Capitulo 2: Influencia del pasado

—¿Quién es?— Rin dio unos pasos hacia atrás.

—N... no lo se... —Kagome entreabrió los labios asustada.— ...Pero... aquella mujer... me... me habló de... de él...

El ángel de Kagome contempló al hombre con odio... su corazón comenzó a latir con violencia al verlo. Sentía que todo su ser deseaba despedazarlo hasta no dejar ninguna parte de su cuerpo con vida... ese maldito mal viviente... creía que jamás volvería a toparse con él...

Aunque lo sorprendió la idea de que ambas chicas pudieran verlo... porque aquel hombre, el que llevaba una armadura feudal... era algo muy parecido a lo que él era, y, a la vez, muy diferente...

—¿Lo conoces?— Sesshomaru puso cara de desconcierto al ver la expresión perturbada de su compañero.

—Sesshomaru... llévate a las chicas lejos de este desgraciado... —bramó el ángel entre dientes sin sacar la vista de aquel extraño.— yo me encargaré de mandarlo de vuelta al infierno...

—Como quieras, no me interesan en lo más mínimo tus asuntos.— agregó dándose media vuelta.— Pero solo te recuerdo que no te metas en líos y que no te olvides de la humana que proteges.— luego habló con voz dominante.— Rin, vete de este lugar.

La chica tomó a Kagome por el brazo y la arrastró hasta que ambas se perdieron por la oscura calle. Aquel fue el momento en el que él aprovechó para llegar hasta el poco tramo que le quedaba de aquel desgraciado...

—Ha... saludos...— el hombre hizo una reverencia pronunciada mientras reía descaradamente.

Él sonrió de lado, aunque su expresión denotaba repulsión. Así que lo sujetó por el cuello de la chaqueta que llevaba bajo la armadura y lo alzó en el aire.

—¿A qué has venido?— preguntó.— ¡Te deje bien en claro que si volvía a verte te mandaría al infierno yo mismo!

—Ya basta... mi querido príncipe Inuyasha... —se mofó tras una risa macabra.— Eso ya ha quedado en el pasado...— luego, su expresión se tornó agresiva de repente.— ¿¡POR QUÉ NO PRESTAS MÁS ATENCIÓN AL PRESENTE!?

El hombre le propinó un puñetazo en la cara e Inuyasha lo soltó al ser lanzado hacia atrás y calló al suelo. Él seguía riendo con aquella risa que había oído en aquellos momentos antes de morir... Eso lo hizo presionar los dientes con tanta rabia que por poco no los rompe unos con otros... aquel maldito...

—Demonios, Bankotsu... —maldijo mientras se limpiaba la sangre de la cara.— A pesar de estar muerto... no puedo estas en paz... Ya te dije que jamás quería volver a ver tu desagradable cara...

Bankotsu lo miró con el entrecejo fruncido e Inuyasha se puso de pie, luego bajó la vista hasta su túnica blanca manchada de tierra.

—Genial... volvió a ensuciarse... —gruñó para sí mismo.

—Ósea que sigues con aquella niñita... —Bankotsu sonrió con ironía.— Que bajo has caído, príncipe.

—Feh! Ya no me llames así, ya estoy muerto. Tú me mataste, ¿Recuerdas?

—No, no.— El hombre meneó la cabeza.— El que lo hizo fue el rey, no yo.

—¡PERO TU LE PUSISTE PRECIO A MI CABEZA!—le gritó.— ¡Dime ha que has venido y lárgate de una buena ves!

Bankotsu pareció meditar sus palabras por un instante mientras contemplaba el lugar por el que Kagome se había marchado con un extraño brillo en los ojos.

—Tu protegida... aún es una niña ¿no?— dijo más para si mismo.— Aún no ha llegado ni a la mitad de su vida...

—¿Qué insinúas?— Inuyasha se puso frente a él con desafío.— Es verdad, cuando apareciste, no le quitaste los ojos de encima... ¿qué quieres de ella?

El hombre volvió a reír con ganas.

—De verdad que ya estas todo un angelito protector...— rió aun más al ver como su compañero se mordía el labio irritado.— ¿Le has tomado cariño a una humana, Inuyasha? ¿Tan bajo a caído una "Divinidad"? Ni que fuera tan hermosa aquella chiquilla...

—Feh! Pues piensa lo que quieras de ella. Yo hago esto por pura obligación... seguramente te pasaría lo mismo si no hubieras... ido al Infierno al morirte, aunque te lo tienes bien merecido...

El hombre no quitó su sonrisa y apoyó la espalda contra una pared.

—Mira, te diré mis intenciones.— comentó.— Yo se perfectamente que esto de estar encadenado a una mocosa no te gusta, y como último favor de amigos...

—Ya no somos amigos... hace 500 años que no lo somos...—le corrigió.

