¡Hola personas bonitas!
Bien, veo que a muchos les interesó el fic; ya le hice llegar todos sus bonitos reviews a Angela y ella está muy feliz y agradece enormemente la respuesta positiva que ha tenido su historia. Bien, menos charla y vamos a ver que hizo Kuroko, creo que fue muy odiado en el capítulo pasado (no se preocupen, yo lo quise aniquilar por hacerle esa bajeza a mi sensible Kagami ù.ú)
Advertencias: Bueno, en éste capítulo no muchas, sólo algo de drama (mucho, me duele el kokoro de recordarlo)
Disclaimer: Los personajes de Kuroko no Basuke son propiedad de Tadatoshi Fujimaki y Angela los utilizó un rato para crear ésta maravillosa historia. Además aclaro nuevamente que éste capítulo sigue siendo propiedad intelectual de ella misma y yo no intervine en nada más que para subirlo aquí mostrarselo al mundo.
Capítulo 2
Por miedo e indecisión
.
Todos se encontraban ya reunidos a orden de la entrenadora, quien aunque no lo demostraba se encontraba preocupada, debido a que el As de su equipo no se encontraba en el entrenamiento, cosa que se estaba volviendo común en él.
- Escuchen todos, alguno sabe ¿Qué pasó con Kagami? – cuestiona a cada uno de los miembros del equipo, más todos se miran entre ellos sin una respuesta, hasta que todas las miradas se fijan en Kuroko, quien tan solo agacha la mirada negando con la cabeza, por lo que Riko suelta un bufido – bien, mañana lo pondremos al tanto entonces. La próxima semana haremos un campamento de entrenamiento en el mismo lugar a donde fuimos el año pasado, con el fin de prepararnos correctamente para el próximo torneo, por lo que espero todos estén dispuestos para lo que viene ¿entendido? – dice ella con una sonrisa, logrando hacer temblar a todos los chicos.
- Sí señora – gritan todos sudando la gota gorda.
- Ah y Kuroko, tú serás el encargado de decirle a Kagami acerca del campamento – dice la castaña dejando a todos con la boca abierta ¿Qué pretendía ella con eso?
- Si entrenadora – responde él sintiéndose nervioso de repente, más no demostrándolo en absoluto.
- Bien, pueden retirarse – finaliza la chica dando un silbatazo, por lo que todos se van a las duchas.
- Se puede saber ¿Qué pretendes? – pregunta Hyuga una vez que quedan solos.
- No pretendo nada, solo creo que sería bueno que ellos dos hablaran, no pueden seguir así, además de que no sé por qué pero algo me dice que ellos no debieron terminar – dice la castaña sin dejar de mirar hacia las duchas, como si así pudiera ver a Kuroko.
- No deberías entrometerte en eso Riko, ellos dos están lo suficientemente grandecitos para saber qué es lo que quieren y qué es lo que deben hacer con sus vidas. No fuerces cosas que quizás podrían lastimarlos más – finaliza el joven de lentes dirigiéndose a las duchas, dejando completamente sola a la chica, quien se mordió el labio pensando si había hecho lo correcto o no.
.~.
A la mañana siguiente, Kuroko estaba que se moría de los nervios aunque su rostro no demostraba nada, pero es que ese día hablaría con Kagami algo más que no fuera un saludo y el solo hecho de pensarlo lo tenía completamente nervioso aunque sonara ridículo, después de todo, ya habían hablado mucho en el pasado, pero nada desde aquel día.
En cuanto lo vio ingresar, inconscientemente se arregló un mechón de pelo, como si quisiera verse bien para él aunque se sintiera tonto, por lo que finalmente lo dejó quieto y se concentró en su compañero hasta que se acomodó en su puesto.
- Buenos días Kuroko – saludo de la misma manera impersonal de las últimas semanas y se giró hacía el frente, por lo que el peliceleste tuvo que pasar saliva y animarse a sí mismo para hacerlo.
- Buenos días Kagami-kun – responde al saludo lo más tranquilo posible, hasta que después de un momento se decide a continuar – tengo un mensaje de la entrenadora – dice finalmente, logrando la atención del pelirrojo, quien se giró nuevamente esperando a que continuara – ella programó un campamento de entrenamiento para la próxima semana, así que deberemos estar preparados – finaliza desviando la mirada al final, no soportando el fuego de esos ojos rojos que lo observan de una manera indescifrable.
