Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! No me pertenece ni sus personajes es propiedad de Akira Amano.
Advertencias: El siguiente fic ha sido clasificado con rating M. Por si no ha quedado claro, es Yaoi, pareja principal G27. Posible violencia y lemon futuro.
Aclaraciones:
"Hablan los personajes".
'Pensamientos'.
"Lo que Tsuna escribe para comunicarse".
-aclaraciones- (Mías XD)
Summary: Su vida era perfecta, casa perfecta, familia perfecta, amigos perfectos e incluso trabajo perfecto. No le pareció inconveniente aceptar a un nuevo inquilino en su casa. Sólo había un obstáculo, su inquilino no podía hablar.
Yunmoon Projects
Presenta:
YOUR VOICE
Capítulo 1 - Silencio y lastima
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La casa de Giotto, a diferencia de la suya, era increíblemente grande, Tsuna se preguntó si el rubio viviría con alguien más, porque no le cabía en la cabeza que alguien tuviera una mansión para vivir solo. Ciertamente no había visto a alguien más, al menos a alguien que hiciera la limpieza o algo así y la casa estaba impecable, para Tsuna era sorprendente que un hombre mayor lograra eso, hablaba de la perfecta limpieza, al menos con su padre era diferente. Siempre llegaba tarde a casa, dejaba todo fuera de su lugar y sólo le dejaba dinero para comprar comida, era realmente muy desordenado y despreocupado.
De esta forma había sido su vida por todo un mes, mientras que su padre trabajaba e iba a visitar a su madre, Tsuna se quedaba en casa, hacía su desayuno, la comida y la cena, limpiaba y luego iba a visitar a su madre.
Ahora había vuelto con ese pensamiento que no había querido tomar, su madre.
Realmente le daba pena no poder llamarla, su voz simplemente no salía, realmente deseaba poder hablar y despertarla, pero no podía. Su padre había tratado de hacer algo con respecto a su perdida de voz, desde ir con médicos hasta con psicólogos, pero dijeron que no podían ayudarlo. Su padre le dijo que no se preocupara, que con el tiempo recuperaría la voz, pero Tsuna tenía miedo que jamás lo hiciera. Realmente le daba un poco de temor no poder comunicarse nunca más con la gente, se le hacía difícil tener que cargar siempre con una pizarra blanca, con un cuaderno o con el teléfono móvil, ya le habían robado un móvil y le habían golpeado con la pizarra, además que nunca podía gritar para pedir ayuda. No tener voz era… triste y difícil. Era tan triste no poder llamar a su madre para despertarla y difícil tener esos métodos para comunicarse con la gente, ni que decir de ver sus rostro llenos de lastima, por él.
Cuando su padre le dijo que habían encontrado un tratamiento para que su madre saliera del coma Tsuna estaba más que contento, pero saber que no podría acompañarlos le había provocado un poco de miedo, ¿entonces no podría estar con su madre? No quería apartarse de su lado, quería estar con ella cuando despertara. Pese a que ya se había decidido sobre el tratamiento, había algo que retrasaba la partida de sus padres, su padre no quería dejarlo solo. En un primer momento Tsuna le había mencionado que no le importaba quedarse solo, pero de alguna forma su padre notó que eso era mentira, cuando estaba solo se sentía temeroso. Así que, finalmente su padre le dijo que había encontrado a alguien que podía hacerse cargo de él mientras comenzaban con el tratamiento de su madre. Seis meses lejos de ella, era el tiempo que le daban al tratamiento, podría ser más, podría ser menos, era algo que no sabían, pero durante seis meses tendría que convivir con: Giotto Vongola.
Tsuna nunca se imagino que su padre le dejaría en manos de un extraño, no es que odiara a Giotto, no lo conocía como para odiarlo, sólo odiaba la idea de quedarse con él, no lo conocía, nunca había hablado con él, ¿qué podía esperar de esa convivencia? Sólo podía esperar que pronto su madre despertara para que pudiera estar con ella, la necesitaba, realmente la quería de vuelta.
"¿Te gusta?". Tsuna se exaltó cuando escucho la voz de Giotto y recordó que estaba al lado del rubio, miró la habitación y se preguntó si sería una molestia utilizarla, era una habitación muy bonita, ni que decir de su tamaño, era enorme, temía que una de las puertas que estaban en las esquinas fuera un baño, eso sería demasiado. "La puerta de la derecha es un armario, la puerta de la izquierda es un baño. Puedes desempacar mañana en la tarde, por ahora es mejor que… ¿Tienes hambre o quieres ir a la cama?".
Tsuna comenzó a escribir algo en su móvil y luego se lo mostró a Giotto. "Me iré a dormir, gracias, Giotto-san". Giotto asintió y le sonrió.
"Bueno, entonces descansa. Nos vemos en la mañana".
Sin más Giotto salió de la alcoba y Tsuna miró a su alrededor, era una recamara muy grande… le perturbaba todo ese espacio, se sentía solo y agobiado. No era tan diferente de su casa, de cuando su madre entró al hospital y él se quedo solo, realmente le asfixiaba tanto espacio y soledad. Se acercó a la mochila que había cargado por casi todo el día y la abrió. Sacó un porta retratos, uno de tamaño mediano donde había una foto de su familia, su madre, su padre y él en el centro, cuando tenía diez años. Miró a su madre, su sonrisa cálida y maternal, sus ojos brillantes y, en ese entonces, su largo cabello castaño, realmente la extrañaba.
Se recostó en la cama y se hizo un ovillo, cerró los ojos y abrazó el retrato. Tenía un poco de miedo, después de todo…
Siempre había dependido demasiado de su madre.
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Con algo de cansancio miró su reloj, eran las siete treinta, tenía trabajo hasta las nueve pero con todo lo que había pasado ayer G le había dicho que podía llegar hasta las once y realmente iba a tomar su palabra, no tenía ganas de nada, mucho menos de levantarse o trabajar. Los minutos pasaron de forma lenta, pero en algún momento algo delicioso llegó a su olfato, alguien estaba utilizando su cocina. Se levantó de la cama, por el olor, y cuando iba a la mitad del camino recordó que había un invitado en su casa, no, más bien un inquilino temporal, soltó un suspiro, no podía salir en calzoncillos a recibirlo, eso no estaba bien. Se metió en el baño soltando maldiciones y quejas, realmente no quería levantarse, pero ese niño se estaba tomando la molestia de cocinar, lo que imagino sería el desayuno para los dos, ¿no debería recibirlo? Pero claro que tenía que hacerlo. Salió de la ducha y se colocó un traje, el primero que tomó del armario. Luego de arreglarse bajó a la cocina y sonrió con la vista que se le presento, vaya, nunca se imagino que realmente iba a ver a alguien utilizar ese delantal blanco cursi que le había regalado su ex novia el año pasado. Regalo que le fue dado cuando pensaron que se casarían, cosa que obviamente ya no iba a pasar.
