Disclaimer: No me pertenecen los personajes, son de Tess Gerritsen y de los productores de Rizzoli and Isles. Las canciones tampoco, sólo me pertenecen las ideas que surgen al escucharlas.

A/N: Aquí la segunda entrega: este capítulo se basa en la canción interpretada por Luis Fonsi "Aquí estoy yo", donde se acompaña de Aleks Syntek, David Bisbal y Noel Schajris, con mención especial a Ludwika Paleta por su aparición en el video ;)

Gracias a las once personas que dejaron su comentario, espero les siga entreteniendo la historia.

Lo que me haces sentir

Capítulo 2

Aquí estoy yo

Desde la perspectiva de Jane Rizzoli

Me tranquiliza ver que pudo conciliar el sueño y que ha descansado suficientes horas, no tarda en amanecer. Mis dedos no pueden dejar de peinar su cabello de vez en cuando; es lo más cercano a una caricia romántica que he podido darle a mi amada doctora forense y parece que el gesto hace experimentar serenidad a Maura. Recuerdo su confesión, su impotencia al sentir que no ha encontrado a la pareja perfecta, alguien que la quiera incondicionalmente. Mi corazón se estremece y me es inevitable hablar en un susurro.

- ¡Oh, Maura! Si pudieras verlo, yo soy esa persona con la que podrías amanecer cada mañana.

Me siento en el piso para poner mi rostro recargado a la orilla de la cama, justo a nivel del suyo que reposa en su almohada. Y sigo susurrando como si fuera una oración.

- Aquí estoy yo, abriéndote mi corazón, deseando cerrarle el paso a tu dolor, no temas, yo te cuidaré, ¿estarías dispuesta a abrirte a la posibilidad de tener una pareja como yo?

Reviso palmo a palmo su rostro, respira rítmicamente, sus ojos todavía tienen huellas de su llanto, pero hace rato que ya no sueña, su frente no se frunce en señal de angustia. Mis ojos se detienen en sus labios y los míos de pronto perciben casi dolor por no estar tocándolos, me queman, ¡cuándo desearía estar besándolos!

- Yo podría llenar tu falta de amor, estoy dispuesta a darte mi fuerza y mi aliento. Quiero ser yo quien despierte en ti un nuevo sentimiento, y te enseñe a creer y entregarte otra vez, sin medir los abrazos que des.

Sin ser consciente de ello, paseo mis dedos por su antebrazo, luego dibujo sobre el dorso de su mano que está más cercana a la mía. Repentinamente, una lágrima se escapa de mis ojos cansados, y rueda por mi mejilla.

- Si pudiera entregarte el amor que pides, ¿estarías dispuesta a romper tus esquemas? ¿Estarías dispuesta a arriesgarte?

Mi cuerpo tiembla al sentir estallar mi corazón de amor por ti. Me levanto de mi postura y me retiro al ventanal donde la noche anterior observabas la luna. Miro al cielo donde están desapareciendo los rayones rosas y naranjas del amanecer, para dar paso al azul; aprieto mis manos contra mi pecho mientras elevo suplicante una oración:

- ¡Dios! Dame inspiración para decir y hacer lo que ella espera de mí. Permite que confíe en mí, ayúdame para que deje sus miedos atrás.

- ¡Jane!

Escucho la voz entrecortada de Maura. Siento calor súbito en mi rostro, mi corazón se sale de mi pecho y mi garganta no puede emitir palabra alguna. Estoy paralizada. ¿Maura había escuchado todo? ¡Idiota! ¿Cómo se te ocurrió pensar en voz alta? ¿No podrías haberle causado más incomodidad? ¡Perfecto, Jane! ¡Eres la mejor amiga!

- ¡Jane!

Repitió de nuevo. Después de regañarme por segunda vez, me obligo a darle la cara. Mi rostro tiene lágrimas escurriendo, no se supone que Maura se enterara de mi amor por ella de esta manera. Sus ojos se clavaron en los míos, de sorpresa, su mirada se tornó en compasión. No me gusta que me tengan compasión. Entendió que no podría hablar de manera inmediata.

- ¿Eso es lo que sientes por mí?

Trago saliva y me limpio el rostro. Respiro profundamente para encontrar mi voz.

- ¿Escuchaste todo lo que dije?

Apenas pude pronunciar. Ella también comenzaba a llorar de nuevo, pero era un llanto distinto, no de desesperación ni angustia. Por lo mismo, sólo asintió con la cabeza. ¡Bruta! Me regaño por tercera ocasión, ya la hiciste llorar de nuevo. Contesta su pregunta y lárgate, me digo.

- Sí, es todo lo que siento por ti.

- ¡Oh, Jane!

Sentí vergüenza por afectarla de nuevo, ¿no fue suficiente estar a punto de perder la vida el día anterior para que luego venga yo con mi confesión? ¡Por Dios! ¡Eso es ser impertinente!

- Entiendo Maura, no te preocupes, no tienes nada qué decir.

- ¡Jane!

- Nos vemos en el trabajo, necesitas componerte y yo darme una ducha, así que, nos veremos en la oficina.

Caminé lo más rápido que pude hacia la puerta, escucho que Maura se levanta y viene tras de mí. No quiero verla, no quiero escucharla, podríamos rompernos el corazón mutuamente, y no resistiría romper el suyo.

Abro la puerta y veo dos sombras delante de ella.


A/N: ¿Entretenida? ¿Se quedarán al tercer capítulo? ;) ¡Gracias por leer!