Realmente los capitulos serán un poco cortos, el siguiente capitulo será más largo.


Nacimiento de dos almas unidas por el destino.

La noche en que nació Aomine la luna brillaba en su punto más alto, las propias estrellas eran opacadas por la luz de luna, Evanthe se encontraba solo en compañía de su esposo y la madre de este quien le ayudaba a su labor de parto, ante su comunidad el hijo que estaba por nacer era de su esposo, jamás se atrevería a decir que su corazón pertenecía a Zeus con el cual tenía una relación más allá de lo carnal, no podía decir que él había estado en su cama más veces de las que podía recordar que en sus brazos se había convertido en una mujer plena, se había entregado aun sabiendo que era un amor sin ningún futuro, Evanthe había sido feliz al saber que estaba embarazada no necesitaba pensarlo mucho sabía que el hijo era de Zeus.

La noche transcurría lenta mientras Evanthe sentía el dolor del parto y su esposo ansioso esperaba ver a quien creía era el fruto de su relación con ella, pasaron dos o tres horas el tiempo realmente no importaba cuando se escuchó el eco de un llanto fuerte al tiempo que el cielo se estremeció con un trueno, la lluvia inicio lento y sin hacer gran ruido, solo unas leves gotas dejando a su paso un ligero pero agradable olor a tierra mojada, para algunos esto fue solo una coincidencia que en una noche que hasta hace minutos estaba despejada ahora lloviera pero Evanthe sabía que esa era un señal que Zeus le enviaba celebrando el nacimiento de otro semidios.

Mientras ella pide ver a su hijo y tenerlo en sus brazos se sorprende al ver a un hermoso bebé de piel color morena contrastando con unos ojos azules pero no eran del azul común que asemeja al color del mar o del cielo, eran de un azul que te hacia recordar el momento en que comienzan a aparecer los primeros rayos del sol ese punto de transición entre la noche y el alba dejando un azul ni muy claro ni oscuro sino el azul más hermoso que jamás había visto, gracias a este rasgo decidió llamarlo Aomine.

En otro lugar no muy apartado al igual que Evanthe había otra joven mujer dando a luz a un segundo semidios, sin embargo ella estaba sola no tenía un esposo que la respaldará o quien fuera a darle un apellido a su hijo, solo tenía a una vieja amiga que actuaba como si fuera su hermana y ahora le ayudaba a traer al mundo a su pequeño quien no era otro más que el hijo de Apollo, a diferencia de Aomine este niño nació justo cuando el sol se encontraba en su punto más alto, ese momento en que el cielo tenía el azul más claro siendo adornado por los rayos del sol que bañaban de luz dorada el pequeño cuarto donde Adara estaba dando a luz, su pálida piel bañada en sudor y sus ojos grises llenos de lágrimas entre emoción y dolor al sostener a su pequeño quien poseía una piel blanca, mejillas rosadas que adornaban unos perfectos ojos dorados que aun siendo tan pequeño se distinguía un rasgo felino en ellos pero a diferencia de Adara el pequeño tenía cabellos dorados que combinaban con sus ojos, al ver esto ella solo pudo recordar al dios Apollo no podía creer que aquel niño era la copia perfecta del Dios a excepción de la forma de sus ojos que claramente eran heredados de Adara, una mirada felina y aguda la cual era la culpable de que varios hombres cayeran enamorados de ella; durante esa tarde la paso abrazando a su hijo sabiendo que vendrían tiempos difíciles en los cuales quien pagaría las consecuencias sería su hijo, al que llamo Kise por tener sus cabellos dorados y recordarle al sol cuando este se encuentra en su punto más alto, además pese a ser un bebé de tan solo unas horas tenía una expresión que hacía sentir su corazón cálido