"Buenos días". Tsuna saltó de su lugar por la sorpresa, metió un dedo dentro del sartén y comenzó a correr en círculos, Giotto lo detuvo justo cuando pasaba a su lado y lo llevó a la tarja, abrió la llave de agua fría y metió su dedo dentro del chorro de agua. "Ten cuidado, me has dado un susto". Tsuna bajó la cabeza, se sentía ligeramente avergonzado. Giotto soltó un suspiro, no había querido hacerlo sentir mal, pero luego se disculparía, lo importante ahora era saber si el pequeño estaba bien. "¿Te encuentras bien?".
Tsuna asintió, Giotto cerró la llave de agua y busco algo en los cajones, encontró una caja de banditas y colocó una alrededor del dedo del moreno. Tsuna comenzó a buscar algo en su bolsillo, una vez encontró su teléfono móvil comenzó a teclear. Giotto se sorprendió por la velocidad, la noche anterior no lo había notado, pero ahora si que se sorprendía de verlo mover sus dedos tan rápido, supuso entonces que el castaño había aprendido a utilizar el teléfono de forma eficiente después de su problema, de su perdida de voz.
"¡Gracias, Giotto-san! Y lamento haberlo asustado… sólo… me sorprendió un poco". Giotto le acarició el cabello y asintió, vaya, su cabello era sorprendentemente suave, tanto que le pareció que tocaba algodón, por un momento quiso acercar la nariz para ver si también olía bien, pero desecho el pensamiento y se alejo del castaño.
"No pasa nada. ¿Qué has preparado? Desde haya arriba olía delicioso". Tsuna no se movió de su lugar, entonces Giotto se acercó a la estufa y comenzó a mirar la comida. Huevos fritos, tocino, tostadas y al lado había un cartón de jugo, un clásico desayuno occidental. Miró a Tsuna de reojo y noto que continuaba con lagrimitas en los ojos. "Tsunayoshi…". La pregunta que quería hacerle la desecho al momento, deseaba preguntarle si había viajado antes, pero concluyo que la respuesta no era de su incumbencia. "Vamos a hablar acerca de las normas de esta casa, ¿ok?". El castaño asintió, se acercó a la estufa, apagó el fuego y lo miró. "Primero que nada, no te distraigas cuando cocinas, no quiero que te lastimes, esta vez fue culpa mía, pero debes tener más cuidado… De hecho… sino cocinas es mejor". Puntualizo, y es que verlo herido era algo que deseaba evitar ver en un futuro.
Tsuna alzó una ceja y busco con la mirada algo, se acercó a la mesa y tomó un cuadernillo, Giotto supuso que él prefería comunicarse de esa forma, el moreno comenzó a escribir y luego le mostro lo escrito al rubio. "¿No puedo cocinar?". Tenía buena caligrafía… bueno, ese no era el punto.
"Bueno, no es que no puedas… Pero creo que lo mejor es que no lo hagas, al menos no cuando yo no este contigo". Tsuna frunció el ceño de forma imperceptible, pero Giotto estaba acostumbrado a ver a las personas con ceños fruncidos, por eso pudo notarlo, soltó un ligero suspiro y se sentó en la mesa. "Alguien viene en la tarde y cocina para mi, así que no debes preocuparte por la comida". Tsuna comenzó a escribir de nuevo y luego mostro el papel.
"No me molesta cocinar… Estoy acostumbrado a hacerlo, hoy sólo fue una distracción, no volverá a pasar". Giotto negó con la cabeza, pero Tsuna comenzó a escribir de nuevo. "Me gusta hacerlo… Al menos déjeme cocinar en la mañana, por favor".
El rubio soltó un suspiro. "Mira, luego hablaremos de eso, por hoy has cocinado el desayuno y eso esta bien, así que dejemos el tema aquí". Tsuna bajo la cabeza y se sentó, aunque eso provoco un poco de remordimiento en Giotto no se iba a retractar, era sobreprotector y lo sabía. "Bueno, vayamos ahora con los horarios. Yo trabajo todos los días, menos los domingos. Mi trabajo comienza a las nueve y no tengo hora de llegada. Estaré fuera la mayor parte del día, como lo habrás notado, por eso quiero que me mandes mensajes cada dos o tres horas, para saber que estas bien".
Tsuna comenzó a anotar algo y Giotto espero que no fuera algo así como 'voy a estar bien' o 'no es necesario', porque esto si que no lo iba a discutir. "Entiendo, pero… ¿puedo salir?".
Oh, oh… No había pensado en eso, Giotto pensó en tenerlo encerrado todo el día, pero nunca se imagino que el propio chico le pediría permiso para salir. Carraspeo ligeramente, le gustaría negarse, pero no podía tenerlo encerrado todo el día, mucho menos cuando la casa estaba sola. Le preocupaba que cuando saliera el moreno no estaría él para cuidarlo, realmente necesitaba vacaciones, para cuidar a Tsuna y mostrarle todo lo que era Namimori, en fin, por el momento unas vacaciones era imposible.
"Claro, puedes salir si así lo quieres. Pero tu toque de queda es a las ocho, ¿entendido?". Tsuna asintió inmediatamente. "Y si sales de la casa debes avisarme". El castaño volvió a asentir. "Bueno… mejor desayunemos antes que se enfríe".
Giotto se levantó y comenzó a sacar platos, Tsuna hizo lo mismo y le ayudo a servir todo, luego de sentarse comenzaron a comer sus respectivos alimentos, el rubio saboreo la comida caliente, hace tiempo que no desayunaba nada así, casi siempre su comida en la mañana era cereal o alguna barra de frutas o algo similar, no tenía tiempo para prepararse la comida, además, ni siquiera sabía cocinar. Siempre había sido tratado como un niño, así que sus padres jamás pensaron que él debiera aprender a cocinar.
Tsuna miró de reojo a Giotto, nunca le hubiera pasado por la cabeza el hecho de que el rubio fuera sobreprotector, no es que le desagradara, pero hace mucho que había olvidado como se sentía ser sobreprotegido, ni siquiera su madre lo hacía, le tenía mucha confianza como para prohibirle cocinar o darle un horario de llegada a casa, en fin, estaba en casa de otra persona, así que debería de acostumbrarse a esas reglas, al menos por el tiempo en lo que su madre despertaba, porque sin duda alguna ella iba a despertar.
Giotto miró la hora en el reloj de la cocina y se levantó, eran las diez de la mañana y aún tenía que hablar con Tsuna de otras cosas, dejo sus trastes en la tarja y miró al castaño. "Sobre la limpieza, alguien viene entre las siete y ocho de la noche y hace todo eso, así que no tienes que preocuparte". Tsuna asintió, menos enérgico de lo que habría pensado el rubio, eso le pareció extraño, ¿no todos los chicos desearían no hacer nada? En fin. "¿Algo más que quieras saber?".
Tsuna se lo pensó un rato y luego comenzó a anotar en el cuadernillo. "¿Cuando comienzan las clases aquí?".