- Ya veo, gracias por el mensaje – contesta girándose nuevamente, dejando al doncel con ganas de escuchar algo más, pero no se atreve a decir nada, por lo que se muerde la lengua y espera a que llegue el profesor, más sin embargo, minutos antes de que ingresara y contra todo pronóstico, el más alto se gira nuevamente hacia él – oye Kuroko – dice rascándose tras la nuca, logrando que el doncel lo mirara fijamente, esperando a que continuara, pero Kagami al sentirse intimidado por esa mirada azul, por lo que prefiere no continuar – N-no, no es nada – finaliza nuevamente girándose hacia adelante.
Kagami lo había estado pensando, quería hacer un intento, al menos uno, por tratar de recuperar algo con Kuroko, aunque esto solo fuera su amistad, pero al sentir la mirada del menor, simplemente no pudo, porque por más valiente que fuera, no podía pensar en ser solo su amigo y vivir sabiendo que no volvería a compartir con él como en aquellos días en los que fueron pareja.
Por su parte, el peliceleste quien se había sentido un tanto ilusionado por escuchar lo que Kagami tenía que decirle, se sintió completamente frustrado al verlo, por lo que decidió que por ésta vez lo ayudaría a que completara sus ideas, así que sin dudarlo decidió intentar sacárselo.
- Kagami-kun, si tienes algo que decirme, por favor hazlo, no me gusta que me dejen con la duda – dice el menor esperando que el pelirrojo decidiera hablar. En cuanto Kagami lo escuchó se quiso morder la lengua por bocón, pero al girarse nuevamente lo pensó mejor. Su hermano tenía razón, él no era cobarde y si era la única manera, pues que así fuera, igual nada perdía con intentar aunque fuera una vez en hacer las cosas a su manera para recuperar algo de lo perdido, por lo que más decidido, soltó un suspiro y decidió hablar.
- So-solo quería saber si tienes algo que hacer hoy después del entrenamiento – se atreve después de pensarlo mucho, pero aun así no puede evitar que la voz le flaquee un poco al decirlo. Por su parte, el doncel no pudo más que abrir los ojos un poco más de lo normal completamente asombrado ¿acaso lo estaba invitando a salir? Y por más de que intentó calmarse, su corazón no dejó de palpitar con fuerza. Luego hizo memoria y recordó que ese día no se encontraría con Aomine, por lo que esbozó una sutil sonrisa.
- No, no tengo nada que hacer – dice tratando con todas sus fuerzas de no demostrar su emoción, cosa que gracias a su eterna cara de póker, logra sin problemas.
- Bien, entonces ¿te gustaría ir a jugar un rato en la cancha de siempre después del entrenamiento? – dice nuevamente rascándose la mejilla. Definitivamente decir esas palabras no era fácil para él, mientras Kuroko sudaba la gota al darse cuenta que tanto Kagami como Aomine no podían invitarlo a otra cosa que no fuera a jugar, sin embargo, al final sonrió, porque igual lo estaba invitando a algo que ambos amaban.
- Está bien Kagami-kun – responde finalmente, mostrando una suave sonrisa que logró sacar un sutil sonrojo del más alto.
Durante las siguientes horas ninguno volvió a hablar con el otro, siguiendo con la rutina diaria continuaron con sus actividades sin cambios, hasta la hora del entrenamiento, donde para sorpresa de todos, estaban jugando mejor que en los últimos días, logrando que la entrenadora sonriera satisfecha y que Hyuga aceptara para sus adentros que quizás la idea de Riko por forzarlos a hablar había funcionado.
Ese día a Kagami le tocaría hacer entrenamiento extra por haber faltado el día anterior, pero aun así Kuroko había decidido esperarlo sentado en la banca mientras Riko se encargaba de darle las instrucciones.
Al finalizar y después de darse una ducha rápida, con más ánimo salió encontrándose con su sombra esperándolo en la puerta.
- Vámonos – dice colocándose correctamente el bolso al pasar junto al doncel, quien lo siguió inmediatamente.
- Sí – fue lo único que contestó sin dejar la sutil sonrisa de su rostro.
Durante más de una hora se mantuvieron en constante movimiento, hasta que finalmente el doncel colapso.
- No puedo más Kagami-kun – dice tratando de respirar correctamente, apoyando sus manos sobre sus rodillas.
