Muy buenos días a todos y a todas. Antes de comenzar, quisiera agradecer a aquellas personas que se pasaron por aquí, leyeron y dejaron algún comentario. Es la primera vez que tengo reviews y recién vengo a comprender cuán importantes pueden ser. Muchísimas gracias, y también para aquellas que han decidido seguir la historia. Haré mi mejor esfuerzo para no defraudarlas.
Los personajes pertenecen a Ubisoft, blablabla... Algunos no... (¿Realmente es necesario hacer esto cada vez?)
Capítulo 2: Entrar a la Orden
Estaba a la altura suficiente como para ejecutar un salto de fe, ese salto que había visto hacer a su padre cientos de veces en Masyaf. Decidió sorprender al instructor que le estaba evaluando (y a los curiosos que se habían congregado para verle). Divisó un montículo grande de paja, se paró al borde de la pared de la torre que había escalado, extendió los brazos y saltó. Era una sensación maravillosa aquella, estar a merced del aire con la seguridad de caer sobre terreno mullido y salir ileso. Y así sucedió.
Mahir, el instructor de escalada, estaba gratamente sorprendido. A su lado estaba Labib, el instructor de combate, quien ya había probado al muchacho en sus habilidades marciales.
-Excelentes facultades, Malik –le felicitó Mahir, cuando el muchacho llegó hasta él, sacudiéndose la paja de la ropa -. Ciertamente haces honor al rango de tu padre.
-Y a tu nombre –agregó Labib. "Malik al-Sayf" quiere decir "el rey de la espada" en árabe.
-Gracias –fue la tosca respuesta de Malik. Tenía una sonrisa de suficiencia en el rostro.
Y es que Malik había crecido sabiéndose hijo de un Maestro Asesino, y su mayor anhelo era ser tan diestro como su padre: quería llegar a ser un Maestro Asesino, uno por el cual su familia se sentiría orgullosa y sus compañeros se sentirían envidiosos. Ahora, a sus once años, era un muchacho alto y delgado, con fuertes músculos que comenzaban a sobresalir. Llevaba el cabello largo atado en una coleta. Había querido dejárselo así, pues sabía que una vez que ingresara a la Orden tendría que cortárselo. Y su rostro moreno había abandonado la expresión infantil que una vez tuviera. Había mucha arrogancia en su carácter.
Kadar, por otro lado, aún era un niño pequeño y demasiado inocente. Había heredado los ojos azules de su madre, y también su actitud ingenua. Miraba a su hermano mayor con fascinación. Estaba junto a su madre; ambos habían decidido acompañar a Malik en el día de su evaluación. Si salía bien calificado tal vez podría saltarse un año de estudio, lo que le convertiría más rápidamente en Asesino.
Los instructores se apartaron y se reunieron con otros más, discutiendo. Finalmente Labib se acercó a Malik, mientras los otros se dispersaban, volviendo a sus labores cotidianas.
-Bienvenido a la Orden, hermano –le dijo -. Desde mañana comenzarás tus estudios. Por la tarde tus pertenencias serán trasladadas al ala de estudiantes. Mañana en la mañana conocerás a tu institutriz.
Malik volvió a sonreír engreídamente en respuesta. Labib le miró con desagrado.
-¡Genial, hermano! –gritó Kadar, lleno de júbilo.
-Felicidades, hijo –le dijo solemnemente su madre. Malik abrazó a ambos.
-¿Dónde está padre? –preguntó el muchacho. Pero su respuesta llegó al mirar al cielo. El rostro de Faheem al-Sayf se asomaba por una de las ventanas de la torre que había escalado; con una mano le hizo una discreta seña de aprobación a su hijo, quien sonrió. Nadie más se percató. Era parte de los pequeños momentos que integraban la pobre relación entre padre e hijo.