Giotto no tenía ni la más mínima idea de eso, además… ¿Tenía que mandarlo a la escuela? ¿No podía dejarlo en su casa, tranquilo y feliz? Pero al ver el rostro dudoso del menor supuso que no, ahora se daba cuenta que cuidar de Tsunayoshi iba a ser un poco más complicado de lo que se imaginaba.
"No lo sé. Pero creo que aún no, el hermano de Asari aún no ha entrado a clase". Tsuna asintió ante eso, aunque no sabía quien era Asari. "Preguntare hoy… Supongo que te matriculare este semestre en Namimori… ¿estas en segundo o tercero?".
Tsuna dudo, pero finalmente comenzó a escribir y luego, avergonzado, mostró lo que había escrito. "Yo… Me he atrasado un año, así que apenas voy a entrar a primero".
Dudas y más dudas, eso era lo que le inspiraba Tsunayoshi, pero preguntar algo sobre el tema no le pareció del todo correcto ni cómodo para el chico, así que, para evitar problemas, decidió que era hora de ir al trabajo, aunque realmente tuviera mucha curiosidad.
"Bien, me iré a trabajar. No dudes en utilizar todo lo que esta en esta casa… Pero no entres en mi alcoba. Nos veremos en la noche, Tsunayoshi".
Giotto se dirigió a la salida, pero Tsuna le jalo de la manga del saco mostrándole nuevas líneas en la libreta, el rubio leyó lo que le mostraba en su cuadernillo.
"Aún no se el numero de su celular… Y no me diga Tsunayoshi, prefiero Tsuna".
Giotto lo miró a los ojos y sonrió, vaya, sin duda no aparentaba tener 16, realmente ya había desistido de encontrar algo parcialmente normal en Tsuna, parcialmente normal para un chico de 16 años.
"Vale, Tsuna. Y el numero de mi celular esta al lado del teléfono".
Giotto se fue de casa segundos después de decir eso. Tsuna se quedo solo, el silencio fue abrazador, se sentó en un sofá de la sala y comenzó a abrir la boca, abrió la boca una y otra vez, pero ni un solo sonido salió, realmente no podía hablar, realmente no podía llamar a nadie, sintió miedo, nadie lo escucharía, aunque estuviera en problemas, aunque deseara compañía… estaría solo. Soltó un suspiro, lo mejor era no quedarse en esa casa o sería absorbido por la soledad y sus pensamientos pesimistas. Miró su teléfono con duda, sólo saldría un momento, nada de que sentirse arrepentido ni para preocupar a Giotto. Así que, siendo un tanto valiente y desobediente salió de la casa sin avisar, realmente no pensaba tardarse mucho.
Se encamino a la salida y se detuvo justo cuando iba a cerrar la puerta de entrada, no tenía la llave de esa casa, pensó un rato y finalmente decidió no cerrar la puerta con el seguro, si no se tardaría entonces eso no debería de importar mucho, cerro suavemente la puerta, que daba directamente a la calle, pero ese lugar parecía seguro, no creía que llegaran a robarle… o al menos eso esperaba.
A la mitad de su camino se dio cuenta que desobedecer nunca traía nada bueno, después de todo se había perdido.
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"¿Cómo es?". Fue lo primero que preguntó G cuando Giotto llegó al trabajo ese día, el rubio alzo una ceja, sin entender la pregunta del todo, G rodó los ojos. "El hijo de Iemitsu, ¿cómo es él?". Ciertamente le había parecido gracioso recibir una llamada a las dos de la mañana de Giotto donde le decía que había olvidado por completo el hecho de que el hijo de Iemitsu llegaba ese día, no lo culpaba, después de todo ese día había sido un duro día de trabajo, pero aunque sea, ¿a quien rayos se le olvida algo así? Sólo le pasa eso a Giotto Vongola.
A diferencia de Giotto, G tenía poco tiempo de conocer a Sawada Iemitsu, no le tenía ni un poco de respeto y ni siquiera sabía que Iemitsu tenía un hijo. Giotto fue quien le contó todo, desde el incidente de Nana y el pequeño castaño, hasta que el propio Iemitsu le había pedido que cuidara de su hijo y por supuesto, que había olvidado que el niño llegaba ayer. Aunque aún no le contaba que Tsuna era mudo y que al parecer el padre del niño le había dejado por mucho más tiempo del esperado a cargo del moreno para darle un tratamiento especial a Nana, cosa que no había sabido hasta que Tsuna le había dado esa nota.
"Tsuna es interesante. Es un buen chico, justo como dijo Iemitsu… Lo que me preocupa es que al parecer él piensa más en los problemas de los demás que en los suyos". G asintió ante eso, sin decir nada aún. "Él tiene 16 años, pero es realmente un chico… tranquilo, no creo que vaya a causar problemas".
"Entonces eso es-…".
"Espera, eso no es todo". Interrumpió Giotto rápidamente y G tuvo que callar. "Veras, Tsuna es lindo y amable y todo eso… Pero él no puede hablar. Creo que se nos dificultara un poco la… convivencia".
"¿No puede?". Giotto negó con la cabeza, G soltó un suspiro. "Deberías de estar contento, no habrán discusiones de por medio". Sonrió de forma burlona, pero a Giotto no le pareció divertido, el pelirrojo trago saliva ligeramente al ver el ceño fruncido de su mejor amigo. "Lo siento".
El rubio negó con la cabeza. "De hecho, ya hemos tenido una discusión. A Tsuna le gusta cocinar, pero tuvo un accidente en la mañana, así que le prohibí hacerlo".
"¿Le gusta cocinar? ¿Seguro que es un chico y no una chica?". Giotto frunció el ceño y G sonrió con un poco de burla. "Ya, lo siento".
"Cuida tus palabras, G. Y estoy seguro… Bueno, no es como si pudiera ser una chica, Iemitsu me lo habría dicho". G lo vio dudar y soltó una risita. Giotto soltó un suspiro. "Bueno, bueno, no creo que deba preocuparme, Tsuna no parece ser del tipo de chicos que le guste meterse en problemas. Realmente me ha dado confianza".
"No debes de estar tan despreocupado, es un adolescente, ellos suelen ser muy volubles. ¿O casa olvidaste cuando tú con Da-…?".
"¡Hey, cállate!". G soltó una risita y Giotto frunció el ceño, bueno, ciertamente si que había hecho un par de cosas en la adolescencia de las que se arrepentía, muchas por sentimientos encontrados y otras por efecto del alcohol, bueno, al menos eso ya formaba parte del pasado… de un pasado que no deseaba recordar de nuevo. "Bueno, realmente espero que podamos llevarnos bien".
Eso fue justo lo que esperaba G, escuchar ese tipo de palabras para dar su advertencia, se acercó a Giotto y le tomó el rostro por las mejillas, el rubio lo miró directamente a los ojos y se preguntó que querría el pelirrojo, G estaba serió, más serió de lo que habría esperado, bueno, eso no le gusto mucho, cuando el pelirrojo estaba serió significaba una cosa, que algo muy malo estaba pasando o pasaría.
