Ni ouat ni goth ni sus personajes me pertenecen, por el contrario la historia es mía.
Este fic va dedicado a mi petita pues hace ya tiempo que me lo viene pidiendo, a todas mis chicas del whatsapp swanqueen que son mi familia y las adoro, a mi morena sexy, a amandis y sus tetis que revolucionan a todo el mundo, a mi manager adorada que cada día la quiero más y le doy gracias a la vida que la pusiera en mi camino, a Natalia, a la sexy voz de Diana etc
Especialmente va dedicado a esthefybautista, porque la quiero, porque soy feliz desde que entró en mi vida, porque la admiro como persona, como escritora y porque le da luz a mis días oscuros, ya lo sabe pero no me cansaré de decirlo, princesita te quiero y todo cuanto soy es tuyo, lo sabes.
Gracias a los que me leeis y comentáis, se aprecia mucho saber vuestra opinión sobre lo que voy escribiendo.
Sin más que añadir os dejo leer, besitos. P.D: Leed a franchiulla, my dark queen y por supuesto a la niña de mis ojos esthefybautista.
CAPÍTULO 2 LOS RENEGADOS DEL BOSQUE.
Partieron ambas hermanas cerca del amanecer, se habían entretenido hablando más de la cuenta en la taberna mientras Cercei le contaba con detalles a Emma cómo había acontecido el ataque sobre su reino.
Primero vino la oscuridad, una oscuridad demoníaca que fue apagando una a una cada luz que brillaba en la ciudad de los ríos, empezando por las antorchas de las callejuelas y terminando incluso con el leve brillo de las estrellas, después el frío glacial, anormal en esa época del año, un frío que se fue extendiendo poco a poco, alborotando a los animales y crispando los nervios de los ciudadanos que no entendían qué estaba pasando, a qué se debían estos cambios contra natura en su reino.
Tras el frío vino el silencio, un silencio aterrador que desgarraba las entrañas, provocando escalofríos de pánico en cada uno de los habitantes de la comarca y finalmente, el rugido de los dragones y las llamas. No había lugar dónde esconderse, fueras donde fueras el fuego se extendía, abrasando viviendas, tierras y todo ser vivo que pudiera encontrar. Secando los lagos por su enorme potencia, reduciendo a cenizas la piedra como si fuese madera.
Mientras los pocos supervivientes intentaban apagar sin éxito el eterno incendio de su hogar, un dragón más grande que todos los demás atacó el castillo real, buscando sin éxito a la joven rubia y, al no encontrarla, se llevó al pequeño que llevaba su sangre, dejando en su lugar el viejo pergamino como una señal, dando a entender a quién buscaba y que en caso de no encontrarla, el resto de los reinos correría la misma suerte que el reino de las Aguas.
Ante el relato de lo acontecido en lo que un día fue su hogar, Emma se estremeció de horror. Seguía sin entender por qué la diosa oscura la estaba buscando y se sentía terriblemente culpable por cada muerte ocasionada por esa causa. Si bien ella jamás tuvo afecto a las Aguas, donde siempre fue vista como una bastarda sin honor, una sirvienta en casa de su padre, donde siempre se la señaló y juzgó, donde fue rechaza y herida profundamente en su alma, ella jamás había deseado el mal para sus habitantes.
Temía por su hijo, a pesar de haberlo abandonado nada más nacer, entregándoselo a su hermana como pupilo puesto que así tendría una vida mejor que la de un bastardo sin nombre como ella. Lo amaba desde lo más profundo de su corazón y saberlo en manos de un ser tan temible como la diosa oscura le ponía la piel de gallina.
Viajaban por caminos apartados para no ser descubiertas, completamente en silencio ambas sumidas en sus propios pensamientos, sin saber qué les depararía semejante empresa. Nadie vivo se había enfrentado a la diosa oscura, las leyendas de su nombre tenían siglos de antigüedad, eran tan lejanas que se habían convertido en cuentos y, solo el fantasma del reino del Fuego, dejaba ver que había realidad en medio de esos mitos.
Una cosa estaba clara, si el reino del Fuego resurgía, todo Luthien estaba en peligro de sucumbir a la oscuridad y las llamas puesto que, cuando desapareció la diosa oscura, también lo hicieron los dioses de la luz y la neutralidad, los únicos capaces de enfrentarse a ella y vencerla.
No había forma humana capaz de enfrentarse a un dragón y sus llamaradas, si realmente habían vuelto, estaban perdidos.
