Holaa a todos :3
Espero que estén bien, yo sinceramente estoy desde estresada hasta con un resfriado que me está molestando bastante Dx Si os digo la verdad, tenía pensando subir el capítulo mañana o dentro de 2 días, pero no podía esperar x3U
Aunque advierto que el próximo (aunque ya este escrito) va a tardar un poco más.
Siento no poder contaros mucho más ya que mañana tengo que madrugar y estoy impaciente porque compré un colgante de FT y mañana me llega :B
Y bueno, mejor os dejo ya el capítulo 2, así que con esto y un pingüino(?), ¡que dé comienzo el segundo capítulo de esta historia! :3
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-Porque él fue quien me crio y me enseñó la magia del dragon slayer de fuego.
Todo el grupo menos Natsu se quedó sin palabras cuando escucharon esto de Lagi. Pero, varios segundos después, Happy fue el que decidió hablar.
-¿Tú también usas la magia de dragón Slayer?
-¿Al igual que Natsu-san? –siguió Wendy, aún sorprendida. Lagi asintió con la cabeza.
-Sinceramente –empezó a decir el pelirosa-, yo no me lo creo. ¿Cómo puedes demostrar que eres un dragón Slayer?
-Por mi buen oído y olfato –respondió-. Tal vez si no fuera por eso, Lucy y yo habríamos acabado mal contra ese monstruo, incluso, puede que ni lo hubiéramos contado.
-Buen punto –dijo Charle.
-Eso puede ser algo que se puede tener de nacimiento –replicó Natsu-. ¿Y por qué no usaste el fuego en vez de pelear con la espada que llevas?
Lagi dudó.
-Pues…
-Si eres dragon slayer deberías… -empezó a decir Natsu
-Basta Natsu, le estás incomodando –interrumpió Lucy completamente molesta con el pelirosa. Éste miró primero al pelirrojo y después a su amiga. Suspiró y se encogió de hombros.
-Perdona –se disculpó. Entonces, la rubia se giró para mirar a Lagi.
-Oye –empezó a decir-, sino quieres contarnos porque no usaste tu magia lo entenderemos, ya que tienes tus razones para no hacerlo.
Lagi abrió los ojos, sorprendido. Pero respiró aliviado y sonrió.
-Gracias –agradeció. Lucy asintió. Después de esto se volteó hacia sus compañeros de equipo.
-Lo mejor es que nos vayamos de aquí antes de que otro monstruo aparezca. O el que nos atacó antes recupere el conocimiento.
-Me parece bien, no quiero verme rodeada de más monstruos ni que Wendy use su magia curativa más de lo que debe.
-Charle… -dijo Wendy.
-Hey, mirad eso –decía Happy mientras señalaba una camisa negra tirada en el suelo. Tras verlo, el grupo se acercó a la prenda y el pelirosa lo tomó con dos dedos y con cara de asco.
-Qué repugnancia –dijo Natsu mientras se tapaba la nariz-, huele igual que hielito…
-¿Así que también Gray ha pasado por aquí? –preguntó Lucy mirando a sus amigos.
-Eso parece –respondió Wendy-, lo mejor será es que le busquemos con nuestro olfato antes de que se vaya lejos.
-Dejad que os ayude –se ofreció Lagi-. Mi nariz es muy buena para rastrar a larga distancia.
-Genial, tres narices es mejor que dos –dijo la peliazul con una sonrisa.
Wendy agarró la camisa de las manos del chico pelirosa y caminaron por el bosque en busca del mago de hielo.
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Anduvieron durante varios minutos hasta que por el camino encontraron los pantalones del pelinegro.
-¿Pero porque deja rastros de su ropa? –preguntó Lagi tomando la prenda.
-Es que Gray se suele desnudar sin darse cuenta, le obligaban de pequeño y con el tiempo se acostumbró -explicó Lucy con una gota de sudor en la nuca.
Poco tiempo después, en una zona en la que había una cuesta rocosa, se encontraba Gray tumbado al sol y con tan solo los calzones puestos.
