Holaaaaa ya volví con el capitulo uno, gracias a todos los que leísteis el prólogo, a Rikket por su review y a Aye Sir Happy y a Shiroo-Chan por seguirlo ^^, allá vamos.


Sueños.

-AAAAAAA.

-¿Charle?

La gatita blanca se incorporó entre jadeos. Todo había sido una pesadilla. Miró a su alrededor, en la habitación que el cliente de su nueva misión les había prestado, Erza Scarlet, Lucy Heartfilia, Gray Fullbaster, Natsu Dragneel y el gato azul Happy dormían plácidamente.

Charle los observó seriamente, ninguno parecía haberse despertado con su grito. Ninguno excepto Wendy Marvell, su inseparable amiga que ahora la miraba con preocupación.

-¿Charle? ¿estas bien?

La exceed miro fijamente a la pequeña Dragon Slayer.

-Solo ha sido un sueño, nada más- contestó apartando la mirada.

-¿Ese sueño otra vez? Deberías contárselo a alguien, al maestro o tal vez Erza...

-Solo es una estúpida pesadilla, nada más- la cortó volviendo a tumbarse de espaldas a la niña- Duerme otra vez, mañana sera otro día intenso.

Charle oyó como Wendy volvía a tumbarse sin decir nada, y al poco rato notó como su respiración volvía a ser tranquila y regular. La gata suspiró y apretó la almohada con sus patitas. Ella sabía que no conseguiría dormirse de nuevo. Porque cada noche desde hacía 3 meses, desde la victoria contra Tartaros tenía esa pesadilla, una y otra vez, cada vez que intentaba dormir.

Estaba acostumbrada a su visiones del futuro, pero esto era tan diferente. Normalmente sus visiones era abstractas, no sentía nada mientras ocurrían, era una mera espectadora en ellas. Sin embargo esto... esto lo sentía, sentía la angustia, la confusión, el dolor. Pero no veía nada, solo oscuridad y su voz repitiendo una y otra vez lo mismo.

Tenía miedo, tenía miedo a dormir cada noche. Tenía miedo a que fuese un posible futuro.

-Si lo cuento... se hará más real- susurró agarrándose las orejas y haciéndose un ovillo.

Así permaneció hasta que con el amanecer, Erza los despertó a todos con un grito digno del mejor despertador.

Lucy se incorporó estirándose cuanto podía.

-Estoy ago..agotada- bostezó.

-Hasta ahora no ha sido nada- contestó su compañera pelirroja mientras empezaba a recoger sus cosas- sinceramente, las misiones de escolta me parecen más difíciles que enfrentarme a una horda de demonios.

-e... no estoy de acuerdo.

-Buenos días Wendy- saludó Erza observando a la chica desperezarse frotándose los ojos- ¿Has dormido bien?

Wendy negó con la cabeza echando una mirada de reojo a su compañera felina.

-Con esos 3 roncando no me extraña- protestó la rubia señalando a un rincón de la habitación donde Natsu, Gray y Happy aín seguían durmiendo a pierna suelta.

Instantáneamente un tic apareció en el ojo de Titania.

-¡DESPERTAD!- gritó lanzando a los tres contra la pared de una patada.

Media hora más tarde, el grupo ya estaba listo para continuar con su misión de escolta.

-Puntuales d enuevo- dijo el cliente sonriente e intentando ignorar el hecho de que los chicos del grupo tuvieran varios chichones- Lamento comunicarles, que a partir de aquí, tendremos que atravesar los acantilados a pie.

-¿Y el tren?- preguntó Lucy pálida de pensar sen caminar de sol a sol.

El cliente la miró ofendido.

-¡Esta zona es sagrada señorita! No se puede profanar con esas modernidades.

Lucy y Wendy se miraron espantadas, se podían poner a llorar en ese instante. El único que parecía contento con la situación era Natsu por librarse de la constante tortura transportista a la que se veía sometido.

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-Happyyyyyy, llévame un rato.

-Lo siento Lucy, no puedo contigo, estas muy gorda.

El gatito azul se llevó las patas a la boca ahogando una carcajada mientras esquivaba con facilidad una piedra que la maga estelar le había lanzado.

-¿Qe es ese ruido?- preguntó Gray mirando a su alrededor.

La comitiva se detuvo para escuchar atentamente.

-Parece una tormenta- añadió Wendy mirando hacia el cielo- pero esta despejado.

-Según avanzamos se hace más fuerte- susurró Erza sacando instintivamente su espada.