- Estás igual o peor de malo para jugar Kuroko – dice el pelirrojo con una sonrisa socarrona, encestando por última vez antes de girarse y acercarse al menor.
- No es eso, es que tú cada vez eres mejor Kagami-kun y ante eso, por más de que mejore mis pases o incluso mis canastas, igual siempre me será difícil llevarte el ritmo – responde ante la acusación, aunque en vez de molestarse se siente feliz. Hacía días que no se sentía así ni siquiera cuando salía con Aomine, por lo que no pudo evitar la extraña sensación en su pecho, hasta que una mano sobre su cabeza revolviendo sus cabellos con fuerza lograron distraerlo.
- No era cierto Kuroko, a pesar de todo puedo notar tu mejoría, pero aun así te falta mucho para ser un buen jugador – comenta el mayor sin perder su expresión relajada, demostrando que lo que dice es lo que realmente siente.
- Está bien, pero no lo acepto Kagami-kun, no me gusta que me veas débil – refuta siguiéndole el juego.
- Pero lo eres – continúa sin dejar de sonreír – oye Kuroko ¿Qué te parece si vamos…? – comienza a preguntar, pero al mirar hacia afuera del parque no puede evitar ver una figura con su pose imponente de siempre observándolos con cierta molestia y curiosidad.
- ¿A dónde vamos Kagami-kun? – cuestiona el más bajo aun sin percatarse de la presencia de su novio.
- Creo que será mejor que lo dejemos así, tu novio te espera – dice cambiando radicalmente su expresión y poniéndose completamente serio. En cuanto Kuroko lo escuchó, solo logro girar quizás con demasiada fuerza su cuello, topándose efectivamente con su pareja a la entrada del parque, por lo que no pudo evitar sentirse nervioso al ver la clara molestia que se reflejaba en sus rasgos.
- Aomine-kun – susurra sin poder moverse de su lugar. Se suponía que ese día no se encontrarían y por eso se había sentido confiado de salir con Kagami, pero en ese momento simplemente no sabía que hacer o donde esconderse para evitar la situación.
- Oe Tetsu ¿Cómo estás? – pregunta el moreno acercándose a su pareja hasta tenerlo en frente, tomándolo de la cintura y robándole un beso sin siquiera esperar respuesta. No odiaba a Kagami, de hecho aunque no le gustara aceptarlo, lo consideraba el mejor rival que tenía hasta el momento en la cancha y hasta cierta medida le parecía alguien confiable, pero una cosa era su rivalidad como contrincantes en el básquet y otra muy diferente era que tuviera ese tipo de acercamientos con su novio. Sabía por boca de Tetsu que últimamente no se hablaban, por lo que no se había preocupado en lo absoluto, pero encontrarlos tan felices y unidos en esa cancha a oscuras y sin nadie cerca que los interrumpiera, no le había hecho la más mínima gracia, por lo que su sentido de pertenencia se había activado de inmediato. Tetsu era suyo y punto. En cuanto se separó del peliceleste y volteo a mirar al pelirrojo, notó que éste miraba a otro lado y un rastro de tristeza se marcaba en sus facciones, por lo que por un breve instante se sintió mal, pero al final lo dejó pasar, al fin y al cabo así eran las cosas.
- Bakagami – dice con su voz autoritaria - ¿acaso crees que entrenando más lograrás vencerme? – dice el moreno para picarlo y hacerlo enrabiar, pero sin soltar a Kuroko, logrando que el pelirrojo voltee a mirarlo – además si quieres perder, no deberías arrastrar a Tetsu con tu fracaso – finaliza sonriendo con prepotencia.
- Por si no lo recuerdas ya te derroté Ahomine y no necesito arrastrar a nadie para volver a hacerlo, te aseguro que durante la Inter-High te haré trizas y ya ni ganas te quedarán de volver a levantarte – le responde con aire desafiante, aunque sabe que solo lo dice para provocarlo, pero para su desgracia aún no ha aprendido a quedarse con la boca cerrada.
- ¡Ja! Solo estás sacando los dientes para no mostrar la realidad, pero en un uno a uno no puedes siquiera anotar una canasta y lo más lamentable es que para derrotarme necesitaste de Tetsu, porque sin él tú no eres nada – dice el moreno, sin darse cuenta del alcance de sus últimas palabras hasta que recibe un codazo en las costillas de parte de su novio, que lo dejó completamente adolorido -¿Qué? – pregunta sin entender, hasta que ve la mirada furiosa de su pareja y solo pudo pensar: "mierda la cagué". Era verdad que quería molestarlo, pero no llegar a pisotearlo de esa manera.