-Ah, hola chicos –saludó el pelinegro. Charle le tapó los ojos a Wendy que, al ser tan joven, a la felina no le gustaba que viera a hombres casi desnudos y más mayores que ella.
-En vez de saludar, ¿por qué no te dedicas a mantener tu ropa puesta, eh, cono de hielo? –dijo Natsu cruzando los brazos.
-Yo haré lo que quiera, pelo chicle –respondió Gray de forma molesta.
-Hombre calzoncillo…
-Cerebro calcinado…
-¡Vosotros dos, parad ahora mismo! –interrumpió Lucy y haciendo que los dos chicos se giraran a verla, encogidos por el miedo.
-Hay momentos que da más miedo que Erza… -pensaban los dos al mismo tiempo mientras que de sus cabezas caía una gota de sudor frío.
-Si no estoy equivocada, Erza debe de estar también por aquí. Así que Gray, toma tu ropa y vístete, y Natsu, trata de olfatear el olor de Erza.
-¡Aye!
Los dos chicos obedecieron y después de eso siguieron buscando a la pelirroja.
Subieron por una gran cuesta rocosa, esperando encontrar alguna señal de Erza.
-Hey, ¿ese olor no es…? –empezó a decir Wendy. Natsu olió el aire y asintió con la cabeza.
-Es de Erza –respondió, entonces señaló en línea recta-. Y viene de por allí.
Intentaron subir lo más rápido posible hasta que llegaron a un precipicio. Y allí, Titania se encontraba mirando al horizonte sin notar la presencia de sus compañeros.
-¡Erza! –exclamó Lucy corriendo con los demás hacia ella-. ¿Estás bien?
-Sí –respondió, girándose para mirarles-. Solo estaba observando el paisaje.
-¿El paisaje? –preguntó Gray extrañado. En ese momento giraron la vista y todos menos Lagi se sorprendieron.
Desde aquel lugar podía verse varios pueblos e incluso la zona que daba al mar.
-Increíble… -dijo Lucy en un susurro.
-En mi vida he visto este tipo de paisaje… -comentó esta vez Wendy.
-Mirad, allí está la ciudad de Magnolia –señaló Lagi a la ciudad que se encontraba más cerca. Entonces señaló otro un pueblo cercano, que estaba al otro lado de un bosque-. Y aquel Larie. El bosque que está en medio de los dos es Garay.
-Luce –dijo Natsu en voz baja para que solo ella escuchara-. ¿Esos nombres no…?
-Sí, ¿pero cómo es que están ahí? ¿No habían desaparecido hace unos años? –respondió en el mismo tono.
-Si no tenéis algún lugar a donde ir, podría decirle a una amiga que vive en Magnolia –empezó a decir Lagi-. Alquila unos apartamentos allí y seguro que no la molesta si se lo pido.
-¿Enserio que podemos? –preguntó Erza.
-Claro –asintió el pelirrojo-. Como recompensa por lo de antes.
-No, nosotros deberíamos de agradecerte por todo lo que has hecho por nosotros –dijo Lucy.
Lagi sonrió a la rubia, haciendo que Natsu se sintiera algo molesto.
-Insisto. Así que venir conmigo –dijo el pelirrojo empezando a caminar por un camino que daba a la ciudad. El equipo se miró entre sí y asintieron, para después seguir a Lagi.
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Después de varios minutos, llegaron a la ciudad, donde había gente vendiendo comida y ropa en puestos al aire libre, pero el grupo vio a mucha gente con armaduras y comprando armamento.
-Se me olvido deciros que, Magnolia está siendo amenazada para una guerra contra Larie –explicó Lagi-. Así que tenéis que estar alerta en todo momento.
Los chicos asintieron y estuvieron en silencio hasta que finalmente llegaron a un edificio de dos pisos. Era de madera y tenía varias ventanas.
-No sé porque, pero se me hace muy familiar –dijo Charle mirando de arriba abajo el lugar.
