Hola a todos!
Bueno aquí les dejo la segunda parte del capítulo 1. Espero que les guste y bueno... ya verán que pasa :)
Gracias por los comentarios.
Byee!
Disclaimer: Los personajes The Walking Dead no me pertenecen.
Respondiendo un comentario:
Dark Selene: Hola!
Pues ya ves que aquí tengo la actualización…
¡Dioses! Imagínate yo cuando lo comencé a traducir… recuerdo que fue en la noche, bien tarde, sola y con música :'( lloreee! T.T (o sea el realmente SUFRE muchísimo). Pues ya verás que hace para romper esa coraza.
Yeees aquí esta… y espero poder tener el capitulo 2 para el miércoles que viene :D ejjejejje al parecer tus ruegos funcionaron!
De nada… no sabes lo feliz que me hace hacer esto. Yo que al principio tenía mucho miedo porque pensé que nada saldría bien y baaaah! Ahora me siento mega feliz…
Y haber si en unos cuantos días subo un one-shot (del cual me enamore) de ellos: una traducción también. :)
Byeeee.
Capítulo 1. Quiero ahogar mi dolor (parte 2)
Algo realmente se rompió en mí después de aquel día. Es duro describir lo que era, pero lo sentí. Fue desgarrado de mí tan brutalmente y yo resentía a mi viejo por esto. Si no me sintiera tan vacío por dentro, creo que habría tratado de asesinarlo mientras dormía. Pero cualquier deseo de luchar en contra de mi destino, para conseguir venganza por toda la mierda que tiró hacia mí solamente... se fue. Fue robado de mí aquel día cuando estaba acostado en la cama sucia, usada y rota.
Mi viejo me trajo de vuelta a ese lugar olvidado de Dios a menudo después de eso. Cuando dije que nadie se preocupaba por mí porque yo era sólo algo de basura del campesino sureño, no estaba bromeando. Todo el mundo sabía lo qué mi viejo estaba haciendo, ¿Qué mierda estaba haciendo? Todos sabían que él estaba prostituyendo a su propio hijo a cambio de dinero para vivir y nadie hizo absolutamente nada para detenerlo.
Sin embargo, dejé de rezar por ayuda hace mucho tiempo. Sentí que a lo mejor me merecía todo lo que me estaba sucediendo, que a lo mejor estaba destinado a ser eso y que no podía tener una rebanada de felicidad. Yo era un pedazo sin valor de basura, después de todo. Eventualmente, he hecho las paces con el hecho de que tal vez mi único propósito en la vida era ser un alivio sexual.
Tú puedes acostumbrarte a un montón de cosas con el tiempo, pero no al dolor de ser tomado por extraños sobre una cama casi a diario. Tú no puedes acostumbrarte al hecho de que tu propio padre te este vendiendo. Tú no puedes acostumbrarte a la humillación y la vergüenza de ser llevado como nada más que un juguete sexual para un par de viejos pervertidos.
Tú no puedes acostumbrarte al hecho de que en las noches cuando tu padre está demasiado borracho, comience a visitarte en tu habitación en medio de la noche para un polvo rápido y doloroso.
Duró por cuatro años; cuatro largos años en que mi existencia estuvo llena de dolor sin fin y la vergüenza. Podría haberme suicidado para escapar de todo; hubiera sido tan fácil. Pero no lo hice. No soy un cobarde y no había ninguna manera de que yo tomase el camino más fácil. Más que nada, quería demostrarle a Merle y a mi viejo que yo no era un debilucho como ellos pensaban que era. Así como no me atreví a escapar de todo, yo silencie mi dolor lo mejor que pude.
Las drogas eran una buena manera de sobrellevarlo.
Podría haber sido joven, pero no era estúpido. Había visto a Merle tomar drogas demasiadas veces como para contar y yo sabía ya cuales podrían ayudarme a adormecer mis sentidos y el dolor constante que enfría mis huesos. Yo sabía que mi hermano tenía un escondite de drogas en su habitación, pero no me atreví a robar alguna de él. Él probablemente me mataría si se enterara. Necesitaba dinero para comprar un poco, así que traté de conseguir un trabajo decente en el pueblo.