"¿Qué pasa?".
"Escucha, Giotto". G hizo una pausa, esperando que el rubio asintiera, una vez el rubio hizo eso continuo. "Sawada Tsunayoshi es el hijo de Iemitsu, Iemitsu te pidió cuidarlo por seis meses… ¡Seis meses y sólo seis meses! Cuando eso termine, Tsuna volverá a su casa. En pocas palabras, no te encariñes, porque ese niño no estará contigo por siempre".
"Eso no significa que no pueda hablarle luego… Además, puede ser más tiempo".
"No te pongas a la defensiva, recuerdo que esto se debe al problema de Nana y si no hubiera pasado, en este momento no estarías con Tsunayoshi". Dijo con sutileza mientras soltaba al rubio de las mejillas y se alejaba. Giotto frunció el ceño, un poco molesto por todo lo dicho por el pelirrojo, como si no supiera eso. Obvio que sabía que con Tsuna sólo viviría seis meses en su casa y que todo se debía a lo que le había sucedido a Nana.
"No estoy a la defensiva, estoy diciendo la verdad. Iemitsu-san se fue con Nana-san a Alemania, para darle tratamiento. Así que ese viaje puede durar más".
"O puede durar menos".
Tch… No le gustaba cuando G tenía razón, de todas formas no creía encariñarse mucho con Tsuna, el chico era amable y todas las cosas buenas que pudieras creer, pero… Era sólo un niño, un tanto problemático y cariñoso, pero sólo eso.
"No tienes que preocuparte".
"Me preocupo. Recuerdo cuando encontraste a ese gato en la calle y quisiste adoptarlo, pero ese animal ya tenía dueño. Entonces para quedártelo tú quisiste mentirle al dueño real… ¡Sino hubiera sido por Alaude probablemente hubieras hecho llorar a un pequeño niño!".
"¡Pero yo también lo quería!".
"¡Ese es el punto! Cuando quieres algo no piensas en los demás". Giotto frunció el ceño, eso no era verdad, si que había pensado en ese niño, sólo que también pensó que podría cuidar mejor al gato que ese pequeño mocoso. "Es por eso que te advierto de una vez que no te encariñes con Tsunayoshi, él no es un animal y te aseguro que si fuera por él le gustaría estar con su familia que contigo".
No podía evitar pensar que lo dicho por G era totalmente cierto, era probable que Tsuna se sintiera incomodo viviendo en una casa ajena a la suya… ¡Y además le había dejado solo! Realmente odiaba tener ese tipo de pláticas con G, le hacían darse cuenta de que tenía muchos errores.
"Ya, entiendo".
"Bueno, si ya entendiste el punto entonces no importa. Ah… una cosa más. ¿Vas a matricular a Tsunayoshi en Namimori alta? Al parecer las inscripciones iniciaron ayer".
"Sí, le pensaba preguntar a Asari… Y creo que llevare a Yamamoto a mi casa, para que conozca a Tsuna y él no se sienta tan solo cuando yo no estoy". G asintió ante eso, ciertamente a Giotto le hubiese gustado llevar a Tsuna al trabajo, pero en la oficina realmente se la pasaba trabajando todo el día, ahora estaban en una pequeña pausa por el trabajo de ayer, pero sin duda, en el momento que llegara Alaude, comenzaría el trabajo duro… Cierto, ¿dónde estaba Alaude? "¿Y a que hora llega Alaude?".
"No estoy seguro, él dijo que estaría aquí antes de la una". G se sentó en el sofá que se encontraba junto a la puerta de la oficina de Giotto y soltó un suspiro. "Si quieres, yo puedo inscribir a Tsunayoshi por ti".
"¿De verdad? ¡Eres el mejor! ¡G-san!".
La puerta se abrió en ese momento y por ella entro un hombre, de cabello rubio platino y ojos azul claro, más claro que el cielo. Primero miró al que se encontraba sentado en el sofá y luego al rubio que se encontraba sentado detrás del escritorio, frunció el ceño con levedad y camino hacía Giotto y le arrojo dos carpetas, ese, sin duda, era Alaude.
"El primero: Es tu trabajo y si se lo dejas a alguien más… te mato. El segundo: Es un trabajo que puedes realizar en equipo". Giotto abrió la boca, pero inmediatamente Alaude retomó la palabra. "Tu trabajo es sencillo, así que si tienes tiempo de quejarte, primero léelo y luego pregunta". Giotto cerró la boca y frunció el ceño, el otro rubio sólo sonrió ante el comportamiento. "Y una cosa más, si piensas inscribir a ese mocoso en Namimori alta es mejor que lo hagas ahora, las inscripciones terminan hoy a las dos de la tarde".
G se levantó rápidamente del sofá. "Tch, comienza por eso. ¿Dónde están los documentos de Tsunayoshi?".
Giotto rebusco entre los cajones de su escritorio y saco una carpeta. "Son estos… Creo que son todos, Iemitsu-san no me dejo más".
G tomó la carpeta, pero Alaude se la arrebato y comenzó a checar todo, si, todo parecía estar en forma y eran los documentos suficientes para matricular al pequeño mocoso en Namimori, le devolvió la carpeta a G y el pelirrojo, al ver que el rubio platino no le decía nada, se imagino que todo estaba bien.
"¿Tiene que venir Tsuna conmigo?". Preguntó G y Alaude asintió. "Bueno, entonces pasare a casa por él, nos vemos luego, Giotto, Alaude".
G se fue y Alaude soltó una risita, Giotto alzo una ceja, esas risitas sarcásticas y narcisistas de Alaude tenían siempre un significado, en su mayoría era algo malo o algo vergonzoso. Se preguntó si sería bueno saber porque reía o dejarlo a su imaginación, pero finalmente opto por preguntar, si eso tenía que ver con Tsunayoshi y su inscripción en Namimori entonces tenía que sabero.
"¿Qué te parece gracioso, Alaude?". El hombre volteo y miró a Giotto, tenía esa sonrisita descarada y algo burlona. "¿Alaude?".
"Se me olvido decirle… que hoy mismo aplican el examen de ingreso".
"Oye… eso no es divertido".
"¿Y en que momento dije que lo fuera?".
Giotto frunció el ceño y saco su teléfono móvil, lo mejor sería marcarle a G, fue entonces cuando notó algo en el sofá en el que había estado sentado el pelirrojo, era su teléfono móvil, al parecer se le había caído. Entonces tendría que marcarle a Tsuna… Se golpeo la cara con la palma de la mano, el papel, donde tenía el número del celular de Tsunayoshi, se encontraba sobre la cómoda que estaba en su cuarto, en pocas palabras: No lo tenía.
"Tú… No eras amable".
Alaude no respondió eso, simplemente que esta era su diversión del día. Además, no es como si en algún momento hubiera dicho que fuera alguien amable. "Nunca dije que fuera amable". Giotto frunció el ceño, pero bueno, se trataba de Alaude, quien su diversión era un tanto… sádica y perturbadora. Eso le hizo recordar algo.
