Había pasado de largo, ya era de mañana, debía ir al entrenamiento. Me vestí como pude y salí corriendo.

- Yurachtka llegas tarde-

-Lo siento entrenador-

-Que no se vuelva a repetir-

Di unas vueltas por la pista para calentar, me ayudaba a relajarme, no tenía que dejar que nada afectara mi entrenamiento. A pesar de todo lo que me sucedía, debía mantenerme concentrado en mi objetivo. Después de todo, el patinaje es lo único que me queda, además de mis ilusiones.

-¡Yuri, ¡¿qué haces?! Vamos, con más gracia- me guiaba el entrenador- defiende tu título de hada rusa.-

Odiaba ese título por cierto

-¡Sí!-

Al llegar a mi apartamento, la puerta estaba abierta. Salí tan rápido que olvidé cerrarla.

-¡Lo que me faltaba! Que se entraran a robar- pensé y me asomé lentamente.

Pude divisar una cabellera plateada apoyada en mi sofá.

-¿Viktor?-

-Te esperaba- dijo calmadamente-Eres muy descuidado, no debiste dejar la puerta abierta.-

-¿Qué es lo que quieres?- Pregunté con voz grave y algo molesta.

-Iré al grano - respondió acercándose a mí- ¿Qué es lo que pretendes?-

-No entiendo a qué te refieres-

-Si entiendes, y muy bien- se acercó aún más, pero esta vez tomó mi barbilla con una de sus manos y apretó mis mejillas- aléjate de Yuri-

Me logré zafar.

-¿Por qué tendría que hacerlo?- pregunté desafiante, no me iba a dejar apaciguar por Viktor

-Estás dañando nuestra relación- sonaba serio, al igual que su mirada que chocaba directamente con la mía.

-Claro que no, nunca he tenido intención de dañarlos-

-Por tu culpa estamos peleados- me acusó deliberadamente- No sé porque insiste tanto en defenderte-

-Pues ese no es mi problema-

-Si lo es, lo convences para que se alejé de mí-

-Jamás haría eso. ¿Acaso no te das cuenta? Yuri ya es un adulto y puede hacer lo que le plazca, no es un niño que se deja influenciar por cualquiera. Además…- otra vez se me fue la lengua.

-¿Además…?-

-Yo lo aprecio mucho como para dañarlo.-

-Lo quieres solo para ti-

"Sí"

-¿Y qué si fuera así?, No puedes alejarme de él por siempre-

-Si puedo-

-Viktor esto es una conversación estúpida e innecesaria, por favor vete-

-Dime ¿amas a Yuri?-

-….-

-¡Responde!- exclamó tomándome con ambas manos de mi chaqueta.

-¡Suéltame!-

Me soltó violentamente, perdí el equilibrio, pero no alcancé a caer. Nuestras miradas se cruzaron con una furia silenciosa, la cual tensó aún más el ambiente.

- Ni yo mismo lo sé- finalmente respondí viendo al piso y con voz ahogada-

Trató de encontrar mis ojos con los suyos, pero no lo permití. Luego de eso, un silencio necesario.

-Ah- suspiró- necesito un trago.

-Yo también- dije pasando la mano por mi rostro.

- Eres muy pequeño para beber- le lancé mi mirada asesina- E-está bien, está bien. No he dicho nada- agregó moviendo sus manos de un lado a otro.-

La cólera del ambiente había disminuido, por ahora solo primaba la confusión. Creo que ninguno de los dos sabía cómo afrontar la situación…

-Lo siento, no impediré que te acerques a Yuri- dijo con un tono de resignación- La verdad es que creí que solo tratabas de herir a Yuri, pero ahora veo, que estas igual de inseguro que yo.

Viktor tenía muy claro que prohibirme ver a Yuri no era la solución. Sin embargo, no quería perderlo.

-Ah- suspiré- Escucha viejo, el cerdo te quiere más que a nada en este mundo y aunque le dijera mil atrocidades sobre tu persona, no se alejaría de ti.-

Me dolía aceptarlo, pero esa era la triste realidad. Yuri amaba a Viktor y yo no podía hacer nada para cambiar sus sentimientos.

