Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.

Ya había mencionado anteriormente en el grupo pero por si se les pasó la publicación o algo así, les dejaré de nueva cuenta el soundtrack de esta historia.

Bella: The last time- Taylor Swift ft. Gary Lightbody

Edward: Carmen- Lana del Rey

Alice: Alive-Sia

Jasper: Fix you-Coldplay

Rosalie: Big girl cry-Sia

Emmett: Daddy Issues-The Neighbourhood

The Beach-The Neighbourhood

Cry baby-The Neighbourhood

Perfect-One Direction

All about you-Birdy

Falling for you-The 1975

Ahora sí, seguimos con más, veremos qué pasa con Charlie y esa dichosa reunión.

Mocking the bounds

Capítulo 2

::: Flashback :::

Y así fue como el viaje con Emily, Kim y la perra de Leah comenzó. Llegaron a Flagstaff para recargar gasolina y usar el baño. Se detuvieron otra vez en Marble Canyon. Ellas planeaban llegar hasta Idaho y eso estaba bastante cerca de Washington. En donde Charlie, su padre, vivía.

Puedes escapar de tus miedos, de tus problemas, de un perro que te persigue, del amor…o en el caso de Bella, puedes escapar de casa cuando te tratan como la mierda, puedes escapar con unas extrañas que al inicio te atacaron y que han estado tratando de conseguir tu confianza mediante deliciosos dulces, puedes escapar de una tienda de autoservicio que robaste. Sí, Bella había logrado escapar. Pero de lo que no puedes escapar, es del hambre. Razón número uno por la cual robaron esa tienda.

Leah la había convencido de asaltar esa tienda en Moab, Utah que ahora se perdía en el camino mientras Emily aceleraba el auto. Ese fue su primer gran robo y se sintió jodidamente genial.

Y así fue su vida, robando en tiendas de autoservicio y siendo genial después de fumar un poco de hierba, solo esperaba no hacerse adicta a esa mierda.

Un día mientras estaban en Springville, Emily regresó con mucha comida y dinero, no sabían de donde la había sacado pero la disfrutaron. Luego de unos días lo supimos: "La población de Springville está en alerta a causa de unos crímenes que se han estado cometiendo recientemente, asaltos a mano armada en las carreteras, robos en tiendas de autoservicio y lo último un asalto a una casa ubicada al norte…"-Bella apagó el televisor de la habitación del hotel y miraron a Leah.

─ ¡No me miren así!─Bella arqueó una ceja─ ¡Bella tu más que nadie eres la indicada para hacerlo! ¡Lo hice por tus malditos dulces! ─ luego le arrojó una paleta a la cara y Bella comenzó a lamerla. Al menos había sido una buena causa.

::: Fin flashback :::

Lo único que le explicó a Charlie fue que viviría con él y se alegró, consiguió una pizza y vieron un partido en la plasma. Genial. Por el momento, Charlie estaba siendo un hueso fácil de roer.

─ Pero… ¿por qué? ─ había colocado los brazos en jarra y su ceño se frunció. El hombre aún no conseguía salir de su estado de estupefacción.

─ Es que simplemente no me gusta Phoenix, ya no. Prefiero venir aquí… además, ya le había dicho a Renée ─ Bella mintió y zambutió las manos en los bolsillos de su short ─ pero ella está en Jacksonville, seguro olvidó llamarte.

─ Oh, entonces si es así… ¡Adelante! ─ el viejo sonrió y Bella respiró tranquila.

Entonces, Charlie se ofreció a pagar los costos del envío de las cosas de Bella, pero ella se negó.

─ Mamá me ha dejado dinero para eso. No te preocupes…ahora por lo que deberías preocuparte es por darme dinero para mi habitación ─ señaló el techo, hacia la habitación ─ está hecha un asco.

─ Sí, bueno… te estábamos esperando ─ murmuró incómodo tratando de aligerar el ambiente. Bella rodó los ojos y Charlie dejó de insistir.