-Es el estómago de Lucy- contestó Happy entre risas. Lamentablemente esta vez no pudo esquivar la piedra que le acertó en la cabeza tirándolo al suelo.

-Son las olas chocando contra la pared de los acantilados- aclaró el cliente señalando hacia delante- Debemos darnos prisa y atravesarlos antes del anochecer.

-¿por ahi?- preguntó Lucy señalando espantada el escarpado camino que subía hacía arriba y aprovechando para pisarle el rabo al pobre Happy.

-No hay otro camino, y no hay tiempo para rodearlo.

La maga estelar soltó un quejido lastimero. Empezaba a estar de acuerdo con Erza respecto a al horda demoníaca.

El camino era rocoso, estrecho y horrible. El grupo avanzaba con cuidad y a duras penas. Un solo tropiezo supondría caerse al vacío por el desfiladero. Y por si fuera poco, el mar parecía empeñado a acabar con ellos.

Unas olas gigantescas golpeaban una y otra vez la pared rocosa empapándolos. Incluso alguna vez una especialmente violenta estuvo apunto de arrastrarles con ella al océano.

-¿Es esto normal?- preguntó Erza justo después de salvarse de un arrastre acuático clavando su espada entre dos rocas.

-¡No!- gritó el cliente para hacerse oír por encima del ruido de las olas- ¡Esto solía ser un lugar tranquilo, siempre con el mar en calma!

-No lo parece- contestó el mago de hielo agarrando justo a tiempo a Wendy y evitando su caída.

-Leí sobre este lugar en un libro- añadió Lucy- En lo describían como un lugar de meditación para los monjes del lugar. Subían por la montaña descalzos y al otro lado encontraban un paraíso donde el mar recibía con sus aguas curativas a los que pasaban la prueba.

-Pues a nosotros no nos quiere aquí- gruñó Natsu- agarrase bien.

El cliente se aferró con más fuerza al cuello del Dragon Slayer quien lo cargaba en su espalda.

En la cola de la comitiva, Charle luchaba por seguirles y no quedarse atrás. Ninguno de los dos exceed podía volar con ese viento.

Por un instante la gatita miró hacía abajo donde el mar rugía furioso. Solo un momento y sintió como su inmensidad la atrapaba

El mar... el océano... si hogar... Oyó una voz desesperada gritar su nombre. Desesesperada y lejana.

¿No entendían que tenía que regresar? El agua clamaba su vuelta, las olas se levantaban extendiendo sus paternales brazos hacia ella.

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-Charle, Charle, por favor despierta.

La gata abrió los ojos despacio. Sentía como si la pasara todo el cuerpo.

-¡Charle! ¿Estas bien?

Haciendo un corro a su alrededor, sus compañeros la miraban preocupados, Happy hasta tenía lágrimas en los ojos.

-¿Que ha pasado?

-Casi saltas por el borde del acantilado- contestó Erza- te llamamos varias veces, pero no contestabas. Gray tuvo que crear un muro de hielo delante de ti para detenert.

-Deberíamos buscar un médico

-¡No! Estoy bien. Creo que me pudo el cansancio- respondió la gata bajándose de los brazos de Wendy- ¿Donde estamos?

-Conseguimos atravesar los acantilados. Se supone que aquí debería haber una playa- contestó Lucy observando un mapa de la zona

-El mar se la tragó- explicó el cliente con pena- era n lugar precioso. Un poco más adelante hay un pueblo, allí podremos descansar.

El grupo avanzó por un camino embarrado alejándose d ella costa, cosa que Charle agradeció, no quería permanecer mas tiempo cerca del agua.

-¿Seguro que estás bien?- le preguntó Happy.

Charle se giró para observarlo, parecía verdaderamente asustado. Ella sabía que nadie se había creído su explicación y que aunque los demás siguieran caminando sin detenerse ni hablar, el sepulcral silencio dejaba constancia de la preocupación. Hasta el cliente parecía apesadumbrado.

Tal vez Wendy tuviera razón, y era hora de hablar con alguien. No podía permitir que esa situación se prolongara por más tiempo.

La gatita apretó los puños con determinación, a la vuelta a casa hablaría con Polushka. Si, la Grandine de Edoras sabría que hacer.


Ale. Capitulo uno subido. Espero que os haya gustado, y como prometí es mucho más largo. Gracias por leer. Dejad reviews si os molo. Me animan a seguir ^^.

Besitoooos