Los personajes son de Sthepanie Meyer, la historia es sacada de algun lugar de mi mente.

Gracias a las chicas que dejaron sus comentarios, a quienes pusieron esta historia como favoritos y a quienes se pasaron a leer mi pequeña historia, muchas gracias.

Nos leemos abajo!


Capítulo 1

Tres chicas miraban sin expresión en el rostro por la ventana mientras se detenían frente a la que sería su nueva escuela, Forks era un lugar impresionante, lleno de verdes bosques y cielo encapotado, con el aroma a lluvia y tierra mojada llenando el aire puro, el frio recordaba a las chicas que estaban vivas, era un lugar pacífico y tranquilo, el paraíso, pero eso no era lo que causaba que no quisieran estar ahí, sabían, temían, lo que sucedería en cuanto pisaran la escuela, no lo querían, pero no podían evitarlo, tenían que seguir cumpliéndole la promesa hecha hace tantos años a su padre.

- Les deseo un muy buen día –La voz cálida de una mujer de aproximadamente 45 años sonó en el pequeño espacio del coche, la mujer de cabello negro sujetado en una coleta, con su piel morena que contrastaba claramente con la piel marmolea de las chicas que estaban sentadas en el asiento de atrás, tenía un rostro lleno de dulzura y amor maternal.

- Muchas gracias tía Sue –Contesto la mayor de las hermanas, Rosalie Mary Swan era, al igual que sus hermanas, la envidia de muchas chicas, su cuerpo era curvilíneo, su rostro delicado, su cabello rubio con ligeros mechones negros, vestía elegante y cómoda, resaltando sus curvas pero sin llegar a ser vulgar.

- Esperamos que tú también tengas un buen día –La menor de las hermanas beso la mejilla de su tía antes de salir del auto, Alice Mary Swan poseía un cabello oscuro corto y una mirada muy expresiva, su rostro estaba lleno de inocencia infantil y dulzura encantadora.

- ¿Quieren que las venga a buscar más tarde? –Pregunto suavemente Sue.

- No te preocupes, iremos corriendo a casa, necesitamos ponernos en movimiento –La voz siempre tranquila de la hermana de la mitad tranquilizo a Sue, Isabella Mary Swan era una extraña mezcla entre fortaleza y feminidad, ella con su cabello oscuro que le llegaba hasta la cintura y su rostro tranquilo podía aguantar cualquier situación, era el apoyo de sus hermanas.

Sue miro como sus sobrinas salían del auto poniéndose sus bolsos sobre un hombro, sabía que últimamente esas chicas habían pasado por mucho, pero estaba orgullosa de que aun en las peores situaciones pudieran poner una sonrisa en sus rostros.

Las hermanas Swan se encaminaron con un suspiro al interior del instituto, el día anterior habían ido a buscar sus horarios y el mapa del lugar para aprendérselo de memoria y evitar situaciones incomodas, caminaron a paso decidido como quien se sabe dueño del lugar, un estudiante las vio, luego otro y otro hasta que el silencio reino, las chicas ignoraron ese silencio, sabiendo que todos los otros verían cuerpos curvilíneos, rostros hermosos y ojos dorados, eso eran ellas para quien no las conocía, solo una imagen etérea y frágil, solo una ilusión. Los susurros no se hicieron esperar mientras ellas entraban en un salón de clases siendo seguidas, observadas de lejos, se sentaron en una de las mesas del final, concentrándose en mirar por la ventana que estaba junto a ellas, esperando que terminara ese día.

- ¿Saben cuál es el nuevo chisme que corre por los pasillos? –Inquirió una voz chillona y fastidiosa a tres chicos con mirada aburrida mientras fumaban un cigarrillo, la mirada de esos chicos le dijo a la chica que no les importaba, pero aun así no se detuvo.- Hay tres nuevas estudiantes.

- ¿Por qué debería importarnos eso Jessica? –Hablo aburrido Jasper Hale, Jessica no pudo evitar notar los fuertes y tatuados brazos de Jasper, su cabello dorado y sus profundos ojos azules, su ropa negra y su chaqueta de cuero, ropa tan parecida a la de sus amigos.