A la madrugada siguiente, poco antes de despuntar el alba, Malik desayunaba. Había dormido poco durante esa noche; la ansiedad lo estaba matando, pues quería comenzar sus lecciones cuanto antes. Su madre le preparó un copioso desayuno, que comió apenas; no tenía tanto apetito como nerviosismo.
Finalmente se incorporó, listo para partir. Fue hasta la habitación de Kadar para despedirse de él. Esperaba encontrarle dormido, pero no fue así.
-Malik –le llamó Kadar, sentado en la cama, muy serio. El aludido se sorprendió. Su hermanito jamás le llamaba por su nombre de pila a menos que fuera algo que considerara importante.
-Kadar… esperaba verte dormido. ¿Qué sucede? –inquirió el hermano mayor, sentándose en la cama del menor.
-Malik –repitió el niño -. Prométeme que nos volveremos a ver –le dijo. Su voz temblaba, al igual que su labio inferior: intentaba con todas sus fuerzas reprimir su inminente llanto.
Algo dentro de Malik se enterneció. Revolvió el cabello de su hermanito con una mano, y le abrazó. Kadar rompió a llorar, aunque hacía esfuerzos para reprimirse.
-Ya no es tan genial –dijo el pequeño entre sollozos.
-Kadar, escúchame: nos volveremos a ver. No dudes de eso. Además, tú también entrarás en la Orden cuando tengas la edad –le tranquilizó Malik. Terminó el abrazo y miró fijamente a su hermano, con expresión seria -. Entrena mucho, y cuida a mamá.
Kadar lloraba aún, pero había decisión en sus ojos. Malik le revolvió el cabello una vez más, y salió de su pieza. Su madre le esperaba en el umbral de la puerta de la casa.
-Te echará mucho de menos –le comentó ella, sonriendo. Comenzaron a caminar hasta el otro extremo del castillo, donde estaba ubicada el ala de estudiantes. El acceso a esa parte del castillo estaba denegado para los ciudadanos, así que su madre decidió despedirse de él en los portones que daban al ala.
-Que la paz y la seguridad sean contigo, hijo –le dijo Almas, abrazándole. Luego añadió: -Estoy segura de que nos llenarás de orgullo.
-Lo haré, madre. Confía en mí.
Faheem les observaba oculto entre las sombras, donde nadie podía ver su sonrisa.
Sí, sí. Bastante cursi. He preferido empezar así, pues pronto las cosas empeorarán.
Espero les haya gustado, y si no, pueden hacérmelo saber por los medios pertinentes aquí. Tranquilos, no muerdo... Sólo golpeo bien fuerte. =D
Nos leemos.
(Hora de postdatas:
Yietzelle: Muchas gracias por comenzar a seguirme. A mí también me gusta mucho Malik y podría decir que es mi lisiado favorito, aunque ayer, viendo la formidable carrera en la que compitió Pistorius en los JJOO, ya no sé qué pensar. He decidido que ambos son admirables y ya. xD
Asumi: Es un honor tenerte como lectora. Créeme, tu consejo me ayudó muchísimo, ya sé a dónde quiero llegar, que es lo que me faltaba definir. Respecto a Faheem, yo también tuve serias dudas al escribirlo, pues todo lo que sabemos de él son tres cosas: 1, que fue Maestro Asesino; 2, que es el padre de Malik y Kadar; y 3, que, según Al Mualim, "actuaba como un halcón". Quise darle cierta esfericidad al personaje y no centrarme sólo en esta última característica; lo mismo con Umar. Es tan complicado... El Códice de Altaïr dice una cosa y el libro de Bowden otra muy distinta. En fin, es algo que repetiré a lo largo del fic.
Akanatsume: Muchas gracias por tu comentario, me entusiasma mucho que hayas leído lo que escribí. Intentaré hacer la lectura lo más llevadera y a la vez profunda que mi parca mente me lo permita (lo comprobarás en unos cuantos capítulos más). Aprovecho desde aquí a alentarte para que continúes tu fic.
Gracias por su atención)