—Bien, como quieras. Pero, como favor, te ofrezco que hagamos un trato. ¿Qué me dices?

Inuyasha parpadeó confundido.

—¿De que hablas?

Bankotsu alzó una ceja.

— Tu te vas al infierno, como toda tu vida quisiste. Lo hago solo para que pruebes la confortable vida de un verdadero Demonio... —suspiró.— hay... Inuyasha... no sabes lo bien que se lo pasa en aquel lugar... es como si vivieras en el verdadero paraíso... Todo lo que ambos soñamos siempre ¿Te acuerdas? Ser los demonios más poderosos de la Tierra sin que nada nos detuviera.

Inuyasha pareció meditarlo por un instante. El trato se volvía bastante interesante... Recordaba que él anteriormente había sido un Hanyou o "Hombre-Mitad-Bestia". Y aunque el día de su muerte permanecía como uno, al entrar al "supuesto paraíso", se había purificado y por esa razón, permanecía con aquella desagradable apariencia humana que solía tomar las noches de Luna Nueva en épocas de antaño... Le parecía que lo mismo le había ocurrido a Sesshomaru...

—¿Yendo a Infierno mis poderes... regresarán?

—Claro, tonto. ¿Por qué crees que el golpe que te di te afectó bastante? Aunque sea un humano, soy mucho más poderoso que antes cuando vivía... ¿Qué me dices? ¿Aceptas el trato?

Bankotsu se irguió y extendió una mano en la cuál apareció una enorme espada que él utilizaba en las guerras del Sengoku.

—Vamos, solo debes ofrendarle un poco de tu sangre a mi Banrriu y con eso, tu alma le pertenecerá a mi amo.

—¿A tu amo?

—Si, el gran Naraku... el Demonio más poderoso que jamás ha habitado en el Inframundo... Adelante, si lo haces, recuperarás tus poderes y... ¿Quién sabe si tengas la oportunidad de deshacerte de esa mitad humana que tanto aborreces?

—Yo...

Inuyasha entreabrió los labios sorprendido, por primera vez se le presentaba la oportunidad de escapar de aquel martirio de vida que llevaba... podría deshacerse de aquellos hábitos de ángel que lo mantenían atado a su protegida para siempre... Solo debía ofrendarle su sangre a la Banrriu... todo aquello terminaría y su vida renacería...

Estiró una mano dispuesto a cortarse con la filosa arma. Aquello era una oportunidad que se le presentaría por única ves ¿No? Sería libre... por fin sería libre... libre de...

—¿Y qué sucederá con aquella chica?— preguntó recordando a su protegida mientras sentía que reaccionaba de un hechizo.

—¿Te refieres a tu protegida? Ba! Pues ella que haga lo que quiera, no tendría por qué interesarte ¿O si? Se supone que eres un Demonio, no tienes por qué preocuparte por los humanos vivos, ellos no valen nada...

—Pero yo...

"Los ángeles son normalmente considerados como criaturas de gran pureza destinadas en muchos casos a la protección de los seres humanos. En este sentido, es el ángel de la guarda o custodio, que sería aquel que Kami Sama tiene señalado a cada persona para protegerla."

—Debes protegerlos sin que te den nada a cambio... ¡Y QUE CUANDO MUEREN TE HECHAN LA CULPA!

"También existe la figura del ángel caído, aquel que ha sido expulsado del cielo por desobedecer o rebelarse contra su Dios.

—Pero... ese es nuestro trabajo, no puedo dejarla sola.— admitió mientras retractaba su mano.

—¿¡Estas flaqueando, Inuyasha!?— bramó Bankotsu mientras lo apuntaba con su Banrriu.—¿14 años al lado de una humana ha demostrado tu debilidad?

—¡Qué te hallas enamorado de tu protegida que era humana no justifica tu rencor hacia todos ellos!—exclamó.

Eso pareció afectar al ángel caído que respiró profundamente al haberlo hecho recordar algo que no debía...

—No voy a pelear contigo... pero no desistiré de arrastrarte al infierno conmigo... por tu cobardía ya tendrás una vida como los demás, me ocuparé yo mismo de hacerte sufrir cada día en el helado Inframundo... —Se cargó su espada al hombro.— Este será tu destino al convertirte en un ser débil ¿En donde quedó aquel Medio Demonio que aterraba a todo el condado?¡De verdad me das lástima!

Dicho esto, desapareció de repente e Inuyasha presionó los nudillos con tanta fuerza que comenzaba a hacerse daño. Aún sentía el rencor infinito hacia él, al hombre que había propiciado su muerte...

—Miserable...

----------------------------

Durante toda la noche no pudo dejar de torturarse con los terribles recuerdos que azotaban su mente acerca de su trágico pasado, había perdido la guerra y con ello la vida, como se lamentaba por eso...

