Senju Misao, y la pareja de fuego

Parte 1

En la oficina de la Hokage. Se encontraba la dueña de la misma y los ocho shinobis, con expresiones de seriedad, en un ambiente tenso.

Hacia varios minutos que habían regresado a la aldea, y sin mencionar palabra alguna, se dirigieron a la oficina de la máxima autoridad dentro de la aldea, para informar de su fracaso. Tras la explicación, ninguno abrió la boca, dándose lugar a un silencio reflexivo que duro interminables segundos, para los ocho shinobis.

—¿Lo que me dicen es cierto? —pregunto con un tono de absoluta seriedad.

Aquella pregunta y la forma en la cual fue dicha, trajeron consigo el ligero estremecimiento en los más jóvenes del grupo. La Hokage era conocida por su fuerza y personalidad después de todo, y si en el asunto estaba envuelto el nombre del rubio desaparecido, sus cualidades guerreras parecían resaltar, lo que era muy intimidante. A pesar de ello, todos asintieron de manera unánime, sin la menor duda de su realidad.

—Hokage-sama, ¿quiere que exploremos la zona?... es posible que aún se halle en las cercanías. —comento Kakashi, aun con su máscara puesta.

Tsunade los observo por un instante. Planteándose la sugerencia, y estudiando sus reacciones. Se encontraban cansados, pero motivados a volver, para esta vez, a cumplir la misión. Podía sentir la ansiedad y esperanzas desbordar de sus ojos. Con un suspiro cansado, relajo sus facciones y tomo aire para dar su próxima orden.

—Shinobis de Konoha, les encargo la siguiente misión: verificar las cercanías montañosas, y de encontrarse con el objetivo, traedlo de vuelta… —Ordeno la Senju.

Todos los ninjas presentes asintieron, y se apresuraron a salir. O eso es lo que intentaron. Unas suaves y burlescas carcajadas rompieron el accionar, retumbando en el ahora tenso ambiente. Tsunade se dio vuelta, observando el lugar de donde debió surgir aquel molesto sonido.

Una persona desconocida se encontraba recostada en el marco del ventanal. Vistiendo una gruesa capa de viaje blanco con capucha, que cubría totalmente su silueta, solo revelando unos cuantos mechones de cabello rojizo.

—Gomen —expreso ligeramente, su voz suave y juguetona les revelo una gran posibilidad de su género.

—¿Quién eres, y que haces aquí? —cuestiono con gravedad la Hokage, no estaba para bromas.

—No vengo a pelear, si eso les preocupa… —comento, al tanto que se paraba y levantaba sus brazos en un gesto de paz —Mi llamo Misao, Senju Misao… —dijo con una leve reverencia —y solo venía a informarles sobre el posible paradero de Namikaze Naruto, pero no pude evitar escuchar su plática.

El sonido de un alfiler caer seria estruendoso en aquella sala, y seguramente lo condenarían a prisión por disturbio. Y es que, no tenían palabras para aquellas revelaciones. Primero estaba el hecho de que se había infiltrado sin ser descubierta, segundo aquel famoso apellido y por último que tuviera tal información.

—¿Por qué -o, mejor dicho- cómo sabias que buscábamos a Naruto? —pregunto la líder, tenía muchísimas preguntas, pero esa le resulto la más importante de momento.

—Oh, creí que lo buscaban luego de escuchar su dialogo… —comento encogiéndose de hombros, y moverse hacia la ventana. —si estoy en lo cierto, no deberían perder el tiempo… aunque no lo encontraran en las cercanías… y seguramente, no estará mucho en el lugar donde se encuentra. —informo con un deje de arrogancia y burla, pero sin denigrar la certeza de su conocimiento.

—E-espera —llamo Tsunade, y cuando noto que su contraparte escuchaba, prosiguió con seguridad —Tengo muchas preguntas para hacer, al igual que tampoco puedo permitir que te marches… no sabemos si eres una enemiga o lo que planees —dijo con una seriedad, que hizo a Misao voltearse con cuidado —pero, si lo que has dicho es cierto… no podemos perder esta oportunidad, deja que mis shinobis te acompañen.

