Estuve por los alrededores del Lima Bean por unas cuantas horas, en busca de una oportunidad de que el misterioso Kurt volviera hoy. No es así, y las miradas curiosas de Bethany se van turnando en varias y prolongadas sesiones, así que, finalmente guardé mis cosas y me fui.

Es difícil conducir largas distancias cuando eres propenso a tener visiones. Mantuve mis ojos en el camino y canté las canciones en la radio para distraerme. Hay un montón de canciones que aún no conozco, creo -teniendo en cuenta que perder la extensión de un año es algo que nadie se propone.

Una vez en casa, cuando estoy recostado en mi cama con mis ojos cerrados, finalmente dejo a mi mente vagar y centrarme en Kurt. Recuerdo el hechizo de las sombras de sus ojos - azul con algo verde y gris mezclados- y lo suaves que sus labios lucían. Recuerdo el dulce timbre de su voz, y las suaves líneas de su abrigo, y la forma en que sus ojos brillaron cuando le dije que lo amaba-

Mis ojos se abrieron, y me senté extrañado. El reloj dice que son las seis treinta de la mañana. Debí quedarme dormido.

Dejando de lado los vestigios del sueño, bajé las escaleras, siguiendo el sonido de ollas y sartenes y el aroma, más pollo. Mi madre está ahí, usando un vestido de algodón y perlas, luciendo un poco como la ama de casa de los 50's. Excepto por la parte Filipina, por supuesto.

-Hola, mamá.

Ella alzó la vista y me sonrió, presionando un húmedo beso contra mi mejilla.

-Papi estará vuelta del trabajo pronto. ¿Pon la mesa por mi?

No he llamado a mi padre "Papi" desde que tenía cuatro, pero mamá persiste en referirse a él de esa forma.

-Seguro. ¿Servilletas de lino?

-Por supuesto.

Para el tiempo en que papá llegó, portafolio en mano, la cena estaba lista. Mamá sirvió vino para ambos, y le entregó a papá el cuchillo. Cortó la carne, y juntamos nuestras manos cortésmente antes de servir nuestras propias cenas.

Cuando estoy colocando mantequilla en un lado de mi rollo, mi papá comenzó a hablar acerca de un paciente particularmente difícil en el trabajo. La atención está fuera de mi, así que mi mente vagó otra vez. Me pregunto como es que sabía que Kurt conducía una Navigator. Me pregunto como sé que se siente el asiento en mi piel descubierta mientras nosotros-

-¿Y cómo estuvo tu día, cariño?

Pestañeé rápidamente, tratando de alejar la imagen mental de Kurt y yo, haciéndolo fervientemente en el asiento trasero de su auto. Es una buena imagen -una agradable imagen- pero por la forma en que mis padres están observándome sobre la mesa del comedor, tengo el pensamiento paranoico de que sabían lo que estaba imaginándome.

-¿Mi día?. Estuvo bien.

-¿Cómo vas con lo del Sagrado Imperio Romano?.- Papá preguntó.

-Bien. Terminé la parte de investigación, y escribí la idea general.

-Llamé a la casa como a las once.- dijo mamá, tomando un trago de vino.- No hubo respuesta.

-Fui a estudiar a la cafetería. ¿No intentaste con mi celular?

Soltó una risa.- No, justo luego de llamarte la florista llegó con los bocadillos de claveles. Bocadillos, ¿Lo imaginas?. Así que, tuve que llamar y ver quien podía tener treinta piezas centrales de lirios de Calas en media hora. Qué día.

Papá sonrió profundamente hacia ella. -Eres genial como una pepino bajo presión.

-Lo eres.- lo apoyé.- No creo que alguna vez te compliques por algo.

Esperaba su usual mueca de aceptación del cumplido, pero en vez de eso, hubo una extraña tensión alrededor de mis padres. Mamá mantuvo sus ojos hacia abajo mientras separaba zanahorias bebé con el tenedor, y papá aclaraba su garganta un par de veces. Por unos minutos, el único sonido es el de los cubiertos.

Puse la comida a los alrededores de mi plato.- Conocí a alguien hoy.- aventuré.- En la cafetería.