Intentando no pensar en la locura que suponía semejante aventura, ambas mujeres se dirigían al hogar de Emma, la profundidad del busque, lugar donde vivían los renegados de la sociedad, bastardos, ladrones, enanos y criaturas sin honor. Todo aquel que la sociedad despreciaba y daba de lado, encontraba su lugar en el bosque, encontraba ahí su familia. Familia a la que Emma iba a acudir para solicitar ayuda en una misión suicida.
Cuando por fin llegaron, el sol estaba a la altura del medio día, habían viajado durante horas, dando rodeos y sin dejar huellas, para que nadie las pudiera seguir. Emma estuvo tentada de vendar los ojos a su hermana para que no descubriera a las autoridades su escondite, pero conociéndola, supo que se perdía en su propio castillo así que se evitó el esfuerzo, por mucho que lo intentara Cercei no podría volver sola al interior del bosque y mucho menos encontrarla.
El campamento estaba levantado sobre los árboles, conectando las cabañas por puentes de madera. La altura era su mejor aliada ante un ataque enemigo puesto que desde lejos los veían acercarse y se preparaban, teniendo siempre una mayor ventaja.
Al llegar, decenas de personas se acercaron alegres hacia los brazos de Emma. Por fin había vuelto su joven líder y seguramente con decenas de historias divertidas sobre su viaje. Mas al ver su rostro serio y descompuesto, todos entendieron que las nuevas que traía no eran agradables y se dispusieron pacientes a escuchar y asimilar lo que fuera que la rubia tenía que narrarles.
-"Hermanos, como sabéis hace unos días recibí un mensaje urgente en el que se me pedía que me reuniera con alguien en la taberna de Thar, a unas leguas de aquí. La persona que me envió dicho mensaje es mi hermana y sus nuevas son cuanto menos terroríficas e inquietantes. Las Aguas ha caído bajo un ataque que tiene la firma de la Diosa Oscura, todo indica que ella y su ejército de dragones han regresado desde el infierno y no va a detenerse en la ciudad de los ríos, como sabemos por los cuentos la diosa ambiciona sumir el mundo entero en su eterna oscuridad y yo no pienso permitirlo, mas no puedo impedírselo sola. ¿Quién de vosotros está conmigo en esta locura?"
Las caras de esos hombres y mujeres se tornaron una máscara de horror ante el relato de la joven ladrona. Todos conocían las leyendas y, si lo que Emma decía era cierto, estaban a punto de entrar en una era de oscuridad y fuego que acabaría con todas sus vidas y de aquellos a quienes amaban.
Muchos de ellos decidieron no creer lo que Emma contaba y quedarse en el bosque donde se sentían a salvo, mas unos cuantos, quizás los más apegados a la joven ladrona se unieron sin pensarlo a su causa, creando un pequeño grupo variopinto que dejó a Cercei bastante preocupada. La reina sin duda esperaba contar con un ejército, con magia, o al menos con más hombres y en lugar de eso tenían un enano centenario, un hombre sin mano, un semielfo malhumorado y una muchacha con el pelo rojo como el fuego.
Emma se dedicó a hacer rápidamente las presentaciones para poder ponerse en marcha en seguida, parecía completamente segura, se fiaba de esa gente como para encomendarles su propia vida.
-"Renegados, esta es mi medio hermana, Cercei reina de Las Aguas o lo que queda de el reino. Cercei, ellos son Flint el enano, un genio en el combate cuerpo a cuerpo, Kilian el pirata, solo tiene una mano pero es letal, Hood el semielfo, despreciado por humanos y elfos por igual, siempre está enfadado pero su puntería es envidiable y por último Ruby, mujer lobo, todos quieren matarla mas sus sentidos como criatura del bosque nos serán de gran utilidad."
Una vez presentados, todos con gran celeridad se prepararon para emprender cuanto antes esa aventura, con un nudo en la garganta sabiendo que podía ser la última. Sin tener la más leve idea de cómo proceder, de si llegarían vivos al Fuego y, una vez allí, si serían capaces de devolver a la diosa con su ejército al mismísimo infierno. Mientras su joven líder, con la mirada perdida en el infinito no dejaba de pensar, por qué su rostro estaba plasmado en un trozo de pergamino y por qué la diosa oscura la buscaba con tanto ahínco. ¿Quién era ella? No era más que una bastarda, una Swan, chica sin nombre del reino de Las Aguas, ¿O era algo más? Esas preguntas rondaban su cabeza, torturándola mientras emprendió junto a los renegados, ese viaje cuyo único objetivo era encontrarse con su destino.