-Land –dijo Lagi llamando a la puerta-. Soy yo, Lagi.
-Un segundito, por favor –dijeron desde el otro lado.
-Espera un momento –pensaba Lucy, abriendo los ojos como platos-. ¿Esa voz no es…?
En ese momento la puerta se abrió. Dejando ver a una mujer alta y delgada. Con el pelo corto y morado y ojos negros ocultos tras unas lentes de sol. Llevaba un vestido y gran cantidad de joyas puestas de cabeza a los pies.
-Vaya Lagi, cuánto tiempo –dijo la mujer-. Y veo que tienes compañía, ¿Quiénes son esos jóvenes?
-¡¿ES LA CASERA?! –pensaron todos los del equipo al mismo tiempo.
-Son unos amigos míos –respondió el pelirrojo-. Y en este momento necesitan un lugar donde quedarse. ¿Podrías…?
-Claro que sí, cuando empecé con este negocio, tú me ayudaste mucho a la hora de publicitarle a la gente sobre este lugar, así que para devolverte el favor son más que bien recibidos aquí.
El equipo de Natsu sonrió.
-Pero, hay un inconveniente, y es el que sólo pueden permanecer aquí durante unos días –siguió la mujer agachando la cabeza-. Quedarse en un mismo lugar puede traer consecuencias.
-Lo entendemos –asintió Erza-. No se preocupe, no nos quedaremos aquí por mucho tiempo.
-Bueno pues ya todo hecho, os voy a acompañar a vuestras habitaciones –dijo Land entrando en la casa.
Los demás los siguieron y por el camino, la mujer sacó de su bolsillo 3 llaves.
-Hay libres dos habitaciones dobles y una individual –empezó a decir-. Así que decirme quien se quedará con cada habitación.
-Yo me quedaré con Wendy –respondió Erza-. Natsu, tú y Gray dormiréis en la misma habitación.
-¿¡Qué!? –exclamaron los dos chicos al mismo tiempo-. ¡Yo no pienso dormir en la misma habitación que…!
Pero callaron de golpe al ver la cara asesina de la pelirroja.
-¡N-no hay ningún problema!
-Eso me gusta más –dijo Erza cruzándose de brazos y asintiendo con la cabeza.
-Así que yo me quedo con la individual… -dijo Lucy mirando al suelo.
-Solo será para dormir, luego estaremos todos juntos durante el día.
-Oye, ¿Y Lagi-san dónde dormirá? –preguntó Wendy.
-Yo vivo a las afueras de Magnolia, así que no os preocupéis por mí –respondió el pelirrojo.
-Pues si ya está todo decidido… -empezó a decir Land mientras le entregaba la llave correspondiente a cada uno-. En las habitaciones hay un baño y una cocina. Si necesitáis algo, mi habitación se encuentra en la planta de abajo.
-Entendido –dijeron todos antes de que la mujer se marchara por donde había venido.
Entraron a la primera habitación, que era el de la rubia, y aún en la puerta Lagi no se había movido de su lugar.
-Voy a hacer unas compras, así que enseguida vuelvo –dijo. El grupo asintió, y de inmediato, el chico se fue cerrando la puerta tras de sí.
Permanecieron en silencio durante un rato, mirando la habitación hasta que Natsu notó algo y empezó a oler el ambiente.
-¿Y ahora qué ocurre? –preguntó Lucy.
-Que curioso… huele igual que tu habitación, Luce –respondió de forma sorprendida.
-¿Qué? –dijeron todos al mismo tiempo. Wendy casi al instante, olió su alrededor.
-Es cierto, huele igual –respondió la peliazul-. Sólo que tiene algo diferente.
El grupo se quedó mirando la habitación, que, era la misma que Lucy, pero con la diferencia de que las paredes no estaban pintadas, sino que más bien solo era madera. Había unos pocos muebles llenos de polvo y la cama era de metal la cual tenía un colchón que parecía incómodo.
-Tal vez sea por el polvo acumulado–explicó Charle.