—¡Buenas noches má!— le gritó Kag a su madre desde la cama, se incorporó un poco y apagó la luz del velador dejando la habitación a oscuras.

Inuyasha estaba tan enfrascado en sus pensamiento que ni cuenta se dio de Kagome, pero estaba sumido en sus recuerdos... sus dolorosos recuerdos...

La chica se recostó y miró el techo sin dejar de recordar las palabras de esa anciana que bien se habían cumplido... Tal vez si tenía que creerle aunque le hubiera dicho cosas muy descabelladas...

(Flash back)

¿Y que va a decirme?— preguntó la chica sentándose en un cómoda silla frente a una mugrienta mesa.

Kagome ¿No?— sonrió mostrando sus encías casi sin dientes.— Ingenua, Buena, Generosa, Sincera, Inocente e Infantil... esas son las palabras que describen tu forma de ser. ¿Verdad?

Ella no estaba segura que contestar, a lo mejor esa mujer tenía razón, era un poco de esas cosas, no podía negarlo.

Bueno... un poco.

Bien, lo que quería decirte era acerca de tu futuro.— Carraspeó.— tienes un gran futuro por delante lleno de magia y sentimientos pero también de cosas malas.

¿Qué significa?

Quiero decir que...— tomó su mano y la examinó.— Hay alguien que te cuida, niña, y pronto tú conocerás a ese alguien pero junto con él te acompañan problemas y grandes...

No la entiendo, señora ¿Quién es ese alguien y que son esos problemas?

Veras... —torció la boca para concentrarse en explicarle.— No puedo decirte quien es exactamente, pero en poco tiempo lo sabrás, este muchacho dará un repentino giro a tu corazoncito ¿entiendes?

¿Significa que me voy a enamorar?—preguntó conteniendo una sonrisa ingenua pero al mismo tiempo sus mejillas se colorearon de un súbito carmesí.

Algo así, pero tiempo al tiempo ¿entiendes? No será nada fácil convivir con alguien así... —Luego, puso una cara seria.— Pero será algo imposible y me refiero a problemas entre él y tú y sobre él mismo que no les permitirá estar juntos para siempre.

¿y que problemas?—repitió esperanzada.—¿Podrás resolverse?

La mujer soltó su mano y la miró con tristeza.

Hay alguien que desea destruirlo, un hombre que guarda un infinito rencor... No espero que me creas, pero si es así, quiero que sepas que debes tener sumo cuidado con aquel hombre, jamás se te ocurra acercártele a él o grandes desgracias te ocurrirán, pequeña...

¿Cómo puedo saber quien es?— preguntó con un todo de susto en la vos.

Si sabes reconocer una mirada cargada de odio del pasado, reconocerás a aquel hombre...

Dicho esto, se reincorporó y le señaló la salida traspasando el velo púrpura.

Kagome se incorporó de la silla asustada y salió caminando hacia la salida, miles de preguntas revoloteaban en su cabeza ¿Pero debería creerlo?

(fin del flash back)

Suspiró resignada y cerró los ojos tratando de dormir lo cual no tardó mucho y su sueño podría haber sido el más extraño que jamás había tenido...

Mientras todo permanecía oscuro, oía gritos y más gritos. Algunos eran de terror y otros, vitores. Había alguien peleando, aunque solo podía oír el choque de las espadas una con otra. Al volverse la imagen más nítida, contempló que se encontraba en los jardines de un gran palacio Feudal y frente a ella, observados por la multitud, dos hombres luchando a muerte.

Uno de ellos parecía un guerrero por su armadura adornada por dos extraños abrigos peludos blancos, aunque su cabello, plateado, y sus ojos dorados revelaban su aspecto demoníaco. El otro, más pequeño, con un vistiendo un aori rojo fuego y también de cabello plateado largo cabello plateado y unos ojos ámbar.

Ambos luchaban incansablemente, aunque el más ventajoso era el demonio de armadura.

—¡Eras mi hijo...el único príncipe heredero... ¡CONFIÉ EN TI!—gritó el guerrero.

—Ya te dije... que yo no lo hice... créeme...— respondió el chico de mientras respiraba de forma entrecortada por las heridas que poseía.

Kagome se sobresaltó. Aquella voz... aquella voz era...

—¡YO TE VI HACERLO! ¡NO HABIA NADIE MÁS PRESENTE! ¡ERES UN ASCESINO!

—¿¡Me crees... capas entonces!?

—Eres muy capas... —gruñó.

—BANKOTSU LO HIZO!!!

—¡NO MERECES SEGUIR CON VIDA!

—NO!!!—Gritó la chica.

Aunque su vos no fue escuchada por nadie. Corrió hacia el centro del lugar, aunque no creía que podría llegar a tiempo...

