SUEÑOS
Se miró por décima vez en el espejo.
Por mucho que lo intentaba, no podía mostrar ninguna sonrisa en su reflejo.
Había salido de la ducha esperando que el agua fría la hiciera entrar en razón, pero ni eso había logrado ser suficiente para mejorar su ánimo.
"Hoy no es mi día"
Y Lily sabía por qué.
Su sueño unido a la fiesta de compromiso de la noche anterior, la habían dejado exhausta y sin su peculiar tendencia a razonar en momentos de tensión.
Lo único que deseaba era cerrar los ojos y no ver a nadie en todo el día.
Un ruido en la puerta le hizo regresar a la realidad.
-Tienes visita- musitó una voz gruñona
Suspiró dándose cuenta de que Petunia nunca la trataría bien.
Se vistió con rapidez y salió rezando porque no fuera nadie del mundo mágico.
Se le aceleró el pulso al encontrarse con Remus Lupin observándola preocupado.
No tuvo que pensárselo ni un momento.
Corrió a sus brazos y mientras él la abrazaba, se puso a llorar desconsoladamente.
-Sabía que te encontraría así, Lils.
-Oh, Remus...- sollozó ella- Hoy soñé con él... yo...
-no digas nada, no es necesario- musitó dulcemente tocando su pelo- Todo estará bien
Lily no dijo nada. Interiormente sabía que si las cosas seguían así nada podría estar bien.
No hasta que los sueños como el de la pasada noche terminasen.
-Ven, vamos a sentarnos.
-Te eché en falta anoche- suspiró ella cuando al fin pudo recuperar la voz
-Siento habérmelo perdido, pero ya sabes... luna llena- dijo entristecido
El corazón se le encogió al oír aquél tono en su voz.
Sabía que ella era una de las razones por la que los merodeadores se habían distanciado al salir de Hogwarts.
-Siento que pasarás la noche tú solo...- susurró ella casi sin voz- Desde que supe tu secreto, yo sabía que...
-No pasa nada, de verdad.
-pero...
La silenció con una mirada cálida.
No pudo más que maravillarse ante el don que Remus tenía para tranquilizarla.
Se alegraba de que aún fuera su amigo a pesar del daño que había hecho.
-Vaya, veo que tu amigo raro te ha animado- musitó una voz maliciosa desde la puerta
-Hola Petunia- murmuró él pacientemente
-No he hablado contigo- aseveró casi sin mirarle- Mamá quiere que le ayudes con su vestido. Quiere tenerlo listo cuanto antes para tu enlace. Entiendo que tenga prisa. No creo que ese Black siga adelante con la boda. A fin de cuentas ya te han dejado plantada antes en el altar.
-Si no quieres nada más, puedes marcharte- susurró Lily tomando la mano de Remus al notar como a cada palabra que oía de su hermana se tensaba más- enseguida voy.
Enfurruñada Petunia se fue.
Un silencio incómodo se abrió entre ambos amigos en su ausencia.
Ninguno sabía qué decir para solventarlo.
-¿vendrás a mi boda?- preguntó ella inesperadamente
-Eres mi amiga y Sirius también lo es. Además, necesitarás mi apoyo ese día.
-Pero...- apuntó ella sabiendo que habría alguno. Siempre lo había.
-Creo que antes deberías hablar con James- soltó directamente- La otra noche pasé por su casa y no le vi bien.
El corazón de Lily se le encogió durante un segundo.
No quería que él estuviera mal.
A pesar de que su relación no hubiera funcionado, no le deseaba ningún mal.
-Creo que es mejor que estemos separados. Yo quiero... casarme con Sirius- aseveró intentando aparentar seguridad
-Lily...
-Ahora sólo deseo a mi prometido- sentenció rezando en silencio porque su voz dejase de temblar- y creo que es hora de que lo demuestre.
-Lo único que quiero es que ninguno de vosotros sufra
-Como tú has dicho todo estará bien- adujo ella levantándose del sofá- No todos los días se va a casar una, y tu eres nuestro padrino. Así que ven... mi padre está deseando hablar contigo de los preparativos.
Tirando de su mano caminó hasta el salón dónde sabían que todos estarían esperando, incluyendo su hermana y su recién marido Vernon Dursley.
"Todo saldrá bien. Seré Lily Black en pocos días. Nada puede salir mal"
Segura de sus palabras dejó olvidado dentro de su mente el sueño que había tenido con James Potter.
A fin de cuentas, aquél no era el momento más adecuado, para que se pusiese a recordar la escena erótica y romántica que le había invadido sus sueños durante la mayor parte de la noche.
No, no lo era.