Sobre el dinero de Renée, bueno, eso era una mentira pero Bella no iba a decirle a su padre policía que, en realidad, el dinero fue tomado de la casa del millonario de John. Charlie no tenía por qué enterarse de eso.

Por la noche, sólo un par de horas después, Bella estaba completamente cansada pero necesitaba tomar un baño. El shampoo la relajó un poco y sin siquiera molestarse en cubrirse la ropa interior con una pijama, se echó a dormir en la cama.

Por la mañana, Bella despertó tarde pero Charlie aún no se iba a la estación y le prometió un regalo. Era lo menos que el viejo podía hacer por ofrecerse a hacerle compañía. Después de desayunar, Bella se dio cuenta de que necesitaba comprar algunos objetos personales pero el único auto disponible era la patrulla de Charlie y no iría por todo Forks en esa mierda; así que tomó su bicicleta pero recordó que ese chico ladrón y sexy la había arruinado.

─ Charlie ¿crees que me puedas ayudar con esto? ─ preguntó cuándo salió al porche, pateó el neumático y Charlie se acercó y le echó un vistazo.

─ Seguro, tengo un neumático en el garaje, ya vuelvo-se levantó con un quejido y se fue.

Bella permaneció de pie ahí, cruzada de brazos esperándolo cuando escuchó un claxon. Se giró y entornó los ojos para cubrirse por el escaso sol.

Ahí, justo a unos metros, había un súper auto blanco.

─ ¡Hey!-una voz masculina llamó desde ahí, entonces vio a Edward y otro chico conducía. El sonido de la música salía por la ventanilla bajada.

─ ¿Edward?-lo llamó.

─ Solo pasé a saludarte ─ medio sonrió y su voz se arrastraba. Definitivamente estaba borracho o estaba saliendo de una resaca ─ ¡adiós, Belly Bells! ─ golpeó al conductor, el chico que lo acompañaba soltó una carcajada y el auto se fue tan pronto como llegó, dejando a Bella toda confundida.

─ ¿Quién era ese?-Charlie venia cargando un neumático.

─ Ehh…creo que su nombre es Edward-murmuró ella sin despegar la vista de la carretera, en donde el auto no se veía.

─ Ah, Cullen-Bella finalmente lo miró y frunció el ceño, confundida-Edward Cullen ─ Charlie completó y comenzó a trabajar en la bicicleta ─ No te acerques a él…es un chico escandaloso y problemático y mujeriego.

Bella sonrió. Maldición, era demasiado bonito para ser verdad.

─ ¡Buu, Charlie! No me puedes prohibir con quien hablar ─ se rió entre dientes.

─ Si puedo…y soy "papá"-ella rodó los ojos y lo ignoró. Repiqueteó su pie contra el suelo─ ¡Listo! ─ Charlie anunció y Bella se acercó. Montó la bicicleta y dio un pedaleo.

─ Eres genial, Cha… ─ él alzó una ceja ─ papá─ se corrigió

─ Eso es

─ Vuelvo en un rato, voy a dar una vuelta-entonces comenzó a alejarse lentamente.

─ Seguro…-se despidió con un gesto de mano ─ ¡Oh! Y… ¿Bella? ─ Ella lo miró sobre su hombro─ No Edward Cullen─ enfatizó con el dedo.

─ Seguro, papá─ le sonrió. Charlie entró a la casa después de asentir con la cabeza y Bella se rió entre dientes.

¿Qué tan escandaloso, problemático y mujeriego podía ser Edward Cullen? Era claro que Charlie no sabía de su propio historial…era mejor de esa manera.

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─ ¿A qué hora se supone que esos idiotas van a llegar? ─ Rosalie preguntó después de mirar la hora en su iPhone.

─ Alice dijo que venían en camino ─ respondió Jasper desde su lugar en el sofá.