-Puede –respondió Wendy-. Pero, ¿por qué todo esto ha cambiado así de repente?
-Creo que ya sé por qué –habló Happy en ese momento-. Mirad.
En ese momento, giraron la vista a un pequeño calendario que se encontraba en una de las estanterías. Era el 16 de Septiembre del año 766.
-¡¿Cómooo?! –exclamó Natsu con la boca abierta y los ojos abiertos de par en par.
-¿Estamos en el año 766? –preguntó Gray completamente desconcertado.
-¿Pero cómo…? –siguió Erza.
-Creo… -empezó a decir Lucy-, creo que por culpa de los símbolos que aparecieron en aquella libreta hizo que retrocediéramos en el tiempo…
-Pero si estamos en el pasado, ¿cómo podremos regresar a nuestro presente? –preguntó el felino azul, preocupado. El grupo empezó a pensar en algo hasta que se abrió la puerta. Allí se encontraba Lagi.
-Siento si os hice esperar –dijo él con una gran bolsa blanca colgada en la espalda-. Me fui a buscar algunas cosas para vosotros.
-¿Eh? –dijeron los demás. Tras esto, Lagi fue entregando a cada uno de ellos una bolsa marrón de menor tamaño.
-Lo compré porque ya que estamos cercanos a una guerra, es mejor que tengáis algo de protección –respondió el pelirrojo-. Así que por favor, iros a cambiar y luego me decís que os parece.
Los demás se encogieron de hombros y sin más dilación, Lucy entró al cuarto de baño mientras que el resto salió de allí para ir a sus respectivas habitaciones.
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Después de media hora, Lucy salió de la habitación ya con la nueva vestimenta que le había entregado Lagi.
Se trataba de una camisa blanca con escote en forma de corazón y mangas largas y anchas de color azul y bordes blancos y guantes azules. Dejaba al descubierto el ombligo y por su cintura llevaba una falda blanca con decorados dorados y un cinturón donde colgaba sus llaves, unas medias que le llegaban hasta un poco más arriba del muslo y bota de cuero. Y en su espalda llevaba puesta una capa blanca que le llegaba hasta las rodillas y que tenía cuello alto. Se había dejado el pelo completamente suelto porque se sentía más cómoda de esa manera.
-Qué extraño se me hace llevar este tipo de ropa… -dijo para sí misma. Miró a su alrededor y vio que nadie había llegado aún a la habitación-. Bueno, podría esperarles a que vengan, o ir allí…
Entonces miró a la puerta.
-Lo mejos es que salga a echar un vistazo –decidió. A continuación empezó a caminar hasta la salida y tras esto caminó hasta la zona en donde se encontraban las habitaciones de sus amigos.
Nada más llegar, se encontró que las puertas estaban cerradas, así que fue directamente hacia una habitación al azar donde llamó a la puerta nada más situarse en frente de ésta.
-¿Hola?
-Un momento, ahora mismo abro –respondieron desde el otro lado. Se trataba de Wendy.
En unos segundos la puerta se abrió, dejando ver a la joven con una sonrisa.
La ropa actual de la peliazul consistía en una camisa de cuello alto y sin mangas de color blanco, un abrigo largo del mismo color pero con decorados azules oscuros, una falda que le llegaba hasta por encima de las rodillas y calcetines largos de color negro junto con unos botines blancos. En su pelo corto se había hecho una trenza a un lado.
-Vaya Wendy, te queda bastante bien –respondió la rubia con una sonrisa.
-Pero se me hace raro llevar este tipo de ropa… –rió ella.
-Pero admite que te sienta bien–dijo entonces Charle. Que llevaba puesto un vestido rosa de manga larga, una pequeña capa blanca y un lazo del mismo color que el vestido.
-¿Y Erza? –preguntó Lucy entrando dentro de la habitación.
-Se está duchando, en un rato saldrá –contestó Wendy. Justo en ese momento, Erza salía del cuarto de baño con tan solo una toalla.