- Porque las tres son muy famosas, ¿Han escuchado de las hermanas Swan?

- ¿Las modelos? –Pregunto con voz de barítono Emmett McCartney, su cabello corto hacia una combinación perfecta con sus rasgos varoniles y sus ojos grises, se pasó la lengua por los labios resaltando el piercing que la adornaba.

- Sí.

Un suspiro hizo que todos miraran al chico que estaba contra la pared, este lanzo su cigarrillo al suelo y lo apago con su bota mirando hastiado a la chica.

- No entiendo porque vienes a molestarnos con esa estupidez si de todas maneras íbamos a darnos cuenta cuando entráramos a clases –Suspiro Edward Cullen, su cabello cobrizo le daba un aire peligroso haciendo aún más brillantes sus ojos verdes.

Jessica se quedó sin palabras mientras los otros dos chicos apagaban sus cigarrillos y la dejaban allí, sola, mientras se encaminaban hacia su salón de clases el cual estaba atestado de gente.

El profesor de historia, un hombre con gafas y barriga notoria que estaba empezando a quedarse calvo, puso orden en el salón de clases con su sola presencia mandando a todos a sus lugares, miro los rostros de todos los estudiantes y llamo a los tres rostros nuevos quienes se levantaron para empezar a caminar hacia el frente del salón, escuchando los silbidos y susurros a sus espaldas.

- Mucho gusto jóvenes –Las saludo cordialmente el profesor a lo que las chicas contestaron educadamente- Sé que esto es de mal gusto, pero son las normas de este lugar.

Las chicas asintieron comprendiendo y con un suspiro le dieron la cara a todos los ojos curiosos que las miraban fijamente.

- Buenos días, soy Isabella Swan y ellas son mis hermanas Rosalie y Alice, venimos de Nueva York, esperamos llevarnos bien con todos ustedes y mucho gusto.

Las chicas esperaron hasta que el profesor les dio unas copias de unas guías de estudio antes de encaminarse de nuevo a sus lugares, ignorando que estaban siendo seguidas por todas las miradas, en especial tres miradas divertidas.

La mañana paso con rapidez y cuando se dieron cuenta era hora de comer, con paso tranquilo se encaminaron hasta la cafetería, pusieron algo de comida en sus bandejas y se sentaron en la primera mesa vacía que encontraron.

- Me sorprende que aún no nos hayan detenido para hablar –Comento Rosalie mordiendo una pizza.

- Quizás les da miedo acercarse a nosotras –Se burló Alice haciendo reír a sus hermanas.

- Esperemos entonces que eso dure todo el día –Dijo Isabella esperanzada.

Pero al parecer su suerte no era tan buena, cuando se dirigían a su salón de clases fueron detenidas por cinco chicas, las Swan sospechaban que eran las tan llamadas "Chicas Populares" del instituto, todas con peinado perfecto, varios kilos de maquillaje y ropa cara.

- Quiero darles la bienvenida al instituto de Forks, soy Jessica Stanley, hija del alcalde de Forks y la más popular de aquí –Se presentó presuntuosa la chica.

- Gracias por la bienvenida –Respondió educadamente Isabella.

- ¿Necesitan a alguien que les muestre el lugar? ¿El pueblo? Conozco muchos buenos lugares aquí, pero no creo que se comparen con las pasarelas de Paris, ni con la ciudad de Nueva York.

Rosalie se mordió el labio para no soltar un comentario ofensivo, Isabella la tomo de la mano sin que nadie se diera cuenta y le dio un suave apretón, tenían que evitar problemas.

- Este lugar es muy diferente, tienes razón, pero no por ello es menos –Intervino Alice mirando con desaprobación a esas chicas plásticas.

- De todas maneras, si necesitamos algo, las llamaremos, por ahora llegaremos tarde a nuestra clase –Y con esa elegante salida las chicas se encaminaron a su salón dejando pasmadas y con el orgullo por el piso a las brujas plásticas que las seguían con la mirada.