─ ¿Dónde está tu mamá, Em? ─ Rosalie volvió a preguntar y se inclinó a tomar su bebida. Se llevó la pajilla a los labios y miró a Emmett. Emmett se removió en su lugar.

─ En su habitación… por cierto, ya vuelvo ─ murmuró fingiendo distracción y se fue por las escaleras. Golpeó levemente la puerta de la habitación de su madre. Nadie respondió, aun así abrió la puerta.

La habitación estaba en penumbras y la gruesa cortina estaba cerrada para impedir la entrada de la poca luz de la tarde.

─ ¿Mamá? ─ Emmett la llamó en murmullos. La mujer estaba en la cama, enredada entre las colchas. Su cabello revuelto y su respiración acompasada. Emmett frunció los labios ─ ¿mamá?

─ ¿Em? ¿Eres tú? ─ él resopló bajito ¿quién más iba a ser?

─ Sí, ma. Soy yo ─ se acercó a ella y se sentó en el borde de la gran cama─ ¿cómo estás?

─ Un poco mejor-respondió. La madre de Emmett, Clarece, siempre estaba un poco mejor.

Emmett quiso decirle exactamente eso: "Siempre estás un poco mejor y simplemente nunca mejoras".

─ Bueno, está bien-respondió bajito─ estaré abajo con los chicos… con todos… ¿no quieres saludarlos?

─ ¿Y qué me vean así? No, Em. Mis pastillas me dan sueño, debería estar durmiendo.

─ De acuerdo─ respondió resignado. Un momento de silencio y él creyó que su madre ya se había quedado dormida, no del todo pero lo estaba haciendo─ oye, ma…

Clarece abrió los ojos somnolientos y miró hacia él, aunque no estuviera viéndolo realmente.

─ ¿Mhm?

─ ¿Cuándo vas a dejarlo? Las pastillas, tu depresión… todo─ a Emmett se le hizo un nudo en el estómago y los ojos se le llenaron de lágrimas no derramadas.

─ Pronto, hijo. Lo prometo… es sólo que extraño a tu padre

─ Yo también lo extraño y no estoy drogado todo el tiempo-respondió sin querer discutir. Su madre lo fulminó con la mirada.

─ ¿Cómo puedes decir eso? Vete, vete, Emmett. No vuelvas. Estoy cansada-luego se giró sobre su costado y cerró los ojos, completamente ajena al dolor que le provocaba al chico.

Emmett permaneció quieto unos segundos y después, sin rechistar ni decir nada más, salió de la habitación rumbo a la sala. Edward y Alice ya habían llegado.

Cuando dieron las 12:00 am, Rosalie y Emmett ya estaban ebrios y jugaban a mantenerse en equilibrio en un pie y se reían como si fuera lo más divertido, ahora, si Emmett se caía eso sí sería divertido. Edward pasó a su lado y lo empujó a propósito, Emmett cayó y se golpeó la cara con la mesa de centro de la sala de su mamá. Edward echó su cabeza hacia atrás y se rió fuertemente.

─ ¡Madura! ¿Quieres? ─ le gritó y Edward se rió más fuerte.

Emmett y todos, estaban conscientes de que ni la música ni los gritos ni las risas iban a despertar a la madre de Emmett. Ellos sabían de lo que iba todo y, a pesar de que se sentían mal por él, no había manera de ayudarlo realmente porque no era culpa de ellos ni mucho menos de Emmett. Los únicos culpables eran Clarece y su egoísmo. Así de fácil.

Después de varios tragos más y un par de horas más, el ambiente se estaba muriendo así que Edward se dejó caer en el sillón y miró alrededor. Rosalie estaba dormida en el sillón, Jasper estaba jugando con su teléfono y Emmett estaba sentado en el piso con gesto pensativo, mientras miraba hacia la ventana abierta. Alice gateó hacia Edward y se sentó a su lado.

─ ¡Edwaaaard! ─ canturreó bajito.

─ ¿Qué? ─ Edward cerró los ojos lentamente y recostó la cabeza en el respaldo del sofá. Dejó la cerveza a medio tomar sobre la mesita.