-Yurio- sus ojos se tornaron grandes y brillos. Su boca formó un corazón y sus manos las apretó contra sí mismo- ¿Lo dices enserio?-

-¿Por qué mentiría?, no me conviene…-

-Entonces, ¿qué quieres hacer?-

-Quiero…-me costaba decirlo, así que hablé por lo bajo- confesarle mis sentimientos…-

-Pero…-

-Escucha, si Yuri te ama, no tienes nada que perder- afirmé, estaba muy seguro de mis palabras- o acaso ¿Crees que no te quiere lo suficiente?-

-No es eso, quiero decir, Yuri es muy buena persona y te quiere mucho. Lo que quiero decir, es que con tal de no herirte podría decirte cualquier cosa e incluso podría confundirse el mismo. ¿Entiendes?-

-Sí….- respondí más desilusionado de lo que ya estaba.

-Sin embargo…no podemos decidir por él- su rostro se tornó sombrío.

-¿Estás dando un paso al costado?-

-Podría decirse que sí- permaneció serio.

La situación era complicada. Le cree muchos problemas a Yuri con mis inseguridades y sentimientos confusos. Sin embargo, a pesar de que me doliera profundamente aceptar la realidad, no era momento de pensar en mí, ya que la felicidad de mi querido cerdito estaba en juego.

Acordamos que visitaría a Yuri en el departamento que compartían los dos, con la excusa de devolverle el anillo que quedó abandonado en mi residencia. Viktor me contó que esa fue una de las razones de su pelea. Esa joya, a pesar de ser barata, tenía un gran valor sentimental para ellos.

Un amuleto que los mantenía unidos. No. Ese simple pedazo de metal no los mantenía unidos, solo era la confirmación de su unión como almas gemelas…tal conexión nunca la tendría con Yuri.

En resumen, Viktor nos dejaría solos en el apartamento toda la noche. Este estúpido viejo me dio toda su confianza, si fuera otro, ya se habría aprovechado de la situación…

Luego de irse Viktor, fui a cambiarme de ropa, me vestí lo más decente que pude y salí.

Caminé unas cuadras en busca de un taxi que me llevara a mi destino. Era una noche fría. Las luces artificiales me rodeaban. Mi mente se cerró a todo sonido externo.

Pasaban junto a mí seres borrosos y fugaces.

Hallé un transporte. Me subí. Ensimismado en mis pensamientos, bloqueé toda información fuera de mí que me hiciera dudar de mi decisión, era un camino sin regreso. Camino del cual casi me paso de no ser por la alerta del taxista.

-Hey, joven, baja aquí ¿cierto?-

-S-sí, gracias-

Decidí tomar las escaleras, estaba nervioso, creí que caminar un poco me ayudaría a calmarme, pero solo aumentó mi ansiedad por ver a Yuri.

Sin embargo, en algún momento debía llegar.

La entrada me pareció más grande que de costumbre. El nerviosismo se escondió en mi garganta y con un puño tembloroso, toque la puerta, la cual se abrió lentamente minutos después.

-Yurio, ¿Qué haces aquí?-dijo refregándose los ojos bajo los lentes

Se veía somnoliento, al parecer acababa de despertar. Vestía ropa holgada y oscura. Y tenía su cabello alborotado. A pesar de ser una imagen tan descuidada, a mí me parecía sumamente tierna y adorable. Tanto que me hubiera gustado verlo despertar así, a mi lado, por siempre.

-No me saludas primero cerdo- respondí ignorando mis pensamientos.

-¿Eh? Hola, lo siento creo que aún sigo-bostezó- aaah…dormido. Pasa, disculpa el desorden.

"Tú y tu mala costumbre de disculparte por todo".

El apartamento se veía bastante decente en realidad. Solo había algo de ropa en el sofá y uno que otro envoltorio de comida sobre la mesa.

-Siéntate, por favor, iré a lavarme la cara- dijo bostezando nuevamente.

Obedecí.

