Caminaba directo hacia su Sala Común, tendría que haber alistado su baúl la noche anterior, ¿por qué no lo hizo? Era la culpa de aquella pelirroja. No había podido dormir por aquella pelirroja. No había podido concentrarse en nada, porque solo pensaba en ella.
Sin darse cuenta, llego a la puerta de su Sala Común, pero antes de decir la contraseña, alguien salió de aquella mazmorra.
- ¡Hey! ¿Dónde te habías metido? ¡Estuve buscándote por todas partes! – dijo Albus mirando receloso a su amigo.
- Estuve recorriendo el castillo…ya sabes…caminando un poco – contesto Scorpius, entrando por el agujero del que recientemente había salido su mejor amigo.
- ¡Algo te traes y estoy seguro que tiene que ver con una chica! – dijo Albus pícaramente.
- ¿De que hablas? ¡Estás loco Albus! – mintió Scorpius – Solo a ti se te pueden ocurrir cosas tan absurdas. Simplemente estaba pensando lo difícil que será regresar a casa, y tener que escuchar las aburridas charlas de mi padre, después de pasar tanto tiempo aquí. – dijo Scorpius.
- ¡Bueno! Por eso ni te preocupes, ¡porque precisamente por eso te buscaba! – dijo Albus sonriente.
- ¿Qué sucede Potter? ¿Por qué esa cara tan sonriente? – pregunto Scorpius intrigado.
- Pues estaba pensando decirte después, pero ya que te veo tan preocupado por tus futuras aburridas vacaciones y por esa cara que traes…que he cambiado de opinión.
- ¡Suéltalo ya! – dijo Scorpius fastidiado.
- ¡Pues mi padre ha aceptado que vengas a pasar el último mes de vacaciones a mi casa! - grito Albus emocionado.
Scorpius se quedo sin habla, sin duda que haber convencido al famoso Harry Potter de que llevara a un Malfoy a su casa debe de haberle costado mucho a Albus, ¿pero como convencería él a su padre?
- ¡Si quieres puedes emocionarte más! – dijo Albus irónicamente.
- Lo siento Al, es solo que, me encantaría pasar las vacaciones en tu casa, pero ya sabes como es mi padre, ¡no sé si lograre convencerlo!
- ¡Ese no es el Scorpius que conozco! – dijo Albus receloso – Además lograste convencerlo de que fueras el año pasado y ¡el antepasado!
- ¡Ja! Tienes razón – Pero es que solo fueron unos días - No debo desanimarme antes de tiempo, convenceré a mi padre y en cuanto te tenga una respuesta te confirmo – dijo Scorpius.
¿Cómo convencer a Draco Malfoy de que dejara ir a su único hijo a casa de Harry Potter por todo un mes? Ya de por si fue chocante para él, saber que su único heredero, era amigo del tal Potter y de la chica Weasley. Aquel recuerdo aun le causaba un poco de risa:
- ¿Hiciste muchos amigos, querido? – pregunto Astoria a su hijo, mientras subían al coche, en donde su padre guardaba el baúl de Scorpius.
- Pues muchos realmente no, pero me llevo muy bien con un chico de mi casa y su prima.
- No sabes lo orgullosos que estamos de que hayas sido sorteado en Slytherin, como cada miembro de la familia Malfoy – dijo orgullosamente Draco – Y tu otro amigo, ¿hijo de algún conocido?
- Pues no lo creo, nunca te he escuchado decir su apellido, pero su padre es muy famoso. Potter, así se llama. – respondió Scorpius.
No sabía que reacción le había sorprendido mas, si la de su padre al hacer caer abruptamente el baúl dentro de la maletera del coche, si la de su madre abriendo los ojos como si hubiera visto algo horrible, o si la del chofer, que no dejaba de mirar a sus padres.
- ¿Potter dijiste? – pregunto Draco – ¿Se apellida Potter?
- Si – respondió Scorpius desinteresadamente – Albus Potter, y su prima Rose Weasley, los dos van en mi clase, solo que Rose esta en Gryffindor, y Albus en Slytherin.
- ¿No había más amigos que hacer? – dijo Draco algo molesto.
- Amor, sube al coche, se hace tarde y tu madre debe estar esperándonos – dijo Astoria, cortando así la conversación.
Lo que no pudo evitar, es que la conversación se diera otra vez en la Mansión Malfoy. Si bien era cierto que su padre le había prohibido ser amigo de aquellos jóvenes, su madre le había dicho que el tenia derecho a hacer lo que quería, siempre y cuando su amistad fuera verdadera.
Desde aquel día, Scorpius siempre evitaba mencionarlos en su casa. Recordaba aquello sucedido hace ya cuatro años, y aunque suponía que su madre lo apoyaría no sabía cómo hacer para poder convencer a su padre. Los años anteriores le había dejado salir con Albus, sabiendo que solo era por unos días, pero no sabía cómo reaccionaría su padre si le pidiera pasar todo un mes.
Horas después, se encontraban todos los alumnos de Hogwarts saliendo del tren en el Andén ¾ siendo recibidos por sus padres, luego del año escolar.
Como cada año, Rose corría a abrazar a su padre y a su madre, mientras su hermano Hugo trataba de saludarlos sin tener que ser visto por sus amigos mientras su madre lo abrazaba cariñosamente.
Como cada año, Albus saludaba a su madre con una gran sonrisa y dejaba que fuera James, quien comentara que Gryffindor sigue siendo mejor que Slytherin en Quidditch. Mientras Lily abrazaba a su padre y le decía lo mucho que lo extraño.
Como cada año, Scorpius se acercaba a su padre y le saludaba cortésmente, mientras su madre lo abrazaba y decía lo mucho que lo había extrañado y cuanto había crecido.
Antes de marchar, Scorpius, volteo a ver a la pelirroja que le quitaba los sueños, y como si ella hubiera adivinado, volteo a verlo también. Aquel instante, aquella sonrisa, aquellos ojos que tanto amaba, bastaron para que Scorpius se armara de valor y dijera para sí mismo: ¡Tengo que ir! ¡No me importa lo que tenga que hacer!