No le estaba preguntando, ni pidiendo permiso. Era una orden que no podía negar, desde de todo no estaba en su terreno de juego y de rechazarlo, enviarían por su captura. Eso lo hacía extremadamente emocionante e peligroso, lo que le encantaba. Así que, sin más, asintió.

—Debo advertirte, —comando la Hokage, como se le había esperado la intrusa —si mis shinobis, ven en ti conductas o acciones sospechosas, tendrán libertad para apresarte… aunque sea cual sea el resultado de la misión, tienen que traerte aquí… ¿está claro?

Tanto los shinobis, como la infiltrada asintieron. Después de todo era una orden.

El ambiente tormentoso proseguía de la anterior noche, pero sin las fuertes ráfagas de viento. Lo que le permitía al numeroso grupo, encabezado por la desconocida Senju, moverse con velocidad y destreza por los bosques.

El líder de aquella misión, era consciente del cansancio que acumulaba el equipo, y aunque se habían sumado tres activos más al grupo, para responder por aquello, su misión no dejaba de tener un muy bajo porcentaje de éxito. Por otro lado, el camino que estaban tomando era precisamente hacia donde se dirigía la tormenta, lo que al mismo tiempo le parecía sospechoso, ya que era demasiado lejos de la zona montañosa. Con eso en mente, se preparó para alguna eventualidad, e hizo señas a sus compañeros para que fueran cautelosos.

Estos por su parte, rememoraban e informaban a los tres nuevos lo sucedido. Sin ocultarlo de su actual guía, ya que seguramente estaba al tanto. Eso no dejo de sorprender a los resientes integrantes.

El joven de la noche anterior, era completamente lo opuesto a quien supo ser su amigo/compañero, por lo menos así lo habían percibido. De ser aquel muchacho atolondrado, enérgico y bastante tonto a un joven sereno, indulgente y muy frio. Sin duda un cambio radical.

—No falta mucho… —musito aquella mujer, que tanta desconfianza traía.

Habían pasado cinco horas, desde que salieron de la aldea, y recién ahí la guía tomo palabra. En el trayecto nunca habían descendido del ritmo acelerado con el que empezaron, para muchos fue un gran desgaste, por lo que recorrieron aproximadamente entre unos veinticinco y treinta y cinco kilómetros. No es que fueran a toda velocidad, eso sería contraproducente. Si quedaban sin energía en su encuentro, la misión terminaría en un rotundo fracaso.

No muy lejos de ahí. La zorra y el joven buscado, caminaban a paso lento y tranquilo. La tenue brisa corría libre entre la arboleda, acariciando con sutileza a ambos seres con su fresca y húmeda esencia. Dictaba que la noche no tardaría mucho en llegar, y con ella la tenue iluminación desaparecería, pero eso no parecía molestarles, ni incomodarles.

El joven de improviso se detuvo, por lo que la zorra quedo unos pasos adelante. Ella con el simple voltear hacia él, noto el imperceptible estado de alerta, porque cualquier otro nunca se hubiera percatado.

—Hitomi, pronto nos encontraremos con quien nos persigue —musito con serenidad, al tanto retomaba su pausado paso.

La zorra quedo inmóvil unos segundos, centrándose en el ambiente que les rodeaba. Sus grandes sentidos animales corroboraron, levemente, aquello que su acompañante afirmo. Después de comprobar por sí misma lo mencionado, se situó rápidamente al lado del joven y siguió su ritmo.

Por fin darían con la "molestia", pensaba Kyūbi. Como le había empezado a llamar, por el constante acoso de ser perseguidos a lo largo del mes.

Diez minutos más tarde, una de las integrantes del grupo, noto a su objetivo. Sus ojos perla, divisaron a una distancia de ochocientos metros al Kyūbi y al joven, caminando sin cuidado. Apretó fuertemente su brazo derecho contra su corazón. Esta vez no fallarían, daría todo por ello.