- Piensa lo que quieras – es lo único que dice el pelirrojo recogiendo sus cosas y saliendo de la cancha sin siquiera despedirse. No necesitaba que nadie y mucho menos él, le recordara su maldita miseria por la pérdida del peliceleste.
- Aomine-kun no debiste decirle eso – dice Kuroko bastante molesto, aunque después de analizarlo un poco, se da cuenta que él no era quién para reprocharle al moreno, cuando el mismo se había encargado de hundirlo con sus palabras hirientes, por lo que lo único que pudo hacer fue agachar la mirada, esperando la reacción de su pareja.
- Lo sé y lo lamento, pero como tú mismo me dijiste una vez, no se pueden cambiar las palabras cuando ya han sido dichas, así que no puedo hacer nada al respecto – y ante eso Kuroko no pudo más que hallarle la razón – vamos, hoy estaré solo en casa y venía a buscarte para hacer algo – finaliza tomándolo de la mano y encaminándose hacia su hogar.
.~.
De camino a su casa no podía dejar de pensar en las palabras dichas por Ahomine, dándose cuenta de que era cierto. No podía ser indiferente a ello y eso era lo que más lo que más lo frustraba, su amor por Kuroko lo había hecho creer que tal vez había una oportunidad de hacer algo, pero era más que obvio que el doncel había escogido a Aomine por algo y el hecho de que hubiera aceptado su invitación no significaba nada en realidad y mientras más la daba vueltas, más se daba cuenta de cuan perdido estaba.
"Porque sin él tú no eres nada" Aomine no sabía cuánta razón tenía en eso.
En cuanto ingresó a su apartamento, pensó en prepararse algo ligero, darse una ducha rápida e irse a dormir de una, pero en ese momento su celular comenzó a sonar, por lo que sin ninguna gana pensó en botarlo donde primero cayera, pero al ver el nombre de su hermano en la pantalla, soltó un suspiro y decidió contestar.
- Hola Taiga – saluda el pelinegro con su voz suave de siempre, logrando calmarlo un poco. Era el efecto que ese doncel siempre había logrado en él desde niños.
- Hola Tatsuya ¿Qué tal tu día? – cuestiona dejándose caer en el sofá de la sala, tirando su maleta al lado y tratando de relajarse.
- Ha estado bien, en nuestro partido de hoy derrotamos a nuestro oponente 138 a 20, fue realmente frustrante ver que dieron tanta pelea que hasta lograron meternos 20 puntos, aunque fue más que todo porque Atsushi casi no jugó, pero en fin ¿tú que me cuentas? ¿Qué pasó hoy? – cuestiona de vuelta el chico, quien sabía que algo malo le había sucedido por su tono de voz, aunque no quería ser demasiado directo para no forzarlo a hablar de algo que probablemente no le gustaría.
- Nada especial… solo… - comienza a decir, pero las palabras y el beso que Aomine le había dado a Kuroko lo atormentaban de nuevo. Durante un momento Himuro esperó pacientemente a que se decidiera a continuar, pero después de dos minutos sin que dijera nada, soltó un suspiro y se decidió a impulsarlo, después de todo, si había empezado, quería decir que necesitaba hablar.
- ¿Qué sucedió Taiga? Sabes que puedes decirme lo que sea, yo siempre te escucharé y te aconsejaré en lo posible – dice el pelinegro, logrando que Kagami reaccionara.
- Hoy invité a jugar a Kuroko como antes solíamos hacer – dice finalmente sin animo alguno – pero cuando creí que las cosas iban bien, llegó a Aomine y me hizo ver nuevamente la realidad de las cosas… - dice con voz trémula, haciendo que el corazón del mayor se comprimiera de solo saber cómo se sentía la persona que amaba como su hermano – yo realmente pensé que intentándolo lograría algo, pero no creo que haya caso en seguir intentando algo que ya no tiene solución – continúa tomando un poco de aire, levantándose sin ganas y dirigiéndose al balcón para contemplar la ciudad en medio de la oscuridad y las luces artificiales – Tatsuya, voy a dejarlo ir definitivamente – finaliza sin poder evitar una lágrima más. Una de tantas que ya ha derramado por él.