─ Sé algo que tú no sabes─ susurró en su oído. Abrió los ojos y la miró.

─ ¿Algo como qué? ¿Desde cuándo tenemos secretos aquí? ─ Edward miró alrededor.

─ No es sobre eso─ Alice lo miró expectante─ sé dónde vive Bella

─ ¿Qué?

─ ¿Eres idiota o te haces? Bella…─ Alice dijo haciéndolo recordar, aunque Edward si la recordaba, simplemente Alice había entendido mal─ no sé cómo carajos no sabes dónde vive el Jefe de policía pero desde ahora vas a saberlo.

─ ¿Y qué carajos estás esperando para hablar? ─ Edward refunfuñó.

Alice le sonrió.

¿Acaso Alice quería que se fuera y entrara a la habitación de Bella y le diera el Combo Cullen y la doblara en su cama mientras el Jefe dormía plácidamente en la habitación de lado? Bueno, eso no sonaba nada mal

Edward suspiró y ella puso sus labios color durazno en su oído.

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─ ¡Oye, viejo! ─ Edward pateó a Jasper en las costillas y el rubio refunfuñó.

─ ¡Aléjate, Fofito! ─ Edward soltó una risa ronca.

─ ¡No soy tu maldito perro, viejo. Ahora levanta tu culo!

Jasper se sentó, se talló los ojos y miró feo a Edward. Edward le sonrió.

─ Quita esa mirada de perra, bebé ─ Jasper le mostró el dedo medio. Edward volvió a reírse y zambutió las manos en su bolsillo─ Necesito que me hagas un favor.

─ ¿Qué?-Jasper volvió a rezongar y entornó los ojos, mirándolo a Edward desde su lugar en el piso.

─ Necesito que me lleves a la casa del Jefe Swan-Edward murmuró. Jasper abrió mucho los ojos.

─ ¡¿Qué putas, viejo?! ¡El hombre tiene una pistola! ¿¡Qué carajos se te metió?! ─ murmuró mientras se ponía de pie.

─ Tú sólo llévame─ Edward le dio una palmada fuerte en la espalda y Jasper se tambaleó. Luego, el castaño salió de la casa de Emmett, no sin antes tomar media botella de ron que estaba tirada y colocarse sus Ray Ban.

Jasper manejó como pudo su auto blanco hasta la casa de los Swan. Edward estaba completamente confiado y pero se cagó en los pantalones cuando vio a Bella afuera parada a lado de su bici. Ella lucía malditamente linda, parecía que estaba usando jeans Push up o algo así porque su culo se veía muy bien.

─ ¡Hey!-la llamó desde la ventanilla del auto cuando Jasper se detuvo. Ella se giró y entornó los ojos.

─ ¿Edward?

Edward no supo qué otra cosa decir. Era como si planearas decir todo y en ese momento lo olvidaras todo, la misma sensación que te llena cuando tienes que hablar frente a toda la clase.

─ Sólo pasé a saludarte─ murmuró porque eso había sido lo único que su frito cerebro pudo procesar─ ¡adiós, Belly Bells! ─ golpeó a Jasper en el brazo para que los sacara a la chingada de ahí. Jasper echó la cabeza hacia atrás y se rió, aceleró.

─ ¡¿Qué putas fue eso, hombre?¡. Después del coqueteo con Jessica o con Tamy esperaba algo mejor─ ese idiota rubio seguía tan ebrio que ni siquiera recordaba el nombre de Tanya así que Edward ignoró sus palabras─ Deberías hacer algo mejor si quieres meterte en sus pantalones─ bueno, no ignoraría mucho sus palabras.

─ Simplemente quería saber si lo que Alice había dicho era cierto y ya─ Edward dijo para que Jasper dejara de molestar.

Además, no había sido su culpa. Sólo de Bella y de sus malditos jeans Push up.