Hay un sonido fuerte cuando mi papá deja caer su tenedor sobre su plato. Mamá y yo lo miramos, tomó un trago de aire, tomando el tenedor de vuelta con inexpresión.

-¿Oh?

Ni siquiera puedo decir porqué no puedo contarles sobre Kurt en ese momento. Hay algo en el tono de voz de mi papá –casi como una advertencia- que me hace dudar.

-Sí, es una chica llamada Bethany. Conversamos un rato, se ve simpática.

Las cejas de mi mamá se dispararon.

-¿Es un interés amoroso en potencia, cariño?

-¿Qué?. No… soy gay, mamá. ¿Recuerdas?.

-Solo preguntaba.- suspiró.- Luego de lo que ocurrió con Rachel…

-¿Quién es Rachel?

Mamá miró a papá, quien me miró.

-Rachel, de la Biblia.- dijo rápidamente.- ¿No recuerdas lo que aprendiste en la escuela de domingo?

No en realidad. Pero admitiendo que no sería una invitación para ir a la iglesia otra vez, solo asentí.

-Claro. Por supuesto, entiendo la conexión.

No entiendo la conexión.

-Bueno, si es que te sientes algo romántico con Bethany, también esta bien.- Mamá dijo suavemente.- Eres muy joven para encerrarte en etiquetas.

-No es como si alguna vez tuviste un novio.- Papá me recordó.

-Cierto.- concordó. Incluso sabiendo que no estaba en lo correcto.

Luego de cenar y de levantar los platos de la mesa y dejarlos en el fregadero, fui a mi habitación. Cuatro pasos dentro de la habitación y me detuve, volteándome lentamente y tratando de percatarme por centésima vez qué es lo que falta.

Alguien estuvo en mi habitación, mientras yo estaba en el hospital.

Alguien tomó cosas, cambió cosas. Para el observador desprevenido, podría lucir como la habitación de cualquier adolescente. Tengo un closet lleno de ropa… un librero lleno de mis novelas favoritas y CDs… incluso un escritorio con un computador con acceso a internet.

Pero hay colgadores con ropa que no está. Espacios en el librero donde deberían estar los anuarios. El computador –como mi laptop- estaba nuevo cuando vine a casa desde lo del hospital, así que no hay fotos ni videos en él. Mi antiguo correo había sido cerrado.

Hay otros indicios, también. Tengo una enorme pizarra colgando sobre mi escritorio, y si bien hay algunos artículos clavados en ella – como una Bucket- list del año pasado, un calendario de juegos, un poster autografiado de la primera vez que vi Avenue Q, un par de talonarios de boletos de un concierto que vi en octavo grado- esta casi vacío. A lo que lo pueden atribuir a que soy aburrido, creo, excepto de que hay un montón de agujeros de alfiler, en toda la pizarra.

Había una vida ahí, y alguien la quitó.

-¿Blaine?.- miré a mi padre en el marco de la puerta.- ¿Está todo bien?

Debo de verme ridículo, estando quieto en medio de la habitación.

-Por supuesto, ¿Por qué?

-Tuviste algunas visiones en la cena.- admitió, pudiendo sentir mis mejillas arder.

-Oh. Lo siento.

-No te disculpes, chico. Solo preguntaba si te gustaría que te diera un poco más de litio-

-Papá. Haz estado en esto una docena de veces.- le recordé con firmeza.- No más litio. No me gusta como me hace sentir. Además, estoy seguro de que puedes estar en problemas en traerme todos esos ejemplares a casa desde tu oficina.

Él solo movió su mano sin darle importancia.

-Estarías horrorizado en saber cuantos ejemplares las compañías nos envían. Porque, pude salvar a mis pacientes de la molestia de conseguir recetas escritas, y darles los ejemplares tanto tiempo como necesiten la medicación.

-¿Por qué no lo haces, entonces?

Sus ojos se estrecharon un poco, y solo ignoró mi pregunta.

-¿Qué estas leyendo?.- preguntó, haciendo un gesto a la mesita al lado de la cama, donde un libro descansaba en la superficie.

-Retrato del artista adolescente. ¿Lo leíste?

-No desde que tenía tu edad.- me instó con curiosidad, abriendo su boca y cerrándola abruptamente.- Bueno, ten una buena noche.