Me dediqué a observar detenidamente el lugar. Estaba sobre un sofá grande y lujoso, perfecto para cuando Viktor llegará borracho y Yuri mandará a dormir fuera de la habitación. En frente, una mesita de centro, con revistas de repostería, arreglos florares, decoración, en fin, todo lo necesario para una boda. Junto a ellas, un papel de color perla, arrugado. Sin pensarlo mucho la tomé, era una plantilla para las invitaciones, en ella, el nombre del intruso en el hogar: Yuri Plisetsky.

Seguí revisando los papeles que habían sobre la mesa, en todos en los que aparecía mi nombre- ya sea por una anotación de Yuri diciendo que yo le aconsejé en tal cosa o que me encargaría de cierto detalle- se encontraba tachado o roto violentamente.

-Al parecer causé una fuerte la pelea- pensé para mí mismo.

Preferí observar los alrededores, las paredes estaban repletas de posters de Viktor y Yuri, algunos de ellos rotos.

-Más vestigios de la pelea- dije en voz baja.

Además, también se encontraban unos cuantos retratos enmarcados, uno en especial me llamó la atención. Lo recubría un marco bañado en plata. Aparecía Viktor rodeando de la cintura a Yuri con su brazo. Se veían alegres y con los ojos llenos de vida, que incluso denotaban lágrimas de emoción. Posaban, mostrando con orgullo las dos argollas que los entrelazaban oficialmente como pareja. Si no mal recuerdo, fue tomada el mismo día de su compromiso, ya que ese día…

-¡Yurio!- exclamó Viktor- ¡ábrenos!-

Vestían las mismas ropas…

- ¡¿Qué les pasa par de idiotas?!- dije dejándolos pasar enfadado - ¡Son las 2 de la madrugada! Mañana tengo entrenamiento y ustedes….-me mostraron la razón de su visita.

Y se veía la misma alegría en sus ojos…

-¡Yuri y yo nos vamos a casar!-

Alegría que no podía soportar…

-¡¿Qué?!- quedé en shock por unos segundos

-¿Yurio?, ¿sucede algo?-preguntó Yuri inocentemente

-No, nada…-respondí, sin embargo…-¡Bueno, ya me lo dijeron y ya se van!- los corrí a empujones de mi apartamento-

Después de eso, sentí como las ilusiones morían. La rabia y el dolor me comían por dentro. Tenía ganas de arrebatarles su felicidad de la manera más dolorosa y vil posible…pero luego comprendí que estaba siendo egoísta. Si de verdad amaba a Yuri, debía aceptar su felicidad a costa de la mía y mantenerlo cerca solo como un amigo…sin saber si podía soportar tal situación…

-Yurio, ¿Qué tienes ahí?-

-¿Ah?- me había perdido en mis recuerdos mientras tenía el retrato en las manos- Ah, sí, lo siento, solo estaba…-

-Déjalo donde estaba- dijo seriamente-

-S-si- su actitud me asustó un poco- Yuuri… ¿qué paso aquí?

-Supongo que Viktor ya te fue con el chisme-

-No, ni siquiera lo he visto- mentí, Yuri no podía enterarse ni sospechar de nuestra complicidad.

-Entiendo…-dijo sentándose, cosa que yo repliqué- ayer…tuvimos una pelea algo fuerte…

-¿Algo?- pregunté mirando los posters rotos.

-Bueno- lo admitió- muy fuerte. Yo nunca lo había visto así, estaba como loco, comenzó a romper todos posters. Tuve que detenerlo para que no destrozara el cuadro que estabas viendo y en eso…

-¿Y en eso...?-

-En el forcejeo me alcanzó a rozar con su codo- me mostró un moretón que tenía en su pómulo-

No lo había notado, cuando entre el cuarto estaba oscuro.

-Y-yo- confesó- nunca pensé que se pondría así por…-

-Por mí- complete seguramente la frase.

Asintió con la cabeza, pensé que luego de eso callaría, pero continuó.

-Al verlo romper los posters e intentar destrozar nuestra fotografía que, retrataba un momento tan especial para los dos, me hizo dudar si realmente lo quería. Si quería a ese hombre que desconfiaba así de mí. Si quería a ese ser violento e impulsivo…lo desconocí completamente…aun así lo seguía amando y por primera vez en mi vida, me dolió amar.