"Oye… ¿Crees que pueda tener vacaciones?".
Alaude sonrió, de lado. "Claro". Respondió de forma sarcástica, pero Giotto no pareció notarlo.
"¿De verdad?".
"Sí, con tu ritmo de trabajo, puede ser dentro de una semana… Aunque lo más probable es que sea hasta dentro de cinco años".
Giotto frunció el ceño, lo debió de haber esperado, después de todo, era Alaude.
"No eres divertido".
"Entonces trabaja y deja de perder el tiempo".
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Se detuvo frente a la casa de Giotto, bajo del auto y se acercó a la puerta, alzó una ceja cuando se dio cuenta que la puerta no estaba cerrada, bueno, el lugar en donde vivía Giotto era seguro, pero tampoco era como para hacer ese tipo de cosas valientes. Entró a la casa y con la mirada comenzó a buscar algo fuera de lugar o peligroso, pero no parecía que alguien hubiera entrado. Sin más se dispuso a buscar a Tsunayoshi.
"Tsunayoshi". Comenzó llamándolo con una voz moderada, pero al no recibir respuesta comenzó a llamar un poco más alto. "¡Tsunayoshi!". Miró su reloj de mano, doce en punto, tenía que apurarse. "¡Tsunayoshi!". Buscó por toda la casa, incluso en el cuarto de Giotto y al darse cuenta que el chiquillo no estaba busco en sus bolsillos con la intención de llamar a Giotto, entonces se dio cuenta que no llevaba su teléfono móvil, maldijo por lo bajo y se encamino a la sala para llamar al rubio por el teléfono de la casa. Espero paciente y luego le contestaron. "Soy yo, Giotto".
"¿G, qué pasa? Por cierto, olvidaste tu teléfono y Tsuna—".
"De eso quería hablarte, Tsunayoshi no esta en casa".
"¿Cómo?".
"Lo he buscado por todas partes, pero él no esta y no responde… ¿Te dijo que iba a salir o algo así?".
G casi pudo jurar que Giotto tenía el ceño fruncido. "No me dijo nada… Ve a mi habitación, sobre la cómoda hay un papel, dime el número".
"Vale". G camino con largas zancadas y subió hasta la alcoba, tomó el papelito que Giotto le había mencionado y bajo corriendo, tomó el auricular y comenzó a dictar el número. "Es: 009XXXXXXXX. ¿Lo tienes?".
"Lo tengo… espera en casa, voy a llamarle para saber donde esta".
"Claro". G escucho el timbre del término de llamada y frunció el ceño. 'Creo que Tsunayoshi acaba de perder la confianza de Giotto… eso puede ser malo'. Y G no estaba lejos de la realidad.
Las personas a las que Giotto les daba su confianza no la perdían, a menos que le mintieran o le desobedecieran, Tsunayoshi había hecho la que más odiaba el rubio, desobedecerlo y cuando Giotto les quitaba la confianza sucedían… cosas poco buenas, en este caso G se imagino que Giotto le daría una platica tipo empresarial a Tsunayoshi y esas si que no eran absolutamente nada divertidas.
'Oh bueno… creo que es mejor, así Giotto no se encariñara con el mocoso'. Concluyó en su mente.
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Estar perdido no era del todo malo, Tsuna podía pensar un poco las cosas, aunque realmente sólo tenía un pensamiento en la cabeza, lo que diría Giotto cuando supiera que se había ido de su casa sin pedir permiso… poco después que se había ido.
'Seguramente me castigara… Aunque realmente no hice nada malo… pero le desobedecí… Ah… no hay nada que pueda hacer'. Tsuna miró hacia el cielo, Giotto era…
Giotto no parecía ser una mala persona, de hecho fue muy amable, aunque aún no entendía del todo ese abrazo que le dio el primer día, por su cabeza sólo pasaba la lastima, probablemente eso era lo que sentía Giotto por él, aunque no sería el primero y aseguraba que no sería el último. Cuando perdió la voz estuvo fuera de la escuela por una semana y cuando volvió todos le miraban así, incluso sus compañeros dejaron de molestarlo. 'Es el pobre niño sin madre y sin voz', ese tipo de cosas solía escuchar por los pasillos, recibir la lastima de los demás no era agradable, prefería las golpizas que la lastima.
La lastima era desagradable.
Por eso, sin pedirle permiso a su padre había dejado de ir a la escuela, había perdido el semestre, por ende, había perdido el año, realmente no le importaba, después de todo iba mal, iba a terminar repitiendo el año de una forma u otra. No era buen estudiante y probablemente sería de esa forma para siempre. Una vibración en su pantalón le provoco soltar un jadeo y saltar de su asiento, sacó el teléfono móvil y miró la pantalla: Número desconocido. Dudo en contestar, pero finalmente lo hizo, luego se golpeo internamente, ¿qué caso tenía contestar sino podía hablar?
"Estas en serios problemas, Tsunayoshi".
Y después de un 'click' la llamada se cortó, esa era la voz de Giotto… ¡Giotto ya lo sabía! Tragó saliva, volvió a sentir una vibración pero esta vez era un mensaje: '¿Dónde te encuentras?'. No tenía ni idea de donde se encontraba, miró a su alrededor, comenzó a describir el lugar y le mando el mensaje a Giotto, soltó un suspiro, bueno, pues ya estaba en problemas y eso que era su primer, la suerte nunca le había acompañado y realmente no esperaba que empezara ahora. Soltó un suspiro.
La lastima que Giotto le tenía, era algo que le desagradaba mucho, las personas pensaban que por perder la voz era inútil, pero deberían de saber con o sin voz él ya era un inútil. Le pareció gracioso pensar eso, después de todo era una crítica a su propia persona… si que era todo un caso. Sólo esperaba que la convivencia con Giotto no terminara mal, él solía hacer cosas que no debía, esta, era una de esas cosas.
Un auto, deportivo rojo, se estaciono cerca, vio bajar a un chico increíblemente apuesto, de cabello rojo con un gran tatuaje que cubría la mitad de su rostro y se preguntó si sería, algo así, como un gánster, ah no, en Japón eran conocidos como Yukaza, pero bueno, siendo gánster o no era apuesto. El hombre, pelirrojo, lo vio y comenzó a acercársele, Tsuna se levantó poco después cuando entendió que ese hombre se estaba acercando. Oh, oh ¡Acaso quería atacarlo! Al ver que ya estaba muy cerca a él comenzó a correr.
"¡Hey! ¡Espera!".
Tsuna no se lo pensó ni dos veces, comenzó a correr lo más rápido que pudo, si de algo estaba orgulloso era que a la hora de los problemas corría más rápido que nadie. Pero bueno, ya había dicho que la suerte jamás había sido compañía en su vida, así que choco contra alguien y fue a dar directamente al suelo. Rayos, si que su suerte era pésima. Se sobo la cara y alguien le ayudo a levantarse, justo cuando iba a agradecerle a la persona que le hubiera ayudado se dio cuenta que se trataba del pelirrojo, ahora tenía miedo.