Debí de haber sabido desde el principio que era inútil. Nadie quería contratar a un campesino sureño sucio, aún menos uno que no era aún mayor de edad para ser pagado por algo que no sea debajo de la mesa. Desesperado, me fui directamente a uno de los chicos que le vendían drogas a Merle. Al ver que no tenía dinero y lo desesperado que estaba, me dijo que siempre podía intercambiar favores sexuales por las drogas.
Acepté. ¿Qué tenía que perder, de todos modos? Yo había perdido mi orgullo desde hace mucho tiempo y estaba tan acostumbrado a abrir las piernas como una puta que no hizo una diferencia para mí en ese momento.
No estoy orgulloso de lo que hice, pero no puedo hacer ningún cambio en el pasado. Terminé por prostituirme a mí mismo para conseguir las drogas que ayudaron a entumecer mi dolor. El ser follado en un colchón diariamente y ser golpeado por mi viejo llegó a ser más tolerable gracias a las drogas. Yo estaba casi siempre en lo alto de alguna mierda u otra. Estoy bastante seguro de que las drogas habrían terminado por matarme si yo me hubiera mantenido en ello, pero era la única cosa que me quedaba, el único ancla contra el dolor que yo sentía constantemente.
Yo estaba solo, y las pocas personas que conocía por ahí siempre me utilizaron o me lastimaron. Excepto, Merle. Él fue diferente. No estoy diciendo que él era amable conmigo ni nada. Si hubiese estado en casa más a menudo, él probablemente se turnaría con mi viejo para darme una paliza pensando que me ayudaría a convertirme en un hombre como él. No, no era ello.
Sin embargo, Merle se preocupaba de su propia manera retorcida, pero él se preocupaba.
Merle. Nadie entiende por qué me preocupo por él a pesar de que me trató como a una mierda la mayoría de las veces. No es sólo porque es sangre. Merle me salvó de mí mismo.
Me obligó a sentir otra vez, a despertar del estado letárgico que yo tenía escondido para enmudecer mi dolor. Sin él, estoy seguro de que habría muerto tarde o temprano. Él me ayudó a crecer lo suficientemente fuerte como para estar de pie yo solo.
Como ya he dicho, mi hermano estaba casi nunca en casa mientras yo crecía. Él es ocho años mayor que yo, así que ya era un adolescente en mis primeros recuerdos. Siempre fue un rebelde también. Él sabía sobre el hecho de que nuestro viejo me estaba golpeando a diario, probablemente porque nuestro padre solía hacer lo mismo con él. Él lo sabía, pero no trató de detenerlo.
No soy estúpido; entendí que era porque quería que yo me endureciera. En nuestra familia, no había lugar para las mariquitas. Él quería que yo lo tomara como un hombre y creciera tan fuerte como él para que pudiera protegerme a mí mismo en este mundo duro y cruel. Era su manera de mostrar que le importaba. Una manera de mierda, pero, sin embargo, una manera.
Aunque, dudo que supiera acerca de que nuestro viejo me violaba y obligaba a prostituirme para conseguir dinero para la vida. Nuestro padre siempre fue cauteloso para violarme en las noches cuando Merle no estaba cerca. No entendía por qué él no quiso que Merle supiera. Esto me habría dado otra razón para sentirme avergonzado de mí mismo, saber que mi propio hermano me despreciaba por ser tan débil como para dejarme ser utilizado como un juguete para joder, por nuestro propio padre ni menos.
Aun así, Merle se enteró de ello con el tiempo. Tenía catorce años cuando ocurrió. Esa noche, hubo una fiesta en una de las casas de la aldea. Los niños se reunieron allí, eran mayores que yo y yo no conocía a nadie, pero aún así fui porque sabía que habría traficantes de drogas mezcladas y yo estaba en una desesperada necesidad de alivio del dolor. Fue fácil encontrar un distribuidor dispuesto a intercambiar drogas por un polvo rápido. Yo no conocía a ese tipo, solamente sabía que era mayor que yo, tal vez ocho años más o menos. Dejó de importarme una mierda todo esto desde hace mucho tiempo.