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El increíble regalo que Charlie tenía para Bella era una vieja camioneta roja de aspecto bulboso que era la onda.

Se la dio dos días después de su llegada a Forks y debía admitir que le había atinado porque no pasearía por todo Forks con esa patrulla de porquería de él.

Bella se paseó en el vejestorio por todo el pueblo para conocerlo más y descubrió que Forks ahora tenía dos calles principales.

Y al final resultó que el Jefe Swan le tenía dos regalos: la camioneta y dinero suficiente para arreglar su habitación.

─… Y este dinero es para tu habitación porque no creo que sea lo suficientemente linda─ tenía razón. La habitación era deprimente y vacía. Necesitaba personalidad y Bella tenía mucho de eso.

Bella había programado la entrega de paquetes con sus cosas aun cuando no llegaba a Washington, así que los primeros paquetes llegaron: parte de su ropa y parte de sus libros y CD's.

Quería cambiar esa mierda de habitación pero Forks aun no tenía tiendas suficientes para hacer eso y temía que la camioneta no llegara hasta Port Angeles, era mucho riesgo. La cosa era genial pero era vieja, Bella estaba casi segura que la camioneta existió antes de la primera célula en la Tierra. Era probable que el trasto se quedara a media carretera y podía comerla un venado o cualquier cosa que rondara por los bosques.

Así que buscó a la única que podía ayudarla hasta ahora. Le envió un mensaje a Alice:

Alice, ¿crees que podrías hacerme un gran favor? Llévame a Port Angeles porque necesito remodelar mi habitación (:

Alice no se negó e inmediatamente comenzaron su trayecto. Alice también era la onda.

El resto del día la pasaron pintando las paredes y preparando sus utensilios de decoración. Bella le contó sobre Edward, sobre el asunto de la bicicleta y de la visita exprés que había hecho a su casa. Entonces Bella se enteró de que Edward era amigo de Alice. El mejor amigo.

─ Está quedando muy bien ─ Alice miró alrededor con sus brazos en jarra. Bella le dio una mirada rápida al espacio sin dejar de pensar en Alice y en Edward siendo mejores amigos. Sería mejor que guardara sus secretos si no quería que Edward los supiera y creyera que tenía un viaje directo, sin escalas y redondo a sus pantalones.

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Cuando Edward estaba durmiendo en su habitación alguien abrió la puerta y dejó entrar mucha luz. Edward no era nada amable cuando no lo dejaban dormir.

─ ¡Ya levántate, flojo! ─ Emmett entró gritando. Edward gimió y se echó una almohada en la cabeza.

─ ¡Vamos, arriba leoncito!-Jasper se dejó caer sobre la cama sin permiso y comenzó a halarlo.

─ ¡Váyanse a la chingada!-gruñó. Ellos se rieron.

─ Deberías de estar agradecido de que traemos las buenas nuevas-dijo Emmett y se dejó caer en la silla del escritorio.

─ ¿Qué? ─ Edward preguntó con voz interesada. Se sentó y se talló los ojos.

─ Tu ropa limpia ─ Jasper le puso el montón en el regazo y Edward le mostró el dedo medio antes de darle una mirada envenenada. El rubio se rió y enrolló los pulgares en sus tirantes. Edward rodó los ojos. Emmett silbó por lo bajo.

─ ¿Qué puta hora es? ─ Edward volvió a cuestionar y miró alrededor tratando de encontrar su despertador.

─ Ya son las 3:00─ respondió Emmett viendo en su iPhone.

─ ¿Y cómo por qué me despiertan tan temprano?

─ Tenemos una fiesta─ Jasper anunció y Edward rodó los ojos. Fastidiado, se pasó una mano por el cabello ─ en casa de Ali.

─ ¿Y?-se encogió de hombros ─ no soy una puta chica para empezar a arreglarme desde ahora si la fiesta será en la madrugada.

─ Pareces una puta chica, viejo─ Emmett se quejó.