"Te dije que esperaras… ¡Y comenzaste a correr más rápido!". El pelirrojo miró al frente y sonrió de medio lado, hasta cierto punto parecía nervioso. "Lo siento, fue mi culpa que él corriera hacia ti, Kyouya". Tsunayoshi miró al frente pero su vista se vio opacada por los rayos del Sol detrás de la cabeza del chico, así que lamentablemente no pudo mirarlo ya que se vio cegado por la luz y por ende y obligado a cerrar los ojos.
"Hmp… Por hoy lo dejaré pasar… a la próxima lo morderé hasta la muerte".
El tal 'Kyouya' soltó un bufido y dio la vuelta sin que Tsuna pudiera verlo, lo último que vio del individuo fue un gakuran ondeándose contra el viento, bueno, probablemente no lo vería de nuevo y eso esperaba, la última frase soltada al aire le había asustado un poco: ¿Morderé hasta la muerte? ¿Era literal o simplemente era alguna frase? Bueno, ahora a lo importante, un pelirrojo con fachas de gánster lo estaba deteniendo del brazo y no podía pedir ayuda, porque no podía hablar.
G miró al mocoso, rayos, ahora entendía porque a Giotto le había gustado, era tan lindo como un pequeño animal, como un gato, pequeño y miedoso, sentía como el pequeño moreno temblaba como una hoja ante su agarre, era tan jodidamente lindo que casi estuvo apunto de sonrojarse, pero el punto aquí era llegar antes de las dos a Namimori alta, porque después de esa hora Tsunayoshi tenía que hacer un examen de ingreso, maldito Alaude y sus tardías explicaciones.
"Lamento haberte asustado. Mi nombre es G, soy amigo de Giotto Vongola y conozco a tu padre, Iemitsu, mucho gusto, Sawada Tsunayoshi".
Tsuna se sorprendió primero, jamás se habría imagino que Giotto y su padre tuvieran amigos así, pero bueno, estaba juzgando a alguien sólo por lo que veía, así que rebusco en sus bolsillos y sacó su teléfono móvil y comenzó a teclear y luego le mostró el texto a G.
"Lo siento mucho, por asustarme. Gusto en conocerlo, G-san". Y luego el mocoso sonrió.
Oh. Era más lindo de lo esperado.
"He hablado con Giotto y me ha encargado hacer tu inscripción… ¿Vamos?".
Tsunayoshi asintió algo enérgico, de cierta forma creía entender un poco al moreno, era probable que Giotto no entendería el porque el chico se había molestado cuando le había prohibido cocinar, el chico parecía ser del tipo de chico que necesitaba hacer cosas, era obvio que iba a molestarse. G recordó sus años de juventud, su madre era soltera, por ello él tuvo que aprender a cocinar, lavar, limpiar, coser y mucho más mientras estudiaba, después de todo tenía que ayudar a su madre ya que ella se dedicaba a trabajar todo el día. Cuando Giotto le pidió ayuda con el negocio familiar y comenzó a ganar dinero se le hizo extraño dejar sus tareas de la casa. Aún ahora le gustaba cocinar para si.
Era probable que quien terminara encariñándose con Tsunayoshi fuera él y no Giotto. El chico le miró de reojo y luego desvió rápidamente la mirada, era tímido, útil en la casa y enérgico, seguro se conseguiría una chica estupenda, a las mujeres solía gustarles los chicos como el moreno, sólo le faltaba ser un poco más alto y sería todo un rompecorazones. Lo guió hasta su auto y le abrió la puerta, en ese momento se pregunto porque había hecho eso, después de todo ese tipo de trato sólo aplicaba con las mujeres, en fin.
"Hey, habéis hecho enojar a Giotto, realmente no está nada contento". Tsuna bajó la cabeza, parecía arrepentido, rápidamente habló de nuevo G. "Si le explicas como sucedió todo probablemente te perdone, pero procura no hacerlo de nuevo, ¿ok?". Tsuna asintió, sin duda Giotto tenía razón, parecía ser un chico con buenas intensiones.
"Lamento mucho no haberle avisado a Giotto-san… pero no pensé que me fuera a perder". G se aguanto la carcajada, ¿se había perdido? ¿En un pueblo tan pequeño como lo era Namimori? Si que ese niño era gracioso.
"Vale, pero lo mejor es avisar que vas a salir, luego te mostraremos Namimori, para que no vuelvas a perderte". Tsuna asintió, no era como si le estuviera regañando u ordenando, pero que fuera tan obediente como un pequeño mocoso lo hacía realmente divertido. G realmente se iba a divertir con ese niño, no se iba a burlar de él, después de todo no era necesario con o sin burlas el chico ya le divertía.
Luego de ese comentario vino un largo silencio, Tsuna se sentía un poco incomodo, pero para romper el silencio decidió preguntar sobre su inscripción. "¿Por qué la inscripción tiene que ser antes de las dos?".
"Porque hay que aplicar un examen de ingreso".
Tsuna se exaltó y comenzó a escribir rápidamente en su teléfono móvil. "¿Examen de ingreso?". Oh no, su máxima debilidad, exámenes.
G vio su preocupación y le sonrió de forma conciliadora. "No te preocupes, si tienes un promedio mínimo de C ya lo tienes todo".
Tsuna trago saliva… su promedio apenas y daba para una D, una C era algo imposible, no iba a pasar… ¡Se iba a atrasar otro semestre! Incluso le había prometido a su madre que se esforzaría más en la escuela… pero ni siquiera podría entrar a una. Mientras se lamentaba internamente G lo miraba de reojo cada tanto, era tan extraño, lo veía hacer muecas con un aura oscura, al parecer estaba preocupado por el examen de ingreso, pero el moreno debería de saber que iba con una recomendación de Alaude –ya que el muy bastardo se había compadecido al final y les había dado la recomendación- y la posibilidad de que no lo aceptaran era de… pues no había posibilidades, Alaude era un ente muy respetado en Namimori y pocas veces le negaban las cosas, además, Namimori alta entraba en uno de sus negocios.
"Hey, chico… No tienes que preocuparte, sino pasaras el examen tienes una recomendación, te aceptaran apruebes o no el examen". Tsuna le miró con los ojos iluminados, como si hubiera escuchado la mejor noticia del mundo y probablemente lo era, era tan divertido. "Si no vas bien en la escuela es mejor que le avises a Giotto, para que te contraten un tutor… pero yo me cuidaría de contratar a algún psicópata, en Namimori abundan los de esa clase". Rió por su propia broma, pero luego notó que el pequeño estaba temeroso. "Era una broma". Aunque no lo era del todo, contando a personas como Verde, Lal Mirch o Reborn… ciertamente Namimori era un campo de batalla.
