Nyappy nyaa :3

Perdón por demorar en subir el segundo cap pero no me gustaba nada de lo que escribía.

mil gracias por los comentarios *^*y perdón por aun no se responderlos (intente responder uno y termine mandando un mensaje privado ._.u)

bueno; el cap quedó dividido en dos partes, sino se hacia muy largo y me daba pereza editarlo todo =w=… en fin :3 aca esta el cap.

Siete días

Sasori llevó una de sus manos a sus labios y los delineó levemente, para luego dibujarse una sonrisa sobre ellos. Definitivamente no iba a dejar que muriera, no en ese lugar. Con fuerzas renovadas y aferrándose a esa pequeña esperanza se paró lentamente del suelo para reanudar su viaje, la guarida estaba a pocos kilómetros y pequeños rayos de sol se colaban por entre las nubes iluminándole el camino.

Lo lograría, estaba seguro.

Un terrible dolor de cabeza lo obligó a despertarse. No sabía cuando se había quedado dormido pero se encontraba terriblemente mareado. Semi atontado levantó su cabeza y los recuerdos comenzaron a llegar a su mente uno tras otro sin parar, confundiéndolo más de lo que estaba; a pesar de ello se levantó como un resorte y contemplo en inconsciente cuerpo del rubio que yacía inconsciente sobre la cama.

¿Por qué no despertaba?

La duda y las ansias de volver a ver aquellos hermosos orbes azules lo desesperaba. ¿Acaso siete días no era suficiente tiempo como para que despertara?

Había pasado ya una semana que con un esfuerzo sobrehumano el pelirrojo trajo de regreso al rubio, como también hacía una semana que él permanecía constantemente al lado del rubio vigilando sus sueños, permaneciendo día y noche al lado de su alumno, vigilando constantemente los sueños de aquel chico mientras aguardaba impaciente su despertar.

Pero, ¿Por qué no despertaba?

No entendía, tenia que haber algo que estuviera omitiendo. Eso no era normal y lo sabía, la idea de que ese encantador rubio se fuera de su lado comenzaba a ser cada vez más frecuente en la mente del pelirrojo, que se desesperaba cada vez más con cada minuto en el que el rubio no abría los ojos.

Se recostó contra su asiento, y con un largo suspiro intentó recuperar su semblante frío, inmutable pero sabía que por más que quisiera, su dolor se hacia presente en su rostro. Lentamente se inclinó sobre la cama donde yacía inconsciente Deidara, contemplo su rostro dormido por algunos minutos. Su rostro relajado daba una impresión de paz y tranquilidad infinita, pero eso no parecía importarle, solo quería que despertara.

Tomo la mano del rubio entre las suyas, con suma delicadeza. Comenzó a acariciarla suavemente con toda la ternura que nunca creyó tener, besó la mano de aquel chico. Bajó su cabeza, sin dejar de sostener la mano del rubio. Una imagen fugaz atravesó su mente, ¿Qué haría Deidara si hubiera despertado en ese momento? La sola idea lo obligó a esbozar una pequeña sonrisa en sus labios, olvidando todo por breves instantes.

Levanto su cabeza y se topó con el rostro del rubio. Su rubio, su alegre y explosivo rubio. Le hacían falta las explosivas entradas del rubio en aquellos momentos de calma, aquella sonrisa despreocupada, todas esas interminables y estúpidas discusiones y por sobretodo aquella irritante y encantadora personalidad que, aunque no quisiera admitir, siempre lo animaba de cierta forma.

Nuevamente un suspiro se escapaba de sus finos labios, miró el reloj que se encontraba camuflado en una mesa ente varias medicinas. Tomó un inyectable entre sus manos y dudó en aplicársela al menor, lo miró fijamente como si pudiera darle una respuesta. Aquella simple inyección podía hacer que despertara como también podía terminarlo de matar, ese era un riesgo que no estaba dispuesto a correr y con un deje de duda dejó el inyectable entre las cajas de medicinas.

Miró por la ventana esperando quizá algún tipo de señal divina, pero únicamente pudo ver el sol brillando, radiante en el cielo, sin ninguna nube que se atreviera a opacarlo.

"Yo soy de los días soleados"

Y con una sonrisa recordó las palabras de Deidara, de seguro ese día despertaría. Apretó levemente la mano de su rubio y poco a poco cerró sus ojos, con un sentimiento de esperanza mesclado con una tranquilidad que pocas veces había experimentado.