-Vaya Lucy, que rápido has llegado –respondió la pelirroja nada más verla.
-Es que acabo de terminar de cambiarme y… -empezó a decir.
-Bueno, espera un momento que me voy a poner la ropa –dijo Erza-. ¡Re equipar!
En ese instante, el cuerpo de la pelirroja brilló, y tras unos instantes, su toalla había sustituida por una armadura similar a la que llevaba habitualmente, excepto que el de ese momento ocultaba los brazos de la chica con unas mangas largas negras, no tenía la marca del gremio ni de Heart Kreuz en la armadura, ni tampoco llevaba falda, llevaba pantalones negros junto con unas botas altas.
-Ya estoy lista –dijo finalmente.
-Pues ya que estamos todas vayamos a ver cómo van los chicos –dijo Lucy abriendo la puerta de la habitación. Pero se quedó parada en el lugar nada más ver a Natsu, Happy, Lagi y a Gray frente a ella.
Natsu estaba vestido con una camisa negra sin mangas, oculto tras una armadura roja y guantes que le llegaban hasta la parte superior de los codos, guardabrazos que terminaban en los codos, pantalones holgados negros y botas del mismo color, y en vez de una capa llevaba su bufanda. Happy llevaba una camisa blanca y una capa verde. Y Gray llevaba una camisa negra junto a una armadura del mismo color pero con bordes azules, pantalones azules oscuros, botas similares a las de Natsu y tampoco llevaba capa.
-Hola –saludaron.
-Bueno, ya no hace falta ir a buscarlos –dijo la rubia dejando pasar a los chicos.
-Vaya chicas, la ropa que he escogido os queda bastante bien –dijo el pelirrojo.
-Gracias –agradeció Erza cerrando la puerta.
-Ahora que estamos todos, tenemos que hablar sobre cómo podemos regresar –comentó Gray apoyándose contra la pared.
-Cierto, pero, ¿por dónde podríamos empezar a buscar? –preguntó Wendy.
-¿Eh? ¿Pero de qué se supone que estáis hablando? –dijo Lagi, sin saber de qué hablaban. Los demás se miraron entre sí.
-Verás Lagi, nosotros… -empezó a decir Lucy después de unos segundos-, no somos de este tiempo. Venimos del futuro.
-¿Del futuro? –preguntó. Los demás asintieron con la cabeza, para después, hacer reír al chico-. ¡Jajaja! ¡Qué broma más mala!
-No es una broma –dijo el pelirosa algo molesto mientras daba un paso hacia el pelirrojo.
-Natsu –interrumpió Lucy-, por favor, aunque no nos creas, necesitamos ayuda. Y si es posible, la tuya.
Los ojos de Lagi se abrieron sorprendidos.
-Pero Luce… -empezó a decir Natsu. Lucy le detuvo y negó con la cabeza, haciendo que éste se cruzara de brazos.
-Por favor –pidió una vez más. El pelirrojo se quedó mirando a Lucy durante unos segundos hasta que finalmente sonrió y le dio unas palmadas en la cabeza.
-De acuerdo, os ayudaré –respondió-. Aunque se me hace difícil creer vuestra historia de que venís del futuro.
-Pues créetelo aunque te cueste –refunfuñó el pelirosa. Los demás se encogieron de hombros al ver que su amigo no tenía remedio y para después ponerse a pensar en algún plan.
-Hey, yo conozco a alguien que podría ayudarnos –dijo Lagi después de un rato-. Es una gran curandera, pero también es muy inteligente y podría saber cómo devolveros a vuestro tiempo.
-¿Enserio? –preguntó Happy sorprendido. Lagi asintió con la cabeza.
-¿Y crees que podrías llevarnos con ella? –dijo esta vez Lucy.
-Claro, pero os advierto que no se lleva muy bien con los humanos.
-Esperad un momento –empezó a decir Gray-. Lo de los humanos se me hace bastante familiar…
-No me digas… que esa persona es… -siguió Erza.