—¿Qué sucede, Hinata? —pregunto el líder de misión, notando el movimiento de la Hyuga.

—Naruto y el zorro, se encuentran a setecientos cincuenta metros —indico la mencionada.

—Vaya, no sabía que el byakugan tuviera tanto alcance —comento la guía, mientras con seriedad agregaba —No se confíen, nuestro objetivo sabe que lo rastrean y no es de más decir, que el Kyūbi es muy poderoso.

Los once shinobis, asintieron de acuerdo, para cumplir su misión tendrían que estar muy alertas. Ocho de ellos lo tenían todavía más presente. Kyūbi, el biju que había estado cautivo en Naruto, no era un obstáculo más superar, era un ser del que no se podía evitar temer. Como un engranaje oxidado moviéndose, el cerebro de la mayoría resonó con la aceleración del pensamiento.

—Senju-san, ¿usted sabe porque el Kyūbi está libre? —pregunto el Hatake, cuando faltaban los últimos doscientos metros por recorrer.

—Buena pregunta… tengo una idea, pero no es más que una especulación de cierto incidente ocurrido hace un año —fue la mera respuesta, para proseguir con un leve tono juguetón —creo que, no hay más tiempo para conversar…

El grupo poco tiempo tuvo para reaccionar, cuando una gran esfera de fuego se les apareció. Decir que se les apareció, no era descabellado, por la velocidad con la que los alcanzo. Solo fue un instante, y por fortuna pudieron evitarlo, aunque ahora ya no podían contar con un ataque sorpresa.

Los shinobis no tardaron en posicionarse, al igual que la desconocida, que ahora empuñaba una espada con su mano derecha. Si antes sentían dudas, ahora sabían que tenían que ir con cuidado.

El ataque no solo había sido lanzado de improviso, por un enemigo que parecía no estar consciente de su entorno. También fue muy poderoso y generado en un instante. La bola de fuego termino impactando en un árbol, en el cual se habían apoyado, consumiéndolo en un instante sin desprender humo o incluso generar un posible incendio.

—Así que tú eras la vigía —comento de manera casual el joven rubio.

Se encontraba a solo a diez metros de ellos, encarándolos. Y Como la noche anterior, se le contemplaba sereno, pero ahora tenían un mejor perfil de su persona. Si lo comparaban con su amigo, solo observaban muy sutiles diferencias físicas. El que está al frente, tiene el pelo un poco más largo, y por algunos cuantos centímetros más alto, factor que se le puede argumentar al tiempo transcurrido. Su rostro por otro lado, posee aquellas características marcas en sus mejillas, y en sí se le ve con una estructura más fina, como su pera un poco más angular aunque no al extremo de ser femenino, mientras la parte superior es tapada por aquella semi-mascara de porcelana blanca, ocultando sus ojos y demás facciones.

A su lado el Kyūbi, mostraba sus dientes y colmillos apretados, mientras sus colas se movían al son de la brisa. No se necesitaba ser un genio o un gran observador, para saber que sus presencias no eran de su agrado.

—¿Quién eres? —Pregunto el joven, aunque rápidamente levanto su mano derecha —No tiene importancia, lo que quiero entender es… ¿porque recién ahora te muestras? —cuestiono como quien habla del clima. —acaso, es por quienes te acompañan…

—Namikaze Naruto —menciono la Senju cortando lo que fuera a decir, —Solo guiaba a estos shinobis a tu ubicación, ellos tienen asuntos que atender contigo —comunico con seriedad, las cosas se le estaban complicando.

—Conozco su misión, y la pérdida de tiempo que significa —dijo sin ningún cuidado y restándole importancia, enfadando a los shinobis que, a pesar, no reaccionaron. Estaban más interesados en cómo se daba la plática —Al igual que tu actuar… hace un mes que me persigues, y en todo este tiempo has estado muy precavida para no ser descubierta. Y hasta hace poco, no rebelabas o intentabas que otros actúen con mi ubicación… —menciono con tranquilidad.