Estaba exhausto, había pasado las últimas horas ordenando lo que quedaba de su cuarto pero quizá, gracias a eso su enojo comenzaba a desaparecer. Tomó una bocanada de aire y se dejó caer contra la puerta de su cuarto, contemplando el impecable orden que reinaba en la habitación pero algo debajo de su escritorio le llamó extrañamente la atención. Tomó el extraño objeto con intenciones de tirarlo junto con las demás piezas de madera que habían quedado calcinadas pero algo lo obligó a mirar de nuevo aquel objeto que se encontraba en su mano.

Estiró su puño y sostuvo el pequeño objeto de madera de una punta. Este parecía una especie de pirámide toscamente tallada pero al poco tiempo se percató que se trataba de un kunai de madera.

Extrañado, contemplaba aquel kunai de madera mientras intentaba recordar cuando lo había tallado. Y sin darse cuanta, al tiempo en que pensaba comenzó a jugar con el pequeño instrumento, girándolo, tirándolo al aire y volviéndolo a agarrar. Fue en ese pequeño juego que algo le llamó la atención, lo observó más cuidadosamente y se dio cuenta que una de las caras del kunai parecía estar tallada, pero debido a la explosión no se podía leer algunas letras aunque no lo hacia indescifrable.

"Perdón"

Instantáneamente el rostro de Deidara invadió su mente, recordando el pequeño incidente de hacia algunas horas atrás. Intentando olvidar la razón por la que su cuarto quedo completamente destruido, se concentro en el porque de la visita del rubio. ¿Acaso Deidara había tallado aquella pieza de madera? No lo sabia, pero ese kunai no lo había hecho el marionetista, de eso estaba seguro pero tampoco se le ocurría nadie más que quisiera disculparse con él, solo el rubio.

Levantó la pieza de madera y la puso a la altura de sus ojos, examinándolo con más cuidado y un poco de escepticismo ¿De verdad Deidara había hecho eso? ¿Para él? Una extraña sensación lo recorrió de pies a cabeza pero que rápidamente se encargo de desaparecer concentrándose nuevamente en el kunai de madera. Definitivamente este no era perfecto ni nada parecido, pero para alguien que solo esculpía en arcilla era un trabajo impresionante.

Nuevamente Deidara era el centro de sus pensamientos. Rápidamente sintió un peso sobre sus hombros y una especie de escalofrió lo recorrió de pies a cabeza, dándose cuenta de lo que se trataba; culpa. Quizás, solo quizás había sido muy rudo con él, después de todo no lo hiso apropósito y no era que esas marionetas fueran las mejores que había hecho. Quizás, solo quizás tendría que disculparse con el rubio.

Miró el techo de su cuarto y soltó un suspiro de resignación. Y aun no muy convencido se paró del frío suelo y salió de su cuarto para ir a la habitación de Deidara que quedaba a pocos pasos del suyo.

-Deidara- Llamó al tocar la puerta, pero no escuchó respuesta- Deidara, enserio ya abre, no me enojé- Agregó el marionetista intentando que le abrieran la puerta pera poder hablarle pero, nuevamente no escuchó respuesta.

El marionetista comenzaba a enojarse, ¿Quién se creía que era? Él, su maestro, haciendo todos su orgullo a un lado iba a disculparse con él y ahora ese chico se negaba a abrirle la puerta.

-Abre la puerta ahora Deidara-gritó el marionetista con intenciones de tirar la puerta abajo.

-Deidara se fue, pensé que te habías ido con él... ¿No te aviso que tenían una misión?- Aquella voz tan familiar para el pelirrojo lo obligo a voltearse y se encontró con el Uchiha que lo miraba fijamente- Aunque debo de suponer que no, quizá ya no te quiere ni ver- Agregó intentando enfadar al pelirrojo y al parecer lo estaba logrando- Como también puede ser que necesite estar solo- Concluyó siguiendo su camino para su cuarto cuando Sasori lo detuvo.

-¿Qué sabes Itachi?

-¿Qué no saber? Con todo lo que gritaron, todo el mundo se entero de la pelea de hace rato- Pronunció el morocho dedicándole una ultima mirada al marionetista- Se fue hacia la aldea del sonido, si te apresuras puede que lo encuentres con vida.

Con esas ultimas palabras aun sonando en sus oídos, Sasori corrió hacia su habitación, tomó sus marionetas y algunas medicinas, para comenzar el viaje hacia la aldea del sonido.