-Tú también.

-Te amo.

-Yo también te amo.

Estuvo ahí un rato antes de cerrar la puerta de mi habitación.

Esto es nuevo. Todo esto; comidas juntos con la familia, pequeñas charlas luego de cenar, demostraciones nocturnas de amor. Antes del ataque, veía a mi padre un par de veces a la semana. Mamá estaba usualmente en eventos de caridad, planeándolos hasta la tarde, y yo pasaba la mayor parte del tiempo solo. Yendo a Dalton era solo un ajuste – había constate ruido y actividad. Al principio había sido acogedor. Luego de unas cuantas semanas, creo, no podía tener suficiente de eso.

Esa era otra cosa. Estuve en Dalton desde la primavera de mi año de freshman(*), hasta el comienzo de mi año senior. ¿No debería tener algunos amigos cuando me fui? ¿Por qué no fueron a visitarme cuando estaba en el hospital, o ir a casa?. Estuve allí por dos años. Fui amigo de Wes y David en mi año de sophomore(*). ¿Pude realmente quemar mis lazos cuando lo dejé, aún siendo senior?

Y además, ¿No debería tener un anuario de mi año de junior(*)?. Los anuarios de la Academia Dalton de mis años freshman y sophomore están al final de mi librero, pero hay un espacio entre ellos. ¿Por qué no tuve uno al año siguiente?. Y si tuve uno… ¿A dónde fue?

Me fijé de nuevo en la puerta cerrada. Mis padres siempre han sido buenos en darme mi espacio, ellos no me molestan, solo si es una emergencia. Así que me dirigí a la cabecera de mi cama, sacando detrás una pequeña escalera. Hay un alto compartimiento en mi closet, muy alto como para ser de utilidad. Puse allí viejas pizarras de juego y mis teclados rotos que ocupaban espacio, porque eran fáciles de bajar. Ahora, colocando la escalera a un lado del armario, subí con cuidado hasta que pude acomodarme en esa parte.

Empecé haciendo esto desde que era un niño, cuando escuché a mi papá decirle a mi mamá que estaría seguro en el closet, no lo comprendí. Pero aún incluso cuando lo hice, seguí viniendo hasta aquí. Había algo en relación a las alturas, tensos espacios que me hacían sentir seguro. Solía llevar una manta y leer libros con una linterna.

Ahora, solo contemplo mis rosas.

Hay cuatro de ellas en total. Fijadas al lado del techo, por encima de la puerta de los armarios. Tres rojas, una blanca.

Tienen pequeños moños, provenientes de algo parecido a un corsage o de las que se ponen en los ojales. Solo se ven si estoy en este lado del closet. El que limpió mi habitación, desconocía esto por completo. Puse mi mejilla contra la madera del armario y las contemplé.

Alguien me amó una vez.

Es la única explicación factible.

Si hubieran sido flores de felicitación luego de una performance con los Warblers, o corsages que llevaban algunas amigas a sus fiestas de graduación, no las hubiera puesto aquí, fuera de la vista del resto. Este era mi lugar secreto, mi lugar seguro, y si estaban aquí, significaba que las estaba escondiendo de mis padres.

Y tanto como lo pienso, solo implica una cosa: Tenía un novio. Que claramente no esta más a la vista; el ataque fue a lo menos cerca de un año atrás, y de seguro me hubiera visitado en el hospital si estuvimos juntos. Incluso si alguien alguna vez me amó. Alguien me amó lo suficiente para comprarme flores, y lo amé lo suficiente para colocarlas hasta que se secaran en un lugar escondido.

Respiré lentamente, escuchando el silencio. Por meses, vine aquí y miré las rosas, como si pudieran decirme algo que olvidé. Traté de imaginarme a la persona que me las dio, pero no tenía cara, ni forma. Dejé a mi mente vaciarse por ahora, sabiendo que vendría una visión pero aceptándola de todas formas. Es muy cálido en mi habitación, muy cálido en mi closet, y Kurt y yo estamos bailando lentamente, mientras me duermo sonriendo.


Freshman: Primer año de estudios en la secundaria.

Sophomore: Segundo año de estudios en la secundaria.

Junior: Tercer año de estudios en la secundaria.


~Carolice.