─ ¡Ya mueve tu culo, Cullen! ─ Jasper chilló desesperado ─ iremos a Port Angeles a jugar billar.

─ ¿Por qué no ir al bar de Forks? ─ se rieron.

─ ¿Nos vamos a meter con los viejos de aquí? Yo quiero ir al One Eyed Pete, así que muévete ─ Edward volvió a gruñir y finalmente se levantó.

Una vez que estuvo listo, salieron de la casota Cullen y fueron hasta donde Rosalie. Según sus planes, irían a casa de Rosalie y se emborracharían y después se dirigirían a PA.

Rosalie se puso gruñona porque ella no iba a beber y empezó a quejarse en todo el camino sobre ser el conductor designado. Rosalie era un dolor en el culo.

─ Rosalie, ¿tiene algún punto el que sigas quejándote como una perra? Tú ni siquiera bebes ─ Alice rodó los ojos.

─ Si bebo. Sólo que no como ustedes, alcohólicos. No tengo permitido embriagarme. Pediré una margarita virgen.

Jasper chasqueó la lengua en desacuerdo. Rosalie era una nena.

─ ¿Tu cosa con las porristas no te lo permite? ─ preguntó Emmett.

─ Sí, además, el alcohol me hará vieja más pronto.

Edward gimió y subió el volumen de la música. Ella lo miró feo pero la ignoró.

En realidad, Rosalie también tenía otra razón por la cual no beber: repudiaba a su padre, así que eso significaba que no quería lucir ni ser como él. Para su suerte, Rosalie era el vivo retrato de su madre.

William, su padre, se había casado con su madre por amor; pero todo cambia, de la noche a la mañana, eso ya no existía y el alcohol tomó un lugar en la mesa a la hora de la cena. William le gritaba y, algunas veces, llegó a golpear a Lillian, la madre de Rosalie.

Rosalie lo odiaba.

Los chicos creían saber sobre esto, pero al mismo tiempo, no lo creían. William siempre lucía pulcro y acicalado, nada comparado a un alcohólico. Eran la familia rubia perfecta pero sólo ellos sabían qué era lo que realmente pasaba dentro de las paredes. Los chicos dejaron de darle vueltas al asunto y creyeron que todo eso no era cierto. Bueno, estaban equivocados.

Cuando llegaron a Port Angeles, las chicas tomaron una mesa y ellos se aproximaron a jugar billar. Volvieron a casa con bolsillos llenos. Cuando se acercaban al centro de Forks, Edward obligó a Rosalie a que se detuviera a unas cuantas calles de la casa de Bella y, naturalmente, se enojó.

Ni ella ni Emmett entendían qué era lo que Edward pretendía pero Alice y Jasper se estaban riendo. Edward dejó que se fueran con la promesa de que los vería en un momento en casa de Ali y empezó a caminar hacia el dulce hogar Swan.

Entonces, pensó. ¿Cómo se supone que entraría? ¿Se suponía que Bella tenía que dejarlo pasar? Ahí había un árbol pero… ¿Cómo sabría dónde estaba la habitación de Bella Buen Culo Swan?

Una ventana estaba abierta y se escuchaba música desde ahí. Bingo. No creía que al Shit Swan le gustara Taylor Swift o esas mierdas con su "Love Story".

Fue difícil subir el árbol estando borracho pero si caía no le dolería tanto.

Lo peor fue cuando llenó sus pantalones de lodo y hojas. Esos jeans eran costosos; se sujetó del alféizar de la ventana y miró dentro. La cortina estaba abierta y Bella estaba tirada en su cama sobre su estómago leyendo algo y su trasero lo saludó desde ahí.

Entró por la ventana abierta y sus pies hicieron un thump en el piso. Ella saltó asustada y lo miró.

─ Hola, Bella, ¿Cómo estás?-Edward la saludó. Se había recargado en la silla de su escritorio porque se había doblado el pie y así descansaría un poco pero su pose era totalmente relajada. Trató de acercarse más pero el dolor en el pie se lo impidió.