Encontramos una habitación vacía en el piso de arriba y fuimos rápidos en llegar a ella, sin molestarnos siquiera en deshacernos de nuestra ropa a excepción de nuestros pantalones y la ropa interior. Me encontré con la cara en la almohada, con el culo en el aire mientras que el traficante de drogas me tomó con impaciencia por la espalda sin mucho juego previo o preparación. Yo no quería de todos modos juegos previos. No quise la ilusión de tener a alguien que se preocupa por mí placer, porque esto sólo era una transacción y nada más. Todos los signos de afecto serían nada más que mentiras y me haría engañarme a mí mismo.
Nadie se preocupaba por mí de esa manera e hice mi paz con ello. También perdí la esperanza de que alguien lo hiciera con el tiempo. ¿Quién querría un juguete tan roto y usado?
La habitación se llenó con los sonidos de golpes carne contra carne y los gruñidos de placer del hombre que estaba golpeteando dentro mí. Me quedé inmóvil, mordiéndome el labio para detener con habilidad mis gemidos de dolor. Aprendí de la manera difícil que lo mejor era esconder los signos de malestar y dolor. Conocí con confianza al distribuidor con mis caderas, tomándolo más profundo cada vez y apretando mis músculos para darle más placer y acelerar su liberación, no haciendo caso del dolor realzado en mi trasero. Yo sólo quería que esto terminara así podría tener mis drogas y adormecer el dolor siempre existente.
La mano del distribuidor se coló alrededor de mi cintura para agarrar mi lacia polla y rápidamente le di una palmada lejos. No quería el placer de ese acto repugnante. No quería nada de los hombres. Algunos de ellos habían tratado de darme placer mientras me violaban, pero cuando sus manos me tocaban ahí, me traían más dolor y vergüenza. Era suficientemente malo dejarles usarme y tomarme sin embargo les gustaba hacerlo, yo no estaba a punto de descubrir el placer de ser violado.
El chico mayor no insistió cuando oyó el gruñido amenazante que burbujeo desde mi garganta. Su mano encontró el lugar detrás en mi cadera. Él siguió el ritmo castigador y yo sabía que él estaba casi llegando cuando su respiración creció. Probablemente se habría terminado ahí mismo, si no fuera por la puerta que de repente se abrió. Nos congelamos y cuando giré mi cabeza para echar una mirada al intruso, sentí que se me paraba el corazón en el pecho.
Era Merle.
Mi hermano meramente se quedó allí, mirándonos sin ninguna emoción que pudiera ayudarme a descifrar lo que estaba pensando. Él encontró mi mirada fija y yo era incapaz de apartar los ojos de él. No podía creer que estuviera ahí. Por otra parte, el distribuidor que me estaba follando era probablemente un conocido suyo. El traficante de drogas rompió el incómodo silencio —Oye Merle, ¿Te importa si termino aquí? —le preguntó sin aliento, todavía enterrando las bolas profundamente en el interior de mi culo. La mirada fija de Merle no se apartó de mí cuando respondió con su voz brusca; —Entra de frente. No se puede dejar pasar una perra tan fina si se está arriba.
Las duras palabras de mi hermano tuvieron tal impacto en mí que me dejó sin aliento y casi no sentí cuando el distribuidor retomó joderme en el colchón bajo los ojos de Merle. Esto se cortó en mí como un cuchillo y giré mi cabeza lejos por la vergüenza, enterrando mi cara en la almohada. Una emoción que yo había enterrado profundamente dentro de mí hace mucho llegó burbujeando a la superficie una vez más: auto-disgusto. Ahí estaba yo, dejando a un extraño atornillarme como una perra en celo corriente bajo la mirada de mi propio hermano.