- Taiga… - susurra el pelinegro sin saber que decir. Simplemente las palabras sobran.
- Gracias por siempre apoyarme hermano – dice el pelirrojo colgando la llamada.
.~.
La llegada a la casa del moreno había sido entre estrellones y golpes contra las paredes y puertas. Los besos exigentes de Aomine tenían al menor completamente alucinado y excitado, las manos expertas que se encargaban de recorrer su contorno, le demostraban a Kuroko que al parecer Aomine no había perdido el tiempo durante su separación y que probablemente ya había probado en sexo con alguien más.
El solo pensamiento le molestó, pero la lengua habida y cálida que recorría su cuello, lo hizo olvidar de los pensamientos adicionales, dejándose llevar por la pasión y el desenfreno del momento.
El moreno al notar la cooperación de su novio sonrió internamente, por lo que sin dejar lugar a protesta, lo cargo entre sus brazos y lo llevó hasta el primer sofá que encontró en la sala. No tenía ganas de subir y llegar hasta su habitación, necesitaba de ese pequeño cuerpo de inmediato y eliminaría cualquier cosa que se atreviera a retrasarlo más en su propósito, aunque fuera por la comodidad.
Se sentó como pudo, colocó a Kuroko sobre sus piernas con una rodilla a cada lado y sin mediar palabra, solo deleitándose con el sonido de los suaves gemidos del menor, rápidamente le quitó el saco y la camiseta del colegio, embelesándose con esos pequeños botones rosa que se le presentaban, degustándolos, lamiéndolos, mordiéndolos y saboreándolos con gula, mientras los gemidos de su amante se hacían cada vez más fuertes y prolongados.
- Ao-aomine-kun deten…te – dice el menor entre jadeos sintiendo que su cuerpo está por colapsar, pero para su desesperación, parece que su pareja no lo escucha en lo absoluto, por lo que empieza a removerse, logrando que por fin el moreno se detenga en sus pezones, aunque no por eso deja de pasar su lengua por el pecho exageradamente blanco del menor.
- Quédate quieto y disfruta Tetsu – dice sintiéndose ya molesto de la insistencia del otro por detenerlo.
Sin embargo, Kuroko siente que a pesar de que quiere al moreno, no quiere que sea así, no su primera vez… no con él… y ese pensamiento hizo que sus ojos se abrieran en exceso, por lo que estuvo tentado a utilizar toda su fuerza para empujarlo, pero las manos de Aomine, una en su cintura y la otra en su nuca atrayéndolo para dejarle una notoria marca en el cuello, no le dieron espacio o tiempo para quitárselo de encima, hasta que sintió que la marca le quemaba.
- Eres delicioso Tetsu – susurra el moreno sobre su cuello sin dejar de lamer, comenzando a frotar sus caderas contra las del menor, logrando que finalmente Kuroko reaccionara cuando sintió el abultamiento de la entrepierna de su pareja, por lo que con toda su fuerza de voluntad se separó colocando ambas manos sobre el pecho del otro, aunque gracias a la fuerza del otro no terminó en el piso.
- Se puede saber ¿Qué es lo que te pasa Tetsu? – pregunta ya molesto por la actitud del otro ¿ni que nunca se hubiera acostado con Bakagami? ¿o no?
- Aomine-kun yo… nunca he hecho esto con nadie… - dice el menor agachando la cabeza y tratando de regular su respiración.
En cuanto el moreno lo escuchó quedó con la boca abierta, pensando en que solo podía ser una broma. Era verdad que durante la secundaria ellos no habían hecho nada por la edad, pero que no hubiera hecho nada con Bakagami durante esos tres meses era simplemente absurdo.
- No hablarás en serio ¿verdad Tetsu? – dice Aomine tratando de calmarse un poco y calmar a su amigo de abajo que estaba a punto de estallar. No podía ser que justo cuando pensaba hacerlo con su novio, éste le resultara conque necesitaba una primera vez especial, él no servía para eso y por eso hasta el momento no se había metido con ningún doncel virgen, para evitar ese mismo problema. Aunque por otro lado, tampoco podía dejar de sentirse satisfecho de poder ser el primero en la vida de Tetsu, después de todo él era especial, por lo que entre su batalla interna decidió escucharlo.
- Jamás diría una mentira así solo para que detuvieras tus instintos animales Aomine-kun – dice el peliceleste un tanto ofendido por la duda de su novio.
