Bue... hice unos cambios de formato al primer cap... al principio estaba en duda usar el "tú" en lugar del "vos", e iba a consultarlo con unas amigas, pero no tuve tiempo así que lo dejé con el "vos" nomás... pero es verdad, queda mejor con el "tu", por lo que seguí la sugerencia de XxXHermione WeasleyXxX ... ¡¡Muchas gracias!! Además ahora se ven bien los guiones de diálogo... Es cuestión de práctica...
Les recuerdo que tengo muy poca ubicación espacio-temporal así que por ahí las fechas y los lugares no me importan mucho... Espero que les guste!!! BESO!!!


Sí-sí. Hago lo que sea por hacerla feliz

(Jake POV)

No podía creer que habían pasado ya 4 años desde que habíamos enfrentado, en ese mismo claro, a esos "reales" chupasangres.

Todo marchaba normalmente (bueno, dentro de lo que nosotros consideraríamos "normal"). Las dos manadas funcionaban como una, aunque seguían siendo dos, ya que yo ya no podía dejar eso de ser el alpha (está en mis genes). Al igual que no podía estar lejos del centro de mi universo, de mi razón de ser, de la dueña de mi vida… mi Nessie.

Crecía tan rápido… Ya parecía una niña de 13 años físicamente, preciosa, con sus ojos chocolate, sus rizos cobrizos y su piel blanca como la nieve, siempre matizada co un suave rubor rosado en las mejillas. Aunque, mentalmente, era mucho mayor, más inteligente que todos juntos y siempre deseosa de aprender más. Estaba tan orgulloso de ella.

– ¡Ayy! – Sentí que alguien me mordía el hombro sacándome de mi ensimismamiento.

– ¡Jake! ¡No me estás prestando atención! ¡Hace más de media hora que te estoy llamando! ¡Encontré una presa deliciosa! – se quejó Ness.

– ¡No seas exagerada! Nunca dejo de prestarte atención por más de 30 segundos – le reproché fingiendo indignación. Y era cierto lo que le decía. Creo que había pensado más en ella de lo que había pensado en mí mismo durante toda mi vida.

– ¡No es verdad! ¡El mes pasado no me diste bolilla por 47 segundos! – hizo un pucherito. Se veía tan adorable cuando hacía eso.

– ¡Tienes razón! Pero ya te pedí perdón por eso. Estaba estudiando para el examen de ingreso a la Universidad. Y si no hubiera sido porque, no sólo mi papá y mi hermana, sino también tus papás y casi toda tu familia, me regañaban cada vez que dejaba de estudiar por complacer tus ocurrencias, no hubiera tardado tanto en contestarte. – Entendía a la perfección que estaba ocupado estudiando pero era comprensible que quisiera que le prestara toda mi atención, a mí me pasaba lo mismo con ella. Para cualquiera que no estuviera imprimado, mi situación podría resultarle patética. Pero yo era tan feliz cuando Nessie era feliz, incluso cuando perdía mi dignidad en el intento.

– Bueno, te perdono definitivamente si ahora vamos a buscar esa presa tan rica que olí recién… Ah, y también porque te quiero mucho mucho. – se sonrojó levemente – sino tendrías que hacer más mérito. – me hizo sonreír de oreja a oreja.

– ¡Yo también te quiero mucho mucho, Ness! ¡Ahora, vamos por tu presa! – ella también sonrió.

Fui detrás de unos árboles para cambiar de forma y en cuestión de segundos ya tenía a Nessie montada sobre mi lomo riendo melodiosamente. Disfrutaba tanto viajar así, al igual que yo.

***

Una vez que terminamos de comer, corrimos de vuelta a la casa de los Cullen. Yo ya había regresado a mi forma humana; a Ness le encantaba ganarme las carreritas, pero se le hacía difícil cuando era lobo. Así que decidimos que era más justo de esta manera. Tampoco la dejaba ganar porque se ofendía. Aunque últimamente era más rápida y fuerte, y no era necesario hacer trampa. Es más, dentro de poco iba a tener que empezar a hacer trampa para poder ganarle yo a ella.

– ¡Hola niños! – nos saludó Esme cuando entramos a la casa.

– Te preparé una torta de chocolate, Jake. – ¡Bendita sea! – Aunque veo que ya comiste. Debes estar lleno.

– Mmm… Huele exquisito… Creo que puedo hacerle un lugarcito.

– Eres un barril sin fondo, perrito. – comentó Rose. Nunca iba a tratarme como a su mejor amigo, pero en el fondo (muy en el fondo), yo sabía que le caía bien.

– ¡Hola, Barbie! ¿No quieres un pedacito? – tomé un trozo con la mano y se lo ofrecí – Puede que se te pegue lo dulce… o que por lo menos dejes de ser tan agria.