Me di cuenta entonces de que no podía haber caído más bajo.
Ahora mi hermano sabía cuán marica yo era. Nunca me sentí más avergonzado en toda mi vida. Cuando el traficante de drogas llegó a su clímax con un fuerte gemido, me pregunté: ¿Qué he estado haciendo? ¿Qué hacía yo dejando que todo el mundo me utilice así? ¿Tenía tan poco auto-respeto y orgullo? El hecho de que mi hermano estuviese ahí para presenciar esto fue como una bofetada, empujando en mi cara lo que yo me había convertido.
Me sentí tan avergonzado que quería morir.
Todo mi cuerpo se sentía tan entumecido que apenas sentí al distribuidor deslizarse fuera de mí, dejando sólo la masa pegajosa, repugnando el lío que se había convertido las dificultades de mi existencia. Lentamente me moví, poniendo mis pantalones de nuevo en su lugar mientras que el distribuidor tiró la pequeña bolsa de drogas en mi regazo. Él entonces se fue con Merle, quien ni siquiera me escatimó otra mirada.
No recuerdo cuánto tiempo me alojé en esa habitación que aún olía a sexo. Eventualmente, me fui a casa en un segundo estado de ánimo. Una vez ahí, me ayudé a mí mismo con las drogas que acababa de ganarme y tomé más de lo que acostumbraba. Tal vez tenía la esperanza de una sobredosis; tal vez sólo quería olvidar la mirada ardiente de mi hermano viendo como me dejé ser tomado como una puta. No sé por qué lo hice, pero cuando terminé estaba en lo alto como una cometa.
Entonces, tomé una larga ducha, fría, aún completamente vestido. Me senté sobre el suelo frío de la ducha, de espaldas a la pared y simplemente dejé que el agua corriera sobre mí. Mis sentidos estaban tan entumecidos que apenas sentí el frío que se filtraba a través de mi ropa y piel, enfriando mis huesos.
Mi mente estaba tan drogada que estaba apenas consciente de ello cuando Merle entró en el cuarto de baño. Lentamente levanté la cabeza para mirarle. El agua corría por mi rostro pálido y cansado y mis ojos trataron de centrarse en la cara de mi hermano. Se me quedó mirando por un largo tiempo y yo estaba seguro de que él comenzaría a insultarme en cualquier segundo, llamándome maricon, y puta, y todo aquello que me había venido a la mente y que yo ya sabía que era. Pero no lo hizo. En cambio, sólo una palabra salió de sus labios.
— ¿Por qué?
Él podría haber pedido algo. Él podría preguntarme qué estaba haciendo con las drogas, o por qué yo me prostituía... yo no sabía lo que él quería que dijera, pero no me importó porque sólo había una posible respuesta a eso —Papá —, dije arrastrando las palabras con voz débil. Él era la respuesta a todo lo que estaba haciendo. Nuestro viejo me había roto, y yo le había dejado. Por la luz de comprensión que apareció en los ojos de Merle, estoy seguro de que ahora él sabía lo que nuestro viejo estaba haciéndome.
Seguramente ya lo había intentado con Merle también, pero mi hermano había sido lo suficientemente fuerte como para oponerse a él.
Yo no lo era. Nunca fui tan fuerte como Merle y probablemente nunca lo sería.
Merle no dijo nada más. Detuvo el agua y me sacó de la ducha con gestos de cuidado. En silencio, él me secó, me ayudó a ponerme ropa seca -yo era demasiado alto como para hacerlo yo mismo- y me llevó a mi cama. Me desmayé no mucho después.
Esta fue la primera y última vez que había visto a mi hermano cuidándome.
Me desperté más tarde a la mitad de la noche con el sonido de mi hermano y mi padre luchando en el piso de abajo. El efecto de las drogas había disminuido algo y claramente podía escuchar lo que decían. Ellos luchaban por mí y me pareció feo. Merle estaba de pie por mí y prevenía a mi papá de venir a mi habitación. Si mi cuerpo no se estuviese sintiendo tan entumecido, habría ido abajo a luchar mi propia batalla, pero no me podía mover. Además, me sentía tan débil y enfermo que sucumbí a dormir pronto.