- Ya, ya entendí Tetsu, lo siento, es solo que para serte sincero, creí que Bakagami había sido el primero para ti y por eso me dejé llevar, pero ya que así están las cosas, entonces lo llevaré con más calma ¿ok? – dice finalmente al saber que esa noche quedaría frustrado, aunque inicialmente esa no era su idea, después de todo, solo se había dejado llevar por sus celos y su sentido de pertenencia.
- Está bien, veamos una película mejor – dice el peliceleste dándole un suave beso en los labios y levantándose de las piernas de su pareja para volver a vestirse correctamente mientras el mayor iba al baño a solucionar su problema manualmente.
.~.
Los días siguientes, la rutina para Kuroko cambió. Desde aquel día en el parque, Kagami se había vuelto a alejar de él y simplemente lo saludaba o se despedía, por lo que la opresión en su pecho se fue haciendo cada vez más evidente. Adicionalmente, no podía tampoco dejar de sentirse extraño ante la insistencia de su pareja de hacerlo por primera vez y la verdad no podía dejar de lado el sentimiento que lo había atenazado aquel día donde por poco y lo hacen, aquel que durante un momento lo hizo dudar de quererlo hacer realmente con él. Quería a Aomine y mucho, pero durante unos instantes, no pudo evitar desear que eso que le hacía, fuera por boca y manos de cierto pelirrojo y eso lo asustó.
Después de ese día trataba de esquivar a su pareja, por lo que al finalizar la práctica, esperaba a ver a Kagami salir y lo seguía al Maji Burguer para ver como compraba sus hamburguesas y la malteada, se sentaba con el vaso frente a su bandeja y una vez se iba, él entraba y se la bebía. Claro, mientras su novio no se apareciera de improvisto para invitarlo a jugar o a otra cosa.
No sabía exactamente qué estaba haciendo, ni porque actuaba de esa manera, pero a pesar de todo, no podía simplemente evitarlo, a pesar de que estaba dejando de lado a su novio, poniendo siempre excusas para no verse y aguantando su molestia por su indiferencia.
Más un día todo cambio nuevamente, cuando al mirar por la ventana desde la calle notó algo que lo turbó. Kagami solo había comprado sus hamburguesas, no había rastro de la malteada aunque la mirada melancólica seguía ahí y solo pudo cuestionarse ¿no tenía dinero o simplemente lo estaba dejando ir? Y de solo pensar que era por la segunda opción lo aterró.
.~.
Esa mañana se había levantado sin ganas de ir a estudiar y mucho menos al entrenamiento. Ya llevaba algunos días desde que se había decidido a dejarlo ir, ya no pensaba intentarlo de nuevo, aunque de hecho no había hecho nada más que invitarlo a salir una vez, pero con eso ya había sido suficiente, igual en su interior se preguntaba ¿para qué?
Sabía que Kuroko y Aomine estaban muy bien juntos gracias al notable moretón que le había hecho en el cuello ese día, además de que hacía algunos días atrás el moreno había ido a recoger a su sombra después del entrenamiento y no había tenido problema alguno en tomarlo de la cintura delante de todos y besarlo como si no hubiera un mañana, aunque por la cara de todos sus compañeros de equipo, pudo notar dos cosas: primera, que todos creían que Kuroko y él solo habían tenido una discusión y que tarde o temprano volverían a estar como antes, por lo que no se esperaban ver ahí a la actual estrella de Tôô en esa actitud y que él no dijera nada. Y segundo, que a partir de ese momento todos lo comenzarían a ver con lástima, porque aunque fuera un tipo torpe y nada romántico, siempre había demostrado su desmedido amor por su sombra y no se había equivocado, en cuanto la parejita había salido del lugar, las miradas de pena y lástima hacia él no se habían hecho esperar, por lo que simplemente había decidido irse y no escucharlos o hubiera explotado.
Más al no ser suficiente, a los días siguientes no pudo evitar seguir notando esas miradas de cada uno de sus compañeros, que aunque los apreciaba, ya lo estaban molestando en sobremanera, por lo que el domingo anterior había optado por ir a visitar a su hermano, quien simplemente lo había abrazado y escuchado, para después aconsejarle un "aléjate de su recuerdo, déjalo ir, pero a tu ritmo, para que no te sea forzado y termines haciéndote daño. Sabes que siempre me tendrás para ti y si necesitas algo yo estaré ahí".
