Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es Eviefan, yo solo traduzco.


Capítulo Beteado por: Isa BetaTraductora Ffad

www . facebook groups / betasffaddiction /


~After the Honeymoon~

Capítulo 2: Inesperado

Edward POV

El camino al hospital había sido difícil para Bella, incluso con la medicina para las nauseas. Había pasado la mayor parte del tiempo recostada en mis brazos vomitando. Ahora que ya no estábamos en movimiento, y ella estaba vestida con una bata de hospital acostada en una camilla, mi esposa ya no se veía tan frágil como se veía en el carro. Carlisle le había conseguido una habitación privada y le había tomado muestras de sangre para llevarlas a analizar al laboratorio. Mientras él iba a hacer eso me senté al lado de Bella sosteniendo su suave mano.

—De verdad siento mucho habértelo ocultado —estaba diciendo. Todavía se sentía culpable por no haberme dicho antes que estaba enferma. Mientras hablaba con Bella me di cuenta de que el color estaba comenzando a regresar a sus mejillas y parecía tener un poco más de energía.

—No quiero que te preocupes por eso —respondí, inclinándome hacia enfrente para presionar mis labios contra los de ella. Era una manera efectiva de silenciarla y distraerla de sus preocupaciones.

Cuando me alejé, Bella respiró profundamente un par de veces antes de cerrar los ojos. —No me gusta estar aquí y de verdad espero que Charlie no se entere.

Cuando la besé de nuevo y me alejé, Bella suspiró frustrada. — ¿Por qué sigues haciendo eso? Solo me haces querer hacer cosas que no deberíamos en un hospital.

—Te beso porque te amo y porque no quiero que te preocupes. Necesitas concentrarte en mantener la calma, Bella. Sé que no es fácil pero inténtalo, por mí —. Pedirle que lo hiciera por mí ya era demasiado, pero me alegré cuando tomó mi mano antes de cerrar los ojos.

Mi oído estaba concentrado en el latido constante de su corazón y en cada respiración que tomaba mientras mi ojos viajaban por su cuerpo perfecto. No tomó mucho tiempo para que su corazón disminuyera sus latidos a la vez que Bella comenzaba a respirar más profundamente. Cuando se quedó dormida concentré mis pensamientos en lo que podría estar médicamente mal con ella. Las primeras opciones aún eran su apéndice y vesícula biliar, pero me seguía preguntando si yo tendría algo que ver con esto. Carlisle y yo no habíamos tenido la oportunidad de discutir acerca de mis miedos, e incluso aunque Bella confiaba en mí, no sabía qué tan bueno era eso.

Cuando la puerta se abrió lentamente volví al tren de mis pensamientos y vi como Alice entraba en silencio a la habitación. Su entrada hizo que me diera cuenta de que Carlisle se había ido hace cuarenta minutos. Me pasé la mano por el cabello mientras mi mente comenzaba a acelerarse. ¿Por qué se estaba tardando tanto? ¿Habría encontrado algo peor que los diagnósticos que ya teníamos?

—Alice, necesito que te quedes con Bella. Quiero ir a ver por qué Carlisle se está tardando tanto.

—Lo haré con mucho gusto —. Cuando comenzó a sentarse en la silla que yo acababa de desocupar, una idea llegó a mí—. Alice, ¿puedes ver el futuro de Bella? —. No estaba seguro de por qué no había pensado en eso antes. Tal vez Alice podría decirnos lo que necesitábamos saber.

Por un momento sus ojos se desenfocaron, y luego regresó sacudiendo la cabeza.

—No puedo verla por completo —murmuró Alice más para sí misma—. Qué extraño.

Necesitando todo tipo de respuestas, salí del cuarto y me dirigí al otro lado del hospital donde se encontraba la oficina de Carlisle. La puerta estaba parcialmente abierta así que solo la empujé, encontrando a mi padre en su escritorio. Los pensamientos de Carlisle eran tranquilos mientras miraba a algo que estaba frente a él en su escritorio.

— ¿Carlisle?

Sabía que él estaba consciente de mi presencia, pero al parecer necesitaba tiempo para ordenar sus pensamientos y yo no podía encontrarle sentido a lo que estaba escuchando en mi mente.

Finalmente me miró. —Hicieron exámenes a su apéndice y salieron normales. El técnico hizo otro examen, uno estándar para una mujer de su edad, uno que yo pensé en hacer. Edward, Bella está embarazada.