Al día siguiente, mi viejo no estaba por ningún lado. Cuando le pregunté a Merle donde estaba, él me dijo no me preocupara más por él. Temí al principio que Merle hubiese matado a nuestro viejo. No me malinterpreten; me importa una mierda si mi papá había muerto. Yo sólo temía por las consecuencias para Merle si él lo había matado. Yo conocía a hermano bastante como para saber que él podría haberlo hecho. Averiguaría más tarde que Merle había golpeado a nuestro viejo con tanta fuerza que le había enviado al hospital. Me sentí aliviado al saber que estaba muy lejos de mí por el momento, pero estaba un poco decepcionado de que yo no era el que lo envío allí.
Aún así, yo estaba agradecido de Merle.
Merle me mantuvo encerrado en mi habitación durante un par de días después de eso, obligándome a entrar en la retirada. Fácilmente puedo decir que aquellos fueron los días más horribles de mi vida. Estar encerrado ahí con nada más que mi propia mente jodida, me hacia delirar y me forzaba a enfrentar mis emociones retorcidas, miedos, todo lo que me había empujado muy dentro de mí.
Los recuerdos de todo lo que me había pasado a manos de mi viejo también se mezclaron con todo lo demás. Todas las veces que él me golpeó en el suelo con sus puños, todas las veces que él cortó mi piel con un cuchillo, todas las veces que me humilló, todas las veces que me tocó de una manera que ningún padre debería hacer a sus hijos...
Todo se vino abajo alrededor de mí.
El revivir mis recuerdos me hizo darme cuenta de algo; yo no quería pasar por esto otra vez. Nunca dejaré que alguien me use de nuevo; nunca más sentiré esta debilidad, esta impotencia y desamparo. Preferiría morir que ser la perra de alguien otra vez. Dada la oportunidad, haría lo que sea necesario para sobrevivir y crecer más fuerte para que pudiera cuidar de mí mismo. Tenía bastante de ser una víctima. Tenía que parar.
Sin embargo, yo no estaba siendo delirante. Yo sabía que estaba acostumbrado y dañado de forma irreparable y que probablemente nunca sería capaz de confiar en alguien más de nuevo o dejarlos entrar. Me daba miedo ser herido de nuevo y la única solución a mis ojos era la de mantenerme alejado de los otros seres humanos. Es por eso que tuve que ser bastante fuerte para no confiar en alguien más.
Tuve que hacerlo. Si no podía hacerlo, yo sabía que era solamente una cuestión de tiempo antes de que me marchitará y muriera.
Fue con esta renovada necesidad de supervivencia que Merle me encontró cuando él me dejó salir después de casi una semana encerrado en mi habitación. Él me pidió que empacara mis maletas, diciéndome que nos íbamos de la casa para siempre. No me opuse. No quería ver la cara de mi viejo nunca más y yo sabía que dondequiera Merle me llevara, sería mejor que alojarse en este infierno que contenía tantos malos recuerdos de abuso continuado. Me estaba dando una oportunidad para tener un nuevo comienzo con él.
Y así yo y mi hermano comenzamos a viajar alrededor de los Estados Unidos. Nunca nos quedamos alojando en un lugar durante mucho tiempo. Por todas partes que íbamos, la gente nos miraba con desconfianza. Éramos campesinos sureños donde quiera que fuéramos y yo supe que nunca iba a cambiar. Siempre seríamos nosotros contra el mundo, pero de todos modos me sentí mejor de lo que he hecho antes. Cada vez que alguien estaba tratando de llegar a mí, me defendí. No dejé que nadie consiguiera lo mejor de mí.