Tsuna le sonrió vagamente y escribió algo en su teléfono móvil y se lo mostro. "Yo no soy muy bueno en la escuela… pero haré mi mejor esfuerzo, G-san". Y sin duda alguna su entusiasmo era admirable y hasta cierto punto encantador.
"Claro, has tu mejor esfuerzo, Tsunayoshi".
Tsuna le jalo levemente de la manga de la camisa y G volteo a verlo un momento y enseguida volvió al camino, pero había alcanzado a leer lo que estaba en el teléfono móvil del castaño. "Tsunayoshi es muy largo, está bien si me llama sólo Tsuna, G-san".
"Bien, entonces te llamare Tsuna". El castaño le sonrió con las mejillas tintadas de un ligero carmín, realmente era encantadoramente tierno y deslumbrante… como un minino. "Aunque tengas la recomendación no olvides hacer lo posible por sacar más de C, Tsuna".
Tsuna asintió, aunque estaba más que seguro que iba a sacar menos de C, realmente tenía que esforzarse para tener una buena calificación ese semestre, no quería decepcionar a su madre, deseaba que cuando ella se despertara viera sus notas y se sintiera orgullosa de él.
Realmente deseaba que despertara lo más pronto posible.
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Al llegar a casa lo primero que hizo Giotto fue ver su reloj de muñeca, pasaban de las diez de la noche, había hecho hasta lo imposible por llegar temprano, necesitaba hablar con Tsuna, no era su padre, no era su hermano, ni siquiera podían considerarse amigos, lo cierto era que el moreno sólo había llegado a su casa para no quedarse solo… ¡Y lo primero que hacía era dejarlo solo! Mucho pensar le había hecho darse cuenta de ese pequeño detalle. Pensar los detalles era su especialidad, ¿entonces por qué no había podido hacer eso en este momento? Bueno, cometer errores era de humanos, así que le pediría perdón y todo eso, claro, antes lo castigaría por desobedecerlo, no podía dejar que el chico pensara que podía desobedecerlo cuando le diera la gana.
Realmente, ahora comprendía un poco a su hermano mayor, eso de ser el mayor y tener que regañar a alguien que había cometido errores similares a los tuyos… pues no era algo del todo divertido. Pero… a la vez no deseaba castigar a Tsuna… como decirlo, sentía un poco de lastima por Tsuna… si, probablemente era eso. No le parecía muy adecuado regañarlo… estaba en todo un dilema.
Una vibración extraña en el bolsillo derecho de su pantalón le hizo salir de sus pensamientos, así que rápidamente sacó el teléfono de ese bolsillo y, aunque no conocía el número, contestó.
"¿Diga?".
"¡Giotto! ¡Soy yo, Iemitsu! ¿Cómo esta mi lindo y adorado hijo? ¿Todo bien con él?".
Lentamente Giotto proceso todo y luego soltó una risita. "Todo bien por aquí. Tsuna esta bien… aunque…".
"¡Le ha pasado algo! ¿He hecho algo malo—?".
"¡Iemitsu-san! Tranquilo, no es… exactamente nada de eso. Tsuna sólo… se fue de casa y no me dijo nada, luego se perdió y casi llegó tarde para el examen de admisión. No fue su culpa".
"Lo siento mucho… Pero preguntare… ¿Dejaste solo a Tsuna?".
Giotto se puso un poco nervioso. Lo había hecho pese a que Iemitsu quería evitar eso y por ende se lo había dejado.
"¿Sí?".
"Bueno, no sé como decírtelo, pero a mi hijo no le gusta estar solo… Desde que Nana entro en coma suele tener pesadillas y pensamientos innecesarios. Mira, no importa si lo llevas contigo al trabajo o lo mandas ha hacer compras o cocinar o lo que sea, simplemente no lo dejes estar sin hacer nada, se inquieta".
Eso era algo que Giotto no sabía, ahora entendía porque había estado tan tensó después de escuchar que no haría nada en casa. "Ya veo, haré lo mejor por mantenerlo ocupado".
"Sí, hazlo. Y sobre lo que hizo, no dudes en castigarlo, tienes toda mi autorización para decirle que estuvo mal, darle castigos y todo lo necesario… Sino lo haces Tsuna hará lo mismo una y otra vez".
"Ya veo… Tsuna es un poco especial".
Iemitsu soltó una risita. "Algo así, pero si no lo castigas Tsuna se pondrá rebelde… Además que sentirá que le tienes lastima… y eso podría lastimarlo.".
Giotto soltó un suspiro, era justo lo que sentía por Tsuna, pero Iemitsu sabía lo que decía, tener lastima por él no iba a cambiar nada y obviamente no lo iba a hacer sentir bien. Tener responsabilidades sobre otro ser si que era complicado.
"Bueno, debo irme, van a empezar con las revisiones de Nana. Saluda a mi hijo por mi… dile que lo amo".
"Claro, yo se lo diré".
"Nos veremos pronto, Giotto".
"Nos vemos".
Giotto soltó un suspiro, pues bueno, tendría que castigarlo, pero sería mañana en la mañana, ahora probablemente Tsuna estaría durmiendo y él también quería irse a la cama, pocas veces tenía tanto tiempo para dormir. Se levantó del sofá y se dirigió al piso de arriba, se detuvo frente a la puerta del cuarto de Tsuna y por mera curiosidad abrió la puerta, se detuvo a la mitad y negó con la cabeza, no quería despertarlo, lo mejor sería verlo en la mañana. Sin más cerró la puerta despacio y se encamino a su alcoba.
Tsuna abrió los ojos en el momento que sintió una pequeña ráfaga entrar a la habitación, miró a todos lados y luego se dio cuenta que tenía la ventana abierta. Se estiro un poco y se levantó para cerrar la ventana, luego volvió a la cama y se quedo dormido.
Había tenido un buen sueño, con su madre.
Quería soñar con ella de nuevo.
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No pensaba que hubiesen tantas personas interesadas en esta pareja, bueno, el G27 fue el la ultima pareja crack que me gusto, además que fics en español de esta pareja, creo que hay, pero no muchos, así que pensé que no habrían muchos reviews. Me alegra saber que hay tantas personas que sigan a esta pareja (y a esta autora XD).
De alguna forma, he hecho a mi querido y lindo Tsuna demasiado dependiente de su mami, pero digamos que no es precisamente esto, no quiero decir mucho, así que concluiremos estas notas aquí.
MissDinosaur: Bueno, en un principió quería poner a Tsuna con otro problema, primero me vino el hecho de perder la vista, pero hay tantas historias con eso, que finalmente no me gustó. Luego me vino un problema mental, pero se me hacía tan difícil pensar en algo que finalmente pensé en la voz, Tsuna al comunicarse con sus enemigos ha logrado muchas cosas, así que, al quitarle ese recurso… ¿Qué hará? Fue precisamente eso lo que me hizo decidir la perdida de voz. Me alegra mucho que la idea te haya gustado y también la pareja. Espero disfrutes este nuevo capitulo.