El guerrero alzó su espada y se dirigió al chico que solo lo contempló con el dolor en su rostro. La espada atravesó su corazón y luego fue retirada, aunque de una forma suave. Se tambaleó y el guerrero lo sujetó antes de que cayera al suelo y lo abrazó de una forma paternal.

—Lo lamento, hijo, pero no puedo dejar que sigas con esto... Mi deber es proteger a los humanos, no puedo permitir que tú hallas roto mi promesa... Yo no te crié de esa manera...

Kagome llegó a su lado en cuestión de segundos. Aquel chico perteneciente de la voz que había oído desde su infancia permanecía agonizante... asesinado por su propio padre... Podía sentir una extraña presión en el pecho ¿Angustia? ¿Pero quien era aquel extraño ser? Pudo distinguir que no era humano, ya que su cabeza era coronada por dos curiosas orejas de perro. No era humano, ninguno de ellos dos...

¿Pero que hacer ahora? Nadie podía oírla, eso aplicaba que se encontraba en un sueño... Pero sus ansias de saber quien era realmente aquel chico la carcomía por dentro...

—Ya te dije... que no... no la... maté...

Luego de esto, se dejó caer en los brazos de su padre.

—¿Qué es lo que hizo... tan mal...?— se preguntó con congoja mientras sentía como algo tibio recorría sus mejillas.

-----------------------------

Oía gemidos provenientes de su protegida a lo lejos. Abrió los ojos con pereza y bostezó. Luego se puso de pié a duras penas y se acercó hacia ella mientras observaba que se había quedado dormida desde ya hacía tiempo... igual que él...

Palideció de repente comprendiendo su grave falta de importancia hacia su protegida... entonces ella debería haber soñado con... lo mismo que él... ¡No, no, que tonto era!¡Todo por culpa del maldito de Bankosu! Si tan solo él no hubiera aparecido esa noche...

Se sentó junto a ella y la contempló con nerviosismo. Sus gemidos que pronto se transformaban en palabras que lo consternaron.

—¡NO!!!—gimoteó.

—Ya deja de soñar con eso...— le susurró.— Ya es suficiente...

Sus mejillas estaban húmedas por las lágrimas que estaba derramando de sus ojos cerrados. Él la miró asustado ¿Entonces... de verdad soñaba con su condena de muerte?

—Ya basta.— dijo parándose y mirándola intensamente, no deseaba que ella también experimentara aquel acontecimiento...—¡Basta de una vez!

Kagome abrió los ojos de súbito y se sentó en la cama respirando agitadamente, estaba empapada de sudor, pero eso ahora no le importaba... lo importante ahora era ese extraño sueño que había tenido... tan real... ¿Pero quienes eran ellos y para qué esa pelea?¿Pero por qué motivo? El príncipe... no entendía por qué motivo ella había sufrido su muerte ¿Sería porque le resultaba conocido? Pero no tenía ni idea de en donde lo había visto... para reconocer su voz... la voz que aparecía en su cabeza en los momentos más extraños...

—¿¡QUE PASA!?—gritó la madre de la chica irrumpiendo en la habitación, tenía un largo camisón blanco hasta las rodillas y el negro cabello corto, desordenado.—¿Por qué gritaste?

—No es nada.— la tranquilizó su hija sacándose unas frazadas de encima para agobiar el calor y secándose las lágrimas con rapidez.— Una pesadilla.

—¿Una pesadilla?¿Otra más?.

—Bueno... si...—confesó algo abochornada.

—¿Quieres contarme?—Preguntó la mujer más tranquila.

—No, no gracias. Prefiero dormir ahora.

—Bueno, que descanses bien.— La saludó y acto seguido, cerró la puerta dejando la habitación a oscuras otra vez con la única luz que llegaba era de la ventana.

La chica suspiró cansada y luego volvió a recostarse en la cama para dormir, aunque no pudo hacerlo en toda la noche, sino que se mantuvo pensando ese sueño... ese sueño tan diferente a los otros... tan real...

CONTINUARÁ


Hola!!!

Aca marchando el capi 2!!! Me quedo muy largo ^^ jeje. Es que no quería cortarlo...

Espero que les halla gustado. Como ven, Inuyasha logró que -en un descuido- Kagome pudiera ver lo que sucedió antes de su muerte. (Gomen por hacerlo tan poco descriptivo!!!! es q me faltaba demaciada inspiracion ^^' )

No tengo mucho q añadir por ahora, solo q agradesco todos sus reviews y a quienes me añadieron a Story alert y Favorite History ^_^ Muchas gracias a todas ellas y a quienes son anónimas :p jajaja ^_^

Me despido!!!!

Nos vemos!!!

Prox Capi: "Ángel de la Guarda" ¿Qué ocurrirá ahora que Kagome tuvo aquel sueño????