– ¡Jacob! ¡No trates así a la tía Rose! – me retó Nessie, tapando una pequeña sonrisa con su mano.

– Pero esa es la forma con la que nos demostramos cariño entre nosotros dos. – me excusé, tirándole un beso a la Rubia, quien hizo un gesto de asco y fingió un escalofrío.

– ¡Menos mal que no se aman porque sino se matarían! – acotó Esme riendo.

– ¡Dios me salve de amar a este chucho! – exclamó Rose.

– ¡Tía! ¡No trates así a Jake tampoco! – le reprochó Ness, aunque contenía la risa, sin mucho éxito.

– ¡Déjala… me adora! ¿Que sería de tu vida, o de tu existencia, mejor dicho, sin mí, Rubita?

– Una fiesta. – declaró secamente antes de irse de la cocina. Pero pude ver que se reía cuando se volteaba.

– Abuela, ¿donde están los demás?

– Jasper, Alice y Emmett salieron a cazar. Carlisle está por llegar del hospital – El Dr. ya no trabajaba en Forks desde hacía un par de años (cómo explicar que no envejecía), pero de vez en cuando se iba a alguna ciudad no muy lejana para no dejar de ejercer y para seguir siendo parte del crecimiento de su nieta. Para todo el pueblo todos los Cullen ya se habían mudado, pero seguían aquí, pese a que no podían mostrarse en público, para no perderse nada de la vida de Ness. – Y tus papás… emm – hizo una pausa. – Salieron a cazar también. – Fruncí un poco el entrecejo. No sé porqué no le creí eso último.

– Jake, ¿ya te respondieron de la Universidad? – preguntó Esme. Me pareció que se reía de algún chiste privado.

– No todavía. A Leah tampoco, así que no estoy preocupado por el momento. – Leah había mandado formularios a las mismas universidades que yo. No había podido convencerla antes de que lo hiciera, pero esa vez se me había ocurrido un buen argumento.

FLASHBACK

– Leah, ¡no seas cabeza dura! Si te vas a la universidad tu mamá se va a poner tan orgullosa, y la verdad que ya no te necesita mucho, ahora lo tiene a Charlie, y Seth ya está grande, se puede cuidar solito. Así que no entiendo porqué te empeñas tanto en quedarte. Hace tiempo era lo que más querías.

– Jacob, ¡ya lo hablamos mil veces! Me quedo y punto.

– Serías una muy buena abogada. – canturrié. Sabía que quería serlo, lo había leído en sus pensamientos varias veces.

– Basta Jake.

– ¿Tiene algo que ver el hecho de que Emily esté embarazada? – Me dieron ganas de patearme a mí mismo por haber dicho eso en voz alta. Leah me miró entre furiosa y triste y salió corriendo entre los árboles. – Por más que pudiera leer sus pensamientos estando los dos en fase, hacía rato que éstos eran un torbellino de ideas que no tenían mucho sentido y hacían que me mareara, por lo que trataba de alejarme un poco de su mente. Una imagen que aparecía muy a menudo en sus pensamientos era Leah observando desde unos arbustos a Emily muy embarazada charlando con Rachel, también bastante embarazada, sobre sus futuros hijos; pero los sentimientos que tenía Leah cuando recordaba eso eran muchos y muy contradictorios entre sí, por lo que no había podido sacar una conclusión al respecto. Algunas mujeres son tan complicadas.

Más tarde ese día fui a su casa para disculparme, pero no había regresado así que volví a la mía. Y allí estaba Leah… ¿llorando?

– Leah, ¡discúlpame! –

– No Jake, tienes razón. – me cortó, secando sus lágrimas. Por más que nos habíamos hecho amigos muy cercanos, era demasiado orgullosa para dejarse ver llorando ante nadie. – Soy una estúpida.

– Pero es que no te entiendo. Pensé que ya habías superado esa etapa de querer estar cerca de Sam.

– No es eso.

– Entonces, ¿qué es? – pregunté confundido.

– Es… es… es una estupidez. – Suspiró.

– Bueno, creo que ya establecimos que eres una estúpida; pero ¿por qué? – rió un poco con mi comentario, no sin antes darme un puñetazo en el brazo.

– Es por… es por ti. – soltó de repente. No me esperaba esa respuesta para nada. – Bueno, y también por Nessie.

– Ahora sí que estoy hecho un lío. No entiendo nada. – Sabía que me apreciaba, pero como a un hermano y a Nessie también la quería, quién podría evitarlo si era tan adorable, pero no tanto como para quedarse a sufrir.

– Es que tengo la esperanza de que… no sé… - y ahí lo comprendí todo.