Merle me ayudó mucho en la recuperación de mi confianza. Él no lo hacía con palabras de aliento. Ese no era mi hermano. Lo hizo con insultos, tratándome como a un "marica" y con nombres femeninos. En todo caso, me empujó a mostrarle que no era una maldita chica y que yo podía cuidar de mí mismo.
Merle me enseñó todo lo que sé. Me enseñó como cazar para el alimento, cómo robar sin ser atrapado, dónde encontrar el mejor lugar para dormir por la noche, todo lo que le ayudara a sobrevivir en un mundo que rechaza a la gente como yo. Si yo todavía estoy vivo hoy, es por él. Lo poseí mucho, yo lo sabía, y él lo sabía.
Nosotros no habíamos tenido la relación más sana. Sabía que Merle era el único que se preocupaba por mí y él usó eso para mantenerme encadenado a él, para mantener un sentido control sobre mí. Pero no me importó. Yo no estaba solo, y era la única cosa que me importaba.
Viajamos alrededor de dieciocho años, solamente mi hermano y yo. Como ya me había prometido a mí mismo, ni una sola vez me sentí apegado a alguien. Merle se mantuvo durmiendo alrededor cada vez que podía, e intentó unas cuantas veces conseguirme un buen polvo, pero me negué en todo momento. No estaba interesado en el sexo; sinceramente dudaba que quisiera tener sexo alguna otra vez, a decir la verdad. He aprendido a detestar tal contacto íntimo y el hecho de hacerlo con una chica en su lugar no estaba ayudando mucho. Merle terminó por desistir en conseguirme a alguien y yo estaba agradecido por ello.
Y entonces, sucedió lo impensable. Los muertos comenzaron a subir y fue un caos total en todas partes. Cuando comenzó esta mierda, Merle y yo estábamos varados cerca de Atlanta. Nosotros podríamos mantener nuestra propia pelea, pero había demasiados de esas putas abominaciones. Sabíamos que no podríamos sobrevivir solos contra esas cosas, así que a regañadientes nos unimos a un grupo de sobrevivientes.
Ellos nos aceptaron en su grupo mixto sin pensarlo dos veces, pero yo podía sentir que ellos todavía seguían manteniendo sus distancias con nosotros porque no confiaban en unos campesinos sureños. Merle no estaba ayudando mucho. Él constantemente lanzaba comentarios racistas en sus rostros y cada vez que lo hacía luché para no decirle a mi hermano que parara. Yo no soy como Merle en ese punto. Estaba harto de que tratasen como mierda, que no quería tratar a las personas así incluso si se hubieran merecido. Merle solamente figuro que debería tratar a cada uno mal para compensar la manera en que fue tratado.
Yo no estaba de acuerdo con él, pero mantuve la boca cerrada, sabiendo que no iba a ayudar a nadie si yo enfadaba a mi hermano de mal genio.
Entonces, un par de semanas después de que el brote se desencadenó, Rick Grimes llegó al grupo, y mi vida fue puesta patas arriba.
.
.
.
Nota de autora: ¡Esto es para el capítulo 1!
Ahora bien, esta es mi opinión personal sobre lo que la vida de Daryl era antes de que lo conociéramos. Sabíamos que fue abusado físicamente, ya que vimos las cicatrices en su pecho en el episodio 2x05: Chupacabra, y por la forma en que él retrocedió como si fuese a ser golpeado cuando Carol se inclinó para besarle la frente.
En cuanto a la violación, en lo personal sumamente sospecho que de él pasó por el abuso sexual también, aunque no en las manos de Merle. Tal vez estaba imaginando, pero me acuerdo lo cabreado que Daryl estaba cuando Randall habló acerca de los hombres de su grupo que violaron a dos niñas. Me pareció extraño que él fuese a reaccionar tan fuertemente, debido a que sólo alguna vez lo hemos visto tan enojado cuando a él o a Merle se refiere. Pero bueno, es sólo mi opinión!
Estaría muy contenta recibir sus comentarios, de cada uno, por lo menos para saber si vale la pena continuar!
Gracias por leer!
Rose.