La mujer estaba perpleja, e inquieta. La situación no era como lo había esperado, y por supuesto, menos de cómo lo tenía planeado. Ahora era consciente, que sus objetivos siempre estuvieron al tanto de ella y de sus acciones. Pero ¿cómo? Por un mes no habían mostrado señales o es que solamente habían estado esperando que ella actuara, no lo entendía.

Por otro lado los shinobis, copiaban su perplejidad. Primero, aquella que se les había infiltrado con tanta facilidad, había estado siguiendo a su amigo por un mes, desde las sombras y este en todo momento lo supo. Y lo segundo, era que ella lo podía estar usando, sin duda alguien a quien tener en cuenta.

—¿A qué te refieres con hace poco? —pregunto el Hatake, sentía que algo no estaba bien en aquello.

—OH, ¿acaso no se han dado cuenta? —Se burló sin modificar su tono sereno, encogiéndose de hombros, —Hace cuatro días, un espía de Konoha se topó con ella e informo a la aldea de mi posible procedencia… —informo, el rostro de varios se descompuso al recordar el final de tal shinobi, —sino mal recuerdo, su nombre era Kiseki Kyouta.

Tanto los de Konoha como la mujer estaban absortos en sus pensamientos. Y al volver, solo miraron a la infiltrada con odio, a lo que esta respondió bajando la mirada.

—¿Por qué el Kyūbi, esta suelto? —pregunto Sasuke, luego de salir del leve trance. —acaso ya no eres un Jinchuriki…

Un tenso silencio se formó, cada uno expectante a lo que realmente les era importante. El zorro dio un paso adelante, cuando el joven iba a contestar, en un mensaje silencioso que el rubio asintió y dio lugar. Otra fue la reacción de su contraparte, que con ese simple movimiento se tensaron.

—Humanos, creo que Naruto ya les advirtió… pero quizás no le hayan entendido, este no es asunto suyo —comento con fuerza, para luego largar un sonoro rugido, haciendo temblar a más de uno —Lo que somos, lo que haya pasado y lo que aremos no les concierne… así que manténganse al margen, o sino… tendré que eliminarlos —dijo al tanto que un terrible instinto asesino y sed de sangre desbordaban de su ser, a tal punto de poder sentirse a varios kilómetros.

—Como ha dicho mi compañera… —comento el joven, revelando el género del Kyūbi —si quieren vivir olvídense de la tormenta… un mar de fuego levantaremos sobre aquellos que se nos opongan —menciono el rubio, levantando su mano derecha a la altura de su corazón, sobre su palma no tardo en formarse una esfera de fuego.

Esa simple muestra impacto en demasía. Porque tenía un significado, un objetivo oculto. Les permitió saber, y desmentir lo que ellos creían como una obviedad. Aquel primer y por ahora único ataque, había sido lanzado por él y no por el Kyūbi. Eso demostraba su amplia fuerza.

—Te sentías segura al venir con ellos, porque habías visto que no los había atacado —dijo con suavidad el rubio, mientras volteaba como la noche anterior —y por eso, corriste riesgos y te presentaste con ellos… entendías que no los enfrentaría, por ser conocidos y por lo mismo los usarías de escudo —comento con tranquilidad, con el rostro ladeado hacia la mujer —Con su permiso, nos retiramos.

En un instante, los tres shinobis más frescos se posicionaron delante del joven, cortándole el paso. Ese movimiento despertó al resto, que copiaron acciones y con rapidez le rodearon.

La mujer por otro lado, contemplaba aquello sin saber qué hacer. Su misión era conseguir información y verificar ciertos datos, pero hasta el momento no había avanzado en lo más mínimo. Estaba molesta e irritada con la actitud del rubio, y como él la leía fácilmente. Era la primera vez, en todos sus años de servicio que sucedía tal cosa. Había tardado un mes en actuar, que le costaría esperar unos minutos más para saber qué hacer. Con eso en mente, se quedó atrás.