– ¡De que te pase lo mismo que a mí con Nessie! – terminé su frase. Me miró como pidiéndome perdón. – ¿Con el hijo de Emily y Sam? Pero, ¡sería tu sobrino! – Me di cuenta algo asqueado.

– ¡No, idiota! ¡No con mi sobrino… con el tuyo!

– ¡Ahhh! ¡El hijo de Rachel y Paul! – suspiré aliviado. – Ehh… en realidad, no es una idea estúpida del todo. – la animé, luego de meditarlo un momento. – Es hasta lógico que tengas esa esperanza.

– No es lógico. Ya sé que no me voy a imprimar en el bebé. Creo que Emily y Sam también querían que pasara, para sentirse menos culpables, capaz. – dijo amargada.

– Ellos no tienen la culpa de nada, Leah. – le reprendí.

– Da igual. – Alzó los hombros. – El caso es que no va a pasar nada. Esto destinada a ser infeliz y estar sola para siempre. Y probablemente me lo merezca. – dijo resignada.

– ¡No te pongas así, Leah! ¡Vas a ser feliz! ¿Por qué abandonas las esperanzas?

– Sé muy bien lo que sentiste con Nessie. Incluso antes de que naciera. Te sentías mucho más atraído a Bella que nunca, ya sabes que era por Nessie y no por ella. Yo no siento eso con el hijo de Paul y Rachel. No siento que exista una fuerza que me acerque a la panza de tu hermana. Y al mismo tiempo, tengo una mínima esperanza de que me imprime cuando nazca. ¡Malditas esperanzas en vano! No me quiero ilusionar más.

– Razón de más para venirte conmigo a la universidad. Si te imprimas, listo, todo perfecto. Y si no, te puedes alejar de todo esto que te hace mal. Y hasta puedes intentar dejar de transformarte. Capaz conoces a alguien y te imprimas o te enamoras. Es probable que las mujeres lobo no se imprimen. ¿Quién sabe? Nunca se supo de su existencia, puede que las reglas no se apliquen a vos al igual que a nosotros. Algunos piensan que a los hombres les cuesta más sentar cabeza, la imprimación podría ser necesaria sólo para nosotros por ese motivo – Traté de alentarla.

Se quedó mirándome pensativamente unos instantes y luego pareció que se reía cuando me dijo:

– No puedo creer que haya dicho esto dos veces en un día… pero, ¡tienes razón! ¡Vamos a la universidad!

FIN DEL FLASHBACK

– Jakie, ¿verdad que vas a ser mi novio? – Nessie me sacó de mi ensimismamiento pero me sobresalté tanto con la pregunta que me caí de la silla. – ¿Estás bien, Jake?

– ¿Q... Que me preguntaste Ness? – capaz había entendido mal. Me levanté del suelo. Estábamos los dos solos en la cocina. Posó su mano sobre mi mejilla y me "mostró", con su don, el momento anterior, riendo cuando me caí de la silla. Me quedé helado sin saber qué responderle.

– ¡Dale, Jakie! ¡Sé mi novio! ¡Juega conmigo! – me rogó haciendo pucherito.

Ufff… ¡Qué alivio! ¡Era un juego!

– Por supuesto que podemos jugar a ser novios – ¿Cómo negarme a hacerla feliz? Pero, de igual modo, hice especial énfasis en la palabra jugar.

– ¡Eres el mejor amigo, Jakie! ¡Wiiii! ¡Tengo novio! ¡Tengo novio! – A veces era tan madura, y otras veces era simplemente una niña.

***

Jugamos toda la tarde hasta caída la noche. Como novio de Nessie tenía que hacer todo lo que ella quería; nada muy distinto de lo que ya hacía.

Cómo entendía a Quil ahora. Tuve que hacer de modelo y dejar que me maquillen. A Rose se le ocurrió ponerme una peluca también.

– ¿Sabías que eres como un mosquito? – Me miró con algo de intriga. –¡Chupasangre y molesta!

– Eso te va a costar caro. – me amenazó y salió de la sala con una sonrisa diabólica.

Justo antes de sacarme todo el disfraz la Rubia, tan oportunamente, me sacó una foto.

– ¡Siiii! ¡Foto, foto! – festejaba Ness.

Ya me imaginaba a todo La Push forrada con mi cara pintada. ¿Qué más daba?. Para darle bronca a la Rubita y hacer reír a Nessie posé como un verdadero top model.

– ¿Sabías que Jake es mi novio, tía? – Me congelé ante el comentario. Rose me mataría. La miré con los ojos como platos preparado para el ataque.

– ¿Ah, si? – dijo indiferente. – Pensé que tenías mejor gusto, Ren. – Me miró despectivamente, medio en broma. – Aunque hay que tener en cuenta que los genes pesan bastante.