Sus palabras me tomaron por sorpresa y me senté en la silla, pellizcándome el puente de la nariz con el pulgar y el índice mientras cerraba los ojos.

—Ustedes tendrán que discutir acerca de quién es el padre de este niño, pero todo encaja.

Por alguna razón, cuando dijo eso sentí que mi ira estallaba, pero solo fue por un momento. Carlisle no conocía todos los detalles y era hora de que se lo dijera.

—Antes de que fuéramos a la isla, Bella no estuvo con nadie más —. Esperé para ver si Carlisle entendía.

Instantáneamente pude ver en sus ojos que lo hizo.

—Los riesgos —comenzó, pero alcé una mano.

—Sabía a lo que nos enfrentábamos y la primera vez la lastimé —cuando comencé a hablar Carlisle fue a la puerta para cerrarla—. Solo fue esa vez. Carlisle, ¿cómo es que esto es posible?

Mi padre estaba sentado en la silla junto a mí y su mente se aceleraba intentando descubrir qué era lo que había pasado. Carlisle estaba pensando en los Incubo, las leyendas de vampiros que podían engendrar hijos con mujeres distraídas.

Tal vez hay algo de verdad en eso —pensó todavía sin hablar.

— ¿Qué pasaba con las mujeres que los tenían? —. Estaba al tanto de esas leyendas, pero no lo suficiente para conocer esa respuesta.

La mente de Carlisle se quedó en silencio, y cuando me vio supe que no querría conocer la respuesta. Me levanté, dirigiéndome a la puerta.

— ¿A dónde vas?

—Necesito hablar con Bella. Esa cosa que está dentro de ella no puede seguir creciendo.

Antes de que pudiera abrir la puerta, Carlisle estaba a mi lado.

— ¿Crees que es sabio discutirlo dada su condición, y si es que aceptará a hacerlo?

Mi esposa nunca aceptaría y supe que éste iba ser nuestro primer reto como matrimonio.

— ¿Podemos llevarla a casa?

—Quiero que termine la bolsa que tiene conectada a la intravenosa junto con otra antes de que la llevemos de regreso a casa. Lo siento hijo, intentaré encontrar algo más en internet.

— ¿Cómo puede ser posible? No estoy vivo como ella. Mi cuerpo congelado es como el resto de nosotros. La historia de los Incubo nunca tuvo mucho sentido para mí.

—Nuestros cuerpos todavía tienen muchas versiones de fluidos a base de veneno que funcionan como sangre —el resto lo decía en su mente, que los fluidos funcionaban de la misma forma cuando un vampiro estaba excitado, y que cuando eyaculé dentro de Bella el veneno actuó como fluido seminal y fue capaz de fertilizar un óvulo. Todo esto era una pesadilla de la cual sabía no íbamos a despertar.

.

Cuando regresé con Bella yo ya había ido a la sala de maternidad y había visto a los bebés recién nacidos por la ventana. Estaba luchando por convencerme a mí mismo de lo que ya sabía. Los bebés que veía en la sala eran creados para prosperar y vivir. La cosa dentro del cuerpo de Bella era una burla y podría matarla. Al mismo tiempo lo pensaba más porque una parte de ella estaría allí.

Mi esposa estaba completamente sentada en la cama, hablando con Alice de las clases que más le gustarían cuando comenzáramos con la escuela. Había un suave resplandor en ella que era asombroso, y no pude evitar quedarme de pie donde estaba, mirándola.

Cuando sus ojos cafés se encontraron con los míos reprimí lo que sentía en ese momento y me acerqué a ella.

—Carlisle no encontró nada malo con tu apéndice o vesícula —comencé.

El alivio en la mirada de Bella hizo que mi pecho se apretara, quería continuar y decirle cuál era la causa de sus nauseas, pero sabía que tendría que esperar.

— ¿Qué cree que es?

—Nada de lo que preocuparse en este momento —dije cuando Alice se levantó, dejándome el lugar junto a mi esposa. Mi hermana sabía que estaba ocultando algo, pero nos dejó solos sin decirme nada.

—Edward, dímelo por favor. Puedo verlo en tus ojos; Carlisle encontró algo. ¿Es tan malo?

Me moví y tomé sus manos en las mías.

—Es muy complicado, algo que nunca hemos visto.

Mi esposa me miraba expectante y cerré los ojos.