─ ¿¡Qué estás haciendo aquí?! ¡¿Cómo entraste?! ─ chilló entre sorprendida y confundida.

─ ¡Shhh! ─ puso un dedo sobre sus labios ─ tu papá vendrá hacia acá si te escucha y recuerda que él me odia.

Ella se levantó de la cama y se cruzó de brazos.

─ Mi papá no está, se fue a La Push ─ murmuró ─ vete de aquí, apestas.

─ Oh, gracias─ se encogió de hombros, luego la escuchó ─ ¡¿Qué?! ¡¿Cómo que tu padre no está aquí?! Debiste haberme dicho y así hubiera entrado por la puerta.

Chica Bike rodó los ojos.

─ Primero, no sabía que vendrías por si no te habías dado cuenta ─ dijo como una maldita sabelotodo ─ y segundo, debiste buscar la patrulla. Eso te pasa por no estar invitado.

─ Sí, sí ─ le restó importancia con un gesto de la mano ─ no me iré. Vine aquí para algo emocionante

Ella volvió a rodar los ojos. ¿Tenía un tic o qué putas? Edward comenzaba a creer que sí.

─ No tengo nada emocionante que darte, así que vete ─ se acercó a su escritorio y subió el volumen de su iPod.

─ ¡Dios! ¿¡Puedes apagar esa mierda?! Estoy ebrio y la chica Swift no ayuda ─ se quejó y la chica lo ignoró. Bella Swan también podía ser una perra.

─ ¡Oye, linda habitación! ─ Edward miró alrededor. Necesitaba algo que decir, se le habían acabado las ideas y eso nunca pasaba. Tal vez porque en estos momentos, Tanya ya estaría abrazándolo y restregando sus ya no tan tiernos pechos contra su brazo.

─ Gracias, tu amiga Alice me ayudó─ dijo─ aunque aún no está terminada─ Bella pateó levemente un bote de pintura.

Edward asintió con la cabeza sin dejar de mirar alrededor. Tamborileó sus dedos contra las costillas.

─ ¡Espera! ¿Cómo sabes que mi amiga es Alice? ─ preguntó y se sentó en la cama. Edward creyó que Alice no le había mencionado nada a Bella sobre él. Maldita.

─ Ella me lo dijo─ Bella se encogió de hombros y zambutió las manos en sus bolsillos traseros. Había comenzado a ponerse nerviosa porque no sabía que era lo que iba a pasar ahora o si, en realidad, iba a pasar algo o, al menos, pensaba en qué era lo siguiente que iba a decir.

Se mordió la boca rosa.

Ella se acostó en su cama y lo único que Edward hizo fue sentarse ahí cerca de ella, quería colocar una mano en su rodilla pero no quería tentar a la suerte, tal vez recibiría un ojo morado.

Se sumergieron en un silencio profundo y Edward la miró. Ella tenía los ojos cerrados y sus labios se movían lentamente mientras cantaba la canción que sonaba sin emitir sonido alguno. Dios, era tan linda y sensual. Edward se aclaró la garganta y preguntó:

─ ¿Qué te hizo venir aquí?

Bella tomó una profunda bocanada de aire y sacó el aire lentamente por la nariz, sus hombros se relajaron y a Edward se le antojó hacer lo mismo.

─ Es algo complejo de explicar… mejor te contaré cómo lo hice─ sin esperar asentimiento alguno, Bella siguió hablando─ Salí de Phoenix en bicicleta y en el camino encontré a unas chicas, viajamos en su auto y robamos algunas tiendas de autoservicio y algunas casas─ Edward soltó una carcajada y Bella abrió los ojos. Lo miró y lo golpeó en la frente con la palma de la mano.

─ ¡Ow, lo siento! ─ se quejó mientras se frotaba la frente─ ¿Qué más?

Ella suspiró y cerró los ojos. Movió el pie al ritmo de la música.