Luego de eso había decidido comenzar a alejarse, dejar que las cosas se fueran dando a su ritmo y había comenzado por dejar de comprar malteadas para quien no iba a llegar, siendo que así solo se atormentaría cada vez más.
Así que finalmente se decidió, ese día no iría, por lo que se envolvió nuevamente en las cobijas, cerró los ojos e intentó nuevamente dormir.
.~.
A la semana siguiente todos se encontraban en la estación de buses, esperando aquel que los llevaría hasta su destino entre risas, comentarios de ánimo para mejorar durante el entrenamiento, bromas y uno que otro juego de palabras malo de Izuki, hasta que finalmente llegó el bus, por lo que todos subieron y Kuroko se acomodó en una silla solo, con Nigou en sus piernas. El perro se encontraba durmiendo, por lo que no pudo evitar sonreír un poco y acariciar su cabeza con cariño, sin notar que unos ojos rojos los observaban.
Al llegar al lugar, se dividieron las habitaciones y aunque Riko en algún momento pensó en dejarlos en un mismo cuarto a Kagami y Kuroko, finalmente recordó las palabras de Hyuga, por lo que se resignó y dejó a Kuroko con Furihata y a Kagami con Izuki.
Durante los días, todos entrenaban con bastante ánimo y en las noches sufrían la tortura de las cenas de Riko, quien no dejaba la manía de ponerle suplementos a la comida, hasta el tercer día.
Esa mañana habían decidido entrenar en una cancha al aire libre que quedaba junto a la avenida principal, por lo que el flujo vehicular era mayor, pero la excusa de Riko era que debían jugar en diferentes terrenos, por lo que ese era el perfecto.
A medio día todos se encontraban exhaustos, por lo que decidieron sentarse junto a la cancha a descansar un poco, a excepción de Kagami, quien seguía encestando ajeno a todos, así que mientras seguían charlando y tomando sus bebidas, no se percataron que Nigou se había puesto a jugar con un balón que había terminado a mitad de la avenida y que iba tras él, hasta que escucharon el pito de un camión.
Los ojos de Kuroko se abrieron al máximo al ver que su perrito sería arrollado, hasta que sintió como una ráfaga a alguien que pasaba a su lado a toda velocidad. Aun sin reaccionar, solo pudo ver cómo Kagami se cruzaba frente al camión, tomaba a Tetsuya Nigou entre sus brazos y le daba la espalda al vehículo, para recibir el impacto en su espalda y evitar que el can saliera lastimado.
Todos los miembros del equipo se encontraban con los ojos y la boca abierta, viendo cómo Kagami Taiga, el chico que más odiaba a los perros, se lanzaba a costa de su vida a salvar de uno.
Como si fuera en cámara lenta, todos vieron como al momento del impacto, el cuerpo del pelirrojo salía a volar a más de tres metros, más aun así, buscaba la manera de caer de lado para no lastimar al animal entre sus brazos.
Finalmente el cuerpo cayó, mientras un charco de sangre comenzaba a vislumbrarse bajo el cuerpo del As de Seirin y solo hasta ese momento, todos pudieron reaccionar, escuchando un grito desgarrador.
- ¡Taigaaaaa!
.
Continuará…
.
Creo que después de éste capítulo, algunos odiaran más al pequeño de Kuroko T.T pero no los culpo, yo tambien quería encontrarlo para darle sus buenas cachetadas para que ordenara sus sentimientos... en fin, yo digo que vamos a lincharlo por idiota (me cae bien y todo, pero se pasa de lanza...)
Angela agradece todos sus reviews a Edna, NIGTH, AgathaxB, YURI, sole3 y "Setsuna" por sus maravillosos comentarios, concuerdo con todas, éste fic hará llorar a más de uno y que Kuroko arda en el infierno (Ok no XD) También muchas gracias por los favoritos y los follows que ha tenido la historia. Se pone muy feliz, créanme, es gratificante para ella que "La libertad de escoger" tenga personas que les interese.
Yo admiro mucho a Angela por esta maravillosa historia. Gracias por confiar en mí bella.
Nos vemos el viernes (que es cuando colgaré el tercer capítulo)
Angela les sigue mandando besos chocolatosos.
Y yo muuuchas mordidas sensuales porque son personas muy bellas.
Angela y Cadiie.
