Disclamier: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia vino una noche a mi cabeza.

Sumary: Charlie es el sheriff de Chicago y se metió con la banda equivocada, haciendo que Bella pagara las consecuencias pero… ¿serán buenas o malas?

¿El chico de ojos verdes tendrá algo ver?

Ayer por una equivocación puse universidad, pero en realidad Bella va al instituto.

Capitulo: 2 - La verdad

Poco a poco me fui despertando, noté como mi cabeza pegaba vueltas.

Me acordé que estaba hablando con un chico moreno y después todo negro…

Me fui moviendo despacio, recordando todo hasta que escuché unas voces.

-Ya esta despertando- dijo una conocida voz, que era la del chico de la compra.

-Vale, cuando este completamente despierta, me llamáis- acto seguido sentí una puerta cerrarse.

Noté que no estaba en ningún lugar conocido y empecé asustarme e inquietarme.

Mis sentidos se pusieron alerta y finalmente cogí todo el valor que tenia y abrí los ojos dispuesta a enfrentarme a todo lo que estuviera pasando a mí alrededor. Al abrir los ojos me encontré con los ojos del chico del supermercado que me miraba con superioridad.

-Vaya… veo que te has desperado- dijo con tono irónico.

-¿Don… donde estoy?- pregunte asustada.

El río con cinismo.

-¿De verdad crees que te lo voy a decir? Venga ya, no soy idiota- me dijo en tono burlón.

Me encogí y el soltó una carcajada sarcástica.

-Quédate quietecita, mientras llamo al jefe- me amenazó.

Antes de salir me hecho una hojeada y cerró la puerta de una manera brusca.

Intente contener las lágrimas, pero no pude contenerlas todas y se me escaparon unas pocas.

¿Por qué estaba aquí retenida y sin saber porque? ¿Por qué no de decía nada y simplemente se iba?

En este momento no sabía como me sentí, estaba demasiado confusa y asustada para pensar en algo, no sabia que estaría pensando mama en enviarme a por la jodida leche a esta hora, ¿y mi padre? Como reaccionaria, porque esto no era un simple juego.

Me encontraba encerrada en una habitación, tumbada en una cama, esperando hasta que el jefe de los chicos esos viniera, entonces podría saber, porque todo esto.

No me venia ninguna idea, de por el que estaba encerrada aquí.

Lo que si sabia era que detrás de todo esto había un maldito motivo.

Escondí me cabeza entra las rodillas y los sollozos se me escaparon sin ser permitidos de mi garganta, intente respirar para relajarme y dejar de llorar, pero me era imposible.

¿Quién en su sano juicio estaría relajada cuando esta encerrada sin saber porque? ¿Acaso era un rehén? ¿Mi padre tendría que ver en todo esto?

Sabía que mi padre estaba en muchos problemas entre bandas, ladrones y asesinos, ya que el la mayoría de veces los detenía y los llevaba al calabozos para luego ser juzgados, solo esperaba que esto no fuera ningún caso de los anteriores.

Recordaba las muchas amenazas que recibía durante la semana y lo muy preocupada que estaba mi madre.

Solo esperaba poder marcharme de aquí, aunque lo veía realmente difícil.

Inspiré y aspiré varias veces, y me concentre en otro tema, para alejar todo pensamiento que tratara sobre esta situación.

Pensé en Ángela, en como se libro del castigo de sus padres, al decir que ella no había bebido, ya que odiaba la bebida y que solo estaba allí para que yo no volviera en taxi, esa chica me las pagaría pronto, sonreí y elimine todo rastro de lágrimas, recordé todas las tardes que pasaba junto a Ángela, ya que no tenia mas amigas.

Al cabo de un rato el chico del supermercado abrió la puerta y entro junto a un chico mas joven.

Era totalmente hermoso, sus ojos verdes esmeraldas resplandecían y brillaban, su cuerpo era perfecto y el pelo lo tenia desordenado haciéndole ver sexy.

Simplemente parecía un dios griego.

-Así que tú eres la hija del sheriff- dijo el dios griego con burla en la voz.- ¿Isabella, me equivoco?

Negué con la cabeza.

-Bien, yo soy Edward y él –dijo señalando al chico del supermercado- es John y esta será tu casa por una temporada –sonrió al decir lo último.