─ Llegamos hasta Lewiston en Idaho, me dejaron ahí y fui en bici hasta Clarkston, ahí me encontré con Jane y Alec…eran unos maricas, estaban discutiendo por todo─ Bella se rió entre dientes. Edward medio sonrió y quiso tocarle el cabello. No lo hizo ─ entonces, ellos me dejaron en Seattle, luego tomé un taxi a Port Angeles y luego a Forks. Fin de la historia─ se encogió de hombros.

Esta chica era escandalosa. A Edward le gustaba, pero aún quería saber qué carajos la había hecho dejar Phoenix y venir a ese pueblo pequeño; se estaba muriendo por preguntar pero no lo hizo.

Entonces, Bella le contó que había conseguido un trabajo ¿Qué? ¿Un trabajo?

El único trabajo que Edward había hecho era cuando Carlisle decidía jugar al papá y lo obligaba a hacer mierdas de la casa, ahí era cuando jugaba a ser el hombre pupilo. Hijo de puta. A Edward le salió una llaga en la mano cuando sostuvo el martillo. Emmett se rió de él por todo un mes entero.

Cuando Bella fue a la cocina a buscar "algo", Edward aprovechó y hurgó entre sus cosas. Leyó los títulos de algunos libros que tenía por ahí y encontró una tanga en un cajón. Se la echó al bolsillo rápidamente y así tan rápido como lo hizo, cuando Bella volvió, lo echó de la casa.

Entonces, Edward Cullen terminó de convencerse de que Bella Swan era una perra.

Bella respiró tranquila cuando Edward dejó de infestar su casa. Se llevó una mano al pecho y trató de tranquilizar su loco corazón.

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─ ¿A dónde vamos? ─ Alice preguntó cuando vio que Rosalie se desviaba del camino─ se supone que tenemos que ir a mi casa.

─ Primero llegaremos a la mía. Tengo que buscar algo de ropa─ respondió Rosalie.

─ Oh, bueno─ Alice se encogió de hombros y siguió hablando con Jasper. Emmett estaba en silencio mientras miraba por la ventana.

Rosalie le echó una ojeada pero decidió no hablarle, entonces posó la vista en la carretera.

─ Esperen aquí─ dijo cuándo se detuvo afuera de su casa─ no me tardo.

Ellos no la miraron y Emmett subió el volumen de la música. Rosalie entró a casa y se dirigió rápidamente a las escaleras.

─ ¿Rosie, eres tú? ─ la llamó su padre desde el gran salón. Rosalie se congeló y se le hizo un nudo en la garganta. Respiró profundamente.

─ Sí─ respondió y, dispuesta a seguir subiendo, se sujetó del pasamano.

─ Ven aquí, pequeña Rosie.

Oh no, pensó.

Entonces se aproximó en silencio hasta donde se encontraba William.

─ ¿Qué? ─ preguntó. William estaba sentado en el sofá y sostenía un trago de whiskey en la mano apoyada en el reposabrazos. Rose se cruzó de brazos.

─ ¿A dónde vas?

─ A casa de Alice─ contestó con voz seca─ ¿dónde está mamá?

A William se le escapó una risa ronca. A Rose se le erizaron los cabellos de la nuca y la sangre le hirvió.

─ En su habitación… se fue llorando.

─ ¿¡Qué le hiciste!? ─ preguntó con voz fiera. Apretó los puños y dio un paso al frente.

─ ¿Yo? ¿Tenía que hacerle algo? Honestamente, no lo recuerdo─ Rosalie chasqueó los dientes y después de echarle una mirada llena de repudio al hombre sentado frente a ella, corrió escaleras arriba y con un tirón abrió la puerta de la habitación de su madre.

Díganme que les pareció en los comentarios. Gracias por los follows, favs y comentarios del capítulo anterior. No olviden escuchar el soundtrack. En Youtube pueden encontrar las letras también en español. Nos leemos en el siguiente.