Lord Queen: Bueno, ciertamente me atrase más de lo que pensaba, la historia estaba programada para la primera semana de Enero, pero de alguna manera me atrase (se la paso de ociosa y casi no escribía nada XD). Giotto es mi quinto personaje favorito (Hibari, Tsuna, Mukuro y Reborn, en ese orden van mis personajes favoritos), por eso lo he hecho tan… ¡Maravilloso! Le he puesto un poco infantil a la vez, ya que es un adulto joven. Y con Tsuna… Creo que lo he puesto de esta forma en la mayoría de los fics, así que no es del todo extraño. Mis prólogos siempre son cortos, pero trato de hacerlos… interesantes (tanto así que los prólogos tienen más comentarios que los capítulos XD). Oh, y sobre las advertencias… ¡Un poco! Sólo habrá un poco de violencia, digamos que pronto verán la razón, espero que tu lado oscuro quede satisfecho (XD).
Himeno Sakura Hamasaki: Realmente estoy sorprendida de saber que hay tantas seguidoras de esta pareja, y espero que el trama no decepcione a nadie, fue meses de planificación (jajaja, realmente no tanto). No se que tanto tarde en actualizar, pero haré mi mayor esfuerzo para que no sea en periodos muy largos.
Karelys165: Hola! Yo también amo a esta pareja, y realmente no se porque razón si Giotto y Tsuna son casi la misma persona. Desearía haberlos puesto como hermanos, bueno, hermanastros o algo así, pero escribir una relación incestuosa… pues no es ya del todo extraña, pero lo preferí de este modo al final. Ciertamente todas las historias tienen un detalle, desde un pasado oscuro hasta lo que tiene Tsuna. Espero hayas disfrutado del capítulo 2.
nyanko 1827: ¡Hola! Sinceramente no me esperaba que hubiesen personas que leyeran los profile, pero ahora se que nyanko-chan es igual que yo (a mi también me gusta leerlos, luego los escritores nos tienen sorpresitas por ahí). Entre todas las parejas de KHR! Esta es una de mis favoritas, no sé si es porque Giotto es tan similar físicamente a Tsuna, pero diferente en su personalidad o porque simplemente pegan como hermanos y amantes, en fin. Espero que hayas disfrutado de este nuevo capítulo.
Shimizu Maria: ¡Muchas seguidoras del G27! Realmente espero que alguien más de ff escriba otro G27 en español (porque me gustan los que están en ingles, per hay que trabajar con la traducción y ahora estoy de ociosa XD), esta pareja tiene mucho de donde sacar, sobre todo en la relación que dices, hermanomayor-hermanomenor. Espero que disfrutes de este nuevo capitulo.
Mika-Lucid199120: ¡Hola! Mika-chan, eres seguidora de esta pareja también… ¡Eso es genial! Esos prólogos son esenciales en la historia, así que estoy contenta de que les haya gustado. Preguntas… es bueno que no las hayas puesto, suelo decir todo cuando me preguntan (XD). Tratare de no demorar, espero que te haya gustado el capítulo 2.
Katekyo1827R27X27: Realmente no me esperaba tantos seguidores de esta historia, pero me alegra saber que les haya gustado este pequeño prologo. Espero disfrutes este nuevo capítulo.
bianchixgokudera25: ¡No llores Bianchi-chan! Prometo que te gustara este fic, Tsuna estará muy bien con Giotto, tendrán sus diferencias y todo eso, pero te aseguro que se llevaran muy bien. Tienes toda la razón, Tsuna perdió uno de sus medios más importantes para comunicarse, y precisamente por ello le he quitado la voz, pero bueno, pronto veras todo lo que sucederá.
kurotsuki-tania1827: Bueno, pues lo que pasara después será… mentira, no te voy a adelantar nada que vaya a arruinarte la historia (Yunmoon esta un poco triste, porque le han contando los spoilers de Naruto y ella deseaba leer la historia por su cuenta u.u). Espero que este nuevo capítulo te diga un poco más acerca de la situación, ¡nos leeremos luego!
Mere Mitsuki Taiyoukay: No tener voz es terrible, me imagino que ha de ser terrible, pero no te preocupes, Tsuna tiene a Giotto (XD). Accidente… pues… es uno muy interesante (XD). Espero que hayas disfrutado de este nuevo capitulo!
Hazuki: Tsuna-chan siempre es adorable, me encanta ponerlo de esa forma. El desarrollo será un poco lento, no vamos a apresurar a esta pareja, hay que darles su tiempo (ya que Yunmoon siempre quiere ir rápido y mandar a todas sus parejas a la cama sólo en el quinto capítulo XD). Nos leeremos luego!
lizy: Espero que disfrutes mucho este fic de tu pareja favorita, tratare de ser regular con la tarea (XD), de verdad, Yunmoon hará hasta lo imposible por actualizar tan pronto como pueda. ¡Nos leeremos en el próximo!
Mizuki-chan24: ¡Hi Mizuki-chan! Sin problemas, habéis llegado justo a tiempo. Exacto, sólo fue el inicio, aún hay muchas cosas por develar, desde porque Tsuna se quedo sin voz hasta porque Yunmoon sigue escribiendo historias y no deja de hablar (XD). Hay muchos fics G27 (no tantos como 1827), pero todos los que me han gustado están en ingles. Será algo así, su relación comenzara de esa forma, porque Tsuna es más adorable de lo permitido posible en un chico (XD). ¡Nos leemos luego!
Piffle Priincess: El G27 es una de las parejas más tiernas de KHR, es tan linda que me dan ganas de llorar sólo de verlos juntos (T-T). Espero que te guste la historia, me esforzare para hacerla lo más hermosa posible (XD). Bueno, sólo me die esa pequeña duda, pero yo aseguro que cualquiera es feliz de estar con Tsuna.
00Katari-Hikari-cchan00: Ya me lo habías dicho antes y si, estoy algo ensimismada con este fandom… ¡Es que las parejas son tan lindas! Oh, y sin cuidado, a mi también a veces me cuesta leer todas las historias, porque hay muchas autoras buenas.
Mad Y u e: ¡Hola! Me preguntas si es posible perder la voz en un accidente y sinceramente estaba esperando esta pregunta, bueno esta es la respuesta: si, es posible. Un problema en las cuerdas bucales o en un nervio en la cabeza (olvide el nombre de ese nervio, pero cuando lo recuerde te lo diré) puede provocar perdida de voz, pero la mayoría de veces sólo es temporal, una operación con las cuerdas bocales arreglara el problema y el tiempo arreglara el problema con el nervio. Bueno, realmente Yunmoon tiene que estudiar cada vez que hace un fic (XD). Si, lo siento, los prólogos siempre son cortos, pero en este fic en especial he decidido hacer capítulos de al menos ocho mil palabras. Espero que este nuevo capítulo te guste. Nos leemos luego!
He pensado en contestar sus comentarios arriba, probare para la próxima actualización.
Shao~ shao~