—Descubrió que estás embarazada.

Su repentino inhalar de aire me hizo abrir los ojos. El latido de su corazón se aceleró y cuando lo hizo escuché algo que no había oído antes. Junto al aumento de los latidos de Bella había otro latido que era más rápido y más parecido a un zumbido. Fue entonces cuando me di cuenta en el problema en que nos habíamos metido, porque la realidad me golpeó directamente en mi muerto corazón. El ser dentro de ella era real. El niño no fue creado de la codicia vampírica para herir a la mujer que lo tenía, usándola; sino creado del amor.

— ¿Edward? —susurró.

Concentré mi mirada en ella. —Tenía ideas horribles antes de llegar aquí. Ni siquiera podía pensar que lo que llevabas dentro de ti fuera algo bueno. Bella, puedo escuchar el latido de su corazón. ¿Cómo es que lo pase por alto?

Lágrimas bajaron por las mejillas de mi esposa y yo estiré una mano para limpiarlas.

— ¿Cómo? —la voz de Bella tembló cuando preguntó eso, y me di cuenta de que estaba asustada, pero no por la misma razón que yo.

Le expliqué lo que Carlisle me había dicho en su oficina y se aferró a mi mano mientras escuchaba atentamente. Cuando la enfermera regresó para revisarla se alarmó, pero le aseguré que las cosas estaban bajo control, siempre sorprendido de lo fácil que era deslumbrar a una mujer joven. Bella había sido quien señaló eso.

—Edward, no sé si estoy lista para un bebé. Nunca hablamos sobre esto porque nunca lo consideramos —comenzó Bella—. Una vez Rosalie me dijo que era muy joven para saber qué era lo que quería y que si me convertía llegaría el día en que me daría cuenta de qué era lo que me estaba perdiendo.

Su voz se rompió en la última parte y la refugié en mis brazos. —Estamos en esto juntos, tenemos mucho que considerar.

Mi esposa asintió, recargando su mejilla contra mi hombro.

— ¿Cuándo nos podremos ir a casa?

—Pronto —dije, acariciando su espalda.

Bella POV

Cuando finalmente llegamos a casa ya era de tarde, pero yo seguía sorprendida por lo que había descubierto Carlisle. Edward me dijo brevemente que pensaba que nuestro hijo era una abominación, pero en ese momento estaba demasiado aturdida para molestarme. Mi cerebro se sentía susceptible, como si algo pesado hubiera caído sobre él. En nuestra habitación me preparé para dormir en una nube de confusos pensamientos. Edward había ido abajo por algo de tomar para mí y necesitaba tiempo a solas para desenredar todo esto. Este embarazo no era solo sobre mí, también le concernía a él. ¿No había intentado evitar cometer los mismos errores que mis padres?

Después de ponerme una de las camisetas de Edward, mi pijama favorito, me deslicé debajo de las sabanas y cobijas doradas. ¿Cómo sería este bebé ¿A quién se parecería más? ¿Qué es lo que me va a hacer? Ya estaba teniendo muchas dificultades y, de acuerdo a las suposiciones de Carlisle y por lo que Edward y él identificaron como el latido del bebé, tenía al menos ocho semanas de embarazo, si no es que más.

Lo único con lo que pudo salir mi cansado cerebro fue con una vieja película de una mujer que daba a luz al hijo de Satanás. Había un culto que se llevaban al bebé y la primera vez que ella lo vio, sus ojos eran negros y no era un niño normal. Incluso así lo amaba porque era suyo.

Mi bebé no era así. Esto era algo creado por nuestro amor, pero todavía era muy difícil comprenderlo y mis pensamientos volvían siempre al mismo punto.

—Siento haberme tardado tanto —dijo Edward sacándome de mis pensamientos.

Mi esposo me ayudó a sentarme y me bebí todo el vaso de agua sin detenerme.

—Edward, ¿cómo crees que será el bebé? ¿De verdad piensas que será una abominación? —mientras hacía esas preguntas mi corazón comenzó a latir dolorosamente en mi pecho, y cuando él estuvo a mi lado me moví a sus brazos—. Tengo miedo, pero no de tus preocupaciones sino de lo que siempre me ha preocupado a mí. Lo que mi madre me inculcó es esperar antes de hacer esto. Estoy feliz de haberme casado, pero no sé qué pensar sobre este bebé.