—Naruto, como ayer… nuestra misión es llevarte de regreso —menciono Kakashi, con su sharingan activo y kunai en mano —sería mejor que no te resistieses.

—N-Naruto-kun, regresa con nosotros… sinos explicas la situación. P-podamos ayudarte —suplico Hinata, con su postura de combate.

—Tarde o temprano regresaras a Konoha, dobe… porque nos ahorras el trabajo, de tener que hacer por la fuerza —dijo Sasuke, con aquel deje de superioridad que lo caracterizaba.

—Tsunade, yo y todos en la aldea esperan tu regreso… no te vamos a juzgar, por favor volvamos y evitemos este altercado —pidió con tranquilidad Sakura.

—Vamos, Naruto… lo que haces no tiene sentido, ¿no somos todos amigos? —indico lee, uno de los nuevos integrantes de misión, y fácilmente distinguible por seguir usando aquella maya verde ajustada.

—No lo vez, todos aquí queremos que regreses… tú me enseñaste lo que es la amistad, y la fortaleza de esos lazos… ¿acaso ahora rehuirás a lo que proclamabas como tu camino ninja? —comento con voz tranquila, un cuarto que se posicionaba al lado de Sakura. Este presentaba un lápiz en mano y en otra un pergamino semi-abierto.

Naruto y Kyūbi se mantuvieron quietos y tranquilos en sus posiciones, dándose las espaldas. No por cuidarse entre sí, sino porque así habían quedado. Se conocían lo suficiente para entender como actuaria el otro, y que patrones seguir ante cada movimiento.

—No lo comprenden… no deseo regresar a Konoha, no me interesa ser un shinobi ni mucho menos un Hokage, de momento —dijo el rubio, al tanto que Kyūbi cerraba los ojos —y a ustedes tampoco les interesa lo que hago… pero para dejarlo en claro, una muestra de nuestras convicciones es necesario.

A penas terminar la frase y sin que algunos lleguen a comprender. Él joven fue envuelto y cubierto por una esfera de fuego, y la zorra abrió los ojos que tras ser visualizados desapareció. Y en menos de tiempo del que se toma parpadear, se encontraba frente a uno con una de sus patas alzadas. El ninja, no pudo evitarlo. Las garras impactaron en su pecho, y con violencia y velocidad se hicieron paso entre tela, tejido y carne. El mismo zarpazo impulso al humano por decenas de metros, perdiéndose de vista entre la arbolada.

Ahí no termino el primer ataque. Los dos shinobis, más cercanos, se vieron forzados a usar todas sus energías para sobrevivir del fuego que la zorra libero de sus fauces en forma aleatoria. A muy duras penas habían lograron zafar, solo para después caer en la inconsciencia, por el excesivo esfuerzo.

Los restantes shinobis, estaban alerta de la zorra de leyenda. Incluso la mujer estaba interesada en aquello, sus habilidades sensoriales eran las mejores dentro del país, pero no pudo evitar verse sorprendida por tal desplegué de poder. Esos ataques no tenían el objetivo de intimidar, sino de matar. Ahora eran comprendían con temor la elocuencia en las palabras del joven, no se andaba con juegos.

El ambiente repentinamente se volvió sofocante. La temperatura había aumentado de manera considerable, haciendo sudar a todos menos al joven protegido.

Continuara…

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Notas del autor:

*Siento el retraso, y espero que les guste este capitulo. No tengo mas que decir.

Respuestas:

BloodEdge: jaja, hay una alta posibilidad que asi sea, espero que te guste este capitulo.

Loquin: Espero que te siga pintando buena, y gracias por comentar.

Gran NOTA:

SORRY, Por apurado no me di cuenta del error… GRACIAS POR AVISARME. Estoy apenado :S