No respondí, simplemente le miré con una expresión de póker que mi padre me ayudó a crear, ya que le pedí que lo hiciera, ya que odiaba ruborizarme en momentos vergonzosos y odiaba lo fácil que era de leer mis expresiones.

El otro chico se fue, dejándonos a nosotros dos solos. Era un alivio tener que llamarlo por su nombre y no por el estúpido apodo que le había puesto del 'chico del supermercado'.

Me levante y mostré mi orgullo levantando la barbilla y sin desviar mi mirada de sus bonitos y brillantes ojos.

-¿No vas a decir nada?- dijo con una sonrisa cínica.

-¿Por…Por qué estoy aquí? –temblé un poco al decirlo, ya que tenía miedo, pero no iba demostrárselo.

-¿No lo sabes? –dijo con ironía.

Negué la cabeza, causando que mi pelo me tapara la visión.

Él soltó una carcajada estruendosa.

-¿Tú padre no te ha contado? –dijo con sarcasmo, haciéndome estremecerme.

-N...No sé nada –dije como pude.

-Digamos, que tú padre se ha metido con la banda equivocada –sonrío con sorna.

-¿Y q…que tengo yo q…que ver? –pregunté asustada.

-Simple, yo quiero a mis hombres y tú padre te quiere a ti –dijo mientras empezaba a caminar hacia mi, como si yo fuera su presa y él el depredador. En un acto involuntario hice un paso atrás.

Su sonrisa se agrando.

-Tranquila cariño –empezó con tono amenazadoramente dulce- Por ahora no te haré daño, pero solo depende de que tú padre cooperé bien. –acabó con una sonrisa maligna en el rostro.

-Pe…pero mi padre no puede soltar a los de tú banda, él no tiene tanto poder –dije asustada.

Pensé que me vería tonta tartamudeando, pero estaba tan nerviosa y tenia tanto miedo que me era difícil pensar coherente y no echarme a llorar.

Nunca pensé en pasar por alguna situación como esta, siempre creí que a mi padre le tenían un gran respeto, por el hecho que daba seguridad a la ciudad, pero me equivoque.

-Pues mala suerte, dentro de unos minutos te traerán algo de comer –dijo él con tono duro y se fue dejándome sola.

Me deje caer sobre la cama y hice todo lo que pude para evitar llorar. Yo solo quería ser normal, sin preocupaciones, solo divertirme con mis amigos, ir de fiestas. Pero aquí estaba, encerrada, ¿tan mala suerte tenia? ¿No podía ser una chica con una adolescencia normal? ¿Tan mala persona era que ahora lo pagaba así?

Supuse que habrían pasado unos veinte minutos, cuando un chico que no era ni John ni Edward me trajo la comida.

¿Cuánto tiempo habrá pasado desde que fui a por la leche y este grupo de locos me ha secuestrado?

Sacudí la cabeza y empecé a comer la comida basura que me habían puesto, ante la atenta mirada del hombre. Solo rezaba para que a mi padre no le diera algo, ya que era muy protector cuando se trataba de mí y de mi madre.

-Date prisa, que no me saque el título de niñera –me dijo de manera brusca.

Al poco tiempo de acabar me quito el plato y se fue pegando un portazo.

Yo me quede ahí quieta esperando noticias nuevas, pudieron pasar horas o minutos, pero no me di cuenta, hasta que escuche unas voces fuera de la habitación.

-Edward, ¿Qué piensas hacer con ella, mientras él sheriff planea la forma de soltarlos? –preguntó una voz masculina.

-Por ahora la mantendremos así y como cause algún problema la encerraremos en el sótano –dijo Edward.

-¿Pero podremos divertirnos con ella, no? –dijo la misma voz masculina que antes.

Yo me negué a escuchar más y simplemente cerré los ojos para olvidarme de todo y tener unas horas de descanso, aunque deseaba no tener ninguna pesadilla.

Al cabo de minutos caí en la inconciencia, teniendo esperanza deponer salir cuanto antes de este infierno.

Bueno aquí otro capítulo, espero que os guste.

Quería agradecer a las dos que me firmaron:

-Camila: si este Edward será sexy y malo xxd (el sueño de toda chica)

-Sabi07

Me dio ánimos para seguir, ya que es mi primera fic.

Irene.