Mi esposo me acercó más a su cuerpo y me sentí segura al ser abrazada a pesar del frío. El frío ya no era un problema para mí; aunque eso a lo mejor tendría más que ver con la manta eléctrica que estaba debajo de mí.

—Yo también intento asimilar esto. Es difícil describir mis sentimientos y no quiero asustarte más, pero estoy preocupado —. Levanté el rostro de su pecho para verlo mientras hablaba—. No hay información de esto, las pocas leyendas que hay no aplican para nosotros. ¿Alguna vez has escuchado las leyendas de los Incubo?

El nombre hizo sonar una campanilla y pensé en Jacob, antes de todo esto, y sus historias acerca de los "fríos". Después de que hice mi propia investigación y encontré lo de los Súcubo e Incubo. Los Súcubo eran las vampiresas culpadas de infidelidad. Los Incubo podían tener hijos y la historia dada era de un esposo que se iba por seis meses y que al regresar a casa se encontraba con su esposa embarazada. La culpa la tenía los Incubo, pero no se mencionaba nada de lo que fue de la madre del niño.

— ¿El Incubo podía tener hijos siendo vampiro?

—Sí. Se menciona eso en la historia de Merlin, pero no lo suficiente para rescatar algo. Carlisle está planeando en traer a casa algunas máquinas en los siguientes días. Quiere asegurarse de que todo está bien.

Asentí, recargando la cabeza de nuevo contra su pecho.

— ¿Crees que me lastimará?

—Espero que no —fue lo último que escuché antes de que mis ojos se cerraran en un descanso muy necesitado.

Edward POV

Cuando Bella se durmió pensé en ir a cazar solo. Necesitaba deshacerme de la sed, pero mi mente estaba muy distraída con todos los pensamientos del embarazo. Había un enorme peligro en todo esto, el cual era si su cuerpo sería capaz de llevar un niño que tendría una mitad de mí. Como especie, los vampiros eran casi imposibles de destruir. Ningún humano podría cumplir con esa tarea, mi mente me llevó de regreso a la pelea con Victoria. Había sido difícil detenerla el tiempo suficiente para destruirla porque era muy rápida. Cuando se distrajo con el acto de Bella, hacerla pedazo ya no había sido tan difícil. Tal vez un ejemplo mejor era James. Mis hermanos se encargaron de él, y Jasper había compartido sus pensamientos durante la batalla. James había luchado con cientos de años de experiencia y fue una batalla reñida incluso con Emmett ayudándonos.

Bella era frágil, como un pétalo de rosa cayendo hacia una cama de clavos, lista para destrozarla. Deslizando la mano debajo de las cobijas dejé que la manta la calentara antes de presionarla contra su abdomen. Podía sentir como comenzaba a ponerse firme el lugar donde estaba creciendo el bebé y me obligué a enfrentar lo que se necesitaba discutir. Este embarazo era un gran riesgo para su vida, y por mucho que quisiera amar a este niño, la idea de mi esposa siendo lastimada por su desarrollo hacía que todo estuviera en conflicto.

Para mí no había posibilidad de dormir para refrescar mi mente, y por primera vez en un largo tiempo deseaba poder dormir para escapar de mis pensamientos negativos.

La mañana llegó y pasé toda la noche sosteniendo a mi esposa, intentando descifrar cómo discutir las opciones que teníamos que considerar. Cuánto la lastimaría eso, y me pregunté si esta discusión alejaría a mi Bella.

Su mejilla frotándose contra mi pecho me trajo de regreso a ella, a la sensación de su suave cuerpo en mis brazos.

—Buenos días —susurré cuando levantó el rostro, sonriéndome antes de besarme.

—Me encanta despertar así, contigo abrazándome.

—Me encanta abrazarte, ver y sentir cómo vas despertando.

Nos acurrucamos unos minutos en silencio antes de que su estomago gruñera.

—Supongo que será mejor que me levante a hacerte el almuerzo. ¿Huevos?

Asintió, aunque cuando intenté levantarme Bella se aferró a mí.

Me recargué contra las almohadas, poniéndola por completo sobre mí, envolviendo mis brazos a su alrededor.

—Vamos a superar esto —le dije intentando no pensar en el daño que le haría mis palabras más tarde.

—Siempre pensé que cuando dos personas se enteran que van a tener un bebé era como un momento mágico. Siento como si eso estuviera muy lejos para nosotros.