Mientras me confesaba sus sentimientos, sus ojos brillantes se apagaban y su dulce voz se desvanecía poco a poco. Se veía completamente indefenso, como un niño el cual había que proteger

Comencé a reflejarme en él…

Yuri, oigo tu voz llorando a la distancia, tú también has sido abandonado. Sin embargo, tu abandono tendrá un gran consuelo, en cambio el mío, deberá desvanecerse en la desoladora eternidad. Mi alma se contrae al pensar en esa posibilidad, pero se ahoga en un tormentoso sufrimiento al confirmar la realidad.

Podría decir que no quiero perderte, pero nunca te tuve. Al verte tan indefenso y frágil por el dolor provocado, lo comprendí, mis sentimientos ya no cuentan aquí. Solo soy una sombra molesta, una piedra en el camino. No. Ni siquiera eso…soy…solo un ser estúpido que impide que sonrías en plenitud con tu alma gemela.

Vivo gracias a falsas ilusiones de que algún día te acerques a mí, aunque sea solo para decir que no volveremos a vernos.

Por eso perseguí tu calor, siempre pensé como seguir atado a ti de alguna forma. Esas ataduras perduran, duelen, me queman. Al soltarme las marcas quedaran, y cada vez que las presione, dolerán, y te recordaré.

"Nuestros latidos se alejan. Nuestros sentimientos no se encuentran. Nuestros caminos se separan".

Quisiera que no acabara así…pero, ¿cómo podría acabar algo que ni siquiera había empezado?

"No puedo forzar a mi corazón a olvidarte, sin embargo, puedo hacer que mi mente te mantenga como un hermoso recuerdo…"

Tomando fuerzas de donde ya no había y con el corazón destrozado, decidí hacer algo.

Al dirigirle la mirada, me percaté de que Yuri no se encontraba bien. No podía ver sus hermosos orbes cafés, estos se encontraban mirando al suelo, como buscando consuelo…

"Eres estúpido si crees que eres el único que puede ser fuerte"

-¿Estás bien?- pregunté tratando de usar el tacto perdido.

-S-sí- subió la cabeza, sus labios sonreían, pero sus ojos no.

Lo tomé entre mis brazos, él siempre me consolaba, ahora era mi turno. Sentí un líquido tibio caer sobre mi hombro y unas manos aferrándose fuertemente a mi cuerpo. No soportaba verlo así. Compartía su dolor.

-Yuri, perdóname….-susurré.

Me separé lentamente y posé mis labios junto a los suyos.

La sensación era suave y dulce, como un postre recién horneado.

Fue un beso sin malicia, ni deseo. Sólo quería refrenar sus lágrimas y calmar su espíritu.

Mis ojos permanecían cerrados, no quería abrirlos a la realidad devastadora.

Finalmente, mi tiempo acabó.

-¡Yuri!- dijo separándome-yo no puedo…-se sentía incómodo.

-Lo sé…-respondí resignado- toma- me apropié de su mano y la apreté con las mías, entregándole su tesoro- se te quedó en mi apartamento el otro día-

Lo besé nuevamente, está vez en su mejilla.

-Adiós…Yuri…-

Después de eso, no lo vi en mucho tiempo. Luego supe que se casó con Viktor. No me sorprendió. Otabek y yo decidimos empezar desde cero, sin embargo, ya no era lo mismo de antes. Muchas veces discutimos por lo sucedido…

Siempre recordaba las palabras que Yuri dijo después de que me despidiera: "Sé feliz, no importa qué. Aunque no esté a tu lado, siempre te acompañare".

Gracias a eso, pude poner de mi parte, para mantenernos unidos.

No por la esperanza de volver a tener a Yuri a mi lado o por simplemente estar con alguien para evitar la soledad. Si no porque sabía que Yuri, tras esas palabras, me deseaba la felicidad. Así como yo se la deseaba a él, aunque no la encontráramos por el mismo camino.

FIN