altanera ella – Nada - Se encogió de hombros mientras de sentaba tranquilamente en un sillón individual.

Entonces me miro, aun me encontraba detrás de Carlisle, su mirada fue directa a mis ojos, sentí como Carlisle se tensaba, sabía que se debatía entre ocultarme o quedarse como estaba. Desee que me ocultara, su visita no debía de ser para buenas noticias.

- Más sin en cambio…- Dejo apagar su voz mientras tomaba su bolsa y sacaba un sobre de el - Vengo a traer un recado.

Carlisle de adelanto hasta quedar frente a ella y estiro la mano cordialmente.

-Muchas gracias por venir - su voz era profesional y trasmitía tranquilidad - No queremos entretenerla mucho, sé que es una persona muy ocup…

- No es para ustedes - Lo corto antes de mirarme de nuevo a mí - Es para ella.

Los Cullen se tensaron, suspire, sabía que el motivo por el que estaba aquí algún momento llegaría pero esperaba que no fuera tan pronto, esperaba primero contarles antes de pasar por todo esto. Camine hacia ella y tome el sobre en mis manos, prácticamente se lo arrebate, no lo quería leer aquí frente a todos, por lo que esperaría asta estar sola, la mire por si tenía más que decir y rezando que no digiera nada comprometedor.

- Tienes que leerla antes de que me valla - Sonrió muy burlona.

¡MIERDA!

Fruncí mis labios y suspire derrotada, abrí delicadamente el sobre retrasando todo lo posible el momento.

-Vengo enseguida- dijo mientras se levantaba del sillón, abrí los ojos completamente y la vi desaparecer por la puerta.

Sentí inmediatamente alguien a mi lado, aferre con fuerza la carta y me gire hacia Edward, quien me miraba preocupado, estiro la mano hacia mi pidiéndome la carta.

- No, Edward - Dije fuerte y claro – Esto no es asunto tuyo

Me aleje de él rápidamente, sabía que él estaba preocupado, pero quería mantenerlo al margen el más posible tiempo, coloque mi espalda contra la pared, mire a la familia Cullen que me miraba sorprendidos, curiosos y preocupados, sabía que no podía retrasar mucho mi confección, pero era maravilloso creer que ellos no dirían ninguna palabra, suspire, era una dulce fantasia, mire la carta y me dispuse a leerla.

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Querida Isabella

Sé que es mucho lo que te estoy pidiendo….

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Ella regreso unos minutos después con unas bolsas de plástico, las dejo en la mesa de la sala mientras descolgaba del hombro una bolsa de tela grande negra, volvió a sentarse en el sillón.

Mire atentamente la carta frente a mí y parpadee una vez más esperando que todo fuera un sueño y que ella no estuviera aquí pidiéndome semejante ayuda. Una cosa era dar mi vida por su familia y la otra era… bueno, esto.

La mire de nuevo, completamente incrédula.

¿Esto acaso podría ir peor?

Aquí estaba yo, queriendo que los Cullen no hicieran preguntas y ahora tenia que hacer esto, que naturalmente, me traería más problemas.

-¿Es enserio?- Pregunte con voz chillona

-Sera solo un tiempo…- Su voz se perdió y supe que ni ella se creía.

-No- dije indecisa.

Vi como los Cullen se tensaban a la espera de la reacción de ella, no comprendí su miedo hasta que recordé que a los Mikaelson jamás se les decía "no". Era prácticamente suicidio.

-Es una lástima - Dijo ella encogiéndose de hombros y caminando despacio hacia la puerta, me tense, lista para contraatacar algún movimiento – Mi hermano estará muy decepcionado…

Y con eso tuve, caí rendida ante sus palabras, mis defensas se bajaron y sentí como todos mis instintos me obligaban a cumplir "ese favor". Gemí en signo de derrota y golpee mi frente, ella se detuvo a escasos metros de mí, viendo como luchaba contra mí misma, el asomo de una sonrisa se instaló en sus labios mientras me veía tranquilamente.

Prácticamente nos matábamos lenta y torturosamente con la mirada, mientras que los Cullen nos miraban atónicos y preocupados desde las distancias.

- Tu si sabes cómo joder a la gente – Solté con veneno antes de ponerme derecha y mirarla con odio.

Se escuchó un jadeo de parte de la familia al escucharme hablar así y temiendo por mi vida en manos de una psicópata… si supieran…

- No creo poder con esto - Levante la carta y la señale.

-Si puedes- Dijo simplemente- Él confía en ti…

-¡Deja de hacer eso! - Explote por fin.

Si seguía diciendo esa clase de cosas jamás pondría en orden mis pensamientos y no decidiría por mí misma, lo dejaría todo a lo que ellos quisieran.

Trague en seco, ¿podría con esto? La mire mientras trataba de deshacer el gran nudo en mi garganta. Ella se paró frente a mí mientras colocaba sus manos en su cintura.

-Nicklaus me ha dicho que si te reusabas…- Dijo la frase en suspenso un minuto antes de mirar a los demás Cullen, que estaban completamente tensos - Te diga que está cobrándose el favor de…

-Lo se…- dije simplemente cortando su explicación, me aleje de ella como si su presencia y su fuerza no me intimidara – Se supone que me está pidiendo un favor… no amenazándome para hacer lo que me ordene… - Me deje caer al sillón mientras llevaba mis manos al rostro tratando de pensar con claridad y evitar a toda costa mis instintos…

- Se te recompensara - Exclamo decidida - Todo el dinero que quieras será tuyo.

Mi frente se arrugó y me sentí oficialmente ofendida.

-¡Ese no es el problema!- la mire incrédula –Además no necesito ni quiero dinero…

-Es por eso que mis hermanos confían en ti- me sonrió suavemente antes de dar un paso hacia atrás

Camino hacia el sillón y tomo su bolsa de diseñador de ella, se la coloco en el hombro correctamente.

-No repetiré de nuevo – Camino hacia la puerta y la abrió ¿Cuándo la cerraron? – Aceptas ¿sí o no?

-Ojala tuviera realmente una opción Rebekah – Me levante del sillón y la mire desde mi lugar – Sí, lo hare… - Luego pensé en una opción y di un paso hacia enfrente con una esperanza en mi interior – A cambio…

Me corto.

-No tienes ni que pedirlo – dijo ella riendo – Sé que tú y yo no nos hemos tratado… amigablemente – Reí por su palabra, la verdad es que siempre habíamos estado peleando, y según las palabras de su hermano Elijah, parecía pelea de gatas, ya que mordimos y arañábamos a la menor provocación de la otra – Has esto por nosotros y serás libre.

Asentí conforme, aunque bien sabía que no habíamos arreglado ninguna diferencia, hice una mueca al recordar por qué no nos llevábamos como debía de ser, me mordí el labio mientras la veía salir por la puerta. Fácilmente podríamos haber sido amigas si no hubiera cometido aquel error.

-Regresare en tres horas – se escuchó decir desde afuera.

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MUCHAS GRACIAS A TODOS POR LEERME, EN SERIO ¡GRACIAS!

Pasen por mis otras historias.

REVIEWS?

VECZOZ MASEN.