Su uso de la palabra personas para describirnos a ella y a mí casi me deja sin aliento. Bella nunca se había visto con claridad, ni a mí si es el caso. Me aceptaba con fe ciega,

—No somos ordinarios, mi amor —. ¿Estábamos destinados a tener dificultades, siendo la mejor opción transformarla lo más pronto posible para no tener que enfrentar esas preocupaciones?

Una vez estuvo más tranquila me levanté, cargándola de la cama gentilmente para ponerla en el piso.

—Te amo —le dije, acunando su rostro en mis manos antes de besarla.

Su estomago gruñó de nuevo y sonreí antes de ir a hacerle de almorzar.

.

Caminaba a paso humano junto a Bella sosteniendo su mano en la mía. Estábamos cerca del río y estaba nublado. Parecía que habíamos estado caminando por horas en lugar de minutos e intentaba encontrar la mejor manera posible de sacar a relucir lo que teníamos pendiente de discutir.

—Estaba pensando acerca del bebé cuando saliste a cazar con Emmett y Jasper. No creo que vaya a ser tan malo como imaginamos. Quiero decir, existe el riesgo, pero no lo sabemos, podría manejarlo si algo pasara. Lo divertido es que ayer cuando desperté ni siquiera lo sabíamos.

—Bella, el riesgo es grande. No sabemos lo que hará este bebé cuando comience a crecer de verdad dentro de ti. ¿Recuerdas lo que pasó la primera noche cuando perdí el control? —. Esos eran recuerdos dolorosos, pero tenía que hacerla ver eso.

Dejó de caminar, mirando la hierba verde. —Estoy muy confundida, Edward —admitió un momento antes de que sus brazos estuvieran a mi alrededor.

—Lo siento —dije, acariciando la parte trasera de su cabeza con la mano—. Bella, necesitamos hablar de lo que queremos hacer —declaré finalmente, sintiendo su cuerpo tensarse en mis brazos.

—Por favor, no digas lo que creo que vas a decir.

— ¿Estás preparada para las complicaciones? —mi voz sonó un poco más dura de lo que pretendía y estaba frustrado porque mis propias emociones estaban en guerra. Parecía que la idea de este bebé se había afirmado en mi mente e incluso pensar en interrumpir el embarazo se sentía como una traición al amor que le tenía a mi esposa y a todo por lo que hemos luchado.

La húmeda de sus lágrimas contra mi camiseta hizo vacilar mi resolución, pero tomé aire y seguí.

—No sabemos lo que pasará, Bella. Por un lado puede que pases por esto y estés bien, pero, ¿qué tipo de vida tendrá nuestro hijo? Tenemos que considerar lo que pasaría si Aro se entera —dije. Mis pensamientos habían estado en los Volturi toda la noche pasada. Algún día se acordarían, si no es que Jane les recordó ya. Algún día vendrían. Todos pelearíamos para proteger a este niño, pero ¿qué le esperaría a nuestro mundo si ellos llegaran a poner sus manos en un ser mitad humano, mitad vampiro?

Sus sollozos me sacaron de mis pensamientos y me odié a mí mismo por hacer esto.

—Huiríamos. No me pidas que renuncie a este bebé, Edward —susurró Bella con la voz rota y la respiración entrecortada.

Nos senté y la acurruqué contra mí, besando sus lágrimas. —Tengo más miedo de perderte —admití.

Bella respiró profundamente subiendo una mano para pasarla por mi mejilla. —No me perderás. Si me conviertes no seré una carga y juntos podremos proteger a nuestro bebé. No sé cómo funcionará todo esto, pero hemos enfrentado situaciones más difíciles que esta —dijo. Su voz se hacía cada vez más fuerte.

Por un largo rato me quedé sentado abrazándola, ambos nos veíamos ocasionalmente al besarnos o tocarnos. Escuché el latido de su corazón y el inconfundible zumbido que era el latido del niño, nuestro bebé. Ambos teníamos que resolver esto y decidir qué era lo mejor, pero no parecía ser el momento adecuado al sentir las primeras gotas de lluvia.

Me puse de pie cargándola en mis brazos mientras comenzaba a caminar hacia la casa, nunca alejando mis ojos de los de Bella. Inclinando la cabeza presioné mis labios suavemente contra los suyos.

—Te amo.

Bella sonrió en el beso antes de mover la mano para acercarme más a ella.