El instituto entero se enteró de la conversación que tuvieron las chicas y por ello después de esa charla muchas personas las detenían para conversar, de moda, de ciudades famosas, de más moda, al final del día las Swan estaban cansadas tanto física como mentalmente y agradecieron a Dios cuando escucharon el timbre que señalaba el final de la jornada estudiantil, tomando sus cosas empezaron a caminar tranquilamente hasta el estacionamiento lleno de estudiantes, cuando estuvieron cerca escucharon un pequeño grito femenino, curiosas las hermanas siguieron ese grito encontrando una asquerosa vista: las brujas plásticas que las habían acorralado más temprano rodeaban a una chica que estaba de rodillas en el suelo, estaban rodeadas de papeles que decoraban el gris suelo y reían con diversión ante la humillación de la chica.

Si había algo que las Swan no soportaban era la injusticia y por ello se encaminaron hacia donde estaban todas las chicas, ignorando la mirada sorprendida de las bujas plásticas Isabella se agacho a recoger un par de gafas mientras sus hermanas recogían los papeles y se puso a la altura de la chica en el suelo.

- ¿Estas bien? –Pregunto cálidamente tendiéndole las gafas.

- Si, gracias –Respondió la chica tomando las gafas y poniéndoselas, dio un respingo cuando vio el rostro de quien estaba frente a ella, creyendo imposible que alguien como ella la hubiera ayudado.

- No hay de que –Isabella sonrió poniéndose de pie y estirando una mano para ayudar a la otra chica quien hizo una mueca cuando apoyo un pie en el suelo.- ¿Estas bien? –Volvió a preguntar.

- Me duele el tobillo –Murmuro sonrojándose la chica haciendo sonreír a las hermanas.

- ¿Necesitas hielo? –Pregunto Alice acercándose y dándole las hojas a la chica de mirada café quien negó.

- Creo que estoy bien, y gracias.

- ¿Tienes cómo llegar a casa? –Pregunto Rosalie cruzándose de brazos.

- Si, mi auto está cerca.

- Te acompañaremos –La voz de Isabella no admitía un "No" por respuesta así que la chica solo pudo asentir- Por cierto –Comento cuando empezaron a caminar, dejando a unas boquiabiertas y muy enfadadas chicas detrás- Soy Bella, y ellas son mis hermanas Rose y Al.

- Soy Angela, mucho gusto.

Llegaron hasta el auto y Angela se puso nerviosa, mirando el suelo y luego a las chicas que estaban frente a ella.

- Te veremos mañana Angela –Sonrió Alice guiñándole un ojo antes de que las hermanas se dieran la vuelta y empezaran a caminar, dejando a Angela totalmente confundida y sobre todo curiosa.

Angela se subió a su auto y salió del estacionamiento, vio a las hermanas sujetarse el cabello en una coleta y empezar a trotar por la calle.

Pero Angela no era la única que las miraba, tres chicos habían presenciado todo y sonreían divertidos.

- ¿Qué piensan? –Inquirió Emmett- ¿Creen que podríamos hacerlo?

- ¿Enamorarlas? Seria pan comido –Contesto Jasper soltando una risita.

- Apuesto a que soy el primero en enamorar a una de esas modelitos –Comento Edward sonriendo ampliamente.

- Entonces apostemos, el que enamore a una de esas chicas primero gana, y los perdedores tendrán que hacer todo lo que el ganador desee durante un mes.

- Hecho.

Y el trato fue cerrado con un apretón de manos, una forma de cerrar un trato que cambiaría sus vidas para siempre.


Que les parecio el cap? Les gusto?

Bueno, para contestar algunas preguntas, intentare publicar cada cuatro o cinco dias, espero que realmente esta historia cumpla tanto con sus espectativas como con las mias y que todos disfrutemos de la lectura.

Dejen un review! Son gratis y me hacen una escritora feliz n.n

Besos!