La mente inquita del joven rubio no paraba ni por un momento. Tenía miles de cosas en las que pensar. Estar solo en aquella misión, sobrevolando los cielos era lo mejor que le podía pasar en esos momentos; lo que menos quería era toparse con su Danna y comenzar nuevamente una discusión estúpida, necesitaba un descanso de todo eso. No soportaría otra discusión con el pelirrojo, estaba harto de todo eso pero ahora probablemente él lo odiara y difícilmente le dirigiría la palabra alguna.

Su Danna… Absolutamente todos sus pensamientos terminaban con ese mismo chico de pelo rojizo y ojos ámbar, ¿Pero él era un chico o una máquina máquina? Esa era la pregunta que mantenía su mente alejada de su cuerpo, en busca de respuestas aunque ya conocía la respuesta.

La noche caía abruptamente y él debía buscar una refugio para pasar la noche. El pasar las próximas horas sobrevolando un lugar desconocido era buena idea, pero a escasos kilómetros se podía distinguir la entrada de una cueva. Poco a poco fue descendiendo en aquella enorme ave de arcilla hasta llegar al suelo. Con inseguridad comenzó a explora el refugio de rocas, asegurándose de que no hubiera dentro ningún ninja del sonido; algo en aquel lugar no le inspiraba ningún tipo de confianza, como si tuviera un mal presentimiento. Afortunadamente se encontraba solo con su ave de arcilla. A pesar de que no había ninguna amenaza, aquel extraño presentimiento seguía, de cierta forma, atormentándolo. Caminó hasta la entrada de la cueva y tendió una especie de trampa explosiva con la enorme ave; se quedó contemplando el enorme lugar. El cansancio se comenzaba a sentir en el cuerpo del maestro de la arcilla, revisó nuevamente el lugar y pudo ver un pequeño rayo de luna que se filtraba entre las rocas, se recostó en una de las paredes de roca y comenzó a sentir como sus parpados le pesaban y poco a poco iba quedando dormido.

-Máquina- pronunció casi entre sueños, antes de entrar en el mundo de los sueños.

No podía decir a ciencia cierta cuanto tiempo llevaba contemplado tan hermosa imagen. La tenue luz de la luna iluminaba con suma delicadeza su rostro, resaltando los finos rasgos de su delicado rostro. Pequeños mechones rebeldes insistían en ocultar aquel tesoro viviente, pero no así haciéndolo menos hermoso. Su respiración lenta y pausada parecían sincronizarse a la perfección con el pesado latir de su corazón, creando la más hermosa de las sinfonías, que retumbaba contra las gruesas paredes de piedra. Sus labios parecían tan suaves, se encontraban levemente entreabiertos como si intentaran articular alguna palabra en medio de sus sueños. Su cuerpo, perfectamente definido y marcado parecía haber sido creado por alguna especie de divinidad. Escapando por completo de la imperfección humana. Despertando el deseo de cualquiera que lo mirase pero sin duda lo más tentador era aquel par de finos y delicados labios que parecían pedir a gritos ser besados.

Pero, ¿Qué clase de deseo podía llegar a tener él? ¿Qué clase de pasión mundana podía aflorar en tan rio corazón?

Con un largo suspiro se apartó con cuidado para que no despertara, le dedico una última mirada al rubio que yacía profundamente dormido y retiró los kunais de su alcance, previendo la reacción de su alumno cuando despertara. Miró la trampa que se encontraba en la entrada de la cueva y tiró uno de los kunais, detonando la trampa. Inmediatamente una fuerte explosión derrumbó la entrada de la cueva mientras que Deidara, sobresaltado buscaba aquellos instrumentos de frio metal con los que defenderse.

-Si te quisiera matar, hace rato estarías muerto- Confesó el pelirrojo quitando las rocas que obstruían la salida de la cueva.

Deidara se mantuvo en silencio mientras intentaba calmarse de su sobresalto, esquivando la mirada de su Danna. No quería verlo, de seguro en poco tiempo comenzarían una nueva discusión pero mientras un incomodo silencio se hizo presente entre ambos artistas.

-parece que mañana va a llover- Dijo el pelirrojo mientras se sentaba en una de las rocas y miraba para afuera de la cueva.

-Un…No me gusta la lluvia- El joven rubio se acercó a su maestro y le saco los kunais que sostenía en su mano y los guardó arlado de su arcilla- Yos soy de los días soleados.

-Ya veo..- Pronunció el pelirrojo desganado, contemplando como las nubes se agrupaban en el horizonte.