No pensé que Rose reaccionaría tan tranquilamente. La miré algo confundido.

– Sé que es un juego, perro. – susurró para que sólo yo la oyera. – Por eso no te estoy estrangulando en este mismo momento. – rió bizarramente, seguramente ante la imagen de ella arrancándome la cabeza.

***

Alrededor de la medianoche llegaron Bella y Edward. Ness estaba dormida con la cabeza apoyada sobre mi hombro y yo estaba a punto de dormirme.

– Hola, Jake. – me saludó Edward.

Hola, Ed. pensé. A veces me encantaba su don.

– No hacía falta que te quedaras hasta tan tarde. – Yo estaba por responderle que sí, pero no hizo falta. – Vale, vale, Jake. Ya sé. Gracias por quedarte igual. – me palmeó la espalda.

– ¡Hey! Lamento interrumpir su charla privada, pero les recuerdo que yo no puedo leer los pensamientos. ¿No me vas a saludar, Jacob Black?

– ¡Hola, Bells! ¡No te enojes! Ya no eres más una neófita. ¡Controla ese genio! – me burlé. Me sacó la lengua y rió. – ¡Así está mejor! – le dije con arrogancia.

– ¿Ma? – murmuró Ness entre dormida y despierta.

– Hola, mi amor. No queríamos despertarte. – la saludó cálidamente Bella extendiendo sus brazos hacia Ness para alzarla. – Vamos a casa.

– Noo ¡Jakie, Jakie! ¡Que me lleve Jakie! – se quejó abrazándome con fuerza.

– ¡Pero si has estado todo el día con él! ¿No nos has extrañado? – preguntó Bella algo ofendida.

– ¡Sí, los extrañé muchíiiisimo! Pero quiero que me lleve Jake. ¡Porfi!

– Dale, Bells. La llevo y me voy a casa. ¡¡¡Porfi!!! – hice el mismo puchero que Ness.

– ¡A veces tú pareces más niño que la misma Nessie! – exclamó Edward. No me había dado cuenta que se había ido hasta que entró a la sala de nuevo. – Ya hablé con Carlisle. – le susurró a Bella algo misteriosamente, o eso pensé. Tendría que dejar de ver tantas series policiales.

– ¡Qué linda chaqueta de motociclista, ma! ¿Te la regaló papá? – halagó Ness a Bella.

– Gracias, hija. En realidad, se la regalé yo a él. – concedió Bella desviando la mirada algo apenada; si hubiera seguido siendo humana, seguro se sonrojaba.

Pero esa chaqueta es de mujer pensó Ness y me miró confundida. Yo alcé los hombros, rodé los ojos e hice un gesto de que estaban locos. Ella rió. Edward abrazó a Bella y la miró con una sonrisa pícara:

– Es el mejor regalo. – le dijo cariñosamente.

Hace años, lo hubiera querido matar, pero ahora sólo quería vomitar, era como ver flirtear a mis padres. ¡Ewww!. Ed suspiró.

– Está bien, Jacob. Puedes llevar a Ness a casa.

– ¡Siiii! ¡ A cocochito, porfis! – me pidió Ness.

– Como quieras Nessie. – reí mientras me agachaba para que se subiera.

– ¡¡Eres el mejor novio del mundo, Jackie!! – Me quedé helado y abrí mis ojos como platos. Comencé a gritar en mi mente:

¡ES UN JUEGO! ¡ES UN JUEGO! ¡ES UN JUEGO!

Edward me miró con los ojos oscurecidos bien abiertos, pero al escuchar mis pensamientos se tranquilizó. Suspiré. Demasiado pronto. No me había dado cuenta de que Bella no podía escucharme. Me miró furiosa y si Edward no hubiera reaccionado tan rápido y no la hubiera sujetado, no sé qué hubiera sido capaz de hacer.

– ¡CHUCHO DESUBICADO! ¡¿Cómo te atreviste a hablarle de tu imprimación?! ¡Tiene 4 años nomás! – siseó enardecida mi mejor amiga, mientras su esposo la sostenía para que no me matara.

– ¡Bells, tranquilízate! Es un juego nomás. – le susurré, tratando de que Ness no escuchara. - ¿Verdad que me propusiste jugar a ser tu novio, Nessie? – le sonreí con cariño. Su rostro cambió de confuso por la reacción de su mamá a alegre por mi pregunta y mi sonrisa.

– ¡Siii! ¡El mejor del mundo! – me abrazó con más fuerza.

Bella seguía algo molesta de camino a su casa, pero por lo menos ya no me quería matar. ¡Vaya suegra me había venido a tocar!