Nuevamente el silencio se hacia presente, cada uno estaba en su mundo de pensamientos. Sasori pensaba en la lluvia del día siguiente mientras que si alumno intentaba descifrar el por que de la intromisión de su maestro; pero al cavo de unos minutos Deidara se decidió a romper el silencio.

- Danna ¿Qué hace aquí?

-¿Cómo que qué hago acá? Vengo por la misión, que no se te olvide que te asignaron conmigo-Dijo con su característico tono frío, sin quitar la vista del nublado horizonte.

-Le dije a Pein que haría esto solo.

-A mi no me dijo eso… Eres muy joven, no tienes la experiencia necesaria para hacer esto solo –Agregó el pelirrojo.

-¿Y por eso necesito una niñera? –Preguntó molesto.

-Si – Contestó en forma automatica.

-Hum… Esta bien- el enojo del rubio ya era evidente, como también su deseo para que su Danna lo dejara solo- La próxima vez le pediré a Hidan que me acompañe.

-¿Hidan?-Pregunto completamente extrañado y quizás un poco celoso – Mira Deidara no quie..-al parecer eso no lo había hecho enojar; y antes de comenzar a discutir, el menor optó por irse-… ¡Deidara!-Llamó al ver que este se marchaba- ¡Hey Deidara!.. No seas tan infantil haz el favor ¿Sabes? Pareces un niñito malcriado. Me hiciste perder mi tiempo en venir hasta acá ¿Y ahora te hac..? – Recién entonces el rubio se detuvo, apretó fuertemente sus puños y siguió su camino- P-Perdón Dei- vaciló el pelirrojo, al tiempo que el rubio se detuvo- No debí decirte eso, como tampoco lo de ayer, no se que me pasa.

Realmente no sabía que le pasaba. Últimamente estaba muy confundido, sus actitudes con Deidara no habían sido las mejores y lo sabia. Lo que no sabia era que le pasaba, y de forma casi inconsciente terminaba descargándose con él.

-Lo siento- Concluyó el mayor, con un leve susurro que Deidara apenas pudo oír

-No es verdad- Dijo convencido el rubio dándose vuelta y viendo directamente a su Danna.

-Es verdad

-…No lo es- Dijo con una notoria tristeza en su voz, e inmediatamente bajo la cabeza.

-¿Qué?- Preguntó extrañado por la repentina reacción del rubio, esa ya no era la discusión por su disculpa, ahora ¿Qué era?

-…No sientes

¿No sentía? ¿Qué quería decir con eso? El pelirrojo se acercó hasta donde estaba el rubio e intentó hacer que este levantara la cabeza pero Deidara se separó rápidamente del, como si huyera del. ¿Ahora le tenia miedo?

-¿Deidara?- Llamó intrigado por la reacción del menor- ¿Qué pasa?-nuevamente se intentó acercar al chico pero este nuevamente lo evito.

-No lo haces- Dijo aun cabizbajo- No sientes- continuó luego de una breve pausa.

Las miradas de ambos artistas se cruzaron, en una rara mezcla de dolor e inquietud. De los labios de Sasori se escapo un pesado suspiro y totalmente desganado se acerco donde estaba su alumno para averiguar que le pasaba.

Ambos artistas quedaron a escasos centímetros el uno del otro, Deidara aun cabizbajo y Sasori mirándolo fijamente como si de esa forma el rubio lo fuese a levantar la cabeza pero su alumno no tenía intenciones de mirarlo así que se decidió a hablar pero antes de que pudiera decir algo, el rubio unió sus labios con los del mayor en un dolido y casi fugaz beso. Del que se separaron rápidamente, Sasori con los ojos abiertos de par en par y Deidara con lágrimas que amenazaban con escaparse de sus ojos.

Eres una marioneta, una máquina- Murmuró Deidara, con palabras apenas audibles- Tu no sientes, solo piensas… Eres una máquina que puede pensar, pero nunca sentir –Poco a poco su voz comenzaba a quebrarse….

Nyaa gracias por leerlo ^^ espero que les gustara

En lo personal no me gusto mucho ._. pero fue lo mejor que me salió (imagínense lo que escribí antes ._.u)
a unas cosas antes que me olvide w:

*El "monologo" no termina hay pero si no lo cortaba a la mitad no sabia donde cortarlo ._.u
*el fic no va a tener lemon o lime o por lo menos no lo pensé para que tuviera (lo leí en un comentario y como no súper responderlo we lo contesto ahora x3) si quieren un lemon o algo así hago dos omakes y uno con lemon :3 (me gusto la idea ^/^)

E we .. nada más
que anden bien ^^
bye nyappy~ w